Cuando le ve ahí de pie, con el pelo pegado a su frente a
causa del sudor, se da cuenta que todo su plan inicial desde que se escapó del
colegio, se había esfumado. No podía hacerse el rudo ni comportarse de manera
grotesca con él por mucho que lo intentara.
Él era Jaejoong, no cualquier persona. Jaejoong el débil, el
adolescente, el que recién estaba aprendiendo amar.
Se miran por largos segundos que parecen horas hasta que
Yunho se acerca un poco más y estira su mano para ayudarlo a levantarse, solo
que él solo se queda ahí, observándolo y viendo su brazo como algo ajeno a él.