Llevaba más de cuarenta minutos esperando y su estómago no
paraba de rugir en cada segundo que pasaba. Y sí, estaba tan aburrido que no
tenía otra cosa que hacer más que dibujar, casi acostado en ese par de sillones
que se le cruzaron, preguntándose de quién sería esa oficina tan bonita en la
que nunca había estado. Probablemente de una secretaria de su padre que apenas
entrara, le vería en una posición bastante cómoda de su parte, preguntándose
quién era esa maldita chica que estaba en sus sillones.
Porque sí, siempre lo confundían con una chica por el largo
de su cabello. Lamentablemente ya lo tomaba algo como a lo que se había
acostumbrado.
Da vuelta la hoja de su croquera, dejando que el lápiz se
moviera casi por inercia, dibujando un pequeño monstruo que se encargaba de
comer verduras. Era estúpido, pero le divertía.
Pero cuando unos pasos suenan secos, rebotando en las
paredes de vidrio de esa moderna oficina, se sienta rápido, planchando con sus
manos arrugas invisibles en sus pantalones.
- ¿Jaejoong? No sabía
que estabas acá.
Y claramente no era la secretaría que esperaba, sino que
algo, incluso mejor. Era el chico nuevo que trabajaba con su papá. El alto que
le envió un litro de helado para su cumpleaños.
- ¿Es su oficina?- se
levanta dándose cuenta de lo pequeño que era al lado de él-. No sabía, me puedo
ir si quiere.
Una sonrisa que le hace sentir cómodo y notar como la ropa
formal parecía ajena a ese rostro que más que adulto, parecía de adolescente.
Yunho no representaba veintisiete años, su rostro era
demasiado joven para ser cierto.
Le ve dejar unos papeles en un estante y revisar su celular
encima del escritorio, sin dejar de sonreír.
- No, tranquilo, está
bien. Tu papá está en una reunión, así que tendrás que esperar bastante. Quédate.
Haz como si no estuviese.
Pero se le acerca más con una confianza que no supo de dónde
sacó, pero que no le hacía sentir ajeno. Yunho era cálido, no como el resto de
la gente que lo miraban como el típico hijo que buscaba atención de parte de
todos.
(Que era lo que él menos quería.)
- Llevo esperando
bastante- se sincera-. Me invitó a almorzar. ¿Cree que tenga que esperar por
mucho tiempo?
Lo peor es que cuando Yunho se encoge de hombros y hace una
extraña mueca con sus labios, parece más joven aún.
¿En serio tenía veintisiete?
- Sinceramente, sí. Si
tienes mucha hambre puedes ir a almorzar conmigo, iba en camino.
Le es inevitable no hacer un sonido de sorpresa ante la
invitación que claramente no esperaba y que no supo como reaccionar. Y no es
que no quisiera ir, sino que el hecho de verse en una situación con alguien que
apenas conocía y que no sabía de que podían hablar, le ponía inconscientemente
incómodo.
- ¿De verdad puedo ir
con usted?
- Sí, no hay problema-
lo ve buscar su billetera en un maletín y sonreír-. ¿Te gusta el sushi? Iba a
comer eso.
- Sí, me gusta mucho-
enreda sus dedos, buscando una manera de que no tuviera que mirarlo a los ojos
para no avergonzarse-. Señor Jung, ¿puedo decirle algo?
Le ve asentir, deteniendo sus movimientos y mirándolo a los
ojos, esperando tranquilo.
Mierda, ¿por qué le costaba tanto hablar? ¿acaso nunca se le
iría esta timidez enfermiza?
- Yo… yo quería decirle
que me gustó mucho su regalo. Gracias por envíarmelo.
Esa maldita sonrisa sincera le hace volverse rojo de
vergüenza, queriendo esconderse en algún lado para no ser tan obvio.
- Oh, no sabía que sabor
elegir, espero que no haya sido el que no te gustaba- guarda su billetera en el
bolsillo interno de su chaqueta y camina hacia él, colocando una mano sobre su
hombro, cómodo y sin ninguna pizca de timidez -. Y Jaejoong, no me digas señor,
me siento más viejo de lo que soy.
Ese maldito tacto que le hace encogerse sin querer, dándole
a entender que su mano le molestaba, viendo como Yunho la quitaba de inmediato,
asustado de su excesiva confianza.
Le gustaría no repeler a la gente, pero no sabía cómo.
- Vainilla es uno de mis
favoritos- intenta sonreír, haciéndole ver que no estaba incómodo-. ¿Si le digo
hyung estaría mejor?
- Muchísimo mejor,
¿vamos? Estoy muriendo de hambre.
Si pensó por un minuto que esto no sería tan incómodo como
creía, se da cuenta de lo mal que estaba porque la situación era mucho peor. No
por el solo hecho de caminar al lado de una persona que era mucho más alta que
él, sino porque capturaba demasiadas miradas femeninas que Yunho parecía no
notar, pero él sí.
Eran obvias y, algo temerosas.
Como si esperaran algo de su parte.
