lunes, 8 de diciembre de 2014

26 de Enero - CaP 10


Cuando le ve ahí de pie, con el pelo pegado a su frente a causa del sudor, se da cuenta que todo su plan inicial desde que se escapó del colegio, se había esfumado. No podía hacerse el rudo ni comportarse de manera grotesca con él por mucho que lo intentara.
Él era Jaejoong, no cualquier persona. Jaejoong el débil, el adolescente, el que recién estaba aprendiendo amar.
Se miran por largos segundos que parecen horas hasta que Yunho se acerca un poco más y estira su mano para ayudarlo a levantarse, solo que él solo se queda ahí, observándolo y viendo su brazo como algo ajeno a él.

Tenía orgullo. Le quedaba poco, pero le quedaba.
-      Dame la mano, tienes que levantarte.
No quiere.
Especialmente porque sabe que si siente un roce de su piel contra la suya, todo se irá lejos y no podrá ser el adolescente rebelde y rudo que quería intentar ser. Le deja con la mano en el aire y se levanta solo, limpiándose el trasero y estirando un poco sus piernas tras haber perdido la noción del tiempo de cuanto durmió.
Probablemente había sido harto por lo bien que se sentía.
Cuando Yunho esconde su mano un poco avergonzado, él se arrepiente y deja que su boca hable antes de que él logre pensar, logre arrepentirse o actuar de la forma que tenía planeado.
-      Hyung.
-      ¿Qué?
Dios. Su voz. Su maldita voz que extrañó más que cualquier otra cosa y que hubiese dado lo necesario con tal de escucharla todos los días como él le había prometido.
-      Viniste.
Yunho parece atónito de sus palabras cortas y sin mucho sentido, lo que le hace empujarlo un poco y acercarse a su puerta en donde colocaba rápidamente la clave, esperando que él no se diera cuenta de los nuevos números. No porque no quisiera sus visitas repentinas de nuevo, sino que por simple vergüenza de si mismo.
Marca rápido 980126 y empuja la puerta, viendo lo caóticamente ordenada que se veía su casa ahora que no tenía trabajo.
Taepoong no se demora mucho en levantar sus orejas cuando siente el ruido, mientras él solo espera escuchar unos pasos a su espalda, sin querer voltearse a ver si lo seguían. Cuando el click de la puerta se escucha, se obliga a soltar un suspiro y a observar el rostro de Jaejoong que aún parecía demasiado sin expresión.
Demasiado irreal para ser cierto, demasiado perfecto para estar ahí.
Pero cuando un abrazo torpe y rápido le sorprende, no atina a nada más que a afirmarse de su cintura, mientras el menor le pasaba los brazos por el cuello y se pegaba a su cuerpo casi de forma angustiada, dejándole ver que no era el único desesperado por cariño en este punto.
Eran ambos.
-      Te esperé desde temprano –se queja en su oído, apretándolo.
-      No tenías que hacerlo.
Le costó asumir lo que le escuchó decir, retirándose con cuidado y notando lo tonto que había sido al llegar y abrazarlo así como así después de lo que le había hecho.
Se enfoca en su mirada y nota como lo intenta esquivar, rechazándolo o evitando lo obvio que conllevaría a una pelea sí o sí.
-      ¿No tenías que hacerlo? –repite dolido-. ¿Es en serio?
-      Sí, es en serio, no quiero que tu papá nos vea.
¿Su papá? ¿qué tenía que ver él aquí?
Deja caer su mochila al piso, dando un golpe en seco y asustando a Taepoong que había logrado llegar hasta su lado.
Evitarlo.
Que palabra tan fácil según Yunho.
-      Dijiste que me llamarías –le recuerda-. Ni siquiera lo hiciste.
-      Jae yo… lo siento.
Por todo. Por ser un idiota, por intentar escapar, por querer alejarlo y que todo lo que intenta hacer por el bien de ambos, no funcione y termine siendo peor.
Lo siente incluso, hasta por tener veintisiete años y haber aparecido en su vida, complicándosela.
-      No, Yunho –retrocede un paso como si estuviera cayendo en sus propios pensamientos de odio que lo habían llevado ahí hace un rato-. ¿Por qué? Hasta renunciaste. ¿Por qué, Yunho? ¿Por qué?
Inevitablemente cuando pronuncia esa última pregunta se le quiebra la voz y termina susurrándola para no ser tan obvio. Le dan ganas de pegarle al recordar todo lo que había llorado en su ausencia y todo lo que había tenido que soportar al darse cuenta que una vez más estaba solo.
Como siempre estuvo acostumbrado.
La realidad de repente se tornó demasiado dura y Jaejoong ya se había acostumbrado a confiar en ese alguien que desapareció demasiado rápido.
-      Porque sí –le responde tranquilo-. Por ti. Porque tengo miedo de tu papá. Porque ya no estaba cómodo trabajando ahí y era mejor que buscara otro lugar.
-      Pero yo te he extrañado mucho –susurra-. He sufrido mucho por ti y mi mamá lo sabe.
Le hubiese gustado no haber quedado tan impactado o que su rostro no le delatara, pero no lo consigue. Solo se queda estático y esperando que algo le hiciera moverse y darse cuenta que todo era un juego.
Pero con Jaejoong nunca lo era. Era tan puro, que las bromas nunca existían en sus palabras, sino que solo sinceridad. Y mucha, ese era el problema.
-      ¿Le hablaste… de mi?
Pero Jaejoong no mueve los labios ni pronuncia una mísera palabra, sino que solo niega con cuidado, sin mirarlo y procurando que sus ojos cristalinos no se vieran aún más con la luz del lugar.
(Pero Yunho lo notó. Incluso en medio de una habitación oscura podría notarlo).
Da un paso demasiado tosco con respecto al silencio de la sala, acercándose y viendo como el cuerpo de Jaejoong parecía empequeñecerse más cuando lo tenía cerca. Como si derribara muros y quedara solo Jaejoong el adolescente que no sabía amar.
Le dan ganas de tocarlo y acercarlo de golpe de los hombros, pero se contiene porque respeta el odio sano que tiene en su contra. O porque simplemente, lo respeta mucho porque sí.
Porque con Jaejoong ya no eran necesarias la excusas y los porque sí podían funcionar perfectamente.
-      ¿Me odias mucho?
El susurro de Yunho lo hace sentirse débil y demasiado expuesto porque lo oye muy cerca, mientras él solo atina a sorbetear la nariz y ver como una lágrima cae cuando aún mantenía la cabeza gacha. Se sentía muy triste y dudaba poder seguir ocultándolo por demasiado tiempo.
Y mucho menos a él.
Asiente rápido con la cabeza, desarmando sin querer la coleta que afirmaba su cabello y dándose el valor de mirarlo cuando las lágrimas parecían caer más rápido.
-      Mucho –susurra con un puchero en sus labios.
Los movimientos parecen ser demasiado rápidos, cuando ve al castaño adelantarse y cogerlo desde los hombros para estrecharlo contra su cuerpo, mientras él solo luchaba y oponía resistencia porque no lo soportaba y quería dejar de quererlo tanto. Quería dejar de derretirse apenas lo viera y pensar que esa soledad a la que antes estaba acostumbrado no era tan mala por sobre todo. Pero los golpes en su pecho pierden fuerza, dejando caer los brazos y permitiendo que Yunho sí pudiera abrazarlo y estrecharlo como tanto necesitaba.
Y necesitó.
Sus lágrimas llenas de angustia comienzan a mojar más aún la húmeda camiseta de Yunho, mientras él hundía su rostro en ella y le apretaba con sus manos como si tuviera miedo de derrumbarse y simplemente caer.
(Lo que creía bastante probable en este momento).
Y le es imposible al alto no sentir un gran peso en su estómago solo de culpa, destruyéndose mentalmente por tenerlo en ese estado y porque era injusto que fuera tan pequeño y pudiera llorar tanto.
Caricias tontas que le intentan consolar y que hacen que le acaricie la coronilla con cuidado, mientras se encoge un poco más para acurrucarlo mejor. El calor de su cuerpo parece desaparecer cuando solo es posible oír ahogados sollozos del menor contra su pecho.
