martes, 21 de octubre de 2014

26 de Enero - Cap 3


No quería ir. Tenía tanta vergüenza que inventó excusas para no entrar y tener que esperar afuera. Excusas que su madre obviamente ignoró porque se ancló a su brazo y le hizo entrar al edificio contándole sobre una reunión que tendría con sus amigas dentro de la semana.

Todos con vida social, y él, teniendo sueños húmedos con el empleado de su padre.
(Sueño que aún no superaba.)


El camino en el ascensor se le hace eterno y el perfume de su madre le invade sus fosas nasales, asfixiándolo. Todo le ponía nervioso en ese momento. Desde la necesidad de su madre por ordenarle el cabello hasta el labial de una mujer que iba junto a ellos y que le había manchado sus dientes.
Jaejoong era demasiado inseguro y no le gustaba estar con gente encerrado en un lugar tan cerrado. Sentía que le empequeñecía.

-       Quédate con el jovencito nuevo mientras yo hablo un par de cosas con tu padre. No me demoraré mucho, lo prometo.

-       Nooooo, mamá, no. ¿Qué tenía de malo quedarme abajo?

-       Que te puede pasar algo, cariño. No me demoraré.

Sus labios chocan con su mejilla mientras el sonido de sus tacones lo atolondran, dejándolo en el medio del pasillo mirando un punto fijo. Un punto fijo que parecía estar sumergido en una gran cantidad de papeles que ni siquiera le dejaban respirar al parecer.

Yunho estaba tan concentrado que le agradecía que no notara como él llevaba más de dos minutos observándolo, serio. Era más guapo de lo que su sueño le había hecho imaginar y más perfecto de lo que podría esperar.

Nota como tiene las mangas arremangadas hasta su codo, dejándole ver unas venas lo suficientemente dilatadas como para perderse en ellas.

Jaejoong da un paso, entrando a su oficina, y dejándose llevar por una belleza que él no estaba acostumbrado a ver. Sus ojos parecen abrirse más de lo normal ante su presencia, dejándole ver esa sonrisa que no supo cuando comenzó a encantarle tanto.

Las mariposas vuelven a su estómago y no quiere saber cómo controlarlas porque extrañamente, le agrada la sensación.

-       Hace tiempo no te veía, Jaejoong- su voz ronca le suena demasiado atrayente. Le perturba-. Estabas desaparecido.

(Es inevitable que no se haga esperanzas en pensar que le extrañó.)

-       Hola hyung, he estado concentrándome en mis estudios, eso es todo.

-       Creí que ya tenías novia.

Una broma que le hace sonrojarse y balancearse incómodo porque le era dificil esconder una sonrisa tímida.

-       Nooo hyung, por supuesto que no.

-       Hace un par de días me acordé de ti porque conocí una chica que era ilustradora.

-       Debe ser hermosa para que salgas con ella.

Una confianza que no supo de dónde sacó y que le hizo hablar cosas que no debía, hace que Yunho le mire y sonría, dejando los papeles de lado.

La camisa era tan blanca y contrastaba tan bien con su piel, que estaba seguro que se le traslucía más de lo que le hubiese gustado ver.
(O de eso se intentaba convencer.)

-       Sí, lo era, pero yo no arreglé la cita. No sé porqué te di una explicación, discúlpame- Yunho le mira nervioso y él aún no se siente capaz de sentarse frente a él, viéndose en la obligación de mirarlo. Pero esa leve interrupción le hace sonrojarse más que antes, rogando porque su madre saliera y pudiera irse luego de ahí. Yunho le empequeñecía más que nadie, pero el problema era que no le molestaba-. ¿Y? ¿Cómo va mi retrato?

-       No he comenzado hyung.

Mentía.

Tenía más de veinte.

No supo en qué momento los dibujos de las orillas de sus cuadernos comenzaron a tomar un rostro tan conocido y unos ojos tan sinceros. Yunho aparecía entre sus líneas sin que lo pensara. Era como si su subconsciente no le permitiera dibujar ninguna otra cosa que no fuera él.

Lo que tampoco le molestaba.

-       ¿Jaejoong te sientes bien?- la silla rechina cuando Yunho se levanta de golpe y le toca la frente, haciendo que su tacto quemara contra su piel-. Estás rojo.

-       Me siento bien, no es nada hyung.

-       Pero estás ardiendo.

-       Debe ser el sol.
(Ojalá fuera el sol y no la persona que tiene en frente.)

Se desconcentra al ver a Yunho caminando hacia una máquina de agua, viendo como tomaba un vaso y caminaba hacia él, firme y casi preocupado. Le gustaría agradecérselo, pero cuando lo tiene tan cerca y nota que la camisa de verdad se traslucía mucho, mostrándole partes de su cuerpo que se veían mejor que en su sueño, Jaejoong cree que de verdad tiene fiebre.
Mucha temperatura.

