Jaejoong entrelaza sus dedos con los de Yunho, mientras el
alto le hacía correr entre los autos de manera demasiado adrenalínica y de la
que sus padres no estarían orgullosos, hasta que llegan a un lugar lleno de
deportistas y jóvenes, haciéndolo sentir demasiado femenino y demasiado lejano
a ese mundo al que sí debería pertenecer.
Comenzando porque Yunho andaba con shorts y un gran bolso
porque le obligó a acompañarlo a jugar fútbol. Aunque él fuera solo a mirarlo y
a, le costaba demasiado decirlo, conocer a sus amigos.
Del solo hecho de recordar eso, su estómago ya parecía
retorcerse de nuevo.
Y lo más desesperante de todo, era que iban atrasados al
partido por su culpa. Por sus malditas ganas de estar toda su vida con él
cuando supo que sus padres no llegarían hasta el lunes en la noche a causa de
una comida en algún lugar lejos de su casa.
(Admite que le dio vergüenza llamarlo y preguntarle si esa
noche podía quedarse con él en su departamento, pero cuando escuchó la sonrisa
de Yunho que le hizo pensar cosas que no debía pensar, sentía que la
vergüenza por alguna vez, se tenía que quedar de lado.)
Corren hasta que su respiración agitada se hace notoria y
Yunho lo obliga a detenerse a pesar de lo atrasado que estaba (que no era
tanto, pero que a él le gustaba exagerar), sacando ese maldito aspecto paternal
que tenía de vez en cuando, sobre protegiéndolo más de lo que le gustaría. Pero
cuando vuelven a tomar su rumbo y Jaejoong ya puede ver a Yoochun mirándolos
con el ceño fruncido, se suelta de su mano, avergonzado y disminuyendo la
velocidad porque ya no era necesario correr.
De hecho, ese era el momento perfecto para arrepentirse e
irse de ahí antes de que fuera demasiado tarde.
(Pero no lo hizo porque tampoco se atrevió).
- ¿Qué concepto de
llegar a la hora tienes Yunho? llevamos más de diez minutos esperándote.
- Lo siento, lo siento,
si ya llegué- se quita el polerón por sobre la cabeza, levantándose sin querer
la camiseta y asustando a Jaejoong que miró rápido hacia otro lado-. Son solo
diez minutos, no exageres.
- Pero ya vamos a
empezar.
Se quita rápido las zapatillas, cambiándose los calcetines
por unos más largos mientras se amarraba las canilleras y notaba como Jaejoong
miraba incómodo a Yoochun que ni siquiera se fijaba en su presencia de lo
enojado que estaba.
- ¿Te acuerdas de
Jaejoong verdad?- se estira la camiseta y se levanta rápido-. Supongo que la
presentación debió haber sido así, les pido disculpas a ambos por haberse
conocido de esa forma tan… incómoda.
- Ah sí- increíblemente
el rostro de Yoochun cambia cuando mira al menor-. El chico que estaba en tu
departamento. Te acuerdas de mi, ¿verdad?
- Si me acuerdo de
usted- una reverencia que hace que ambos amigos se miren entre si sorprendidos
de sus excesivos modales-. Me disculpo por lo del otro día.
- No no, está bien. Y no
me trates de usted ¿si?
Una palmadita en el hombro del menor que provoca que sonría
nervioso y que hace pensar a Yunho que de verdad las cosas no estaban
resultando tan avasalladoras como el creia. De pronto ve a Junsu quien se
acomodaba acomodaba el cabello.
También su respiración era agitada.
(Y también la mirada de Jaejoong ya no era tranquilizadora).
- ¿Por qué no han
empezado? Pensé que me había perdido de mucho.
Por suerte su cabello se había desordenado porque ni
siquiera se fija en Jaejoong que comenzaba a pegarse a su cuerpo, probablemente
buscando refugio en donde esconderse.
- Yunho vino con su… con
su… vino con Jaejoong- introduce Yoochun más nervioso que el menor.
- ¿Quién es Jaejoong?
- Él es Jaejoong y está
conmigo así que cuídalo mientras jugamos.
Una mirada de parte del rubio que no pasó desapercibida y
que provocó que la reverencia de Jaejoong no fuera tan rápida como la anterior,
sino que mucho más avergonzada y cautelosa a causa de la vergüenza.
Caminan hacia las gradas cercanas a la cancha con Junsu tras
ellos y Yunho deja su bolso a los pies de Jaejoong junto a su polerón que le
deja caer encima de su espalda. Tan solo de ver la cara de miedo del menor, se
le quitaban las ganas de irse a jugar a la pelota, pero de una u otra forma
tenía que conocer a Junsu y darse cuenta por experiencia propia, que no sería
nada terrible y que incluso le agradaría más que Yoochun.
Cuando ve de reojo al rubio que se sienta al lado de
Jaejoong, se acerca con cuidado y le besa suave y de forma demasiado tierna
sobre la mejilla, como si estuviera dándole valor y pidiéndole perdón a la vez.
(Lo que Jaejoong aprovechó para sonrojarse más aún).
- No temas- le susurra-.
No muerde aunque parezca.
Y se va sin más.
Sin preocuparse de obtener una respuesta o sin mirarlo antes
de comenzar a correr hacia Yoochun que ya tenía la pelota en sus manos.
Lo que Jaejoong sinceramente odió.
Siente como el peso del cuerpo a su lado se acerca y como él
solo se concentra en sus rodillas desnudas, chocándolas entre si y sintiendo un
frío repentino solo a causa de los nervios, colocándose el polerón de Yunho encima.
¿Por qué tenía que pasar por este tipo de situación?
- Eh…- un carraspeo
nuevo que llama su atención, fijándose como el chico rubio le miraba con una
sonrisa, dando por hecho que quería iniciar una conversación-. Olvidando la
mala educación de Yunho, mi nombre es Junsu. Tenía muchas ganas de conocerte.
- Es un gusto para mi
conocerlo, Junsu hyung.
Una reverencia que se interrumpe rápido cuando siente el
silbato y como el resto de la gente comenzaba a alentar a los jugadores, entre
ellos Yunho.
Increíblemente también estaba nervioso por eso, porque
quería que ganara.
- No te preocupes de las
formalidades, Jaejoong- le interrumpe-. Solo dime Junsu.
- No pensé que me
conocías hyung- se desconcentra cuando ve que Yunho tiene la pelota y corre
mucho más rápido de lo que hizo con él hace un rato-. ¿Yunho te ha hablado de
mi?
Y por no estar prestando atención se avergüenza de si mismo.
De su excesiva confianza, de que sus modales desaparezcan cuando se trataba de
su novio y de esa timidez que ya no era tan obvia cuando se concentraba solo en
mirar a Yunho.
Estaba hecho un caso perdido.
Nota como Junsu sonríe mientras busca sus lentes de sol,
tapando sus ojos felinos para mirarle mejor.
Claramente, estaba disfrutando la situación.
- Yunho habla mucho de
ti.
Le es inevitable no sorprenderse.
¿Qué cosas diría?
- ¿Eres muy amigo de él?
- Se podría decir que
sí, lo conozco desde hace años.
El silbato nuevamente los interrumpe, viendo como Yunho
levantaba a Yoochun del piso y éste corría contra otro jugador que
probablemente le había hecho algo. Si estuviera atento entendería que pasaba,
pero se extraña que por primera vez (o segunda si se contaba cuando conoció a
Yunho) no se sentía incómodo con alguien.
- ¿Te… gusta mucho
Yunho?
Hasta ahora. Porque la incomodidad al notar como sus
mejillas comenzaban a enrojecer de manera catastrófica fue algo que le hizo
mirar lejos y pensar en cosas que le hicieran hablar de manera coherente.
- Eh… m… me… me gusta…
me gusta mucho hyung.
- Tu también le gustas
bastante- le dice despreocupado-. Me encanta ver a Yunho así, como tonto. Ya se
colocaba demasiado aburrida su vida de soltero.
