Si Yunho dijera que su vida no cambió,
mentía. Que la relación con sus padres no se había vuelto caótica, seguía
viviendo en una burbuja. Porque desde que se enteró que tenía una hija, su
percepción e intención de ser el hijo perfecto se había vuelto imposible.
Dobla el diario sobre la mesa y deja a
un lado la taza de café que ya se había vuelto frío. Llevaba una semana
viviendo en Daegu y aún no lograba encontrar un trabajo temporal o alguien que
conociese.
Odiaba esa ciudad. Sentía que era
estúpido quedarse en ella, sabiendo que obviamente no encontraría nada.
Ni a nadie.
Recuerda las palabras de Junsu antes de
dejar Seúl, diciéndole que en esa ciudad si que tendría suerte, que ya no le
daría pistas falsas y que le ayudaría a encontrar el paradero de Jaejoong.
Porque sí, el pelinegro se había ido y por eso Junsu le había dicho que era
papá, para que fuera algo así como un último adiós; solo que sus planes se
arruinaron con su bondadoso corazón que le jugó una mala pasada.
Se sube el cuello de la chaqueta cuando
sale a la calle, chocando con un par de personas que le interrumpían el paso y
le miraban como si se tratara de un extranjero al salir desde un hotel. Cosa
que solía sucederle tras visitar ciudad por ciudad en busca de Jaejoong… y su
hija.
Camina por los pasillos de un
supermercado, buscando estante por estante una maldita crema que le había
encargado Junsu y que nisiquiera tenía idea sobre su maroca. Lee con los ojos
entrecerrados en la parte de cosméticos, a la vez que dar un par de pasos hacia
el lado sin mirar y chocando de lleno con algo contra sus piernas. Y si no
hubiese sido por un par de cachitos que tomaban unos mechones de pelo, hubiese
creído que había chocado con una caja de algo en vez de una pequeña niña.
Pero cuando la ve sonriendo y sobándose
su pequeña frente, le dan ganas de que el mundo se detuviese y él pudiese
tomarse todo el tiempo del mundo para mirarla.
Mierda.
Era Yoon.
Estaba seguro.
Sentía que se estaba viendo en un
espejo.
Ahora debía tener al menos tres años
porque no tenía cara de bebé sino que de una niña hecha y derecha con unos
grandes ojos que impactaban a cualquiera. Lo peor era que le sonreía,
embobándolo más de lo que ya podía estar. Se agacha quedando a su altura y temiendo
si hablarle o no.
-
Hola, ¿estás bien?
La pequeña no mueve su cabecita, sino
que solo le mira igual de impactada que él. No sabe que le ocurre ni tampoco
alcanza a saberlo cuando siente unos pasos fuertes y rápidos, corriendo hacia
ellos. Eran obvios de quién se trataban y más cuando los siente frenar de
golpe.
Jaejoong seguía tal cual, con el
cabello un poco más desordenado y con el aliento perdido a causa de la menor
que se encontraba frente a él y que no dudó en estirar sus brazos apenas le
vio. Yunho no le quitaba la vista de encima ni menos cuando se levantó y
recuperó su altura, sobrepasándolo en un par de centímetros.
Ya no tenía ninguna duda, Junsu al fin
le había dado las pistas correctas y había conseguido lo que quería.
-
Creo que deberíamos hablar.
-
No ahora.
-
¿Qué me asegura que no te volverás a arrancar de mi?
Nada.
Ve como Yoon se abrazaba al cuello de
Jaejoong mirándolo de reojo y casi con miedo. Era tan pequeña y tierna, que era
imposible no caer derretido ante ella. Pero el pelinegro se voltea un poco, sin
dejarle verla todo lo que quisiera.
-
Juntémosnos mañana a las tres en el parque de aquí en frente. Hay una pileta
que le gusta a Yoon. No te demores en llegar.
Ni siquiera alcanza a responderle algo cuando
lo ve desaparecer entre la multitud, yéndose a paso rápido y apretando a la
menor con miedo como si fuera a escapársele de su vista nuevamente.
No es que Jaejoong lo odiara, tenía
miedo de él.
Un miedo que sinceramente no entendía.
**
Cuando los nervios se lo estaban
comiendo vivo y los dedos no podían chocar más rápido contra el asiento, vio a
Jaejoong caminar en su dirección. Era cierto, estaba ahí y no se había
arrancado como creyó durante las últimas 24 horas que lo vio.
Nota como Yoon suelta un bostezo cuando
están lo suficientemente cerca, justo cuando él se levanta sin saber como
empezar una conversación que esperó hace bastante tiempo.
Jaejoong no sonríe y él tampoco. Solo
Yoon, que parecía vivir en un mundo paralelo al de ellos.
-
Lo siento, nos atrasamos un poco, había tráfico.
-
No puedo creer que esté tan grande.
Lo dice sin pensar y analizar lo
patético que sonó su comentario, casi como las abuelas que no veían a sus
nietos durante mucho tiempo. Nota como el agarre de Yoon en el cuello de
Jaejoong parece ceder un poco, dándose tiempo antes de fijar su vista en él.
-
¿Quieres ir con él?
Jaejoong se acerca un poco más y él
sonríe ante el hecho de realizar algo que esperaba hace mucho, pero Yoon vuelve
a abrazarse al cuello de su padre, escondiéndose con más miedo que antes.
Era estúpido que cediera apenas
llegara, y que él tuviera esperanza con eso.
Pero mierda, le picaban las manos por
tomarla en brazos.
-
Lo siento, es un poco tímida con los desconocidos.
-
¿Y si le compro un helado?- los nervios inevitablemente se lo empiezan a comer
vivo-. ¿Tienes hambre? Puedo ir a comprarles algo.
Jaejoong sonríe de forma inevitable,
balancéandose un poco a causa del peso de la pequeña.
-
Un helado estaría bien, le gustan los de crema.
Ni siquiera alcanzó a terminar la
oración cuando Yunho ya caminaba hacia un carrito, en busca de algo que hacer
para no parecer un estúpido. Los nervios se lo estaban comiendo literalmente,
como si estuviera jugándose la vida en esto.
Cosa que realmente sentía así, porque
ser padre ya no era por momentos.
Se acerca torpe hacia la banca en la
que se había ubicado Jaejoong junto a Yoon que descansaba sobre sus piernas,
notando como la menor se rascaba los ojitos aún con restos de sueño, y volviendo
a mirarlo de esa forma que le hacía sentir mínimo.
Dios, tenía miedo de una niña que era
un cuarto de su cuerpo.
-
Yoon, ¿quieres tu helado?
Su voz sale más suave de lo que quiso,
llamando la atención de la menor que observó a Jaejoong por unos segundos,
hasta que este la bajó de sus piernas y la dejó de pie con cuidado para que
empezara a caminar. Unos pasitos de pingüino que no se demoraron mucho en
aparecer hasta hacerla llegar a los brazos de
Yunho que la esperaban atento.
¿Que si había muerto de ternura?
Una y otra vez, sin parar.
Yoon sostenía el helado sobre su mano,
apretándole los dedos y dando pequeños mordiscos, luchando para que se
derretiera bajo sus labios. Se tomaba unos segundos entre cada mordida,
sonriéndole y diciéndole cosas que no lograba entender porque estaba demasiado
hipnotizado mirándole lo perfecta que era.
Pensando que él había ayudado a crear
lo que estaba en frente y ni siquiera había sido capaz de disfrutar de su
presencia.
-
Hay veces que se hace la dificil, pero contigo es diferente, le gustas.
La voz de Jaejoong suena tranquila y
serena sobre sus pensamientos, distrayéndolo de la pequeña y obligándolo a
mirarlo aunque fuera por unos segundos. Unos segundos que parecieron años,
porque no creía que el pelinegro disfrutara la escena que estaba viviendo. La
sonrisa en sus labios lo delataba y lo dejaba como un padre que parecía
contento de que su hija disfrutara con alguien más que no fuera él.
En ese caso, su otro padre.
-
No sabía que vivías aquí.
Yoon empuja el helado contra sus
labios, obligándolo a que mordiera también y que le ayudara en su ardua labor.