Caminan en silencio hacia un restaurant pequeño y bastante
bonito que se encontraba cerca del edificio, en donde Yunho le sostuvo la
puerta y le hizo entrar primero, haciéndolo sonrojarse una vez más.
¿Cuándo podría actuar como una persona normal ante actos tan
simples?
Sinceramente, dudaba que eso fuera posible alguna vez en su
vida.
Y aunque los minutos pasaran, ambos seguían en silencio sin
tener la necesidad de hablar. Jaejoong miraba de reojo a Yunho que se
encontraba sentado frente a él, viendo como observaba la carta atento, aún sin
decidirse a qué pedir a diferencia de él que tenía todo calculado.
Como siempre.
Pero cuando se decide, se sorprende de que pida lo mismo que
él. Le agrada saber que no era el único que parecía tener una obsesión con el
salmón.
- ¿Te gusta dibujar? Te
vi en mi oficina. Lo siento si te molesta la pregunta.
Todo lo contrario. Se sorprende y siente la excesiva
necesidad de ir donde la mesera y pedirle la carta de nuevo para poder
esconderse tras ella y no dejar ver a cada segundo sus mejillas sonrojadas.
- Sí- susurra-. Me gusta
dibujar. Lo hago cada vez que puedo.
- Me gustaría tener un talento
oculto.
- Debes tenerlo hyung,
solo debes encontrarlo.
La mesera los interrumpe entregándoles las bebidas y
diciéndole que tendrían que esperar un poco porque tenían muchos pedidos.
Lo que implicaba, más momentos incómodos, más silencio.
(Aunque rogara porque no fuera así.)
- ¿Y qué quieres
estudiar cuando entres a la universidad?
Le mira con la bombilla entre sus labios, bebiendo demasiado
rápido su jugo solo de nervios.
- Me gustaría estudiar
ilustración, pero mis padres piensan que estudiaré leyes. Ellos no saben que me
gusta tanto dibujar.
- No veo nada malo en
estudiar ilustración. Es lo que te gusta hacer, deberían apoyarte. A mi me
gustaba leer y por eso escogí esto, es algo nerd, pero cierto.
Le sorprende su sinceridad repentina con él. Lo de su sueño
de estudiar ilustración era algo que nadie aparte de su propia cabeza, sabía.
Incluso le dan ganas de sonreír de lo valiente que había sido con alguien
completamente ajeno a él.
Yunho lograba transmitirle un extraño sentimiento de
confianza que él nunca había sentido antes.
Como el de un amigo.
- ¿Te gustan las leyes
hyung?
- Algo así, tengo
complejo de super héroe.
Una sonrisa que vuelve a ser interrumpida por la mesera de
hace un rato, que les traía la comida más rápido de lo que ella creía. Se toma
todo el tiempo necesario para dejar todo en orden y exasperar a Jaejoong que
quería que se fuera pronto para poder seguir con la conversación que
repentinamente se había vuelto interesante.
Nunca había tenido ganas de conversar.
Ahora sí.
- Me gustaría ser como
tú hyung.
Yunho mastica un roll con dificultad, tragando lo más rápido
posible para responderle.
- ¿Cómo yo en qué? ¿En
lo nerd?
- Eres muy joven, guapo
y exitoso.
Guapo.
¿Por qué había dicho eso? ¿era idiota o qué?
- No sé que tan cierta
es esa frase, pero gracias, no creí que un helado me hiciera ganar tantos
halagos.
- No creí nunca que
podría conversar tanto con un empleado de mi padre.
El sushi parece más rico cuando se da cuenta que no estaba
tan preocupado como antes de pensar en lo que tenía que decir o en lo incómodo
que se volvería la situación cuando no hubiera nada más que silencio.
- ¿No te gusta
conversar?
- No converso con nadie.
Es más franco de lo que le hubiese gustado ser,
arrepintiéndose un poco por la reacción que pudiera tener Yunho. La que fue
completamente a una distinta a la del rechazo que pensó que podía causar.
- Oh, no quise
obligarte, lo siento.
- No me siento incómodo.
Me gusta hablar contigo hyung, más que con cualquiera- suelta un suspiro y
continúa, dándose valor-. Tú me entiendes más que otros.
Termina su jugo rápidamente antes de que sus mejillas
consigan colocarse rojas, llamando la atención del alto que le miraba aún
sorprendido ante su confesión con excesiva ternura. Le susurra si puede pedir
otro jugo solo para llenar el vacío que habían dejado sus palabras en la
conversación.
- Pide lo que quieras.
(¿Que me dejes de mirar de esa forma puede ser?)
Ve como Yunho levanta la mano, buscando a la mesera por
sobre las cabezas y sin mirar como sus mejillas se habían vuelto rojas –una vez
más- al pensar en sus palabras de otra forma y no de la manera correcta.
La chica no se demora mucho en acercárseles, contorneando
sus caderas de forma exagerada, captando la atención del alto en cosa de
segundos.
