El brillo y las luces lo encandilan apenas entra al lugar.
La música suena tan fuerte que apenas es capaz de oír sus propios pensamientos.
Todo era extraño para él. El lugar, la gente que asistía y también la que
deambulaba por ahí. Al parecer no era la misma imagen que había visto por
internet.
Eso parecía mucho…mejor.
- ¿Una
cerveza, cariño?
Siente la voz de una mujer a su lado, mirándola asustado y
notado su exceso de maquillaje. Apenas susurra un está bien cuando la ve
desaparecer entre la multitud, mientras él seguía de pie apenas atinando a
moverse hacia una mesa solitaria casi cerca de un escenario. Tampoco
recordaba que en la página nombraran algún tipo de baile. Mucho menos que sería
un lugar tan lujoso, en el que más que ver a jovencitos calientes –casi como
él- solo conseguía ver viejos oficinistas necesitados de algo que sus esposas
no podían darle.
Recibe la cerveza justo en el momento en que la luz se apaga
y una nueva música, más lenta y pegajosa comenzaba a sonar. Toma un largo trago
de alcohol justo cuando ve a un delgado joven de aspecto casi esquelético que
comenzaba a menear sus caderas con sensualidad en torno a algo que parecía ser
un caño. Yunho acababa de beber y ya sentía que la garganta se le había secado.
Yunho acababa de cumplir dieciocho años. Por tradición su
padre le había dado dinero para que se hiciera hombre de una vez y fuera a una
casa de putas –como le gustaba decirle- y tuviera sexo toda la noche. Yunho
acató completamente, sólo que las cosas tomaron un rumbo distinto y no fue exactamente
a una casa de prostitutas. Digamos que sus gustos no eran tan heterosexuales
como su padre creía.
Ve como el bailarín comienza a hacer movimientos más
bruscos, sacudiendo su cabello hasta botar la coleta y dejar caer una larga
melena sobre sus hombros. Se sube con agilidad al caño, balanceándose y
cerrando los ojos mientras agitaba sus caderas de forma calma, pero demasiado
intensa como para que Yunho hubiese comenzado a morder su labio sin siquiera
notarlo. El bailarín se deja caer hasta el final, levantándose en un solo
movimiento, abriendo su camisa y comenzando a pasar lentamente una de sus manos
por su abdomen. Yunho termina la cerveza rápido, pidiendo otra con un
movimiento brusco de su mano y sintiendo como un par de viejos se levantaban y
se acercaban al escenario a dejarle un par de billetes al bailarín que los
miraba casi con asco, pero permitiendo que se los enganchara en su ropa
interior que ya se comenzaba a asomar.
¿Que si Yunho no se sentía caliente?
Se sentía hirviendo.
Lo peor fue cuando dejó la botella tan fuerte en la mesa que
capturó de inmediato la atención del bailarín, que había comenzado a caminar
hacia el otro lado del escenario, quedando frente a él. La música de pronto
comenzó a volverse más lenta y Yunho sintió que su boca volvía a secarse,
mientras la camisa que llevaba comenzaba a pegarse a su espalda a causa del
sudor. Ve como el cabello del bailarín comienza a sacudirse de nuevo, mientras
sus caderas subían y bajaban desde el piso, sin dejar de mirarlo. Se siente
observado, casi violado y con un calor de mierda que comenzaba a sofocarlo.
¿Hacerse hombre? No había duda de eso.
-
¿Otra cerveza, cariño?
Yunho se voltea casi con odio a mirar a la mujer que se
había atrevido a desconcentrarlo.
- No,
estoy bien, gracias- le cuesta enfocarse en ella, pero lo logra a duras penas-.
¿Usted sabe con quién debo hablar para estar esta noche con… con… con alguien?
Mierda, nunca pensó que le sería tan difícil y tan
vergonzoso tener que pagar y pedir por servicios sexuales.
Ve como la mujer sonríe y le guiña un ojo, mientas le
mueve una mano para que lo siga. Pero le cuesta hacerlo y no seguir mirando de
reojo al bailarín que ya había comenzado a desvestirse aún más.
