martes, 3 de junio de 2014

La ultima conquista - Oneshot


 La ultima conquista


Viernes en la noche.

La madrugada se apoderaba lentamente de la enorme ciudad, que aún permanecía viva gracias al bullicio de los jóvenes que se reunían en las calles para celebrar el inicio del fin de semana.

Aquel joven de mirada intensa y sonrisa seductora, se encontraba apoyado en la barra bebiendo cerveza mientras disfrutaba de las últimas pitadas de su cigarrillo. Llevaba puesto un jean azul oscuro, una camisa negra y el cabello revuelto, como siempre. Miró su reloj tras terminarse su cigarrillo para luego girarse en dirección a la pista. Notó entonces que una chica que al parecer se encontraba sola lo observaba provocativamente mientras sonreía. Se revolvió sus rubios cabellos al tiempo que devolvía el gesto, la chica comenzó a avanzar hacia él hasta que finalmente la tuvo en frent
e. Era alta, pelirroja, de ojos claros y buen físico. No estaba mal para pasar el rato. Se acercó a ella posando delicadamente una mano en su hombro para susurrarle algo que logró teñir de un rojo intenso las mejillas de la muchacha.

Esta sonrió, logrando dibujar una sonrisa de satisfacción en el rostro del chico de ojos
negros.

Momentos después, ambos estaban saliendo de la disco en dirección a la casa del joven.

La noche pasó rápidamente, los bullicios continuaron hasta que la luz del sol se asomó a través del horizonte, obligando a las almas nocturnas a regresar a sus hogares.

Cierto rubio abría sus orbes encandilado por la luz que se colaba traviesa por su ventana. Se frotó los ojos, para luego buscar el reloj que se encontraba en su mesita de noche, cuando una voz femenina habló suavemente en su oído, logrando sobresaltarle.

-Buenos días- Dijo melosa la chica de larga melena rojiza que se encontraba desnuda a su lado.

-¿Qué hora es?- Respondió él aturdido, ignorando el saludo. –Dios…mi cabeza…

La muchacha sonrió juguetona, para luego abrazar el pecho desnudo del chico que no parecía saber bien que era lo que estaba pasando. De todas maneras ya estaba acostumbrado, tener una chica distinta cada fin de semana era lo suyo.

-Anoche estuviste genial…- dijo ella, besándole el cuello.

El muchacho sonrió satisfecho intentando desesperadamente recordar el nombre de aquella joven, lo más seguro es que ni siquiera se lo había preguntado, sería bastante lioso tener que acordarse del nombre de cada chica con la que se acostaba.

-Perdona, linda…espero no ofenderte pero…¿Cuál es tu nombre?

La enorme arruga que se dibujo en su frente fue una clara señal de que la pregunta no le había caído nada bien. El rubio entrecerró sus ojos sintiendo como la puntada en su cabeza se extendía hasta su nuca nublándole la vista, esta vez había bebido demasiado.

-¿Puedo ducharme?- nuevamente la voz de la joven se hizo escuchar, retumbando en la cabeza del muchacho como una alarma.

-Claro…el baño está por allá…-Señaló al frente una puerta blanca semi abierta, que dejaba entre ver algunos azulejos celestes.

Después de envolverse en la sábana, la muchacha se dirigió rápidamente hacia el lugar que le había sido indicado.

La puerta se cerró. Durante un buen rato se escuchó únicamente el sonido de la ducha.

La pelirroja salió un rato más tarde envuelta en una toalla pequeña, su cabello empapado caía en cascada sobre sus hombros, resaltado su pálida piel.

-¿Aún te duele la cabeza?- preguntó mientras se secaba el cabello con una toalla pequeña. – Por cierto, mi nombre es
Boa. Anoche te dije mi nombre cuando estábamos entrando a tu departamento…muy bonito por cierto, ¿Vives aquí tu solo?

-Si…-respondió el joven, que se encontraba sentado en la cama con una sábana enroscada en su cintura. – Me alegra que te guste, lo decoré yo mismo. Y…lo siento, no suelo recordar nombres… -se mordió el labio al decir esto último, pero continuó hablando al notar que la chica continuaba vistiéndose con total tranquilidad. – No eres de esta ciudad, ¿Cierto?

