viernes, 16 de mayo de 2014

IN THE NIGHT...CAN BREAK THE RULES - Capitulo 2


Capitulo 2

1:30 a.m


No sé quién estaba más nervioso, si él o yo. No podía creer que me dijera que estaba dudando sobre sus preferencias, y sobre todo, que me tuviera la confianza para decirme algo tan delicado…así que lo menos que podía hacer, era inspirarle confianza para que me platicara, y poderle ayudar, de verdad que quería ayudarle. 

IN THE NIGHT...CAN BREAK THE RULES - Capitulo 1

Capitulo 1

11:30 p.m

Vivimos en un mundo lleno de etiquetas, de lineamientos tontos que la gente debe de seguir para poder ser aceptada por los demás, porque si no lo haces, te tachan de “extraño”. Y yo siempre he sido “extraño”, siempre me ha gustado ser yo mismo y nunca seguir a nadie más, simplemente hago lo que quiero, y así soy muy feliz, sólo que hay veces en las que no queda de otra y tienes que tratar de encajar con los demás.

domingo, 11 de mayo de 2014

EPILOGO- Una Vida a Tu Lado

EPILOGO


Ver todo lo que he obtenido en éste tiempo, me hace pensar en lo maravillosamente afortunado que he sido a lo largo de estos siete años, en lo dichoso que me he vuelto. Mirar todo cuanto poseo, me hace ansiar esforzarme por ser mejor día con día, sin rendirme, sin flaquear, sin dudar una vez más de quién y lo que soy, de lo que deseo para mi vida: los quiero a ellos, a mis tres amores, a mi lado. No pido más que eso.

Siento que podría morir de felicidad en éste momento y me pregunto si sería eso posible. No lo sé y ya no vale la pena molestarse en pensarlo. Hoy es el día de mi boda. ¿Quién diría que terminaría casado? Jamás lo imaginé y con todo, es lo que más he anhelado desde que le conocí, sin embargo, eso ya todos lo saben. Lo he repetido durante todo este tiempo a mis amigos y ahora, cuando estamos a unas horas para el gran suceso, no puedo creer que sea cierto y los nervios me invaden. Las piernas me tiemblan y mi pulso está acelerado, no logro dejar de mirar hacia los lados, ansioso, mordiéndome el labio o las uñas. ¿Qué puedo hacer?  Es una reacción común. Es un paso importante el que daré..., después de todo, no vamos por la vida contrayendo matrimonio a diario, no resolvemos compartir nuestra existencia con cualquier ser humano y eso es lo que me asusta, me aterra pensar en la idea de que él se arrepienta de ello, pues, sé que no soy la mejor opción, nunca fui la clase de hombre perfecto, de ánimo templado y carácter apacible; soy todo lo contrario y creo que, de los seres vivos, soy el que ha cometido los peores errores. Estoy lleno de imperfecciones, los más horribles defectos y..., aunque Jaejoong lo sepa, no puedo dejar de pensar en el que se dará cuenta de que existen personas capaces de hacerle sentir lo que yo no puedo. La idea de que diga “no acepto”, que termine por arrepentirse, me está acuchillando el alma.

viernes, 9 de mayo de 2014

Oh si, El YunJae es real - (Capitulo 1)-FINAL


Cap1

" Nnngghh , " gimió Jaejoong en su sueño cuando sintió un brazo que se posó alrededor de su cintura .

Se movió en su sueño y abrió los ojos. Después guiñando los ojos varias veces , sus ojos finalmente se acostumbraron a la oscuridad del ambiente.

Miró hacia abajo sólo para encontrar una mano que estaba en la parte superior de su estómago. La mano estaba agarrando sui cintura con fuerza, como si tuviera miedo de que se fuera .

miércoles, 7 de mayo de 2014

Oh si, El YunJae es real¡

Autor: misseujj89 

Couple: YunJae (Yunho x Jaejoong)

Resumen:

"Ves, Joongie, mucha gente todavía nos apoya. Es por eso que tenemos que mantenernos fuertes", dijo Yunho mientras besaba a su novio. 

Nota: Este fic no es mio, yo solo lo estoy traduciendo *-*

domingo, 4 de mayo de 2014

Capitulo 6 - (Unfortunately or salvation??)

CAPITULO 6

[Jaejoong]

“Ten, ten, ten”

¡Maldito despertador! ¡No se callaba!

Esperen… ya era de día. Y estaba solo, solo y desnudo. En la cama en la que había estado con Yunho, una sábana me cubría solamente y había sangre, mi sangre. ¿Dónde estaba Yunho? ¿Se había ido?

Midnight(Yoomin)- Epilogo

Epilogo

Fue a ver si su maknae estaba bien, es lo primero que hace en las mañanas Yunho.
Después de todo, no es que Yunho no sabía acerca de la relación de Changmin y Yoochun en esos tiempos. No es que Yunho no supiera que Changmin aun no olvidaba a  Yoochun. Él sólo simulaba que no sabia,esa era la mejor manera.

Cada vez que Yunho veia las manchas de  lágrimas en el rostro dormido de Changmin , él suspiraba tristemente .

Midnight (Yoomin) - Capitulo 1

Era casi medianoche a estas alturas.