Pero los gritos son tan altos y él no entiende qué pasa ni
si tiene que celebrar o quejarse, pero sonríe de todas formas por la nueva
información, porque se da cuenta que ya no le da vergüenza ser feliz y reírse
como el adolescente de quince años que era. Escucha a Junsu soltar un par de
gritos de celebración y ve como Yunho aparece entre la multitud y le ve y
sonríe y le saluda y le lanza un beso mientras Yoochun se le acercaba y le
pegaba en el cuerpo y se le abrazaba al mismo tiempo.
Era tan mal novio que ni siquiera había visto su gol.
- ¿Cómo conociste a
Yunho hyung?
Junsu se vuelve a sentar, a la vez que saca una botella de
agua y se la ofrece para luego beber él. No sabía porqué ni qué era lo que le
había hecho pensar eso, pero estaba seguro que no podría parar de hablar con él
por un buen rato.
- A través de Yoochun-
comienza-. Fue de coincidencia en verdad, llegué a beber una cerveza con él y
estaba Yunho ahí, y desde que lo conozco que lo veo todas las semanas mínimo
dos veces. Lo conozco desde que tenía como veinte años, sería chistoso que lo
hubieses visto ahí.
- ¿Por qué? ¿tenía el
pelo largo o algo así?
Una sonrisa cómplice que le hace aceptar un trago de agua y
darse cuenta que el polerón de Yunho le quedaba demasiado grande y que sus
manos parecían nadar dentro de esas mangas.
Pero olía a él, y puede que por ese simple hecho, no quería
quitárselo.
- No puede saber que te
dije esto, pero era modelo- Junsu no deja de sonreír y se concentra en mirarlo
haciéndolo sentirse pequeño. Él era guapo, muy guapo-. Ganaba dinero con eso y
lo entretuvo por un tiempo.
Y vaya que le sorprendió.
Una imagen de Yunho con siete años menos (que no era muy
distinta a la de ahora) mirándole detrás de un lente de una cámara y posando
con ropa excesivamente cara que él no usaría, le llama la atención.
Demasiado.
Porque sabía que probablemente esas fotos no habrían pasado
desapercibido y no se tienen que haber llevado solo un par de
halagos.
- No pensé que Yunho
hyung fuera modelo, nunca me había contado.
- Dudo que quiera
contarlo. Se niega porque le da vergüenza.
- Supongo que era el
mejor modelo, me refiero a uno de los mejores.
Sabe que está siendo demasiado sincero y que debería tener
un poco de filtro, pero como Junsu era uno de los amigos más cercanos de Yunho,
sentía que no era necesario, que con él no era necesario esconderse ni mostrar
una faceta más recatada para no causar una mala impresión.
De hecho sentía, que ya lo quería un poco.
(Aunque esa forma en que le miraba, como estudiándolo, aún
le asustaba un poco).
- Le iba bastante bien así
que supongo que sí. Yunho es un buen hombre y buena persona, él te tratará
bien.
- Nunca ha hecho algo
que yo no quiera –agrega y dándose cuenta que esa información
quizás sí había estado de más.
- Lo supuse, siempre ha
sido bastante bueno con la gente que quiere, solo que a veces se aprovechan de
eso y se burlan de él. Yunho es demasiado bueno para este mundo, por eso
Yoochun pelea con él a veces.
¿Se burlan de él?
¿De Yunho?
¿De su Yunho?
- ¿Quién se burla de él?
Le hubiese gustado no sonar tan serio, pero hasta Junsu nota
como el contraste del Jaejoong de hace unos segundos con el de ahora era
bastante obvio.
(Pero sin dejar de ser adorable).
Incluso le daban ganas de apretarle las mejillas y de
pedirle que si podía abrazarlo porque no lo soportaba más, pero sabía que eso
era extraño y era mejor ni siquiera intentarlo.
- Estoy diciéndote
demasiada información que Yunho odiaría que supieras, Jaejoongie. ¿Te
puedo decir así o te molesta?
- No importa hyung, mi
mamá me dice igual.
- Eres más tierno de lo
que Yunho decía debo admitir.
Una confesión que le hace sonreír tímido y susurrar un
suave gracias, mientras el silbato volvía a sonar, pero él no le prestaba
atención porque creía que ya no era necesario.
No cuando estaban a punto de decirle información demasiado
importante.
Junsu ya no sonreía cómodo como antes ni le miraba de forma
enternecedora, solo perdía su vista más allá, viendo como Yunho le quitaba la
pelota a alguien y tenía una mini celebración con Yoochun.
Por muy idiota que sonara, sentía que el alto era como una
especie de hermano para él, de esos que se debían cuidar porque la gente se
aprovechaba de ellos.
Excepto por Jaejoong, que más que aprovecharse,
parecía morir por él.
- Yunho tenía una novia
en la universidad durante muchos años, casi tres, y él la amaba mucho, pero le
comenzaron a llegar rumores que no fueron para nada agradables- susurra-.
Decían que lo estaba engañando.
- ¿Yunho? ¿A mi Yunho
hyung?- pregunta atónito-. No puedo creer que haya gente que le pueda hacer
eso.
- Sí, y así fue. El pobre
estuvo destrozado bastante tiempo, por eso siempre nos empeñamos con Yoochun en
que no estuviera solo.
Ni siquiera es capaz de reaccionar ante el intento de
recrear esa imagen en su mente. Una en la que Yunho era demasiado bueno para
defenderse de si mismo, y en donde terminaba comprando a Taepoong para sentirse
menos solo.
Para buscar algo en qué pasar las penas y olvidarse de gente
que no lo merecía.
Ahora su estómago estaba más revuelto que antes y ni
siquiera tenía calor a pesar de que el sol le diera de lleno en el rostro.
De hecho, le cuesta volver a sonreír.
- Hyung yo nunca lo
engañaré, yo siempre lo voy a querer, te lo prometo.
Palabras que Junsu ni siquiera alcanza a digerir porque ve a
Yunho corriendo hacia ellos y subiendo rápido los peldaños de la galería hasta
llegar frente a Jaejoong y sonreírle.
¿Por qué no se había dado cuenta antes de lo tonto que lo
tenía el adolescente?
- ¿Qué le dijiste a Jae
que tiene esa cara?
Ve como se afirma con las manos sobre las rodillas del
menor, quedando lo suficientemente cerca, pero aún sin invadir su espacio.
Hacían una bonita pareja a decir verdad. La timidez de
Jaejoong y la torpeza de Yunho al momento de amarlo eran algo así como la
combinación perfecta.
- ¿Qué cara hyung?-
Jaejoong no retrocede ni reacciona, solo se queda ahí, viendo el sudado rostro
de Yunho lo suficientemente cerca como para besarlo-. Él no me dijo nada.
- ¿Yunho, por qué no nos
compras algo para comer?- interrumpe Junsu-. Ya tenemos hambre.
Puede que haya sido la excusa más estúpida que se le hubiese
ocurrido, pero estar apartado de esa burbuja de amor que tenía frente a él era
algo que le había puesto bastante incómodo. Pero cuando Yunho se acerca rápido
y le besa suave y corto, saliendo de esa casilla de intimidad que siempre solía
tener, le hace sorprenderse de su actitud.
De cómo estaba disfrutando la relación y como parecía gozar
que las mejillas de Jaejoong se pusieran rojas mientras él volvía a dejarlos
solos.
¿De qué se había quejado tanto Yoochun? ¿De que su amigo
estuviera demasiado enamorado?
Jaejoong es el que vuelve a iniciar la conversación,
preguntándole cosas triviales o contándole un par de su vida de adolescente del
que él pareció fascinarse. Las cosas que tenían en común fueron tantas que
olvidaron el partido de fútbol y que el sol se ponía incómodo a esa hora de la
tarde, ellos solo hablaban, sin parar ni un solo segundo.
(Incluso ya se habían dado los teléfonos antes de que el
partido terminara.)
Yunho sonríe cuando los ve y cuando se seca la cara con una
toalla, mientras siente los pasos de Changmin a su espalda, un amigo de hace
años con el que se juntaban a jugar fútbol, hasta quedar frente a él y sonreír
de esa forma tan peculiar que hacía que sus ojos desaparecieran.