De pronto se había olvidado que lo que causaba una mujer en
su cuerpo era distinto a lo que causaba en Yunho, que claramente parecía más
experto en el tema.
Se pregunta internamente cuántas novias habrá tenido y cómo
de bellas habrán sido.
- ¿Puedes traerle un
jugo de naranja, por favor?
- No hay problema- le
guiña un ojo y le es imposible no darse cuenta de eso-. Entonces un jugo de
naranja para tu hermano. Lo anotaré en tu cuenta.
- Lo siento, no soy su
hermano.
En otro momento probablemente hubiese dejado pasar el
momento y le hubiese dado lo mismo la situación, pero cuando nota que la chica
lo ignoraba por completo y parecía solo prestarle atención a Yunho, le da
rabia.
Le da rabia ser menor, y ser casi inexistente en
la situación.
- Oh, pensé que eran
hermanos, se parecen mucho.
Una sonrisa estúpida en la que Yunho no se ve atrapado
porque ambos saben que no se parecen en nada.
Ni siquiera en los ojos, ni a
diez metros de distancia.
De pronto la chica le cae demasiado mal y no logra entender
porqué.
- El jugo, por
favor.
Un tono seco de parte de Yunho que le da el valor de seguir
el recorrido de la chica al retirarse, ya sin el mismo ánimo ni coquetería que
hace un rato, esperando el momento exacto en el que se voltea a mirarlo y él
sin ningún índice de madurez, le saca la lengua en todo su esplendor. La risa
de Yunho le hace enfocarse en él, queriendo hundirse en la vergüenza, pero solo
consiguiendo intentar tapar su rostro comiendo rápido y de forma exagerada.
Yunho conseguía que sus mejillas estuvieran coloradas
constantemente y eso le perturbaba.
- ¿Hyung tienes
hermanos?- las ganas de conversar le parecen extrañas, pero no las esconde-. Yo
soy hijo único, debes saberlo.
- También soy hijo
único. Tenemos bastantes cosas en común pensándolo bien.
Una sonrisa que le es dificil de ocultar, alegrándose sin
saber porqué. Yunho comía normalmente como si no hubiese dicho nada fuera de lo
común. Como si no se diera cuenta que sus palabras estaban causando estragos en
él.
Estragos que nunca había sentido y que no sabía como
controlar.
Se tapa el rostro con la mano, escondiéndose un poco tras su
brazo y sin dejar de sonreír.
Dios, que le pasaba.
- ¿Alguna vez puedo ver
tus dibujos?
- Dibujo mal, no te
gustarán.
- ¿Qué dibujas?- Yunho
deja el plato a un lado, concentrándose en mirarlo de esa forma que lo ponía
nervioso-. ¿Quién fue el cruel que te dijo eso?
Le cuesta admitirlo porque no se lo había dicho a nadie,
soltando un suspiro sin querer.
- Mis compañeros.
No es que se lo hubiesen dicho de forma directa, sino que lo
había escuchado involuntariamente una vez que le dio por prestarle atención al
mundo. Un compañero se burlaba diciendo que pasaba metido en las nubes y que le
repelía la gente, que por eso era así.
Y lo peor, es que era probable que tuviera algo de razón.
Por eso le dolió.
- Solo dibujo personas-
continúa-. Me gusta hacer eso.
- ¿Y por qué crees en
ellos? Créeme que yo dibujo pésimo. Ni siquiera hago una línea derecha.
- No sé.
- ¿Me dibujarías?
Unas palabras que le hacen atorarse con su jugo, pidiendo
disculpas repetitivamente y preguntándose que era lo que le ocurría que se
estaba volviendo tan tonto. Siente como su estómago se sacude cuando Yunho le
mira asustado, entregándole una servilleta y rozando su mano sin querer.
Qué-le-ocurría.
- Hyung no sé- susurra-.
Me da vergüenza.
De hecho ni siquiera es capaz de mirarlo a la cara. Solo se
esconde y mueve los pies, chocándolos entre si, nervioso.
- Siento que te estoy
presionando, discúlpame por eso.
- Noo, yo no me siento
presionado- traga saliva y se da el coraje de ser sincero y de mirarlo a la
cara, lo que era mucho para él-. Me gusta estar contigo hyung, no me molesta
que me pidas cosas.
Un sonido de sorpresa de parte del alto le hace preguntarse
a si mismo que era lo que estaba haciendo. Que era lo que pretendía y porqué
ahora sentía la necesidad de no ocultar lo que pensaba cuando siempre había
sido así.
- A mi también me gusta
estar contigo- Yunho se apoya sobre la mesa, sonriéndole. A él. Solo a
él.- Eres tierno.
Una sacudida dentro de su cuerpo le hace sonreír y esconder
su cabeza justo en el momento en que su teléfono comienza a sonar. Y no sabe si
agradecerle a su padre u odiarlo por llamarlo justo en ese momento.
En ese maldito momento.
