Capitulo 1
– ¡Jaejoong!, ¿Estás
listo?, ¡Nos vamos a casa de tu tío! La voz de una mujer se hizo
escuchar en la casa. No pasó mucho antes de que un muchacho de aproximadamente
unos dieciséis años de edad bajara las escaleras con una mochila colgada al
hombro. Tenía el cabello rubio, haciendo juego con sus ojos color negro. Era
alto, esbelto; había heredado todos los genes de su padre.
–Llevo más de media hora listo. Tú eres la que va retrasada. –El chico miró a la mujer de arriba abajo con las dos manos en los bolsillos y la espalda recostada en la pared. Siempre que iban de visita a lo de su tío, su madre siempre preparaba un pastel y algunos bocadillos.
Desde la muerte de su abuela, ella y su hermano de treinta años de edad,
se habían vuelto muy unidos.
Ellos se mudaron a las afueras de la ciudad cuando
la madre de Jaejoong consiguió un trabajo estable. Yunho ya tenía un buen
trabajo, por lo que tuvo que quedarse en su ciudad natal. –Bueno…–La
mujer de cabello negro y ojos marrones guardó el pastel y los bocadillos, para
luego tomar su abrigo junto con las llaves de la camioneta. – ¡Nos vamos!
El joven la siguió, arrastrando los pies.
Le gustaba ir a visitar a su
tío Yunho, pero odiaba levantarse temprano. Se subieron en la camioneta,
comenzando el viaje que aproximadamente les llevaba una hora y media. Jaejoong
se puso la capucha, ajustó el cinturón de seguridad, acomodándose en su asiento
dispuesto a dormir. Finalmente, luego de un largo viaje llegaron a su
ciudad natal. La madre del rubio le despertó luego de estacionar la camioneta.
El menor se bajó, tomando la canasta con provisiones para luego seguir a su
madre, quien corrió hasta el ascensor con una enorme sonrisa dibujada en el
rostro. Se había cumplido un mes desde la última vez que habían ido de visita.
El trabajo le había impedido ir a verlo como había estado haciendo cada fin de
semana. – ¡Yunho! – La mujer logró ver a su hermano parado frente al
ascensor. Llevaba puesto un traje oscuro, los lentes y su maleta. Seguramente
acababa de llegar del trabajo. –Min Ji, llegaste justo a tiempo. –El
hombre abrazó cariñosamente a su hermana. Jaejoong salió del ascensor
unos instantes después, cargando la canasta junto con su mochila. Le sonrió de
lado a su tío, desviando la mirada rápidamente. Aquel hombre siempre había
conseguido intimidarle. Nunca se explicó el porqué, pero cada vez que se
quedaban solos, una incomoda tensión se generaba en el ambiente, ambos quedaban
en silencio y al final, uno de los dos terminaba por irse. Luego de aquella
calurosa bienvenida, entraron en el apartamento de Yunho. El rubio dejó la
canasta encima de la mesa de la cocina, se quitó el abrigo para luego
desplomarse en el sofá. Los hermanos continuaron conversando hasta que la noche
se les vino encima, La cena dio lugar a las miles de anécdotas que juntos
compartían cada vez que se reunían.
Desde las travesuras
que de niños solían hacer, hasta los celos de Yunho cuando Min Ji tuvo su
primer novio. Nunca les faltaba tema de conversación. Jaejoong se levantó
luego de compartir un rato con ellos.
Le aburría estar
demasiado tiempo junto a esos dos, casi nunca entraba en sus “conversaciones de
adultos”. Sacó su móvil para enviarle un mensaje a uno de sus amigos. Esa noche
habría fiesta en la disco que solía frecuentar antes de mudarse, le pareció
mejor idea salir de fiesta antes de quedarse a escuchar las aburridas charlas
de su madre y su tío.
Subió a la habitación
para cambiarse cuando su mejor amigo le respondió. Lo esperarían en la puerta
de la disco en una hora. –Voy a salir. Los chicos me invitaron a una
fiesta. Su madre lo miró con una ceja levantada.Yunho solo desvió la vista, apoyando el mentón en su
mano derecha. –Bien. No llegues tarde y ni se te ocurra beber. El
menor asintió, despidiéndose de ambos antes de salir.
5:15 a.m.
El timbre sonó repetidas veces sobresaltando
al morocho, quien dormía plácidamente en su cómoda cama de dos plazas. Se sentó
de golpe, mirando su reloj. ¿Quién se atrevía a llamar a esas horas? Su sobrino
tenía las llaves de la casa, podía entrar cuando quisiera sin necesidad de
llamar. Imaginó que podía ser algún idiota que solo tenía ganas de molestar,
así que se acostó nuevamente intentando conciliar el sueño.