Ambos miran la misma escena, pero no de la misma forma que
Yunho piensa.
- Hey Yunho, jugaste
bien hoy, te felicito.
Un apretón de manos y el alto se quita rápido la polera de
encima, enredándose de forma torpe en su cabeza y notando como Jaejoong corría
rápido la vista de ahí.
(Juraría que era porque estaba semidesnudo, pero prefería
creer que no era así.)
- Gracias, extrañaba
jugar. Hace tiempo no lo hacíamos.
- Sí, y ni siquiera
sabía que tenías un hermanito.
Mete la cabeza rápido en una polera limpia y frunce el ceño
con el cabello demasiado desordenado como para prestar atención en eso.
- ¿Un hermano? No, soy
hijo único. ¿Por qué lo dices?
- Te vi llegar con un
chico, se parecen mucho, por eso lo creí.
Mierda.
Había olvidado que podían pasar este tipo de situaciones.
Deja la toalla en su cuello y guarda la ropa sucia dentro
del bolso, intentando calmarse y pensar que Changmin era su amigo y que
probablemente no lo estaba haciendo con mala intención.
Que solo estaba pensando, como el resto del mundo pensaba
cuando los veía.
- ¿Te refieres al chico
de cabello negro que está sentado con Junsu?
- Sí.
- Es mi novio.
Le hubiese gustado que su reacción no fuera tan obvia, pero
no podía pedir mucho si la imagen de Jaejoong era completamente antónima a la
suya, pudiendo verse lo obvio cuando se trataba de la diferencia de edad que
ambos tenían entre si.
De pronto la euforia y la felicidad del partido habían
desaparecido de golpe.
- ¿Lo dices en serio?-
insiste-. Se ve muy joven Yunho.
- Sí, hablo en serio-
tan en serio que solo quería irse de ahí.
- ¿Cuántos años tiene?
Debería darme el secreto para seguir siendo joven.
Una broma que Yunho no toma como tal sino que casi como una
burla, a pesar de que Changmin no se daba cuenta del daño interno que le estaba
haciendo.
Ve como Jaejoong sonreía de un chiste de Junsu y como un
mechón de su cabello parecía escaparse de esa coleta que tanto le gustaba a él.
- Tiene quince años.
Está en el colegio.
Le hubiese gustado haber dicho eso con un tono más
orgulloso, pero no puede porque hasta la cara de Changmin es obvia cuando le
oye. Como si estuviese diciendo “Ahora Yunho está tirándose a escolares”.
Y no era el único que pensaba en eso porque habían rumores
de pasillo que inconscientemente ya le habían llegado, solo que ninguno había
sido tan directo como este.
Los pasos de Yoochun corriendo hacia ellos le alertan,
haciéndolo tomar el bolso y sintiéndose de cierta forma “salvado” por no tener
que seguir participando en esa escena que lo tenía fuera de si.
(Ahí es cuando se daba cuenta que quizás no estaba tan
preparado para esta relación y que justamente eso, era lo que no quería
asumir).
- ¡Hey Changmin!- el
abrazo torpe de Yoochun le hace ver lo obvio del porqué estaba ahí. Quizás
desde lejos podía notarse lo tenso que se había vuelto esa conversación-. Hace
tiempo no jugábamos, ¿por qué no venías? ¿eh?
Por problemas de último minuto en la universidad, pacientes
extraños y cosas que Yunho no prefiere escuchar porque quiere irse pronto de
ahí. Ya no había sol que fuera agradable, sino que el típico viento que te
hacía tiritar en la noche a pesar de que estuvieran en pleno verano.
Jaejoong baja saltando cada peldaño hasta llegar a su lado y
sonreírle mientras susurraba unas suaves felicitaciones que sabía que eran en
vano porque ni siquiera había visto el partido (lo que prefirió bastante si se
trataba de hacerse amigo de Junsu). El rubio le seguía hasta llegar donde
ellos, al igual que Yoochun que ya se había encargado de despedir a Changmin.
El incómodo Changmin.
- Vamos a celebrar al
bar Yunho, prometo que esta noche si habrán cervezas gratis para ti.
La mano de Jaejoong se aferra a su cintura, abrazándose a él
y hundiendo la cabeza sobre su hombro como si estuviera tentándolo a que fueran.
Pero él era fuerte, más de lo que Jaejoong creía.
- No podemos, es tarde y
Jaejoong tiene que ir al colegio mañana.
Un puchero que es ignorado por el alto y que hace que Junsu
asienta con el mismo toque paternal y le desordene el cabello, diciéndole que
era mejor que acatara si no quería que Yunho lo odiara a ambos por convertirse
en amigos demasiado rápido.
Pero cuando logran caminar e irse de ahí, es el rubio el que
jala a Yunho del brazo y le hace separarse del menor para susurrar un par de pequeñas,
pero importantes palabras.
Si esperaba irse así como así, estaba muy equivocado.
Él no era Yoochun.
- Espero que cuides a
Jaejoong- susurra en su oído-. Porque si él no te mata, seré yo.
Ya no era necesario contarle que el pelinegro se quedaría
con él porque al parecer ya sabía todo lo necesario.
Incluso, tenía más ideas de las que él creía necesarias.
Cuando Yunho une su mano con la de Jaejoong una vez más y
camina por donde mismo habían llegado, teme como no pensó antes, porque hoy las
cosas no podían salirse fuera de control.
Ni siquiera un poquito.
**
Yunho deja caer su bolso junto a las llaves, siendo recibido
de inmediato por los ladridos desesperados de Taepoong como cada vez que veía
que Jaejoong venía con él.
Sí, lo había reemplazado en menos de lo que a él le costó
conquistar su corazón.
El menor corre desesperado hacia él, sentándose en el piso y
siendo bastante besado y babeado por el can que se entusiasmaba más con él que
con la visita de Yunho, que tuvo que aprender a superar la etapa de celos a
causa de su mascota.
Se quita rápido las zapatillas y abre las cortinas del
departamento, notando como Seúl ya estaba completamente iluminado a causa de la
hora que eran.
Se les había ido todo el día y ni siquiera se habían dado
cuenta.
- ¿Tienes hambre?
Podemos pedir comida.
- Sí, un poco- Jaejoong
se sacude los pantalones y se levanta con algo de dificultad. A decir verdad,
eran las diez de la noche y estaba muriendo de hambre-. Hyung, ¿por qué no
fuiste con tus amigos?
- Porque estoy contigo.
No te puedo dejar solo si quisiste pasar el fin de semana conmigo.
Era una excusa lo suficientemente justa como para
acercársele y abrazarle por la cintura, sonriendo. Especialmente porque desde
que lo vio hablando con ese hyung, notó que algo extraño le pasaba.
Como si tuviera miedo de algo.
- Yo podía faltar al
colegio mañana. De todos modos no tengo ganas de ir.
- Pero eres menos de
edad- se deja acariciar, mirándole algo triste-. Tampoco puedes entrar al bar.
- Podía quedarme con
Taepoong mientras tu vas, no me importa.
- Pero quiero estar aquí
contigo, tampoco tenía muchas ganas de ir.
Deshacen el abrazo y Jaejoong camina hacia la cocina,
sentándose en un piso mientras Yunho estaba al otro lado de la mesa bebiendo
agua de una botella.
Algo le pasaba. Pero lo único que sabía es que fuera lo que
fuera le costaría averiguarlo.
- Gracias por decirle a
ese hyung que soy tu novio.
Le costó oírlo y concentrarse, pero no pudo dejar de
mirarlos mientras hablaban. Excepto la parte en que Yunho se desvistió y se
obligó a si mismo a mover la vista hacia otro lugar.
- ¿Lo escuchaste?- deja
la botella encima de la mesa y se lame los labios-. Pensé que no estabas
preocupado de eso.
- Sí, me puse contento
hyung.
Más que contento, pero solo se limita a no sincerarse tanto.
- ¿Escuchaste… todo?
Changmin hace preguntas estúpidas a veces.
Era eso.
Pudo notar su incomodidad con el tema y como no había
sonrisa en su cara ni un poco de alegría, solo seriedad.