Unas simples palabras que le dice que se vaya a la casa, que
el chofer lo espera, le hace acatar en silencio, como siempre lo hacía con sus
padres. Sin un índice de rebelíon o contradicción cuando lo mandaban a hacer
algo.
Las clases de piano, clases de verano, todo decía que sí.
Corta aún avergonzado de la situación y esconde su celular,
encogiéndose.
- Hyung, me tengo que
ir, gracias por todo. Espero que podamos volver a comer otra vez.
- Sería divertido vernos
de nuevo- se levanta de su silla junto a él, sonriendo-. Ojalá fuera así.
Y no es que supiera como se sentía cuando te comenzaba a
gustar una persona, sino que todo lo contrario.
Que se sentía tan ajeno a las
reacciones de su cuerpo, que pasó más de una hora acostado boca abajo pensando
en lo que le ocurría.
Y lo peor es que la conclusión la tenía en frente de sus
ojos, porque en esa maldita hora, no había dejado de pensar ni un solo segundo
en Yunho.
En el maldito y demasiado guapo Jung Yunho.
**
Todo partió como un sueño.
Había estado durante largas horas estudiando tras el piano
apenas llegó desde sus clases de verano, tocando sin parar y sin darse un
descanso porque quería terminar de una sola vez. Quería ver si era posible
sacarse la imagen de Yunho de su cabeza porque se había encargado de rondar una
y otra vez en su mente sin dejarlo ni siquiera respirar.
O probablemente, había olvidado como se hacía.
Dibujó más que nunca y estuvo distraído como nunca había
sido. Todo era distinto y extraño. Hace más de una semana que lo había visto,
pero de la forma en que lo recordaba en su memoria parecía haberlo visto hace
apenas unos segundos porque rememoraba cada detalle de él. Sus ojos, su piel,
su cabello y esa sonrisa que le hipnotizaba.
Y ese fue el problema. Que se quedó dormido pensando en eso,
pensando en cómo podría dibujarse algo tan bonito y no fallar en el intento.
Cuando despertó la conciencia le falló de inmediato,
encontrándose en un lugar que no conocía. Le costó adaptar sus ojos a la ausencia
de luz y de sonido pensando en lo bulliciosa que estaba su casa hace unos
instantes. Pero esta no era su casa, era un departamento. Era blanco, de
paredes altas y de una ventana gigante que le dejaba ver todo Seúl en altura en
medio de la noche. El sillón en el que descansa le parece desconocido al igual
que esa alfombra que tocan sus pies y que parece hundirse al caminar.
Pero algo suena. Algo llama su atención que le obliga a
investigar y a olvidar su temor a la oscuridad. Se apoya en una pared y arrastra
los pies con cuidado, agradeciendo el calor del piso en sus talones. El sonido
del agua azotando el piso en una ducha le hace preguntarse en qué momento su
madre llegó sin avisarle ni sin pronunciarse.
Pero esta no era su casa. Y tampoco esa persona era su
madre.
Era Yunho.
Cuando Jaejoong empuja un poco la puerta del baño,
encontrándose con un golpe de luz, se obliga a taparse la boca con una mano
porque su mente no es capaz de comprender absolutamente nada. La imagen de
Yunho frente a él no calzaba con el lugar en el que estaba hace unos momentos.
Algo raro pasaba ahí.
Pero Dios, no podía dejar de mirar.
Ve a través de la rendija como el alto se observa frente a
un espejo, frunciendo el ceño por algo que no estaba bien en su cuerpo. La
camiseta ausente hace que Jaejoong empuje un poco más la puerta para mirar
mejor el momento exacto en que el alto se agacha y jala los calcetines desde
sus pies. Los pantalones no se demoran mucho en salir y tampoco su ropa
interior.
Y lo peor de todo, es que le era imposible dejar
de mirar.
Sigue atento a su cuerpo desnudo y al momento en que el agua
que parecía quemar choca contra su perfecta piel, soltando un suave aullido de
parte de Yunho. El agua cae como cascada por su rostro cuando el alto se
enjuaga cerrando los ojos y disfrutando en todo su esplendor.
En un esplendor que Jaejoong estaba disfrutando más de la
cuenta porque increiblemente su cuerpo se contagió de ese mismo calor, como si
el agua estuviera chocando contra su piel.
Lamentablemente la ducha es más corta de lo que le hubiese
gustado, teniendo que tragar saliva en el momento en que le ve sacudir su
cabello con una mano y amarrarse una maldita toalla alrededor de su cintura,
impidiéndole ver lo que sinceramente, le hubiese gustado ver.
Tenía ganas de mirar lo indebido y no sabía porqué.
Odiaba la mediana vista que tenía desde ahí y como su cuerpo
parecía tan flacucho y débil al lado del de Yunho.
Y ese maldito suspiro que suelta cuando lo ve tocarse el
abdomen secándose, le hace ser obvio y escuchado y notar como Yunho se detenía
en el acto, frunciendo el ceño y esperando un nuevo sonido.
