Anota un par de nombres sobre una hoja, mirando su celular
de reojo y frunciendo el ceño porque el maldito de su perfecto novio aún no
daba señales de vida. Le preocupa inevitablemente que le hubiese ocurrido algo,
pero prefiere dejar de pensar en eso y concentrarse en terminar esa tarea que
había dejado de lado por un rotundo cambio de sus prioridades.
Cuando aparecía Yunho, el colegio desaparecía en menos de un
segundo.
Se concentra en la lectura de un último párrafo, mordiendo
la tapa del lapiz y jugueteando con la coleta de su cabello cuando siente un
ruido frente a él. Odiaba compartir mesa con alguien, pero cuando estaba en un
lugar público no podía quejarse ni jactarse de sus problemas de sociabilizar, y
menos cuando levanta la cabeza aún con el lápiz apoyado en sus labios, viendo a
Yunho que le sonreía frente a él, quizás viéndose demasiado feliz y
entusiasmado.
¿Cómo había conseguido llegar ahí?
- No sabía que se permitía el
ingreso de bebés a las bibliotecas- susurra.
Y él sonríe, como un idiota, pero lo hace.
Se olvida de su tarea en segundos y se inclina un poco más
sobre la mesa para oírle mejor. Ya no le importaba como había llegado ahí, sino
que se alegraba mucho de verlo.
Quizás demasiado.
- Yunho, me asustaste.
- ¿Por qué? ¿estabas esperando
a alguien?
A él. Siempre.
Le dan ganas de subirse más aún a la mesa y jalarlo de su
corbata, pero se arrepiente del solo hecho de pensarlo. Se siente con
pensamientos demasiado pornográficos que personas como él no deberían tener.
Se sonroja de solo pensarlo.
- No esperaba a nadie.
- ¿Y por qué te viniste para
acá? Estuve mucho rato buscándote.
- Se te olvidó decirme que
venías.
Le gustaría que no se miraran tan fijo porque se
avergonzaba, pero ya había pasado el tiempo en el que bajaba la vista y buscaba
otra cosa que mirar, ahora amaba mirarlo. Todo el día ojalá si fuera posible.
- Lo hice a propósito- susurra
sonriendo-. ¿Tienes mucho que estudiar o puedes darte un recreo?
- En realidad estaba
terminando.
Se recrimina mentalmente por verse necesitado de mentir y de
no querer decir la verdad para que Yunho no viera interrumpido sus planes a
causa de él.
Quería verlo y que estuvieran juntos. Lo había extraño
demasiado, pero le había dado demasiado vergüenza como para hacérselo saber,
así que sin duda esta era una oportunidad que no podía dejar pasar.
- ¿Quieres salir conmigo?
Prometo ir a dejarte antes del toque de queda de tus padres.
Odiaba los malditos horarios.
Pincha el único botón de su celular y se asegura que aún era
demasiado temprano como para que apenas estuvieran juntos: 18:32. Aún le
quedaban bastantes horas para amarlo.
- ¿Vamos a tener una cita Yunho?
- Si tú quieres- susurra-. No
sé si te gustará la idea, pero conseguí entradas para algo- le ve buscar en los
bolsillos internos de su chaqueta y dejar dos papeles encima de la mesa lo
suficientemente brillantes como para no mirarlos-. Si no te gusta o simplemente
no quieres ir, no temas en decírmelo, no me enojaré.
Imposible.
Tenía que serlo.
Ve dos entradas con un nombre estampado en ellas, llenando
la mayor parte del espacio que no estaba ocupada por dibujos. Eran para el
primer día de una exposición en la que había soñado ir mil y una vez, y todas
negadas rotundamente por su padre.
Kim Jung Gi, el ilustrador más reconocido de Corea a nivel
mundial y el más admirado y aclamado por Jaejoong.
Ni siquiera le salían las palabras de la boca, sentía que
las tenía atascadas.
- Hyung…hyung me encanta…es mi
ilustrador favorito.
Le dan ganas de saltar y de correr y de besar a Yunho y de
seguir corriendo, pero se queda ahí, sentado, sosteniéndolas y aún sin poder
creerlo.
No sabía a quién amaba más, si al ilustrador o a Yunho que
le miraba con miedo.
- Entonces te esperaré a que
termines de estudiar y vamos. Puedo darme una vuelta o esperar afuera.
Ni soñando.
- Ayúdame a guardar los
libros, ya terminé.
Puede suponer con solo mirar a Yunho que no le cree, pero no
le importa. No ahora que se encargaba de alentarlo cada vez más a ser
ilustrador y olvidar de ser un abogado frustrado.
Cierra rápido un par de libros y saca su mochila para
guardar un par de cuadernos que tenía dispersos y que más que escritura, tenían
demasiados dibujos. Yunho le entrega un par de lápices y se levanta esperándolo
para empezar a caminar, pero cuando Jaejoong le sostiene de la mano fuera de la
sala, y se le acerca dándole un suave beso, cree que ese gracias significó
mucho más de lo que él esperaba.
Mucho más.
**
Si a Yunho le hubiesen dicho que describiera como fue la
exposición, no podía. Que opinaba de los dibujos, tampoco; pero si le
preguntaban como eran las expresiones de Jaejoong ahí dentro, sin duda podía
describirlas una a una y aún así no encontraría las palabras perfectas como
para finalizar su descripción.
Apenas Jaejoong dio un paso en el lugar, se dio cuenta que
sus ojos brillaban de otra forma y que el agarre en su mano se hizo más duro
porque creía que no soportaría tanto. No soportaría seguir viendo ese mundo al
que él quería pertenecer, pero se negaba con tal de no desobecer a sus padres.
Jaejoong era felicidad pura y él creía poder respirar
gracias a eso.
Sus pies se volvieron torpes e inquietos al no saber donde
ir, chocando con Yunho cada ciertos instantes y pidiéndole disculpas por
demorarse tanto en ver cada dibujo.
Casi como si le pidiera disculpas por existir.
Le ve concentrarse en detalles mínimos y en acercarse más de
la cuenta con tal de mirar en lo que nadie se fijaba, incluso llamando la atención
de un par de personas. Especialmente porque probablemente era el único menor
ahí dentro y el único que andaba con uniforme escolar.