El agua fría choca contra su garganta, congelándolo, mientras pensaba en las cosas más aterradoras para que su cuerpo no fuera a fallar y a dejarlo en evidencia frente a lo que era la perfección hecha persona.
La puerta se abre justo a tiempo y su madre sale sonriendo hasta que le ve sentado y con Yunho en frente, tocándole la frente, preocupado. Sus tacones le desesperan y ahora los odia porque tenía que llegar justo en el momento en que todo se estaba volviendo perfecto.

El tacto de Yunho era necesario hasta que su madre abre los ojos, ahuyentándolo.

-       ¿Qué pasa, mi vida? Te sientes mal.

-       Creo que tiene fiebre- interrumpe el alto-. Está ardiendo.

-       Esto te pasa por bañarte en plena madrugada. ¿Qué pretendes acaso?

Las manos de su madre parecen torpes cuando le quita la corbata sobre la cabeza y comienza a desabrocharle los primeros botones, buscando que de alguna forma su cuerpo comenzara a enfriarse.

Pero cuando nota que Yunho le mira incómodo y se levanta, dejándoles solos, le es inevitable no sonreír porque el alto tenía las mejillas rojas y parecía que los papeles se habían invertido en esta situación.
Yunho parecía incómodo y por él.

Por Kim Jaejoong.



**



La mujer lo tenía pegado al teléfono, contándole las mil y una vez que la había engañado su esposo, buscando más convicción en cada frase y convenciéndose de lo bien que hacía con demandarlo. Yunho garabatea unas líneas sobre el papel y dice un par de monólogos solo cuando eran necesarios.
Doce minutos y contando cuando ve a Jaejoong entrar y mirarlo dudoso para seguir por el pasillo que lo llevaba a la oficina de su padre.

Grave error. Estaba en una reunión y él seguía escuchando problemas sentimentales como si fuera psicólogo en vez de abogado.

Da golpecitos en el vidrio llamando la atención del menor que le miraba dudoso de su actuar. Le hace muecas que no entiende y él se decide darle término a esa llamada, diciéndole que quizás le convenía más irse a un psiquiatra que seguir hablando con él.

-       Hola hyung.

-       ¿Cómo estás?

La típica conversación de siempre, preguntándose lo último que habían hecho y cómo estaban de salud. El resfrío de Jaejoong parecía haber desaparecido por completo, porque el uniforme de siempre ya no estaba, sino que unos shorts con unos calcetines habían aparecido en sus piernas.

Nunca lo había visto así, informal, y ahora le parecía más enternecedor que antes.

Qué mierda te pasa Jung.

-       Tu papá está en una reunión, no puedes entrar.

-       No importa hyung, lo puedo esperar.

Le ve sentarse en el lugar de siempre, juntando sus piernas y colocando las manos sobre sus rodillas para darse calor. Parecía un poco incómodo, pero sentía que si hacía algo, lo dejaría en una situación peor.

Desde hace poco tiempo le costaba saber como actuar con Jaejoong y no tenía ni la más mínima idea de porqué.

-       Iré adentro. Ya vengo.

Jaejoong asiente con suavidad y una débil sonrisa, mientras él choca en exceso con la mesa, tropezándose y llamando la atención más de lo que hubiese querido.

Tenía que ser tan torpe.

¿Por qué se comportaba así? ¿Así de incómodo cuando Jaejoong no hacia nada malo?

Sí hacía algo, existía.

Da suaves golpecitos en la puerta, esperando atento la orden que no se demoró mucho en llegar, permitiéndole entrar. El padre de Jaejoong estaba frente a su gran escritorio, junto a tres hombres de bastante edad que alegaban algo de lo que él parecía ajeno.

-       Su hijo está afuera, le está esperando.

Lo peor es que cuando le ve pegarse en la frente, frustrado y murmurando cosas que él no alcanza a oír. Le ve levantarse y buscar algo en los cajones, para acercársele y colocarle la mano sobre su hombro, obligándolo a prestarle atención.
Tan típico de sus órdenes.

Dos entradas para un partido de fútbol se ubican frente a sus ojos, ubicándose en un palco que formaba parte de sus sueños de pequeño.

Ahora entendía la ropa de Jaejoong y su nerviosismo casi infantil.

-       ¿Puedes acompañar a Jaejoong al estadio? Tengo demasiado trabajo con este caso y no puedo ir, pero tampoco quiero dejarlo ilusionado- le cuesta recibirlas, pero lo hace de todos modos-. ¿Te gusta el equipo?

¿Que si le gustaba?

Era su equipo favorito.

Su plan de ese día era irse antes de lo normal (21:00 horas) y llegar a su casa, tomarse una cerveza y sentarse en ese sillón que tanto le encantaba, junto a su perro que se encargaría de babearle el pantalón durante todo el partido.

