Tuve que desabotonar los tres primeros botones de mi camisa.
Sentía mucho calor, mi sangre estaba hirviendo.
¿Cómo se le ocurría ponerle una mano encima a Jaejoong?
¿En qué cabeza cabe?
Dios, quería romperle todos los huesos del cuerpo.
Jaejoong no puede defenderse ni siquiera de una mosca, hay
que ser lo suficientemente cabrón para
golpearlo.