Pero cuando le oyó decir cerca de su oído un “Yunho estoy
muy feliz” fue cuando Yunho se pudo dar por pagado. Cuando pudo asumir que
su meta en la vida estaba hecha y que podía sonreír sin culpa porque había
valido la pena quedarse hasta tan tarde trabajando en un caso, que resultó ser
de alguien cercano al ilustrador.
Jaejoong no le dejaba ir cuando él le quería dar un poco de
libertad para que estuviera más tranquilo, agarrándose de su mano o abrazándolo
desde la cintura como si se estuviera escondiendo de ese mundo que parecía
tentarle en exceso.
Jaejoong nunca dejaba de ser un niño, por mucho que se lo
escondiera, siempre se le escapaba de forma inconsciente.
Y más cuando se encontró con el ilustrador cara a cara,
viendo como hacía un par de dibujos en vivo mientras la gente se agalopaba a su
alrededor, incluído él que pareció quedar en shock cuando veía la facilidad con
la que manejaba un simple lapiz. Pero Jaejoong no fue un simple espectador más
que se quedó solo un par de minutos y siguió recorriendo el resto de la
muestra, sino que no se movió de ahí hasta que le vio terminar el dibujo
completo, encontrándose con la cara del hombre que le sonrió cuando le vio y
que comenzó a hacerle preguntas que lo sacaron de si.
Cuando el ilustrador le preguntó que quería ser y él no
encontró una mejor respuesta que decir “quiero ser como usted” le fue
imposible no ganarse su corazón y llevarse un dibujo que nunca esperó tener
dentro de sus propiedades más valiosas.
Medía más de un metro al igual que su corazón.
Su puro corazón.
- No me quería ir.
- Lo noté.
Salen de los últimos de la exposición, ya cerca de las nueve
de la noche, con las manos entrelazadas y Jaejoong sosteniendo en su otra mano
su nuevo dibujo.
Su rostro le hace ver como si acababa de salir de la mejor
tienda de dulces en el mundo.
- ¿Dónde conseguiste las
entradas? Son muy dificiles de obtener- ni siquiera le alcanza a dar una
respuesta cuando ya le había vuelto a hablar sin poder esconder su emoción-. Me
gustó demasiado ir, pero demasiado. Demasiado, demasiado.
- Vendí un riñón por ellas-
bromea.
- ¿Fueron muy caras? No
debiste comprarlas.
Odiaba hacerle bromas de ese estilo porque su inocencia no
le permitía entender la ironía de sus palabras. Le pasa un brazo por los
hombros y se ríe intentando no sonar burlesco.
- Era una broma. No las
compré, se podría decir que me las regalaron.
- ¿Quién?
- Eso no importa, no le quites
mérito a mi regalo.
- Gracias por hacerme feliz.
Una sonrisa que le pide a gritos que le bese ahí mismo,
mientras caminan en el medio de la calle con mucha gente mirándolos. Pero a
Yunho no lo importa, y cuando lo hace, cree que es capaz de contagiarse de esa
felicidad.
De esa felicidad que estaba necesitando todos los días
apenas despertaba.
- ¿Tienes hambre?
Caminan sin rumbo, pero sin querer preguntar donde van
porque ninguno quiere despedirse.
- Mucha.
- ¿Has comido en la calle
alguna vez o te da demasiado asco intentarlo?
- Yunho me encantaría, nunca
me han dejado comer algo en la calle.
Pero para Jaejoong fue más complicado de lo que creyó,
porque cuando se acercaron a un carro de comida no sabía qué elegir o por donde
partir, todo tenía un aspecto con tanto aceite y condimento que su atención era
más alta aún.
Se sentía un poco rebelde por estar desobedeciendo las leyes
culinarias de sus padres.
Hasta que se decidió por una brocheta de carne al igual que
Yunho. Pero no fue solo una, sino que más de tres porque creía que no podía
existir algo tan rico y que él no lo hubiese probado.
- ¿Ya se te quitó el hambre?-
Yunho le pasa una servilleta por la comisura de los labios, limpiándolo con
cuidado-. Lo siento, pero tengo que ir a dejarte a tu casa.
- ¿No crees que es demasiado
temprano?- sostiene la varilla de la brocheta haciendo un leve puchero-. No
quiero irme.
- Lo sé, pero tengo que ir
donde mi mamá o sino me quedaría más rato contigo.
- Puedo acompañarte-
insiste-. Por favor.
- ¿En serio? ¿no te da miedo o
vergüenza?
Esto era algo completamente fuera de sus planes y algo en lo
que nunca pensó. De hecho aún no estaba seguro de cómo decirle a su madre que
parara con las advertencias de su soltería porque sí estaba con alguien, solo
que ese alguien tenía casi la mitad de su edad.
Y no estaba muy seguro de cómo reaccionaría ella cuando le
escuchara decir eso.
Mucho menos su padre, aunque tenía más confianza en él que
en ella.
Solo que ni siquiera él había aceptado que era gay.
- Un poco, pero seré bueno te
lo prometo. Me portaré bien.
Como si alguna vez hubiese hecho lo contrario.
Terminan de comerse una última brocheta y Yunho paga la gran
cantidad que no esperó que Jaejoong comiera si tenía ese cuerpo tan pequeño.
(Y más aún si se le veía sin ropa, solo que quiso olvidar
ese pensamiento.)
Dan un par de pasos más y miran a su alrededor hasta que un
taxi se detiene y los lleva a la casa de la madre de Yunho, que más que ser un
lugar antiguo, se destacaba por lo vivo del barrio y por las hermosas casas que
parecían salidas de la última película de ciencia ficción.
- Mi mamá habla mucho a veces,
te lo advierto.
Se bajan del taxi una cuadra antes y vuelven a unir sus
manos ya como un acto demasiado cotidiano entre ellos.
- Pero no es mala- continúa-.
Solo quiere saberlo todo, pero prometo no demorarme tanto. Solo vengo a buscar
un par de cosas y podemos irnos.
- No te preocupes hyung,
estaré bien.
Pero cuando llegan a la reja de esa casa en la que Yunho
vivió por muchos años, le fue inevitable no ponerse nervioso y pensar en que la
situación terminara mal, dejando a Jaejoong con el ego por el piso y a su madre
como la bruja malvada de la película.
Sabiendo perfectamente que no sería así porque cuando abrió
la puerta y su mamá le sonrió en cosa de segundos, recuerda que era imposible
hacerla enojar.