Changmin se sentó en la silla del comedor ,  sus manos estaban cruzadas sobre la mesa del comedor y su cabeza estaba descansando allí.
El estaba pensando, pareciese que no estuviera realmente en ese lugar, al pensar en esos recuerdos que estaban allí en el fondo de su mente. Los recuerdo que tenia Changmin eran contradictorios ,dolorosos, pero hermosos al mismo tiempo ; amargos, pero también tenian su lado dulce ; quizo olvidarlos , sin embargo, eran demasiado preciosos para olvidarlo .

Midnight (Yoomin)

Autor: 5starssupporter


Couple: YooMin (Shim Changmin x Park Yoochun )

Resumen:

Casi todas las noches, Changmin calmaba su hambre comiendo cualquier cosa.
Pero no sólo eso, él siempre tenía a alguien que lo acompañaba. Su compañero de merienda de medianoche.

Yunho no sabia de eso, ya que él prefería dormir mas.

Junsu tampoco lo sabia, ya que él nunca comía después de las 18:00 (excepto en ocasiones especiales).

Jaejoong tampoco lo sabvia. A menudo se despertaba ha cocinar para Changmin, pero él nunca se unia a comer con ellos.

Luego,por ultimo Yoochun.

Yoochun era su compañero de merienda de medianoche de Changmin. Pero, ¿era sólo un compañero de merienda de medianoche?

Tres años han pasado desde la demanda, Changmin se encuentra solo en el interior del comedor a la medianoche. ¿Qué estara pensando en ese momento? 

Nota: Este fic no es mío, yo solo lo estoy traduciendo.

Nota 2: Esta traduccion se lo dedico a una amiga que ama al Yoomin hasta la médula xDD ...y gracias a ella terminé amando al Yoomin <3...Bueno esto es para ti..espero que te guste ^^


sábado, 3 de mayo de 2014

Capitulo 17 - (una vida a tu lado)


CAPITULO 17

Ésa madrugada me fue realmente imposible dormir. La emoción debido a la llegada del pequeño Junho era tanta que, el sueño y cualquier rastro de agotamiento desaparecieron en un minuto y solamente quedó la alegría que producía el nacimiento de una nueva vida. Una personita que era parte de mí y del hombre al cual amaba. Eso era maravilloso, tan fascinante que no lograba apartar la vista de ellos: mi hijo envuelto entre mantas, durmiendo plácidamente en el regazo de Jaejoong, siendo arrullado por los latidos de su corazón, con su rostro pequeñito sonrosado, respirando pausadamente. Tan irreal que me temí que fuese un sueño, pero, tan verdadero como el hecho de que al extender la mano, podía tocarle con mis dedos y decirme alegremente “¡Él está aquí!”. Él estaba allí, ambos lo estaban y no se irían de mi lado. El peligro había desaparecido.

Y me permití soltar todo el aire contenido durante esos meses de golpe, respiré aliviado y sonreí por enésima vez despertando con una llamada a cada uno de mis amigos, esos a los que nunca tomé en cuenta y que durante mi relación con Jaejoong se metieron en mi vida por la fuerza y yo, ya no les quise dejar salir. Ellos habían representado un pilar importante en mi vida, me sostuvieron cuando las fuerzas flaquearon y sentí desmayar. Estuvieron allí alentándome a continuar sin desistir y aunque cometieron errores que me lastimaron, enmendaron sus actos, ganándose así mi completa confianza. Estaba orgulloso de mis amigos.

Estoy orgulloso de ellos.

Cuando el sol asomó los primeros rayos de luz, todos ellos se hallaban en la sala, sentados en los sillones, esperando por mí. Reí entre dientes a ver a Changmin sentado en las piernas de Siwon, como toda una damita enorme y llena de músculos y a éste, riñéndole y maldiciéndole por lo bajo, empujándole y diciéndole lo mucho que le dolería si no se bajaba de allí en ése preciso minuto. Hyde les miraba con desaprobación y volvía la cabeza hacia donde me encontraba para solicitar auxilio con sus pequeños ojos oscuros. Levanté las manos en son de paz y ella-pues desde que supe que era mujer, no volví a tratarle como a un chico sino hasta mucho tiempo después, pese a sus insistencias y reclamos-bufó molesta mostrándome el dedo medio.

Mi padre salió de la cocina siendo acompañado por Yunhye y mi madre. Les sonreí recibiendo de sus manos una humeante taza de café entretanto tomaba asiento frente al grupo de amigos que empezaba a beber del líquido caliente cuidadosamente. Excepto Siwon, quien tenía claras intenciones de derramarlo “accidentalmente” sobre la entrepierna de Changmin.

—Recuerda que si me quemas, me dejarás impotente, Siwi querido, y eso no será bueno para ti— todos reímos ante el estúpido comentario de mi  mejor amigo y Siwon nos fulminó con la mirada.

— ¿Hasta cuándo me llamarás así? Es molesto que vayas por la calle poniéndome apodos maricas. ¿Es que acaso te llamo “Minnie”?

—No sé, lo haré hasta que admitas que me quieres delante de todo el mundo.

—No se me antoja hacer eso.

— ¡Pero me quieres!

—Ni en tus sueños más eróticos.

