sábado, 9 de agosto de 2014

¿Por qué yo? - Cap 8

Capitulo 8

Ya sólo faltaban unas cuantas semanas para salir de vacaciones nuevamente, y se aproximaba también mi cumpleaños. No le dije nada a Yunho, no quería que me diera algún regalo o algo por el estilo, yo supuse que ya se le había olvidado la fecha porque cuando llegó el día en que cumplí mis diecisiete años, no me dijo nada, pero entonces  a la hora de la salida se acercó a mí muy alegre:
—Oye, ¿vamos a mi casa? —me decía aun con una gran sonrisa en sus labios, como mi mamá iba a llegar tarde aunque fuera mi cumpleaños, acepté.
Me llevó hasta su recámara y entonces me miró de una forma muy tierna y me dijo:

¿Por qué yo? - Cap 7

Capitulo 7

Pasó exactamente una semana después de aquel incidente con Yunho, y desde ese día no nos habíamos hablado, él trataba de acercarse a mí, pero yo me alejaba, apagaba mi celular para que no me llamara ni me mandara mensajes, así lo hice durante toda una semana, hasta que un día sin querer me lo topé en el baño y aprovechó la oportunidad para acorralarme.
—¡Jaejoong! Creo que tenemos que hablar muy seriamente…
—¿Qué quieres? —dije agresivamente.
—¡Quiero arreglar las cosas! —no dije nada y esperé a que él lo hiciera—.Por favor…tenemos que halar…—los dos nos quedamos viendo el piso mientras entraban y salían personas del baño, después de pensarlo un poco dije:
—Esta bien, pero vayamos a otro lado, aquí no…vamos a tu casa…
—¿A mi casa?
—Sí, ¿o no podemos?
—No, sí, sí podemos, vamos…—y así fue, en todo el camino no nos dirigimos ni una sola palabra, yo iba pensando en algo que no dejaba de molestarme desde aquella vez que nos enfadamos, no podía sacarme de la mente la idea de que él sólo me quería para un rato y después abandonarme, y no iba a dejar de pensar en eso si no hacía algo al respecto…
Llegamos a su casa, no había nadie, nos dirigimos a su habitación, yo me senté en su cama mientras él caminaba por todo el cuarto.
—Bien…—me dijo.—.Toda esta semana me has ignorado por completo y yo estoy muy preocupado por ti, no sé de dónde sacaste ese idea, pero créeme que yo no te veo como mi juguete ya te lo había dicho antes pero es que ya no sé cómo convencerte de que te digo la verdad…—se me quedó viendo unos instantes, con una mirada tan penetrante que yo no pude voltear a verlo.
—Sólo hay una forma de saber si dices la verdad—le dije.
—¿Cuál? —me levanté y sin pensarlo dos veces dije:
—Házmelo…—dije con un poco de pena en mi voz, pero lo voltee a ver firmemente.
—Hacerte...¿Qué?
—No te hagas Yunho…que tengamos sexo.
—¿Qué?
—Sí, ¡sólo así podré quitarme esta gran duda! —sabía que no era la mejor forma pero quería comprarlo, no quería creer solo en sus palabras, quería creer con sus actos.
—Pero…Jaejoong, no tienes que llegar a esos extremos…
—Ya lo sé pero si no lo hago no podré creerte…—sentí que se me salían las lágrimas pero me contuve, nos quedamos así unos instantes, él estaba pensando sobre mi propuesta y yo trataba de calmarme.
—¿Estas seguro de lo que dices? —me dijo mientras ponía sus manos en mis hombros y yo mantenía la mirada en el suelo.
—Sí…
—Pero te dolerá un poco, ¿no te importa?
—Eso ya lo sé…y no, no me importa—Yunho soltó un largo suspiro.
—Si no quieres seguir, dime, no quiero lastimarte…—yo sólo asentí, mi corazón empezó a latir muy rápido, pareciera que se me iba a salir, Yunho se acercó a mi lentamente y me dio un beso algo apasionado, acarició todo mi cuerpo de una forma muy tierna, que de alguna forma hizo que me tranquilizara y me dejara llevar, recordaba a ese tipo, pero trataba de poner mi mente en blanco y sólo pensar en ese instante.
Me recostó sobre la cama, empezó a quitarse algunas de sus prendas y también empezó a quitármelas a mí, una sensación extraña invadió mi cuerpo.
—No…sólo quita lo necesario—le dije, él puso una cara de “¿por qué?” pero no me preguntó sólo siguió, pero entonces se detuvo.
—Lo siento…—me dijo—pero no puedo hacerlo así, así no…
—Entonces ni para esto me quieres…
—¡No!¡No es eso! Pero no quiero hacerlo contigo sólo porque dudas de mí…—entonces yo me sentí como un idiota, tonto y todo lo demás, su mirada me lo decía todo pero esas malditas palabras retumbaban en mi cabeza…yo quería ignorar aquellas palabras pero era imposible.
—Lo siento es sólo que…—y entonces rompí en llanto, Yunho me abrazó fuertemente como si quisiera que nos hiciéramos uno solo, trató de calmarme, me dijo que estaba bien, que no me preocupara, sus brazos seguían apretándome fuertemente y por primera vez, después de tanto tiempo, me sentí protegido.