-      Lo siento –le susurra cerca del oído, besándole con cuidado al costado de su rostro-. Perdóname, fui un idiota.
El más grande, pero al que era capaz de perdonarle todo.
Jaejoong se separa con cuidado, limpiándose los ojos con las mangas de su chaleco, mientras los sollozos apenas le dejaban respirar. Siente las manos de Yunho ordenarle el cabello, quitándoselo del rostro justo cuando él pensaba en lo feo y deplorable que se debía ver, así que no atina a nada más que a abrazarse nuevamente a él, aferrándolo desde su cintura.
-      Tonto –susurra aún con demasiada pena-. Tonto Jung Yunho.
-      Lo sé, merezco el odio de todos los bebés del mundo.
El más idiota y el único que conseguía hacerlo sonreír en este tipo de situaciones. Por lo que no le importa verse horrible cuando se separa y se fija en lo triste que parecía la mirada de Yunho sobre él, como si estuviera desesperado porque le perdonara, pero pidiéndole que le hiciera sufrir aunque fuera un poco porque se lo merecía.
Solo que no lo hace porque no puede. Porque lo ama demasiado.
-      No llores más –las manos de Yunho son más suaves que las suyas, limpiándole las lágrimas con mucho cuidado-. No llores por idiotas como yo.
-      Es que te extrañe mucho.
Un suspiro ahogado que le sale de lo más profundo de su alma y le deja ver como los labios de Yunho se curvan un poco, haciéndole ver feliz, pero no del todo. Como si aún no se sintiera en la plena confianza como para expresarse como debía.
Pero las caricias continuan y él logra calmarse cuando Yunho pasa una de sus manos por su frente, tranquilizándolo.
-      Y yo.
Un abrazo del que no se quiere deshacer aún, relajándose con el contacto de Yunho, pero mirándolo como si le diera vergüenza pedirle lo que quería ahora.
(Lo que no tenía nada de mentira.)
Pero al parecer era cierto eso que había leído en mangas, que las parejas parecían leerse la mente, porque cuando tuvo a Yunho lo suficientemente cerca, se dio cuenta que no era el único que quería o necesitaba un beso. Que no fue el único que ayudó a acortar la distancia y que cuando la mano de Yunho le sostuvo desde su mentón, con suma delicadeza, se dio cuenta que nada podía ser más perfecto. Nada podía mejorar y hacerle sentir vivo si existía esto.
Se besan con cuidado y con una ternura digna de admirar. Yunho sigue su ritmo, sin precipitarse ni aprovecharse, mientras él solo se dedicaba a saborear sus labios y recordar cuánto soñó esto y cuan mal estaba porque nada se le había igualado nunca.
Yunho era un sueño en persona y eso nadie podría quitárselo de la cabeza.
Y especialmente ahora que no tenía ganas de separarse.
Yunho lo intenta para lograr respirar, pero él no lo deja, acercándose y acortando esa distancia que quería que fuera más que nula. Enreda sus manos en su cabello, agarrándose de él y provocando que abriera sus labios más de lo debido y más de lo que agradecía su imaginación.
Con Yunho siempre quería más y no se lo permitía, pero ahora no estaba muy seguro en donde estaban sus límites después de no haberlo visto tras tanto tiempo.
No estaba seguro de poder pensar con el lado inocente de su mente porque no quería.
Pero Yunho sí era correcto y sí era lo suficientemente maduro para decir basta. Porque cuando lo hace, se lame los labios de una forma que él cree criminal, y lo mira entendiendo unas intenciones que a él le daba un poco de vergüenza dejar en evidencia.
-      ¿Qué pasa? –y lo peor es que le acaricia la mejilla y a él todo le parece peor y le avergüenza demasiado.
-      Nada –susurra.
-      ¿Aún sigues triste?
Le cuesta asumir consigo mismo que no es eso, sino que es algo más que le acomplejaba desde hace tiempo. Mientras no estuvieron juntos él pensó demasiado en Yunho, más de lo humanamente posible, dándose cuenta y asumiendo que con él no quería que hubieran límites ni miedos que les detuvieran cuando no tenían que hacerlo. Se había dado cuenta que esa confianza que a él le costaba asumir con todo el mundo, excluía a Yunho, permitiéndole estar más cerca que nadie. Conocerlo más que nadie y tocarlo más que nadie.
Solo que él quería más.
Mucho más.
-      No tanto –susurra.
-      ¿No tanto? ¿qué quieres para ser feliz por completo?
-      Que me quieras para siempre y no me dejes nunca más, Yunho.
El solo hecho de pensar en vivir eso de nuevo, le angustiaba. Le hacía pensar en finales trágicos y con demasiada distancia entre ellos como para poder volver a verse.
Jaejoong tenía miedo de si su papá los descubría, pero era algo tan lejano que prefería no pensar en eso.
No gastar tiempo ni romper ilusiones que convenían no ser rotas.
-      Puedes declararte feliz entonces.
Un beso en la punta de su nariz que le hace abrazarlo desde su cintura de nuevo, sonriendo porque sí y porque por mucho que se quejara Yunho de que acababa de llegar de correr y estaba asqueroso, él podía sentir aún el perfume que le caracterizaba.
Hunde la nariz en su pecho y aspira con mayor énfasis que antes.
-      Extrañaba esto.
-      ¿Escaparte de clases y venir acá?
Se separa lo suficiente para mirarlo con el ceño fruncido y darle un golpecito suave con su puño.
-      Abrazarte  –le corrige ofendido-. ¿Tú no me echaste de menos acaso?
-      Mucho –susurra cerca de su rostro, besándole la mejilla-. Especialmente ahora que no hago nada.
Algo que le inquietaba y le hacía pensar en palabras que le dieran ánimo, pero como su padre había sido su anterior jefe, prefería quedarse solo en silencio y asumiendo que él si contaba con su apoyo.
O que al menos daba eso por sentado.
-      Eres tonto, incluso cambiaste tu clave.
-      Sé lo que quieres decir con eso.
Yunho deshace el abrazo solo por vergüenza posiblemente, enfocándose en otro punto de su casa y moviéndose hasta él actuando como si el plan siempre hubiese sido ir por una botella de agua. Solo que Jaejoong le sigue los pasos con cuidado hasta llegar cerca de él y poder mirarlo sentado desde un pequeño banquito.
Le encantaba verlo. Sentía que sus dibujos no se comparaban en nada al Yunho de carne y hueso.
-      Nunca pensé que sería esa.
Nunca creyó que formaría parte de su vida ni de sus pensamientos. Mucho menos de un futuro junto a él en el que creía que solo él pensaba. En un mañana que casi se convertía en un sueño adolescente.
Yunho le mira sonriendo cuando deja la botella de agua sobre la mesa, con esos ojos que a todos le parecen demasiado grandes, pero que a él le parecen perfectos.
Está avergonzado, pero no le permite burlarse de eso porque sabe que no cualquiera pone la fecha de tu cumpleaños como clave de ingreso a tu departamento.
-      ¿Ya soy importante para ti entonces? –insiste ante su silencio.
-      ¿Estás hablando en serio?
El tono que intenta ser irónico, pero que para Jaejoong es demasiado real, le hace dudar entre si asentir o no. Pero lo hace.
-      Por supuesto que sí, no seas bobo –susurra tímido.
Pero las dudas comienzan a salir a flote una a una y sin parar, creyendo que este era el momento perfecto para demostrar sus flaquezas e inseguridades.
-      ¿Prometes no dejarme de hablar nunca más? –se afirma de la mesa con sus manos, como si temiera derrumbarse-. ¿Aunque te desenamores de mi?
Ve como el ceño de Yunho se frunce lentamente ante sus palabras, pero sin enojarse porque estaba seguro que esa actitud en el alto estaba prohibida.
-      ¿Por qué me estás haciendo prometer tantas cosas?
-      No quiero que pase esto de nuevo –termina de decir en un susurro.
