Se anuda la corbata al blanco cuello de la camisa, apretando
los ojos e intentando enfocarse que ya era hora de despertar y que no podía
demorarse más si no quería llegar atrasado al trabajo. Aprieta la botella de
perfume bajo su cuello, dándose golpes de olor para no volver a caer a los
brazos de Morfeo.
El día anterior lo había hecho quedarse junto a él hasta
altas horas de la madrugada, estudiando un caso de pedofilia que les estaba quemando
el cerebro, pero que no podían perder porque era uno de los casos judiciales
más hablados en estos últimos días en Corea. Él era abogado titulado hace
apenas un par de años y a causa de lo buen alumno que había sido, no le costó
que le ofrecieran ofertas de trabajo en los lugares de ensueño.
Especialmente, de la más renombrada, la firma de abogados
Kim, que era a lo máximo que podía aspirar cualquier estudiante de leyes.
Termina el café extra cargado que había encima de su mesa y
se permite bostezar por última vez antes de tomar su maletín y colocarse un
abrigo que lo resguardara hasta Dios sabe que hora. Le da un poco de lástima la
mirada que le da su perro antes de salir, aullando suave y quejándose una vez
más porque ya ni siquiera tenía tiempo para sacarlo a pasear aunque fueran
quince minutos.
Mierda, ya no tenía ni vida.
¿Acaso la familia de su jefe no le reclamaba por estar
presente en sus vidas? ¿Acaso su hijo del que tenía mínima idea, no se hacía
notar en busca de cariño? ¿o su esposa?
La única respuesta a todas sus preguntas era que si querían
que estuvieran bien, probablemente él seguiría haciéndolo para que su bienestar
econónomico fuera aún mejor –si es que esto se podía superar-, porque podía
admitir, que hasta incluso, su vida había subido un escalón más alto a la hora
del dinero. Ahora podía darse lujos que antes solamente hubiese soñado.
Se deja empujar cuando sube al metro y piensa
silenciosamente en todas las cosas que tenía que hacer ese día y cuantas
realmente podría hacer sin que las horas pasaran tan rápido. Todo trabajo, nada
de vida personal ni amistosa. Sus amigos ya se habían aburrido de invitarlo a
cenar y su madre ya se había olvidado seguramente que tenía un hijo.
El orgullo de la familia que con suerte conseguía recordar su
cara cuando despertaba.
Revisa un mensaje en su nuevo celular que había logrado
comprarse con su agradable y maravilloso sueldo cuando escucha las risitas
tímidas de las mujeres que estaban en el acceso de la oficina. Todos los días
lo mismo. Todos los días la misma reverencia de su parte y una sonrisa coqueta
de todas ellas que solo esperaban una invitación a comer un día cualquiera.
Yunho a veces les temía y ellas solo seguían coqueteando
como cada día.
Sonríe cuando el mensaje de Yoochun se abre, molestándolo
como siempre.
Conocí una chica perfecta para ti. De esta no te salvas,
Jung, es momento de que vuelva a florecer tu virilidad.
Momento de que comience a trabajar y momento de darse cuenta
que sí, que desde que entró a trabajar, su vida no tenía acción ni una mínima
relación amorosa.
Eres un aburrido Jung Yunho.
***
- ¿Kim Jaejoong?
- Presente.
Último puesto, asiento pegado a la ventana. Hace años que
había dejado de levantar la mano porque todos sabían donde estaba, donde
llegaba en la mañana y se quedaba hasta que el timbre sonara para retirarse a
su casa.
La misma rutina de siempre. Los mismos movimientos, las
mismas acciones, lo mismo todo.
Da vuelta una hoja de su cuaderno y apoya su rostro por
sobre sus brazos, acostándose en la mesa sin prestar la atención del resto. Del
resto que lo rechazaba y se negaba a acercársele o a ser su amigo por hechos
tan idiotas que él nunca había entendido; como ser hijo de uno de los hombres
más poderosos de Corea o por ser tan bonito que sus rasgos llegaban a ser
femeninos.
Los hombres temían ser llamados gays si los veían hablando
con él, mientras las niñas temían ser menos agradeciadas a su lado
.
Todo era complicado. Todo era idiota y perdía sentido si le
preguntaban a él.