-
¿Tienes tu identificación, querido?
Yunho se apoya en la pared de un lugar bastante escondido en
el que estaban. El oxígeno faltaba y el perfume a hombre sobraba. Al igual que
el olor a alcohol.
- Sí,
claro- apenas se la entrega nota la sonrisa de la mujer.
-
Dieciocho años recién cumplidos, ¿no dejaste pasar ni un solo día, eh?
Agradece que la luz hubiese estado baja para que no notara
como sus mejillas habían comenzado a enrojecer.
- A
ver veamos, ¿preferencia de algo?
Ni siquiera él se había preguntado eso. No tenía idea que
podía elegir tanto.
- Eh
no, creo que no.
-
Viniste una noche bastante ocupada, lamento decir- ve a la mujer buscar entre
las hojas y bufar-. Todos ocupados.
Solo a él podía pasarle eso.
Yunho suelta un bufido, pensando en seriamente en sí eso era
una señal para volverse heterosexual, cuando siente un par de pasos rápidos,
acercándose. Ve al bailarín de hace un rato, amarrarse el cabello nuevamente en
una coleta mientras se acercaba a la mujer, casi con una mirada de
aburrimiento. Ni siquiera se fija en su presencia, solo despeja su frente en un
movimiento mucho más varonil de lo que pensó que podía ser.
Si antes había logrado cautivarlo, ahora pensó que lo de
afuera no había sido nada.
-
¿Tengo a alguien?
Ve a la señora refunfuñar y susurrar un par de palabrotas
antes de responderle.
- Aún
nadie viene a pedirte.
-
¿Nadie?- Yunho nota la impresión en su voz, sin atreverse a interrumpirlo.
- Este
muchacho necesita a alguien, pero no sabe qué quiere.
A Yunho le hubiese gustado seguir pasando desapercibido
porque cuando siente la mirada del bailarín sobre él, se siente desnudo y
avergonzado de encontrarse en esa situación.
- Está
bien- le escucha decir de pronto-. Iré a cambiarme, tú solo llévalo.
Y lo deja ahí, de pie, sin saber exactamente que ocurría. La
mujer vuelve a carraspear llamando su atención y mirándole casi divertida.
- Es
tu día de suerte. Nunca está dispuesto a recibir a cualquiera cuando tiene
tiempo.
-
¿Cuánto me saldrá?
-
500.000 wons.
Suelta un bufido antes de que hubiese terminado de
responderle.
- Me
dijeron que solo eran 250.000.
-
Cuando no se trata de él.
Mierda. Suponía que valdría la pena. Busca entre sus
bolsillos y saca la billetera, soltando muchos más billetes de los que estaba
dispuesto a dar en un principio.
Adiós mesada. Adiós almuerzos de un mes.
Comienzan a caminar por un largo pasillo oscuro y con ruidos
que prefería no imaginar de donde venían, hasta que llegan a una puerta más
lejos de las demás y mucho más pulcra. Ve a la mujer dejarlo ahí y comenzar a
caminar por el camino que lo llevó hasta desaparecer.
¿Y ahora que se suponía que haría?
Empuja la puerta con miedo, viendo una cama completamente
blanca y un techo hecho de espejos, cosa que le perturbó de sobremanera.
Observa a su alrededor, estudiándolo y notando cada mínimo detalle que le
llamaba la atención. Todo era demasiado blanco, casi como si alguien se
obligara a decorar ese lugar.
Cuando siente la puerta abrirse, Yunho estaba sentado en el
borde de la cama, admirando el techo que lo reflejaba a si mismo.
¿De verdad había ese tipo de personas que pedía cosas cliché
como esas?
-
Nunca creí que alguien podía entusiasmarse tanto con un simple espejo.
El chico de hace un rato ya había entrado a la habitación,
observándolo desde la puerta quién sabe hace cuanto.
-
¿Yo?- se asusta al oír su voz. No se la imaginaba tan masculina-. No, en
absoluto. Lo encuentro ridículo de hecho.