-      No pasará. Deja de pensar cosas tan trágicas.
Un silencio que parece apropiarse del lugar, permitiéndoles solo mirarse por largos segundos, sonriéndose entre si, tímidos, como si lo hicieran por primera vez. Yunho parecía demasiado avergonzado de la situación, buscando algo en su mente que le hiciera romper el silencio incómodo, mientras Jaejoong agradecía poder estar aquí y no en otro lugar.
En este lugar que le hacía más feliz que nada en el mundo.
-      Encontré muchos lápices tuyos, pensé que los extrañarías. Como tengo tiempo libre, ordené y me sorprendió que no vinieras a buscarlos, son muchos.
De hecho cuando encontró uno, fue la razón de ordenar la casa. Extrañaba tanto a Jaejoong que ver algo que le recordara a él, le hacía darse cuenta que nada había sido un sueño, sino que todo era realidad. Buscó por horas y dio vuelta la mayoría de los lugares hasta que encontró más de diez lápices que no se atrevió a usar ni a ensuciar, sino que solo a sostenerlos e imaginar en su mente como eran las escenas cuando él estaba ahí. Cuando le sorprendía estando en su casa o cuando le sonreía desde el piso, dibujando, mientras él cocinaba algo para ambos.
Recuerdos que le mataban, pero que de una forma masoquista le hacían sentir bien.
Excepto que ahora tenerlo en frente y así de cerca, se sentía mucho mejor.
-      No pensé que estaban aquí, los busqué por toda mi casa.
-      Olvidaste esta casa –o el refugio como le gustaba decirle el menor-. ¿Estás seguro que me extrañabas o me estabas mintiendo?
Un puchero que le hace acercarse y enredar los dedos con el menor, que le miraba con una tristeza absoluta como si él de verdad pensara que mentía.
Como si fuera posible.
-      Es verdad –susurra.
Le arrastra de una mano por el pasillo hasta que entran en su habitación y Jaejoong no atina a otra cosa más que sentarse sobre el colchón, mientras ve a Yunho agacharse y mover un cajón en busca de sus lápices probablemente. Pero él no piensa en eso, no piensa en lo preocupado que es ni en lo bueno que se estaba convirtiendo todo ahora, sino que solo piensa en ese trozo de piel que se ve al final de su espalda y como su mente parecía volar más que nunca, pidiendo que su imaginación se detuviera y las cosas se comenzaran a convertir en realidad.
Jaejoong quería tocarlo, solo que no sabía como.
Quería tocarlo tanto y de una forma tan prohibida, que incluso le cuesta levantarse y pensar si moverse rápido y abrazarlo repentinamente desde la espalda era un acto demasiado extraño. Pero lo hace. Sus manos chocan sobre su abdomen y el cuerpo de Yunho parece encogerse un poco solo por la sorpresa.
-      Andas muy cariñoso hoy.
Agradece que su mejilla esté pegada a su espalda porque de esa forma no nota lo sonrojado que estaba.
(Que no se debía completamente a la vergüenza.)
-      ¿Te molesta?
-      No me estoy quejando.
Se fija en que no hay lápices en las manos de Yunho ni algo que le perteneciera, sino que solo estaba de pie, ahí, dejándose querer por él que más que abrazos, quería contacto más directo.
Porque Jaejoong había pensado e imaginado mucho en su ausencia, pero solo que no sabía como hacérselo saber. Le avergonzaba.
-      ¿Yunho?
-      ¿Mmm?
No se voltea aún y le agradece porque si Yunho lo estuviera mirando a la cara, no sería capaz de decir lo que está a punto de confesar. Le pican las mejillas solo del calor, hundiéndose más en esa espalda que siempre parecía demasiado perfecta.
-      Yo… - su voz parece hundirse cada vez más hasta caer en un susurro-. Quiero hacer cosas que me da vergüenza decir.
-      ¿Qué cosas? –la voz de Yunho parece demasiado seria y demasiado atrayente para responderle, así que no lo hace.
Solo deja caer sus brazos a su lado y deja su frente apoyada entre esos homóplatos que se separan porque Yunho se voltea y le hace levantar la vista para que lo mirase. Solo que él no puede porque no quiere decir lo que quiere hacerle porque es demasiado menor para pensar en cosas que él no debía pensar.
Pero Yunho no insiste, no le pregunta de nuevo ni hace que lo mire, sino que solo lo besa, acercándolo desde atrás de su cuello y rozando sus labios con una sonrisa que él tenía claro porqué era. Pero era tan agradable besarlo y más en esta situación que no sabe en qué momento el ritmo parece más intenso y más perfecto para hacer algo que le hiciera entender lo que él pretendía. Jaejoong juega con una de sus manos, enredando sus dedos y jalándola hacia si hasta que llegara hasta su cintura, pero cuando Yunho intenta afirmarse sobre ella, solo siente piel, demasiada piel.
No supo cómo, pero Jaejoong había conseguido levantar su camiseta solo un poco, consiguiendo que su agarre fuera directo a su piel y no sobre una tela que más que ayudar, solo parecía molestar.
Y eso sin duda, consiguió angustiarlo un poco.
Los ojos del menor parecen demasiado brillantes cuando se separan, pero sin sonreír ni decir alguna palabra, sino que solo lo mira como si quisiera decirle muchas cosas de las que no se creía capaz. Lástima que Yunho creía saber cuales eran y quería creer que estaba en lo cierto. Pero los labios de Jaejoong apenas le dejan razonar cuando le atacan salvaje, succionando su labio inferior y atrayéndolo desde el cuello.
Y ya no era una mano bajo su polera, sino que eran ambas y con mucha confianza.
Yunho le aprieta su cintura demasiado femenina, casi desesperándose cuando roza sin querer sus costillas y cuando le oye ahogar un gemido cuando ambas lenguas chocan. No sabe como llegaron a subir tan rápido de temperatura, pero de un movimiento a otro, Jaejoong ya estaba bajo su cuerpo, levantando las caderas y chocándolas contra las suyas, mientras él no hacía nada más que besarlo con la boca demasiado abierta y acorralarlo con ambas manos sin dejarle ir.
(Como si eso estuviera dentro de los planes de Jaejoong.)
Porque el menor no estaba tan tranquilo como se veía. No estaba tan cohibido ni con miedo porque se tenía prohibido siquiera pensar en eso, ahora solo actuaba. Solo se dejaba llevar por lo que realmente quería hacer y no de lo que se tenía que controlar porque era demasiado menor para lo que él quería hacer.
Se permite tocar más de lo que alguna vez hizo y que pensó. Especialmente cuando sus manos se metieron con miedo bajo la camiseta de Yunho, y se dejó tocar su piel y apretarla, se sentía mucho mejor que cualquier cosa. Era como si siempre lo hubiese necesitado. Ve como el alto se separa un poco, dejándole ver lo brillosos que estaban sus labios por culpa suya, subiendo la camiseta desde el cuello y jalándola para quitarla rápido. Pero Jaejoong no lo deja solo y le ayuda.
Él le ayuda.
Y le mira.
Le mira mucho porque no pueda creer que exista y que de verdad esté pasando esto. O que esté a punto de pasar.
-      ¿Qué pasa?
Se ve obligado a levantar la vista de sus pectorales cuando siente su voz. Yunho le mira preocupado como si hubiese hecho algo malo o como si tener un cuerpo así de bien formado fuera pecado.
-      Nada.
-      ¿Quieres que paremos?
-      No, Yunho, no. No paremos.
Sus manos le recorren el cuerpo de manera torpe hasta que Yunho vuelve a tomar el control de la situación, recostándolo y comenzando a enrollar su camiseta para poder quitársela. Un movimiento que le hace soltar un escalofrío, pero no necesariamente por frío, sino que solo de placer. El más mínimo roce de Yunho contra su piel le hacía gemir internamente, sin poder estar seguro de por cuanto tiempo más lograría contenerse.
