domingo, 9 de noviembre de 2014

26 de Enero - Cap 7


Jaejoong entrelaza sus dedos con los de Yunho, mientras el alto le hacía correr entre los autos de manera demasiado adrenalínica y de la que sus padres no estarían orgullosos, hasta que llegan a un lugar lleno de deportistas y jóvenes, haciéndolo sentir demasiado femenino y demasiado lejano a ese mundo al que sí debería pertenecer.


Comenzando porque Yunho andaba con shorts y un gran bolso porque le obligó a acompañarlo a jugar fútbol. Aunque él fuera solo a mirarlo y a, le costaba demasiado decirlo, conocer a sus amigos.
Del solo hecho de recordar eso, su estómago ya parecía retorcerse de nuevo.
Y lo más desesperante de todo, era que iban atrasados al partido por su culpa. Por sus malditas ganas de estar toda su vida con él cuando supo que sus padres no llegarían hasta el lunes en la noche a causa de una comida en algún lugar lejos de su casa.
(Admite que le dio vergüenza llamarlo y preguntarle si esa noche podía quedarse con él en su departamento, pero cuando escuchó la sonrisa de Yunho que le hizo pensar cosas que no debía pensar, sentía que la vergüenza por alguna vez, se tenía que quedar de lado.)
Corren hasta que su respiración agitada se hace notoria y Yunho lo obliga a detenerse a pesar de lo atrasado que estaba (que no era tanto, pero que a él le gustaba exagerar), sacando ese maldito aspecto paternal que tenía de vez en cuando, sobre protegiéndolo más de lo que le gustaría. Pero cuando vuelven a tomar su rumbo y Jaejoong ya puede ver a Yoochun mirándolos con el ceño fruncido, se suelta de su mano, avergonzado y disminuyendo la velocidad porque ya no era necesario correr.
De hecho, ese era el momento perfecto para arrepentirse e irse de ahí antes de que fuera demasiado tarde.
(Pero no lo hizo porque tampoco se atrevió).
-       ¿Qué concepto de llegar a la hora tienes Yunho? llevamos más de diez minutos esperándote.
-       Lo siento, lo siento, si ya llegué- se quita el polerón por sobre la cabeza, levantándose sin querer la camiseta y asustando a Jaejoong que miró rápido hacia otro lado-. Son solo diez minutos, no exageres.
-       Pero ya vamos a empezar.
Se quita rápido las zapatillas, cambiándose los calcetines por unos más largos mientras se amarraba las canilleras y notaba como Jaejoong miraba incómodo a Yoochun que ni siquiera se fijaba en su presencia de lo enojado que estaba.
-       ¿Te acuerdas de Jaejoong verdad?- se estira la camiseta y se levanta rápido-. Supongo que la presentación debió haber sido así, les pido disculpas a ambos por haberse conocido de esa forma tan… incómoda.
-       Ah sí- increíblemente el rostro de Yoochun cambia cuando mira al menor-. El chico que estaba en tu departamento. Te acuerdas de mi, ¿verdad?
-       Si me acuerdo de usted- una reverencia que hace que ambos amigos se miren entre si sorprendidos de sus excesivos modales-. Me disculpo por lo del otro día.
-       No no, está bien. Y no me trates de usted ¿si?
Una palmadita en el hombro del menor que provoca que sonría nervioso y que hace pensar a Yunho que de verdad las cosas no estaban resultando tan avasalladoras como el creia. De pronto ve a Junsu quien se acomodaba acomodaba el cabello.
También su respiración era agitada.
(Y también la mirada de Jaejoong ya no era tranquilizadora).
-       ¿Por qué no han empezado? Pensé que me había perdido de mucho.
Por suerte su cabello se había desordenado porque ni siquiera se fija en Jaejoong que comenzaba a pegarse a su cuerpo, probablemente buscando refugio en donde esconderse.
-       Yunho vino con su… con su… vino con Jaejoong- introduce Yoochun más nervioso que el menor.
-       ¿Quién es Jaejoong?
-       Él es Jaejoong y está conmigo así que cuídalo mientras jugamos.
Una mirada de parte del rubio que no pasó desapercibida y que provocó que la reverencia de Jaejoong no fuera tan rápida como la anterior, sino que mucho más avergonzada y cautelosa a causa de la vergüenza.
Caminan hacia las gradas cercanas a la cancha con Junsu tras ellos y Yunho deja su bolso a los pies de Jaejoong junto a su polerón que le deja caer encima de su espalda. Tan solo de ver la cara de miedo del menor, se le quitaban las ganas de irse a jugar a la pelota, pero de una u otra forma tenía que conocer a Junsu y darse cuenta por experiencia propia, que no sería nada terrible y que incluso le agradaría más que Yoochun.
Cuando ve de reojo al rubio que se sienta al lado de Jaejoong, se acerca con cuidado y le besa suave y de forma demasiado tierna sobre la mejilla, como si estuviera dándole valor y pidiéndole perdón a la vez.
(Lo que Jaejoong aprovechó para sonrojarse más aún).
-       No temas- le susurra-. No muerde aunque parezca.
Y se va sin más.
Sin preocuparse de obtener una respuesta o sin mirarlo antes de comenzar a correr hacia Yoochun que ya tenía la pelota en sus manos.
Lo que Jaejoong sinceramente odió.
Siente como el peso del cuerpo a su lado se acerca y como él solo se concentra en sus rodillas desnudas, chocándolas entre si y sintiendo un frío repentino solo a causa de los nervios, colocándose el polerón de Yunho encima.
¿Por qué tenía que pasar por este tipo de situación?
-       Eh…- un carraspeo nuevo que llama su atención, fijándose como el chico rubio le miraba con una sonrisa, dando por hecho que quería iniciar una conversación-. Olvidando la mala educación de Yunho, mi nombre es Junsu. Tenía muchas ganas de conocerte.
-       Es un gusto para mi conocerlo, Junsu hyung.
Una reverencia que se interrumpe rápido cuando siente el silbato y como el resto de la gente comenzaba a alentar a los jugadores, entre ellos Yunho.
Increíblemente también estaba nervioso por eso, porque quería que ganara.
-       No te preocupes de las formalidades, Jaejoong- le interrumpe-. Solo dime Junsu.
-       No pensé que me conocías hyung- se desconcentra cuando ve que Yunho tiene la pelota y corre mucho más rápido de lo que hizo con él hace un rato-. ¿Yunho te ha hablado de mi?
Y por no estar prestando atención se avergüenza de si mismo. De su excesiva confianza, de que sus modales desaparezcan cuando se trataba de su novio y de esa timidez que ya no era tan obvia cuando se concentraba solo en mirar a Yunho.
Estaba hecho un caso perdido.
Nota como Junsu sonríe mientras busca sus lentes de sol, tapando sus ojos felinos para mirarle mejor.
Claramente, estaba disfrutando la situación.
-       Yunho habla mucho de ti.
Le es inevitable no sorprenderse.
¿Qué cosas diría?
-       ¿Eres muy amigo de él?
-       Se podría decir que sí, lo conozco desde hace años.
El silbato nuevamente los interrumpe, viendo como Yunho levantaba a Yoochun del piso y éste corría contra otro jugador que probablemente le había hecho algo. Si estuviera atento entendería que pasaba, pero se extraña que por primera vez (o segunda si se contaba cuando conoció a Yunho) no se sentía incómodo con alguien.
-       ¿Te… gusta mucho Yunho?
Hasta ahora. Porque la incomodidad al notar como sus mejillas comenzaban a enrojecer de manera catastrófica fue algo que le hizo mirar lejos y pensar en cosas que le hicieran hablar de manera coherente.
-       Eh… m… me… me gusta… me gusta mucho hyung.
-       Tu también le gustas bastante- le dice despreocupado-. Me encanta ver a Yunho así, como tonto. Ya se colocaba demasiado aburrida su vida de soltero.
Pero los gritos son tan altos y él no entiende qué pasa ni si tiene que celebrar o quejarse, pero sonríe de todas formas por la nueva información, porque se da cuenta que ya no le da vergüenza ser feliz y reírse como el adolescente de quince años que era. Escucha a Junsu soltar un par de gritos de celebración y ve como Yunho aparece entre la multitud y le ve y sonríe y le saluda y le lanza un beso mientras Yoochun se le acercaba y le pegaba en el cuerpo y se le abrazaba al mismo tiempo.
Era tan mal novio que ni siquiera había visto su gol.
-       ¿Cómo conociste a Yunho hyung?