Sonríe cuando la pequeña nota como su boca saca un trozo más grande de los que
ella había conseguido eliminar, contagiándolo de felicidad.
- No
vivo acá, solo me estoy quedando un par de días- dice serio, mirando a Jaejoong
por cortos segundos para no perder de vista a Yoon-. Tengo que devolverme a
Seúl pronto.
-
¿Todavía juegas fútbol?
-
No, lo dejé, tuve que ponerme a trabajar.
Literalmente no tuvo que hacerlo, fue
por decisión propia. Porque sintió que cuando encontrara a Yoon, le darían
ganas de comprarle un millón de cosas y suplir todo lo que no estuvo, ayudando
a Jaejoong también –lo que pasó casi, de forma instantánea-.
Saca un pañuelo del bolsillo de su
chaqueta, mientras la menor le obligaba a tomar helado una vez más hasta
terminarlo, quedando más sucia de lo que le hubiese gustado. Le limpia los
labios con exceso de amor, ante un atento Jaejoong que miraba casi de forma impactada
la situación.
-
No sabía que te gustaban los niños, pensé que los odiabas.
-
No los odio- la pequeña sonríe cuando Yunho le toca la punta de la nariz,
satisfecho de dejarla como nueva-. Solo me asustan. Me siento torpe.
-
Me pasaba lo mismo, hasta que llegó Yoon.
Cuando se levanta a botar el envoltorio
del helado, escucha unos pasitos que comienzan a seguirlo rápido, afirmándose
desde su pantorilla para alcanzar su velocidad. La sonrisa de Jaejoong es lo
suficientemente grande como para no alcanzar a esconderla antes de que Yunho lo
viese, y mucho menos cuando le pregunta casi sin palabras si se molestaba si
tomaba a Yoon en brazos. Una suave negación que se demoró en llegar, logró que
Yunho conociera la felicidad en solo un par de segundos. El olor de la pequeña
lo encandiló apenas la tuvo lo suficientemente cerca como para rozar su nariz
con sus mejillas.
Era perfecta. Era la personita más
hermosa que había visto en su vida.
Su sonrisa se le contagia, sentándose
al lado de Jaejoong que no les quitaba la vista de encima, como si fuera a
perder el equilibrio y ambos fueran a caerse y a morir. Su sobreprotección ya
era más que evidente.
-
¿Por qué no me dijiste?- mira a Jaejoong, mientras Yoon se entretenía
balancéandose apoyada en sus piernas-. Sé que no es el momento para conversar,
pero necesito saberlo.
El pelinegro suelta un suspiro y al fin
les quita la vista de encima, claramente complicado con el tema que creía que
ya no sería tocado.
- A
esa edad nadie quiere ser papá Yunho, no quería arruinar tu futuro.
-
Arruinaste el tuyo, debiste ser justo.
-
No lo arruine, Yoon es lo más lindo que me ha pasado en la vida.
Y cree saber porqué.
-
Quiero que también lo sea para mi.
Lo quiso desde que tuvo la conversación
con Junsu. Desde que analizó las cosas y creyó que una vida junto a Jaejoong no
era algo terrible, sino que todo lo contrario, algo con lo que estaría más que
de acuerdo. Sonríe al recordar sus pensamientos de hace un par de años atrás,
creyendo que sería padre cuando tuviera treinta años y un trabajo estable.
Sueños que se rompieron y que fueron
reemplazados por una situación mucho mejor que Jaejoong solo se encargaba de
negarle.
Unos pequeños dedos comienzan a subir
por su rostro, tocándolo y casi estudiándolo de una forma impresionante. Yoon
recorría centímetro a centímetro sus mejillas como si se tratara de un nuevo
juguete en el que estaba más que interesada, especialmente cuando llegó a sus
ojos y no pudo contenerse de tocarle las pestañas.
-
No Yoon, eso no se hace- un quejido y un puchero de parte de la menor, hacen
que sus caricias se interrumpan casi por un llanto-. Lo siento Yunho, le gustan
las pestañas de las personas cuando se mueven.
-
No importa, no la retes- le toma su manito con cuidado y la vuelve a poner
sobre su mejilla, haciéndola sonreír-. Es demasiado bonita para que la regañes.
-
No la regaño, le enseño a que esas cosas no se deben hacer. Si algún día
quieres ser padre deberías aprender.
Inevitablemente el tono que usó el
pelinegro no le agradó demasiado. No le gustó el hecho de que lo negara a cada
segundo, como si estuviera a prueba su tarea de ser padre.
Jaejoong parece incómodo ante la
situación y ante Yoon que ya se encontraba sentada completamente sobre él,
mirándolo y acariciándolo como si se tratara de uno de sus mejores juguetes.
-
No quiero ser padre porque ya lo soy, Jaejoong.
-
No, no lo eres- es mucho más seco de lo que le hubiese gustado-. No te dejaré
ser parte de un error que yo cometí. Debimos haber usado condón esa vez,
¿recuerdas? Fue mi culpa.
Un movimiento que le asusta y que le
hace ver a Jaejoong más cerca de lo que le hubiese gustado.
-
Yoon no debías escuchar eso, lo siento pequeña.
El pelinegro deja un beso sobre la
frente de la menor que le miraba ceñuda sin entender mucho y aferrándose a la
chaqueta de Yunho que parecía haberse convertido en su lugar favorito.
-
No puedo creer que estés diciendo esto, ¿crees que estoy acá por nada? ¿que
estoy de coincidencia?- el enojo sale a flote sin pensarlo-. He recorrido cada
ciudad buscándolos como para que me digas eso ahora. Lo siento Jaejoong, pero
yo me haré cargo de Yoon como siempre debió ser.
-
No te necesitamos, Yoon no te necesita.
Un suave quejido de pena alerta a
Yunho, mientras la menor se anclaba a su cuerpo como si entendiera lo que
sucedía. Le escucha bostezar y decir un par de sílabas que no entiende mientras
pasaba las manos por su cuello, abrazándolo.
Lo que inevitablemente le dio más valor
para seguir hablando.
-
Porque nunca has dejado que me necesite. Y agradezco que sea así, que no haya
sufrido, pero no quiero que siga siendo de esta forma. No se trata si quieres o
no quieres, soy su papá y lamentablemente no me enteré por ti, como debió haber
sido- toma una bocanada de aire, concentrándose más-. Y no te haré nada malo a
ti ni te la quitaré, solo quiero verla, que sepa que existo… no te pido más.
Pero Jaejoong era más terco de lo que
creía. No sabía si era a causa del amor repentino de Yoon hacia él o si
simplemente se trataba de su presencia, que no le agradaba.
-
Me da igual quien te dijo, Yoon está bien, tiene el cariño suficiente, el de
sus tíos, su abuela y el mío, no necesita más.
-
No me importa que no lo necesite, estaré igual, quieras o no.
El pelinegro se levanta de golpe, harto
de la situación y con el cabello mucho más desordenado que cuando llegó, y
estira los brazos esperando que Yoon lo imitara y se fuera con él, cosa que no
fue así, porque la menor apenas le miró y se ancló más al cuello de Yunho que
olía más rico que el de su padre.
Mierda, lo único que le faltaba.
-
Yoon vamos a casa, ven aquí.
Pero la menor niega rápido con la
cabeza, moviendo sus cachitos y abrazándose al alto que le miraba preocupado
por estar en esa situación.
-
Yoon es demasiado inocente como para que le hagas esto, solo te pido que me
dejes quererla.
-
Lo siento Yunho, tú no sabes, no sabes como hacerlo.
-
Es cierto, no lo sé, pero quiero aprender.
La furia se termina por apoderar de su
cuerpo, elevando los brazos y desesperándose porque nunca había vivido esa
situación en que Yoon prefería a otra persona en vez de él. Ve sus manitos
cruzadas tras el cuello del alto, sin mirarle y sin siquiera prestarle un
mínimo de atención.
Estaba siendo desplazado, y en su cara.
-
Ser padre no se aprende en un día. ¿De verdad quieres hacerlo? ¿te quedarías
despierto toda una noche con tu hija porque se siente enferma? ¿le darías de
comer a deshoras? ¿le enseñarías todo lo bonito de la vida? Eso y mucho más, es
ser padre, Yunho.