Probablemente esa era la actitud de la que Junsu le había
hablado hace un rato.
- Un poquito, pero me
gusta saber que ya no tienes miedo a estar conmigo Yunho.
Ya no era solo hyung. Era Yunho, su novio, el que lo
llamaba cuando despertaba y del que recibía las últimas buenas noches antes de
dormir. Le gusta observarlo cuando sonríe casi de forma triste, pero lo hace
por él, porque está seguro que es capaz de hacerlo feliz.
- Me di cuenta que no
había pensado en la reacción de los demás. Changmin me dejó en un estado… no
sé, extraño.
- La cara de ese hyung
quedó aún más extraña.
- Creyó que eras mi
hermano.
Lo supuso, pero de todas formas le impresionó. No por el
hecho de que se repitiera lo que ya todos decían, sino que con el tono afectado
con que lo decía él.
- Todos piensan lo
mismo.
Pero cuando suspira no lo hace igual que Yunho, sino que se
levanta de donde está y camina hacia él, volteándolo desde la polera y
mirándolo con una sonrisa para que dejara de estar tan triste por gente tonta.
Ya ni siquiera sonríe por haber ganado el partido de fútbol,
sino que solo está de pie, decepcionado del mundo.
- Todos son unos
idiotas.
Una conclusión que hace que Jaejoong se ponga en puntitas y
roce su nariz con la suya y se afirme de su camiseta para besarlo suave y
despacio casi como si fuera un premio. Un premio por ser el mejor novio del
mundo y por no dejar que gente externa arruine lo que ellos estaban logrando.
Doce años no eran una gran diferencia.
Era tan solo tiempo.
Tiempo con el que Jaejoong ya sabía vivir y que le importaba
en lo más mínimo.
Cuando se separan ya no hay miradas entristecidas ni nada que
los opaque, sino que solo ellos, viéndose,
queriéndose, admirándose. Yunho arreglándole el usual mechón de
cabello rebelde y él dejándose estar.
Un te quiero mudo y comienzan a caminar a la
habitación de Yunho, arrastrando los pies y bostezando más de lo usual. Apenas
Jaejoong ve la cama se deja caer en ella y observa como el alto se agacha y
busca entre los muebles lo necesario para bañarse.
(Aunque según él no olía para nada mal).
- ¿Junsu te trató bien?-
cierra un cajón y le mira hacia atrás, notando como le costaba sentarse y
colocarse en una posición normal.
- Me gusta Junsu, es un
buen hyung.
- ¿Se encargó de dejarme
como un idiota?
- Por supuesto que no-
suelta su cabello y lo vuelve a atar, mientras veía como Yunho buscaba una
camiseta entre una gran cantidad de ellas. Y quizás por eso, era una buena
ocasión para preguntárselo-. ¿Tienes fotos tuyas de joven? No, ó sea, no quiero
decir que seas viejo, pero ¿no tienes una foto de cuándo tenías veinte años?
Una pregunta que no paso tan desapercibida como cree porque
el alto se voltea y le mira con un par de cosas en la mano y con el ceño
fruncido.
Tenía más que claro porqué le estaba pidiendo eso.
- ¿Fotos mías? ¿por qué
las quieres?
- Yo… solo quería saber
como eras.
- ¿Qué te dijo Junsu?
¿Por qué no sabía mentir?
Hace un puchero que sabe que no le hará ganar nada, mientras
se decidía si decir la verdad o no, pero Yunho parecía inpertubable por la
forma en que le miraba.
Odiaba ser tan obvio.
- Junsu hyung me dijo
que fuiste modelo- bufa.
- Sabía que algo te
había dicho, no eres así de curioso por nada.
- ¿Pero está mal que
sepa eso?
- No, eres tú, da igual.
Lo peor es que se encoge de hombros y sigue buscando ropa
mientras él queda ahí sin obtener lo que quería ni sin ser regañado. Solo
siendo Jaejoong, el que era demasiado curioso y el que tiene ganas de saber
demasiadas cosas.
Especialmente, todas de Yunho.
- ¿Es verdad que tuviste
una novia por tres años hyung?
Y sabe que esa no era la manera de empezar porque nada fue
como el quería. Yunho no le miró con la mejor cara ni siguió buscando ropa,
sino que solo se volteó y le observó con el corazón demasiado herido y con una
pizca de decepción por haberle preguntado eso.
Aún era un tema que no le gustaba hablar, estaba claro.
- Sí, es verdad.
Cierra un cajón de golpe y se levanta sin saber en donde
meterse exactamente, como si Jaejoong le hubiese hecho perder el horizonte o
algo así.
¿Por qué mierda Junsu tenía que hablar tanto?
- ¿La querías mucho?
Pero Jaejoong no pregunta por morbo, pregunta porque tiene
ganas de saber y porque su cara parece demasiado tierna como para negarle algo.
Está siendo bueno, casi justo, solo que él no estaba seguro como tocar ese
tema.
Así que solo asiente, suave, pero lo hace.
- ¿Qué pasó con ella
hyung?
Pasó mucho y probablemente ese fue el problema.
No sabe como empezar a relatar ni tampoco que partes debe
omitir o simplemente olvidar, probablemente porque ha sido una de las cosas que
más marcó su ego y nunca volvió a confiar de la misma forma en las personas.
- Creo que ya sabes-
susurra-. No es un tema del que me gusta hablar demasiado.
- ¿No quieres hablar de
eso Yunho?
Una negación que le cuesta asumir porque se siente mal
novio, pero que acepta viendo como volvía a buscar ropa que ya no necesitaba,
pero que usaba como excusa solo para no mirarlo.
Se había metido en terreno que no debió.
Era un idiota.
Pero cuando se rasca los ojos confundido y con demasiado
sueño, siente como un peso hace que el colchón se hunda a su lado, inundándolo
de ese olor que era demasiado conocido para ser irreal.
Yunho no le miraba, pero estaba ahí, sin rendirse ni sin
esconderse.
- ¿Qué quieres saber?
No habla, solo susurra.
- Junsu me dijo que
ella… no nada.
- Dilo, es la verdad
–carraspea un poco, pero lo dice con una confianza que no le hace flaquear-.
Fue con un compañero de curso.
Uno con los que más pasaba sus ratos libres y que su novia
se encargó de mirar de otra forma.
- Lo siento, yo no
quería que te sintieras mal.
- Mejor me voy a bañar.
Le hubiese gustado que la conversación hubiese tomado otro
rumbo, pero Yunho es demasiado rápido y él no alcanza a ordenar sus ideas hasta
formar algo claro. Ve como toma rápido sus cosas y como el tema parece
demasiado ajeno a él sin saber que comentar o qué decir, solo escupe lo primero
que pasa por su mente sin siquiera filtrar.
- Yo nunca te voy a
engañar, siempre te voy a amar Yunho.
(Y quizás dijo demasiado).
Yunho se detiene un par de pasos más allá con los ojos más
abiertos de lo normal y sosteniendo su ropa de tal forma como si se la
estuvieran a punto de quitar.
Solo por su actitud se podía concluir que no se esperaba
esto.
En absoluto.
- ¿Sabes por qué me
gustaste Jaejoong?
Niega lento y fijándose como todo se estaba volviendo más
oscuro debido a la hora.
- Porque no tienes miedo
de ser sincero y eso, era lo que había necesitado durante toda mi vida.
Le dan ganas de besarlo, pero se contiene porque cree que es
mejor que nada interrumpa este momento en donde la sinceridad parece flotar
entre ellos. Lo malo es que se le ocurre seguir su recorrido con la vista,
viendo como de repente una de sus manos tira el cuello de la camiseta,
quitándosela en un solo movimiento y provocando que en un solo segundo quitara
sus ojos de él y sus mejillas tomaran un intenso color carmín.
¿Tenía que mirarlo justo ahora?
¿Justo ahora que sentía sus pasos acercándose y provocando
que cada metro que avanzaba sus mejillas fueran más rojas aún?
(Cuando vio que Yunho se detuvo frente a él, le costó mirar,
de hecho no pudo. No lo miró porque sabía que estaba sin polera.)
- Jae, necesito
preguntarte algo.