Anota un par de cosas sobre su cuaderno, sin levantar la
cabeza de la mesa, dando a conocer que escuchaba atento aunque no mirase a la
cara al profesor. El resto decían que era preferencia, pero no era así,
simplemente se había hecho respetar y no tenía que demostrarle a nadie que
podía tener notas altas sin siquiera intentarlo.
Su vida era tan aburrida y sin sentido, que a veces el
estudio era lo único que lograba sacarlo de quicio.
Siente como sus compañeros murmuran cosas alrededor,
riéndose seguramente de algo que el profesor dijo y él no logró entender con
ese doble sentido que parecía que todos tenían alerta. En momentos así le
gustaría ser capaz de preguntarle a alguien para ver que ocurría, pero sabía
desde que ya que no sería una buena idea si ya lo miraban raro hasta cuando
estaba en silencio.
Su largo cabello y sus facciones femeninas le habían traído
demasiadas consecuencias a decir verdad. Incluso en el ámbito amoroso. Ese
ámbito que estaba seguro que no conocería durante bastante tiempo si su vida no
daba un giro absoluto.
Deja de dibujar en el borde de la hoja mirando a su
alrededor con sus ojos somnolientos que le hacían ver perezoso a cualquier hora
del día. Daría lo que fuera por saber que se siente ser normal y ser como los
demás. Pasar desapercibido cuando entra a clases y no generar rumores porque un
chofer se encarga de ir a dejarlo y recogerlo todos los días. O simplemente el
hecho de tener amigos con los que compartir y salir después de clases, en vez
de irse directamente a su clase de piano o una comida estúpida de la que no
tenía ganas de participar.
Sabía que muchos envidiaban su estilo de vida. Su celular
más costoso que todos los de la sala y sus viajes a Japón o cualquier país
cercano por el fin de semana. Pero ellos no sabían que él, simplemente quería
ser normal como cualquiera de ellos y saber que era tener un amigo o alguien
con quién estar.
Suelta un bufido cuando recuerda que su psicóloga le había
dado una tarea de la que se tenía que encargar esa semana: tener un amigo.
Pequeña estupidez.
Como si ya no fuera suficiente tener que lidiar con una
mentira lo bastante convincente para que sus padres no se preguntaran porque
otro año más ninguno de sus amigos iría a su cumpleaños de quince.
Porque claro, no era fácil decirles: padres, no tengo amigos. Nunca en mi
vida he tenido un amigo porque me cuesta hacerlos y no sé como acercarme cuando
todos me odian por el dinero que ustedes tienen. Soy tan tímido que incluso a
ustedes no soy capaz de contarles mis cosas. Mis problemas, las cosas que no me
dejan dormir, las cosas que me enojan.
Toma nota mental de su discurso y vuelve a sumergirse en ese
dibujo que ya comenzaba a tomar cierta forma humana de un desconocido. Le
gustaba dibujar y sus padres no lo sabían. Quería ser ilustrador, y no abogado
como le estaba siendo destinado.
Un bufido más en el momento en que el timbre suena y él, no
tiene otro plan más que quedarse sentado frente a su mesa como todos los días.
Como todos los malditos días.
**
Otra vez lo mismo.
La misma gente, las mismas caras, la misma obligación de
sonreír y las mismas velas que solo cambiaban aumentando una más.
Arrastra los pies mientras baja las escaleras, aburrido de
tener que presenciar la misma rutina año tras año cuando él solo quería estar
en su habitación encerrado, viendo una película idiota y tomando helado. Y
quizás comiendo dulces, porque también lo volvían loco.
Unas voces le saludan cuando llega al primer nivel,
obligándolo a sonreír y a decir unas suaves “gracias” porque su madre lo había
obligado y porque simplemente debía ser cortés con toda esa gente que no
conocía, pero probablemente que sus padres sí. La mayoría del trabajo, casi
nadie que fuera su amigo.
(Como si los tuviera.)
Ve como el gran living de su casa se encontraba atestado de
gente, al igual que un rincón que relucía en regalos hacia él. Un letrero
de “Feliz cumpleaños Jaejoong” le hizo reaccionar y salir rápido de
que antes que todos fijaran su vista en él y quisieran rodearlo en abrazos y
felicitaciones que no tenía ganas de recibir, pero su padre es más rápido y lo
acecha luego de que hubiese escuchado por cuenta propia de un par de personas
que decían a sus espaldas “imagínate todo lo que heredará siendo su único
hijo”.