Pero Yunho quería escucharlo, quería que dejara de cuidar sus movimientos para no hacerlo ver como un pervertido y que hiciera lo que quisiera porque él sí quería oírlo. Quería oírlo gritar y que esa imagen de niño inocente fuera aún más allá volviéndolo loco.
Cuando sus labios rozan su pecho desnudo, nota de inmediato como el cuerpo de Jaejoong se encorva, pidiéndole que no dejara de hacer eso porque se sentía demasiado bien. El pelinegro enreda los dedos en su cabello, jalándoselo un poco y soltando breves gemidos que se escapaban de sus labios.
-      ¿Bebé?
Se hunde en su cuello, besándolo y mordiéndolo con cuidado, mientras Jaejoong se sentía demasiado torpe, sin saber donde poner las manos o sin saber como se podía respirar normal en este tipo de situaciones. Gime despacio cuando siente una succión al final de su oreja, volviéndolo demasiado loco.
-      ¿Q…qué?
-      Quiero oírte. No te contengas.
Asiente aturdido por las caricias, desparramando su cabello sobre la almohada, dándole un aspecto mucho más desesperado que antes. Pero Yunho no se queda mucho tiempo mirándolo, sino que vuelve a lo de antes, notando como los labios entreabiertos de Jaejoong ahora sí dejaban escapar gemidos que comenzaron a aumentar en intensidad cuando Yunho no detuvo su recorrido hasta un punto, sino que solo se dedicó a bajar hasta el borde de los pantalones de su uniforme.
Un trozo de piel que le hizo dudar y darse cuenta que Jaejoong no era el único virgen en esto, sino que él también porque nunca antes había estado con un hombre (o un menor). Sabía como iban las cosas y qué era lo que tenía que hacer, pero era inevitable no sentir ese miedo de pensar que quizás estaba haciendo algo mal o que le haría daño.
Porque eso lo tenía claro. Le dolería, y bastante.
Vuelve a hundirse en sus labios desesperados, mientras con ambas manos le desabrocha el botón del pantalón para comenzar a bajarlos de forma lenta y desesperada ante los gemidos de Jaejoong que eran más y más fuertes cuando rozaba esa zona que latía angustiada.
Y eso, dios, estaba matando a Jaejoong.
Lo estaba matando tanto de placer como de terror por no saber cómo actuar. Por no saber como reaccionar o qué hacer con sus manos sin querer parecer un maldito inútil. Ve como Yunho desciende lentamente hasta llegar al borde de sus boxers con sus labios y levanta la vista, solo de la forma que él sabe hacer, como si estuviera pidiéndole permiso para algo que quizás no era tan correcto.
Pero él no quería seguir conteniéndose y solo asiente nervioso y con más miedo que antes porque cuando Yunho da una lamida sobre su ropa interior, el gemido que suelta no es como ningún otro, es desde el fondo de su garganta y quizás más adentro aún. Le jala el cabello rozando su cuero cabelludo y notando como los labios de Yunho succionaban y lamían sobre su erección que solo parecía crecer y crecer más y más.
Y él, sinceramente, no quería que se separara ni se detuviera en lo más mínimo.
Pero cuando Yunho se levanta un poco y le mira malicioso, se da cuenta de que por mucho que el placer hunda el miedo, aún se siente algo nervioso. Le cuesta retomar la situación de cómo estaban antes y que sus labios se acostumbren a una extraña timidez que vivía Yunho en este momento. Juraría que su boca ahora sabía distinta, pero le es dificil concentrarse en eso, cuando siente una mano que separa ambos cuerpos y baja por su abdomen hasta entrar dentro de su ropa interior para comenzar a tocarlo lenta y suavemente.
De una forma que, diosss quería morir.
-      Yuunnnnnnnnnng.
-      Qué –susurra, caracoleando su oído.
-      No paresdiosyo…
Ni siquiera él se había tocado a si mismo.
Ó sea, lo había intentado, una vez, pero había resultado todo tan complicado que su timidez no se lo permitió y terminó todo siendo un fiasco. Pero ahora que esa mano, no fuera la suya sino que la de alguien más, y de Yunho, la timidez no se atrevió a aparecer en ningún maldito momento.
(Y lo agradecía.)
Siente como su mano sube y baja, pero cambiando el ritmo de vez en cuando, mientras sus labios no paraban de marcar su cuello, su rostro, sus labios y hasta su pecho. Todo lo que le pertenecía y que él no se atrevía a rechistar ni un solo segundo.
Yunho juega con su anatomía y él solo encoge los dedos de los pies porque no sabe cuanto más seguirá soportando si el alto se tomaba así de lento las cosas para disfrutarlas. Se siente en una especie de vaivén que sube y baja y que le hace gemir desde el fondo de su cuerpo porque cree que se viene ya y Yunho no da ni índice de quitar su mano. De hecho masajea sus testículos como si fuera algo tan normal que no le estuviese matando por dentro.
-     Yunggg, Yung ya, yo… Yunho.
Ni siquiera alcanza a quitar su mano de ahí, sino que solo se queda con los dedos atrapados en el antebrazo del alto que le miraba sorprendido aún con su hombría atrapada entre su mano. Probablemente estaba muriendo de vergüenza con las mejillas demasiado rojas, pero Yunho no le mira extraño ni de una forma asquerosa por haber tenido quizás, el mejor orgasmo posible, sino que incluso le besa con cuidado los labios, limpiándose la mano en la sábana, un poco más allá para no mancharlo.
Pero él estaba decidido. Incluso desde hace mucho tiempo antes de que se separaran. Él tenía claro que Yunho era un adulto y la vida sexual de una persona no era exactamente la misma como la de él. Y por eso mismo, no se quería quedar atrás.
Así que cuando mueve su mano y choca, literalmente, contra la piel de Yunho, el alto le mira extrañado y frunciendo un poco el ceño porque no quería creer lo que Jaejoong estaba a punto de hacer. Pero lo hace y mucho más rápido que él, porque cuando mete la mano en su calzoncillo es Yunho el que tiene que ahogar un gemido para no sonar demasiado desesperado o demasiado caliente.
-      Jae, no… bebé, no es… no es necesario.
-      Pero yo quiero Yunho.
Quería porque necesitaba hacerlo feliz y sabía que esta era una forma concreta de conseguir ese punto máximo de felicidad. Solo que le costaba mucho porque Yunho estaba encima y porque aún tenía el pantalón puesto, dificultando todo un poco más, especialmente si él era así de principiante. Así de inocente y así de torpe sin saber exactamente qué era un ritmo o como se conseguía la desesperación en tu amante.
Pero Yunho era Yunho, era la persona capaz de perdonarle todo y de verlo en la situación más vergonzosa de su vida y aún así no se burlaba de él, así que se baja a si mismo el pantalón del buzo y enreda una mano sobre la de Jaejoong, enseñándole como se tenía que mover y qué puntos exactos tenía que tocar. Especialmente ese que le hacía gemir y desconcentrarse y soltar su mano porque el menor había aprendido demasiado rápido y ya estaba consiguiendo volverlo loco.
Un roce más y estaba seguro de no poder aguantar más así que lo obliga a sacar su mano porque no quería que viviera lo mismo que él por muy injusto que sonara. Aún era alguien demasiado inocente y esto quizás colapsaría su mente.
Cuando Yunho se deja caer sobre su cuerpo con un gran gemido y explotando desde lo más profundo, ambos se quedan en silencio, intentando recuperar el aliento y la normalidad que tenían hace ya bastante rato. Si pensaban en como habían llegado a esto, era algo tan tonto, que Yunho se sentía un pervertido y Jaejoong un adolescente caliente que solo quería tocar a su novio, así que prefieren no hacerlo.
El menor solo acaricia la espalda desnuda del alto, mientras este respira desde el cuello del menor, aún intentando asimilar lo que acababan de hacer.
Y en como la relación con Jaejoong, no paraba de ser cada vez mejor.