Junsu se vuelve a sentar, a la vez que saca una botella de agua y se la ofrece para luego beber él. No sabía porqué ni qué era lo que le había hecho pensar eso, pero estaba seguro que no podría parar de hablar con él por un buen rato.
-       A través de Yoochun- comienza-. Fue de coincidencia en verdad, llegué a beber una cerveza con él y estaba Yunho ahí, y desde que lo conozco que lo veo todas las semanas mínimo dos veces. Lo conozco desde que tenía como veinte años, sería chistoso que lo hubieses visto ahí.
-       ¿Por qué? ¿tenía el pelo largo o algo así?
Una sonrisa cómplice que le hace aceptar un trago de agua y darse cuenta que el polerón de Yunho le quedaba demasiado grande y que sus manos parecían nadar dentro de esas mangas.
Pero olía a él, y puede que por ese simple hecho, no quería quitárselo.
-       No puede saber que te dije esto, pero era modelo- Junsu no deja de sonreír y se concentra en mirarlo haciéndolo sentirse pequeño. Él era guapo, muy guapo-. Ganaba dinero con eso y lo entretuvo por un tiempo.
Y vaya que le sorprendió.
Una imagen de Yunho con siete años menos (que no era muy distinta a la de ahora) mirándole detrás de un lente de una cámara y posando con ropa excesivamente cara que él no usaría, le llama la atención.
Demasiado.
Porque sabía que probablemente esas fotos no habrían pasado desapercibido y no se tienen que haber llevado solo un par de halagos.
-       No pensé que Yunho hyung fuera modelo, nunca me había contado.
-       Dudo que quiera contarlo. Se niega porque le da vergüenza.
-       Supongo que era el mejor modelo, me refiero a uno de los mejores.
Sabe que está siendo demasiado sincero y que debería tener un poco de filtro, pero como Junsu era uno de los amigos más cercanos de Yunho, sentía que no era necesario, que con él no era necesario esconderse ni mostrar una faceta más recatada para no causar una mala impresión.
De hecho sentía, que ya lo quería un poco.
(Aunque esa forma en que le miraba, como estudiándolo, aún le asustaba un poco).
-       Le iba bastante bien así que supongo que sí. Yunho es un buen hombre y buena persona, él te tratará bien.
-       Nunca ha hecho algo que yo no quiera –agrega y dándose cuenta que esa información quizás sí había estado de más.
-       Lo supuse, siempre ha sido bastante bueno con la gente que quiere, solo que a veces se aprovechan de eso y se burlan de él. Yunho es demasiado bueno para este mundo, por eso Yoochun pelea con él a veces.
¿Se burlan de él?
¿De Yunho?
¿De su Yunho?
-       ¿Quién se burla de él?
Le hubiese gustado no sonar tan serio, pero hasta Junsu nota como el contraste del Jaejoong de hace unos segundos con el de ahora era bastante obvio.
(Pero sin dejar de ser adorable).
Incluso le daban ganas de apretarle las mejillas y de pedirle que si podía abrazarlo porque no lo soportaba más, pero sabía que eso era extraño y era mejor ni siquiera intentarlo.
-       Estoy diciéndote demasiada información que Yunho odiaría que supieras, Jaejoongie. ¿Te puedo decir así o te molesta?
-       No importa hyung, mi mamá me dice igual.
-       Eres más tierno de lo que Yunho decía debo admitir.
Una confesión que le hace sonreír tímido y susurrar un suave gracias, mientras el silbato volvía a sonar, pero él no le prestaba atención porque creía que ya no era necesario.
No cuando estaban a punto de decirle información demasiado importante.
Junsu ya no sonreía cómodo como antes ni le miraba de forma enternecedora, solo perdía su vista más allá, viendo como Yunho le quitaba la pelota a alguien y tenía una mini celebración con Yoochun.
Por muy idiota que sonara, sentía que el alto era como una especie de hermano para él, de esos que se debían cuidar porque la gente se aprovechaba de ellos.
Excepto por Jaejoong, que más que aprovecharse, parecía morir por él.
-       Yunho tenía una novia en la universidad durante muchos años, casi tres, y él la amaba mucho, pero le comenzaron a llegar rumores que no fueron para nada agradables- susurra-. Decían que lo estaba engañando.
-       ¿Yunho? ¿A mi Yunho hyung?- pregunta atónito-. No puedo creer que haya gente que le pueda hacer eso.
-       Sí, y así fue. El pobre estuvo destrozado bastante tiempo, por eso siempre nos empeñamos con Yoochun en que no estuviera solo.
Ni siquiera es capaz de reaccionar ante el intento de recrear esa imagen en su mente. Una en la que Yunho era demasiado bueno para defenderse de si mismo, y en donde terminaba comprando a Taepoong para sentirse menos solo.
Para buscar algo en qué pasar las penas y olvidarse de gente que no lo merecía.
Ahora su estómago estaba más revuelto que antes y ni siquiera tenía calor a pesar de que el sol le diera de lleno en el rostro.
De hecho, le cuesta volver a sonreír.
-       Hyung yo nunca lo engañaré, yo siempre lo voy a querer, te lo prometo.
Palabras que Junsu ni siquiera alcanza a digerir porque ve a Yunho corriendo hacia ellos y subiendo rápido los peldaños de la galería hasta llegar frente a Jaejoong y sonreírle.
¿Por qué no se había dado cuenta antes de lo tonto que lo tenía el adolescente?
-       ¿Qué le dijiste a Jae que tiene esa cara?
Ve como se afirma con las manos sobre las rodillas del menor, quedando lo suficientemente cerca, pero aún sin invadir su espacio.
Hacían una bonita pareja a decir verdad. La timidez de Jaejoong y la torpeza de Yunho al momento de amarlo eran algo así como la combinación perfecta.
-       ¿Qué cara hyung?- Jaejoong no retrocede ni reacciona, solo se queda ahí, viendo el sudado rostro de Yunho lo suficientemente cerca como para besarlo-. Él no me dijo nada.
-       ¿Yunho, por qué no nos compras algo para comer?- interrumpe Junsu-. Ya tenemos hambre.
Puede que haya sido la excusa más estúpida que se le hubiese ocurrido, pero estar apartado de esa burbuja de amor que tenía frente a él era algo que le había puesto bastante incómodo. Pero cuando Yunho se acerca rápido y le besa suave y corto, saliendo de esa casilla de intimidad que siempre solía tener, le hace sorprenderse de su actitud.
De cómo estaba disfrutando la relación y como parecía gozar que las mejillas de Jaejoong se pusieran rojas mientras él volvía a dejarlos solos.
¿De qué se había quejado tanto Yoochun? ¿De que su amigo estuviera demasiado enamorado?
Jaejoong es el que vuelve a iniciar la conversación, preguntándole cosas triviales o contándole un par de su vida de adolescente del que él pareció fascinarse. Las cosas que tenían en común fueron tantas que olvidaron el partido de fútbol y que el sol se ponía incómodo a esa hora de la tarde, ellos solo hablaban, sin parar ni un solo segundo.
(Incluso ya se habían dado los teléfonos antes de que el partido terminara.)
Yunho sonríe cuando los ve y cuando se seca la cara con una toalla, mientras siente los pasos de Changmin a su espalda, un amigo de hace años con el que se juntaban a jugar fútbol, hasta quedar frente a él y sonreír de esa forma tan peculiar que hacía que sus ojos desaparecieran.
Ambos miran la misma escena, pero no de la misma forma que Yunho piensa.
-       Hey Yunho, jugaste bien hoy, te felicito.
Un apretón de manos y el alto se quita rápido la polera de encima, enredándose de forma torpe en su cabeza y notando como Jaejoong corría rápido la vista de ahí.
(Juraría que era porque estaba semidesnudo, pero prefería creer que no era así.)
-       Gracias, extrañaba jugar. Hace tiempo no lo hacíamos.
-       Sí, y ni siquiera sabía que tenías un hermanito.
Mete la cabeza rápido en una polera limpia y frunce el ceño con el cabello demasiado desordenado como para prestar atención en eso.
-       ¿Un hermano? No, soy hijo único. ¿Por qué lo dices?
-       Te vi llegar con un chico, se parecen mucho, por eso lo creí.
Mierda.
Había olvidado que podían pasar este tipo de situaciones.
Deja la toalla en su cuello y guarda la ropa sucia dentro del bolso, intentando calmarse y pensar que Changmin era su amigo y que probablemente no lo estaba haciendo con mala intención.