El timbre volvió a
sonar una y otra vez, obligándolo a salir de la cama. Abrió la puerta dispuesto
a lanzar una sarta de insultos cuando un grupo de unos cinco jovencitos
arremetieron contra él, hablando todos al mismo tiempo. Su sobrino se
encontraba en medio de la ronda, siendo sostenido por dos de ellos; tenía la
ropa desarreglada, el cabello revuelto y un olor a alcohol terrible. Se frotó
las sienes. En ese momento solo rogaba que su hermana no se hubiera despertado.
–Lo siento…–Uno de los muchachos pasó al frente para tratar de
explicarle lo que estaba sucediendo – Jae…bueno, él se tomó unas copas demás y
comenzó a decir cosas sin sentido, así que decidimos traerlo. Él nos dio esta
dirección. Dijo que era de un pariente. – ¿Qué clase de cosas…?–El
morocho cargó a su sobrino como si de una alfombra vieja se tratase; dos de las
chicas lo observaron de arriba abajo, comiéndoselo con la mirada.
Lo cierto era que para
ser un hombre de treinta años se veía bastante bien: La musculosa negra se
ajustaba perfectamente a su cuerpo marcándole cada músculo, dejando también sus
fuertes brazos y parte de su pecho al descubierto. Su cabello caía revuelto
sobre su rostro, portador de unos hermosos ojos pardos, iguales a los de su
hermana.
–Cosas como que estaba enamorado de su tío…–El
muchacho hizo una pausa, rascándose la cabeza. – ni siquiera sabía que tenía un
tío.
Casi nunca nos dice
nada sobre su familia. ¿Tú lo conoces? –Yo soy su tío.
Todos
hicieron silencio durante unos momentos. El chico se mordió el labio, había
hablado demasiado.
Si Jaejoong se enteraba
seguramente querría matarlo, pero… ¡No había sido su culpa! Para empezar, fue
él quien bajo los efectos de unas cuantas cervezas comenzó a gritar delante de
todo el mundo que su tío estaba buenísimo. No mintió… pero esa clase de cosas
no se dicen como si fuera algo normal. –Bueno…nosotros ya nos vamos…
lamentamos molestar a estas horas. Cuide bien de él. ¿Sí? Hasta mañana…
Sin darle chance siquiera a despedirse, los jóvenes salieron como disparados
hacia el ascensor, chocándose los unos con los otros. Yunho cerró la puerta,
girando la llave dentro de la cerradura. Llevó al chico hasta su habitación,
dejándolo caer sobre la cama. –Tío Yunnie… –El rubio se incorporó,
abrazando a su tío por la espalda. –Habla bajo…Si tu madre se entera de
que tomaste se te va a armar un escándalo de película. –Me…me gustas, me
gustas mucho… Yunho chasqueó la lengua. ¿Cómo se le ocurría decir algo
así en un momento como ese? –Escucha, mocoso… no puedes andar diciendo
una cosa como esa a todo el que se te cruza, menos a mí. Soy tu tío, joder.
Quítate esa idea de la cabeza.
–Pero me gustas, ¡no estoy mintiendo! –el
rubio se abalanzó sobre el mayor, tratando de besarlo; el morocho ladeó el
rostro esquivándolo. Lo apoyó contra la pared, comenzando a quitarle la camisa
para ponerle el pijama.
Aquel chiquillo
insolente lo traía confundido desde hacía tiempo, pero se vio obligado a luchar
contra sus sentimientos debido al lazo sanguíneo que los unía. –Cállate…
– terminó de quitarle la camisa, dejándola caer a un lado de donde estaban.
–Anda, vamos a ponerte algo cómodo para dormir. El de ojos negro rodeó
el cuello del mayor con sus brazos, acercándole el rostro. Yunho no atinó a
detenerlo antes de que sus labios se juntaran; el beso duró unos instantes
hasta que el morocho se alejó bruscamente cuando la situación comenzaba a
írsele de las manos. –
Estoy duro, tío Yunnie…
–el rubio llevó una de sus manos hasta su miembro comenzando a tocarse por
encima del jean. El morocho se mordió el labio, su sentido común estaba
comenzando a fallarle. Cada provocación de su sobrino lo volvía loco, pero
debía controlarse si no quería meterse en un problema serio. –Detente… –
cerró sus ojos, pasándose la yema de los dedos por el puente de la nariz –Esto
no… no puede estar pasando. Soy tu tío, soy mayor que tú y estás borracho…
–Maldición, sé que tú quieres hacerlo. – El menor se acercó al oído del
de ojos pardos. –Fóllame… Aquellas palabras fueron más que suficientes
para enloquecerle.