(A no ser que le quebrara una ventana con una pelota de
fútbol, que con eso conseguía volverse esquizofrénica.)
- Yunho querido, te estaba
esperando.
- Hola mamá, vengo con
alguien.
Desataron sus manos apenas entraron, pero Jaejoong seguía
escondido con la mitad de su cuerpo tras Yunho, delatándose solo de que
tenía mucha vergüenza.
Hacerse el valiente no era un papel que le resultaba muy
bien y menos cuando tenía al alto en frente junto a su madre un par de metros
más allá, mirándolo y estudiando cada uno de sus movimientos.
- Buenas noches señora Jung,
espero no molestarla.
Una reverencia que saca un gritito de sorpresa de la mujer,
que no tenía ni la más mínima idea de que recibiría otra visita aparte de su
hijo.
Se limpia las manos en la ropa, quitando manchas invisibles
y acercándoseles con una sonrisa para infundirle un poco más de confianza a ese
menor que parecía querer desaparecer de la vergüenza.
(Aunque admitía que esas mejillas sonrojadas eran
adorables.)
- Ohh no, en absoluto, pasen.
¿Y cómo se llama este jovencito tan apuesto?
Le cuesta caminar detrás de Yunho y también contenerse las
ganas de tomarle la mano para darse el valor de estar ahí. Le cuesta mirar a la
mujer a la cara, viéndola por escasos segundos y bajando la vista para que sus
mejillas lograran volver a su color natural.
- Kim Jaejoong- susurra.
- Yo voy a buscar las cosas-
interrumpe Yunho levantándose del sillón y dejándolo completamente solo-. Vengo
por poco tiempo mamá, lo siento.
Maldito.
Levanta la cabeza para verlo desaparecer por una escalera,
sin siquiera mirarlo o darle una sonrisa que le diera valor, sino que solo lo
deja ahí, con su madre estudiándole y sonriéndole.
- Nunca te había visto,
cariño, lo siento- la mujer se sienta en una silla, cruzándose de piernas y
dejando que sus manos descansaran sobre ellas-. Supongo que con Yunho son
amigos hace poco.
- Bueno sí, no nos conocemos
hace tanto.
- ¿Quieres algo para beber?
Tengo jugo.
- Sí, me encantaría, gracias
señora Jung.
Cuando se queda solo en el medio de la sala mira de un lado
a otro, observando fotografías a lo lejos y viendo lo limpio y bonito que era
todo, pero completamente distinto al departamento de Yunho en el que era
demasiado obvio que vivía solo un hombre.
El sonido de los zapatos le desconcentran y le hacen fijarse
más de cerca en la mujer cuando le recibe el vaso. Los mismos ojos de Yunho y
esa sonrisa que siempre era demasiado sincera y reconfortante. Eran muy
parecidos, se sintió un tonto por no haberlo notado antes.
- Y Jaejoong… ¿estás en el
colegio?- se vuelve a sentar, pero ahora a su lado, tomando el puesto de
Yunho-. ¿Qué edad tienes? Te ves muy joven.
- Voy en primer año de
secundaria y tengo quince, me quedan dos años para entrar a la universidad-
responde rápido.
- ¿Y tus papás a que se
dedican?
Ahora entiende el porqué de la advertencia de Yunho.
- Mi padre es abogado, es el
jefe de Yunho hyung y mi mamá es dueña de casa.
Claramente esa información no se la esperaba porque la
sonrisa desapareció y su rostro se tornó en uno completamente preocupado.
- ¿De verdad? Nunca pensé que
eras su hijo- susurra aún impresionada-. ¿Quieres ser abogado como él entonces?
- Quiero ser ilustrador-
responde con una convicción que le hace sorprenderse de si mismo.
Pero cuando ve a dos pies a su lado mira hacia arriba y ve a
Yunho con una sonrisa de oreja a oreja, mientras sostenía un par de bolsas con
ropa.
- Hasta que lo asumiste-
susurra.
- Yunho quiero ser el mejor
ilustrador.
Una escena que hace que la madre de Yunho se extrañe y no
entienda y los mire asumiendo que algo de lo que ella no estaba enterada,
estaba sucediendo. Su hijo deja la bolsa con ropa en el piso y le mira
sonriendo.
Algo raro pasaba ahí.
- ¿Mi papá porqué no ha
llegado?
Lo peor es que Yunho le quita el vaso al menor y bebe sin
ningún tipo de preocupación y con una confianza digna de admirar si trataba de
esa forma al hijo de su jefe.
Como si fueran íntimos amigos desde hace años.
(Y Jaejoong ni parece inmutarse.)
- Está trabajando aún, ya
sabes como es.
- Ahora entiendo porqué Yunho
hyung trabaja tanto.
Y esas sonrisas de nuevo entre ellos que le hacen sospechar
cosas en las que prefiere no pensar.
- ¿De dónde se conocieron?
Eres una criatura demasiado adorable, Jaejoong.
- Un día que hyung fue a mi
cumpleaños.
- Mamá nos tenemos que ir,
tengo que ir a dejar a Jae.
- ¿Puedes venir a hablar un
poco conmigo?
Yunho asiente con un poco de miedo, dejando el vaso y
entregándole el par de bolsas a Jaejoong que le miraba completamente asustado
como si hubiese cometido un error imperdonable. Sigue con cuidado a la mujer y
entra con ella a la cocina, llevándose de inmediato una de esas miradas de
reproche que su madre aún no lograba superar.
A veces Yunho sentía que su madre olvidaba que ya estaba
bastante grandecito como para ese tipo de discurso que ya veía venir.
- ¿Qué pasa?
- Cariño, deberías avisarme
con anticipación que vienes con el hijo de tu jefe.
- ¿Por qué? ¿dijo algo malo?
- No, por supuesto que no, es
un niño muy adorable y educado, pero se podría llevar una mala impresión de
nosotros. No estaba preparada.
Yunho se cruza de brazos y le mira sin saber si era un buen
momento para decirle o no.
- ¿Mala impresión? Él no es
así, tranquila.
Probablemente estaba tan asustado que ni siquiera podía
pensar de forma coherente ahí dentro.
- ¿Por qué vino contigo?- le
interroga-. ¿Eres su niñera ahora?
Mierda.