Que solo estaba pensando, como el resto del mundo pensaba cuando los veía.
-       ¿Te refieres al chico de cabello negro que está sentado con Junsu?
-       Sí.
-       Es mi novio.
Le hubiese gustado que su reacción no fuera tan obvia, pero no podía pedir mucho si la imagen de Jaejoong era completamente antónima a la suya, pudiendo verse lo obvio cuando se trataba de la diferencia de edad que ambos tenían entre si.
De pronto la euforia y la felicidad del partido habían desaparecido de golpe.
-       ¿Lo dices en serio?- insiste-. Se ve muy joven Yunho.
-       Sí, hablo en serio- tan en serio que solo quería irse de ahí.
-       ¿Cuántos años tiene? Debería darme el secreto para seguir siendo joven.
Una broma que Yunho no toma como tal sino que casi como una burla, a pesar de que Changmin no se daba cuenta del daño interno que le estaba haciendo.
Ve como Jaejoong sonreía de un chiste de Junsu y como un mechón de su cabello parecía escaparse de esa coleta que tanto le gustaba a él.
-       Tiene quince años. Está en el colegio.
Le hubiese gustado haber dicho eso con un tono más orgulloso, pero no puede porque hasta la cara de Changmin es obvia cuando le oye. Como si estuviese diciendo “Ahora Yunho está tirándose a escolares”.
Y no era el único que pensaba en eso porque habían rumores de pasillo que inconscientemente ya le habían llegado, solo que ninguno había sido tan directo como este.
Los pasos de Yoochun corriendo hacia ellos le alertan, haciéndolo tomar el bolso y sintiéndose de cierta forma “salvado” por no tener que seguir participando en esa escena que lo tenía fuera de si.
(Ahí es cuando se daba cuenta que quizás no estaba tan preparado para esta relación y que justamente eso, era lo que no quería asumir).
-       ¡Hey Changmin!- el abrazo torpe de Yoochun le hace ver lo obvio del porqué estaba ahí. Quizás desde lejos podía notarse lo tenso que se había vuelto esa conversación-. Hace tiempo no jugábamos, ¿por qué no venías? ¿eh?
Por problemas de último minuto en la universidad, pacientes extraños y cosas que Yunho no prefiere escuchar porque quiere irse pronto de ahí. Ya no había sol que fuera agradable, sino que el típico viento que te hacía tiritar en la noche a pesar de que estuvieran en pleno verano.
Jaejoong baja saltando cada peldaño hasta llegar a su lado y sonreírle mientras susurraba unas suaves felicitaciones que sabía que eran en vano porque ni siquiera había visto el partido (lo que prefirió bastante si se trataba de hacerse amigo de Junsu). El rubio le seguía hasta llegar donde ellos, al igual que Yoochun que ya se había encargado de despedir a Changmin.
El incómodo Changmin.
-       Vamos a celebrar al bar Yunho, prometo que esta noche si habrán cervezas gratis para ti.
La mano de Jaejoong se aferra a su cintura, abrazándose a él y hundiendo la cabeza sobre su hombro como si estuviera tentándolo a que fueran.
Pero él era fuerte, más de lo que Jaejoong creía.
-       No podemos, es tarde y Jaejoong tiene que ir al colegio mañana.
Un puchero que es ignorado por el alto y que hace que Junsu asienta con el mismo toque paternal y le desordene el cabello, diciéndole que era mejor que acatara si no quería que Yunho lo odiara a ambos por convertirse en amigos demasiado rápido.
Pero cuando logran caminar e irse de ahí, es el rubio el que jala a Yunho del brazo y le hace separarse del menor para susurrar un par de pequeñas, pero importantes palabras.
Si esperaba irse así como así, estaba muy equivocado.
Él no era Yoochun.
-       Espero que cuides a Jaejoong- susurra en su oído-. Porque si él no te mata, seré yo.
Ya no era necesario contarle que el pelinegro se quedaría con él porque al parecer ya sabía todo lo necesario.
Incluso, tenía más ideas de las que él creía necesarias.
Cuando Yunho une su mano con la de Jaejoong una vez más y camina por donde mismo habían llegado, teme como no pensó antes, porque hoy las cosas no podían salirse fuera de control.
Ni siquiera un poquito.
**
Yunho deja caer su bolso junto a las llaves, siendo recibido de inmediato por los ladridos desesperados de Taepoong como cada vez que veía que Jaejoong venía con él.
Sí, lo había reemplazado en menos de lo que a él le costó conquistar su corazón.
El menor corre desesperado hacia él, sentándose en el piso y siendo bastante besado y babeado por el can que se entusiasmaba más con él que con la visita de Yunho, que tuvo que aprender a superar la etapa de celos a causa de su mascota.
Se quita rápido las zapatillas y abre las cortinas del departamento, notando como Seúl ya estaba completamente iluminado a causa de la hora que eran.
Se les había ido todo el día y ni siquiera se habían dado cuenta.
-       ¿Tienes hambre? Podemos pedir comida.
-       Sí, un poco- Jaejoong se sacude los pantalones y se levanta con algo de dificultad. A decir verdad, eran las diez de la noche y estaba muriendo de hambre-. Hyung, ¿por qué no fuiste con tus amigos?
-       Porque estoy contigo. No te puedo dejar solo si quisiste pasar el fin de semana conmigo.
Era una excusa lo suficientemente justa como para acercársele y abrazarle por la cintura, sonriendo. Especialmente porque desde que lo vio hablando con ese hyung, notó que algo extraño le pasaba.
Como si tuviera miedo de algo.
-       Yo podía faltar al colegio mañana. De todos modos no tengo ganas de ir.
-       Pero eres menos de edad- se deja acariciar, mirándole algo triste-. Tampoco puedes entrar al bar.
-       Podía quedarme con Taepoong mientras tu vas, no me importa.
-       Pero quiero estar aquí contigo, tampoco tenía muchas ganas de ir.
Deshacen el abrazo y Jaejoong camina hacia la cocina, sentándose en un piso mientras Yunho estaba al otro lado de la mesa bebiendo agua de una botella.
Algo le pasaba. Pero lo único que sabía es que fuera lo que fuera le costaría averiguarlo.
-       Gracias por decirle a ese hyung que soy tu novio.
Le costó oírlo y concentrarse, pero no pudo dejar de mirarlos mientras hablaban. Excepto la parte en que Yunho se desvistió y se obligó a si mismo a mover la vista hacia otro lugar.
-       ¿Lo escuchaste?- deja la botella encima de la mesa y se lame los labios-. Pensé que no estabas preocupado de eso.
-       Sí, me puse contento hyung.
Más que contento, pero solo se limita a no sincerarse tanto.
-       ¿Escuchaste… todo? Changmin hace preguntas estúpidas a veces.
Era eso.
Pudo notar su incomodidad con el tema y como no había sonrisa en su cara ni un poco de alegría, solo seriedad.
Probablemente esa era la actitud de la que Junsu le había hablado hace un rato.
-       Un poquito, pero me gusta saber que ya no tienes miedo a estar conmigo Yunho.
Ya no era solo hyung. Era Yunho, su novio, el que lo llamaba cuando despertaba y del que recibía las últimas buenas noches antes de dormir. Le gusta observarlo cuando sonríe casi de forma triste, pero lo hace por él, porque está seguro que es capaz de hacerlo feliz.
-       Me di cuenta que no había pensado en la reacción de los demás. Changmin me dejó en un estado… no sé, extraño.
-       La cara de ese hyung quedó aún más extraña.
-       Creyó que eras mi hermano.
Lo supuso, pero de todas formas le impresionó. No por el hecho de que se repitiera lo que ya todos decían, sino que con el tono afectado con que lo decía él.
-       Todos piensan lo mismo.
Pero cuando suspira no lo hace igual que Yunho, sino que se levanta de donde está y camina hacia él, volteándolo desde la polera y mirándolo con una sonrisa para que dejara de estar tan triste por gente tonta.
Ya ni siquiera sonríe por haber ganado el partido de fútbol, sino que solo está de pie, decepcionado del mundo.
-       Todos son unos idiotas.
Una conclusión que hace que Jaejoong se ponga en puntitas y roce su nariz con la suya y se afirme de su camiseta para besarlo suave y despacio casi como si fuera un premio. Un premio por ser el mejor novio del mundo y por no dejar que gente externa arruine lo que ellos estaban logrando.
Doce años no eran una gran diferencia.