-No – Respondió con una sonrisa, mientras se colocaba sus zapatos de taco alto al terminar de vestirse- Sabes…aunque ni siquiera recuerdes mi nombre, me encantaría que volviéramos a vernos… serás un cabrón…pero eres excelente en la cama…

Después de darle un suave beso en los labios, tomó su cartera, se revolvió el cabello y caminó hasta la puerta.

-Hoy mismo vuelvo a mi ciudad, pero me llevaré un recuerdo bastante grato…mi número está debajo de tu almohada, llámame…- Sin más, salió del apartamento cerrando la puerta tras de sí, dejando al joven con los ojos bien abiertos.

-¿Me llamó cabrón? –Se preguntó así mismo metiendo su mano debajo de la almohada para sacar el papelito que contenía el número de la chica y su nombre- No soy un cabrón…- masculló para después enrollar el papelito y lanzarlo lejos.

Otro ligue para su colección, eso es lo que había sido.

Se levantó unos segundos más tarde dirigiéndose hasta el baño. Una vez allí, abrió el grifo dejando que el agua tibia corriera por su espalda, empapando también sus dorados cabellos. Su vida era bastante fácil, tenía dinero, una buena posición laboral, y conseguía las mujeres que quería cuando quería. Pero extrañamente, Todo aquello estaba comenzando a aburrirlo. Esa noche buscaría algo diferente, una nueva experiencia que lo marcara para siempre, algo que lo sacara de aquella jodida rutina.

Cerró el grifo después de darse su rápida ducha matutina. Caminó a paso lento hasta llegar nuevamente a su cama, donde se dejó caer rendido. El dolor de cabeza comenzaba a disminuir, su estómago exigía alimentos pero el repentino mareo le impidió moverse durante unos instantes. Se incorporó con lentitud una vez recuperó el equilibrio y caminó a paso lento hasta la cocina. Un zumo de naranja y unas tostadas fueron su único desayuno, no solía comer mucho por las mañanas. Continuó arrastrando los pies nuevamente hasta su habitación. Revolvió su ropero sacando un pantalón deportivo y una musculosa blanca. Luego de vestirse con total lentitud, se revolvió el cabello frotando de paso sus sienes. Necesitaba desesperadamente un cigarrillo.

Seguramente encontraría alguno en su mesa de noche o en los bolsillos de su chaqueta, siempre solía dejarlos tirados por ahí. Sonrió satisfecho cuando, al revolver el cajón, encontró unos cuantos junto a una caja de cerillos. Encendió uno rápidamente, y aspiró aquel humo nocivo, llenando sus pulmones. Él sabía que debía dejarlo, pero, como siempre decía: “Ya lo dejaré, cuando alguien que realmente valga la pena me lo pida”. Aunque comenzaba a pensar que aquello jamás sucedería.

El timbre sonó varias veces repentinamente, el rubio masculló un “Esta abierto” sin siquiera moverse de su sitio. Una muchacha de cabello negro, recogido en una coleta y un uniforme entró, cerrando la puerta tras de si.

-¡
Jaejoong! –Chilló ella, dejando su cartera sobre la silla que se hallaba llena de ropa. – hombre, ¿Vives en un chiquero? Me ausento solo dos días y este apartamento se convierte en una cueva de ratas… ¿No tienes vergüenza?

-Cariño… -El aludido miró a la escandalosa con una sonrisa de lado, sosteniendo el cigarrillo en su boca. – No estoy de humor, a menos que quieras que abuse de ti, deja de joderme y haz tu trabajo, ¿Si? Por cierto… ¿ya mencione lo sexy que te vez con ese uniforme? Te comería…
La joven se tapó la cara con una mano mientras negaba con la cabeza, siempre era lo mismo con él, tenía un repertorio de guarradas para decirle cada vez que atravesaba esa puerta.

-¿Es que intentas acostarte con todo lo que camina? No tienes remedio,
Jaejoong… -Sin mirarle se acercó a la montaña de ropa, comenzando a doblarla. - ¿Ya desayunaste? Te traje un café y algún bocad- Su mirada se clavó en el suelo, y se espantó al notar un condón usado tirado justo a los pies de la cama. -¡¡No pienso recoger eso!!