**


Admiten que a ambos les costó levantarse y verse obligados a hacerlo cuando sintieron ambos estómagos crujir a causa del hambre. Jaejoong intentó acurrucarse más en el cuerpo de Yunho, mientras este ya se había levantado diciendo que ahora si que sí, se bañaría porque lo necesitaba.
Ya no se miran con vergüenza por verse semidesnudos ni por haberse tocado como nunca antes, sino que incluso se abrazan y se besan lento antes de que Yunho entre al baño y que Jaejoong comience a vestirse para pedir comida a domicilio.
En su casa hubiese sido una rutina aburrida, pero tras haber pasado lo que pasó, Jaejoong se sentía una persona completamente nueva. Como si hubiese nacido de nuevo y la palabra felicidad fuera su segundo nombre.
Se intenta ordenar el cabello, desenredándoselo con los dedos, mientras se concentra en la televisión y ve su programa favorito que recién comenzaba. Taepoong parecía roncar encima de el sillón, mientras él se concentraba en los dibujos y notaba que recién eran las 12 del día y probablemente este había sido uno de los mejores días que había tenido hace mucho y que recién estaba comenzando.
Siente como el agua se corta desde la habitación y sonríe inevitablemente al recordar lo que acababa de pasar. Los labios de Yunho saboreando su cuerpo y él dejándose estar como nunca antes. Pero el timbre le interrumpe sus pensamientos y le hace mirar hacia la puerta, agradeciendo lo rápido que había sido el servicio de la comida por primera vez.
¿Acaso hoy todo estaba de su parte?
Se enrolla el cabello con los dedos y recoge la billetera de Yunho sobre la mesa para poder pagar, pero cuando abre la puerta no se encuentra con el fiel repartidor que ya los conocía ni mucho menos con un vendedor nuevo o una vecina que venía a hablar sobre lo costoso que se estaba volviendo vivir en el edificio, sino que con alguien mucho peor que solo le hace reaccionar y retroceder un poco porque no podía estar pasando.
-      Papá… que haces aquí.
No habla, solo susurra, pero dando por sentado que sí le había escuchado porque su padre sonríe como si nada malo ocurriera y solo se hubieran encontrado de casualidad.
Una casualidad que él hubiese pagado lo que fuese para que no ocurriera.
-      Jaejoong, hijo, te estaba buscando –su sonrisa le asusta cada vez más, llegando al punto de casi hacerlo tiritar-. No fuiste al colegio, estábamos preocupados.
-      ¿Quién te dijo que estaba aquí?
Un silencio incómodo que le hace rogar de forma interna que a Yunho no se le ocurra aparecer o que no se asuste al no sentirlo, más aún cuando la sonrisa desaparece del rostro de su padre y solo se vuelve quizás, demasiado serio para la situación.
-      Eso no importa. ¿Estás con tu amigo? ¿Puedo pasar?
-      No, no puedes, te tienes que ir.
Sus palabras son tan sospechosas que nota como su padre se vuelve intranquilo e intenta mirar sobre su hombro para ver si conseguía ver algo. Pero Jaejoong no le deja porque apenas tiene abierta la puerta.
-      ¿Por qué? Jaejoong, quién vive aquí.
No es capaz de responder o de inventar algo porque los pasos de Yunho se sentían demasiado cercanos y él no sabía como espantarlos, solo se queda ahí, esperando el horrible momento y que todo pasara rápido y se diera cuenta que todo era una pesadilla.
-      Jae, quién…
Pero no fue así.
-      Sabía que tu vivías aquí, hijo de puta.
Su padre le empujó de golpe y abrió la puerta, dejándolo a un lado y viéndolo correr directamente a Yunho que traía el cabello demasiado húmedo sin entender nada.
Y ahí, es cuando todo comenzó a verlo en cámara lenta como si se tratara de una película de terror. Las manos de su padre aferrándose a la camiseta de Yunho para azotarle la espalda contra la pared y arrinconarle de una forma que no podía estar pasando.
Despierta, Jaejoong, por favor despierta.
Pero no era un sueño ni una pesadilla, esto estaba ocurriendo en serio y le estaba doliendo más de lo que creyó que sería. Le cuesta mover sus pies e intentar alcanzarlos, o incluso hablar cuando sentía que su garganta se había cerrado solo por miedo. 
-      Papá –susurra sin muchas fuerzas-. Papá te juro que no me hizo nada.
Pero no le escuchan. Ninguno de los dos  no recuerdan ni su presencia ni su voz, solo se observan entre ellos, Yunho casi con los pies en el aire mientras su padre le acechaba conteniéndose de no masacrarlo ahí mismo.
Conteniéndose.
Que extraña palabra.
-      Señor Kim –Yunho tose solo de la presión como si le faltara el oxígeno-. Yo… no, espere.
-      ¿Qué pretendías hacer con él? pedófilo de mierda.
-      No le hagas nada papá, no, él no hizo nada.
Pero el golpe fue tan fuerte que Jaejoong no supo en que momento sus lágrimas comenzaron a correr por sus mejillas o en qué instante corrió con fuerzas que parecían inexistentes para intentar frenar a su papá que sabía que no se conformaría con un solo golpe.
Yunho parece buscar alguna forma de respirar, pero todo se le hacía dificil con la sangre corriendo desde su labio o con esa mano que le apretaba el cuello de una forma como si buscara asfixiarlo. Pero él lo intenta, por muy estúpido que parezca, intenta separarlo del cuerpo de su novio, jalándolo desde un brazo mientras el llanto le estaba impidiendo respirar o incluso pensar.
Esto no puede estar pasando. Por favor que no esté pasando.
Pero su papá lo ignoraba por completo. Hacía como que no estaba ahí, empujándolo desde el brazo y concentrándose en Yunho que no decía nada y que solo se quedaba de pie, enfrentando lo que se merecía porque por muy doloroso que fuera, ambos sabían que en algún momento esto ocurriría. Solo que Jaejoong aún no era capaz de convencerse y solo seguía tironeándolo e intentando moverlo como si con la mínima fuerza que tenía eso fuera posible.
-      Sé perfectamente qué has hecho –le grita en el rostro como si no le fuera a escuchar-. ¿¡Crees que soy idiota!? ¿¡Crees que sé que renunciaste por nada!? Hijo de puta es mi hijo, tiene quince años, QUINCE, enfermo de mierda.
Pero Yunho no reaccionaba. Solo estaba ahí, estático, quieto, esperando un nuevo golpe por el que él no lucharía ni contraatacaría, sino que solo recibiría sin rechistar porque quizás sí se lo merecía o porque simplemente era capaz de soportar esto y mucho más solo por Jaejoong.
Aunque así como iban, no sabía cuanto más soportaría verlo llorar de esa forma y que su padre no hiciera absolutamente nada, como siempre.
-      No le pegues –el llanto de Jaejoong parece incesable con cada segundo nuevo que pasa-. Papá yo… yo… yo lo amo.
Y eso fue la gota que colmó el brazo.
Yunho comienza a toser de forma frenética cuando el papá de Jaejoong lo deja caer y se concentra solo en su hijo que también se le estaba volviendo dificil comenzar a respirar y a pensar al mismo tiempo. Ve como el menor se encoge por el llanto y como parece temer cuando su padre le mira casi como si pensara que le fuera a pegar.
Por la mierda.
-      ¿¡Que qué!? ¿¡Que tú qué!?
-      Papá yo lo amo –solloza-. A mi me gusta.
No le gustaba solo porque sí, sino que le gustaba de esa forma que se siente cuando encuentras a la persona con la que te das cuenta que podrías pasar el resto de tu vida sin separarte ni aburrirte, sin sentir la necesidad de querer conocer a alguien más porque sabes que no será necesario y que tu vida es perfecta ahora, tal como está.