Era tan solo tiempo.
Tiempo con el que Jaejoong ya sabía vivir y que le importaba en lo más mínimo.
Cuando se separan ya no hay miradas entristecidas ni nada que los opaque, sino que solo ellos, viéndose, queriéndose, admirándose. Yunho arreglándole el usual mechón de cabello rebelde y él dejándose estar.
Un te quiero mudo y comienzan a caminar a la habitación de Yunho, arrastrando los pies y bostezando más de lo usual. Apenas Jaejoong ve la cama se deja caer en ella y observa como el alto se agacha y busca entre los muebles lo necesario para bañarse.
(Aunque según él no olía para nada mal).
-       ¿Junsu te trató bien?- cierra un cajón y le mira hacia atrás, notando como le costaba sentarse y colocarse en una posición normal.
-       Me gusta Junsu, es un buen hyung.
-       ¿Se encargó de dejarme como un idiota?
-       Por supuesto que no- suelta su cabello y lo vuelve a atar, mientras veía como Yunho buscaba una camiseta entre una gran cantidad de ellas. Y quizás por eso, era una buena ocasión para preguntárselo-. ¿Tienes fotos tuyas de joven? No, ó sea, no quiero decir que seas viejo, pero ¿no tienes una foto de cuándo tenías veinte años?
Una pregunta que no paso tan desapercibida como cree porque el alto se voltea y le mira con un par de cosas en la mano y con el ceño fruncido.
Tenía más que claro porqué le estaba pidiendo eso.
-       ¿Fotos mías? ¿por qué las quieres?
-       Yo… solo quería saber como eras.
-       ¿Qué te dijo Junsu?
¿Por qué no sabía mentir?
Hace un puchero que sabe que no le hará ganar nada, mientras se decidía si decir la verdad o no, pero Yunho parecía inpertubable por la forma en que le miraba.
Odiaba ser tan obvio.
-       Junsu hyung me dijo que fuiste modelo- bufa.
-       Sabía que algo te había dicho, no eres así de curioso por nada.
-       ¿Pero está mal que sepa eso?
-       No, eres tú, da igual.
Lo peor es que se encoge de hombros y sigue buscando ropa mientras él queda ahí sin obtener lo que quería ni sin ser regañado. Solo siendo Jaejoong, el que era demasiado curioso y el que tiene ganas de saber demasiadas cosas.
Especialmente, todas de Yunho.
-       ¿Es verdad que tuviste una novia por tres años hyung?
Y sabe que esa no era la manera de empezar porque nada fue como el quería. Yunho no le miró con la mejor cara ni siguió buscando ropa, sino que solo se volteó y le observó con el corazón demasiado herido y con una pizca de decepción por haberle preguntado eso.
Aún era un tema que no le gustaba hablar, estaba claro.
-       Sí, es verdad.
Cierra un cajón de golpe y se levanta sin saber en donde meterse exactamente, como si Jaejoong le hubiese hecho perder el horizonte o algo así.
¿Por qué mierda Junsu tenía que hablar tanto?
-       ¿La querías mucho?
Pero Jaejoong no pregunta por morbo, pregunta porque tiene ganas de saber y porque su cara parece demasiado tierna como para negarle algo. Está siendo bueno, casi justo, solo que él no estaba seguro como tocar ese tema.
Así que solo asiente, suave, pero lo hace.
-       ¿Qué pasó con ella hyung?
Pasó mucho y probablemente ese fue el problema.
No sabe como empezar a relatar ni tampoco que partes debe omitir o simplemente olvidar, probablemente porque ha sido una de las cosas que más marcó su ego y nunca volvió a confiar de la misma forma en las personas.
-       Creo que ya sabes- susurra-. No es un tema del que me gusta hablar demasiado.
-       ¿No quieres hablar de eso Yunho?
Una negación que le cuesta asumir porque se siente mal novio, pero que acepta viendo como volvía a buscar ropa que ya no necesitaba, pero que usaba como excusa solo para no mirarlo.
Se había metido en terreno que no debió.
Era un idiota.
Pero cuando se rasca los ojos confundido y con demasiado sueño, siente como un peso hace que el colchón se hunda a su lado, inundándolo de ese olor que era demasiado conocido para ser irreal.
Yunho no le miraba, pero estaba ahí, sin rendirse ni sin esconderse.
-       ¿Qué quieres saber?
No habla, solo susurra.
-       Junsu me dijo que ella… no nada.
-       Dilo, es la verdad –carraspea un poco, pero lo dice con una confianza que no le hace flaquear-. Fue con un compañero de curso.
Uno con los que más pasaba sus ratos libres y que su novia se encargó de mirar de otra forma.
-       Lo siento, yo no quería que te sintieras mal.
-       Mejor me voy a bañar.
Le hubiese gustado que la conversación hubiese tomado otro rumbo, pero Yunho es demasiado rápido y él no alcanza a ordenar sus ideas hasta formar algo claro. Ve como toma rápido sus cosas y como el tema parece demasiado ajeno a él sin saber que comentar o qué decir, solo escupe lo primero que pasa por su mente sin siquiera filtrar.
-       Yo nunca te voy a engañar, siempre te voy a amar Yunho.
(Y quizás dijo demasiado).
Yunho se detiene un par de pasos más allá con los ojos más abiertos de lo normal y sosteniendo su ropa de tal forma como si se la estuvieran a punto de quitar.
Solo por su actitud se podía concluir que no se esperaba esto.
En absoluto.
-       ¿Sabes por qué me gustaste Jaejoong?
Niega lento y fijándose como todo se estaba volviendo más oscuro debido a la hora.
-       Porque no tienes miedo de ser sincero y eso, era lo que había necesitado durante toda mi vida.
Le dan ganas de besarlo, pero se contiene porque cree que es mejor que nada interrumpa este momento en donde la sinceridad parece flotar entre ellos. Lo malo es que se le ocurre seguir su recorrido con la vista, viendo como de repente una de sus manos tira el cuello de la camiseta, quitándosela en un solo movimiento y provocando que en un solo segundo quitara sus ojos de él y sus mejillas tomaran un intenso color carmín.
¿Tenía que mirarlo justo ahora?
¿Justo ahora que sentía sus pasos acercándose y provocando que cada metro que avanzaba sus mejillas fueran más rojas aún?
(Cuando vio que Yunho se detuvo frente a él, le costó mirar, de hecho no pudo. No lo miró porque sabía que estaba sin polera.)
-       Jae, necesito preguntarte algo.
-       ¿Qué?
Ni siquiera puede correr la vista porque la mano de Yunho lo toma desde el mentón y le obliga a mirarlo. Le obliga a que fije su vista en él y que vea de reojo (o de lleno) su abdomen desnudo.
Y sinceramente ¿era justo?
Para nada.
Porque en el momento en que vio su piel le costó enfocarse en su rostro y no más abajo porque maldición él no tenía ese cuerpo.
Y vaya que cuerpo.
Era mucho mejor que cualquier sueño y que cualquier ilusión prohibida que día a día se recordaba de esconder.
-       Estoy aquí- le recuerda Yunho, tomándole el mentón nuevamente por mover la vista hacia otro lado-. Y sé que te avergüenza verme así, pero somos novios, y aunque te cueste mirarme con menos ropa, yo confío en ti.
-       Si sé, pero me da vergüenza y me siento raro- susurra.
Muy raro.
-       Pero yo no tengo otra cama y tendrás que dormir conmigo.
-       Eso no me da vergüenza porque estaremos con ropa. Usas pijama, ¿verdad?
Le cuesta asentir y asumir que sí porque usualmente no lo hace, pero el solo hecho de verlo así de tímido y asustado ante una situación en la que él sí había pensado, prefiere ponerle las cosas más fáciles y dejar de crearle un trauma que no necesita.
-       Ponte el pijama y acuéstate, tu cara de sueño necesita dormir.
Jaejoong asiente rápido, viendo como cerraba la puerta del baño, dándole unos segundos hasta poder oír el agua correr, aprovechándose de su ausencia y mirando a cada instante la puerta mientras se colocaba el pijama.
Sabía que se comportaba como un maldito niño, pero la vergüenza de que viera su cuerpo (que no era nada de desarrollado como el de él) era bastante alta.
Se asegura de que aún escucha el agua dentro del baño y se desliza por la habitación y el pasillo hasta llegar frente a la televisión para ver su programa favorito. Sinceramente tenía mucho sueño, pero perderse la hora de los dibujos animados era casi un pecado para él.
Un pecado que le hacía recordar lo niño que era al lado de Yunho.