Jaejoong no pudo evitar reír. Tenía que admitir que cada vez que Hyuna llegaba, le alegraba las mañanas.

-Tranquila, linda, no quedarás embarazada. Creo que ya no queda ninguno vivo… - Se incorporó del sofá donde se había desplomado minutos antes de la llegada de su asistente para recoger su “porquería” como solía llamarlo ella. Caminó hasta el baño para tirarlo, escuchando de fondo la sarta de insultos provenientes de la exaltada muchacha que doblaba la ropa como alma que lleva el diablo. Rió nuevamente, regresando a la habitación. – Ya desayune…pero ya que te tomaste la molestia de traerme bocadillos… -Rodeó la cintura de la joven con ambas manos, posando al mismo tiempo su barbilla en el hombro de esta. La joven reaccionó al instante, estampando los cinco dedos en la mejilla izquierda del rubio.

-No intentes pasarte de listo, Casanova.

La sonrisa de
Jaejoong se ensanchó, le encantaba aquella personalidad difícil de su empleada. Aquello era lo que hacía que hubiera tanta confianza entre ellos,Hyuna había sido la única mujer de su entorno con la que no se había acostado nunca.

Tomó la bolsita con su desayuno, guiñándole un ojo a la molesta jovencita. Mientras tomaba su café, se deleitaba molestando a la pobre chica que se dedicaba a ordenar el caos descomunal que había en el apartamento del muchacho.

Así, el día pasó rápidamente.
Hyuna se despidió de Jae con un beso en la mejilla, no sin antes estamparle otros cinco dedos cuando este intentó tocarle el trasero. Si no lo apreciara tanto, ella seguramente habría renunciado.

~ ~ ~

Ocho de la noche.
El sol comenzaba a ocultarse sobre el horizonte, las luces de las marquesinas comenzaban a encenderse nuevamente, iluminando aquella rui
dosa ciudad. Hoy sería una noche especial.
Jaejoong se metió al baño para darse una ducha rápida antes de vestirse. Un jean gastado color roca y una camisa negra sería el atuendo de esa noche, su cabello revuelto como siempre y para terminar, la chaqueta oscura que lo acompañaba cada fin de semana.

Aún quedaba un buen rato antes de salir, así que buscó en su refrigerador el pastel de jamón que
Hyuna le había dejado hecho antes de irse. Aquella chica era realmente como su hermana mayor, siempre estaba cuidando de él y aconsejándole. Y aunque pocas veces prestaba atención a sus palabras, la quería muchísimo.

Terminó de comer y luego de revolver sus bolsillos salió de su apartamento. Tenía todo lo necesario para sobrevivir: Su móvil, dinero, condones y por supuesto, cigarrillos.

Las calles estaban plagadas de gente que circulaba de un lado a otro como si fueran hormigas, la música comenzaba a escucharse a lo lejos, llamando la atención de todos los jóvenes que esperaban ansiosos para entrar en la disco.

Como siempre, luego de entrar, caminó a paso lento hasta la barra con las manos en los bolsillos y un cigarrillo en su boca. Sus ojos
negros inspeccionaron cuidadosamente el lugar que ya se encontraba lleno de gente. Pero nada llamó su atención. Hasta que lo vio…
Su cabello
 castaño caía rebajado a su rostro, portador de aquellos hermosos ojos  castaños que brillaban a pesar de la poca iluminación del lugar. Llevaba puesto un Jean azul algo ajustado, acompañado de una playera negra. Giraba entre sus manos el vaso de whisky mientras miraba al frente con una expresión distraída.

Jaejoong se acercó con sigilo a la barra, pidió una cerveza mientras observaba con detenimiento al moreno que había captado poderosamente su atención. Fue entonces cuando este giró su cabeza, clavando su mirada en los ojos del rubio que por primera vez se había puesto nervioso. Intentó calmarse, aspirando lentamente el humo de su cigarrillo luego de tomar un sorbo de cerveza. El chico no le quitaba la vista de encima ni un instante, parecía disfrutar del espectáculo viendo al rubio tan tenso. Las cosas no parecían ir tan mal hasta que el moreno se levantó de su lugar y caminó a paso lento en dirección al rubio. Él, como todo profesional, mantuvo la calma todo lo que pudo hasta que el muchacho llegó hasta donde estaba.