¿Acaso todos iban a su cumpleaños a comer y a hablar a sus
espaldas de él?
Suelta un bufido cuando su padre le sonríe de frente,
palmeándole el hombro de esa forma que tanto odiaba, haciéndole sentir menor.
- ¿Cómo van esos quince
años, campeón?
Campeón. Como si fuera un gran jugador de fútbol.
- Bien… ¿era necesario
que viniera tanta gente?
- Quince años no se
cumplen todos los días.
- Ni dieciséis ni
diecisiete ni dieciocho.
Un bufido que su padre intenta detener, pero que se ve
interrumpido por un joven lo suficientemente alto como para que hubiese tenido
que levantar la vista. Y estaba seguro que no lo conocía y que no había venido
a otro de sus cumpleaños, especialmente cuando le ve hacer una gran reverencia
ante ambos.
No era viejo como los demás, era distinto.
Nuevo, probablemente.
- No creí que vendrías,
Jung.
- Pero aquí estoy- su
sonrisa parecía sincera y no como la de los demás-. Oh, disculpa, soy Jung
Yunho, feliz cumpleaños.
Una sonrisa que crece aún más y que le hace sentir pequeño
ante su presencia.
- Es nuevo- le introduce
su padre ante su silencio-. Solo un mes ha pasado conmigo.
- Espero que sobreviva.
Le hubiese gustado no ser tan sincero, pero era cierto.
Probablemente ya era alrededor del quinto asistente de su padre en el año y no
estaba seguro de si estos dejarían de aumentar.
Así como iban, nunca tendría uno fijo.
Pero se vuelve a incomodar con ambos, queriendo irse de ahí
y aprovechando el momento en que su padre se distraía conversándole al alto
sobre una nueva cuenta que tendrían que proteger. Trabajo, trabajo y más
trabajo que hacía expelerlo lejos y obligarlo a caminar hacia el patio en busca
de aire fresco.
Aunque estuviera frío y soltara un par de tiritones,
prefería estar en silencio que en medio de ese bullicio ensordecedor que apenas
le dejaba escuchar sus pensamientos.
Nunca le habían gustado sus cumpleaños. Ninguno.
Todos eran lo mismo y ninguno había logrado dar en el clavo
de lo específico, cuando él solo pedía tranquilidad y helado.
Mucho helado.
Y que no se demoró mucho en conseguir con una de las
empleadas de la casa, que se encargó de llevarle una gran copa para que se
hastiara y se aburriera de una sola vez. Pero rayos, el helado de vainilla se
sentía tan bien que incluso lograba relajarlo y hacerlo sentir la persona más
feliz del universo al mismo tiempo.
- Disculpa, ¿me puedo
sentar?
Una voz que le interrumpe de golpe y le hace mirar hacia
donde oía, aún con la cuchara en la boca como si lo hubiesen pillado en algo
malo.
El mismo alto de hace un rato. Tenía apellido Jang, Juing,
algo así. Ya no tenía ganas de recordarlo.
Se mueve hacia un lado de la banca, dándole el espacio suficiente
para que se sentara a su lado, pero sin dejarle en frente el helado. Y saborea
sus labios, gustoso e ignorando el hecho de que quizás el alto había ido a
entablar conversación con él, solo que se veía tan menor, que no le parecía
incómodo como los demás.
Parecía menos interesado en todo el dinero que heredaría de
sus padres como el helado que ambos tenían en frente. Pero la necesidad de
decirle algo cuando nota como enredaba sus dedos, aburrido, le hace mirarlo y
darse cuenta que quizás no era tan menor como creía.
Fácil le ganaba por cinco años y no mucho más.
- ¿Está pasándolo bien?
Le ve hacer un extraño gesto, entre irónico e inocente como
para alguien de su edad.
¿Veintidós? Podía andar cerca, como mucho.
- La verdad es que
conozco a prácticamente nadie aquí y vine solo por cortesía.