Era ahora o nunca.
Y sinceramente, prefería lo antes posible que nunca.
Se le acerca con miedo y le coloca las manos en los hombros,
notando lo obvio de sus diferencias de estaturas.
- Sé que me vas a odiar porque
me iré apenas te lo diga… pero es mi novio. Te amo mamá.
Un beso que le deja con más dudas que antes, viendo solo la
estela de su hijo cuando desaparece de la cocina dejándola con los ojos
abiertos como plato por la impresión.
Yunho toma rápido la bolsa, casi trotando y agarra la mano
de Jaejoong jalándolo desde el asiento y obligándolo a caminar de una forma
como si estuviera escapando de algo malo que había hecho.
Solo que siente que los modales están antes que todo.
- Espero volver a verla señora
Jung.
Pero ni siquiera alcanza a hacer una reverencia cuando Yunho
ya había abierto la puerta y le había hecho salir viendo como su madre aparecía
y decía un fuerte Jung Yunho ven aquí que el alto, solo se encargó de
ignorar.
Un juego que él no entendía, pero que le hacía sonreír
porque no podía parar de correr.
Y corren hasta que se cansan y Yunho se ríe de que tiene las
mejillas rojas y el aliento perdido que él se encarga de ahogar más cuando le
besa contra la pared de una casa. Besos que no se detienen y que les hacen
caminar hasta un parque y conversar de cosas tontas y reírse de sueños
imposibles que Jaejoong quiere concretar.
Lástima que pierden la noción del tiempo y cuando el menor
revisa la hora en su celular se da cuenta que ya tenía más de media hora de
atraso en su toque de queda y eso no podía significar nada bueno. Aunque ese
excesivo retraso que tuvieron cuando se despidieron, tampoco le hizo sentirse
muy culpable.
Abre la puerta de su casa con miedo y se quita las
zapatillas dejándolas con cuidado y subiendo de inmediato la escalera hasta que
nota que la luz de la sala estaba encendida y que sí lo habían
descubierto.
La voz de su padre tampoco se demora mucho en hacerse notar.
- ¿Jaejoong, dónde vas? ¿no
piensas saludar?
Aish.
Justo ahora.
Se devuelve los tres peldaños que había alcanzado a subir y
recorre lentamente ese largo y oscuro pasillo que lo llevaba hasta la sala.
Tenía sueño, estaba cansado y demasiado contento como para recibir una charla
justo ahora.
(Aunque inconscientemente se ordena el cabello antes de
aparecer frente a él, borrando toda huella de desorden o de algo fuera de
lugar.)
- Papá… no te vi.
Le cuesta mirarlo, pero no le queda otra cuando le ve doblar
el diario y dejarlo a un lado.
El solo hecho de pensar que él era el encargado de que
pudiera ver a Yunho tan poco por las estúpidas jornadas de trabajo que le
ponía, le agobiaba. Le daban ganas de decirle que dejara de ser tan explotador
y que el mundo también quería Yunho, no solo él.
Pero se contiene. Basicamente porque es Jaejoong.
- ¿Se puede saber de dónde
vienes a esta hora? Son casi las doce de la noche y mañana tienes colegio.
Lo tenía claro.
Solo que a él le hubiese gustado estar con Yunho incluso
más.
- Estaba haciendo la tarea con
un amigo- miente-. ¿Cómo estuvo el viaje?
- Bien, ¿qué amigo?
Era imposible hacerse el tonto con su padre.
Suelta un bufido silencioso y se balancea dándole a entender
que estaba aburrido.
- Es un amigo del colegio. ¿Me
puedo acostar? Tengo sueño.
- No sabía que tenías un
amigo- contraataca ignorando su petición-. ¿Y dónde dormiste anoche?
Él no era ese típico adolescente que soltaba groserías
cuando estaba frustrado o enojado, pero ahora sintió la real necesidad de
pensar con todas sus letras y susurrar internamente un gran “mierda”.
- Nos quedamos en su casa
jugando y se me hizo tarde, lo siento- miente en un suave susurro.
- Quiero que me dejes el
teléfono encima de la mesa de la cocina para agradecerle a sus padres por
haberte recibido.
¿Acaso nunca se le acababan los obstáculos en esa
conversación?
- Papá, no me lo sé.
- No te preocupes, le diré al
chofer que les lleve algo de agradecimiento. Tu madre está durmiendo así que no
hagas ruido, te intentó esperar, pero no lo logró si te dignas a llegar a esta
hora.
Intenta recordar si alguna vez había ido a la casa de Yunho
con el chofer, pero ninguna pasó por su mente. No era tan inocente como para
utilizar ese medio de transporte cuando lo iba a ver.
Agacha la cabeza con un profundo sentimiento de culpa,
viendo como los típicos mechones rebeldes caían por su rostro.
- No se repetirá, lo siento de
nuevo.
Se recrimina mentalmente porque sabe que si se da la
opotunidad de nuevo, es capaz de seguir desobedeciendo con tal de estar aunque
fuera un ratito más con Yunho, dejándose besar y acariciar por esas
manos que sabían perfectamente cómo.
Pero cuando hace una leve reverencia y comienza a
retroceder, su padre le rompe los pensamientos felices y le hace seguir ahí.
- Me llamaron del colegio
diciendo que un día no fuiste a clases y el chofer me aseguró que te vio
entrar.
Dios. Y juraba que esto ya había terminado.
- Papá te lo puedo explicar,
en serio.
- Hazlo entonces.
Piensa en una excusa creíble y se sorprende a si mismo al
encontrarse en esta situación que nunca pensó. En la de mentirle a sus padres
por sus “actos de rebeldía”.
- El profesor pensó que no
estaba, como mi asiento está en el último lugar de la sala, entonces no me vio
y yo le corregí, pero al parecer se olvidó de arreglar su error.
Ni siquiera él podía creer que había dicho semejante
mentira.
Le dan ganas de aplaudirse y de felicitarse por al fin
haberse convertido en un adolescente de verdad.
- Jaejoong, no estarás metido
en algo raro, ¿cierto? Tu profesor me dijo que estabas muy distraído.
¿Desde cuándo se preocupaban tanto por él en la sala de
clases? ¿acaso no era eso lo que le gustaba del colegio? ¿pasar desapercibido?
- ¿Qué te hace pensar eso
papá?