-
¿Crees que te he buscado por todo Corea porque no estoy dispuesto a eso?
- Yunho tiene abrazada a Yoon por su cintura, protegiéndola más de lo que él esperó-. Deberías dejar de odiarme un solo segundo y pensar que hace bastante rato dejé de pensar en mi. No entiendo tu afán de alejarte como si te hubiese hecho daño, como si te hubiese abandonado cuando supe lo de Yoon. Por nada del mundo te hubiese abandonado, Jaejoong, te quería. Te quería lo suficiente como para estar contigo y pasar muchas cosas contigo, incluso un hijo.
- Yunho tiene abrazada a Yoon por su cintura, protegiéndola más de lo que él esperó-. Deberías dejar de odiarme un solo segundo y pensar que hace bastante rato dejé de pensar en mi. No entiendo tu afán de alejarte como si te hubiese hecho daño, como si te hubiese abandonado cuando supe lo de Yoon. Por nada del mundo te hubiese abandonado, Jaejoong, te quería. Te quería lo suficiente como para estar contigo y pasar muchas cosas contigo, incluso un hijo.
Las palabras le duelen mucho más de lo
que le hubiese gustado, haciéndolo sufrir todo lo que había superado, y
recordando heridas antiguas que claramente no habían sanado. Él amaba a Yunho,
solo que nunca fue lo suficientemente valiente como para decírselo.
Como para decirle que no fueran solo
sexo sino que algo más.
Algo más que nunca llegó a ser
concluído porque apareció ese pequeño ser que le robó el alma y le hacía sufrir
en ese momento porque estaba siendo desplazado.
-
En dos semanas iremos a Seúl, si quieres verla ve a la estación del tren, si no
vas, es mejor que no nos busques más.
Yunho se levanta y asiente serio ante
sus palabras, y le ve luchar con cuidado, despegando a Yoon de su cuerpo que ya
había comenzado a dormitar y a llorar apenas sintió que era alejada de ese
cuerpo que la mantenía tibia. Unos sollozos que no se demorar en aparecer y en
quebrantar el corazón de Yunho que ya era completamente de ella.
El alto la mira preocupado mientras
ella se quejaba en silencio, volviendo a los brazos de su padre, que estaban
más helados y más desesperados de acobijarla.
-
Vamos preciosa- se balancea un poco intentando calmar su llanto, mientras Yunho
le acariciaba con cuidado las mejillas, limpiándole las lágrimas-. Jaesuk nos
espera.
-
¿Jaesuk?... ¿tu novio?
Dios, tenía ganas de matarlo.
-
Es mi hermano, ¿crees que tengo tiempo para tener un novio? Yoon lo ama.
-
Lo siento, no debí haber preguntado.
-
Da igual, si quieres ser el papá de Yoon, debes conocer a su familia.
Un par de besos que aterrizan en las
mejillas húmedas de la menor que le miraba embobada y se quejaba porque la
había alejado de sus brazos, hacen que Jaejoong sin querer se ponga celoso y el
miedo de perderla lo invada.
Yunho nunca fue una opción en su vida,
pero el hecho de que pudiera quitarle lo más preciado que tenía, le hacía
replantearse un poco su modo de haber realizado las cosas.
Un beso a la lejanía y un suspiro de su
parte es lo que provoca el alto mientras se alejaba.
Dios, Yunho.
**
Y no fue una ni dos veces la que fue
Yoon a Seúl, fueron decenas –o quizás cientos-. De pronto las visitas a Yunho
se tornaron constantes y entretenidas, al igual que los viajes a Daegu que
hacía de forma repentina, dejándose caer en esa casa en la que nadie entendía
el porqué de su presencia.
Él aún no era conocido a viva voz como
el padre de Yoon, era solo Yunho.
La relación con Jaejoong se volvió más
llevable, al igual que el amor de la pequeña que comenzaba a crecer cada vez
que lo veía. Una sonrisa y un pequeño trote cuando lo veía era lo que conseguía
después de largos minutos en un tren para verla aunque fuera un pequeño
momento.
Suelta una sonrisa al recordar la
llamada de Yoon hace un par de horas solo para decirle que era muy bonito y que
le caía bien. El tren se detiene frente a él justo en el momento en que ya se
aburría de esperarlos.
Todas las semanas lo mismo. Él iba el
sábado temprano a buscarlos a la estación y luego pasaban el día haciendo algo
juntos hasta que Jaejoong se iba a la casa de Junsu y al otro día volvían a
repetir lo mismo.
Una rutina que se había vuelto
agradable y repentinamente necesaria.
Pero cuando ve a Jaejoong bajándose y
sonriendo, solo, frunce el ceño sin entender demasiado. Especialmente cuando se
le acerca contento sin nada pequeño que caminara afirmado de sus piernas.
-
¿Y Yoon? ¿le pasó algo?
Una sonrisa de parte del pelinegro le
hace notar que había sido un maleducado y que apenas le había saludado al
verlo.
-
No le paso nada, se quiso quedar en casa.
-
Oh- recuerda las palabras de la pequeña de hace un rato y se extraña-. Quería
verla. ¿Y se quedó sola?
-
Con mi mamá y Jaesuk- le ve arreglarse el bolso que colgaba de un hombro y
sonreírle una vez más-. ¿Podemos ir a comer? Muero de hambre.
¿Era su idea o esto era muy extraño?
El odio de Jaejoong hace un mes
aproximadamnte era algo inexplicable con lo que sentía ahora. Sentía como si…
lo quisiera, o le simpatizara.
-
Oh sí, lo siento. Creí que tenías otras cosas que hacer, que por eso habías
venido de todas formas… soy un estúpido.
Pero la sonrisa del pelinegro parecía
solo agrandarse con cada palabra que decía. O era el mejor día de su vida o
estaba de cumpleaños o, algo le había pasado.
-
Tenemos cosas que hacer, Yunho- se le acerca, invadiendo su espacio personal y
afirmándose de su hombro. Sin querer su tacto le quema-. Yoon está creciendo
cada día más y necesitamos hablar un poco de ella. Deberíamos comprarle ropa
también.
¿Ropa? ¿no que no le gustaba que le
siguiera comprando tanta ropa?
Incluso le había dicho exagerado la
semana pasada por haberle comprado dos pantalones.
-
Yo le había comprado con Junsu, me junté con él hace poco. ¿Será necesaria más?
-
¿Es necesario que midas tus gastos cuando se trata de Yoon?
-
Creí que odiabas salir conmigo.
Recibe un empujón por estar en el medio
del andén del tren, mientras Jaejoong le miraba casi suplicante y con una media
sonrisa que él aún no lograba entender. Y dios, esa mano que lo afirmaba desde
el brazo, la encontraba demasiado extraña.
-
He aprendido a no odiarte, Yoon te quiere mucho y eso me hace feliz. Vamos a
divertirnos, hace tiempo no salgo solo.
Cuando siente una mano cruzándose con
la suya, le mira sorprendido mientras Jaejoong solo sonreía y le obligaba a
caminar para salir de ahí. Y no es como si fueran a caminar de la mano solo un
par de metros, porque Jaejoong camina con sus dedos entrelazados hasta que
llegan a un restaurant no tan cerca como Yunho creía, sorprendiéndolo de su
cambio de ánimo y de humor.
Un humor repentinamente bueno hacia él.
Y para evitar silencios incómodos,
procura pedir la comida de inmediato, siendo seguido por Jaejoong que se había
sentado frente a él y le miraba cada vez que podía, como si se tratara de
alguien nuevo que nunca había visto en su vida.
Una mirada que le ponía incómodo y le
hacía pensar cosas indebidas.
Piensa en Yoon. Piensa en Yoon. Yoon.
Yoon. Yoon.
Los platos de comida llegan rápido,
pero las miradas no se van. De hecho él parece que es el único que come,
mientras Jaejoong más que comer, solo se dedicaba a mirarlo y a jugar un rato
con los fideos que tenía bajo él.
Mierda, ¿qué le pasaba? ¿quería pedirle
algo? ¿dinero?
-
¿No te gustó la comida? Creí que estabas muriendo de hambre.