- ¿Qué?
Ni siquiera puede correr la vista porque la mano de Yunho lo
toma desde el mentón y le obliga a mirarlo. Le obliga a que fije su
vista en él y que vea de reojo (o de lleno) su abdomen desnudo.
Y sinceramente ¿era justo?
Para nada.
Porque en el momento en que vio su piel le costó enfocarse
en su rostro y no más abajo porque maldición él no tenía ese cuerpo.
Y vaya que cuerpo.
Era mucho mejor que cualquier sueño y que cualquier ilusión
prohibida que día a día se recordaba de esconder.
- Estoy aquí- le recuerda
Yunho, tomándole el mentón nuevamente por mover la vista hacia otro lado-. Y sé
que te avergüenza verme así, pero somos novios, y aunque te cueste mirarme con
menos ropa, yo confío en ti.
- Si sé, pero me da
vergüenza y me siento raro- susurra.
Muy raro.
- Pero yo no tengo otra
cama y tendrás que dormir conmigo.
- Eso no me da vergüenza
porque estaremos con ropa. Usas pijama, ¿verdad?
Le cuesta asentir y asumir que sí porque usualmente no lo
hace, pero el solo hecho de verlo así de tímido y asustado ante una situación
en la que él sí había pensado, prefiere ponerle las cosas más fáciles
y dejar de crearle un trauma que no necesita.
- Ponte el pijama y
acuéstate, tu cara de sueño necesita dormir.
Jaejoong asiente rápido, viendo como cerraba la puerta del
baño, dándole unos segundos hasta poder oír el agua correr, aprovechándose de
su ausencia y mirando a cada instante la puerta mientras se colocaba el pijama.
Sabía que se comportaba como un maldito niño, pero la
vergüenza de que viera su cuerpo (que no era nada de desarrollado como el de
él) era bastante alta.
Se asegura de que aún escucha el agua dentro del baño y se
desliza por la habitación y el pasillo hasta llegar frente a la televisión para
ver su programa favorito. Sinceramente tenía mucho sueño, pero perderse la hora
de los dibujos animados era casi un pecado para él.
Un pecado que le hacía recordar lo niño que era al lado de
Yunho.
Se acuesta de costado en el sillón y deja caer un brazo por
el costado jugando con los flecos de la alfombra y acariciando a Taepoong que
estaba cerca. Tenía tanto sueño que sus ojos se cerraban cada ciertos
instantes, pero no quería irse a dormir.
No aún.
Tanto como por la idea de perderse su programa como también
por no saber como sería la situación en que tuviera que dormir junto a Yunho en
la misma cama.
Todo le complicaba, pero a la vez le tentaba.
Era una mezcla de sentimientos encontrados demasiado grande.
- Jaejoong te dije que
te acostaras.
Literalmente casi pega un salto cuando sintió su voz al
lado. Ni siquiera notó cuando se le acercó o en qué momento apareció, solo
estaba ahí, mirándolo mientras sonreía de su imagen que seguramente era una con
los ojos muy chiquititos a causa del sueño.
Distinta a la de él, que más que cansado, parecía listo para
salir a beber toda la noche.
- No tenía tanto sueño-
se queja-. Y quería ver mi programa favorito.
- Vamos a dormir, te
estás quedando dormido sentado.
- Mentira- miente,
terco-. No me estaba quedando dormido.
Si tuviera un poco de fuerza o de resistencia, Yunho no lo
habría podido tomar de esa forma tan rápida y fácil desde el sillón,
llevándoselo como si se tratara de una simple pluma; pero no fue así, porque cuando
deja caer a Jaejoong sobre la cama, éste recién tiene conciencia de lo liviano
que era.
(Aunque nadie, nunca en su vida, lo había tomado de esa
forma).
Solo que la coordinación de Yunho no fue la precisa porque
el menor se había afirmado tanto a su cuerpo, que le hizo caer sobre él, sin
soltarlo aún, casi como si fuera una especie de koala.
(Y tampoco es como si tuviera ganas de soltarlo).
Yunho apoya sus brazos a los lados de Jaejoong, dándose
impulso para levantarse, pero el menor se aprovecha de la cercanía y le besa
suave y corto y riéndose y disfrutando la situación.
Si le fueran a dejar a dormir así todos los días,
probablemente preferiría estar en la cama que en pie.
- Te quiero Yunho.
Pero cuando el alto se ríe de su actitud y justo cerca de su
oído, es él el que se retuerce y se contrae a causa de la risa. Una carcajada
que hace que un escalofrío recorra su cuerpo y le haga reírse, dejando más que
obvia su reacción con las cosquillas.
- ¿Qué?- Yunho sostiene
su cuerpo aún con sus manos, pero sin entender demasiado-. ¿De qué te ríes?
- No sé, me da
cosquillas.
- ¿Eres cosquilloso
Jaejoong?
Fue la respuesta más estúpida y a la vez la más osada que
pudo tener. Asiente con miedo y riendo aún y suponiendo lo que iba a pasar.
Solo que las manos de Yunho fueron más rápidas y ni siquiera le dejaron pensar
cuando comenzaron a rozar solo un poco sus costillas y sacando carcajadas demasiado
fuertes como para ser simplemente actuadas. Y ni siquiera logra tener
conciencia de su cuerpo, pegándole de forma casi brutal al alto que más que
compadecerse, parecía disfrutar bastante la escena.
Hasta que entre una súplica y otra y un beso corto y roces
en los labios que le pedían compasión, fue lo que dio un vuelco rotundo a lo
que sucedía.
Cuando los labios de Jaejoong comenzaron a pedirle más a la
boca de Yunho, fue el alto el que no supo controlarse y permitirse por primera
vez, afirmarse directamente de la cintura del menor, apretándolo.
Sintiéndolo.
Las piernas de Jaejoong le atrapan, mientras Yunho se
permite mirarlo por unos pequeños segundos y volver a su oído, susurrando
un te quiero que causa un escalofrío que hace que su cuerpo reaccione
de una forma completamente distinta a las veces anteriores.
Ya no son solo palabras que esperan una respuesta, sino que
su cuerpo era el que mandaba las olas de sentimientos.
Y Jaejoong no le detiene y tampoco tiene ganas de hacerlo
cuando Yunho baja lentamente por el hueso de su mandíbula, besando centímetro a
centímetro hasta llegar cerca de su oreja y provocar una ola de calor a lo
largo de su espina dorsal que lo estaba matando y que le hace pensar
que cualquier tipo de sueño o fantasía estaba siendo terriblemente derrotada
por eso porque dios, no lo soportaba.
Las manos de Yunho siguen ancladas a su cintura y eso le
desespera. Le angustia. Porque él quiere tocar lo indebido, pero no sabe como
partir. No sabe como comenzar ni como continuar ni qué tocar.
Solo está desesperado.
Desesperado de Yunho, de que esto esté pasando y de que
sinceramente, esto fuera tan rápido y tan bueno que no quería que parara. No
ahora ni nunca.
Menos cuando se da el valor de tomar una de sus manos
mientras le besa, y permitirle meterla bajo su polera para que su contacto
fuera directo con su piel. Y eso, eso se sintió muchísimo mejor.
Especialmente cuando los dedos de Yunho se fueron directo a acariciar sus
costillas, marcándolas una a una, mientras la otra mano se daba la libertad de
igualarla.
Cuando Jaejoong se vio a si mismo con la camiseta más arriba
de su pecho se dio cuenta que la timidez no le estaba afectando ahora y que
tampoco pensaba mucho en ella, sino que de hecho quería olvidarla por completo,
permitiéndose tocar lo mismo que hacía Yunho con él.
(Y le costó darse el valor, pero cuando sus manos torpes
tocaron su piel, creyó que nada podía mejorar la escena).
Los ojos de Yunho se centran en los suyos cuando sus manos
recorren ese abdomen que se negó de mirar, pero del que ahora sinceramente, no
se quería privar y menos cuando el alto se separa solo un poco y se quita la
camiseta en un leve movimiento, dándole mucha más libertad que antes.
(Quizás demasiada).