—Entonces acostúmbrate,Siwi— canturreó besándole en la mejilla. Papá negó llevándose una mano a la cara y mamá rió escondiendo el rostro de ellos. Era inevitable no reír de aquello: Changmin con voz grave  imitando el tono de una mujer se hacía ciertamente jocoso. Era como un niño cuando se lo proponía, uno desesperante, de algún modo, sentía compasión por Siwon. Pobre, pobrecillo, tener que lidiar con una pareja como Changmin—Siwi,Siwoncito ¿Cuál te gusta más, Siwi?— prosiguió buscando hacerle enojar.

— ¡Ya, cállate de una puta vez!— gritó en respuesta, tomándole bruscamente de las mejillas para unir sus labios en un beso fugaz que obtuvo como resultado calmar las hormonas de Changmin.
Yunhye se ahogó con el café y mamá le palmeó la espalda. Estaba seguro de que un día se acostumbrarían.

—Y bien— interrumpí procurando acabar con ésa tensión que se había formado —supongo que vinieron a conocer a Junho ¿verdad?— los tres asintieron y continué —está con Jaejoong en la habitación. Sean cuidadosos con él, sobre todo tú, Changmin, no quiero que asustes a mi bebé.

—Que cruel eres, Yunho, y yo pensé que éramos amigos.
Subieron las escaleras en silencio, como si fuesen todos unos niños a los cuales hubiese reprendido. Les seguí de cerca pensando en que Jaejoong continuaba vestido con nada más que una camisa y no tenía ropa interior bajo ésta. Otra vez, Changmin y Siwon le verían semidesnudo y eso no me gustaba. No me agradaba para nada, en especial, porque conocía el carácter pervertido de mi mejor amigo, quien, en más de una oportunidad hizo algún comentario respecto a la belleza y fragilidad de mi pareja. “Es como un lindo muñequito de porcelana, de sólo verlo, entran unas ganas inmensas de abrazarle y besarle hasta el cansancio”. Supongo que lo correcto era que me habituara a ésa clase de comentarios, mas, eso no sucedió..., ni sucederá.
Y si bien, entendía que Sasha, no tenía intenciones románticas con él, mi subconsciente, se negaba a admitirlo.

Les abrí la puerta, cediéndoles paso para que entraran al lugar. Lo primero que vimos fue a mi pareja, recostado en la cama, con una gran cantidad de almohadas bajo su cabeza y espalda que hacían menos incómoda su posición. Estaba despierto, con el cabello suelto cubriéndole la cara. Jugaba con los pequeños labios de Junho, le metía el dedo en la boca y lo volvía a sacar, el bebé lloriqueaba y él volvía a introducir el dedo en su boca —Tiene hambre— susurró sin mirarnos — ¿Cómo se supone que debo alimentarlo? ¿Debo prepararle un biberón? ¿Lo harían por mí? Todavía me duele y...— ésa fue una pregunta estupenda ¿Cómo le daría de comer a nuestro hijo? La leche materna debía ser su único alimento por un tiempo, sin embargo, Jaejoong no era precisamente su madre. En ése instante las palabras de papá vinieron a mi mente: “Su cuerpo fue diseñado para albergar vida dentro de sí”, ¿podría significar eso lo que imaginaba? Lo razoné detenidamente y recordé los pectorales inflamados de Jaejoong, los mismos que estaban sumamente sensibles.

Le dirigí una mirada a Changmin en busca de apoyo y él se encogió de hombros, diciéndome sin palabras “no sé nada”.

—Enano— respondí en un murmullo — ¿Te duelen todavía los pezones?

—Sí— dijo y nos vio con los ojos abiertos, como miraba siempre que entendía lo que no me atrevía a decirle por temor a asustarle —Entonces es de ése modo— continuó sacándose la camisa delante de los presentes sin ningún tipo de pudor. Agradecí que las sábanas le cubrieran del ombligo hacia abajo. Acercó a Junho hacia su pecho y lo que ocurrió nos robó el aliento..., a todos. Jaejoong gimió entre dientes como si le doliera —Esto es extraño, pero, está bien..., supongo— sonrió juntando los párpados y yo me sentí verdaderamente confundido.

—Si dices algo, te mato— siseé observando las intenciones que tenía mi mejor amigo.

—Vale, señor siento celos hasta de mi sombra— resopló —sólo te iba a decir que eso es jodidamente sensual. Ojalá Siwi pudiera hacerlo también.

—Haré que te metas ése maldita lengua en el culo—gruñó Siwon y Hyde rodó los ojos con molestia.

Sí, Changmin era como un niño.
Jaejoong les indicó que hicieran silencio y como por arte de magia todos callaron. Allen terminó de alimentarse minutos después y Jaejoong lo llevó a su hombro para palmearle la espalda suavemente. Fue una imagen hermosa, sin dudas y me sentí como lo que era: el hombre más dichoso que la humanidad conocería jamás.
Siwon se acercó vacilante hacia la cama, mi pequeño le dedicó una sonrisa antes de depositar a nuestro hijo en sus brazos con sumo cuidado y colocarse la camisa nuevamente.Changmin le abrazó por la espalda y al admirarles de ésa manera, tan calmados y compenetrados, pensé que efectivamente hacían buena pareja. Y, si bien, no podían estar ni un solo día sin discutir tontamente, en momentos como ése, se me figuraban perfectos juntos. Realmente, merecían tener la dicha que a nosotros nos había sido obsequiada. Deseé con todo mi corazón que un día, ellos, también pudiesen ser padres.