Le sorprende su sinceridad y le hace dejar la cuchara de
lado, impresionado. Nunca nadie había sido tan tajante, pero sin llegar a ser
cruel, cuando hablaban con él, “con el hijo del dueño de la empresa”.
- Oh, lo comprendo-
asume-. Yo tampoco los conozco, pero sin embargo vienen siempre a mis
cumpleaños.
De pronto la conversación de hace entretenida y cree que
alguien encaja con él. Se da el lujo de acomodarse y de acercarse hasta quedar
a una distancia razonable y ser capaz de apuntar a un par de personas más allá,
que no notaban su presencia, pero que ellos sí.
- Por ejemplo-
continúa-. Ese señor gordo que está ahí.
- Es de finanzas.
- Sí, él, no lo conozco,
pero él me conoce desde que nací; no, ni siquiera eso, desde que estoy en el
vientre de mi mamá.
- ¿Y tus amigos no
vienen?
El tema de siempre. El mismo que le hace volver a su
posición inicial para así poder terminar el helado en paz y con una mínima
interrupción. Le gustaría decirle la verdad, pero sonaba demasiado dura y no
quería lástima de su parte, y mucho menos en su cumpleaños.
- No me gusta
invitarlos.
- A mi tampoco me
gustaba estar con ellos en mis cumpleaños hasta que fui lo suficientemente
grande para salir solo.
Levanta la vista, un poco más cómodo e intrigándose cada vez
más en su edad. Le dan ganas de interrogarlo, pero cree que no se vería bien en
un tipo de situación así, cuando el ambiente comenzaba a ser agradable y se
creía a si mismo capaz de mantener una conversación sin preocuparse que pensaba
el otro.
- No te traje un regalo,
lo siento. No tenía idea que te podía gustar.
- Da igual. La mayoría
no lo sabe.
(Está seguro que él tampoco.)
Se genera un nuevo silencio cuando deja la cuchara a un
lado, ya terminando el helado que lo había tranquilizado por un rato. La
sociabilización nunca había sido mucho lo suyo, dedicándose especialmente a
vivir en su mundo que sus padres no podían entender.
Mientras los demás querían salir y ver a sus amigos, él
prefería estar solo o conversar con solo una persona que no se sintiera
incómodo.
Ahora, se sentía un poco así. Un poco intrigado por la
persona que tenía al lado, pero que no daba índices de querer conversar.
- No debe tener más de
veintidós, ¿o estoy mal?
Ve como se forma una tímida sonrisa en su boca, mirándolo y
haciéndolo sentir extraño cuando esos ojos tan grandes se posaban en él.
Era demasiado bonito para ser un adulto.
- Tengo veintisiete.
Su rostro fue más rápido en reaccionar, sacando una
carcajada de parte del otro. No podía ser así. Casi le duplicaba en edad, pero
a pesar de eso, no se sentía incómodo como para no tratarlo como igual.
- Creí que tenía menos.
Por lo general no me llevo bien con la gente que trabaja con mi papá. Son todos
amargados y gordos y me tratan como si fuera un estúpido porque no me gusta
conversar.
- Pero ahora estás
conversando.
- Solo porque es
simpático y bonito.
Un suave oh le hizo reaccionar demasiado tarde
tras lo que había dicho.
Él y su maldita boca. Él y su maldito problema con no
filtrar sus pensamientos.
Cree que sus mejillas están enrojeciendo –no cree, está
seguro- pero un tímido gracias le hace sentir mejor. Un poco mejor, solo un
poco.
- ¿En qué curso estás?
- Primer año de
secundaria.
- Eres pequeño- se
burla-.
- No, me quedan dos años
y entro a la universidad.
Una mujer aparece tímidamente frente a ellos, retirando el
plato sucio del menor y haciendo una reverencia ante Yunho.
- Joven Kim, ¿necesita
que le traiga algo?
- Quiero más helado, y
para el señor Jung también.
- ¿Pero ya no ha tomado
mucho ya?
Un puchero que hace que la mujer que lo cuidaba hace años,
recapacite su respuesta y se retire antes de ser más emboscada por los juegos
del menor, mientras Yunho observaba la escena divertido.
Y no es que se hubiese negado al helado cuando llegó, sino
que tuvo que tomar mucho más de lo que pensó, por el solo hecho de que la
conversación de pronto se volvió demasiado divertida como para irse.