Porque cuando Yunho se sumió en sus labios una vez más, acomodándose
entre sus piernas, a él le fue dificil contenerse y no flaquear si lo tenía así
de cerca. Todo lo que soñó, lo que se prohibió de pensar y de lo que tanto
temió, estaba ahí, rozando su cuerpo más de lo debido y más de lo que se
hubiese atrevido a imaginar.
Y todo estaba siendo tan perfecto y a un ritmo tan
respetuoso para él, que cuando las manos de Yunho subieron hasta tocar sus
hombros por debajo de la polera, él solo levantó los brazos para que se la
quitara de una sola vez, dejándole ver lo que pocos habían tenido la suerte.
Las manos de Yunho parecen toscas cuando rodean la cintura
casi femenina de Jaejoong, apretándolo y haciéndolo ahogar un gemido cuando sus
labios pasan cerca de su pezón. Un movimiento demasiado osado, que le hace
temer por unos segundos, hasta que siente como el menor levantaba sus caderas,
haciéndolas chocar con las suyas sin querer separarse ni un milímetro.
(Y la tela del pijama no estaba dejando mucho a la
imaginación).
Probablemente si se pusiera a analizar de forma fría lo que
estaba haciendo, se habría detenido hace bastante rato, pero cuando Jaejoong
conseguía comportarse de esa forma casi audaz, dejándolo fuera de si, era
imposible no intentar complacerlo y ver como se deshacía en emociones nuevas.
Especialmente cuando se atrevió a bajar las manos por su
cintura y rozar suavemente la orilla de su pijama, viendo como encogía su
cuerpo con el contacto de la tela mientras comenzaba a descender lentamente por
sus delgadas piernas.
Y ahí estaba, con la coleta deshecha y el cabello
desparramado sobre el colchón de su cama, mirándolo y esperando un próximo
movimiento de su parte, mientras él no atinaba a nada más que observarlo y
darse cuenta de lo hermoso y perfecto que era, y que la imagen entre inocente y
erótica que tenía frente a él, lo estaba quemando vivo.
El pantalón de su pijama no se demora mucho en caer antes de
volver a subirse el colchón, siendo atrapado entre sus delgadas y desnudas
piernas, mientras Jaejoong le sonreía y soltaba un gemido tras otro cuando
Yunho besaba y succionaba cada centímetro de su cuello, haciéndolo sentirse en
un verdadero vaivén.
El contacto de las manos del alto alrededor de su cuerpo le
tenía el cuerpo tan desorbitado, que cuando siente sus dientes apretarle solo
un poco de carne sobre su hombro, el gemido llega a ser gutural de lo fuerte
que es. Intenta afirmarse de su espalda para no deshacerse en si mismo, pero
cuando la mano de Yunho baja hasta su espalda, rozando el final hasta pasar por
sobre su trasero, las cosas comienzan a cambiar. El tacto de Yunho ya no lo
siente como antes y su cuerpo no estaba reaccionando de la misma forma.
De pronto Jaejoong tuvo miedo, mucho miedo.
Pero Yunho no notó esto, de hecho sus besos no se detenían y
sus manos seguían apretando y sintiendo cada pedazo de su cuerpo. Su pequeña
cintura, su trasero, sus muslos, todo le parecía demasiado, pero a la vez
tan poco, que solo conseguía desesperarse más.
Hasta que uno de sus dedos bajaron al elástico de la ropa
interior del menor, queriendo ir más allá, pero siendo detenido de golpe, como
si una ola de frío le hubiese dado de lleno contra el cuerpo (y contra el
rostro y la libertad y la conciencia).
La voz de Jaejoong suena como un eco en la habitación y como
una descarga eléctrica en él, separándolo en menos de un segundo.
- Yunho, no.
No puedo. Tengo miedo. Yunho tengo miedo, no puedo.
Jaejoong encoge las piernas apenas Yunho se levanta sobre
él, caminando un metro hacia atrás y tomando una distancia suficiente para
frenarse. Para darse cuenta que la había cagado y que había perdido todo tipo
de confianza que alguna vez tuvo o existió.
- No puedo- susurra-. Lo siento, no puedo.
Lo peor de todo es que ni siquiera es capaz de consolarlo
porque esta en shock y ni siquiera cree capaz de asumir su error como para
volver a acercársele a decirle un par de palabras, sino que solo se queda ahí,
estático, con su hombría demasiado evidente para pasar desapercibido y con el
corazón a mil por hora a punto de rebentársele.
No pensó que esto ocurriría.
Sinceramente, no lo creyó ni en la peor de sus pesadillas.
- Jae, yo… no importa…
tranquilo.
Palabras sin sentido que le hacen perder la noción y solo le
permiten ver a Jaejoong, con el cabello demasiado desordenado y los ojos muy
brillantes como si estuviera a punto de ponerse a llorar. Pero no hace nada,
solo se queda ahí y se balancea pensando que hacer y cómo hacer que su cuerpo
volviera a su estado normal y no siguiera recriminándolo.
Y le hubiese gustado pensar en una solución que no fuera ir
al baño en ese instante, pero se siente tan tonto, tan vanal y superficial, que
si fuera por él se daría un cabezazo contra el piso y se haría pagar por cada
error que cometió por segundo.
¿Qué mierda pretendía? ¿Violarlo?
¿Acaso era un idiota?
¿Acaso le gustaba mandar todo a la mierda por una simple
calentura que no supo contener?
Moja sus manos lo suficiente como para enfriarse de alguna
forma y luego hunde su cara en ella, esperando ahogarse o morir en el intento.
Si no se le pasaba el exceso de temperatura y el problema que tenía entre sus
piernas, no sabía que tendría que hacer.
(Y en la condición que estaba ahora, lo que menos quería era
tocarse).
Recuerda consejos estúpidos que nunca creyó necesitar, pero
de los que Yoochun estaría orgulloso si le viera, porque está tan desesperado
por salir y ver que Jaejoong sigue ahí y que está bien y que aún quiere volver
a verlo, que solo atina a colocarse a saltar con ambos pies, esperando que la
sangre comenzara a fluir y el calor a esparcirse.
Lo que resultó luego de cinco minutos más o menos.
Solo que cuando abrió la puerta y ve la oscuridad de su
habitación, tuvo miedo de no encontrar a Jaejoong y de que este de verdad se
hubiera ido. Porque la cama estaba vacía y no había ni un pequeño cuerpo en
ella, solo restos de sábanas deshechas que se encargan de gritarle en el
pervertido que era.
Pero cuando avanza más y le ve pegado al ventanal que daba a
toda la ciudad, se cree capaz de respirar tranquilo a pesar de que no tenga ni
la más mínima idea de cómo comenzar, de cómo acercarse y no cagarla más aún si
es que la relación ya no había tocado fondo por su culpa.
Se coloca su pijama que estaba tirado en el suelo y avanza
tan lento que es probable que Jaejoong ni siquiera le hubiese escuchado porque
seguía con su frente pegada al vidrio, viendo como el vaho se iba y venía a
causa de su respiración.
(Está seguro que este es uno de los momentos más dificiles
de su vida y se siente tan adolescente como Jaejoong por como dejó que las
cosas sucedieran).
- Jae… ¿estás bien?
Un susurro que le hace salir de su ensimismamiento,
volteándose y mirando aún demasiado avergonzado a Yunho que parecía
estar hundido en una especie de sentimiento que no supo reconocer.
Asiente con dificultad y con tanto miedo aún, pero también
de querer que todo hubiese seguido.
- lo siento- susurra.
- No no, no tienes nada
que disculparte fui un idiota- Yunho da un par de pasos más, pero aún así sin
invadir su espacio-. No sé que me pasó, me descontrolé, lo siento Jae, lo
siento en serio.
¿Podía ser más perfecto?
¿Podía dejar de culparse todo aunque fuera un segundo?
Jaejoong niega rápido, aún con el cabello demasiado
desordenado, cayendo como una suave cortina sobre sus hombros.
- No Yunho, yo también
quería- susurra avergonzado.
- Esto no pasará de
nuevo, lo prometo.
- Pero yo lo quiero hacer contigo Yunho.