Era una lástima que aquél milagro no fuese algo naturalmente posible.
Ambos se entretuvieron con mi bebé durante unos minutos y por primera vez en la vida, escuché a Siwon hablar de su familia. “Ojalá hubiese tenido hermanos-dijo triste, peinando tiernamente con los dedos el cabello de Junho-quizá no me habría sentido tan solo. De haber tenido hermanos..., mi infancia habría sido feliz”. Una sonrisa amarga se dibujó en sus labios y exhaló dándose vuelta para no mirarnos. Changmin le besó en el cuello y mi hijo recién nacido pasó a las manos de Hyde.

Me sentí mal por él, en verdad me sentí mal ¿Qué tan horrenda había sido la vida de mi amigo? No lo sé, sólo Changmin estaba enterado de ello y jamás había hablado del tema por respeto a su pareja. Pero saberlo, me hizo pensar en los motivos por los cuales Siwon actuaba como lo hacía, el por qué de ésa necesidad asfixiante de ser aceptado y admirado por todos a su alrededor, ése anhelo que en un principio mostró de ser amado por mí. No obstante, todo eso era parte del pasado y mi compañero le hacía inmensamente feliz, eso lo notaba en sus ojos que se iluminaban al verle y aunque lo negase hasta el cansancio, Siwon le amaba. Él amaba a Changmin.
Las horas pasaron rápidamente y Junho al fin abrió los ojos. Me sentí satisfecho al verlos: eran tan negros como los de Jaejoong y eso únicamente aumentó mi orgullo de padre. Tenía un hijo precioso y sano que seguía con la mirada todo cuanto se moviera cerca de él. Era curioso, como todo recién nacido y tan calmado que me resultaba increíble el no escucharle llorar por todo, excepto cuando el hambre le atacaba, entonces no había nada ni nadie que consiguiera calmarle.

Tal vez, sólo Jaejoong.

Aquél primer mes, transcurrió en completa calma. Mi pareja pudo abandonar la cama una semana después del alumbramiento y daba pequeños paseos por la casa con Junho en brazos, esperando a que volviera de la universidad para mimarles a los dos. Y disfrutaba hacer eso. Me gustaba sentar a Jaejoong sobre mis piernas con nuestro bebé todavía en su regazo y morderle tenuemente en la nuca entretanto veíamos una película juntos.
Empezó a ser difícil dormir a su lado y no poder tocarle más que para depositar un beso en su frente y dormir con Junho en medio de nosotros los primeros catorce días. Después de ése lapso de tiempo, le pasamos a la que sería su habitación hasta que Jaejoong y yo consiguiéramos un lugar donde vivir y los medios para sustentarnos adecuadamente.

No planeaba ser un mal padre. Velaría por mi hijo y mi pareja siempre..., siempre, aunque ello implicara sacrificar cosas y privarme de otras. ¿No es así la vida? Todo requiere un pequeño sacrificio, la felicidad cuesta lágrimas y sudor, mas, el resultado es lo que nos permite sentirnos llenos de dicha incomparable. Mi nueva familia lo valía, de eso estaba completamente seguro. Al mirarlos sabía que, aunque todo fue inesperado, había valido la pena. ¡Por Dios que lo valía!
Bien, las semanas pasaron y sentía que me moría. El no poder hacerle el amor a mi pequeño, me estaba volviendo loco. 
El tener que verle salir del baño desnudo, con la piel húmeda y el cabello destilando agua me excitaba, el que se inclinara-todavía sin vestirse-para buscar ropa en los cajones aceleraba mi pulso y las ganas de tomarle frente al espejo donde constataba que su figura volvía a ser la misma, se hacían más y más fuertes cada vez..., pero eso él no lo notaba. Y las palabras de mi padre me taladraban la cabeza: nada de sexo en un mes. Todavía faltaba una semana para ello y mi cuerpo ya le llamaba a gritos.

Ésa mañana, al mirarle de nuevo haciendo eso, no lo soporté. Jaejoong estaba parado frente al espejo midiéndose el abdomen antes de colocarse la faja que papá le había ordenado. Me coloqué a su envés clavándole los dientes en el hombro, el oí jadear mi nombre y rocé mi erección contra él —Sólo una semana más— suspiró pegándose más a mí, deslizando la mano dentro de mi ropa, palpándome.
Llevé mis dedos a su intimidad. Él también estaba deseoso, estaba excitado, me necesitaba tanto como yo le necesitaba. Emprendimos un lento vaivén con las manos, uno en la erección del otro, menguando los ánimos, disipando eso que nos consumía. Su imagen en el cristal que nos reflejaba se me figuró preciosa y se me hizo tentador tomarle de la cara con la mano libre para que se observara. Lo hizo y sus mejillas se encendieron —Eres un depravado— gimió llegando al orgasmo entre mis dedos y soltó ésa risilla que tanto he adorado.
Cuando el tiempo se cumplió, le hice el amor tanto como fue posible. En la medida que Junho me lo permitió.