Se acuesta de costado en el sillón y deja caer un brazo por el costado jugando con los flecos de la alfombra y acariciando a Taepoong que estaba cerca. Tenía tanto sueño que sus ojos se cerraban cada ciertos instantes, pero no quería irse a dormir.
No aún.
Tanto como por la idea de perderse su programa como también por no saber como sería la situación en que tuviera que dormir junto a Yunho en la misma cama.
Todo le complicaba, pero a la vez le tentaba.
Era una mezcla de sentimientos encontrados demasiado grande.
-       Jaejoong te dije que te acostaras.
Literalmente casi pega un salto cuando sintió su voz al lado. Ni siquiera notó cuando se le acercó o en qué momento apareció, solo estaba ahí, mirándolo mientras sonreía de su imagen que seguramente era una con los ojos muy chiquititos a causa del sueño.
Distinta a la de él, que más que cansado, parecía listo para salir a beber toda la noche.
-       No tenía tanto sueño- se queja-. Y quería ver mi programa favorito.
-       Vamos a dormir, te estás quedando dormido sentado.
-       Mentira- miente, terco-. No me estaba quedando dormido.
Si tuviera un poco de fuerza o de resistencia, Yunho no lo habría podido tomar de esa forma tan rápida y fácil desde el sillón, llevándoselo como si se tratara de una simple pluma; pero no fue así, porque cuando deja caer a Jaejoong sobre la cama, éste recién tiene conciencia de lo liviano que era.
(Aunque nadie, nunca en su vida, lo había tomado de esa forma).
Solo que la coordinación de Yunho no fue la precisa porque el menor se había afirmado tanto a su cuerpo, que le hizo caer sobre él, sin soltarlo aún, casi como si fuera una especie de koala.
(Y tampoco es como si tuviera ganas de soltarlo).
Yunho apoya sus brazos a los lados de Jaejoong, dándose impulso para levantarse, pero el menor se aprovecha de la cercanía y le besa suave y corto y riéndose y disfrutando la situación.
Si le fueran a dejar a dormir así todos los días, probablemente preferiría estar en la cama que en pie.
-       Te quiero Yunho.
Pero cuando el alto se ríe de su actitud y justo cerca de su oído, es él el que se retuerce y se contrae a causa de la risa. Una carcajada que hace que un escalofrío recorra su cuerpo y le haga reírse, dejando más que obvia su reacción con las cosquillas.
-       ¿Qué?- Yunho sostiene su cuerpo aún con sus manos, pero sin entender demasiado-. ¿De qué te ríes?
-       No sé, me da cosquillas.
-       ¿Eres cosquilloso Jaejoong?
Fue la respuesta más estúpida y a la vez la más osada que pudo tener. Asiente con miedo y riendo aún y suponiendo lo que iba a pasar. Solo que las manos de Yunho fueron más rápidas y ni siquiera le dejaron pensar cuando comenzaron a rozar solo un poco sus costillas y sacando carcajadas demasiado fuertes como para ser simplemente actuadas. Y ni siquiera logra tener conciencia de su cuerpo, pegándole de forma casi brutal al alto que más que compadecerse, parecía disfrutar bastante la escena.
Hasta que entre una súplica y otra y un beso corto y roces en los labios que le pedían compasión, fue lo que dio un vuelco rotundo a lo que sucedía.
Cuando los labios de Jaejoong comenzaron a pedirle más a la boca de Yunho, fue el alto el que no supo controlarse y permitirse por primera vez, afirmarse directamente de la cintura del menor, apretándolo.
Sintiéndolo.
Las piernas de Jaejoong le atrapan, mientras Yunho se permite mirarlo por unos pequeños segundos y volver a su oído, susurrando un te quiero que causa un escalofrío que hace que su cuerpo reaccione de una forma completamente distinta a las veces anteriores.
Ya no son solo palabras que esperan una respuesta, sino que su cuerpo era el que mandaba las olas de sentimientos.
Y Jaejoong no le detiene y tampoco tiene ganas de hacerlo cuando Yunho baja lentamente por el hueso de su mandíbula, besando centímetro a centímetro hasta llegar cerca de su oreja y provocar una ola de calor a lo largo de su espina dorsal que lo estaba matando y que le hace pensar que cualquier tipo de sueño o fantasía estaba siendo terriblemente derrotada por eso porque dios, no lo soportaba.
Las manos de Yunho siguen ancladas a su cintura y eso le desespera. Le angustia. Porque él quiere tocar lo indebido, pero no sabe como partir. No sabe como comenzar ni como continuar ni qué tocar.
Solo está desesperado.
Desesperado de Yunho, de que esto esté pasando y de que sinceramente, esto fuera tan rápido y tan bueno que no quería que parara. No ahora ni nunca.
Menos cuando se da el valor de tomar una de sus manos mientras le besa, y permitirle meterla bajo su polera para que su contacto fuera directo con su piel. Y eso, eso se sintió muchísimo mejor. Especialmente cuando los dedos de Yunho se fueron directo a acariciar sus costillas, marcándolas una a una, mientras la otra mano se daba la libertad de igualarla.
Cuando Jaejoong se vio a si mismo con la camiseta más arriba de su pecho se dio cuenta que la timidez no le estaba afectando ahora y que tampoco pensaba mucho en ella, sino que de hecho quería olvidarla por completo, permitiéndose tocar lo mismo que hacía Yunho con él.
(Y le costó darse el valor, pero cuando sus manos torpes tocaron su piel, creyó que nada podía mejorar la escena).
Los ojos de Yunho se centran en los suyos cuando sus manos recorren ese abdomen que se negó de mirar, pero del que ahora sinceramente, no se quería privar y menos cuando el alto se separa solo un poco y se quita la camiseta en un leve movimiento, dándole mucha más libertad que antes.
(Quizás demasiada).
Porque cuando Yunho se sumió en sus labios una vez más, acomodándose entre sus piernas, a él le fue dificil contenerse y no flaquear si lo tenía así de cerca. Todo lo que soñó, lo que se prohibió de pensar y de lo que tanto temió, estaba ahí, rozando su cuerpo más de lo debido y más de lo que se hubiese atrevido a imaginar.
Y todo estaba siendo tan perfecto y a un ritmo tan respetuoso para él, que cuando las manos de Yunho subieron hasta tocar sus hombros por debajo de la polera, él solo levantó los brazos para que se la quitara de una sola vez, dejándole ver lo que pocos habían tenido la suerte.
Las manos de Yunho parecen toscas cuando rodean la cintura casi femenina de Jaejoong, apretándolo y haciéndolo ahogar un gemido cuando sus labios pasan cerca de su pezón. Un movimiento demasiado osado, que le hace temer por unos segundos, hasta que siente como el menor levantaba sus caderas, haciéndolas chocar con las suyas sin querer separarse ni un milímetro.
(Y la tela del pijama no estaba dejando mucho a la imaginación).
Probablemente si se pusiera a analizar de forma fría lo que estaba haciendo, se habría detenido hace bastante rato, pero cuando Jaejoong conseguía comportarse de esa forma casi audaz, dejándolo fuera de si, era imposible no intentar complacerlo y ver como se deshacía en emociones nuevas.
Especialmente cuando se atrevió a bajar las manos por su cintura y rozar suavemente la orilla de su pijama, viendo como encogía su cuerpo con el contacto de la tela mientras comenzaba a descender lentamente por sus delgadas piernas.
Y ahí estaba, con la coleta deshecha y el cabello desparramado sobre el colchón de su cama, mirándolo y esperando un próximo movimiento de su parte, mientras él no atinaba a nada más que observarlo y darse cuenta de lo hermoso y perfecto que era, y que la imagen entre inocente y erótica que tenía frente a él, lo estaba quemando vivo.
El pantalón de su pijama no se demora mucho en caer antes de volver a subirse el colchón, siendo atrapado entre sus delgadas y desnudas piernas, mientras Jaejoong le sonreía y soltaba un gemido tras otro cuando Yunho besaba y succionaba cada centímetro de su cuello, haciéndolo sentirse en un verdadero vaivén.