Un nuevo sonido que no llegó porque Jaejoong se tapó la boca
justo en el momento en que abre la puerta y le ve frente a él, in fraganti,
espiando lo indebido y sin ninguna pizca de timidez con la que tanto sufría.
El aliento de Yunho parece agitado y choca contra su piel
cuando susurra así de cerca Jaejoong contra su rostro. No parece
enojado, ni decepcionado, solo seco, como cuando le insistió por su jugo a la
mesera hace un par de días. Le mira estudiándolo y sin interrogarle que porqué
estaba ahí, que porqué lo espiaba. Pero cuando siente sus dedos cruzándose
sobre su muñeca y jalándolo hacia el interior del baño, Jaejoong no tiene
miedo, solo quiere mirar hasta donde se funden esas gotas que caen desde su
cabello hasta más abajo de la toalla.
Jaejoong quiere saber demasiado y no sabe porqué.
Ve como Yunho se sienta en la taza del baño y le observa con
ese pijama que le hace parecer un adolescente flacucho y sin gracia. Y no sabe
qué hacer ni cómo reaccionar cuando le ve levantar una mano y acariciar el
hueso de su cadera para después bajar un poco más, arrastrando su pantalón
hacia abajo y metiendo su mano con suavidad dentro su ropa interior.
Cuando el tacto de Yunho quema su piel, Jaejoong despierta.
Y no despierta como cuando lo hace para ir al colegio,
somnoliento y con ganas de seguir durmiendo, despierta porque el sudor en su
cuerpo es asqueroso y las sábanas solo consiguen molestarle.
La imagen de Yunho sigue intacta en su mente en el momento
en que se levanta y agradece el frío del piso al encontrarse con sus pies. Se
limpia la frente con su mano, sacando el sudor y mirándose sus pantalones y una
gran mancha encima de su entrepierna.
¿Qué había sucedido?
Lo tenía bastante claro. Y agradecía la oscuridad porque no
quería ver lo rojas que estaban sus mejillas ante esa situación.
Camina hacia uno de sus clósets, rogando porque nadie lo
escuchara y lo viera en una situación tan embarazosa como esa. Revuelve toda su
ropa, odiando a cada individuo existente por no tener idea en donde se
guardaban los pijamas cuando necesitaba uno en una situación de urgencia de
vida o muerte como estaba siendo ahora. Y cuando lo encuentra, siente un peso
menos encima y ni siquiera es capaz de mirar su cuerpo en el reflejo del baño
antes de dejar que el agua choque contra su espalda.
En el momento en que el agua le quema, le es imposible dejar
de pensar en cómo se veía Yunho en esa misma situación.
Y aunque rogara una y otra vez y se lo negara, no podía
sacarse esa maldita imagen de la cabeza.
No tiene ganas de vestirse ni de secarse el cabello cuando
siente unos pies acercándose desde fuera y tomándose la precaución de golpear
antes de entrar. La presencia de su madre le molesta y le parece fuera de lugar
porque no quiere recordar otro rostro que no sea el del moreno.
- Son las 12 de la noche,
cariño, ¿te sientes mal?
- Tenía calor, por eso
me estaba bañando.
Las manos torpes de su madre secándole el cabello, le hacen
olvidar el suave tacto de los dedos de Yunho entrando por su ropa interior. Y
tenía que dejar de pensar en eso ahora si no quería vivir la misma situación de
hace unos minutos.
La voz de su madre suena como un eco lejano mientras él
arrastra los pies hasta la cama y se acuesta ignorando sus frases y tapándose
hasta más arriba del cuello para que se fuera y lo dejara tranquilo de una sola
vez. Una pregunta que le hace enojarse más que antes y negar más fuerte de lo
que hubiese hecho estando en sus cinco sentidos. La luz se apaga cuando su
madre se retira, dejándolo hundido en sus pensamientos demasiado subidos de
tono que solo pedían volver a ser imaginados por muy sucios que fueran.
Jaejoong se voltea de un lado a otro y la oscuridad le
desespera como siempre, odiándose de forma infantil y estirando rápido un brazo
fuera su cama para prender la luz y encontrar esa calma que le hacía sentir
mucho mejor. Odiaba que la oscuridad le angustiara de tal manera que se veía
obligado a dormir con una luz encendida, dándose cuenta que de una forma u otra
aún no había crecido lo suficiente y que por mucho que quisiera, seguía siendo
un adolescente que tenía problemas con la oscuridad.
Suelta un suspiro cuando la imagen de Yunho parece
difuminarse más haciéndolo sufrir y recordar que al fin había tenido un sueño
húmedo de los que tanto comentaban en el colegio. Sabía que era algo normal,
que era típico en la adolescencia y que sus hormonas estaban más revolucionadas
que nunca, pero que fuera con Yunho, era distinto.
Estaba seguro que por mucho tiempo más, le costaría bastante
poder volver a mirarlo a la cara.
**
Marca por cuarta vez al teléfono de su amigo ya sin el ánimo
de esperar ni siquiera el tono entrante de la llamada. Estaba enojado, se
sentía un idiota por estar sentado hace más de media hora, solo, y esperando a
alguien que no tenía idea de su rostro.