Inevitablemente se frustra de la situación porque le hace
olvidar lo agradable que era su vida hace unos segundos cuando Yunho aún le
acariciaba las mejillas.
Cuando aún escuchaba los te quiero contra sus
labios y no los retos de su padre por haberse convertido en un irreponsable de
un día para otro.
- Tus actitudes. No es que me
moleste, pero hace un par de meses odiabas relacionarte con gente y de pronto
resulta que te vuelves íntimo de un amigo.
- Él me entiende y es amable.
- ¿Y cuándo lo conoceremos?
Si supieran.
El solo hecho de pensar en su padre mirando a Yunho como su
novio, es algo que le horroriza y le hace imaginar una escena en la que nada
termina bien.
- No creo que pueda venir-
miente.
- ¿Por?
- Sus papás no lo dejan
porque… porque… tiene una enfermedad.
Mentira tras mentira.
Si se equivocaba en tan solo una cosa, sabía que su vida
perdería sentido y estaría castigado hasta que cumpliera la mayoría de edad si
es que no más.
Adiós Yunho, hola Jaejoong el hermitaño.
- ¿Enfermedad? ¿qué
enfermedad?
- Insuficiencia renal.
Era un idiota.
Había que ser tonto para no darse cuenta que la cara de su
padre no era de miedo sino que de impresión por lo trágica que se estaba
tornando su mentira.
Todos sabían que estaba mintiendo, hasta los objetos inertes
que habían en el lugar, pero él no daría tregua de su pequeña mentira
blanca.
- ¿Y cómo va al colegio?- le
pregunta con el ceño fruncido sin poder dar crédito.
- Va de vez en cuando, por eso
lo visito mucho.
- Es mejor que te vayas a
dormir, mañana no puedes llegar tarde al colegio- su padre vuelve a tomar unos
papeles, dando casi por finalizado el tema-. No quiero que tus salidas hagan
que tus calificaciones bajen.
Una sonrisa que le hace sentirse victorioso, acercándose de
golpe a su padre y abrazándolo de manera torpe, mientras le arrugaba sus
papeles sin querer. Un beso en su mejilla que le hace sentirse mejor hijo y
retrocede sonriendo y volviendo a ser el Jaejoong enamorado de antes.
- Te quiero papá.
- Hey, espera un segundo.
Ni siquiera había dado dos pasos y ya tenía que retroceder.
Dios. Solo quería sacarse la mochila y desenrollar su dibujo
y pegarlo en su pared y mandarle una foto a Yunho, deseándole buenas noches.
Sinceramente, no pedía más.
- No hay más salidas por esta
semana. Del colegio te vienes acá, directo.
No podía estar pasándole justo eso a él.
Por favor no.
Frunce el ceño y los mechones le molestan en el rostro
cuando mueve sus brazos intentando buscarle algo de sentido a lo que acababa de
decir su padre que solo le miraba sin expresión.
¿Por qué?
Si nunca le había castigado en su vida.
Porqué justo ahora.
- Pero papáaaaaaaa…
- No quiero oír quejas.
- Es injusto- dice apenas en
un susurro.
- Injusto es que hagas lo que
quieras cuando apenas tienes quince años. Eres un niño Jaejoong, no lo olvides.
Nunca lo olvidaba.
Especialmente cuando estaba con Yunho y se recordaba
inconscientemente que el mayor le duplicaba en edad, molestándolo bastante por
“no poder hacer cosas de grandes”.
- No te quiero más.
No le importa si su padre lo llama o le dice algo porque
está demasiado enojado y preocupado de irse rápido de ahí. Sube las escaleras
con muy poco cuidado, pisándolas más fuertes de lo normal y encerrándose en su
pieza a ahogar un grito contra la almohada.
Lo odiaba lo odiaba lo odiaba lo odiaba.
Era injusto que tuviera el maldito don de romper su
felicidad con una sola palabra. El mejor día de su vida y su padre iba y lo
destrozaba.
¿Por qué existía?
¿Por qué?
**
Cinco días de que Yunho no veía a Jaejoong y cada hora que
pasaba la odiaba más.
Cambia el canal de la televisión buscando una pose más
cómoda que la anterior, acariciando a su perro despreocupado y demasiado
relajado para ser fin de semana.
Probablemente porque el menor ya venía en camino a su casa y
esa idea le hacía feliz.
Odiaba su colegio.
Odiaba las pruebas y las excusas que le dio de que no podía
salir porque tenía mucho que estudiar y mucho que hacer.
Ni un minuto para el pobre de Yunho, ni uno solo.
Taepoong suelta un quejido desde su pie, justo cuando su
teléfono comenzaba a sonar encima del sillón. Y no es necesario que lea quién
es porque la sonrisa ya se había puesto en su cara.
- ¿Dónde vienes?- bufa con un
puchero en sus labios-. Te estoy esperando hace rato.
Pero no obtiene una respuesta rápida sino que solo oye la
respiración acelerada de Jaejoong como si estuviera corriendo.
- ¿Yunho, puedes venir por mi?
Con ese hilo de voz de inmediato le preocupó. Yunho abandona
la pose cómoda y planta de golpe los pies en el suelo, asustando al can que le
miraba enojado.
- ¿Pasa algo? ¿dónde estás?
- Hay un auto que no para de
seguirme hace como siete cuadras. Yunho, tengo miedo.
No es necesario más para que el alto se levante de golpe y
se coloque las primeras zapatillas que encuentra, tomando las llaves y dando un
portazo mientras corría a llamar el ascensor.
Andaba con la peor ropa posible que le podían encontrar,
pero no le importaba. Al menos se ordena un poco el cabello mientras espera
impaciente.
- ¿Dónde vienes? No lo mires e
intenta caminar más rápido, bajo en un segundo.
- Estoy por llegar- susurra
cansado-. Yunho apúrate.
Nunca en su vida había odiado tanto vivir en un piso tan
alto.
Se desespera por lo lentas que son las puertas del ascensor
al cerrarse y por lo lento que parece todo cuando necesitaba que las cosas
fueran rápido.
Le dan ganas de jalarse el cabello cuando se detiene justo
en el cuarto piso, viendo como un hombre subía unas pesadas cajas una a una,
demorando todo al doble y angustiándolo a tal punto que no encontró otra
solución que empujarle y correr hacia la vía de escape, saltando la mayor parte
de los peldaños y llegando en mucho tiempo menos de lo que se habría demorado
el ascensor.