Después de aquel incidente en el baño dejé de juntarme con ellos, y aunque no quisiera hacerlo, Siwon me ignoraba por completo y yo me sentía muy mal, me convertí en el callado del grupo, intenté juntarme con otros compañeros pero eran demasiado estúpidos, hablaban tonterías y hacían tonterías, no soportaba estar en esa escuela, no soportaba vivir con esos recuerdos, no soportaba ser así, y todo por culpa de ese tipo…lo odiaba, pensaba en algún día matarlo, torturarlo, hacer que sufriera y que me pidiera clemencia. Mientras, mi mamá como siempre, no prestaba ni la más mínima atención, para ella yo sólo era un mueble más de su casa, nunca podíamos entablar una conversación de más de cinco minutos, y también empecé a odiarla, porque nunca se preocupó en saber cómo estaba ni que era lo que necesitaba.

Yunho me preguntaba que me pasaba que podía confiar en él, obviamente no le dije nada, sólo le dije que no importaba, me fui de su casa, me sentía estúpido por haberle pedido que hiciera eso si yo sabía que decía la verdad, pero esas malditas palabras…

Y entonces después de aquel día, traté de confiar en Yunho un poco más, me costó mucho trabajo, traté de ya no ser tan huraño pero era muy difícil, no podía dejar de pensar en ese tipo tocándome y diciéndome cosas que sólo me producían asco al verlo.


Me dije mil y cien mil veces que Yunho no sería como él, que tenía que darme una oportunidad de estar con alguien que en verdad le importaba, él siempre se portó muy gentil y amable conmigo, pero…parecía que era imposible, era como si mi cuerpo y mi mente actuaran independientemente una sobre de otra. 

¿Por qué yo? - Cap 6

CAPITULO 6

Mientras iba camino a casa, trataba de tranquilizarme un poco, definitivamente no iría al otro día a la escuela, no quería enfrentarlo aun, no sabía que decirle…

Esa noche tuve una pesadilla como las que tenía antes, soñé que entraba aquel tipo y hacía lo que solía hacer siempre, desperté empapado en sudor y con algunas lágrimas en mis ojos, verifiqué que la puerta estuviera cerrada, y volví a mi cama, aunque ya no pude conciliar en sueño.

Trataba de ser sociable, de hablar con mis compañeros y ser amable, pero era muy difícil, casi siempre terminaba poniéndome a la defensiva o contestaba muy grosero. Seguí juntándome con esos dos chicos unos cuantos meses más, uno de ellos se llamaba Siwon, era muy guapo y muy amable con todos, todas las chicas querían salir con él, a mi me caía muy bien, pero había algo en él que me llamaba mucho la atención, no sé que era, pero tenía algo que me inquietaba. A veces me entraban unas ganas inmensas de tocarlo y no sé por que, pero así era.
Un día los dos entramos al baño y no sé por qué, pero no pude contenerme y me le quedé observando mientras él hacía sus necesidades. ” ¿Qué miras?”, me dijo, yo sólo le dije que nada, pero seguía mirándolo, me acerqué a él y le dije que le ayudaba con el cierre, claro que el se opuso, pero yo forcejeé con él, al fin de cuentas él terminó empujándome, me dijo maldito maricón , que no me volviera a acercar a él si no le diría a todos los del salón, le pedí perdón, le dije que era sólo un juego, pero claro, no me creyó, me sentí lo peor, quería hacerle a él lo que ese tipo me había hecho tiempo atrás, no sé en que diablos estaba pensando…

Al otro día fingí estar enfermo, así que me quedé en la casa, me sentía aliviado de que por lo menos ese día no vería a Yunho; y al otro día fue lo mismo, seguí fingiendo estar enfermo y no volví a ir a la escuela, yo sabía que no podía fingir toda la vida pero quería ganar tiempo para saber lo que iba a decirle al momento de enfrentarlo, además de que quería terminar con esa absurda relación que no sabía ni por qué le había dicho que sí, aunque la verdad me gustaba y todo, era algo que no podía ser.
Como al medio día tocaron el timbre, fui a ver quien era y…, sí, era Yunho.