-Hola, ¿aburrido? Noté que me observabas así que pensé que tal vez nos conocíamos de algún lado.

-Puede que nos hallamos visto… – dijo en un tono burlón, sonriendo de medio lado.

-No lo creo, ¿Sabes? No suelo olvidarme de los rostros… - El moreno le dedicó una lasciva mirada que consiguió pararle hasta el último pelo.

-Vaya…no eres ningún tonto. – murmuró entre dientes, devolviéndole aquella intensa mirada. – Nunca te había visto por aquí, ¿vienes seguido?

El morocho negó con la cabeza mientras disfrutaba de su último sorbo de whisky.

-Es la primera vez, los otros lugares están plagados de gente que ya conozco, quería cambiar un poco de ambiente, ya sabes, no es divertido estar con las mismas chicas todo el tiempo.

El rubio asintió con una sonrisa de lado. Aquel muchacho, además de ser jodidamente sexy era bastante simpático. Tenía que pensar cuidadosamente lo que diría si es que quería llevarlo a su apartamento. Aún cabía la posibilidad de que ni siquiera fuera gay y solo estuviera jugando con él, pero que más daba, solo sería una noche.

-Y dime, ¿Qué es exactamente lo que viniste a buscar aquí? – Su mirada recorrió cada rincón del cuerpo de su acompañante; estaba ansioso, necesitaba tocarlo, sentirlo, era una sensación extraña que jamás había sentido con una chica. Aquel cosquilleo en su estómago que el joven provocaba le encantaba, hacía tiempo no se sentía así, era exactamente eso lo que estaba buscando.

-Solo busco divertirme, y supongo que tu también, ¿cierto? Así que… ¿Por qué no nos dejamos de rodeos y nos largamos de aquí?
Aquellas palabras consiguieron dejarle con la boca abierta. Era la primera vez que alguien usaba sus propias tácticas para llevárselo a la cama.

-No dejas de sorprenderme… -hizo una pausa esperando que el otro dijera su nombre.

-Soy
Yunho, mucho gusto. ¿Tu eres Jaejoong, cierto? He oído hablar de ti, me atrevería a decir que te has acostado con todas las chicas que
vienen a esta disco. – Comentó entre risas.

Vaya, ahora resultaba que hasta sabía su nombre.

-Bueno…me alegro que sepas quien soy, me ahorro las presentaciones, el gusto es mío,
Yunho. Y con respecto a lo otro…Si sabes quien soy deberías saber que a mi nadie ha conseguido ligarme. Soy yo quien da el primer paso…

El muchacho sonrió, dedicándole otra mirada sugestiva al rubio.

-Entonces… ¿No me llevarás a tu casa?

Después de unos momentos de silencio, el rubio tomó al moreno de la mano y salió rápidamente de allí en dirección a su apartamento.

Las luces estaban apagadas, las llaves entraron con dificultad en la cerradura pero finalmente la puerta se abrió.

Los dos jóvenes ingresaron;
Yunho inspeccionó cada rincón del lugar con la mirada, hasta que Jaejoomg le interrumpió, invitándole a pasar.

-Ponte cómodo- dijo con una sonrisa, cerrando la puerta tras de sí. -¿Quieres algo de tomar?

-Lo que tú quieras… -Respondió
Yunho, acomodándose en el sofá.

Jaejoong asintió, dirigiéndose a la cocina. Regresó a los pocos minutos con dos latas de cerveza en la mano, le ofreció una a su acompañante y abrió la suya, sentándose en el sofá.

El morocho tomó su lata, observándole mientras este revolvía el bolsillo de su chaqueta con impaciencia.

-¿Qué buscas? – Preguntó curioso.

-Cigarrillos.

Yunho alzó una ceja. Odiaba a la gente viciosa.