-
No no, estoy bien- una sonrisa repentina que le incomoda y un movimiento de
cabello que le desconcentra-. Pero parece que tú tenías más hambre que yo.
-
Oh, lo siento, es que no alcancé a tomar desayuno para ir a buscarlos.
Era cierto. Había salido corriendo
porque no escuchó la alarma y el día anterior se había quedado toda la noche
estudiando para no perder tiempo en libros en vez de estar con Yoon.
-
¿Siempre fuiste así?
-
¿Así cómo?
Prefiere pensar que Jaejoong no se está
acercando por encima de la mesa, a pesar de que ya puede mirar centímetro a
centímetro su condenada piel.
-
Tan amable, tan preocupado- le ve lamerse los labios y volver a sonreír-. Pensé
que después de lo que te hice no querrías verme más.
-
¿Qué me hiciste? No me has hecho nada que yo sepa.
Jaejoong empuja el plato hacia un lado,
dejándole claro que más que comer, él solo quería conversar.
- No
te dejé ser padre, no te dije que tendríamos una hija.
-
También tengo culpa en no haber averiguado más sobre que pasó contigo, no es
normal que desaparecieras de un día para otro, así que… estamos en condiciones
iguales, no te preocupes.
- Yo…
me estaba enamorando de ti.
Un silencio que parece ser coordinado
en todo el restaurant, mientras Yunho solo se encargaba de sostener los
palillos entre sus dedos, mirándolo impactado. Pero Jaejoong ya no le miraba,
había agachado la cabeza casi como con vergüenza y arrepintiéndose de no ser
capaz de medir sus palabras.
Mierda.
-
No eras el único.
El hambre vuelve a desaparecer de su
cuerpo, mientras el pelinegro levantaba la cabeza, dejando la timidez de lado,
al igual que esas ansias de no querer mirarlo.
El muy desgraciado sonreía, como si
estuviera disfrutando lo incómoda de la situación.
-
Ahora me arrepiento de haberme alejado de ti.
-
Creo que deberíamos irnos, no quiero que Yoon esté demasiado tiempo sin ti, no
quiero que sufra.
El rostro de Jaejoong cambia de forma
repentina, casi violenta, como si le hubiese pegado una cachetada de
información. Mientras él, solo comía ramen sin detenerse y así viéndose
incapacitado de hablar y de responder preguntas incómodas.
Preguntas que aún así, no se demoraron
tanto en llegar.
-
Yunho, Yoon está bien, ¿estás evitándome?- su tono ya no es calmo, ahora es
todo lo contrario, casi al nivel de enojo-. Si tienes algo que hacer, dime.
-
No, pero me parece extraña esta situación.
-
Yo solo estaba tratando de ser amable, y disculparme.
De pronto se siente un estúpido por
creer en dobles intenciones y por pensar que Jaejoong estaba pretendiendo otras
cosas que no los llevarían por buen camino. No es que no lo quisiera, de hecho
era bastante probable que aún lo quería, y mucho, pero le costaba unir el lazo
de ex amantes con el de padres que se tenían que juntar porque tenían algo en
común.
Le era dificil ser su amigo después de…
todo lo que pasaron.
-
Creo que es lo mejor que podemos hacer por el bien de Yoon, es bueno para ella
que nos vea como amigos.
Jaejoong suelta un largo suspiro y se
desordena el flequillo, relajándose más y mirando de reojo el ramen que había
dejado de lado.
Para él, Yunho era un tema complicado,
que cada vez, lograba complicársele más.
-
¿Y si vamos a ser amigos no crees que deberíamos dejar las cosas claras?
-
¿Qué más quieres aclarar?
Ve como el pelinegro parece pensar algo
que tenía claro hace bastante tiempo.
-
Todo, Yunho, nuestro pasado, nuestro presente y futuro.
-
No sé a qué te refieres con eso, ¿hay algo que quieras saber en específico de
mi?- Yunho deja también el ramen de lado, concentrándose de lleno en la
conversación-. No soy drogadicto, con suerte me tomo una cerveza de vez en
cuando y amo el fútbol, cosa que ya sabías.
-
Solo teníamos sexo, Yunho, ¿crees que eso era suficiente para conocerte?
Una pregunta que le cae como golpe en
el medio del estómago, haciéndolo sufrir un millón de veces por no haber sido capaz
de preguntarle nunca que fueran algo más, porque cuando tuvo el momento
perfecto para formalizar “eso”, no fue valiente. No como hubiese querido.
Y lo peor es que no estaba en sus
planes tener una conversación así de directa en medio de un restaurant en el
que capturaban más de un par de miradas. O era por la cercanía o porque estaban
hablando muy fuerte.
Solo que a Jaejoong parece darle lo
mismo cuando se trataba de tocarlo, sonriendo de sus propias proezas.
-
Yo quería conocerte más, pero en el momento en que quise hacerlo, me di cuenta
que ya habías desaparecido, no es solo culpa mía Jaejoong, es culpa de ambos.
El pelinegro parece analizar la
situación y bebe un trago de cerveza del vaso de Yunho, limpiándose con cuidado
la comisura de los labios antes de hablar. Nota como un par de ojos le
observan, pero a él le da lo mismo hace bastante tiempo que era lo que pensaba
la gente de él. Que era lo que pensaban de un padre soltero que más encima
había dado a luz un hermoso ser del que todos morían de envidia.
Tenía la hija más bonita del mundo y
nadie podía negárselo.
Y lamentablemente, Yunho era el gran
culpable de eso.
-
Te quiero, Yunho- suelta un suspiro y fija su vista en él, dándose valor y
credibilidad-. Desde que apareciste en nuestras vidas te quiero más y cada
noche que miro a Yoon no puedo parar de pensar en ti, ¿cómo crees que he podido
vivir así teniendo una hija que es igual a ti?
Las palabras parecen entrar por un oído
y quedarse estancadas en su cerebro impidiéndole respirar. Se da cuenta que no
había pensado tan mal después de todo, no estaba creyendo que las palabras de
Jaejoong iban en otro sentido y que él estaba entendiéndolas mal, porque
Jaejoong quería que fuera así. Quizás era parte de un plan o quizás qué.
Le da igual. En ese momento todo le da
igual.
Se siente expuesto y nervioso e
incómodo y Jaejoong no paraba de observarlo. De desnudarlo.
-
Si me hubieses dicho esto antes, las cosas no serían iguales.
Estarían viviendo juntos, serían
felices y no tendrían que viajar de un lugar a otro. Jaejoong parece impactado
con su respuesta, mientras él se levanta y se dirige a la caja sin dudar en que
quería irse luego de ahí, en que quería ir a dejarlo a la estación de trenes y
que eso se acabara y se diera cuenta que solo era parte de su imaginación.
No sabe qué quiere ni que siente, ese
era el problema.
Pero Jaejoong le dice en pocas palabras
que tiene que comprar un par de cosas que le hacen falta a Yoon y que él puede
solo, que no es necesario que lo acompañe, pero por alguna extraña e incómoda
razón, lo hace de todas formas hasta dejarlo en la estación de trenes habiendo
cruzado apenas un par de palabras. La incomodidad entre ambos era más que
obvia, al igual que la necesidad de separarse cada uno por su lado. Yunho le deja
en la entrada, mientras Jaejoong se despide con un susurro apenas y cargando un
par de bolsas que iban de regalo para Yoon.
Se sentía un estúpido y patético
idiota.
Pero cuando suena un mensaje en su
celular, se sienta dejando las bolsas a un lado y soltando un largo suspiro que
le hace sentirse un maldito adolescente, -aunque veinte años tampoco le hacían
un muchacho muy adulto-. Lo abre con lentitud y sonríe por largos segundos
hasta darse cuenta que un par de ancianos lo miraban más allá casi burlándose
de su actitud de hombre enamorado por una chica.
Solo que no era una chica, ni cualquier
chico, era el padre de su hija.
Yoon no es bonita solo por mi, también
tiene bastante de ti.
**
Admitía que tenía vergüenza y mucha, y
no es que no tuviera otro lugar donde ir, sino que con él se sentía más cómodo.
Casi como si no existiera el pudor entre ellos.
Mantiene la mano en alto frente a la
puerta hasta que golpea sin dejar de analizarlo más.