¿Que si prefería este plan a su plan inicial?

¿En qué parte salía perdiendo él?

-       Cómprale todo lo que quiera- lo peor es que le sigue entregando cosas, como ahora que le entregaba un montón de billetes-. Sé que pide muchas cosas, cómpraselo todo.

-       Es mejor que me vaya.

-       Pídele perdón de mi parte, que se lo recompensaré.

Como siempre.

Cuando llega a su oficina de vuelta, Jaejoong le mira esperanzado, balanceando sus pies y sonriendo nervioso. Lo bonito era que aún no tenía las mejillas tan sonrojadas como se había vuelto usual cuando estaban juntos.

-       ¿Ahora puedo? ¿puedo entrar?- se levanta y ordena arrugas invisibles-. Ya se hace tarde y quiero irme.

-       Tu padre está ocupado, me dijo que si podía ir contigo.

-       ¿De verdad?

-       ¿Te molesta?- se preocupa pensando lo trágico que sería que ambas entradas se perdieran, pero Jaejoong le sonríe, con confianza-. Si quieres no vamos.

-       No hyung, vamos, me da igual con quién sea, yo solo quiero ir.

Una sonrisa más sincera le entorpece y le hace colocarse la chaqueta con movimientos torpes, mientras apagaba su computador y guardaba un par de papeles importantes bajo llave. Al parecer todo se veía en orden, menos él, que se había encargado años tras años, de reírse de la gente que iba a ver fútbol con ropa formal.

Era incómodo, pero no podía ponerse otra cosa.

-       ¿Jaejoong?

Caminan por el pasillo hasta llegar al ascensor en donde un silencio se apodera de ambos, colocándolos tensos.

-       ¿Hyung?

-       Yo ando en moto, si te da miedo podemos ir en autobús, no sé que prefieres.

Las puertas se abren en el momento en que los labios de Jaejoong se separan de la impresión. Andar en moto era algo como su sueño frustrado que estaba seguro que nunca podría cumplir, pero que de un momento a otro se había vuelto demasiado real.

La idea hace que su estómago se revuelque de nerviosismo (o eso asume como excusa) mientras asiente con entusiasmo y camina junto a Yunho que le da un par de indicaciones cuando llegan a ella. El alto le ata el casco con cuidado bajo su cuello, haciendo que su tacto le quemara, mientras él se colocaba rápido el propio.

Dos movimientos y Yunho ya estaba sentado adelante, mientras él se ubicaba tras su cuerpo sin saber exactamente dónde debía afirmarse.

Porqué me desconcentré. Por qué.

-       Afírmate, Jaejoong.

-       No sé de dónde, hyung.

Las manos de Yunho toman las suyas con cuidado y las coloca sobre su abdomen, apegándolo a su cuerpo.
Y esto, esto, era demasiado para sus hormonas.

Era como unir diez sueños húmedos y golpearlo en la cara sin previo aviso.

El abdomen de Yunho era más plano de lo que se veía, teniendo ciertos relieves porque diosss podía jurar que tenía el estómago más perfecto del mundo, lleno de marcas de su musculatura.

Jaejoong apoya la frente en su espalda cuando el alto le pregunta que si está listo para partir y que se afirme bastante fuerte si tenía miedo, que podía parar si quería.

Como si el miedo pudiera superar lo que sentía ahora.

Y ese olor.

Se estaba volviendo loco.

Cuando el viento comenzó a pegarle en su cuerpo, dándole escalofríos, el perfume de Yunho viola sus fosas nasales, apoderándose de su organismo.

Y eso, si que era el paraíso.

Yunho era el paraíso.

Y no es que en algún momento tuviera miedo porque con un compañero así, probablemente el miedo no existía en su cabeza. Se afirma ya sin piedad y le responde cuando un semáforo los detiene, obligándolos a conversar de algo tonto.

El viaje se hace más corto de lo que hubiese sido con su padre y el día se tornaba mejor con cada minuto que pasaba.
(Ojalá no terminara nunca.)

-       Jae ya llegamos, ya me puedes soltar.

No sabe si le avergüenza el hecho de que él aún estuviera pegado a su cuerpo o que de repente Yunho cambió el Jaejoong por un solo Jae.

Un sobrenombre que conseguía que su cuerpo se volviera loco, casi esquizofrénico.

Le da vergüenza, pero siente su garganta tan seca que necesita algo para beber. Solo que Yunho se entusiasma y le compra más de una bebida, comida como para cinco personas y bufandas y gorros con el nombre del equipo al que iban a ver.

El solo hecho de verlo así de emocionado, le hace notar que sin querer, se trataba de su equipo favorito también.

-       Estamos en el lugar más perfecto que podríamos estar.

-       Lo sé, hyung. Es culpa de mi padre.