Cuando comenzamos a salir junto a nuestro hijo a la calle, la gente a nuestro alrededor se detenía a mirarnos. Era innegable el parecido físico de Junho con nosotros y eso las personas lo percibían. Los comentarios indiscretos no se hacían esperar y las preguntas se volvieron cada vez más frecuentes ¿Quién era ése hermoso bebé que llevaba en brazos mi pareja? ¿Desde cuándo tenía, yo, una novia, por qué no la había presentado antes? Sin embargo, Jaejoong no me dejaba responder, él sonreía y decía: quizá, porque Yunho no tiene ninguna novia ¿no le parece? En ése momento, al escuchar ésa voz suave, mas, para nada femenina, callaban o se disculpaban insistentemente. Con respecto al pequeño Junho, nos limitábamos a decir que era un obsequio de la vida, la ciencia y..., mi padre. Nada más. Y lo cierto es que, no era de la incumbencia de nadie. Junho era nuestro y punto.
Jaejoong, muchas veces, iba a la universidad para conversar con los miembros del club de teatro. Al mirarle, todos corrían para abrazarle y robarle a nuestro hijo. Y si cuestionaban su procedencia, la respuesta era la misma. Fue por aquellos días, que les hizo conocer la noticia de que no poseía intenciones de volver. Su sueño de ser pintor se había reafirmado y por tanto, tomaría otra carrera en la Universidad De Bellas Artes, la cual recién se inauguraba.
Algunas veces, esperaba por mí, como en el pasado, sentado en las gradas, me saludaba al igual que lo hacía con Siwon, Changmin y los nuevos miembros del equipo, pues algunos habían decidido desertar, y sonreía al jugar con Junho. Y yo agradecía que mi carrera estuviese por concluir.

Me agradaba caminar a su lado por las avenidas, con Junho en mis brazos y que cualquiera que mirase a mi pareja, supiera de una forma u otra, que él..., que él era mío. No como un objeto, sino como parte de mi existencia.


Sin embargo, en el momento en el cual Junho cumplió dos meses de edad, Jaejoong comenzó a insistir con una idea preocupante: otro bebé. Entendía perfectamente sus anhelos, sus sueños. Yo igualmente, quería una familia grande, pero ¿no significaba eso ponerle el riesgo? ¡Imposible! No podía hacerlo. No obstante, él continuaba insistiendo, llegando al extremo de llorar y dejar de dirigirme la palabra durante días.
“Tú tuviste una hermana con la cual jugar, creciste en un hogar donde te apreciaban. Yo no tuve nada de eso. Mi madre me amaba, claro, pero tenía poco tiempo para mí y mi padre jamás me quiso. No sabes lo mucho que deseé tener un hermano para jugar, para cuidarle..., para no sentirme solo. No quiero que Junho se sienta igual. Él nos tendrá, pero, cuando no estemos a su lado por motivos diversos, ¿quién le hará compañía? Él necesita a alguien contemporáneo con quien estar”. Aunque no quisiera admitirlo, él tenía razón. Junho se sentiría solo siendo hijo único y una adopción tardaría años..., sin embargo, otro embarazo era un riesgo que no planeaba asumir.
Decidí que lo más conveniente era consultarlo con mi padre, después de todo, él era el experto en el tema. Yo apenas entendía que no era cirujano plástico como siempre lo supuse —Es posible— respondió después de analizarlo detenidamente —no he dejado de suministrarle las proteínas que le ayudaron a sobrellevar el embarazo anterior. Su cuerpo se ha hecho resistente y él, es un muchacho fuerte, eso ha demostrado.

—Pero la noche en la que Junho llegó, mamá dijo que se había rendido. Intentó hacerme ver que casi lo pierdo y no estoy dispuesto a ello, papá— repuse ¿es que todos estaba locos? ¡Otro bebé lo mataría!

—No— suspiró —Jaejoong se enfocó en ti, en tu ausencia dentro de la habitación..., creyó que le habías abandonado y se olvidó de que Junho estaba allí, sin embargo, si deciden intentarlo otra vez, deberé permitirte estar con él, para que no vuelva a suceder.

— ¿Y si muere?

—No lo hará.

Resoplé frustrado ¿Qué debía hacer? Los nervios hacían estragos en mi interior y la indiferencia de mi pareja me hería. Era demasiada presión. Tanta que, acabé cediendo ante sus peticiones y dos meses después, Jaejoong llevaba otro bebé en su vientre. Era una maldita locura. Pero él estaba feliz y eso me tranquilizaba de alguna forma.

Durante aquél nuevo embarazo, no hubo ningún síntoma. Jaejoong comía lo que le apetecía sin devolverlo, no hubo mareos ni desmayos..., era todo tan distinto. Se le veía alegre, rebosante de vida, saludable.
Mi padre, como la vez anterior, se encargó de todo, advirtiéndole a Jaejoong, que ésa sería la última vez. No habría más niños, pues, si bien, su cuerpo se había fortalecido, intentarlo en una tercera oportunidad sería desastroso y él aceptó las condiciones sin objeción.

Nunca entendí la razón por la cual Jaejoong obedecía a papá en todo cuanto decía y a mí se me oponía tantas veces.
Fue de ésa forma que Jiyool, llegó a nuestras vidas sin complicaciones..., a excepción, tal vez, del vergonzoso desmayo que sufría al verla nacer.

No soy tan fuerte después de todo.

Jiyool es lo más parecido a mí que conozco, después de Yunhye. Con esos pequeños ojos y cabellera castaña. Es perfecta. Una niña maravillosa a la cual su hermano cuida diligentemente a pesar de su corta edad.