Mierda, ya lo había hecho.
Aprieta los ojos y las bolsas que tenía
en su mano hasta que la puerta se abre y deja ver a un adormilado Yunho que le
miraba en un pijama que dejaba bastante poco a la imaginación.
Sí. Ahí no habría pudor de por medio.
-
¿Jaejoong, qué haces aquí?
Le ve soltar un bostezo y le dan ganas
de frotarse contra él porque no puede creer que se parezca tanto a Yoon. La
forma de empequeñecer los ojos, de taparse con la mano, los gestos, todo.
Odiaba a su adn, le había fallado por
completo al momento de procrear.
-
El tren a Daegu se canceló, ¿puedo pasar?- bosteza de forma inconsciente,
imitándolo-. ¿Estás con alguien? No sé dónde ir.
No quería ir donde Junsu porque le
quedaba al otro lado de la ciudad y le daba miedo ir solo a las 12 de la noche,
así que solo espera, encogiéndose de hombros y rogando porque Yunho siguiera
soltero.
-
Mierda, no- se mueve hacia un lado, permitiéndole entrar-. Pasa, estoy solo.
¿Avisaste que no llegarás?
No era la primera vez que entraba, pero
sí la primera en la que lo hacía solo. Era un departamento bonito y sencillo,
demasiado de hombre y con gestos de Yunho por donde se mirara.
-
No- deja su bolso en el sillón, mientras Yunho cerraba la puerta observándolo
con cierta distancia-. Necesito llamar, Yoon debe estar esperándome. Se me
acabó la batería del celular.
-
Acabo de hablar con ella, ahí está mi teléfono.
Siente sus pasos a la distancia,
caminando por su lado y prendiendo la cocina seguramente para hacer un par de
cafés, pero eso no le preocupaba, lo que ocupaba su mente era esa maldita línea
telefónica que nadie era capaz de contestar.
¿Acaso habían salido? ¿a comprar un
remedio? ¿bebidas? ¿compotas para Yoon?
Corta la comunicación desde el celular
de Yunho y se deja caer en el sillón, insistiendo una vez más. Cuando el alto
se acerca con una taza y se la entrega, Jaejoong le mira preocupado,
transmitiéndole su miedo de forma inconsciente.
-
No contesta nadie, ¿estás seguro que hablaste con ella?
-
Sí, me contó todo lo que hizo en el día, a lo mejor salieron, tranquilo.
Ahora su parecido esquizofrénico a Yoon
en vez de tranquilizarlo lo ponía más nervioso. Quizás ese viaje que había sido
solo para ver a Yunho e intentar que resultara algo con él, no había sido nada
más que una pérdida de tiempo cuando él debía estar junto a su hija, cuidándola
y protegiéndola de cualquier cosa que pudiera ocurrir.
Una mano se apoya en su hombro,
transmitiéndole calor y algo más de tranquilidad.
-
¿Y si le pasó algo, Yunho? ¿Crees que pueda tomar un bus?
-
No, tranquilo, cómo vas a tomar un bus a esta hora, prefiero ir a dejarte yo
antes de que te vayas solo.
Ni siquiera es capaz de agradecer su
gesto de preocupación de lo desesperado que está. Nunca creyó que no hablar con
Yoon antes de dormir fuera a influir tanto en su vida.
-
Me dijeron que podría tomar el primer tren de mañana, no molestaré tanto. Puedo
dormir en el sofá.
-
No te preocupes, duerme en mi cama, yo duermo acá.
-
Tu cama es grande, ¿no? Podríamos dormir los dos, ¿o te molesta?
Mierda. Era un idiota.
¿Cómo había sido capaz de decir eso sin
sonar como un maldito pervertido?
Ese fue el problema, que no pudo,
porque la cara de Yunho fue obvia al ver su reacción.
-
No… no me molesta- se levanta del sillón y se queda de pie, rascándose el final
de la nuca, mirándolo-. Jaejoong, disculpa por lo de hoy, fui descortés
contigo. Perdón.
No sabe si se pierde en la mano en que
pasa por su nuca o en el tono de la llamada que parecía de nunca acabar.
-
Lo siento yo también, no pensé que te molestarías tanto.
-
No me molestó.
Intenta replicarle, pero justo al otro
lado suena la voz agitada de su madre que al parecer acababa de entrar a la
casa.
Dios, podía volver a respirar.
-
Mamá, el tren se canceló, lo siento, llegaré mañana, ¿podrías cuidar a Yoon?
Yunho observa la escena algo incómodo,
pero sin poder evitarlo porque también se trataba de su hija. Nota como Jaejoong
se aprieta las rodillas con una mano, mientras escuchaba una larga explicación
del porqué no estaban.
Al parecer Yoon había visto unos juegos
en una plaza y se vieron en la obligación de ir con ella porque él aún no
llegaba.
-
¿Yoon?- la sonrisa de Jaejoong se agranda en cosa de segundos haciendo obvio su
amor excesivo por la pequeña-. Hola mi vida- la pequeña apenas le saluda
contándole casi de sopetón todo lo que había hecho mientras él no estaba, y
claro, en su idioma-. Papá no llegará esta noche, ¿dormirás bien?¿comerás tu
comida? Sé buena con tu abuela. Llegaré mañana en la mañana para que juguemos
con tus juguetes nuevos y los regalos que Yunho te envía.
La sonrisa que se fija en la cara de
Yunho es tan grande que prefiere no esconderla. Ver al pelinegro en una
situación así era algo dificil de imaginar para el mundo, especialmente para
gente que no lo conocía, pero cuando hablaba con Yoon o la tenía cerca, parecía
que se derretía en cosa de segundos.
Pero cuando Jaejoong fija su vista en
él, es capaz de entender que la pequeña decía algo sobre su persona y
especialmente algo que le hacía avergonzarse por la forma en que le miraba el
pelinegro.
-
¿Te gusta porque es bonito? Tú también eres bonita mi amor, nos vemos mañana,
te amo más que a mi vida.
Sentía que incomodaba cada vez más,
pero que no podía dejar de presenciar una escena tan enternecedora.
Especialmente cuando Jaejoong acerca el teléfono a su boca y comienza a lanzar
pequeños besitos al mismo tiempo que se podían oír al otro lado de la línea.
Una guerra de amor que Yunho no era
capaz de soportar sin caer derretido ante él.
Una sonrisa que Jaejoong descubre
cuando le ve y se encuentra de la misma forma. De la misma forma de desesperado
a causa de la pequeña.
-
Yoon dice que te ama porque eres bonito.
-
¿Solo porque soy bonito? Me siento halagado.
Al fin es capaz de despegarse desde
frente a él, caminando hacia un lado y dejando ambas tazas con café que ya se
había vuelto frío.
-
Debemos decirle que eres su papá, ya ha pasado mucho tiempo desde que la
conoces.
-
Me da lo mismo si me dice papá o no, me la comeré a besos igual.
Y lo peor es que era cierto. Cada vez
que Yoon se le acercaba, ella iba con esa intención porque los labios de Yunho
le causaban cosquillas incontrolables.
-
Pero es importante para ella y su crecimiento. Sería bonito que te dijera papá.
Le es inevitable no sonreír ante una
posible imagen así, lo que le hace encogerse de hombros y asumir que sí, sería
más que bonito que eso fuera realidad. Solo que si eso no fuera posible, él
seguiría amándola de la misma forma que hacía ahora.
-
No creo que tu novia venga y se enoje, ¿verdad?
-
¿Qué novia? La única que se puede enojar es Yoon.
Jaejoong sonríe, pero sacude la cabeza
ante sus propios pensamientos.
-
Lo siento, pensé que…olvídalo.
-
¿Qué? Dime, Jaejoong.
-
Nada, olvídalo. No debí preguntar.
Y tampoco ir ahí porque el calor ya lo
estaba sofocando luego de saber que Yoon estaba bien. Como no tenía nada más de
qué ocuparse, el hecho de vivir el momento, era su gran problema.
Y de estar con Yunho en una misma
habitación, y una misma cama.
-
Ehm, creo que me iré a dormir, estoy cansado.
-
Yo también.