Se acomodan justo a tiempo y antes de que sus cuerpos comiencen a tapar al público sin dejarles ver. Y si Jaejoong esperaba ver un partido de fútbol, por el que sinceramente no tenía mucho interés, se dio cuenta cuan equivocado estaba, porque cuando Yunho comenzó a salirse de su compostura usual, quejándose con cada movimiento erróneo o celebrando y gritando fervientemente mientras le sacudía de felicidad, se dio cuenta que sus ojos se centrarían solo en una persona en vez de un grupo de jugadores corriendo tras una pelota.

Yunho era fútbol, podía sentirlo.

Se arregla el flequillo bajo el gorro que tenía el nombre del equipo viendo como Yunho se reía de algo que él no había alcanzado a ver y que tampoco tenía demasiado interés.

Todo era nuevo para él en este momento.

La situación, conocer a alguien, estar con alguien que no eran sus padres ni personas que le cuidaban, sentir cosas, conocer las mariposas en el estómago, y lo más importante y que creyó que nunca le pasaría, que alguien le gustara.

Y no era solo eso, porque Yunho le encantaba. De pies a cabeza. Era mucho mayor que él, casi le duplicaba en edad, pero especificamente no podía escoger algo del alto. Era su todo, su presencia, su sonrisa sincera, sus ganas de conversar y su necesidad de hacerlo sentir cómodo.

Jaejoong traga un poco de bebida cuando Yunho le mira con una sonrisa pegada en sus labios, intentando calmarse porque estaba cerca de terminar el partido y todo iba a su favor.

Todo.

Y era ahora o nunca.

-       ¿Qué pasa? ¿tienes hambre? ¿te compro algo?   

Niega rápido sin quitarle la vista de encima, ya sin vergüenza y pensando cómo de distintas serían las cosas en otra ocasión. La valentía le perturba y le dan ganas de plasmar esta escena de su vida en cientos de dibujos hasta formar una historia.

(Una historia que esperaba que tuviese final feliz.)

-       Hyung.

-       ¿Mmh?

-       A veces cuando te miro… me dan ganas de besarte.

Y no sabe cómo ni porqué, pero de pronto Yunho estaba demasiado cerca y él era el culpable y sus labios ya habían chocado con los suyos, sin importarle en donde estaba ni toda la gente que los miraba. Y ese suave roce, ese maldito roce, lo hace perder la cabeza y la cordura y toda la sanidad mental que alguna vez creyó tener. Está seguro que la leve unión no alcanzó a durar más de tres segundos antes de que Yunho retrocediera asustado, pinchando su burbuja y haciéndole ver que las cosas no saldrían color de rosa como suponía.

Yunho estaba asustado y le miraba con el ceño fruncido haciéndolo memorizar ese nuevo guiño que no conocía. Un guiño que le desanimó y le hizo bajar la cabeza y querer esconderse porque no tenía idea de lo que había hecho.

De hecho sí sabía porque se había sentido demasiado bien, el problema era que porqué lo había hecho.
Porque no podía aguantarme más.

-       Yo no soy gay, Jaejoong.
(Yo tampoco.)

No se atreve a responderle o contradecirle porque está demasiado ocupado mirando el piso y preocupado de hundirse en ese sonido ensordecedor de gritos y euforia. Al parecer el partido había terminado y habían ganado, solo que Yunho ya no gritaba ni celebraba, solo se levanta y recoge las botellas que habían vaciado, diciéndole que era mejor que se movieran antes de que les fuera imposible salir de ahí.

Y maldición, le costó demasiado levantarse y no querer hundirse de nuevo en la silla. Se siente tonto, idiota, demasiado adolescente.

¿Por qué había arruinado algo con lo que antes nunca había podido contar?
Caminan en silencio hasta que llegan a la moto y repiten la misma acción que cuando llegaron, solo que Jaejoong se coloca solo el casco y prefiere que el agarre de sus manos sea más flojo que antes, casi sin tocarlo.

-       Afírmate bien.

Ya no lo toca, solo espera su movimiento antes de partir y llevarlo sin preguntarle, a su casa. Pero el camino ahora fue peor, fue más largo de lo que era con su padre y más doloroso que haberlo hecho caminando.
Jaejoong se sentía destruído por dentro y lo único que quería era llegar pronto y ahogarse con la almohada y que esto funcionara.

Quería morir por enloquecerse de amor.

Y ya no es necesario que le diga que llegaron porque atina apenas deja de sentir el viento golpeando su rostro, pensando en que ya había llegado el momento más dificil. Pone los pies sobre el cemento y se saca el casco, soltando sin querer su largo cabello por sus hombros.

Todo era un desastre.

Desde él hasta su vida.

Yunho se lo recibe y le susurra un leve gracias mientras él se inclina despidiéndose y volteándose rápido para irse de ahí. Pero su voz lo interrumpe. Le interrumpe sus pasos, su respiración, su forma de existir.