Le ve sonreír de medio lado y acercarse de golpe hasta
quedar frente a él. ya no había sudor de por medio ni ropa demasiado ajustada,
solo un jeans y una camiseta blanca que aún así conseguía entusiasmarlo.
-
¿Cómo te llamas?
Un acercamiento más y el chico ya había comenzado a besarle
el cuello. Le hace perder un poco el equilibrio y desesperarse porque no sabía
como actuar ante eso. Era la primera vez que se encontraba en ese tipo de
situación y todo resultaba ser demasiado nuevo.
Demasiado rápido y demasiado nuevo.
-
Yunho- le cuesta responder con el sonido de sus labios al despegarse de su
cuello, balanceándolo-. ¿Y tú?
-
¿Cómo quieres que me llame?
La boca del chico resultaba ser demasiado invasiva como para
seguir dentro de sus cabales.
-
Puedo ser lo que tu quieras- susurra, cerca de su boca, pero sin besarlo.
Eso no estaba bien. Yunho se deja caer sobre la cama con el
chico encima que no dejaba de besarle el cuerpo en ningún segundo. Siente sus
manos que comienzan a abrirle la camisa, mientras él se desvestía junto a él.
-
¿Pagaste por el baile?
- ¿Qué
baile?
Le ve sonreír y levantarse desde sus caderas, dejándolo acostado
y mirándolo desde un poco más allá. Se quita la camiseta blanca y deja caer su
cabello que se disuelve sobre sus hombros desnudos, ágil y sumiso.
- Esto
cuesta el doble más de lo normal, pero agradezco que no seas un viejo verde y
que… seas agradable de vista. Será un regalo.
¿Lo estaba halagando?
Cuando le ve que comienza a moverse con la misma e incluso
mejor agilidad de la que había demostrado afuera, ante una música inexistente,
Yunho entiende porqué era tan costoso. Ve como cierra los ojos, dejándose
llevar por el baile, mientras se le comenzaba a subir encima, moviendo su
trasero por sobre sus caderas.
Si dijera que eso no le gustaba, probablemente estaba
mintiendo.
Sinceramente creía que estaba cumpliendo todas sus fantasías
adolescentes en un segundo. Lástima que se avergüenza cuando su aparato comenzó
a hacerse notar con esos movimientos, sacando una sonrisa en el bailarín, que a
pesar de eso, no detenía sus movimientos sobre su pelvis.
-
¿Arriba o abajo mío?
Su voz le interrumpe su burbuja creada por él, haciéndole
preguntarse lo mismo. Pero simplemente, prefiero ser sincero.
- No
sé, ¿qué es mejor?
Nuevamente esa sonrisa que no sabía si era de burla o de
simpatía.
-
¿Eres virgen?
Antes no le hubiese dado vergüenza responder, pero ante una
persona que parecía saber tanto, Yunho se enrojece apenas lo oye.
- Sí.
- Da
igual- le resta importancia sin mirarlo y deteniendo sus movimientos para
empujarlo y dejarlo acostado-. No eres el primero.
Su camiseta no se demoró en desaparecer con ayuda de sus
hábiles manos, mientras él solo se dejaba estar porque no sabía exactamente que
debía hacer. Con él se sentía un estúpido en todo lo que podía intentar.
-
¿Cómo sabes que cosas me pueden gustar?
El chico se separa rápido y mirándolo extrañado.
- ¿No
te está gustado lo que hago?
- No
no, es solo que pareces adivinar todo.
Ahora le ve sonreír dichoso y volver a hacer lo que estaba
haciendo. Besarle el pecho desnudo que conseguía sacarle un gemido tras otro de
puro placer. Pero Yunho tenía demasiadas dudas y él apenas parecía tener su
edad o un poco más.
-
¿Desde hace cuánto trabajas en esto?
Ahora no se separa rápido ni con una sonrisa. Lo hace lento
y dejando descansar sus manos sobre su cuerpo, mirándolo aburrido.
- No
sé, lo olvidé.
- ¿Y
tu edad también?
