Mierda, era mi primer día de trabajo en la nueva casa y
llegaba tarde.
El despertador no había sonado. Si no hubiera caído de la
cama, gracias a que YiHan me había
empujado mientras dormía, no hubiese llegado a tiempo.
-Adiós, nos vemos en la tarde- Dejé un beso rápido en sus
labios, que no se molestó en contestar, pues estaba más dormido que nunca.
Salí a toda velocidad. Para suerte mía la casa de los Lee
quedaba a unas cuadras de la mía.
La señorita Lisa me había pedido que cuidara a su pequeña
hija Melody.
Cuando me ofreció el trabajo acepté de inmediato. Ella se
había comportado muy bien con nosotros, no podía negarme a ser el canguro de su
hija. Recuerdo que cuando mamá perdió su
empleo, fue la señorita Lisa quien le ofreció trabajar en su pequeña empresa.
Le estaríamos eternamente agradecidos.