Pero Jaejoong no puede decírselo, por vergüenza, por sus sollozos, por miedo y porque no soporta que su padre le mire así.
-      ¿Qué te hizo, Jaejoong? –la voz que utiliza ahora le asusta más que antes como si intentara hacerle ver que Yunho era la peor persona existente-. Tienes quince años hijo, quince. Él no debería existir.
-      No me hizo nada –susurra llorando-. Entiéndelo.
-      Jaejoong no tiene la culpa de nada.
Yunho se arrepiente de inmediato apenas se oye su propia voz y ve ambos pares de ojos, recordando su existencia y preguntándose que esperaba diciendo con eso. Jaejoong parece mirarle con más dolor que nunca, mientras su padre fruncía como acto involuntario su ceño de tal forma que le hacía ver amenazador.
-      Qué le hiciste –escupe, acercándose-. Este no es mi hijo, tú tienes la culpa.
Probablemente tenía tanta razón que a Yunho le cuesta no asentir.
Era cierto, él tenía la culpa de muchas de las actitudes nuevas de Jaejoong. Era probable que ahora fuera mas consentido gracias a él y que anduviera buscando más cariño en todo porque él lo había acostumbrado de esa forma, pero también por algo le había permitido ser así. Como también por algo Jaejoong era así, tan introvertido y negándose tanto la necesidad de tener amigos. En cierta forma, su papá le había dejado de lado y las conductas de Jaejoong no eran nada más que el resultado de eso, solo que Yunho prefería no decirlo y omitirlo porque no quería hacerle más daño aún.
-      Vámonos Jaejoong. No tienes nada que hacer con este enfermo –se acerca brusco a su hijo, atrapando su delgado brazo entre sus dedos-. Y te aviso que te denunciaré y haré que te metan en la cárcel, ¿entendiste?
-      No, no me quiero ir.
Jaejoong intenta liberarse, pero el agarre de su padre parece demasiado fuerte porque no consigue librarse ni aunque fuera un poco.
-      ¿De qué estás hablando? –le regaña-. Te vienes conmigo, soy tu papá.
-      Me quiero quedar con él –intenta moverse más, pero le es imposible-. Suéltame.
-      ¿Estás loco? Es un enfermo, no te puedes quedar.
-      No me lleves –más tirones, pero la fuerza de su padre con la suya no se comparaba en lo más mínimo-. Yunho, Yunho , ayúdame.
Pero no podía hacer nada. Ahora no era el novio de Jaejoong ni su protector número uno, sino que era solo el maldito pervertido que se metió con un menor de quince años y que hace menos de una hora, casi tuvo sexo con él.
Le duele no poder hacer nada, pero se queda ahí, suspirando y contagiándose de la angustia que sentía el menor.
-      Suéltelo –susurra con miedo-. Le está haciendo daño.
-      Tú no me vas a decir que hacer con mi hijo, Jung –al agarre se hace más brusco cuando se mueve, obligándolo a caminar-. Jaejoong te irás conmigo quieras o no.
-      No quiero –comienza a pegar patadas, pero ninguna le hace detenerse-. ¡Suéltame, suéltame, te odio!
Cuando Yunho nota el delgado brazo del menor que comenzaba a ponerse rojo a causa de la presión, no aguanta más y se mueve rápido hasta alcanzarlos y hacer que su mano lo soltara de una maldita vez.
Y sabía que eso podía generar que las cosas volvieran a ser aún más peores, pero no se arrepiente y menos cuando Jaejoong literalmente, se ancla a su cuerpo pidiendo ayuda y ahogándose con su propio llanto.
Era una escena desgarradora que si no hubiese sido lo suficientemente fuerte probablemente se hubiera derrumbado con él.
-      Yunho –solloza sin despegarse ni un milímetro de su cuerpo-. Yunho, no quiero.
-      Tranquilo, no llores –intenta limpiarle las lágrimas, sin verse demasiado enamorado-. No pasará nada.
Pero ni siquiera alcanza a tocarlo cuando ya se lo habían quitado de encima, tironeándolo como si fuera un peluche o algo por el estilo, solo que Jaejoong se ancla de tal manera, que le es imposible que no le mueva a él, tropezándose y caminando torpe. Pero su padre no se rinde y pelea con él hasta que logra separarlo y arrastrarlo casi como un gato hasta sacarlo del departamento.
Y a Yunho le dan ganas de dejarse caer hasta quedar sentado en el piso y convencerse de que esto no estaba pasando, pero aún no es capaz de rendirse y sale y se queda en la puerta, mirando como Jaejoong peleaba con su papá, luchando por soltarse o porque lo dejara en paz de una maldita vez. Y lo consigue, de una extraña forma, pero de repente ve a Jaejoong corriendo a toda velocidad hacia él, aferrándose más que antes a su cuerpo y ya llegando al punto en que gritaba a causa del llanto. Siente como su camiseta comienza a mojarse rápidamente, mientras el menor le aprieta desde la cintura, desesperándose de lo que les sucedía.
Era una maldición que el mejor día de su vida de repente se convirtiera en el peor.
-      Te amo Yunho–solloza-. Te amo.
Lo más extraño era que su padre no hacía nada, solo se quedó de pie al final del pasillo, mirando la escena aún con el ceño algo fruncido, pero sin interrumpirlos, como si al fin de una maldita vez se diera cuenta que esto no era un juego, sino que algo real.
-      Jae, tranquilízate, no llores –le acaricia con temor la coronilla, pero lo vuelve a repetir cuando nota que de alguna forma, el llanto parece volverse normal-. Tienes que ir con tu papá.
-      Pero no quiero que vayas a la cárcel, Yunho, no quiero.
Le limpia las lágrimas con el torso de su mano cuando se separan, intentando sonreír, pero asumiendo que era la peor sonrisa que tiene que haber hecho alguna vez. Jaejoong tenía los ojos tan rojos como nunca lo logró, haciendo leves pucheros, mientras el cabello caía desordenado sobre su perfecto y femenino rostro.
Dios, lo amaba tanto.
-      Te amo Jae –le dan ganas de besarlo, pero se contiene porque todo sería el quíntuple peor-. Mucho, quizás demasiado, pero es de verdad. Te lo prometo que es de verdad.
El llanto parece calmarse un poco, pudiendo ver como las lágrimas seguían cayendo, pero sin la misma angustia que antes. Probablemente las palabras habrían logrado calmarlo un poco, mientras los gritos de su padre volvían a aparecer en forma de eco.
Mierda, la pesadilla nunca acababa.
-      Nunca te olvidaré Yunho, te lo juro, ni aunque pasen cien años.
-      Yo tampoco –le cuesta dejarlo ir y dejar de limpiar sus lágrimas, pero tiene que hacerlo-. Anda con tu papá. No te arranques ni vengas, te lo prohibo.
-      Pero no te quiero dejar de ver.
Ni él. Daría su vida porque no fuera así.
Aprovecha de acariciarle esas mejillas que lo volvían loco por última vez, intentando sonreír, pero dándose cuenta que ya no eran necesarias esas máscaras que le hacían verse como si estuviera bien. De hecho, se permite a si mismo que sus ojos se agüen y boten una lágrima si es que era necesario.
-      Jaejoong, última advertencia. O vienes o él pagará las consecuencias.
No fueron necesarias más palabras para que el menor se despegara demasiado rápido sin permitirle recordar como era su rostro por última vez ni el sabor de sus labios quizás por nunca más en su vida. La estela de su olor parece demasiado fuerte cuando le escucha volver a llorar y caminar hasta el lado de su padre que le hizo entrar rápido al ascensor.
Y Jaejoong no miró nunca más hacia atrás.
Ni una sola vez.