¿Por qué aceptaba estas cosas?
Porque era tonto, por eso.
- El número al que usted
ha llamado no se encuentra disponible.
La voz de Yoochun suena monótona, pero a él no le parece
divertido ni gracioso ni consolador, solo quiere matarlo ahora.
Y una cerveza. Sí, eso estaría bien.
- No quiero esperarla
más- se queja-. ¿Por qué me haces esto? Si ni siquiera ando buscando a alguien.
Siente el ruido en la línea de su amigo, teniendo claro que
estaba llamando en un pésimo momento, pero que a él no parecía importarle.
Estaba tan enojado que aún intentaba buscar una excusa
lógica del porqué había aceptado ir a esta cita sin sentido.
- Es la cuarta vez que
me llamas Yunho, ¿no puedes esperarla y ya? Sabes como son las mujeres.
Quien habla. El experto en citas que lo tenía con la duda
hace bastante tiempo si estaba involucrado sentimentalmente con su socio del
bar.
¿Experto en mujeres? Dudaba un poco de eso.
- ¿Te estoy
interrumpiendo algo que te enojas tanto?- juega con la copa de vino, rozando su
dedo sobre ella-. Sabes que odio esperar. Odio la gente impuntual.
- Por supuesto, estoy en
el trabajo, sabes que los viernes Junsu no puede solo.
Ni ningún día.
Yoochun era su amigo desde que entró a la universidad. Ambos
con ganas de ser abogados, aunque con rumbos distintos.
Eran mejores amigos, y Yunho aceptó cuando Yoochun un año
antes de terminar, le dijo que estaba aburrido de las leyes y de leer y que
solo quería tener un bar en donde emborracharse tranquilo. Sus padres nunca se
lo perdonaron y Yunho tampoco mucho, excepto que cuando le regalaba cervezas,
no podía negársele.
- ¿Y qué hago si me cae
mal?- suelta un suspiro enredando los dedos en su flequillo, asumiendo la
situación de forma irremediable.
- Solo sé cortés y dile
que no la llamarás más. No será la primera ni la última mujer que te presento y
rechazas- escucha un grito de Junsu al otro lado de la línea, asustándolo-.
Amigo, ya no sé lo que quieres de una mujer.
- Que solo aparezca y
ya. No entiendo tu afición de cupido en mi vida.
- ¿No crees que sería
mejor si las invitas a mi bar? Ganamos los dos. Yo gano tu dinero y ustedes un
rato de diversión y buenos tragos. No entiendo tu afán por llevarlas a esos
restaurant de clase alta.
- ¿No que debía darles
lo mejor?- termina la copa de vino y suspira-. Me quiero ir Yoochun, quiero una
cerveza. Deberías regalármela por soportar su impuntualidad.
- ¡Hey! Ni siquiera es
mi hermana la de la cita, solo es una conocida que vi un par de veces, no te
tomes todo a pecho.
- Llegó, adiós.
La voz de Yoochun alcanza a ser escuchada antes de cortarle
–Y NO TE ATREVAS A LLAMAR DE NUEVO Jung Yunho- cuando la chica que
caminaba demasiado coqueta se le acerca, obligándolo a levantarse y hacer una
leve reverencia antes de que la viera sentarse frente a él.
Su cabello era larguísimo y sus pestañas le infundían un
poco de miedo.
¿Una chica plástica?
De tomo y lomo.
- ¿Tú debes ser Jung
Yunho, verdad?- una nueva sacudida de cabello que le perturba más que antes-.
Un gusto, me llamo Yunjeon. Yoochun me habló mucho de ti.
- Mucho gusto. Te estaba
esperando hace bastante, creí que no vendrías.
Olvida dejar de ser tan franco, ni siquiera inmutándose al
ver el rostro de sorpresa de la chica de… veinticinco años probablemente.
Era guapa, no de su estilo.
- No, como crees que
dejaría mal a Yoochun. Tú sabes que las mujeres nos demoramos para que los
hombres se mantengan impacientes por vernos. Por cierto Yunho- la ve apoyarse
en la mesa, acercándose coquetamente, casi de manera gatuna-. Eres bastante
guapo.
Un guiño de ojo que le perturba y le hace recordar de la
nada en el momento en que hace unos días Jaejoong le había dicho que era guapo.
Guapo sonaba tan distinto a como lo decía ella, que parecía
sucio al lado de una palabra tan pura como se expresaba Jaejoong.
¿Qué hacía Jaejoong en su mente en ese momento?
Probablemente hacerlo sufrir y pensar que con él se hubiese
divertido mucho más de lo que estaba haciendo ahora.
- Gracias. ¿De dónde
eres? Disculpa, pero no sé nada de ti.
No era novedad. Yoochun siempre se encargaba de avisarle dos
horas antes de que tenía una cita con alguien que no tenía idea de su
existencia, pero que según él se transformaría en el amor de su vida.