-       ¿No hay nadie en tu casa?

Le parece extraña su pregunta, pero es obvia si mira desde ese punto que no hay ninguna luz prendida excepto por los pequeños focos en el pasto.

-       No, mis padres deben estar en una cena importante y mi niñera debe estar adentro haciendo algo.

Su susurro suena más débil de lo que piensa, llevándose una preocupada mirada del alto que no paraba de estudiarlo.

De hacerlo sentir avergonzado.

-       ¿No te molesta estar…solo? ¿No te aburres?

-       Me acostumbré.

Suena penoso, lo sabe, pero no tiene idea de cómo decirle una respuesta lo suficientemente objetiva como para no dar pena o como para no llamar su atención.

Yunho carraspea un poco y él aún no sabe porque no es capaz de entrar a su casa de una maldita vez.

-       ¿Quieres que me quede contigo un ratito?

Un ratito.

¿Qué pretendía? ¿Matarlo de ternura?

-       Si tienes cosas que hacer no es necesario hyung.

-       No hay problema.

Cuando ve a Yunho detener la moto completamente atascándola con un pedal, sonríe de forma tan sincera que se siente menos patético porque a pesar de todo, de su beso que no alcanzó a ser y de sus sentimientos hacia él, Yunho seguía comportándose como siempre.

Lo que no sabía si terminaría siendo algo bueno o malo para él.

-       Entonces podemos pedir algo para comer. No sé que te gusta más hyung, la pizza, comida china o también podemos pedir sushi.

Un entusiasmo que hizo que ambos entraran rápido a ese lugar que Yunho ya conocía, siendo recibidos de inmediato por una mujer que probablemente se trataba de la niñera de Jaejoong. Susurra un buenas noches tímido y se encarga de pedir una pizza lo suficientemente grande para llenar el estómago lleno de angustia del menor.

Yunho conocía la gran mayoría de la casa –que no era para nada pequeña-, pero nunca había subido al segundo piso en donde se encontraban las habitaciones. Un pasillo largo se enciende apenas llegan, mientras Jaejoong le dice que su pieza es la última porque era la que tenía mejor vista hacia al patio.

Y era imposible que no fuera así, porque cuando entraron se dio cuenta que la habitación del castaño era mucho más grande que la suya, casi quintuplicándola, pudiéndose ver el patio desde donde fuese.

Si es que kilómetros de árboles cabían aún en el nombre de patio.

-       Eres la primera persona que invito a mi pieza hyung.

La voz en susurro de Jaejoong la escucha tan suave y calma que le avergüenza ser el primero en entrar especialmente por la extraña situación que se encontraba con el menor. Le sonríe con dificultad y se para en un punto donde era posible mirar todo.

Dibujos, cómics desparramados, ropa encima de la silla, todo le indicaba al adolescente que vivía ahí, especialmente un clóset que más que ser creado para guardar prendas, Jaejoong lo usaba para guardar miles de mangas y juegos y todo lo que era posible existir.

Yunho se entorpece cuando se acerca a mirar mejor, quedando más pasmado de lo que estaba hace unos segundos.

Si él hubiese tenido eso a la edad de Jaejoong, no tendría futuro y no hubiese surgido de manera alguna como persona independiente.

-       ¿Sabes jugar videojuegos?

Ni siquiera escucha el momento en que el menor se le acercó, mirando lo mismo que él.
-       No, ó sea sí, me encantan.
(Por no decir que moría por ellos.)

-       Podemos jugar algunos, escoge hyung.
¿Escoger?

-       ¿Esto es una broma?- sí, aún no salía del shock-. Tienes más juegos que una tienda, Jaejoong. yo hubiese tenido todo esto y aún estaría en el colegio.

Lo peor es que todo era original. Todo.

Podía comprarse dos casas en una isla con todo el dinero invertido que había ahí.

-       Algunos son regalos que me envían las amigas de mi mamá, ella les contó que me gustan. Los mangas los compramos en Japón cada vez que vamos.

Él ni siquiera conocía Japón.

-       ¿Puedo quedarme a vivir aquí y a leerlos todos?

Jaejoong está seguro que perdió el oxígeno cuando le escuchó decir eso. Sonríe nervioso y se rasca la frente buscando algo para enfocarse que no fuera el alto que se encargaba de distraerlo con su presencia cada cinco segundos.

-       Demorarás más de un año hyung. Además no tengo otra cama para compartir.

¿Era solo él o eso había sonado demasiado sugerente?

Agradece que unos golpecitos en su puerta le hubiesen interrumpido, y también que la pizza ya hubiese llegado porque su estómago no paraba de crujir dejándolo bastante en vergüenza.
Yunho toma un pedazo, mascándolo con cuidado mientras sigue de pie frente a su clóset, mirando que era lo que podía escoger.