-Eso te matará, deberías dejarlo. –Comento, recostando su espalda en el sofá, al tiempo que bebía otro sorbo de su bebida.
Jaejoong sonrió de lado cuando finalmente encontró lo que tanto buscaba. Se puso el cigarrillo entre sus labios y lo encendió, deleitándose con el humo que nuevamente comenzaba a intoxicar sus pulmones.

-Dicen que de algo hay que morirse, ¿No? –Sonrió sarcástico, dedicándole una seductora mirada al morocho que trataba de evitar a toda costa el humo que comenzaba a llenar el ambiente.

-Odio a la gente que fuma… -Escupió este, dejando la lata de cerveza vacía sobre la mesita de café.

El rubio sonrió de lado, soltando el humo en la cara del muchacho que se notaba claramente molesto.

-Ya, lo siento. –Estiró su brazo hasta el cenicero, dejando el cigarrillo allí luego de apagarlo.

Yunho desvió la mirada, cruzándose de brazos.

El silencio se hizo presente durante unos momentos.
Jaejoong giró la cabeza para observar a su acompañante que aún permanecía en la misma posición. Se sentía extraño, él no era el tipo de persona que le gustaba perder el tiempo, si fuera una chica seguramente ya estarían en la cama.

Se sorprendió cuando
Yunho lo miró, como esperando obtener una respuesta. Sabía que tenía que hacer algo o su reputación de seductor profesional se iría a la basura.

Se acercó lentamente al morocho, como si fuera un león a punto de cazar a su presa. Estiró su mano tomando la nuca del muchacho y finalmente se atrevió a besarle.

Ambos se dejaron caer sobre el sofá; el rubio devoraba con ansias los labios del morocho mientras este luchaba por quitarle la chaqueta.
Jaejoong sonrió dentro del beso, separándose unos instantes para ayudarlo a deshacerse de la molesta prenda.Yunho le devolvió el gesto, acercándose nuevamente a su boca para continuar con aquel beso que nada tenía de inocente.

Aquello parecía un ritual; ambos parecían querer memorizarse cada rincón del cuerpo del otro con cada caricia;
Jaejoong se detuvo unos instantes para observar el cuerpo del  castaño con un brillo notable en sus ojos.

-Oye… ¿Se te perdió algo? – Preguntó el morocho con una sonrisa.

-No, lo siento… -respondió el aludido, desviando la mirada. – Creo que deberías… -Hizo un gesto con su mano, que al parecer no le agradó nada al morocho.

-¿Hablas en serio? – El chico se levantó del sofá, colocándose detrás del sorprendido rubio. – No seas descortés,
Jaejoong, yo soy tu invitado… - Dijo entre dientes mientras se desabrochaba lentamente los botones del jean.

Jaejoong soltó una carcajada. No podía creer que un chiquillo que seguramente era menor que él se atreviera a insinuársele de esa manera tan descarada. Se levantó del sofá, parándose frente al morocho que lo observaba con una sonrisa de satisfacción en su rostro.

-Estás pasándote de listo, chiquillo… - Estiro su mano tomando su nuca para arrebatarle un nuevo beso que consiguió borrar aquella burlona sonrisa del rostro del de cabello
 castaño.

Las caricias continuaron, pronto sus ropas se hallaron en el suelo, entre los chicos comenzó una batalla campal por tener el control. Las manos de
Yunho se enredaron en los dorados cabellos de su amante mientras que su boca recorría el pecho desnudo de este. Jaejoong entrecerró sus ojos al sentir la boca del menor juguetear en uno de sus pezones, por más que se negara estaba cediendo ante las provocaciones del chico. Se mordió el labio inferior frunciendo el entrecejo en un intento desesperado por contener sus gemidos. El morocho continuó bajando por su pecho, dejando un recorrido de besos hasta su abdomen y de allí hasta su entrepierna, donde se detuvo para comenzar a lamerla con cuidado.

El de ojos
negros decidió que era hora de hacer algo al respecto. No podía permitir que aquel niñato hiciera todo mientras él solo miraba cruzado de brazos. Lo tomó con fuerza del cabello empujándolo hacia atrás, acomodándose luego encima de él. El confundido muchacho observó la repentina reacción del otro esperando una respuesta. El rubio se agarró el trasero con las dos manos al tiempo que se relamía los labios con su típica expresión de macho superado.