-
¿Vamos a hablar de mi vida? ¿pagaste por eso?
Nota como se molesta con sus preguntas y como sus mejillas
toman color no necesariamente por el calor. Yunho niega lento, pero lo hace de
todas formas, mirándolo casi con arrepentimiento.
Un beso en el cuello le hace notar que la rabia ya había
pasado y que la temperatura ya comenzaba a subir. Solo que nuevas preguntas se
le cruzaban, como por ejemplo porqué no lo besaba en los labios.
Quizás por algo de gusto o no sé, problema de él.
El bailarín ya había comenzado un recorrido de lametones en
su estómago, haciéndolo encogerse y levantar un poco sus caderas para que no se
detuviera. Yunho le sostiene la cabeza desde el cabello, mientras el otro
comenzaba a bajarle rápidamente los pantalones y la ropa interior al mismo
tiempo. Le besa por el lado de su aparato, sacando gemidos más fuertes de parte
de Yunho que solo apretaba sus labios al sentirlo tan cerca. Pero el placer
parece nunca acabar porque comienza a sentir pequeñas mordidas por el interior
de sus piernas, dándole una descarga eléctrica por toda su columna. El bailarín
se movía ágil, se agachaba y se levantaba, abriéndole las piernas y besando sin
pudor los puntos débiles del chico, que por lo visto, ya los había descubierto
todos. Yunho se siente lleno de saliva por todos lados, mientras el bailarín
parecía no querer terminar nunca. Sonreía cuando sacaba gemidos nuevos y cuando
Yunho quería tocarse, pero él se lo impedía rápido. Pero cuando el alto se
levanta e intenta besarlo, retrocede como por arte de magia, ofendido.
- ¿Qué
hice?
- No
beso- Yunho se sienta desnudo en la cama y le mira con el cabello más
desordenado de lo que quisiera.
- Lo
siento.
-
Levántate- lo hace lento y con algo de vergüenza porque lo excitado que estaba
ya no pasaba desapercibido, mientras le ve desnudarse y lanzar los pantalones
lo suficientemente para que no molestaran-. Ven aquí.
A Yunho le cuesta acercársele y no querer mirarlo de pies a
cabeza. Si con ropa era algo sorprendente, sin ropa era algo casi inhumano. Ese
chico era demasiado perfecto para ser de verdad. Sus costillas sobresalían y su
estómago era lo suficientemente plano como para perder horas tocándolo. Pero de
repente siente un tacto brusco en su entrepierna, colocándole algo que parecía
ser un preservativo. El chico sonríe ante su impresión, acostándose de repente
en la cama y mirándolo desde ahí. Tenía las piernas encogidas y le observaba
sin dejar de burlarse de él.
¿De verdad se estaba viendo tan estúpido?
- Ven,
la idea es que estés acá, no que te quedes embobado mirándome.
- Eres
hermoso.
- Lo
sé.
Se lo dice serio. Está seguro que se lo deben gritar y
chillar más de cien veces por noche.
Yunho se acerca dudoso y quedándose de pie antes de
arrodillarse en la cama y quedar frente a él. El chico tiene el cabello
desparramado en el colchón, dándole un aspecto algo perturbador, entre tierno y
salvaje. Pero cuando se dispone a tomar la hombría de Yunho, ve como éste se adelanta
y comienza a besarle entre las piernas, de la misma forma que había hecho
anteriormente con él. Le escucha ahogar un gemido ante el primer roce y
agarrándole del cabello cuando ya comenzaba a soltar un gemido tras otro.
Primera vez que alguien le hacia disfrutar a él.
Y cuando se nota a si mismo lo suficientemente excitado,
jala a Yunho hacia delante, dándole por entendido que no podía haber un momento
más perfecto que ese para que lo embistiera de una sola vez. Y el alto lo hace,
solo que se arrepiente cuando le ve apretar los ojos de tal forma como si
estuviera viviendo el infierno de su vida.
- ¿Te
duele mucho?
- No
pares.
- Si
quieres me detengo.