- Trabajo en una empresa
de ilustración. Yoochun me dijo que eras abogado, me encaaaaaantan los
abogados.
- ¿En serio?- le llama
la atención como Jaejoong vuelve a aparecer más rápido en su mente-. ¿Y qué
haces? ¿Dibujas? Conozco a alguien que quiere estudiar ilustración.
- ¿Eh?- su rostro deja
de ser tan perfecto cuando una mueca de indeferencia aparece en su boca-.
Dibujar por su puesto, aunque no creo que esa persona que conoces sea mejor que
yo, ¿o sí?
- No sé, no lo he visto.
(Y duda que ella dibuje. Especialmente si sus uñas eran así
de largas, le era imposible tomar un lápiz.)
- No sé, no lo he visto.
- No debe ser la gran cosa
tampoco.
No sabe porqué pero sus palabras le ofenden más de lo que
quisiera. Se imagina los rostros de los compañeros de Jaejoong diciéndole lo
mismo, lastimándolo, y una imagen de sobreprotección se ubica en su cuerpo.
Odiaba a la gente como ella.
Tan plástica.
- Dudo que no sea así.
- Bueno, da igual,
vinimos a hablar de nosotros y no de otras personas, ¿verdad? Salud por eso.
Su copa choca con la suya, sorprendiéndolo y llamando su
atención en torno a lo grotesco que estaba
volviéndose todo. Se sentía
incómodo, fuera de lugar y tenía más que claro que esto no llegaría a ningún
fin.
Y lo peor es que no hubo forma de callarla. No hubo forma de
interrumpirla y decirle de alguna forma que le estaba aburriendo o que
sinceramente no le interesaba su vida, pero su monólogo parecía tan continuo
que él solo se limitaba a asentir y comer lentamente, dejando que su mente
volara por algún lugar.
- Estuve en una relación
por largo tiempo, por supuesto terminó. Me gustaría contarte porqué, pero sería
una historia muy larga, a mi familia tampoco le agradaba el tipo. Tú le
agradarías bastante, soy una persona que sabe lo que le gusta a mi familia.
Deberías ir un día a mi casa, te podría presentar a mi madre y hermanos, de mi
padre ni hablar, quiere que me case con el hijo de su amigo hace años, pero yo
lo encuentro feo y de mal carácter.
Palabras que le marean y le hacen pensar en muchas cosas
mientras le mira sin interés. Piensa en cuanto tiempo pasará antes de que él
conozca a alguien que lo llene y le haga sentir que de verdad vale la pena la
vida en pareja. La carne sabe mal y el vino no es de un buena cosecha. Y todo
es peor cuando la chica le pide su número y él, desvergonzadamente se lo niega,
diciéndole que no es necesario.
Piensa en su madre cuando camina y cuántos nietos le ha
pedido cada vez que lo ve. Como si fuera tan fácil encontrar a tu otra
mitad, como dicen las chicas adolescentes. La cena le deja un sabor amargo y le
hace analizar cuán divertido habría sido llevar a Jaejoong a un lugar así,
porque él si era educado, era alguien con el que era posible disfrutar del
silencio que pareció ajeno hace unos minutos. Se pregunta en cuántos lugares
costosos habrá estado y cómo será tener tanto dinero teniendo tan corta edad.
Cuando se quita los zapatos al entrar a su casa, disfrutadel silencio
acostándose por largos minutos sobre su sillón y aspirando el oxígeno que
parecía más limpio ahora que no estaba con la chica. Su perfume le mareaba y no
de forma agradable. Su perro le lame la mano que roza el piso y él se queda
pensando en una sola cosa.
En porqué Jaejoong le parecía tan interesante.
deja de lo interesante es tierno, lindo, dulce y muy muy hermoso
ResponderBorrares natural y nada que ver con esa mujer plástica con la que te quieren empatar tus amigos
mejor que date con jae el si te interesa como tu a el el inocente a tenido un sueño húmedo y precisamente con yunho el hombre mas sexy del mundo
y ahora que ara jae cuando lo vuelva a ver
GRACIAS por compartir espero el siguiente no de mores por fis bye
la compañía del otro se les hace comoda sobre todo a jae que le es mas facil entablar una conversacion con yunho asada pobre tuvo q aguantar a la cotorra esa q desesperante debio haber sido xDD gracias x la actu esta muy interesante ^^
ResponderBorrarAsí es como se sienten las almas gemelas....
ResponderBorrares tan tierno cuando jaejoong se sonroja cada rato cuando esta con yunho (^w^)
ResponderBorrarque malo yoochun por conseguirle una chica asi para la cita con yunho que mal amigo XDDD
yunho y jae no dejan de pensarse del uno del otro ya esta floreciendo el amor <3 <3
Gracias por el capitulo ;)
Kyaaaaaaaaaaa ya piensan el uno en el otroooooooo.-------y Jae hasta sueños húmedos tuvo con el papito de Yunho.