-Deja de mirarme con esa cara de idiota y… fóllame…

El muchacho no comprendía del todo la situación, pero sin perder el tiempo se acomodó debajo del cuerpo de otro y le tomó de las caderas para así comenzar a penetrarle. Apoyó la punta de su miembro en su entrada, moviendo sus caderas con cuidado para no hacerle daño, el rubio era estrecho pero no fue difícil penetrarlo, estaba bastante dilatado.

Jaejoong comenzaba a impacientarse,Yunho se movía despacio y con demasiado cuidado para su gusto, se sentía como una chica teniendo su primera vez. Se aferró al cuello del de ojos  castaños y en un brusco movimiento terminó por hundirse dentro de él. Yunho soltó un gemido clavando sus uñas en la espalda de su amante.

-Vamos…No soy una jodida virgen… - Masculló, mordiéndole el hombro al morocho.

Yunho rió deslizando sus manos hasta las caderas de su demandante compañero. Si quería que las cosas fueran rudas, así sería. Se acomodó en el sofá para comenzar a embestirle con rudeza, Jaejoong alzó la cabeza hacia atrás, mientras masajeaba su hombría al ritmo de los movimientos de su amante.

Las estocadas continuaron, El de ojos
 castaños comenzaba a sentir las correntadas de placer recorrer enteramente su cuerpo, estaba a punto de alcanzar el orgasmo.

Jaejoong…me corro…- Jadeó, tomando con firmeza sus caderas para penetrarle con rudeza. El de ojos negros se aferró a los cojines dejando escapar un sonoro gemido, el moreno no había sido tan gentil. Continuó moviéndose dentro del cuerpo del mayor, arrancándole sensuales gemidos acompañados de algún que otro insulto.

Así, ambos continuaron disfrutando del encuentro, la pasión se apodero de sus sentidos llevándolos al éxtasis.

Jaejoong cayó rendido sobre la cama el menor se recosto sobre la espalda del mayor, quién se quejó luego de recuperar el aliento.

-Quítate… -dijo entre dientes, acomodándose junto a él.

El mayor rodeó la cintura del morocho, la tenue luz de la luna se filtraba a través de las cortinas, iluminando débilmente la habitación. Ambos jóvenes permanecieron unos minutos en silencio, disfrutando de los besos y caricias que iban regalándose luego de aquel fogoso encuentro.
-Bonita cueva… -Comentó el de cabellos
 castaños, intentando romper el silencio. – Debes ganar buena pasta para mantener todo esto.
El mayor se encogió de hombros dedicándole una sincera sonrisa.

-No me quejo. La verdad es que vivo bastante bien. ¿Y que hay de ti? Todo fue tan rápido que no tuvimos tiempo de conocernos- comentó con un deje de ironía.

-Tampoco tengo porqué quejarme, vivo en un apartamento bastante amplio que mis padres muy amablemente compraron para mí. Aún estoy en la universidad. Oye… ¿Le averiguas la vida a todos tus ligues?
Jaejoong hizo una breve pausa antes de responder. La verdad era que jamás se había interesado por nadie.

-Tú preguntaste primero. –Optó por darle una respuesta que no dejara lugar a más preguntas embarazosas.

-Es cierto. –Dijo para luego mirar su reloj – Creo que ya es hora de que regrese a mi casa. Fue un placer acostarme contigo – Termino por decir antes de levantarse, dejando al de ojos
negros un tanto confundido.

Comenzó a vestirse cuando sintió la mano de
Jaejoong  sostener su muñeca.

-Me…preguntaba si tal vez…querrías pasar la noche aquí. Digo…para mí no es molestia. –Carraspeó.
Yunho le respondió con una sonrisa.

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La mañana los sorprendió enredados entre las sábanas,
Yunho se despertó de un salto al escuchar el reloj despertador sonando insistentemente sobre la mesita de noche. Se levantó con rapidez después de ver la hora, llegaría tarde a la universidad si no se apresuraba. Comenzó a vestirse cuando escuchó la voz de Jaejoong llamarle la atención.


-¿Por qué tanta prisa? – Preguntó frotándose los ojos.