El contacto de las manos del alto alrededor de su cuerpo le tenía el cuerpo tan desorbitado, que cuando siente sus dientes apretarle solo un poco de carne sobre su hombro, el gemido llega a ser gutural de lo fuerte que es. Intenta afirmarse de su espalda para no deshacerse en si mismo, pero cuando la mano de Yunho baja hasta su espalda, rozando el final hasta pasar por sobre su trasero, las cosas comienzan a cambiar. El tacto de Yunho ya no lo siente como antes y su cuerpo no estaba reaccionando de la misma forma.
De pronto Jaejoong tuvo miedo, mucho miedo.
Pero Yunho no notó esto, de hecho sus besos no se detenían y sus manos seguían apretando y sintiendo cada pedazo de su cuerpo. Su pequeña cintura, su trasero, sus muslos, todo le parecía demasiado, pero a la vez tan poco, que solo conseguía desesperarse más.
Hasta que uno de sus dedos bajaron al elástico de la ropa interior del menor, queriendo ir más allá, pero siendo detenido de golpe, como si una ola de frío le hubiese dado de lleno contra el cuerpo (y contra el rostro y la libertad y la conciencia).
La voz de Jaejoong suena como un eco en la habitación y como una descarga eléctrica en él, separándolo en menos de un segundo.
-       Yunho, no.
No puedo. Tengo miedo. Yunho tengo miedo, no puedo.
Jaejoong encoge las piernas apenas Yunho se levanta sobre él, caminando un metro hacia atrás y tomando una distancia suficiente para frenarse. Para darse cuenta que la había cagado y que había perdido todo tipo de confianza que alguna vez tuvo o existió.
- No puedo- susurra-. Lo siento, no puedo.
Lo peor de todo es que ni siquiera es capaz de consolarlo porque esta en shock y ni siquiera cree capaz de asumir su error como para volver a acercársele a decirle un par de palabras, sino que solo se queda ahí, estático, con su hombría demasiado evidente para pasar desapercibido y con el corazón a mil por hora a punto de rebentársele.
No pensó que esto ocurriría.
Sinceramente, no lo creyó ni en la peor de sus pesadillas.
-       Jae, yo… no importa… tranquilo.
Palabras sin sentido que le hacen perder la noción y solo le permiten ver a Jaejoong, con el cabello demasiado desordenado y los ojos muy brillantes como si estuviera a punto de ponerse a llorar. Pero no hace nada, solo se queda ahí y se balancea pensando que hacer y cómo hacer que su cuerpo volviera a su estado normal y no siguiera recriminándolo.
Y le hubiese gustado pensar en una solución que no fuera ir al baño en ese instante, pero se siente tan tonto, tan vanal y superficial, que si fuera por él se daría un cabezazo contra el piso y se haría pagar por cada error que cometió por segundo.
¿Qué mierda pretendía? ¿Violarlo?
¿Acaso era un idiota?
¿Acaso le gustaba mandar todo a la mierda por una simple calentura que no supo contener?
Moja sus manos lo suficiente como para enfriarse de alguna forma y luego hunde su cara en ella, esperando ahogarse o morir en el intento. Si no se le pasaba el exceso de temperatura y el problema que tenía entre sus piernas, no sabía que tendría que hacer.
(Y en la condición que estaba ahora, lo que menos quería era tocarse).
Recuerda consejos estúpidos que nunca creyó necesitar, pero de los que Yoochun estaría orgulloso si le viera, porque está tan desesperado por salir y ver que Jaejoong sigue ahí y que está bien y que aún quiere volver a verlo, que solo atina a colocarse a saltar con ambos pies, esperando que la sangre comenzara a fluir y el calor a esparcirse.
Lo que resultó luego de cinco minutos más o menos.
Solo que cuando abrió la puerta y ve la oscuridad de su habitación, tuvo miedo de no encontrar a Jaejoong y de que este de verdad se hubiera ido. Porque la cama estaba vacía y no había ni un pequeño cuerpo en ella, solo restos de sábanas deshechas que se encargan de gritarle en el pervertido que era.
Pero cuando avanza más y le ve pegado al ventanal que daba a toda la ciudad, se cree capaz de respirar tranquilo a pesar de que no tenga ni la más mínima idea de cómo comenzar, de cómo acercarse y no cagarla más aún si es que la relación ya no había tocado fondo por su culpa.
Se coloca su pijama que estaba tirado en el suelo y avanza tan lento que es probable que Jaejoong ni siquiera le hubiese escuchado porque seguía con su frente pegada al vidrio, viendo como el vaho se iba y venía a causa de su respiración.
(Está seguro que este es uno de los momentos más dificiles de su vida y se siente tan adolescente como Jaejoong por como dejó que las cosas sucedieran).
-       Jae… ¿estás bien?
Un susurro que le hace salir de su ensimismamiento, volteándose y mirando aún demasiado avergonzado a Yunho que parecía estar hundido en una especie de sentimiento que no supo reconocer.
Asiente con dificultad y con tanto miedo aún, pero también de querer que todo hubiese seguido.
-       lo siento- susurra.
-       No no, no tienes nada que disculparte fui un idiota- Yunho da un par de pasos más, pero aún así sin invadir su espacio-. No sé que me pasó, me descontrolé, lo siento Jae, lo siento en serio.
¿Podía ser más perfecto?
¿Podía dejar de culparse todo aunque fuera un segundo?
Jaejoong niega rápido, aún con el cabello demasiado desordenado, cayendo como una suave cortina sobre sus hombros.
-       No Yunho, yo también quería- susurra avergonzado.
-       Esto no pasará de nuevo, lo prometo.
-       Pero  yo lo quiero hacer contigo Yunho.
Una verdad demasiado sincera que provoca que el aire se congele y a ambos les cueste respirar porque aún no asumían la sensación de lo que acababa de pasar. Jaejoong aún sentía las manos de Yunho recorriendo su cuerpo, y éste, aún creía sentir lo delicada que era la piel del menor, casi llamándole a tocarla.
Le cuesta mirarle por más de un par de segundos, pero lo hace, a pesar de que tenga solo una camiseta puesta y sus piernas sigan desnudas.
¿De verdad quería perder todo lo que había conseguido por una simple calentura que él no supo controlar?
-       No hasta que estés lo suficientemente listo- se da el valor de acercarse hasta quedar frente a él y notar como parecía tiritar por el frío o por el miedo a la situación-. No tengo problemas en esperar, pero yo no te obligaré a nada.
-       No me estás obligando, solo me asusté un poco.
-       Pero me apresuré demasiado y eso no estuvo bien.
Un puchero al que Yunho no responde, sino que solo baja la cabeza aún decepcionado de si mismo, y retrocediendo lo poco que había avanzado para volver a esa cama demasiado deshecha como para solo volver a dormir en ella.
Lo peor es que le cuesta concentrarse en rehacerla y no pensar (ni recrear) cada pedazo de escena de lo que había pasado ahí y de lo que su mente se había encargado de grabar con la máxima cantidad de detalles. Especialmente cuando nota que el perfume de Jaejoong parecía haberse apropiado de todas las sábanas.
Abre la cama con dificultad, y sin saber si debía llamarle o solo acostarse en silencio, pero la situación se había vuelto tan incómoda que solo prefirió la segunda opción y esperó que algo le alertara a que estaba haciendo bien o que ya, estaba empeorando más las cosas.
Pero cuando siente unos pies entrar a la cama, rozando sus piernas y a ese pequeño cuerpo que casi fue suyo, cree que puede respirar tranquilo. Porque está ahí, porque no lo odia tanto como cree y porque Jaejoong se pega a su espalda y se da el valor de abrazarle por sobre el abdomen, sin dejarle ir, como si estuviera diciéndole que no estaba ni enojado ni decepcionado, sino que solo con miedo. Miedo a descubrir cosas que él no conocía y que lo colocaban tan vulnerable que no era capaz de medir sus acciones.
Miedo a querer entregar demasiado y no saber parar.
Los dedos de Jaejoong le aprietan con cuidado, rozando su piel de forma involuntaria, pero arrepintiéndose de inmediato y volviéndose casi de forma brusca.
(Lo que le deja más que claro que ninguno de los dos podría dormir si las cosas seguían así de tensas).
-       ¿No puedes dormir?
La voz de Yunho le asusta, haciéndolo pegar un saltito y retroceder con miedo. No sabía si era específicamente la falta de sueño lo que lo tenía así, pero el hecho de estar completamente a oscuras en un lugar que no conocía y después de lo que acababa de pasar, le era dificil dejar su mente en blanco y concentrarse específicamente en dormir.