**



Voltea la página del diario y sorbetea el café que aún parecía demasiado caliente.
El verano ya se había ido y el invierno parecía haber llegado de golpe, dejándolo encerrado más del tiempo normal en su departamento. Como si la diversión se alojara ahí dentro y fuera el paraíso vivir las 24 horas del día con Taepoong.
Pero el dinero se acababa y él necesitaba encontrar trabajo antes de que se comenzara a ver en aprietos, pero su último jefe (prefería no pensar en su nombre por sanidad mental) se había encargado de difundir una mala imagen de él, siendo obvia la respuesta de cada entrevista apenas le veían.
Tenía el mejor curriculum existente para alguien con tan corta edad, pero todos lo rechazaban. Ni siquiera le daban una oportunidad.
El aire parece más frío cuando cierra el periódico y deja caer su cabeza sobre la mesa, dándose suaves golpecitos contra su frente. Estaba seguro de que si seguía buscando en lugares mínimos de los que le servirían en nada a su curriculum, aún así lo rechazarían porque era el peor abogado del mundo en este momento.
Y desde el mes pasado.
Y no es que tuviera completamente muerto de miedo, sino que no quería jugar el resto de dinero que le quedaba, lanzándose en una carrera en solitario porque aún así pensaba que era demasiado arriesgado por mucho que Yoochun le alentara.
Tener una oficina por si solo era solo para pesos pesados y él estaba seguro en no estar encasillado en ese tipo de posición. No al menos, aún con veintisiete años.
Se concentra en cómo Taepoong parece dormir sobre una prenda, roncando de manera poco agradable y dejando un rastro de baba bajo su cara. Y le cuesta levantarse a esta hora del día porque todo le da flojera; caminar, pensar en volver a trotar e incluso bañarse.
Era un Yunho que se había olvidado de ser si mismo por una razón obvia.
-      Hey, muévete –intenta empujarlo, pero el perro se resiste, gruñendo y abriendo un solo ojo para negarle lo que quería.
Pero él no se rinde. Sabía que era una pelea estúpida, pero el hecho de que el perro durmiera sobre su ropa, era algo injusto dado las condiciones de ahorro en la que se encontraba.
-      Taepoong, muévete.
Pero no lo hace. Le empuja con ambas manos y se enoja de que sea tan gordo y tan fofo y mierda, Taepoong; pero cuando la tiene entre sus manos, la deja caer como si le diera un golpe de corriente, levantándose de golpe y mirándola desde lejos.
Estaba seguro que todo lo de Jaejoong había desaparecido en esa casa.
Él se había encargado de eso.
Pero esa polera no era de él y sabía perfectamente a quién pertenecía, solo que no sabía donde Taepoong la había encontrado.
Un ladrido que le hace salir de su letargo y le hace agacharse y recogerla y mirarla desde lejos como si se tratara de algo que le causaba alergia y repulsión. Pero no era eso, eran solo buenos momentos y felicidad que nunca pensó vivir.
Jaejoong había abandonado el país al otro día después de todo lo que ocurrió. Su familia se fue a Japón a alguna zona que él no podría encontrar y que tampoco se dedicaría a hacer. Yoochun le informó por un medio que no quisó decirle y que él no intentó averiguar.
Porque no tenía ganas, como le pasaba con el resto de su vida en general.
Deja la polera sobre la mesa de la cocina y la estira con ambas manos, quitando pelos de su perro y tratándola como si se tratara de la persona en si. Olvida su café y los avisos del periódico, solo se concentra en hacer esto como si su vida dependiera de ello.
O como si simplemente, esto fuera a traer a Jaejoong de vuelta.





23 comentarios:

  1. Nooo por que tenia que alejarlos su papa, tan bien que iban las cosas, espero que pronto puedan estar juntos y ser felices sin ningún obstáculo =)

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  2. awwww pobresito yunho...y pobre de mi baby boo TOT..... es tan injusta la vida... pero era algo q se venia venir... por mas q le duela a ambos.. el appa de jae simplemente cumplió con su rol de appa...cuidar de su pequeño..

    pobre yunho ya me lo imagino todo gordito y cacheton tomando su café... ojala encuentre trabajo pornto y pueda rehacer en algo sun vida.. aunque un amor asi sea dificil de olvidar~

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  3. Oh!, eso en verdad fue muy triste, una carrera brillante, un amor muy luminoso, se fue a la basura por un padre que cree que su hijo solo necesita de cosas y no de amor.....ToT

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  4. Al comienzo todo parecía tan lindo porfin juntos tan tiernos y romanticos .... pero tenía que pasar tarde o temprano pero pasó en el momento tan inoportuno despues no verse un tiempo la aptitud de su padre es considerable ya que Jaejoong es un unico hijo y menor de edad con una persona mayor que el pero nisiquiera se conmovió de verlo llorar tan desolado no sabe que con eso le hace daño a su hijo espero que se arrepienta ... ambos realmente se amaban ... espero que se vuelvan a encontrar aunque pase un tiempo ese amor prevalezca T-T .. este capítulo a tenido muchos sentimientos ternura amor felicidad desolación tristeza lágrimas irá vergüenza sorpresa desesperación
    Gracias por el capítulo esperare con ansias el siguiente

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  5. OMG.! que pena como deben de estar sufriendo T______T
    Como diablos se entero el papa de Jaejoong ¬¬ y lo peor de todo es que se llevo a Jaejoong a Japón ! T^T que Jae regrese.....
    lo unico bueno fue que yunho no se fue a la cárcel pero el pobre ahora no tiene trabajo :'(
    Gracias por actualizar ;)

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  6. waaaa chillo T_T dime que hay epilogo por favor!!!!

    gracias por la actu :)

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  7. Odio al padre de Jaejoong ... aunque es un comprensible que reaccione así .... me da mucha pena que ahora estén separados ... ese encuentro fue inevitable tarde o temprano iba a pasar ... gracias por el capitulo estaré esperando el epilogo :)

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  8. Que triste separacion, espero se reencuentren :')

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  9. Yo creo que podrán estar juntos de nuevo hasta que Jae tenga 18, o si Jae cae en la depresión y su padre hablé bien con el, lo que siente, lo que Yunho le dio, su vida antes de conocerlo, y después de conocerlo y tal ves así su padre comprenda lo que en realidad sienten y tienen ellos dos que es amor.
    Gracias por tan hermosa historia...