-Llego tarde… -Respondió este, trastabillándose luego de ponerse los zapatos.

-Ah… Cierra la puerta antes de irte… - Volvió a recostarse, tapándose hasta la cabeza con las sábanas.
Yunho terminó de aprontarse en silencio y caminó hacia la puerta. Siendo nuevamente llamado por el rubio.

-Oye,
Yunho… ¿Vas a volver? – Preguntó mirando hacia otro lado.

-¿Quieres que vuelva?

Jaejoong hizo una pausa.

-No lo sé, Tal vez… deje de fumar si vienes a visitarme más seguido.

El morocho sonrió satisfecho luego de aquella respuesta. Susurró un “Volveré” para luego salir del apartamento, cerrando la puerta tras de si.

FIN


16 comentarios:

  1. Hahahhahahahaha
    Me encanto el final ♥
    Jae es un gatito necesitado de un hombre que le dé duro! ><
    Muchas gracias por la historia adaptada :)

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  2. ja encontró su motivo para dejar el vicio del cigarro para agarrar el bendito vicio de comerse a yunho
    me gusta mas este vicio aun que es mas adictivo el devorarse a yunho que el mismísimo cigarro
    y cambio a las chicas por el chico mas guapo que existe en el universo entero

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  3. uff, estos dos ni lentos ni perezosos se dieron su buen revolcón
    Jae es todo un cazanovas. hasta a la mucama le echaba los perros, oye Jae que eso es acoso sexual, que te demandará tu asistenta.
    Yunho tan directo y práctico, él iba a lo que iba.
    me gustó mucho.
    gracias

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  4. No,pues estos dos bien directos,a lo que van, ambos eran tal para cual solo les faltaba eso el encontrarse y ver que se acoplaban a la perfección, ya jae tiene su razon para dejar ese mal vicio de fumar xD muy buen oneshot, me gusto much,gracias por compartirlo ;)

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  5. al final a jaejoong le termino gustando que le dean duro XDDD
    ese jae todo un mujeriego pero al final se queda con yunho <3
    yunho fue mucho mas frió y directo que jae me sorprendió
    Gracias sandrita ya extrañaba que actualizaras tu blog bye cdt (^.^)/

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  6. Me encantó ojalá tuviera segunda parte hiciste un buen trabajo gracias

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  7. Super *-*/ Jaejoong finalmente sentò cabeza gracias a Yunho :)
    gracias x la adaptacion se te extrañò

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  8. Me gusto mucho, jaejoong si que dejo exhausto a Yunho con semejante sesión de sexo pornoso XD muchas gracias por adaptarla y compartirla **

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  9. Me ha encantado, mucho más el final, fue practicamente como confesársele.
    Se nota que fue amor a primera vista
    Gracias por la adaptacion ^^
    Nos seguimos leyendo :D

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  10. Fue m,uy bueno leer este oneshot....
    Ambos un par de casanovas que les encanta ligar por una noche pero encontraron a su otra mitad jajajaja esos dos si que no pierden el tiempo ya que ambos andaban con ganas.

    Me gusto el final fue un poco tierno la forma como deciden volver a verse poruqe ellos saben que puede surgir algo mas profundo entre ellos y Jae ya pofra dejar el cigarrillo :)

    Gracias por compartir

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  11. me encantoo !!
    El lindo gatito termino siendo casado XDD
    Fue tan lindo que Jae se decidiera a dejar su vicio por Yunho
    awwwww !!!
    Gracias por la adaptacion !!!
    sayooo n,n

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  12. por eso no me gustan los buenos oneshot!!! siempre quedo con demasiadas ganas de seguir leyendo la historia!!
    esta muy bueno!!!

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  13. Jajajajjajajaj jae solo necesitaba que le dieran duro contra el muro

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  14. Esos vicios que tiene Jae (Yunho y el cigarro) son muy adictivos, pero gano Yunho y Jae decide dejar el cigarro si este regresa, es una forma estupenda de dejar de fumar. Gracias

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  15. Lo acabo de leer y simplemente lo ame?!! *--------* Jj todi rudo que no cede y finalmente solo por yunho deja de fumar

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