—Hola… ¿Puedo pasar? —me decía mientras entraba a mi casa.
—Pues ya entraste—respondí, lo conduje hasta mi recámara y entramos.
—Jaejoong...aunque faltes a la escuela tarde o temprano iba a venir a buscarte—me quedé callado mientras me sentaba al lado de él en la cama.
—La verdad me dejaste muy preocupado, lo pensé mucho y si no quieres contármelo, esta bien, no te obligaré a hablar, pero el día que estés listo para contármelo, aquí estaré—se acercó a mi, y tomó mi mentón con su mano derecha, yo me sentí más tranquilo al oír esas palabras, pensé que me obligaría a decirle el porqué de esas cicatrices, pero no…unos segundos después ya estaba besándome y abrazándome, aunque yo me mostraba lo más apático que podía, empezó a empujarme de forma que él quedo encima de mí, todo fue tan rápido que no me dio tiempo de reaccionar, empezó a besarme el cuello y a acariciarme el torso, entonces fue como ver en él la figura de aquel hombre, lo aventé con tal fuerza que se cayó al piso, entonces  le grité:
—¡Sí claro! ¡No quieres saberlo porque sólo me quieres para que sea tu juguete!—Yunho se me quedó viendo como si no entendiera de qué le hablaba.
—¿Qué dices?
—Sí, ¡sólo me quieres para tener sexo y ya! ¿Cómo no me di cuanta antes?
—¡Claro que no! Yo…
—¡Claro que sí! ¡¿Quién me va a querer para algo serio?!
—¡Jaejoong! Cálmate…yo…
—¿Para eso viniste no? ¿Para revolcarte conmigo?
—¿Qué? No, no, yo sólo vine a…—entonces yo molesto me acerqué a él que ya se encontraba de pie, lo empujé hacia mi cama y traté de quitarle la ropa.
—¡No! ¿Qué diablos haces? —decía con la cara sorprendida y tratando de detenerme.
—¡Déjame! ¡Si bien que quieres metérmelo! —seguí con mi cometido, pero él me dio una gran bofetada.
—¡Tranquilízate! —me dijo—.¡Yo no quiero esto! ¡Deja de hacer estas tonterías! —nos quedamos viendo a los ojos, y entonces yo recordé algo…

Cuando tenía unos 11 años, poco antes de que ese tipo se largara de la casa, había una chica de mi salón con la que a veces me regresaba. Un día aquel hombre me vio con esa niña, me regañó, me dijo que quien era, le dije que una compañera, no me creyó, me dijo que de seguro era mi novia, entonces dijo que me castigaría por eso, abusó de mí como ya era costumbre y mientras lo hacía me dijo: “¿Sabes? A ti nadie te quiere, ni yo, sólo te quiero para divertirme, nadie te va a querer niño sucio, sólo te querrán para cogerte y ya, ¿me entiendes asqueroso niño? Nadie te va a querer por sucio y podrido…”

Me quedé unos momentos en una especie de shock, Yunho me sacudía pero yo no reaccionaba, me quedé así un buen tiempo, quería llorar pero las lágrimas no me salían.
—¡Jaejoong! —me dio otra leve bofetada y por fin reaccioné—¡No digas eso! ¡Nunca más! ¿Entiendes? Yo te quiero, nunca te utilizaría como mi juguete o algo parecido, por favor, créeme…—no dije nada, algo dentro de mí me decía que decía la verdad, pero aquellas palabras empezaron a retumbar en mi cabeza “nadie te quiere, nadie te quiere…”, entonces tomé valor , lo miré a los ojos y le dije:
—No te creo…
—Jaejoong, por favor… ¿Qué tengo que hacer para demostrártelo?
—Vete…vete por favor…—dije con mucha frialdad, me vio con tristeza, quería decirme algo más pero se calló, agarró sus cosas y se fue, y yo empecé a llorar. Mi cabeza estaba llena de contradicciones, en su mirada veía que decía la verdad, pero por otra parte algo dentro de mí me decía que no, que sólo terminaría utilizándome como aquel hombre…tan sólo si nunca hubiera vivido aquel suceso, si no me hubiera dicho esas palabras tan hirientes, todo hubiera sido muy diferente, pero el hubiera no existe, y tenía que aprender a vivir con ese gran sufrimiento que aunque tenía años que no lo vivía, estaba ahí en mi memoria, recordándomelo todo como si hubiera pasado hace unos cuantos días.
Cuando se me calmó el llanto, me acerqué a buscar a uno de los cajones de un mueble que estaba junto a la cama y ahí estaba aquel objeto que buscaba, tomé el cúter, y me quedé viéndolo unos instantes, hace tiempo que no hacía eso, pero tenía que desahogarme de alguna manera, y la forma más fácil que se me ocurrió fue cortarme las muñecas como antes solía hacerlo, pensé que tal vez así la carga de mis sufrimientos sería menos, así que sin temblar, empecé a hacer ese ritual que ya era tan conocido por mí…