ResponderBorrarAhhhhhhh ya quiero un acercamiento mas intimo....Yunho también piensa en Jae, y lo hace sin querer queriendo, se le hace divertido, es que Jae es tan natural, no como la plástica de la vieja esa.......
Ojala y pasen mas momentos juntos el YUNJAE, eso va a ayudar a que Jae se abra mas.....el esta mostrando su verdadera personalidad con Yunho, eso es lindo
Gracias!....me gusta mucho el fic :)
quien no tendria sueños humedos con semejante macho gagsafsgafsdsas jajajajaja ahhhh yunho y jae siempre seran el uno para el otro <3 gracias!!!!
ResponderBorrarsdgfaghafgadkjaldkhk ese sueño de jae tan perverso.. jijijijiji me dejaste con ganas hasta yo me lo crei..^^ y a yunho ya le gusta jae.. ese par son una cosa seria~
ResponderBorrarJJ alucina mucho asbdhabsd gracias por compartir seguire leyendo <333
ResponderBorrarbonito capitulo!! Jaejoong ya esta enamorado ... y Yun aun no se da cuenta pero Jae ya despertó su interés .. además es tan inocente ... y su lado pervet se esta despertando por culpa de Yunho jajaja .. Gracias por actualizar ;)
ResponderBorrarWOw Se pone cada vez mas interesante empiezan a tener sentimientos mutuos solo que no saben, Jae tan lindo y tierno y Yunho tan lindo deseando estar en una cita con Jae
ResponderBorrarWowwww ya empiezan a florecer los sentimientos de los dos que lindos :3
ResponderBorrarJae y su sueño humedo wow y Yunho queriendo tener una cita con El
Que bellos
Gracias por el capi :D
Jae es todo lo que Yunho desearía en una pareja. Pero ya empiezas a enamorarse, Jae pensando todo el tiempo en el y teniendo sueños húmedos soñando con el. Yunho en todo momento comparar todo con lo diferente que sería con Jae. Ya se quieren, que lindo... Gracias
ResponderBorrarYunho y Jae se llevan muy bien cada uno entiende al otro los 2 se sienten comodos.
ResponderBorrarJae y su sueño humedo con Yunho y Yunho pensando en Jae los 2 ya empiezan a enamorarse
Y asi es como se empiezan a enamorarse xbb
ResponderBorrarseñorrrr.. ya se están enamorando..
ResponderBorrartan hermosos los dos y sin darse cuenta se piensan mutuamente.
ojalá se den cuenta pronto de lo que están sintiendo y empiecen su romance.
gracias y perdón por comentar tan tarde. recién me estoy desocupando de semanas tan atareadas. besos
me encanta que hayan compartido tiempo juntos y que se recordaran mutuamente cuando no estan juntos...Jae es tan bello...y Yunho se te hace interesante por que es tu alma gemela! :D
ResponderBorrarAunque no lo pensaran asi fue una linda primera cita. Por momentos se me olvida que Jae Joong es tan pequeño y YunHo casi le dobla la edad. Pero como dicen para el amor no hay edad.
ResponderBorrarSigo leyendo, me esta gustando mucho la historia
Ooooh Que lindos se siemte bien la compañia esntre ellos
ResponderBorrarJaejoong es todo lo que cualquiera quiere (está en los mandamientos que debes amarlo:a) y Yunho no es excepción para eso<3
ResponderBorrarSu salida fue muy bonita, el cómo reaccionaba Jaejoong a las cosas sonrojandose o revelando cosas como que Yunho es guapo Hahahha Ay Jae, es imposible no amarte Cx
Y Yoochun arreglandole esas citas super disfuncionales Hahahaha Yun lo estaba matando en su mente x3 por lo menos con eso se dio cuenta de que siente algo por Jae aunque aún no sepa qué
awww me dio ternura Jae con sus descubrimientos adolescentes y Yunho que tampoco puede dejar de pensar en JJ. Poco a poco van descubriendo su amorshhh
ResponderBorrarGracias por compartir
sayooo n.n
Y eh aqui el surgimiento de la semilla del amor, cuando la otra persona roba tu mente y tus suspiros sin darte cuenta y cuando por fin te das cuenta ya es demasiado tarde porque esa persona también se ha robado tu corazón... Como les esta pasando a Yunho y a Jae awww que hermosos! Los dos pensando en el otro... Y JJtodo un pervertido luego luego teniendo sueños húmedos con yunho xDD muero por seguir leyendo!!! Gracias por el cap!!!
ResponderBorrarOmo Jae en que esta pensando tu cabecita pervertida jajajajaj quien te puede culpar Jae, es normal que fantasees con Yunho, él es tan sexy y atractivo jajajaja
ResponderBorrarY Yunho debe dejar de seguir los consejos de Yoochun que pura plástica le ha presentado, mejor piensa en Jaejoong, que él si es tu pareja perfecta.
Ya estan pensando uno en el otro!!!
ResponderBorrarjaejoong y esos sueños omg!! Yunho es sexy xD
Cada vez mas interesante este fic y eso que vamos en el segundo capitulo
Gracias