Existen millones de cosas que pudiera contar, hermosas experiencias que hemos vivido a lo largo de estos años, innumerables experiencias que atesoro en mi alma como el mejor obsequio de la vida..., pero ¿no es esa otra historia?

Una que, posiblemente, les contaré en una nueva oportunidad...



...Una Vida A Tu Lado...

-FIN-
Nota: Esperen por el epilogo^^

Capitulo 5 - (Unfortunately or salvation??)

CAPITULO 5

Este era el último dia que pasábamos en la casa de los padres de Boa, organizaron una fiesta de despedida.La mama de Boa se había encargado de todo, no sería una fiesta formal solo era una cena. Sería para muchas personas, entre amigos de la familia como para amigos de Jaejoong.

-Así que se van –dijo una voz, me voltee y ahí estaba Jaejoong- creí que se quedarían más tiempo. Mis amigos preguntan por ti, le caíste bien.

-Es tiempo de regresar, eran vacaciones temporales y no puedo abandonar mi trabajo –musite.

-Cierto, olvide que tú tienes tu vida lejos de aquí… y de mí –lo último salió con una gran tristeza- ¿vendrás a visitarnos?

-En las fiestas, vendremos con tu hermana y lo pasaremos bien, o puedes ir tú a nuestra casa.

-Sí… eso. Podría ser –Se acercó a mí y se rió, una risa amarga- amas mucho a mi hermana y eso es increíble. No hay mejor persona para ella que tú.

-Eso no lo sé –murmure- quizás no.

-Lo eres y… para cualquier persona lo serías –lo dijo como si… lo creyera, ni yo lo creía. Su voz se llenó de ternura pero luego se recompuso.  

-Sobre lo que paso esa tarde –quise decir, quería aclarar todo antes de irme y no verlo por algún tiempo.

-¡No! No es necesario –apretó los puños  y desvió la vista- en ese momento dije cosas que no debí y lo lamento –se disculpó como si eso fuera algo que debía hacer y no como si lo sintiese.

-Eso significa que tú sientes algo por mí -

-No dije eso –intento decir y fue acallado por mis dedos sobre sus labios. Los acaricie y desee rozarlos, cubrir sus labios con los míos… hacer algo para borrar la tristeza que veía en sus ojos. En el momento en que su mirada confundida se encontró con mis ojos, fue fulminante.

Me desarme, todo lo que creí o decía sentir por Boa no fue suficiente para que fundiera nuestros labios en un beso desesperado. Olvide todo y me concentre en besarle con todas las ganas que tenía guardadas. Sus labios eran carnosos y por ello me daban ganas de morderlos, chuparlos y muchas cosas más.

Nuestras respiraciones chocaban y mi cuerpo ya rogaba por más. Baje mis manos hacia su cintura, me quede a milímetros de sus labios y me frote con lentitud contra su cuerpo. Consiguiendo unos gemidos de esos labios que se ofrecían a mí, ahora con más seguridad, echo los brazos a mi cuello y volvimos a besarnos.

Lamió mis labios y presiono nuestros labios, apreté mi agarre en su cintura y mordí su labio inferior. Mi lengua se abrió paso en su boca y cedió, su lengua se froto ansiosa contra la mía. Me deje llevar por unos minutos más, el aire empezó a escasear y no quería dejarlo, era demasiado. Nos separamos y él busco mis labios, más ansioso.

-Para –trate de decir pero ni yo quería- Jaejoong, en serio.

-Te irás –murmuro y volvió a unir nuestros labios- y no sé si volveré a verte –no pude concentrarme y caí, ante él. Fue como si me hubiera dado cuenta de todo lo que sentía.

-Espera… -lo detuve y sonreí- habrá una fiesta y no quiero faltar.

-Claro, su fiesta de despedida –señalo con mal humor, se quiso levantar pero lo tome del brazo y bese su mejilla.

-Puede subir cualquiera y vernos… últimamente tu madre me vigila, deberías verla, creo que se da cuenta de algo.

-Debo comportarme, ya sé –lo tome de la barbilla y deje un pequeño beso allí.

-Será nuestro secreto –le susurre en el oído.

-¿Hasta cuándo? –me encogí de hombros y apoye mi frente en la suya.

-Buena pregunta.

-¿Me deseas? –pregunto separándose un poco para luego volver a besarme con más intensidad.

-Es una pregunta tonta.

-Nos vemos en la noche –dijo.

¡¿Qué demonios acabo de hacer?!

Algo realmente… desastroso.


..>>.<<..

La gente empezó a llegar y espere que pronto se fuera, lo que más quería era irme y… probablemente, llevarme a Jaejoong fuera de aquí. Boa sonreía a todo el mundo y agradecía que hubieran ido, pronto volveríamos… ¿Eso haríamos?

-Yunho, ¿Por qué tan cabizbajo? –Niego y sonrió, una de las amigas de mi esposa, no sé cómo se llama- únete a la fiesta, mira que no volverán en un buen tiempo.

-Por nada, cansancio –digo.

-¿Cansancio? –sigue hablando y yo respondo con monosílabos que van saliendo de mis labios. A lo lejos está Jaejoong hablando con sus amigos, me disculpo y voy hacia el baño.

-Esto esta aburrido –dice alguien, es él, que sonríe y se apoya en la pared del baño- con los años, las personas se vuelven aburridas.