No cuando estaba Yunho así de cerca, y él, lo quería más cerca aún.
-       No. No puedo.
Pero cuando siente las sábanas levantarse de golpe y ver como Yunho sale de la cama, aún con camiseta y solo su ropa interior, teme que lo hubiese espantado y que terminara durmiendo en el sillón incómodo y solo por su culpa.
Por su maldita vergüenza, timidez y adolescencia.
No es capaz de decirle algo o de impedirle que se fuera, sino que solo se concentra como su figura desaparece por el pasillo y le deja a él, en medio de la habitación, oscuro y con los nervios de punta.
O era su miedo a la oscuridad o a la situación, pero lo que menos quería era estar solo.
El ruido de los autos en la calle parece aumentar al igual que el sonido de los pies de Yunho cuando pisan el suelo de madera, alertándolo de nuevo y haciendo que se sentara de golpe casi como por arte de magia.
Tiene los ojos pequeñitos por la falta de luz, pero puede ver perfectamente como el alto caminaba tranquilo con un vaso de leche en su mano, preocurando no derramar ni lo más mínimo y deteniéndose justo frente a él con una suave sonrisa.
-       Dicen que ayuda a que duermas mejor, pero tenía solo de frutilla, lo siento.
Recibe el vaso con cuidado y le mira sin poder creer lo que estaba sucediendo. Sin poder soportar tener un novio que le consintiera incluso más que sus padres y se fijara en detalles tan básicos que solo conseguían dejarlo pasmado una y otra vez.
Yunho no estaba ni enojado ni decepcionado con él, sino que solo era Yunho, ese al que quería hasta volverse loco.
Toma en silencio y con mucho cuidado la leche tibia y sonríe limpiando sus bigotes y agradeciéndole porque aunque no fuera su favorita, estaba deliciosa.
-       ¿Quieres que deje la luz prendida?
¿De verdad era tan obvio?
Asiente con algo de vergüenza y le devuelve el vaso, viendo como Yunho lo dejaba con cuidado encima de la mesita de noche y volvía a meterse bajo las sábanas, pero sin tocarlo.
Pero cuando Jaejoong le mira y le besa con restos de leche de frutilla, se da cuenta de cuanto lo ama y cuan necesario se había vuelto en su vida. Y ya no es él el que le abraza, sino que es el que le pide si lo puede acurrucar un poco porque tiene frío.
Un frío que nunca existió, pero que sin duda, le hizo pasar una de las mejores noches de su vida.
**
Lo ideal hubiese sido que se despertara con una hermosa sensación de haber dormido junto a Jaejoong y con los rayos de sol pegándole en la cara, pronosticando lo buena que sería su semana, pero no fue así.
Porque al parecer el menor olvidó que estaba durmiendo con alguien porque cuando se despertó, se estiró de tal forma que le pegó de lleno en la cara a Yunho, dejándolo casi noqueado y sintiendo un extraño frío recorrer por el interior de su nariz.
Mierda.
Sentía que le había partido la nariz en dos.
-       Oh, Dios, Yunho, oh… oh soy un idiota, olvidé que estaba aquí. Yunho, ¿estás bien? Oh que tonto soy.
Asiente siendo obvia su mentira y tapándose la nariz con una mano, rogando que no se la hubiese quebrado, pero cuando nota como Jaejoong le miraba sentado en la cama, con los ojos pequeñitos y su largo cabello desordenado, todo daba igual.
Hasta tener la nariz quebrada.
-       ¿Siempre eres tan bonito cuando despiertas?
-       ¿Por qué te gusta verme sonrojado desde temprano?- se tapa la cara con las manos y vuelve a acostarse, asumiendo que ya no había ninguna nariz rota-. Eres malo Yunho.
-       Tienes que levantarte.
-       No quiero.
Siente una caricia en su espalda que le hace soltar un escalofrío, pero la ignora, negándose a salir de ahí.
De hecho, no quería irse nunca más en su vida de esa casa.
Escucha una risita de Yunho, negándose a insistir y viéndolo caminar con su ropa hacia el baño, siendo demasiado responsable como para seguir acostado.
¿Por qué no podía tomarse solo ese día libre y estar con él todo el día?
Suelta un bostezo y sus ojos comienzan a cerrarse hasta tal punto que pierde la noción del tiempo, sino fuera porque los dedos de Yunho le acarician la frente, advirtiéndole que ya era hora de despertar.
¿En qué momento se durmió?
-       No quiero ir al colegio- se queja bostezando.
-       Tienes que bañarte.
-       Tampoco quiero.
-       Odio la gente sucia- bufa sin detener las caricias que le daban más sueño aún-. Jaejoong, no te duermas, te estoy mirando.
-       No me mires.
Como si fuera fácil no hacerlo.
-       Te dejé la tina lista. Deberías agradecerme por estar consintiendote tanto.
Una sonrisa que le hace ver que esa información si que le había puesto contento, levantándose somnoliento aún y bostezando mientras llegaba a la puerta del baño y Yunho le decía que prepararía el desayuno.
Un desayuno que solo se quedó en la intención cuando Jaejoong pidió solo una última cosa, que le hizo sonrojarse hasta incluso más que la noche anterior.
-       No quiero estar solo Yunho.
No quería perderlo de vista ni que Yunho estuviera lejos de él cuando estaban bajo el mismo techo.
El alto le mira nervioso, con su ropa formal y asiente sin saber exactamente como comportarse ni qué hacer en ese tipo de escena. Porque cuando Jaejoong se coloca frente a la tina y quita la camiseta y luego el pantalón, Yunho solo atina a mirar rápido a otro lado hasta que siente que ya estaba dentro del agua sin tener que ver demasiado.
(Lo que era poco probable).
-       Yunho.
-       ¿Mm?
Era imposible que no se viera nervioso si ambos estaban en ese pequeño lugar, estando Jaejoong apenas un metro más allá, hundido en el agua y desnudo, mientras él solo se sostenía al lavamanos porque no sabía donde mirar ni donde moverse ni donde sentarse, sino que seguía ahí, aferrándose a ser fuerte y a no perder la cordura al ver tanta piel.
-       Confío en ti.
Tres palabras que le hicieron madurar y ser fuerte y sentarse sobre la taza del w.c., mirando sus pies y sintiendo como el agua sonaba con los movimientos ondulantes de Jaejoong.
Sinceramente no sabía cual era su función específica ahí, pero el nerviosismo ya comenzaba a abandonarlo.
-       ¿Me lavas el cabello?
Una pregunta que le descoloca y le hace mirarlo sorprendido y asintiendo porque no era algo tan dificil como para no hacerlo. Enrolla las mangas de su camisa y se acerca sin mirar su cuerpo, sino que solo su objetivo.
Cuando Jaejoong moja su cabello y apoya su cabeza en el borde de la tina, Yunho cree que se enamoró. Justo en ese instante. Ni antes ni después, sino que ahora.
El menor se deja tocar con cuidado y Yunho se sorprende de si mismo, pensando en lo que se había convertido y cómo lo había hecho. Ya no tiene ganas de hacerlo apenas lo ve ni una calentura desmedida, sino que lo mira porque se cree capaz de hacerlo sin titubear y no de querer ir más allá.
Y sinceramente, cree que Jaejoong es perfecto.
Hablan de cosas sin sentido y oye al menor quejarse del colegio y de su vida y de la injusticia de la leche con plátano como si fuera algo que moviera su mundo. Pero él solo le escucha, sonríe cuando es debido y le limpia con una esponja porque sabe que no puede más consigo mismo y que cada cosa que le pida, él la hará, consintiéndolo hasta el final de los tiempos.
Y cuando le dice que ya es suficiente, Jaejoong se levanta sin pudor, mirándolo y agradeciendo cuando el coloca una toalla sobre su cuerpo y otra sobre su cabello, secándolo con cuidado.
Un acto cotidiano que le toma más del tiempo habitual, dejándolos atrasados a ambos, pero permitiéndoles conocerse lo suficiente como para seguir amándose.
El sonido del secador de pelo provoca quejidos en Jaejoong, mientras él le sacudía el cabello con cuidado y enredaba sus dedos entremedio, deslizándolos con cuidado.
Y se ve a si mismo. Consintiéndolo, sonriendo como estúpido y enamorado.
Enamorado hasta las nubes y sin ninguna pizca de arrepintimiento.
(Ni siquiera un poquito).