¿Por qué yo? - Cap 5

Capitulo 5


Ese día me salté el resto de las clases, no quería ver a Yunho, me avergonzaba por lo del beso y por lo que le había dicho...me quedé cerca de las canchas leyendo, fumando, oyendo música, lo que fuera para tratar de distraerme. Ya a la hora en que se supone terminaban las clases decidí irme a mi casa, por un momento se me olvidó y pasé por las bancas donde solía juntarse Yunho, ahí estaba él, platicando con alguien, entonces volteó hacia donde yo estaba, nos miramos unos instantes, lo ignoré y me fui como si no lo conociera. Pasos más adelante noté que me iba siguiendo, así que traté de caminar más rápido, “parezco estúpido huyendo de esto” pensé así que me detuve y me volteé rápidamente de modo que casi Yunho se estampa conmigo.
—¿Qué es lo que quieres? —le dije
—Pues…hablar contigo…
—Sólo tienes cinco minutos, pero aquí no, vamos a otro lado…—nos dirigimos a la salida y caminamos por unas calles cerca de la escuela.
—Perdón Jaejoong, perdóname por favor, yo sé que no debí de hacer eso…
—Pues claro que no, idiota —le respondí.
—Creo que ahora si te hice enojar ¿verdad? Me sorprendió verte así tan enojado…—seguimos caminando sin rumbo por aquellas calles hasta que llegamos a un pequeño parque y nos sentamos en una banca.
—No quiero que vuelvas a hacer eso Yunho, sino no te volveré a hablar en mi vida…—me costó mucho trabajo decirle eso pero era la única forma de que entendiera.
—Este bien—entonces me rodeó con uno de sus brazos, lo cual hizo que me molestara.
—¡Te dije que no Yunho! —le aparté el brazo.
—Te ves muy lindo enojado, ¿sabes? Esta bien, ya no te haré nada, pero bien que te gustó ese beso.
—No…
—Entonces… ¿por qué no te opusiste o algo?
—Pues porque tu eres más fuerte que yo y…
—Pero no te obligué, ¿o sí? —me interrumpió y se me quedó viendo con una sonrisita malvada.
—Ya déjame en paz…—dije
—No, porque me gusta hacerte enojar…
—Bueno entonces ya me voy…
—¡No, espera! Oye, entonces… ¿no?
—No qué…—caminábamos hacia la parada de mi camión.
—Ah…nada, creo que será un amor imposible…, bueno, ya me voy, adiós—se acercó a mi oído y me dijo:
—Te cuidas, ya no seas tan enojón—no me dio tiempo de pegarle o algo, ese maldito me hacía enojar por tonterías, pero algo dentro de mí se sentía feliz de que alguien se fijara en mí, era una sensación algo contradictoria, me gustaba que me molestara pero a la vez no.
.
Unos meses después de que se fuera aquel hombre, yo cumplí los 12 años y un mes después entré a la secundaria. Me costó mucho trabajo socializar con la gente, y más hacer amigos, de hecho creo que no tuve ninguno, sólo eran mis compañeros y ya.
Como a las dos semanas empecé a juntarme con otros tres chicos, me caían muy bien, pero ellos eran mucho más alegres que yo, siempre me decían que por qué era tan serio y callado, yo no sabía que responder, pero poco a poco me fui acostumbrando a ser así.
En las noches cerraba la puerta con llave, antes también lo hacía, pero él le había sacado una copia a la llave, por eso siempre entraba cuando se le daba la gana, pero ahora que ya no volvería nunca más, me sentía más seguro aunque siempre tenía que cerrar la puerta con llave…sólo por precaución…a veces tenía pesadillas en las cuales volvía a ver a aquel tipo y me hacía eso…o a veces soñaba cosas ya pasadas, casi siempre eran diario, era todo un tormento dormir, porque él siempre iba a visitarme en mis sueños.