Justo cuando abre la puerta del edificio, Jaejoong choca con
su cuerpo.
Traía las mejillas rojas y la mirada vidriosa, demostrándole
lo asustado que estaba.
Pero no lo besa ni lo toca, solo le susurra con cuidado,
tomándolo de los hombros, en busca de que se tranquilizara aunque fuera un
poco.
- Entra rápido y espérame
adentro. No me demoraré.
Jaejoong no sonríe como siempre, sino que solo acepta con
miedo y corriendo hacia el ascensor que ya lo esperaba.
El pobre desde lejos infundía un miedo que desesperaba a
cualquiera.
Y ahí es cuando ve el auto.
Era gris y tenía los vidrios polarizados, deteniéndose justo
delante de su edificio por un par de segundos para luego continuar con una ruta
probablemente inexistente.
Todo le indicaba que no era un auto normal. Desde la patente
hasta sus características básicas. Solo que era tan dificil asimilar que
Jaejoong corría un riesgo en la calle, andando solo, que Yunho prefirió dejar
de pensar ideas paranormales y solo caminar hasta su departamento, mucho más
calmado que antes.
Cuando se apoyó en la puerta apenas la cerró, logró recordar
como era respirar y sentir el oxígeno recorrer por sus pulmones.
- ¿Estás bien?
Jaejoong parece salir de su ensimismamiento, dejando de
rascarle el abdomen a Taepoong para fijar su vista en él, aún con rasgos de
temor.
- ¿Me va a pasar algo hyung?
Le cuesta caminar cuando nota que evade su pregunta,
sentándose a su lado y acariciando con sumo cuidado su espalda.
Sabía que Jaejoong era una persona muy expuesta socialmente
al ser el hijo de uno de los abogados que más se encargaba de llenar las
cárceles de Corea.
La venganza de las familias era tan posible que Yunho se
odió a si mismo por haber sido tan ciego en este tiempo.
- No, tranquilo.
- ¿Me venían siguiendo?-
susurra.
- Sí, un auto gris. No pude
ver quién estaba dentro.
- ¿Y si me quieren secuestrar?
¿Tan asumida era esa información en su familia?
Le acaricia con más lentitud por sobre su camiseta,
intentando tranquilizarlo aunque fuera de alguna manera.
Sabía que Jaejoong era maduro en bastantes sentidos, pero
cuando el miedo lo invadía, solo quedaba esa capa en que le dejaba ver que era
un pequeño adolescente que tenía mucho miedo de enfrentarse con el mundo real.
Y lamentablemente, él no estaría siempre a su lado por mucho
que quisiera.
- No, Jae. No te secuestrarán,
quizás era alguien que te conocía solamente.
Sabe que es una mentira piadosa, pero al menos consigue
verlo soltar un suspiro y relajarse más al estar ahí dentro con él.
Ya no habían besos ni abrazos efusivos, solo un Jaejoong que
tenía demasiado miedo del mundo.
- Yunho, tengo que decirte
algo- susurra.
Mierda.
- ¿Qué pasa?
- Desobedecí a mis padres,
estoy castigado.
No lo mira cuando se lo dice porque probablemente tenga
vergüenza de su situación y de que tampoco haya sido capaz de decírselo antes.
Aunque tampoco lo hace porque las caricias de Yunho
desaparecen, y ya no se siente tan protegido como hace un rato.
- ¿Qué? ¿por qué? ¿qué
hiciste?
- Llegar tarde el otro día.
- Mierda, fue mi culpa, lo
siento.
Yunho suelta un suspiro, asumiendo su derrota y el porqué no
le había visto durante toda la semana. Aunque a pesar de eso, es la vergüenza
que tiene el menor en ese momento lo que le preocupa más.
- No, yo no te hice caso, lo
siento- susurra aún sin mirarlo a la cara-. Le mentí a mi papá, le mentí mucho.
- ¿En qué? ¿qué le dijiste?
- Me pregunto cosas.
Admira su capacidad de sentirse culpable en esa situación
porque recuerda que él claramente a su edad no era así. Las mentiras pasaban a
llamarse piadosas según él, tratándose de ocultar información y no de
distorsionarla.
Pero Jaejoong parece tan frustrado que siente que ni su
ejemplo le ayudaría a sentirse mejor.
- Jaejoong.
- Me preguntó si andaba en
algo raro y quién era mi amigo con el que me juntaba todos los días.
Mierda.
Con razón no le había dicho nada.
- ¿Y?- insiste preocupado-.
¿Qué le contestaste?
- Que era del colegio y tenía
insuficiencia renal.
Si eso hubiese sido una respuesta de Yoochun probablemente
se hubiese reído y le hubiese admirado su capacidad por ser tan idiota para
mentir, pero como se trataba de Jaejoong la situación cambiaba tanto y en su
contra, que solo se preocupa.
Con cada oración más que la otra.
- ¿¡Jaejoong, qué mierda
inventaste!?- le es inevitable no soltar una grosería aunque fuese mínima-.
¿Crees que tu papá creyó eso acaso?
- No podía decirle que estaba
contigo hyung.
- ¿Pero insuficiencia renal?-
repite sin creerlo-. ¿No encontraste algo más trágico? Es obvio que tu papá ya
descubrió que estás en algo raro. ¿Por qué no me dijiste antes?
- No pensé que sería
importante.
Cuando le ve los ojos brillosos y ese cabello que se
encargaba de taparle la cara, una ola de culpabilidad llega a su cuerpo, pero
solo se queda ahí, tapándose la cara con las manos y apoyando los brazos en las
piernas.
El solo hecho de enfrentar el papá de Jaejoong le asustaba.
Especialmente porque tenía que asumir que ese momento tenía que llegar algún
día.
Solo que no lo había pensado.
Siente como el peso en el sillón se hunde más hacia su lado,
sintiendo el roce de las piernas desnudas de Jaejoong con las suyas, sin saber
si eso era correcto o no.
Si tanta piel le hacía bien verla tan de cerca.
(Porque así, lo perdonaba en un segundo.)
- Yunho no te enojes, lo
siento, no sé mentir.
- No estoy enojado- susurra
sin quitarse las manos de la cara-. No es tu culpa que seas un bebé tan bueno.