-No creo que sea eso pero debe haber algo de cierto en eso.

-Ven –susurra, subimos las escaleras y veo su cuarto. Entramos y no enciende la luz, se pega a mi cuerpo y algo húmedo moja mi ropa. Me lleva unos segundos entender que son lágrimas, no mías sino de Jaejoong. Ya no sonríe, me mira con ojos suplicantes.

-¿Qué pasa? –murmuro. Intento secar sus lágrimas y no puedo evitar sentirme inútil por no saber qué le pasa- dime, ¿Qué tienes?

-Yo te quiero y no podré soportar que te vayas –explica, sigue llorando en silencio, asiento y me quedo observando. También pienso, ¿Cómo decirle que me iré? Pronto me iré y aunque me muera por él, no puedo ceder.

Me había dejado llevar, no podía soportar verlo así pero la realidad me grita. Yo estaba casado con su hermana, sino hubiéramos venido, el matrimonio seguiría estando bien. Ya no lo estaba, yo lo quería también y el venir aquí fue un error, también me permitió ver que lo que sentía por Boa fue una ilusión.

Muchas cosas que he hice fueron un error.

Lo abrace y me escondí de sus ojos, de su mirada. Era como ver el mar que tanto me gustaba pero aquí solo reflejaba tristeza, mucha tristeza.

-¿Te quedarás? –no respondí y tome su rostro en mis manos, seque lo que quedaba de sus lágrimas con mis dedos, lo besé suavemente. No hizo nada, se quedó allí- dime que sí, quédate conmigo –siguió y apoyo sus manos en mi pecho.

-¿Y Boa? –le dije.

-¡Tú no la quieres! –Exclamo- me quieres a mí…

-Si pero no es suficiente, creo que es tiempo de dejar las cosas aquí –sentencie. No quería hacerlo, no sentía ya casi nada por Boa pero ya estaba hecho.

-¿Cómo? –se apartó de mí y sus ojos me miraron con dolor e ira.

-No hagas esto difícil.

-Tú no me quieres, nunca me quisiste –dijo, sacudí la cabeza y me acerque. Pero se iba alejando de mí.

-Si te quiero, en este tiempo, te conocí como no conocí a tu hermana y me enamoré, me enamore de ti –confesé. Sus ojos se abrieron- ¡no sé qué hacer! Se supone que mañana me iré y me duele, realmente me duele.

No dije más y me senté en su cama, había un silencio realmente incómodo. Jaejoong se acercó y busco mis labios, le besé, me olvide de que… abajo había una fiesta para Boa y para mí, una despedida. Ahora solo importaba que no pudiera dejar de tocarle, rodee su cintura con mis brazos y sus piernas descansaban alrededor de mis muslos.

Sus besos fueron bajando hacia mi cuello y mis manos se escabulleron dentro de su ropa, esta sería nuestra despedida. Quería tocarlo, pero sin nada que me estorbase. Sin dejar de besarlo, quite botón por botón y sus ojos solo se cerraron, cediendo a mis avances y dándome luz verde. Para que hiciera lo que quisiera.

El aire escaseaba pero no nos separamos, en realidad, el me tiró a la cama y se posiciono sobre mi pelvis, sentándose allí y dudaba que se levantaría. Por mí, podría quedarse allí.

-¿Qué quieres que pase ahora? –susurro acercándose a mis labios y besando la comisura de estos, me estremecí y coloque mis manos en su cintura.

-Quiero que sigas –conteste.

-¿Y que pasara mañana? –dijo mientras mis dedos estaban en su nuca, acercándolo de nuevo a mí.

-No sé… -se mordió el labio y creí que iba a parar, me iba a echar de su cuarto pero… fue quitando sus manos de mi cuerpo. Sí, me iba a echar.

No lo hizo.

Quito sus manos para él quitarse la ropa, me quedé quieto, esperando algo. Se bajó el cierre y el pantalón cayo, como lo que era… una estorbosa prenda, que me impedía verle, tocarle.

Me ayudo a sacarme la ropa y le deje, mi ropa cayo descansaba en el suelo mientras observaba el cuerpo de Jaejoong, sin nada que me impidiera verle. Alce una mano para tocarle y se inclinó hacia mí, deslizo sus labios a mi oreja. Lamiendo lentamente el lóbulo, mordisqueo suavemente y siguió dejando besos a través de mi mandíbula.

Eso me estremeció, un escalofrío me recorrió la columna y se extendió por todas partes, eran como hormigas, como miles de no-sé-qué moviéndose a través de mí.

Mi cuello fue el siguiente punto, me mordió, fuerte y ahogue un gemido, estaba entre el dolor y la excitación. En este momento, no era como si no sintiera el dolor. El dolor era algo insignificante, secundario.

Sonreí estúpidamente, quería más de aquello, algo que como lo que sentía por él… me lastimaba pero a la vez, era perfecto. Perfecto a la manera masoquista que tenía, masoquismo, esto era puro masoquismo. El tener y no poder, tener algo y no quererlo.

Su lengua siguió un camino hasta llegar a mis pezones, aquella parte tan sensible que cualquier lograría estremecer con una simple…

-¡Ah! –pequeña lamida.