Yunho se asusta al verlo levantarse tan
rápido, preguntándose internamente si eso era cierto o si solo formaba parte de
un plan de tentación hacia él.
Mierda, era el padre de Yoon, ¿acaso no
podía dejar de pensar en sexo por algún momento?
No, especialmente cuando hace demasiado
tiempo no se acostaba con alguien.
Ni siquiera a dormir en su misma cama.
Y lo peor era el olor de Jaejoong, que
parecía encadilarlo cada vez que lo tenía a menos de un metro de distancia.
Caminan juntos a la habitación, ambos
retrasando los pasos y retrasando el momento obvio en que tendrían que
compartir una cama y solamente para dormir. Jaejoong parece indeciso en seguir
avanzando cuando se acercan, mirándolo casi con algo de vergüenza. Sus mejillas
están algo enrojecidas y no levanta la vista hasta un buen rato en el que se ve
obligado a hacerlo.
-
¿Me prestas una camiseta para dormir? No tengo más ropa.
-
Sí, sí, por supuesto.
Se entorpece con sus propias piernas,
mostrándole el clóset y caminando hacia su lado de la cama, evitando mirar
mientras se cambiaba, cosa que era estúpida porque los dos eran hombres y
habían tenido más que una conversación hace un par de años.
Se distrae con su celular, leyendo unos
últimos mensajes que tenía, cuando siente los pasos suaves de Jaejoong
acercársele y llamando su atención casi sin querer, porque mierda, era
imposible no verlo si se veía así de perfecto. Así de pequeño e inocente como
cuando lo vio por primera vez.
Lo peor es que había tenido una hija
con él, y aún no era capaz de asumirlo.
Sus piernas se balancean, mientras
apoya un pie sobre el otro, buscando las palabras perfectas para expresarse,
pero sin saber exactamente cuáles eran.
Yunho le ponía nervioso y sentía que
apenas dormiría si tendrían que compartir sábanas. Su cabello, sus piernas
ahora ya desnudas, su abdomen, su presencia, su ser completo, todo le cohibía.
Ve como vuelve a concentrarse en su
celular, buscando quién sabe qué, mientras él solo le miraba sin saber como
actuar en ese momento. Sin saber qué pensar ni porqué creer que sus pies seguían
avanzando hasta quedar frente a él, casi pegado a su cuerpo. Sus pies casi se
rozaban cuando Yunho levantó la vista, viéndolo hacia arriba.
Pero no le habla porque sabe que no es
capaz y no entiende que pretende o qué le pasa. Cuando se quita la camiseta
recién puesta y la deja caer al suelo, quedando solo en ropa interior, nota
como Yunho le mira extrañado y observándole a los ojos sin querer concentrarse
en su abdomen desnudo.
Una mano que lo empuja desde los
hombros y acorta la distancia, es lo que hace Jaejoong antes de sumergirse
sobre sus labios.
-
Lo siento, no aguanto más.
Un beso que lo empuja de espaldas,
mientras el menor se acomodaba sobre él, sosteniéndose desde su hombro y
besándolo de forma desesperada y casi con angustia, mientras él solo intentaba
salir del shock. Siente las piernas de Jaejoong, acorralándolo y moviendo su
pelvis sobre la suya de una forma bastante indecente.
Mierda, se sentía demasiado rico.
-
¿Tienes un condón?
Se separa solo porque sabe que después
no podrá parar y porque no querrá analizar lo que está viviendo y lo que está
sintiendo. Jaejoong se muerde el labio inferior, rozando su flequillo contra su
frente y le sonríe de esa misma forma que hacía cuando se veían en los pasillos
escondidos del colegio.
Cuanto le gustaba.
-
No, tranquilo, me estoy cuidando.
-
¿Ó sea, que me aguanté todo este rato por nada?
Una nueva sonrisa que desaparece apenas
le viola los labios literalmente, mordiéndolo y succionándolo con mayor
intensidad que antes. Yunho ya no se contiene y tampoco se mide cuando se trata
de recordar los sabores de cada rincón del cuerpo de Jaejoong. Luchan y se
sonríen cuando chocan y se descoordinan y se hacen ver como si no hubieran
estado nunca juntos, olvidando todo lo que habían pasado años atrás.
Yunho lo acuesta y besa cada pedazo de
piel hasta llegar a las cicatrices que escondía el elástico de la ropa interior
de Jaejoong. El pelinegro suelta un gemido y se afirma de las sábanas cuando el
alto le lame justo dónde la cesárea dejó unas pequeñas marcas en su cuerpo.
Yoon le había hecho olvidarse de Yunho
durante bastante tiempo, pero cuando lo tiene así de cerca y así de salvaje,
cree que siendo sincero, él nunca dejó de estar en su mente.
**
Entrelaza sus dedos con los de
Jaejoong, mientras el pelinegro soltaba un suspiro sobre su cuello, haciéndolo
estremecerse. Había llegado apenas hace un par de horas y ya se encontraban
abrazados bajo las sábanas –desnudos, como solía ser- y hablando de cosas
triviales para no decirse que se habían extrañado durante la semana.
Hablan de Yoon y le es inevitable no
contagiarse de felicidad cuando nota que Yunho sonríe apenas oye su nombre.
Especialmente cuando recordaba que la pequeña ya le había comenzado a
llamar papá.
Jaejoong le besa con cuidado,
colocándose sobre él y sonriendo cuando Yunho le acariciaba las mejillas de esa
forma tan peculiar. Desde la primera vez que se habían besado, hace ya un par
de meses, les fue a inevitable a ambos dejar de hacerlo. A escondidas, pero lo
hacían de todos modos. Jaejoong viajaba semana por medio e inventaba una excusa
algo estúpida para que Yoon no lo acompañara, mientras Yunho se iba un día
antes a Daegu solo para pasar una noche con el pelinegro.
Mentiras piadosas, pero mentiras al fin
y al cabo.
Lo besa antes de salir de la cama y
colocarse los boxers para buscar su celular por la habitación, ante la atenta
mirada de Yunho que se colocaba las manos tras la cabeza para observarlo mejor.
Lástima que encuentra el aparato en
poco tiempo y vuelve a la cama, sentándose a su lado y pidiéndole a gritos que
le acariciara la espalda desnuda como tanto le gustaba. Gritos que fueron
rápidamente acogidos.
-
¿Junsu? Hola, sí, me fue bien, o eso creo.
Le había pedido que cuidara a Yoon por
un par de horas, mientras él supuestamente buscaba unos papeles para que la
menor pudiera comenzar a ir al colegio. Un colegio que nunca existió porque
apenas cerró la puerta de la casa de Junsu, corrió –literalmente- hacia el
departamento de Yunho, comiéndole la boca apenas le vio.
La misma rutina que nunca le aburría,
pero que sí generaba sospechas.
-
¿Cómo está Yoon? ¿Se ha portado bien?- sonríe cuando la mano de Yunho baja
hasta el final de su espalda, provocándole cosquillas-. No me pasa nada, me
reía por una estupidez.
Intenta mirar feo a Yunho, pero el alto
solo le besa el brazo, domándolo.
-
Hola preciosa- su voz cambia de forma obvia cuando su hija le quita el teléfono
al pelirrojo-. ¿Te has portado bien? ¿Comiste tu comida? ¿De verdad? ¿Y
se divirtieron mucho? Yo pasaré a buscarte pronto, así que espera por mi que te
llevaré algo rico. Te amo, chao mi amor.
Deja caer el celular justo en el
momento en que Yunho detiene las caricias y le mira casi inexpresivo,
estudiándolo. Ese día lo había notado más silencioso que los demás, provocando
cierto miedo inevitable en él.
Le gustaba más que antes si es que eso
era ya posible.
-
¿Qué te pasa?
Enreda sus dedos en el cabello del
moreno, provocando que entrecerrara sus ojos de puro placer, para terminar
sonriéndole e intentando tranquilizarlo.
-
Nada, solo te miraba.
-
No me gusta que me mires tanto.
- Y
a mi que tengamos que seguir en esto- se lo dice de golpe, pero de forma suave,
sin regañarlo-. No entiendo porqué tenemos que escondernos si tenemos una hija
juntos, ¿no lo encuentras tonto?