- Pero no quiero que mi papá
haga que deje de verte.
Un susurro que se funde contra su piel cuando Jaejoong se
esconde en su hombro, buscando un poco de calor y cariño, o de ambas cosas.
Pero Yunho no se lo da, solo piensa en la situación y en que
tiene que dejar de pensar con eso que no deja de latir y comenzar a pensar más
con el cerebro.
Tenía que ser frío.
Era la única forma de que las cosas resultaran bien.
- ¿Yunho estás enojado?
Háblame.
Le cuesta hacerlo cuando siente su respiración tan cerca,
impidiéndole pensar y respirar con calma.
Impidiéndole existir.
- Creo que tenemos que tomar
una decisión.
- ¿Qué cosa?
- No podemos seguir viéndonos
por un tiempo.
Ya no se queda en su hombro, sino que se separa mirándolo
con el cabello desordenado y obligándolo a que sus manos se movieran de su
rostro.
Parecía en shock.
Como si se hubiese congelado.
- ¿Por qué?- susurra con
miedo-. No quiero.
- Yo tampoco.
Le costaba luchar con su fuerza de voluntad si el menor le
miraba de esa forma como si se estuviera muriendo en vida. Su labio inferior
estaba más bajo, haciendo un puchero de forma inconsciente, y con las manos a
los lados como si no supiera donde colocarlas o donde estar.
- No quiero terminar contigo.
Está seguro de que se pondrá a llorar en cualquier minuto y
que no le quedará otra opción que mandar a su cerebro a la mierda y dejarse
llevar solo con el corazón como ya hacía hace tiempo, pero no podía.
Tenía que ser fuerte.
- No vamos a terminar.
- Pero no quiero dejar de
verte, me siento muy feliz cuando estoy contigo.
Mierda, no podía.
Sinceramente no podía.
Le acaricia con cuidado una de sus mejillas que tanto le
encantaban, viendo como sus ojos se volvían más y más brillosos con el paso del
tiempo.
- Un mes puede servirnos para
echarnos de menos.
- Pero yo te echo de menos
todos los días.
(Y él. Solo que no era lo suficientemente sincero como para
decírselo.)
- Bebé- suspira.
Pero un abrazo inesperado le hace balancearse y aferrarse al
cuerpo de Jaejoong que se sacudía un poco por los suspiros (y sollozos que no
le convenía asumir).
- Yunho no quiero.
Le acaricia la nuca con cuidado, deshaciendo su coleta sin
querer, y abrazándolo de la cintura, sintiendo su aroma quizás por mucho tiempo
más.
(Aunque estaba seguro de que si pasaban años de por medio,
nunca sería capaz de olvidarlo.)
- Es por tu bien, o por el de
ambos en realidad- suspira-. No hagas esto más dificil.
Se separa con dificultad y notando como sus ojos ya estaban
rojos a causa de las lágrimas. Jaejoong da pequeños saltitos a causa de los
sollozos, dejándose limpiar las mejillas por los dedos de Yunho que eran ágiles
apenas veían una nueva lágrima.
Tenía tanta pena que ni todos los dibujos del mundo ni todos
los lápices del mundo conseguirían hacerlo feliz.
- ¿Te podré llamar?- solloza.
- No. Es mejor que borres mi número
por si tu papá te revisa el teléfono.
- ¿Pero me llamarás?-
insiste-. ¿Yunho, me llamarás todos los días?
- Todos los días- afirma con
una sonrisa triste.
- Te quiero mucho Yunho.
- Yo te amo.
Una caricia que termina en más de un beso robado y en un
montón de lágrimas nuevas que Jaejoong no es capaz de contener.
Y no es una despedida, son mínimo diez y muchas más cuando
le avisan a Yunho que el taxi ya estaba abajo y que Jaejoong ya tenía que irse.
Besos que les hacen dificil terminar de separarse e
ilusiones que le hacen sentirse a Yunho como un adolescente porque cree que
recién luego de veintisiete años, había logrado enamorarse.
PORQUEEEEEEEEEEEEE????!!!!! -llora llora llora- TT ______ TT
ResponderBorrarPobre mi JJ y bueno Yunnie tmb :(
que triste ..... espero la conti
errr bueno en algun momento tenian q darse cuenta T__T solo espero q esten a tiempo de arreglarlo o de invertar una buena escusa para q el padre de jae no los descubra o en verdad estarán en problemas sobre todo yunho q creo es el que se llevaría la peor parte Q_Q ohh esta genial gracias x compartir espero el sig con ansias ♥
ResponderBorrarnuuuuuuu!!! T____T pobrecitos.... los dos no pueden estar el uno sin el otro y mucho tiempo separados.... waaa ojala los papas de jae lo comprenda u_u sera dificil aunq creo que ese coche que seguia a jae era por parte de su papa......gracias!!! amo tu fic :)
ResponderBorrarnooooi T-T porqueeee se extrañan solo unas horas como sera en un messss noooo ;o; tan enamorados que están assh bueno es cierto es por su bien que tal si ese carro era del papa de jaejoong quien sabe si no se creyo la mentira tiene sus sospechas ... abuuu se van a extrañar un momtonnnn T-T
ResponderBorrarGracias por la actualizacion esperare los siguientessss ^o^
Hay nooo u.u pobre jae el lo extraña todos los dias y ahora tienen que estar separados un mes >. < espero que el padre de jj no los descubra sino a Yunho lr irá muy mal :/
ResponderBorrarwaaa~~ espero el siguiente cap con ansias *0*
Pobres .. el padre de Jaejoong se nota que no se trago el cuento del amigo enfermo... pobre Jae como va a soportar esos días sin Yunnie?... se ha vuelto tan dependiente de él ..
ResponderBorraractualiza pronto muero por saber que pasa :)
Que difícil situación, Jae es menor de edad y Yunho casi le dobla la edad y eso le podría acarrear problemas hasta con la policía. Para mi que el carro que seguía a Jae lo mando
ResponderBorrarsu padre para ver a donde anda. Aquí es quizás descubran a Yunho y Jae.
Gracias.
que triste que se tengan que separar!!!