Pasaron unas cuantas semanas y Yunho cada vez me molestaba más y más, me abrazaba, me decía cosas al oído, casi siempre tonterías cursis sin sentido, a veces me daba risa, pero a veces era desesperante, pero como siempre, poco a poco me fui acostumbrando y después todo eso dejó de molestarme tanto, a veces hasta le seguía el juego, pero ya cuando quería abrazarme o besarme lo apartaba de mí, por más que mi cuerpo quisiera responder aquellos abrazos y besos mi mente decía que no. Algo me decía que me gustaba, pero yo no quería aceptarlo, cada vez me era más imposible rechazar sus muestras de afecto, y él empezó a darse cuenta, así que empezó a molestarme más y más, hasta que llegó el día en que yo ya no pude resistir más, me hacía feliz, saber que después de todo a alguien le importaba, aunque sea un poco, por esa razón fue por la que un día le dije que sí, que lo intentáramos, aunque no estaba seguro de poder con eso.
—¿En serio? ¿Lo dices en serio? —me dijo Yunho después de que le dijera que sí.
—Que sí…pero no sé si en verdad yo…
—¡Ah! —me interrumpió—¡Créeme que me haces muy feliz!
—No digas tonterías…—le dije.
—No son tonterías, yo en verdad te quiero y voy a hacer que tu hagas lo mismo—entonces se acercó y me dio un tierno beso, sentí un poco de mariposas en el estómago pero era una sensación agradable, hace mucho que no me daban un beso así de sincero, de hecho creo que nunca me habían dado un beso así; él de la otra vez fue muy alocado diría yo pero este había sido muy diferente. Me abrazó, me sentí extraño estar rodeado por alguien que no fuera…así que a los pocos segundos lo aparté de mí.
—Bueno… ¿y quieres ir a mi casa?
—No, mejor otro día—le dije
—Esta bien, ¿te llevo a tu casa?
—No soy una chica…
—¿Y eso qué? Pueden robarte de todas formas, alguien tan lindo como tú…
—Ya te dije que no soy lindo, ya me voy, te veo mañana…—no sé porque pero me sentía extraño cuando me decía lindo o cosas así, no me las creía, aunque se veía sincero cuando lo decía yo no podía creerle…

Pasaron unos cuantos días desde que empezamos a “salir”, la verdad no sé como pudo soportarme, yo me portaba muy huraño y seco, él me decía que saliéramos a algún lugar, y yo casi siempre le decía que no podía, o cualquier pretexto para no salir; a veces iba a su casa, su mamá era una mujer muy amable y linda, además de que cocinaba muy rico, pero siempre que iba a su casa me sentía incómodo, sentía que no encajaba en ese lugar.
Un día estábamos en su casa, su mamá no estaba, y su papá, bueno él nunca estaba pues trabajaba en otra ciudad y lo veía de vez en cuando, así que ese día estábamos solos, él me llevo a su habitación, nos sentamos a ver la tele en el suelo, no quería sentarme en la cama… después él empezó a acercarse a mí, me rodeó con uno de sus brazos, me besó, mientras yo trataba de empujarlo, se alejó de mí pero de repente jaló el cierre de mi chamarra e intento quitármela.
—¡Deja! —le dije apartando sus manos de mi prenda.
—¡Lo siento! Creo que me emocioné demasiado…—dijo—.Pero aún así deberías de quitarte la chamarra, hace mucho calor.
—No, déjame, soy yo quien la lleva puesta…
—Pues si pero…—entonces se abalanzó sobre mí y trató con todas las fuerzas que pudo quitarme la chamarra, yo intenté impedirlo mientras le gritaba groserías, pero no le importó, empezó a jalar de una de las mangas, entonces no sé que movimiento hizo que alzó la manga y vio aquellas marcas que había escondido todo este tiempo.
—¿Qué significa esto? —me dijo mientras trataba de soltarme de él.
—¡Déjame!
—¡No! ¡Muéstrame la otra muñeca! —me dijo
—¡No! ¡Suéltame, que me estas lastimando! —le dije gritando como loco.
—¡Que no! ¡No te voy a dejar ir si no me enseñas la otra muñeca! ¿Cómo puedes hacerte esto?

—¡¿Y a ti qué te importa?!  ¡Es  mi vida, no te metas en ella! —como estaba muy molesto le di un puntapié para que me soltara, salí corriendo de ahí, me sentía indefenso, ¿Por qué tenía que haber visto esas marcas? Sentía como si me hubieran quitado la ropa y anduviera desnudo por la calle, quería correr y esconderme en cualquier lugar, Yunho había descubierto uno de mis secretos y sabía que no me iba a dejar en paz hasta que le dijera todo.