Cuando Jaejoong sonreía, él creía sentirse menos viejo.
Dos rondas más fueron necesarias para que Yunho se atreviera
a decirle basta y a asumir que al otro día le costaría levantarse para ir a
trabajar, solo que él, no quería que se fuera porque al fin había encontrado a
alguien con quién hablar y no sentirse demasiado idiota por las cosas que
decía.
Yunho le prometió llamarlo algún día y él se prometió a si
mismo de que dejaría la timidez de lado y le contestaría cuando fuese así.
Especialmente porque era imposible negársele, si al otro día
cuando se levantó para ir al colegio, una gran caja llegó a su habitación de
una forma bastante extraña y sin motivo aparente.
Lo peor fue que cuando la abrió, un pote de helado
descansaba en el medio de grandes cubos de hielo con un pequeño papel encima
como recado.
Un recado que sin querer, le hizo sonreír como nunca había hecho
antes de ir al colegio.
Ya no te debo el regalo.
Jung Yunho.
Gracias por subir el capitulo :)
ResponderBorrarhuy que hermoso jae y yunho ya se conocieron lo bueno es que se cayeron bien y ya empezaran a tratarse y dejar la soledad que ambos tienen de lado
ResponderBorrarGRACIAS por compartir te leo en otro cap no demores bye
oh Dios!-----nos has dejado a pan y agua sin actu en esta semana, pero ya esta aqui el cap 1...a A LEER!
ResponderBorrarGracias :)
Son el uno para el otro, se complementan a la perfeccion.
ResponderBorrarAhhh ahora Jae es el chico rico, que solo quiere saber lo que es ser un chico normal, que lo traten como alguien NORMAL y tener amigos....agggggggg como hay personas idiotas que no pueden ver lo hermosa persona que es, no solo por fuera, sono por dentro tambien. Jae es tan cute comiendo su helado...
Yunho el tipo que solo trabaja y trabaja y que no tienen vida despues de su trabajo....ahhh el Yunjae cayo bajo los encantos del otro, pero presiento que habra problemas.
1: Yunho es brillante, ahora ha empezado a ganar bien, pero no es RICO!...
2.Mhm es super mayor para Jae.........
3:La familia de Jae parece ser superficial...
Ahhh porfis actuuuu lo mas pronto posible.......porfis :)
Me encanta!
los dos son diferentes en sus mundos. se llevarán bien porque son los "raros" .
ResponderBorrarla familia de Jae parece tan superficial, y la vida de Yunho parece tan aburrida y monótona.
ojalá su amistad les de felicidad y los saque de esa soledad que ambos sienten.
gracias por la actualización
Amor a primera visita (?) Espero que siii! !!! :)
ResponderBorrarJae adicto al helado *0* tan linduuuu
que dulce!! bonito primer encuentro ... ahora Jae ya tiene a alguien especial ... aunque su diferencia de edad sea un poco grande jiji .....Gracias por el capitulo!!!
ResponderBorrarQue bonito *.* jae se siente atraido por yunnie al instante ** y quien no lo haria?espero les valla bien ademas para el amor no hay edad XDgracias por compartir ^^
ResponderBorrarooooooooooooo que triste y que bonito a la vez... gracias por esta nueva historia....
ResponderBorraraawwwww lo ame es hermoso!!! tan lindo los dos.... ahorita bien timidos.... pero ya veremos despues jajajaaja gracias!!!
ResponderBorrarLo Amè !!! quiero màs !!!
ResponderBorrarGracias x compartirlo <3
me encanta...!! se gustaron a primera vista <3 <3
ResponderBorrarsu relación sera doble mente prohibida ya que jaejoong es menor y es el hijo de su jefe :0
va estar super interesante.!
Gracias esperare impaciente la próxima actualización ;)
Es hermosa esta historia. Jae un niño solitario a causa de las en días por lo que tiene y por lo bello que es. Yunho un abogado muy ocupado sin tiempo para el, hará que se han conocido se han caído muy bien, ojalá no haya problemas ya que Yunho le dobla casi la edad y el que es menor,haber que sucede, Gracias...