- Ya
pasará, no pares por la mierda.
Yunho embiste de nuevo y una vez más y nota como el chico
comenzaba a relajarse y a dejar de apretar los ojos. Incluso era capaz de
mirarlo y de afirmarlo de su espalda, sin permitirle mucho que dejara de
embestirlo.
Si Yunho tuviese que narrar su primera vez no podría decir
otra palabra que no fuera perfecta. Que había tenido un profesor bastante
experto del cuál no tenía nada de que quejarse.
Le ve comenzar a sudar cuando la intensidad comenzaba a
aumentar y los huesos de sus caderas chocaban más fuerte con los de su trasero.
Nota como se aferra a las sábanas apretándolas, mientras él se afirmaba de su
hombro, casi estrangulándolo.
Cuando Yunho llega al clímax suelta un gemido lo
suficientemente fuerte como para que su compañero lo imitara y terminara al
mismo tiempo que él. Se deja caer sobre su cuerpo, uniendo ambos líquidos entre
sus abdómenes, ante una respiración lo suficientemente agitada como para que le
costara absorber el oxígeno en sus pulmones.
Yunho levanta un poco la cabeza cuando siente una mano
posarse en su cuello, casi acariciándolo. Se miran por largos segundos hasta
que el bailarín levanta un poco la cabeza y le besa con un cuidado que nunca
creyó tener. Saborea los labios del moreno y se da cuenta del deleite que era
hacer eso con él.
Según él, Yunho era un lindo nombre.
- Creí
que no besabas.
(Creía lo mismo.)
- Me llamo
Jaejoong- le suspira contra los labios, aún sosteniéndolo de su cuello. No
quería dejarlo ir tan fácil.
El alto sonríe sin aumentar ni disminuir la distancia. Su
respiración se combina con la de él al igual que sus cuerpos que continuaban
pegados.
Parecía que estaban estáticos.
-
Mucho gusto, Jaejoong.
Jaejoong era el nombre de un chico que aún no cumplía la
mayoría de edad y que se había tenido que ver obligado a trabajar si aún quería
seguir viviendo. Nunca había tenido novio y nunca alguien se había preocupado
si le dolía cuando estaban en el medio del coito.
Jaejoong era el nombre que muchos querían saber, pero que
nadie había logrado hasta ahora.
Yunho fue el primero.
continuar...
Santo cristo... la primera vez del yunjae.. demasiado bueno.. me encanto q jae con yunho hiciera lo q con ninguno hizo besarle♡
ResponderBorrarOOOOOOOH X DIOS decir q me ENCANTO es poco
ResponderBorrarEsta GENIALOSO ! .... conti conti !!!!!
;_; tan lindo esta primera parte, al comienzo con jae cerranose hacía yunho y no pemitiendo que este sepa más de lo que debe,tratandolo como a un cliente más hasta que yunho le demostro ser diferente y se gano la dicha de ser el primero en saber su nombre y recibir un beso suyo ;; que triste que jae aun sea tan jóven y tenga la necesidad de tener que llevar a cabo un trabajo como ese, ahora a ver que pasara entre ambos, es una historia interesante, en serio gracias por compartirla y a esperar por la segunda parte xD
ResponderBorrarHermosa la primera vez de Yunho con Jae y para este la primera también con alguien que le gusta y le muestra interés. Triste vida de Jae que ha tenido que trabajar en esto. Gracias
ResponderBorrarOMG,la primera vez para ambos,Yunho fue a ese lugar para "hacerse hombre" y alli encontro a Jae el cual lo deslumbro,al principio Jae lo trato como cualquier cliente,no dejo que se lo besaran ni mucho menos que sepa su nombre pero Yunho le demostro que era diferente de los demas y por esos Jae lo beso y le dijo su nombre.