ResponderBorrartermino muy triste jae y yunho sufriendo por su separación
ResponderBorrarquien sera el que estuvo siguiendo a jae acaso es el papa de jae que lo sigue por no creer en sus mentiras y quiere saber con quien se ve jae a escondidas o es alguien que de verdad quiere dañar a jae no lo se espero la continuación pronto
GRACIAS por el capitulo no demores mucho por fis BYE
Que triste despedida para los dos :'(
ResponderBorraray noooo. ya empieza lo difícil. ahora las cosas se están complicando.
ResponderBorrarsabía que cuando se enterase el padre de Jae, ahí sería el verdadero drama
se tienen que separar por un mes. pero no veo que sea esa la solución.
es más grave el tema, Jae es muy pequeño de edad y los padres no dejarán a Yunho ser su novio, no por meses ,sino por años....
por favor actualiza pronto que está tan interesante.
muchas gracias
Ahhhh esto si es amor.
ResponderBorrarCon todo el dolor, pero creo que fue lo mejor, Joongie esta muy enamorado de Yunho y puede actuar por impulso, como por ejemplo la mentira, que fue una mentira bobita.....y puede hacer otras cosas que recién esta conociendo.......Yunho no es para nada una mal influencia, pero se puede decir que JAE por fin estaba viviendo''......
Yo creo que ese carro que seguia Jae, era debido al padre de Jae, creo que algo ya sospecha, o al menos al no creerse la mentira que le dio Jaejoong esta intentado descubrir en que esta metido su hijo.
En conclsuion, opino que esta bien que se separen un tiempo, van a sufrir, pero es por seguridad, sobre todo para Yunho que si todo se llegase a descubrir el seria el que mas va a perder......e incluso puede ir a la cárcel, menos mal que no paso nada entre ellos aun, osea sexo. xD....
Ahhhhhhhhhh fuerza Yunjae!
Nooooooooooo!!!!!!!!!! Porquuuuuuuueeeeeeeeee!!!!!!!!
ResponderBorrarSolo quieren ser felices y si no estan juntos no pueden es tan injusto .............
gracias por el cap ^^
T_________T tan bonita que que estaba yendo la historia y la tiene que malograr el papa de Jaejoong! como se habrá enterado de todo eso? ya se habrá dado cuenta que Jaejoong se encuentra con Yunho ? ojala nooo! pobre Yunho le ha tocado un suegro bien fregado u.u
ResponderBorrarGracias por ver actualizado cdtm (^3^)/
hola linda como estas espero que bien primero que nada te pido disculpa por que he estado leyedo el fic a travez del cel y no puedo comentar x ahi por eso aprovecho que estoy sentada en la compu un ratito antes de que me quiten de aca jajaja.
ResponderBorrarNuy buen fic me gusto como se conociron y la sinceridad de Jae con respecto a todo que hizo caer a Yunho en sus redes sin darce cuenta que bueno que lleban una bonita relacion aunque algo peligrosa por la edad me asusta que el que este persiguiendo a jae sea alguien que haya mandado su padre a ver en que esta metido su hijo no quisiera que le pasara nada malo a Yunho y que el padre de Jae sea un desgraciado xq no lo ha demostrado asi se que se pondra furioso cuando descubra todo pero que no llegue a ser salvaje y valla a recurrir a los malos trucos y que trate de ver que su hijo es feliz para que no llegue a meter a Yunho preso no importa que los separe por lo menos hasta que cumpla la mayoria de edad xq hay que compreder que ver a tu hijo x mucho que no le prestes atencion x tu trabajo no quiere decir que no lo quieras verlo con un viejo practicamente x muy ricote y buenote que esté este es su hijo un menor bueno gracias x compartir
TT-TT ..que capitulo mas triste, realmente se aman pero doy razon a Yunho las cosas se pueden salir de control y los dos se verian afectados duramente, pero aun asi no puedo evitar sentirme triste :´( ya que sea como sea es amor lo que sienten y nada se puede hacer con ello, espero no pase mucho para que puedan volver a estar juntos.
ResponderBorrarOhhhhh !!!
ResponderBorrarEsta historia está muy buena.....
Pobres ahora tienen que distanciarse....
T..............T
Las cosas se complican
Pero las mentiras de Jae... jijiji que gracioso, siento que nadie le creyó.
Tal vez por eso su padre le mandó a seguir, para saber quien es ese supuesto "amigo" que sufre de insuficiencia renal....
Huele a problemas y tristeza....
Gracias !!!!!
holis♥
ResponderBorrarperdon por no porder comentar por ahora tengo unos cuantos problemas que no me dejan concentrarme en la lectura pero prometo comentar mas pronto de lo esperado sorry chingu encerio pero estoy a qui con este pequeño mensaje para que sepas que estoy activa en tu blog encerio perdon ....
Pobres de mis bebés ToT
ResponderBorrarpero tarde o temprano van a tener que revelar su noviazgo a sus familias y aunque no queramos van a reaccionar mal porque se llevan muchos años :/ solo espero que sigan juntos a pesar de todo
nooooo algo me dice que el papá de JJ ya sabe o sospecha lo que hay entre ellos dos, solo espero que se lo tome bien y no meta a Yunho a la cárcel!!
ResponderBorrarGracias por compartir n.n.
lo bueno dura poco.. u.u me lleva.. no quiero.. me da pesar con jaeBoo.. ahhh esas lagrimitas YY_YY viejo mañoso me cae mal (se refiere al padre de Jae)
ResponderBorrarOoooh que guay Jae ya conocio la madre de Yunho pero Yunho esta desesperado para que su madre sepa que Jae es su novio creo que no era un buen momento para cntar eso a su madre ya que es la primera vez que a visto a Jae pero bueno se escaqueo antes de que su madre le pillara hahaha XF
ResponderBorrarY el padre de Jae ya parece que sospecha de algo creo que es normal ya que Jae dice una mentiras tan raras hahah XP
Yo creo que el padre lo mando a seguir... sera? bueno supongo que pronto lo sabre....
ResponderBorrarPobres pero deben mantenerse un tiempo separados si no quieren que el padre se entere de eso... va a ser difícil pero es lo mejor.
Nooooooo porque? u.u
ResponderBorrarSolo espero que ese tiempo separados no sea tan dificil...
Tengo duda quien seguia a jaejoong y si en realidad era alguien por parte de su padre para ver en que anda metido??
Diooosh la que se le . puede armar si es eso eso.....
Gracias