ResponderBorrarWoo tan lindos yo creo que ambos se complementan jejeje tan lindos tímidos el comienzo de una amistad que llegue a mas jejeje >o<
ResponderBorrarGracias por el capitulo
Kyaaaa!!!! >.< de verdad este fic esta muy bueno XD
ResponderBorrarCuando subes la continuación??
Tengo que seguir leyéndola XD
gracias por subir esta entretenida y linda historia XD
oww lindo cap me encanto :3 de cierta forma comprendo a jae es horrible tener un carácter timido y retraido q no permite hacer amigos :C cuesta mucho el poder cambiar eso e,e
ResponderBorraradada gracias x compartir ^^
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderBorrarayyyyyyyyyyy!! ;3 me gusto^^ a leer el otro cap~
ResponderBorrarprimer capitulo y ya se conocieron ahsbhasd continuare leyendo <3333333
ResponderBorrarMe gusto mucho, no importa la edad cuando encuentras quien te entiende y hace sentir bien, gracias por el capitulo
ResponderBorrarOhh que lindo, me gusto mucho
ResponderBorrarJaejoong y YunHo se complementan tan bien
Gracias :D por el capi
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderBorrarJae no tiene amigos porque todos no quieren acercarsele por ser hijo de quien es y ademas es timido y de la misma ma era le cuesta hablar con alguien.
ResponderBorrarYunho esta harto de su cotidiana y aburrida vida siempre es el trabajo y no puede salir con sus amigos.
Yunho conocio a Jae en su fiesta y se caeran bien
Es estupido que sus compañedos no quieran acercarse a el si lo hicieran sabrianque es la persona mas linda y buena que puedan conocer.....pero ellos se lo pierden
ResponderBorrarahhhhhh el yunjae ya se encontro esto va par largo ........
gracias^^
que interesante esta el fics el primer capitulo estuvo muy bueno y gracias por compatirlo
ResponderBorrarLei y la sinopsis y quede intrigada, leo el primer cap y quede encantada *.* seguire leyendo!!! xD
ResponderBorrarohhh que hermoso YunHo!!!
ResponderBorrarLa verdad es que a veces las personas mas grandes que uno son mas interesantes
me esta gustando la historia
En el amor la edad no cuenta o eso es lo que dicen la gente hahah XD
ResponderBorrarMe encantan estas historias de "el rico y el pobre". Aunque Yunho no es pobre pero tuvo que trabajar para obtener lo que tiene y Jae simplemente heredará todo :3
ResponderBorrarYunho aun cuando es varios años mayor que Jae lo trata muy bien y eso terminará por enamorarlo cuando se traten más, claro que Yunho también se enamorará de Jae porque nadie puede no hacerlo :a pero me pregunto que hará su padre cuando se entere, si no se opone por la clase social se va a oponer por la edad :'s
Gracias por adaptar el fic y compartirloc:
Creo que te amo <3 cx
Esta tan bonito *w* !! Pese a que Yunho es mayor que Jae creo que el mayor problema será que es el hijo de su jefe.
ResponderBorrarGracias por compartir este fic
sayoo n.n
Jajajaja es lindo ver a todas las unnies comentar :3 no importa que fic sea ellas siempre apoyaran :D ... Me a encantado como comienza la historia, la diferencia de edad es grande pero al parecer solo será un pequeño obstáculo por que sus almas se han conectado... Que hermoso!!! Muero por leer como cambiaran sus vidas después de conocerse... Gracias por el capítulo!!!
ResponderBorrarkyaaaa que lindo...
ResponderBorrarcomenzaron sus amistad de forma muy dulce jajjaj Jae que no quería hablar con nadie al final termino enganchándose con Yunho, aunque es algo mayor que él. Pero se ve lo mucho que pueden congeniar :)
Aun Jae no esta enamorado pero así como lo trata Yunho seguro que pronto no podrá ocultarlo
Me encantoooo!!!!
ResponderBorrarComo se da el trato entre ellos y aaah de verdad me encanto el primer capitulo
Pero que ironias de la vida, justo estan tratando de resolver un caso de pedofilia y viene a fijarse en JJ... Y lo peor!! Para complicar mas las cosas es hijo de su jefe!!
Ya me.imagino la clase de enredos en los que se van a meter este par..... Y yoochun!! Creo que el tendra una personalidad genial xD
Gracias nos leemos