(Aunque él sinceramente, se deleitaba mirándolo desde la silla y viendo como su rostro cambiaba por uno con mayor sorpresa cuando descubría algo que le gustaba.)

-       Es mejor que te ayude hyung.

Termina de tragarse un gran trozo de masa y se le acerca quedando a su lado y volviendo a oler ese perfume que le había dado la valentía hace un par de horas.

Yunho le era tan incansable que por muy penoso que sonara, agradecía que aún intentara ser su amigo.

Amigos que terminan sentados en el piso, gritando y quejándose porque la gráfica del juego era tan realista que Jaejoong no quería seguir mirando. Se tapa los ojos con las manos dejando el control a un lado y escuchando como Yunho se quejaba de que esto no daba miedo, que tenía que ser valiente y que los zombies le podían servir para dibujar hasta que un MIERDA le hizo soltar una carcajada y destaparse la vista para ver como el alto se disculpaba por sus malas palabras.

A veces Yunho no parecía tener veintisiete años, lo sentía como un igual.

-       ¿Te gustan mucho los juegos hyung? Te puedo invitar a jugar otro día si quieres.

-       Te conviene que no, soy un poco obsesivo si no logro terminarlo.

Comen otro trozo de pizza en un silencio que ya no es tan incómodo, diciendo con la boca llena lo deliciosa que estaba.

-       Podrías enseñarme a jugar algunos, pero no me gustan los de miedo.

Yunho asiente con entusiasmo viéndose aún menor de lo que aparentaba.

-       Está bien. Yo traigo la comida a cambio de jugar. Tampoco quiero que tu padre me odie por venir mucho.

Un nuevo silencio a causa de la pizza, dándole la posibilidad a Jaejoong de hacer algo. De remediar sus errores y de que sus mejillas volvieran a enrojecer.

-       Siento mucho lo de hoy, no debió haber pasado.

-       Hagamos como que no ocurrió. Te confudiste, tranquilo, está bien.

Asiente en silencio asumiendo su derrota en algo que estaba tomando un rumbo parecido a lo que era el amor.
-       Gracias por llevarme hoy hyung, yo de verdad quería ir.

-       ¿No te gusta ir con amigos?

Y ahí estaba la pregunta de nuevo. La que tanto había evitado cada vez que estaban juntos, cambiando el tema o sonriendo tímido. Pero ya no le importaba, era Yunho, la primera persona en la que era capaz de confiar y ser quién de verdad era.

-       Yo no tengo amigos hyung.

Pero Yunho no lo mira extraño, solo lo mira sosteniendo la pizza en su mano, estudiándolo, pero no como el resto de la gente, esto era más tierno, no le avergonzaba.

-       ¿Ni uno solo?

(No.)

Niega suave con la cabeza y mira el piso, abrazando sus piernas.

Lo había intentado de mil formas, pero nunca lo había conseguido. Se había dado el valor, siendo obligado por su psicólogo, de hablar con alguien y de buscar un tema en común. Un tema que él no supo como continuar porque se ponía nervioso cuando pensaba que sus respuestas no le agradaban a los demás.
Jaejoong fue el que se fue alejando de la gente, por miedo a ser rechazado. Un maldito miedo que lo había marginado socialmente.

Y aparte porque quisiera o no, siempre lo envidiaban antes de siquiera conocerlo.

-       ¿No te gusta la gente?

-       Yo no les gusto- susurra con dificultad-. Porque siempre soy el niño rico consentido.

-       ¿Alguien sabe esto?

-       Mis padres.

Las piernas de Yunho suenan cuando se arrastran un poco, ubicándose más cerca de él. Piensa que en otro momento quizás se hubiera aprovechado de mirarlo indiscriminadamente, pero ahora no era capaz de levantar la cabeza por vergüenza a ser rechazado por la persona que más quería en ese instante.

Yunho suelta un suspiro y le acaricia con cuidado la espalda curva a causa de su posición. Y dioss disfrutó demasiado esa caricia.

-       Es injusto que no sean amigos tuyos por eso. Es tonto que te diga que no te preocupes porque sé que debe ser difícil ir al colegio así, se te debe hacer más aburrido, pero ignóralos, ellos no te merecen.

-       Tú puedes ser mi amigo hyung- susurra.

-       Creí que ya lo éramos.

-       No sabía que te gustaba ser mi amigo.

La caricia de Yunho desaparece en el momento en que se levanta y lo mira. Y aunque no quisiera, se odió demasiado por haberla interrumpido.


Yunho le sonríe sincero y estira sus piernas, más cómodo aún.
-       Es agradable, yo tampoco tengo muchos amigos. Solo me junto con uno que es mi mejor amigo desde que entré a la universidad y con su amigo, que no sé si tienen algo o solo son amigos. Deberías conocerlos algún día, probablemente te encontrarían tierno.

Tierno.

Era la palabra que menos imaginó como descripción hacia él.