Una verdad demasiado sincera que provoca que el aire se
congele y a ambos les cueste respirar porque aún no asumían la sensación de lo
que acababa de pasar. Jaejoong aún sentía las manos de Yunho recorriendo su
cuerpo, y éste, aún creía sentir lo delicada que era la piel del menor, casi
llamándole a tocarla.
Le cuesta mirarle por más de un par de segundos, pero lo
hace, a pesar de que tenga solo una camiseta puesta y sus piernas sigan
desnudas.
¿De verdad quería perder todo lo que había conseguido por
una simple calentura que él no supo controlar?
- No hasta que estés lo
suficientemente listo- se da el valor de acercarse hasta quedar frente a él y
notar como parecía tiritar por el frío o por el miedo a la situación-. No tengo
problemas en esperar, pero yo no te obligaré a nada.
- No me estás obligando,
solo me asusté un poco.
- Pero me apresuré
demasiado y eso no estuvo bien.
Un puchero al que Yunho no responde, sino que solo baja la
cabeza aún decepcionado de si mismo, y retrocediendo lo poco que había avanzado
para volver a esa cama demasiado deshecha como para solo volver a dormir en
ella.
Lo peor es que le cuesta concentrarse en rehacerla y no
pensar (ni recrear) cada pedazo de escena de lo que había pasado ahí y de lo
que su mente se había encargado de grabar con la máxima cantidad de detalles.
Especialmente cuando nota que el perfume de Jaejoong parecía haberse apropiado
de todas las sábanas.
Abre la cama con dificultad, y sin saber si debía llamarle o
solo acostarse en silencio, pero la situación se había vuelto tan incómoda que
solo prefirió la segunda opción y esperó que algo le alertara a que estaba
haciendo bien o que ya, estaba empeorando más las cosas.
Pero cuando siente unos pies entrar a la cama, rozando sus
piernas y a ese pequeño cuerpo que casi fue suyo, cree que puede respirar
tranquilo. Porque está ahí, porque no lo odia tanto como cree y porque Jaejoong
se pega a su espalda y se da el valor de abrazarle por sobre el abdomen, sin
dejarle ir, como si estuviera diciéndole que no estaba ni enojado ni
decepcionado, sino que solo con miedo. Miedo a descubrir cosas que él no
conocía y que lo colocaban tan vulnerable que no era capaz de medir sus
acciones.
Miedo a querer entregar demasiado y no saber parar.
Los dedos de Jaejoong le aprietan con cuidado, rozando su
piel de forma involuntaria, pero arrepintiéndose de inmediato y volviéndose
casi de forma brusca.
(Lo que le deja más que claro que ninguno de los dos podría
dormir si las cosas seguían así de tensas).
- ¿No puedes dormir?
La voz de Yunho le asusta, haciéndolo pegar un saltito y
retroceder con miedo. No sabía si era específicamente la falta de sueño lo que
lo tenía así, pero el hecho de estar completamente a oscuras en un lugar que no
conocía y después de lo que acababa de pasar, le era dificil dejar su mente en
blanco y concentrarse específicamente en dormir.
No cuando estaba Yunho así de cerca, y él, lo quería más
cerca aún.
- No. No puedo.
Pero cuando siente las sábanas levantarse de golpe y ver
como Yunho sale de la cama, aún con camiseta y solo su ropa interior, teme que
lo hubiese espantado y que terminara durmiendo en el sillón incómodo y solo por
su culpa.
Por su maldita vergüenza, timidez y adolescencia.
No es capaz de decirle algo o de impedirle que se fuera,
sino que solo se concentra como su figura desaparece por el pasillo y le deja a
él, en medio de la habitación, oscuro y con los nervios de punta.
O era su miedo a la oscuridad o a la situación, pero lo que
menos quería era estar solo.
El ruido de los autos en la calle parece aumentar al igual
que el sonido de los pies de Yunho cuando pisan el suelo de madera, alertándolo
de nuevo y haciendo que se sentara de golpe casi como por arte de magia.
Tiene los ojos pequeñitos por la falta de luz, pero puede
ver perfectamente como el alto caminaba tranquilo con un vaso de leche en su
mano, preocurando no derramar ni lo más mínimo y deteniéndose justo frente a él
con una suave sonrisa.
- Dicen que ayuda a que
duermas mejor, pero tenía solo de frutilla, lo siento.
Recibe el vaso con cuidado y le mira sin poder creer lo que
estaba sucediendo. Sin poder soportar tener un novio que le consintiera incluso
más que sus padres y se fijara en detalles tan básicos que solo conseguían
dejarlo pasmado una y otra vez.
Yunho no estaba ni enojado ni decepcionado con él, sino que
solo era Yunho, ese al que quería hasta volverse loco.
Toma en silencio y con mucho cuidado la leche tibia y sonríe
limpiando sus bigotes y agradeciéndole porque aunque no fuera su favorita,
estaba deliciosa.
- ¿Quieres que deje la
luz prendida?
¿De verdad era tan obvio?
Asiente con algo de vergüenza y le devuelve el vaso, viendo
como Yunho lo dejaba con cuidado encima de la mesita de noche y volvía a
meterse bajo las sábanas, pero sin tocarlo.
Pero cuando Jaejoong le mira y le besa con restos de leche
de frutilla, se da cuenta de cuanto lo ama y cuan necesario se había vuelto en
su vida. Y ya no es él el que le abraza, sino que es el que le pide si lo puede
acurrucar un poco porque tiene frío.
Un frío que nunca existió, pero que sin duda, le hizo pasar
una de las mejores noches de su vida.
**
Lo ideal hubiese sido que se despertara con una hermosa
sensación de haber dormido junto a Jaejoong y con los rayos de sol pegándole en
la cara, pronosticando lo buena que sería su semana, pero no fue así.
Porque al parecer el menor olvidó que estaba durmiendo con
alguien porque cuando se despertó, se estiró de tal forma que le pegó de lleno
en la cara a Yunho, dejándolo casi noqueado y sintiendo un extraño frío
recorrer por el interior de su nariz.
Mierda.
Sentía que le había partido la nariz en dos.
- Oh, Dios, Yunho, oh…
oh soy un idiota, olvidé que estaba aquí. Yunho, ¿estás bien? Oh que tonto soy.
Asiente siendo obvia su mentira y tapándose la nariz con una
mano, rogando que no se la hubiese quebrado, pero cuando nota como Jaejoong le
miraba sentado en la cama, con los ojos pequeñitos y su largo cabello
desordenado, todo daba igual.
Hasta tener la nariz quebrada.
- ¿Siempre eres tan
bonito cuando despiertas?
- ¿Por qué te gusta
verme sonrojado desde temprano?- se tapa la cara con las manos y vuelve a
acostarse, asumiendo que ya no había ninguna nariz rota-. Eres malo Yunho.
- Tienes que levantarte.
- No quiero.
Siente una caricia en su espalda que le hace soltar un
escalofrío, pero la ignora, negándose a salir de ahí.
De hecho, no quería irse nunca más en su vida de esa casa.
Escucha una risita de Yunho, negándose a insistir y viéndolo
caminar con su ropa hacia el baño, siendo demasiado responsable como para
seguir acostado.
¿Por qué no podía tomarse solo ese día libre y estar con él
todo el día?
Suelta un bostezo y sus ojos comienzan a cerrarse hasta tal
punto que pierde la noción del tiempo, sino fuera porque los dedos de Yunho le
acarician la frente, advirtiéndole que ya era hora de despertar.
¿En qué momento se durmió?
- No quiero ir al
colegio- se queja bostezando.
- Tienes que bañarte.
- Tampoco quiero.
- Odio la gente sucia-
bufa sin detener las caricias que le daban más sueño aún-. Jaejoong, no te
duermas, te estoy mirando.
- No me mires.
Como si fuera fácil no hacerlo.
- Te dejé la tina lista.
Deberías agradecerme por estar consintiendote tanto.
Una sonrisa que le hace ver que esa información si que le
había puesto contento, levantándose somnoliento aún y bostezando mientras
llegaba a la puerta del baño y Yunho le decía que prepararía el desayuno.