-
¿Quieres decirle a Junsu?
-
No solo a Junsu, a todos.
Había olvidado su afán de superhéroe
que luchaba contra el mal y las mentiras. Se levanta de la cama y recoge su
ropa desde el piso, comenzando a ordenar y a vestirse antes de que le fuera
demasiado tarde.
-
Quiero que vivan conmigo, Jae.
Suena fácil decirlo, pero era muy
distinto a hacerlo. Le sorprende su sinceridad y petición, pero no le dice nada
porque no sabe si es el momento perfecto para generar esperanzas. Y se viste
con más calma de la que quisiese, dejándose acariciar un par de momentos más
antes que se tenga que ir y volver a esa aburrida vida de soltero que tenía
cero adrenalina. Se besan hasta el límite de la puerta, prometiéndose visitas
anticipadas y llamadas que serían interminables.
Yunho le dice que lo quiere y Jaejoong,
solo le dice que nunca dejó de hacerlo.
**
Cuando Yunho siente la puerta cerrarse
de golpe a sus espaldas, se voltea rápido y sonriendo, pero encontrándose con
la fugaz presencia de Jaejoong que caminaba cargado con un par de bolsas hasta
desaparecer por el pasillo del departamento. Lo peor es que Yoon dormía sobre
su cuerpo, inposibilitándole cualquier movimiento por mucho que hubiese
querido.
Una puerta al cerrarse vuelve a sonar,
mientras él solo esperaba que la cabeza de Jaejoong se asomara con su fiel
sonrisa y le dijera: hola Yunho.
Pero nada, solo silencio y los susurros
de la televisión a bajo volumen por el que veía un partido de fútbol.
¿Qué había hecho que lo había hecho
enojar tanto? Estaba seguro que ese día había logrado dejar menos mojado el
piso del baño que los días anteriores.
Y sí, hace más de dos meses que vivían
juntos y sentía que había sido la mejor desición que pudo haber hecho. La sola
situación de llegar después de la universidad y ver la pequeña carita de Yoon,
esperándolo, era lo mejor que podía tener en ese momento.
Al igual que tener a Jaejoong a su
lado, por supuesto.
Una desición que le costó tomar al
pelinegro, pero que fue tan repentina, que aún recuerda cuando un día en la
tarde estaba viendo televisión y sintió que golpeaban su puerta, encontrándose
con Jaejoong y Yoon cargados con maletas y juguetes que los rodeaban.
Un cambio de casa sorpresivo que más
que consecuencias, había traído felicidad.
Se levanta del sillón con dificultad,
sosteniéndo a Yoon sobre su pecho hasta llegar a su habitación y dejarla
acostada mientras intentaba averiguar que era lo que había pasado. Hace más de
cinco minutos que Jaejoong estaba encerrado en el baño y ni siquiera daba
pistas de querer salir o decir que era lo que le ocurría.
Un par de golpecitos en la puerta y su
oído pegado a ella, tratando de oír, fue lo único que pudo hacer antes de
interrumpirlo.
-
¿Jae, estás bien? ¿Pasa algo?
Un silencio que le asusta y le obliga a
volver a golpear antes de que imágenes aterradoras comiencen a pasar por su
cabeza.
-
¿Jaejoong?
-
Qué. Estoy bien.
-
¿Seguro?
Un nuevo silencio que le asusta más que
antes, golpeando ya casi de manera intermitente.
-
Déjame pasar- y ya no habla en susurros, exige-. Jae, déjame entrar.
Siente como sus pasos suenan al
levantarse, dudando un poco, pero abriéndole de todas formas. Y no es que
estuviese desesperado, pero apenas ve la puerta moverse un poco, entra de golpe
y ve a Jaejoong sentado sobre el w.c., mirando el piso y sosteniendo la cabeza
sobre sus manos.
Era obvio que algo sí pasaba ahí.
-
¿Jae, qué pasa? ¿te sientes mal? ¿quieres ir al doctor?
Se agacha hasta quedar a su altura,
pero el pelinegro no lo mira, casi como escondiéndose y negando rápidamente con
la cabeza. Quiere acariciarlo o tocarlo, pero siente que está tan extraño que
no sabe si eso sería lo correcto en ese momento.
Pero cuando el pelinegro levanta el
rostro y tiene los ojos enrojecidos –porque claramente había llorado- y estira
el brazo hasta el lavamanos, toma un objeto largo y delgado hasta depositarlo
sobre su palma y volver a hundirse entre sus manos.
Un objeto que Yunho nunca había
sostenido, pero que claramente sí conocía.
Test de embarazo.
Y no es que necesitara muchas
explicaciones para entenderlo porque dos líneas que formaban un signo más era
algo más que obvio de entender.
Positivo.
Tampoco es como si hubiese estado
preparado para eso porque claramente no era así y era inevitable no caer en un
estado de shock, antes de analizar la situación y darse cuenta que más que
angustiarse y sufrir porque aún eran demasiado jóvenes como para tener otro
hijo, debía pensar y hacer algo con Jaejoong que más que ponerse contento o
angustiarse, parecía querer morir.
Y sinceramente, él no quería
morir tanto. Incluso se había alegrado bastante de forma
interna solo que no sabía si era el momento adecuado para demostrarlo.
-
No llores- le acaricia el cabello, haciéndolo llorar más que antes, ya no de
forma disimulada-. Le hará mal.
Un sollozo que se transforma en un
llanto desesperado, obligándolo a agacharse y a quedar a su altura para que
Jaejoong pudiera abrazarse a él y sufrir con mayor ganas al sentirlo tan cerca.
Le acaricia la cabeza, mientras el pelinegro le pedía perdón entre sollozos,
por ser tan estúpido y olvidar tomarse las pastillas un solo día.
Un solo día que le generó un embarazo
del que no se había dado cuenta hasta que hoy cuando las ganas de vomitar
fueron demasiado fuertes, generando dudas que se volvieron realidad.
Y se demora un buen rato en intentar
calmarlo y convencerlo que no se preocupara, que saldrían de esto y que no
tenían que verlo como un problema sino que como algo hermoso que los uniría más
que antes.
Yunho le limpia las últimas lágrimas,
mientras Jaejoong hipa porque siente que ya le falta el aire de tanto llorar.
-
Ojalá sea niño- intenta sonreír y el pelinegro le mira casi logrando imitar su
sonrisa-. Yoon odia el fútbol y necesito hablar de fútbol con alguien. Necesito
un aliado.
Un aliado que ya tenía casi tres meses
y que hace llorar a Jaejoong más que antes porque está demasiado sensible y no
soporta que Yunho sea tan tierno con él.
Los antojos, las náuseas y el estómago
abultado son cosas que comienzan a aparecer de a poco igual que como lo fue con
Yoon, solo que ahora, más que sufrir por estar solo, sufría porque Yunho no
estaba lo suficientemente pegado todo el día a él.Fin
lo ame!!!!! me encanto como yunho hizo todo por estar con su hija y con jae fue dificil por ser padres jovenes y el miedo les hizo hacer tonterias pero el final fue realmente hermoso un nuevo bebe y una nueva oportunidad de formar una hermosa familia asdada gracias x compartir ^^
ResponderBorrarque hermoso jae tanto que sufrió y yunho amándolo y buscándolo y ahora si tendrá la dicha de estar con jae desde el principio de el embarazo como no pudo estar en el primero ni en el nacimiento de si hermosa hija si tendrá la dicha de estar con el segundo bebe
ResponderBorrarque bueno que al fin se resolvieron los problemas que tuvieron y ahora están juntos y formando su familia feliz y en aumento
GRACIAS MUY HERMOSA ME ENCNTO
¡Ay qué bonito! Sinceramente quiero escribir un buen comentario pero me quedé sin palabras :l
ResponderBorrarEstos no pierden el tiempo (?) YunHo necesita un hombrecito <3
Ohhhhhh!! Que tierno me encanta la frase ahora JJ no sufre porque esta silo sufre porque YH no sta suficient tiempo con el......xD
ResponderBorrarLa verdad tardaron mucho....^^
Me dio penita YH....paso 3 anos sin Yoon y encima Yoon no queria separarse d el cuando lo conocio, l instinto llama, pero poco a poco superaron sus traumas y se juntaron....YH es tan tierno y JJ estan esponjosito....>.<
Gracias por la historia....super linda.