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  10. Wooooooo!!!
    Menudo problemon....... el papáde jae no quiso entender y ahora se llevo a jae lejos......pobrd yunjo deve de estar sufriendo...........
    espero que el padre de jae recapacite.........ah tambien que deje de entrometerse en el trabajo de yunho aue por su culpa ya no lo aceptan en ningun lugar........
    gracias por el cap me encanto ^-^

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  11. Ahhhh gracias por traer la actu y fue larga eh!.....u.u nos tuviste a pan y agua sin la actu de este hermoso fic :(
    Lo que tanto nos temiamos iba a pasar.........como habia dicho Jaejoong es un adolescente muy tierno y lindo, y verdaderamente esta enamorado y se entiende que deje de lado el peligro, porque lo mas importante para el es estar con Yunho.........pero ya vimos las consecuencias, es una verdadera suerte que el padre de Jae no demandara a Yunho.
    Y que bueno que Jae se fue! -la patean- yo queria que fuese asi, creo que fue lo mejor para Jae y para Yunho, pero un momento no me malinterpreten, creo que esta distancia los va a ayudar, iban a a sufrir mas si estaban en la misma ciudad y no se podian ver ni estar juntos........ahora es cuando la prueba del amor debe perdurar...Yunho debe esperarlo y Jaejoong debe ser mas fuerte y seguro de si mismo......y regresar cuando sea mayor de edad y defender su amor por Yunho, porque lamentablemente siendo menor de edad su papa lo va a alejar a rastrar de Yunho.
    Me dolio, mucho, porque me imagine a Jaejoong llorando gritando el nombre de Yunho, para que no lo alejen de el, como se aferraba a su cuerpo.....
    u.u El papa de Joongie actuo como debia, debe ser un shock ver que tu hibo, casi bebe esta con un hombre que le dobla la edad.....y ovbio se piensa que tiene malas intenciones, aunque no sea cierto en el caso de Yunho....pero naturalemente un padre va a pensar asi.


    Akjsakashkjahdkajhdjkahdkhdkjdhhd PORQUE NO CONSUMARON EL ACTO SEXUAL?!?!?!?!!?!?!??!...pero estuvo cute hasta donde llegaron, Yunho esta loquito por Jae.


    Yunho no te eches al abandono hombre, recuperate y trabaja y sal adelante, eres brillante, tu puedes -le echa porras- trabaja por ti y por Jae para que puedas demostrar que los dos tienen un verdadero amor-


    Porfis el epilogo pronto!....y muchas gracias por subir el cap....y tambien espero la actu del fic nuevo :)

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  12. ufff, sabía que pasaría algo así, el padre de Jae no descansaría hasta encontrar el problema que traía así a su hijo.
    me dolió ver la despedida tan desgarradora que tuvieron, y ese prometerse amor eterno fue hermoso y triste a la vez
    así que Yunho no encuentra trabajo,... era de esperarse, teniendo a un suegro rencoroso y muy rico y con influencias
    Jae se fue.... y ahora qué pasará.?? cómo volverán a verse?
    gracias por la actu ,no tardes mucho con la próxima porfisss

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  13. pobre yunho aparte que le quito a jae le quita toda oportunidad de seguir trabajando ese señor si que esta serrando todas las puertas de que yunho siga adelante
    solo espero que jae se le escape y regrese con yunho y se vallan juntos en donde ese padre de jae no los pueda encontrar para que puedan ser felices juntos
    esto se pone cada vez mejor
    GRACIAS por el capitulo es pero el siguiente no demores por fis bye

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  14. Noooooooooooo!!! porque?? pense que venia felicidad para ellos, deseo que lo encuentre y Boo regrese a sus brazos <3 Gracias por el capitulo

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  15. mrdaa!! sabia q eso iba a pasar pero aun tenia esperanza de que jae hablara con su madre y quiza esta podia apoyarlo pero seguro su padre ya venia sospechando por algo lo mando seguir no culpo al padre de jae por reaccionar asi pues jae es su pequeño pero si me jode y odie que ni siquiera les haya dado oportunidad de explicarle y que se lo llevara de esa forma yunho lo ama y siempre lo respeto es injusto que los separa de esa forma Q_Q
    gracias por compartir espero el epilogo tenga un final feliz :3 gracias por compartir!!!

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  16. Ohhh no porque pasa esto??! Al fin se habian reconciliado y llega el papa de Jae ToT
    espero se puedan reencontrar algun dia ToT

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  17. Mis predicciones eran ciertas, el papá de JJ sabia lo tenían ellos y además se lo tomó muy muy mal!!
    Ahora Yunho no tiene trabajo y creo q debería poner su propio estudio, por otro lado JJ ahora esta muy lejos de él u.....u
    Gracias por compartir n.n.

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  18. Nooooo:( Todo estaba siendo tan hermoso; Yunho estaba feliz y Jae también, habían pasado a una nueva etapa en su relación de mas confianza y felicidad pero de pronto viene el papa de Jae a arruinarlo T-T
    Por un lado lo comprendo, porque es si hijo y a nadie le gustaría que su hijo de 15 años saliera con alguien tan mayor, pero debio de haberle dado la oportunidad de explicarse y no ser tan severo con Jae xc
    Ahora no hay forma en que Jae simplemente se escape del colegio para ir a verlo porque esta estudiando en Japón. ¡Uggggh! Que complicado

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  19. Todo se habia arregladou.u xq tuvo q llegar ese viejo.. lo odio.. pobre jae pobre yunho dioa mio que triste u.u

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  20. Kyyyyyya que horror
    pobre Jae oibre Yunho que dolor

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  21. Este capitulo lo sufriiii es doloroso todo lo que paso....de por si todo era difícil como para que pasara esto ...Jae se fue : ´(....T.T espero se reencuentren y todo sea para bien...no importa la edad mientras el amor prevalezca.

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  22. Ya me temía que pasara algo asi.. no los puede dejar que se amen ... ellos de verdad lo hacen.

    Ahora Yunho esta desempleado y Jae fuera del país, no merecían algo así....
    Su padre debió hablar con él , ser mas comprensivo :(

    No pueden dejar de quererse aunque sea a la distancia

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  23. Lo sabia... La que se les iba a armar!!!
    Fue tan triste e intensa esa situacion... Entonces el carro que seguia a jj la ultima vez, si era de su papá no? Investigando a donde iba
    Espero que las cosas mejoren en los epilogos... Por que son dos? Son dos finales alternativos?? A leer!!

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