16 comentarios:

  1. aw yunho anda a limite de su resistencia? xD es obvio q tanta abstinencia le hace estragos jajaja es un amor amo como trata a jae lastima q los demás solo vean la diferencia de edad y no el amor que se tienen como lo hizo Junsu ♥ mi bello delfin se dio cuenta de q eso q tienen es puro amor y al menos tienen su apoyo y el del raton adsadas gracias x compartir :)

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  2. -suspira llena de ternura- al final tendran que aceptar ese amor tan puro y sincero <3 y poco a poco los dos dejaran sus miedos y se amaran como es debido >_< jajajaja gracias es hermoso el fic <3

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  3. ♥♥♥♥♥♥ aww~~ me encanta Yunho ten mas autocontrol *0* aunque con un Joongie asi de lindo pa cualquiera pierde la razón jejeje amo la personalidad de jae es tan lindo :3 la diferencia de edad es de 12 años joder espero que los padres d jj no maten a Yunho

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  4. Muy lindo yunho consintiendo a su Peke, y Jae mas tierno no puede ser, amo esta linda parejita

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  5. yunho es muy tierno y consentidor con jae lo quiere tanto que no le importa esperar hasta que jae este listo pero jae que no le ponga esos calentones a el pobre yunho que a de sufrir bastante sin poder desahogar todo ese amor que siente por jae que fuerte y controlado es yunho no cabe duda pero el dulce tierno e inocente ja es muy consentido y el muy feliz dejándose chiquiar así

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  6. Esos dos son todo amor, tienen miedo de que las cosas se salgan de control y que se hagan daño. Pero lo que sienten, no los detiene y de alguna manera los hace mas fuertes.

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  7. Yunho cuida y mima a Jae como si fue un tesorito...
    Ahhhh Jae Jae!.......Te comprendo con el miedo que sientes, pero dejate llevar y entregate a Yunhis. Yunho todo respetuoso y amororso con Jae, ojala y pronto consumas su relacion y no importa la edad para hacerlo, Yunho no lo va a obligar a nda y Joongie asi lo desea, en conclusion los dos quieren estar juntos.

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  8. tan tierna la escena del baño.cómo Yunho lava el cabello de Jae.
    así o más enamorado.
    gracias

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  9. awww que lindos <3 A Yunho prácticamente se le cae la baba por Jaejoong :3
    Que se pase rápido el miedo a jaejoong xDD! ya es hora que den el siguiente paso(? :D

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  10. Awwww son tan................ tan tiernos ahhhhhhh
    espero que toda su felicidad no sea arruinada

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  11. Mi Jae temerosa oww es normal, pero un dia no resistirá mas ante semejante hombre, solo hay que darle tiempo ^^

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  12. yo estuve a punto de creer que algo iba a pasar...bueno creo que aun no es tiempo... Yunho cuida tanto a Jae... es el novio perfecto !! y Jae es a veces tan caprichoso pero solo por culpa del amor son una pareja muy linda.. gracias por la actualización

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  13. Me va a dar algo ardkakdkakdbajffw que hermosos. por un momento pense que lo iban a hacer pero jaejoong es un nene aun, era de esperarse que tuviera miedo.
    me dio cosita lo de yunho con su novia que le puso el cuerno, pero ya esta con jae.. es mejor haha
    me tiene atrapada este fic.. sigo leyendo :D

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  14. Yunho es el mejor novio del mundo c': Es de esperar que quiera hacerlo con Jae pues es muy lindo y tierno :3 y eso pasa cuando te gusta una persona pero aun por más que quiere Yunho piensa primero en el bienestar de él ya que tiene 15 años y psicológicamente puede no estar listo para ese tipo de situaciones, pero ahora que sabe que ademas de todo Yunho lo respeta será más fácil para el confiar y hacerlo c:
    El encuentro de Jae y Junsu fue lindo, nisiquiera Junsu puede resistirse a la ternura de Jae x3 Y Yunho diciendole a Min que Jae es su novio <3 que hermoso c:
    La parte final fue lo mejor del capitulo, el cómo Yunho describe el estar con Jae y el momento en que supo que se enamoró y por qué *O* está historia es demasiado linda

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  15. ajajajjajajajjjajaja debo admitir q me volvieron a dejar con las ganas xD ese junsu si es chepa xD jajajajajajaj pobre yunho debe contenerse.. pero demuestra q realmente lo ama ps no lo obliga ni anda estresandolo con q lo hagan~~

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  16. Yunho esta loquito por Jae
    Pero parece que Junsu le a pillado mucho cariño tambien

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