Wow HERMOSO** que lindo <3.<3 estoy tan contenta de que JJ le diera la oportunidad a Yunho de ser el padre de YOON ...y que se dieran la oportunidad de amarse ...hasta tendran un bebe mas wiii que monos ...ame la historia de inicio a fin ...te quedo hermosa <3
ResponderBorrarHay mi Jae ahora sufres porque no esta todo el tiempo Yunho contigo, eres muy sensible en tu nuevo embarazo, pero seguro será niño y Yunho tendrá con quien platicar de fulbol y tu seguiras siendo muy feliz.
ResponderBorrarGracias por publicar tan hermosa historia.
ohh pero que cosa mas tierna
ResponderBorrarromantica y azucarada me encanto
mil gracias por escribirlo
jejje sigue adelante
ME ENCANTOOOOOOO !!!
ResponderBorrarQue lindo me encanto la historia !!!!! Escribes increíble, espero que escribas otro mprag ya que me encanta
ResponderBorrarahhhh solo de pensar como seria de hermosa una hija del yunjae :3 muero de ternura <3 que hermoso fic lo adore muchas gracias!
ResponderBorrarConchale pero Jae no pierde tiempo no? jjejejeje me encanto este twoshot esta precioso!! gracias por compartirlo!!!
ResponderBorrarme encanto.. me alegra que arreglaran las cosas y esten juntos.. y mas con otro retoñito^^ uno que de seguro serea igual a jae.. ya que yoon es identica a su padre xD
ResponderBorrarMe gusto la historia :)
ResponderBorrarjajajaja otro embarazo no planificado y en verdad que sencible se pone uno pero es lo mas hermoso que le puede pasar a uno
ResponderBorrarNo encuentro la relacion del porque Jae no le dijo nada al principio y que despues tampoco queria pero bueno ya todo esta mas que arregledo muy bonito two-shot gracias x compartir
Me encanto, por fin juntos como una familia feliz y en aumento, que tino tiene Yunho siempre que no se protegen hacen un angelito, ahora si que Yunho disfrutara el embarazo completo de Jae
ResponderBorrarestuvo realmente muy bonito.. me encanto!! YUNHO y YOON son realmente algo tierno de ver!! ...hay JAEJOONG no pudo aguantarse... hehehehe!! ahora speran otro bebe.. el cual YUNHO quiere que sea un varoncito para asi poder hablar de futbol!! hehehehe!! ahora YUNHO tendra que adaptarse a los cambios de humor que JAEJOONG sufrira por el embarazo!! Pobre YUNHO!! hahahahaha!! realmete me encanto la historia.. Muchas gracias!!
ResponderBorrarmuy bello. pero ya se terminó??? quiero más .estuvo genial. por fin Jae confesó sus sentimientos y pudieron estar juntos. amé al Yunho de esta historia porque ni bien vio a Jae y a la niña hizo todo para estar con ellos a pesar de no saber al principio que la niña era su hijita. y las partes padre.hija fueron tan tiernas. Yunho todo embobado con su hija, fue dulcísimo verlos interactuar y el amor que se tenían.
ResponderBorrargracias por compartirlo.
fue hermoso
Me dio mucho gusto que Yunho haya luchado por recuperar a su hija, esas escenas de Yoon y Yunho me causaron mucha ternura. Y yo tambien sentiria celos al igual que Jae, osea de pronto alguien mas tiene la atencion de Yoon, es algo chocante, pero lo lindo es que lo comprendio y le gusta que Yoon se sienta bien con Yunho.
ResponderBorrarY que atrevido Jae!, que desesperado!.......y se entregaron a su amor, me los imagine haciendo eso jajajajajajaja y por andar haciendo eso, otra vez las consecuencias, le daran un hermanito a Yoon y esta vez si haran las cosas bien, porque los dos padres tienen conocimiento, y los dos estaran juntos, y formaran su familia.
Siempre me sonroja frases como estas y no se porque
¿Tienes un condón?
No, tranquilo, me estoy cuidando -por cierto Jae ya sabia que iba a estar con Yunho y por eso se cuidaba?!?!?!?!?
Y tambien me gusto mucho como le habla Jae a su bebe, Hola mi vida, Chao mi amor, te amo mas que a mi vida, esas cositas que le dice son tan dulces.
Y pobre Joongie no tiene a su Yunnie con el, pero que comprenda, ahora la familia crece y Yunho debe trabajar mas.
Estuvo tan bello el two shot, haz mas fics con esta tematica, con algo de dramita....estuvo muy lindo.
Me ire a leer de nuevo, porque en verdad me ha gustado mucho. :)
Perdon escribo demasiado.
Gracias!
Despues de que Yunho se entero de que era el padre de Yoon ha estado buscando a Jae y al fin los encontro y aunque al principio a Jae no le agrado mucho poco a poco Yunho se los ha ganado y ahora ya estan juntos de nuevo y con un bebe en camino.
ResponderBorrarQue lindo que YunHo si haya ido por Yoon :3 Me lo imagino de verdad y son como una familia hermosa <3
ResponderBorrarMe dio lastima Jae llorando porque se embarazo de nuevo :'(
Menos mal que ahora tiene a Yunho y pueden hacer las cosas bien ahora, aaaah~ Que hermosox3
Me gusta mucho lo Mpreg YUNJAE son los mejores, los mas dramáticos y apasionados. Gracias por compartir esta historia tan hermosas.
ResponderBorrarComo me gustan los Mpreg YUNJAE, son los mejore, muy dramáticos, muy pasionales, mejor que un drama jajaja, muy buenos. Gracias por compartir esta hermosa historia.
ResponderBorrarComo me gustan los Mpreg YUNJAE son los mejores, tan dramáticos, tan pasionales, muy buenos.
ResponderBorrarMe derrito de ternura...
ResponderBorrarAwww el YH tierno con sobre su beba, y luchando por recuperar a JJ
Pero la persistencia y el corazón ganaron la batalla, y ambos volvieron a estar junta, y ahora son una familia en aumento :D
Gracias por compartirlo.
wahhhh me gusto la historia, espero que haya sido varón para que así Yunho tengo un aliado y Yoon no se pusiera celosa jejeje ;)
ResponderBorrarGracias por adaptarla.
que bella historia..! y que bonito final que la familia este junta de nuevo <3.
ResponderBorrarotro bebe mas! las consecuencias de olvidarse tomarse las pastillas XD! ojala que sea hombrecito para que tengan la parejita y yunho pueda jugar futbol con el :3
Gracias Sandrita me gusto mucho >3<
realmente hermosa esta historia ...... me encanta el mpreng <33333
ResponderBorrarmuchas muchas gracias por compartir......
byeeeeee
Wooooooo!!!!!
ResponderBorrarLO AME fue tan lindo....... una familia muy hermosa
yunho esperando por su aliado xD
gracias por coomprtirlo fue muy lindo leerelo
GRACIAS ^-^
Que bueno que por fin están juntos y esperando a un nuevo bebe, wiiii me gustan mucho los mpreg YunJae gracias ^^
ResponderBorrarkyyaa ame esta historiaa por fin vivieron juntos como una familia ^o^ y esperando al segundoo q sea un aliado de Yunho jejeje me encantooo hermoso mpreg
ResponderBorrargracias :)
Me encanto es una linda historia me encanta <3
ResponderBorrar
ResponderBorrarkyaaaaaa que lindo final, realmente hermoso
Adoro los fics donde tiene a sus babys, Yoon si que debe ser hermosa como de seguro lo sera su hijo que viene en camino jajjaja
Que bueno que Yunho logro convencer a Jae y pudieron comenzar una nueva vida juntos, los amándose y amado a su hija :)
Realmente me encanto, gracias por compartir :)
lo sabia!!!.... pero vaya que son fertiles estos dos xD
ResponderBorraraww lo ame, fue una historia hermosa,
muchas gracias por compartirlo
Aww!! Todo lo asustados y lo preocupados que vivieron ya pasó, ahorasi pasa, se tiene el uno al otro, Yoon va a tener a quien molestar :p
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