-       Me gustaría tener más hyungs como tú.

-       Son un poco extraños, pero te caerían bien.

-       Podríamos invitarlos a jugar también, y comer pizza, les debe gustar.

Un movimiento que pone a Yunho con la piel de gallina y que hace que a su cuerpo le cueste reaccionar cuando Jaejoong se acuesta sobre sus piernas, apoyando la cabeza en sus muslos y sin despegar la vista de la televisión como si nada ocurriera. Como si no consiguiera ponerle la piel de gallina o dejarlo descolocado.

-       ¿Qué estás haciendo?

-       ¿Te molesta hyung?

Si le miraba así, desorientado y el cabello esparcido sobre sus piernas, la respuesta era más que obvia.

-       No.

Un silencio que le hace preguntarse porqué no le molestaba y que porqué sus manos se habían movido como por conciencia propia hacia el cabello del menor comenzando a acariciarlo. Caricias calmas y que hacen que Jaejoong se acomode más sobre sus piernas, viendo la televisión demasiado concentrado. Tan concentrado que no nota cuando bosteza por inercia, asustando al mayor que lo observaba por mucho que no quisiera.

Se tenía que ir antes de que fuera demasiado tarde.

-       Es mejor que me vaya, ya tienes sueño.

Un susurro que hace que se levante y se rasque los ojos demasiado somnoliento para ser verdad. Y tenía razón, estaba bastante cansado, pero a pesar de todo no quería que se fuera.

Ni ahora ni nunca.

Tenía miedo de no volver a verlo.

-       No, no tengo, no te vayas, podemos jugar a otros juegos.

No le importa sonar desesperado, solo quería tener su compañía por mucho tiempo más, pero Yunho se levanta junto a él, casi preparándose para irse.

-       Tienes que levantarte temprano, Jaejoong. no quiero ser el culpable de que duermas poco.

-       Dormiré bien, busquemos otros juegos. De verdad hyung no tengo sueño.

Camina rápido hacia el clóset mientras Yunho le miraba atento y casi rendido.

-       No Jaejoong, me voy, es tarde, puedo venir otro día.

-       Hyung nooo- se para frente a él con los ojos demasiado pequeños a causa del sueño. Ya casi se comía los bostezos-. ¿De verdad puedes venir? ¿me lo prometes?

-       Sí- sonríe-. Tú duerme.

-       Gracias de nuevo por acompañarme, la pasé muy bien y me gustó mucho la pizza y jugar contigo, gracias hyung- suspira largo y toma más oxígeno para tener una mejor voz sin que le delatara el nerviosismo de su discurso-. Debería llevarte un regalo, ¿qué cosas te gustan? No creo que tanto los helados como a mi, pero creo que si te llevo un chocolate estaría bien o quizás otra cosa que te guste más. Iré a comprarlo mañana, ¿qué cosas te gustan Yunho hyung? Quizás podría regalarte uno de mis juegos ya que tengo muchos y tú los podrías usar más que yo cuando estés libre, no sé, ¿qué piensas?

-       Pienso que hablas demasiado.

Los centímetros se acortan tan rápido que no es capaz de pensar ni analizar ni darse cuenta de lo que estaba haciendo porque Yunho estaba pegado a él, con los labios sobre los suyos, besándolo.
Yunho lo estaba besando.

A él.

A Kim Jaejoong, adolescente de quince años.

Y esto, esto era el paraíso.

Sus labios sabian demasiado bien para ser solo piel y esa mano que lo sostenía desde el mentón sin permitirle que se retirara le estaba volviendo loco. Tanto roce, más de los segundos que él apenas logró y un extraño sabor a pizza le hacían flotar y quedarse suspendido en el aire porque sentía que esto realmente no estaba pasando.

Era su primer beso y era con Jung Yunho, con el que creía por el momento, se había convertido en el amor de su vida.

La separación le dejó flotando en el aire y con los ojos cerrados con ganas de más porque simplemente esto no estaba pasando.

Era demasiado bueno para ser cierto.

Y lo peor de todo es que Yunho le sonríe como si no hubiese hecho nada o como si no le hubiese dejado en un estado crítico de felicidad. Se retira susurrando un suave buenas noches y retrocediendo sin dejar de mirarlo hasta quedarse en el umbral de la puerta, observándolo ya siendo descarado para irse y desaparecer rápido de su casa.

El sonido del motor al encenderse se escucha desde el silencio de su habitación, sacándolo de ese shock que aún no le permitía mover ni un pie desde la posición en que Yunho lo había dejado.
Yunho. A él.

No podía ser cierto.

Se tira de estómago hacia su cama y hunde su cara en la almohada ahogando los gritos de felicidad. Las ganas de patalear y de chillar no le son fáciles de esconder y menos cuando su madre entra y le ve en un estado de euforia pocas veces vistas en él.