Un desayuno que solo se quedó en la intención cuando
Jaejoong pidió solo una última cosa, que le hizo sonrojarse hasta incluso más
que la noche anterior.
- No quiero estar solo
Yunho.
No quería perderlo de vista ni que Yunho estuviera lejos de
él cuando estaban bajo el mismo techo.
El alto le mira nervioso, con su ropa formal y asiente sin
saber exactamente como comportarse ni qué hacer en ese tipo de escena. Porque
cuando Jaejoong se coloca frente a la tina y quita la camiseta y luego el
pantalón, Yunho solo atina a mirar rápido a otro lado hasta que siente que ya
estaba dentro del agua sin tener que ver demasiado.
(Lo que era poco probable).
- Yunho.
- ¿Mm?
Era imposible que no se viera nervioso si ambos estaban en
ese pequeño lugar, estando Jaejoong apenas un metro más allá, hundido en el
agua y desnudo, mientras él solo se sostenía al lavamanos porque no sabía donde
mirar ni donde moverse ni donde sentarse, sino que seguía ahí, aferrándose a
ser fuerte y a no perder la cordura al ver tanta piel.
- Confío en ti.
Tres palabras que le hicieron madurar y ser fuerte y
sentarse sobre la taza del w.c., mirando sus pies y sintiendo como el agua
sonaba con los movimientos ondulantes de Jaejoong.
Sinceramente no sabía cual era su función específica ahí,
pero el nerviosismo ya comenzaba a abandonarlo.
- ¿Me lavas el cabello?
Una pregunta que le descoloca y le hace mirarlo sorprendido
y asintiendo porque no era algo tan dificil como para no hacerlo. Enrolla las
mangas de su camisa y se acerca sin mirar su cuerpo, sino que solo su objetivo.
Cuando Jaejoong moja su cabello y apoya su cabeza en el
borde de la tina, Yunho cree que se enamoró. Justo en ese instante. Ni antes ni
después, sino que ahora.
El menor se deja tocar con cuidado y Yunho se sorprende de
si mismo, pensando en lo que se había convertido y cómo lo había hecho. Ya no
tiene ganas de hacerlo apenas lo ve ni una calentura desmedida, sino que lo
mira porque se cree capaz de hacerlo sin titubear y no de querer ir más allá.
Y sinceramente, cree que Jaejoong es perfecto.
Hablan de cosas sin sentido y oye al menor quejarse del
colegio y de su vida y de la injusticia de la leche con plátano como si fuera
algo que moviera su mundo. Pero él solo le escucha, sonríe cuando es debido y
le limpia con una esponja porque sabe que no puede más consigo mismo y que cada
cosa que le pida, él la hará, consintiéndolo hasta el final de los tiempos.
Y cuando le dice que ya es suficiente, Jaejoong se levanta
sin pudor, mirándolo y agradeciendo cuando el coloca una toalla sobre su cuerpo
y otra sobre su cabello, secándolo con cuidado.
Un acto cotidiano que le toma más del tiempo habitual,
dejándolos atrasados a ambos, pero permitiéndoles conocerse lo suficiente como
para seguir amándose.
El sonido del secador de pelo provoca quejidos en Jaejoong,
mientras él le sacudía el cabello con cuidado y enredaba sus dedos entremedio,
deslizándolos con cuidado.
Y se ve a si mismo. Consintiéndolo, sonriendo como estúpido
y enamorado.
Enamorado hasta las nubes y sin ninguna pizca de
arrepintimiento.
(Ni siquiera un poquito).
aw yunho anda a limite de su resistencia? xD es obvio q tanta abstinencia le hace estragos jajaja es un amor amo como trata a jae lastima q los demás solo vean la diferencia de edad y no el amor que se tienen como lo hizo Junsu ♥ mi bello delfin se dio cuenta de q eso q tienen es puro amor y al menos tienen su apoyo y el del raton adsadas gracias x compartir :)
ResponderBorrar-suspira llena de ternura- al final tendran que aceptar ese amor tan puro y sincero <3 y poco a poco los dos dejaran sus miedos y se amaran como es debido >_< jajajaja gracias es hermoso el fic <3
ResponderBorrar♥♥♥♥♥♥ aww~~ me encanta Yunho ten mas autocontrol *0* aunque con un Joongie asi de lindo pa cualquiera pierde la razón jejeje amo la personalidad de jae es tan lindo :3 la diferencia de edad es de 12 años joder espero que los padres d jj no maten a Yunho
ResponderBorrarMuy lindo yunho consintiendo a su Peke, y Jae mas tierno no puede ser, amo esta linda parejita
ResponderBorraryunho es muy tierno y consentidor con jae lo quiere tanto que no le importa esperar hasta que jae este listo pero jae que no le ponga esos calentones a el pobre yunho que a de sufrir bastante sin poder desahogar todo ese amor que siente por jae que fuerte y controlado es yunho no cabe duda pero el dulce tierno e inocente ja es muy consentido y el muy feliz dejándose chiquiar así
ResponderBorrarEsos dos son todo amor, tienen miedo de que las cosas se salgan de control y que se hagan daño. Pero lo que sienten, no los detiene y de alguna manera los hace mas fuertes.
ResponderBorrarYunho cuida y mima a Jae como si fue un tesorito...
ResponderBorrarAhhhh Jae Jae!.......Te comprendo con el miedo que sientes, pero dejate llevar y entregate a Yunhis. Yunho todo respetuoso y amororso con Jae, ojala y pronto consumas su relacion y no importa la edad para hacerlo, Yunho no lo va a obligar a nda y Joongie asi lo desea, en conclusion los dos quieren estar juntos.
tan tierna la escena del baño.cómo Yunho lava el cabello de Jae.
ResponderBorrarasí o más enamorado.
gracias
awww que lindos <3 A Yunho prácticamente se le cae la baba por Jaejoong :3
ResponderBorrarQue se pase rápido el miedo a jaejoong xDD! ya es hora que den el siguiente paso(? :D
Awwww son tan................ tan tiernos ahhhhhhh
ResponderBorrarespero que toda su felicidad no sea arruinada
Mi Jae temerosa oww es normal, pero un dia no resistirá mas ante semejante hombre, solo hay que darle tiempo ^^
ResponderBorraryo estuve a punto de creer que algo iba a pasar...bueno creo que aun no es tiempo... Yunho cuida tanto a Jae... es el novio perfecto !! y Jae es a veces tan caprichoso pero solo por culpa del amor son una pareja muy linda.. gracias por la actualización
ResponderBorrarMe va a dar algo ardkakdkakdbajffw que hermosos. por un momento pense que lo iban a hacer pero jaejoong es un nene aun, era de esperarse que tuviera miedo.
ResponderBorrarme dio cosita lo de yunho con su novia que le puso el cuerno, pero ya esta con jae.. es mejor haha
me tiene atrapada este fic.. sigo leyendo :D
Yunho es el mejor novio del mundo c': Es de esperar que quiera hacerlo con Jae pues es muy lindo y tierno :3 y eso pasa cuando te gusta una persona pero aun por más que quiere Yunho piensa primero en el bienestar de él ya que tiene 15 años y psicológicamente puede no estar listo para ese tipo de situaciones, pero ahora que sabe que ademas de todo Yunho lo respeta será más fácil para el confiar y hacerlo c:
ResponderBorrarEl encuentro de Jae y Junsu fue lindo, nisiquiera Junsu puede resistirse a la ternura de Jae x3 Y Yunho diciendole a Min que Jae es su novio <3 que hermoso c:
La parte final fue lo mejor del capitulo, el cómo Yunho describe el estar con Jae y el momento en que supo que se enamoró y por qué *O* está historia es demasiado linda
ajajajjajajajjjajaja debo admitir q me volvieron a dejar con las ganas xD ese junsu si es chepa xD jajajajajajaj pobre yunho debe contenerse.. pero demuestra q realmente lo ama ps no lo obliga ni anda estresandolo con q lo hagan~~
ResponderBorrarYunho esta loquito por Jae
ResponderBorrarPero parece que Junsu le a pillado mucho cariño tambien