Tomo entre sus dientes esa parte que parecía gritarle “estoy aquí” o “no me ignores”. No controlaba los pequeños jadeos que se me escapaban, a veces el ser el que estaba subyugado, por decirlo así, no era malo. Al menos, no era molesto. Su boca seguía sin detener su avance, llego hasta donde toda la sangre de mi cuerpo se acumuló.

-Nunca he… hecho esto –murmuro sin dejar de verme y mirarme de forma juguetona pero a la vez, tímida.

-No lo tienes que hacer, sino quieres –dije no queriéndolo en verdad.

Asintió y mi entrepierna pareció regodearse con la noticia, se alzó un poco más, se rió y quise acompañarlo pero su boca engullendo poco a poco mi miembro… me calle. Eran movimientos inseguros, comenzó a dar lamidas, se lo saco de la boca y volvió a tomarlo.

Sus ojos estaban entrecerrados y su boca se movía, su lengua acompaña. Poco a poco, en la habitación solo se escuchaban mis gemidos y el sonido de sus labios chocando. Mi mano se escabullo a través de sus cabellos, ayudándole, mi mano movía su boca y me gustaba poder yo mandar, se dejó hacer, tal como yo había hecho.

Estaba sudando, su cuero cabelludo estaba húmedo, el sudor solo lo hacía verse mejor. Cuando dejo de trabajar en mi zona baja, nuestros labios se encontraron y nuestras lenguas se dieron un húmedo saludo.

-Te quiero dentro –las pocas neuronas que trabajaban en ni cerebro se dispersaron y solo podía pensar en esas palabras- ya.

Su voz algo rota y ansiosa me trajo recuerdos, como cuando estaba feliz, pero feliz de verdad, cuando charlábamos en la playa, cuando sus ojos y sus labios se curvaban en una expresión alegre. Ahora sonaba necesitada, ¿De quién necesitaba en verdad?

-¿Por qué lo piensas? –alzo mi mano hasta donde la tuviera disponible y se metió mis dedos en su boca, lamiéndolos y calentándome más. Ya dolía- tómame ya. 

-Pero es tu primera vez.

-Solo hazlo. –demando. Los ensalivo y atine a buscar su entrada, aquel pequeño orificio que estaba disponible para mí. ¿Y para cuantos más lo estaría?

-Relájate. –pedí. Mis dedos se abrieron paso en su interior y la carne palpitaba alrededor de mis dedos- así, tranquilo –susurre. Se inclinó a besarme, mientras juntaba nuestros miembros y los frotaba, nunca había experimentado eso, ni lo habría imaginado.

Era algo más allá de todo lo que había vivido, era diferente y se sentía como estar en las nubes.

Se movía de adelante hacia atrás, simulando el acto en sí. Antes de que me hiciera terminar, lo tome de la cintura y lo coloque debajo de mí, introduciéndome en él de manera algo brusca. Gimió de dolor y enseguida me enfurecí conmigo mismo, ¡No debí haber hecho eso!

-Lo siento, lo siento –repetí. Me volví a intentar adentrar a él y esta vez, con más cuidado. Más delicadeza, a pesar de que no era uno de mis fuertes. Estaba tenso, lo sentía, para mí era como el cielo pero para él, no. Era su primera vez, no debía ser agradable ni placentero, aún…

Las embestidas fueron lentas y profundas, su estrechez era de lo mejor, su cuerpo moviendo al compás del mío… era una visión que tenía que guardar. Ahora si le estaba gustando, su rostro, sus labios y esa expresión, ojos negros brillando y su labio inferior atrapado en sus dientes…

…sencillamente, adictivo.

Me hundí más profundo, más rápido, más certero. Encontré su punto, el certero lugar que le hizo gritar de placer, grito que fue ahogado por mi mano en su boca. Mis brazos descansaban a un lado de su cabeza y mientras nuestros cuerpos se hacían uno, él se tocaba, se mordía los labios para evitar gritar, yo simplemente ahogaba esos gemidos incontrolables y fuertes en la curvatura de su cuello.

Cada vez más fuerte, una estocada tras otra.

Tan profundo que los gemidos eran incontenibles, de su frente bajaba hilos e hilos de sudor, de mi cuerpo aún más. Lo podía sentir, era algo que debía venir pero no quería que acabase. No.

-No creo… aguantar más… -dijo con voz rota y ojos como profundo cristales que me mostraban como era en verdad.

-Tampoco yo –sus manos que estaban sobre espalda, apoyándose y arañando, ahora estaban en mi rostro- te amo –solté.

-Yo también –respondió y cerró los ojos fuertemente, en pocos segundos… todo fue blanco, como la explosión de las estrellas, como lo que creemos que no existe y descubrimos un placer tan exquisito, tan natural y a la vez, increíble.

Eyacule en su interior y el también, mancho nuestros vientres con su esencia, mientras yo lo llenaba de la mía… no salí de su interior hasta vaciarme, quería marcarlo, que de alguna manera… todos supieran que era mío. Solo mío.

Algo tan egoísta, pero humano.

-¡Oh, dios! –gimió dejando que uniéramos nuestras bocas en un roce corto pero que basto para que lo estrechara en mis brazos y no quisiera que se separara de mí.

-Te amo ¿sí? Te amo demasiado –sollozo, me lleve sus lágrimas con mis labios y junto con él, se quedó todo lo bueno que quedaba de mí.