ResponderBorrarJae ha tenido qie vivir esa vida,espero que ahora que conocio a Yunho,cambien las cosas
esta muy interesante!! pobre jae que tiene que llevar ese tipo de vida para sobrevivir
ResponderBorraryunho fue para hacerse hombre pero creo que encontró algo mas q solo sexo en jae ojala y sea de ayuda para el y cambie su vida para bien asdada gracias x compartir ^^
ahhh yunnie teniendo cuidado de no lastimarlo >////< y creo que jae ya se enamoro.... ahora ver que pasara si podran tener alguna relacion y que yunho lo saque de esa vida..... gracias!! esperare la sig actu... por cierto muy cute tu blog ^^
ResponderBorrarque suerte para yunho que le tocara jae
ResponderBorrary que su primera bes fuera con el
con el ser que lo fascino nomas verlo que felicidad la de yunho
y mas por tener la suerte de que el sea el primer hombre que sabe el verdadero nombre de jae y haber probado esos labios que nunca fueron tocados por otros creo
GRACIAS por compartirlo hasta pronto
Wow la primera vez para ambos, y yo creo que habrá varias mas gracias por compartir
ResponderBorrarmi Dios, Yunho quedó ,como siempre que ve a Jae, loquito de amor
ResponderBorrary Jae al principio fue brusco e impersonal pero con el correr de la noche aflojó y hasta dejó que lo besara....
me gusta mucho. gracias por el capítulo
Me encanto!......me encanto!. Yunho ha quedado todo baboso por Jae....se gustan!". Yunho es el unico al que Jae le ha dicho su nombre y lo beso!, eso por lo que he leido significa mucho!, tanto para Jae como para Yunho ahora........
ResponderBorrarMe fascino que Jae sea tan exclusivo, tan bello......y te juro que me los imagine haciendo eso bajo los espejos del techo!!!!!!!...eso es tan sexy!, que se vean en el espejo mientras lo hacen!....
Gracias!"....lindo el cap, espero el siguiente!
Que lindo capitulo :)
ResponderBorrar(TwT) siento que fue bonito y triste a la vez ...
ResponderBorrarJaejoong tiene un pasado triste :( y es menor de edad! pensé que era mayor de yunho..
si lo beso y le dijo su nombre a Yunho es por que ya se enamoro de yunie? :3
me gusto esperare la segunda parte gracias..! >3<
me dio penita saber que jae debía trabajar allí por obligacion y que era muy pequeño T___T
ResponderBorraryunho tienes que sacarlo de ahi >O<..!!! me gusto mucho el capitulo gracias por compartirlo esperare el próximo <3
super genial tan bello tan tierno y preocupado por el hombre que lo cautivo que pasara ahora que lograran los dos lastima que Jae tuvo que escoger esa vida tan mala para sobrevivir gracias linda x compartir
ResponderBorrarLa difícil vida de Jae pobre....
ResponderBorrarMe encanto n.n
ResponderBorrarEspero que las cosas vayan mejor para JJ y ya no tenga que trabajar en esto ..
espero ansiosa la continuacion thanks
ahhhhh!!! sta hermoso!! lo k el pobre de JAEJOONG debio pasar o stara pasando para star viviendo de sta manera... YUNHO s el primero k se preocupa por el ... se k YUNHO ayudara a JAEJOONG a salir de sta vida pork stos 2 ya se enamoraron y se k les sera dificil no verse!!! Gracias por la historia
ResponderBorrarOwww. Veremos que le depara a esos dos.
ResponderBorrarWiiii despues de tanto tiempo sigues escribiendo lindo me encanta como escribes hihihi
ResponderBorrarGracias por compartir ^-^
:( no me gusta nada que Jae tenga esa vida, no lo merece....
ResponderBorrarNo es justo para él, es menor de edad pero ha pasado por cosas horribles :(
Ahora que tiene a Yunho espero que lo pueda ayudar y sacar de ese mundo ...
Aaaah jae bb seguramente su historia es muy triste... A pesar de las circunstancias me encanto como se esta dando la relacion entre los dos... Que pena que jaejoong aun ni sea mayor de edad y ya sea un experto en eso de saberse vender (que se cotiza alto el muchacho xD) ya me quiero leer la segunda parte, gracias por compartir me voy a leer
ResponderBorrar