Los labios de su madre contra su frente le parecen toscos comparados con los de Yunho, pidiéndole que por favor le dejara solo porque estaba cansado y quería dormir.

Dormir tanto y a tal punto que se diera cuenta que lo que había vivido no era más que la pura y santa realidad.

   

23 comentarios:

  1. *0* cono que Yunho no era gay??? Aww~~ lo beso .. tan linduuuh :)
    me encanta la personalidad de JJ es tierno ♥

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  2. ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh ladfgadlfghkldfghdkfghakdfadk menos mal no era gay jajajajajajajaajajaj me mato ese beso.. kfjghkadfghadfghadklhgkafhgk ~ corre a leer el otro cap^^

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  3. awww se animo a darle un beso!! al menos yunho no se largo y lo dejo solo despues
    aparte se me hizo tierno como trataba de que no se fuera :3
    yunho esta confundido con sus sentimientos y mas ps por la edad de jae :C
    es obvio q nadie estaria de acuerdo con su relacion T_T adasda gracias x la actu me encanto el cap ^^

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  4. kyaaaaaaaaaaaaaaa!!!!! hasta yo me emocione que lindo y adorable!!! yunho ya cayo rendido jejejeje.... es hermoso el fic me encanta

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  5. me encanto a jae tienen que amarrarlo de un pie no se nos valla a ir volando de la felicidad que le a provocado el tremendo beso que le dio su amado yunho y quien no estaría así de eufórico al tener esos hermosos labios tocando los suyos

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  6. jajajaj yunho se volvió gay muy rápido XDDD!
    gracias al Sr. padre de jaejoong por tener mucho trabajo y geacias a eso yunho y jae ya se besaron ^w^ espero que yunho no se este arrepintiendo y mas bien quiera mas besos <3

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  7. Ternurita, Yunho si lo quiere solo creo que por la diferencia de edad teme reconocerlo pero son tan lindos los dos =)

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  8. Yunho beso a Jaejoong awww!!! que tiernos son los dos .. espero que Yunho no lo ilusione en vano! ... hermoso capitulo :)

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  9. esto es tan ñksdjmwcgjehsfghsj Que tierno
    Yunho cayo en el encanto de Jae
    Que hermoso :3 <3

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  10. Jae un niño solitario, le ha correspondido Yunho ya lo beso, que emoción, gracias

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  11. kyaaaaaaaaa que tiernos <3 me encanto
    el primer beso <3 jae tan lindo
    espero que yunho no lo lastime.....

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  12. Aaaaaahhhhhhhhh!!!!!!!!!
    Ya se BESARON ahhhhesto esta tan interesante .........gracias^^

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  13. qué bello momento... se han besado y se están enamorando.
    amo estos momentos.
    quiero que sean felices ,se lo merecen, no importa nada, ni edad, ni posición social, ni sexo ,ni nada .... solo ellos y el amor que sienten el uno por el otro.
    ojalá puedan estar juntos y ser felices.
    gracias por el capítulo

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  14. wow al principio me puse triste con la primera reaccion de Yunho, pero el final y ese beso tan tierno fue grandioso....me gusta mucho la historia

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  15. Awww!!!! Por un momento pense que ya la habia regado por completo YunHo con su comentario pero yo sabia que le habia terminado gustando el beso de Jae desde el principio. Es solo el miedo de que es mayor que él y lo que podrian decir.
    Pero YunHo, nunca digas no beberé de esa agua porque no sabras si eres gay hasta que lo pruebes.
    Me encanto el beso del final

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  16. Yunho es super bueno con Jae<3 Cuando Jaejoong lo beso crei que le iba a corresponder pero cuando le dijo que no era gay rompió mi corazón T-T aun así siguiente tratándolo hermosamente y además ¡lo beso! *O* Hahahaha que bueno que no es gay porque quien sabe que le hubiera hecho a Jae si lo fuera x3

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  17. Dice que no es gay y besa a Jae XDDDD
    Yo se que Yunho también siente algo por JJ y no es simple amabilidad *-------------*
    Gracias por compartir
    sayoo n.n

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  18. O oooh se dio un pico cunto valor tiene Jae que lindo es
    con ese pico que se a dado seguira siendo amigos normales o ya algo mas

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  19. Hahaha!!! Me gusta el fic, eel rittmo de la escritura me gusta :D cual es el fic original?! Los sentimientos de jaejoong eatan muy bien proyectados los puedo sentir puros y sinceros :3 que bonito!!! *0*/ por un momento creí que yunho iba a hacer un infierno de esto pero qu bueno que no....

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  20. Que bellos!!...... Esos besos robados son lo mejor ..... JJ me da tanta ternura , asi que es el comienzo del yunjae, espero que la felicidad les dure un buen rato, antes de la tormenta (digo si es que hay alguna cuando los padres de JJ se llegueb a enterar)
    Gracias

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