CAPITULO 6
Mientras
iba camino a casa, trataba de tranquilizarme un poco, definitivamente no iría
al otro día a la escuela, no quería enfrentarlo aun, no sabía que decirle…
Esa
noche tuve una pesadilla como las que tenía antes, soñé que entraba aquel tipo
y hacía lo que solía hacer siempre, desperté empapado en sudor y con algunas
lágrimas en mis ojos, verifiqué que la puerta estuviera cerrada, y volví a mi
cama, aunque ya no pude conciliar en sueño.
Trataba de ser sociable, de hablar con mis compañeros y ser amable, pero
era muy difícil, casi siempre terminaba poniéndome a la defensiva o contestaba
muy grosero. Seguí juntándome con esos dos chicos unos cuantos meses más, uno
de ellos se llamaba Siwon, era muy guapo y muy amable con todos, todas las
chicas querían salir con él, a mi me caía muy bien, pero había algo en él que
me llamaba mucho la atención, no sé que era, pero tenía algo que me inquietaba.
A veces me entraban unas ganas inmensas de tocarlo y no sé por que, pero así
era.
Un día los dos entramos al baño y no sé por qué, pero no pude contenerme
y me le quedé observando mientras él hacía sus necesidades. ” ¿Qué miras?”, me
dijo, yo sólo le dije que nada, pero seguía mirándolo, me acerqué a él y le
dije que le ayudaba con el cierre, claro que el se opuso, pero yo forcejeé con
él, al fin de cuentas él terminó empujándome, me dijo maldito maricón , que no
me volviera a acercar a él si no le diría a todos los del salón, le pedí
perdón, le dije que era sólo un juego, pero claro, no me creyó, me sentí lo
peor, quería hacerle a él lo que ese tipo me había hecho tiempo atrás, no sé en
que diablos estaba pensando…
Al
otro día fingí estar enfermo, así que me quedé en la casa, me sentía aliviado
de que por lo menos ese día no vería a Yunho; y al otro día fue lo mismo, seguí
fingiendo estar enfermo y no volví a ir a la escuela, yo sabía que no podía
fingir toda la vida pero quería ganar tiempo para saber lo que iba a decirle al
momento de enfrentarlo, además de que quería terminar con esa absurda relación
que no sabía ni por qué le había dicho que sí, aunque la verdad me gustaba y
todo, era algo que no podía ser.
Como
al medio día tocaron el timbre, fui a ver quien era y…, sí, era Yunho.
—Hola…
¿Puedo pasar? —me decía mientras entraba a mi casa.
—Pues
ya entraste—respondí, lo conduje hasta mi recámara y entramos.
—Jaejoong...aunque
faltes a la escuela tarde o temprano iba a venir a buscarte—me quedé callado
mientras me sentaba al lado de él en la cama.
—La
verdad me dejaste muy preocupado, lo pensé mucho y si no quieres contármelo,
esta bien, no te obligaré a hablar, pero el día que estés listo para
contármelo, aquí estaré—se acercó a mi, y tomó mi mentón con su mano derecha,
yo me sentí más tranquilo al oír esas palabras, pensé que me obligaría a
decirle el porqué de esas cicatrices, pero no…unos segundos después ya estaba
besándome y abrazándome, aunque yo me mostraba lo más apático que podía, empezó
a empujarme de forma que él quedo encima de mí, todo fue tan rápido que no me
dio tiempo de reaccionar, empezó a besarme el cuello y a acariciarme el torso,
entonces fue como ver en él la figura de aquel hombre, lo aventé con tal fuerza
que se cayó al piso, entonces le grité:
—¡Sí
claro! ¡No quieres saberlo porque sólo me quieres para que sea tu
juguete!—Yunho se me quedó viendo como si no entendiera de qué le hablaba.
—¿Qué
dices?
—Sí,
¡sólo me quieres para tener sexo y ya! ¿Cómo no me di cuanta antes?
—¡Claro
que no! Yo…
—¡Claro
que sí! ¡¿Quién me va a querer para algo serio?!
—¡Jaejoong!
Cálmate…yo…
—¿Para
eso viniste no? ¿Para revolcarte conmigo?
—¿Qué?
No, no, yo sólo vine a…—entonces yo molesto me acerqué a él que ya se
encontraba de pie, lo empujé hacia mi cama y traté de quitarle la ropa.
—¡No!
¿Qué diablos haces? —decía con la cara sorprendida y tratando de detenerme.
—¡Déjame!
¡Si bien que quieres metérmelo! —seguí con mi cometido, pero él me dio una gran
bofetada.
—¡Tranquilízate!
—me dijo—.¡Yo no quiero esto! ¡Deja de hacer estas tonterías! —nos quedamos
viendo a los ojos, y entonces yo recordé algo…
Cuando tenía unos 11 años, poco antes de que ese tipo se largara de la
casa, había una chica de mi salón con la que a veces me regresaba. Un día aquel
hombre me vio con esa niña, me regañó, me dijo que quien era, le dije que una
compañera, no me creyó, me dijo que de seguro era mi novia, entonces dijo que
me castigaría por eso, abusó de mí como ya era costumbre y mientras lo hacía me
dijo: “¿Sabes? A ti nadie te quiere, ni yo, sólo te quiero para divertirme,
nadie te va a querer niño sucio, sólo te querrán para cogerte y ya, ¿me
entiendes asqueroso niño? Nadie te va a querer por sucio y podrido…”
Me
quedé unos momentos en una especie de shock, Yunho me sacudía pero yo no
reaccionaba, me quedé así un buen tiempo, quería llorar pero las lágrimas no me
salían.
—¡Jaejoong!
—me dio otra leve bofetada y por fin reaccioné—¡No digas eso! ¡Nunca más!
¿Entiendes? Yo te quiero, nunca te utilizaría como mi juguete o algo parecido,
por favor, créeme…—no dije nada, algo dentro de mí me decía que decía la
verdad, pero aquellas palabras empezaron a retumbar en mi cabeza “nadie te
quiere, nadie te quiere…”, entonces tomé valor , lo miré a los ojos y le dije:
—No te
creo…
—Jaejoong,
por favor… ¿Qué tengo que hacer para demostrártelo?
—Vete…vete
por favor…—dije con mucha frialdad, me vio con tristeza, quería decirme algo
más pero se calló, agarró sus cosas y se fue, y yo empecé a llorar. Mi cabeza
estaba llena de contradicciones, en su mirada veía que decía la verdad, pero
por otra parte algo dentro de mí me decía que no, que sólo terminaría
utilizándome como aquel hombre…tan sólo si nunca hubiera vivido aquel suceso,
si no me hubiera dicho esas palabras tan hirientes, todo hubiera sido muy
diferente, pero el hubiera no existe, y tenía que aprender a vivir con ese gran
sufrimiento que aunque tenía años que no lo vivía, estaba ahí en mi memoria,
recordándomelo todo como si hubiera pasado hace unos cuantos días.
Cuando
se me calmó el llanto, me acerqué a buscar a uno de los cajones de un mueble
que estaba junto a la cama y ahí estaba aquel objeto que buscaba, tomé el
cúter, y me quedé viéndolo unos instantes, hace tiempo que no hacía eso, pero
tenía que desahogarme de alguna manera, y la forma más fácil que se me ocurrió
fue cortarme las muñecas como antes solía hacerlo, pensé que tal vez así la
carga de mis sufrimientos sería menos, así que sin temblar, empecé a hacer ese
ritual que ya era tan conocido por mí…