Yunho tomó al rubio de los hombros,
colocándolo de cara contra la pared. Le desprendió rápidamente el jean,
bajándolo hasta la altura de sus muslos mientras dejaba un recorrido de besos
en su nuca. El menor disfrutaba de las atenciones de tu tío, refregando el
trasero contra la hombría de este para provocarle aún más. El mayor resopló en
la nuca del de ojos negros, causándole un escalofrío que le recorrió la
espalda. Deslizó sus manos hasta la hombría de su sobrino, comenzando a
masturbarlo lentamente entretanto iba deshaciéndose de su propia ropa. Se bajó
los pantalones, dejándolos caer hasta el suelo mientras continuaba con aquel
masaje que hacía que el menor jadeara, pidiéndole más. –Eres un
chiquillo goloso, ¿eh?– susurró en su oído sosteniendo las caderas del menor.
Apoyó la punta de su miembro en la estrecha entrada de este, Jaejoong se quejó,
pegando un salto hacia adelante. Yunho lo acorraló con su cuerpo, haciendo
presión; jadeó pesadamente al notar como aquella estrecha cavidad iba succionándolo
de a poco.
El rubio se quejó nuevamente, mordiéndose el
labio inferior, aquella intromisión había sido demasiado violenta para él, su
tío estaba demasiado caliente como para permitirle acostumbrarse. Pronto
la habitación se colmó de gemidos; Jaejoong apoyó las manos contra la pared
mientras Yunho lo embestía con rudeza. Le era difícil no gemir cuando sentía la
hombría del morocho golpear aquella parte de su cuerpo que lo hacía enloquecer.
Las estocadas continuaron una y otra vez. El morocho arremetía contra el menor,
dejándose llevar por la pasión y las ganas que desde hacía tiempo lo traían
bastante confundido.
El rubio contrajo los músculos, anunciando con
un gemido ronco que el orgasmo estaba cerca. El mayor continuó con las
embestidas, masturbándole con rudeza hasta que, finalmente la semilla de su sobrino
empapó sus manos, manchando también el suelo. Yunho continuó moviéndose un poco
más, llegando también al éxtasis. Sacó lentamente su miembro del interior
del rubio, dejando que su esperma se escapara, escurriéndose por los muslos del
muchacho.
Suspiró pesadamente,
cubriéndose la cara con las dos manos. ¿Qué rayos había hecho? La noche
desapareció dejándole paso a un cálido amanecer. Los débiles rayos del
sol se filtraban traviesos a través de las cortinas que cubrían el
ventanal de la habitación del morocho, quien descansaba plácidamente junto a su
sobrino. Abrió sus ojos con pesadez, mirando al rubio. Aún era temprano, así
que le permitió dormir un rato más. Le acarició el cabello, observando
detenidamente sus delicadas facciones; aún no podía creer lo mucho que había
crecido. Besó su mejilla para luego levantarse, con cuidado de no despertarlo.
Las cosas se habían dado de esa manera, ya no habría vuelta atrás. Lo había
hecho con su sobrino de dieciséis años, y sería algo que ambos se llevarían a
la tumba.
Se metió al baño,
dispuesto a ducharse. Giró el grifo, dejando que el agua fría se llevara todo
vestigio de lo sucedido la noche anterior. Tendría que armarse de valor para
mirar a su hermana a la cara y además dejar las cosas en claro con su sobrino.
Terminó de ducharse y volvió a su habitación para buscar algo de ropa.
El rubio
se había apoderado por completo de la cama; con ambas manos y piernas abiertas
descansaba tranquilamente con aquella expresión relajada que solía tener de
niño.
Se colocó una musculosa
y un deportivo luego de secarse el cabello. Se vistió rápidamente sin
hacer demasiado ruido para luego salir del apartamento a hacer su rutina diaria
de ejercicios. Le iría bien despejar la cabeza.
11: 30 a.m
El morocho
volvió a su apartamento luego de pasarse prácticamente toda la mañana dando
vueltas. Entró, sonriendo al ver a su hermana en la cocina preparando el
desayuno. Besó su mejilla en señal de saludo, sentándose en la mesa mientras se
secaba el sudor con una toalla pequeña. Min Ji terminó de preparar el desayuno:
unas tostadas con mermelada de durazno y jugo de naranja. Se sentó frente a Yunho
luego de dejar la bandeja sobre la mesa, cuando Jaejoong apareció.
Llevaba una musculosa que su tío le había
prestado, unos deportivos que se sostenían apenas sobre sus caderas, dejando
entre ver el elástico del bóxer. Su cabello revuelto caía en puntas sobre su
rostro, cubriéndole ligeramente las mejillas sonrojadas.
–Buenos días…
–susurró rascándose la nuca. –Al fin, dormilón… ¿Cómo te fue anoche? No
te escuche llegar. –Bien… –el rubio miró a su tío de reojo, acercándose
a la bandeja que contenía las tostadas. No se atrevía a mirarlo a la cara.
–Me alegro. –La mujer se levantó de la mesa luego de terminarse su desayuno.
–Iré a comprar algunas cosas para el almuerzo. Aún no sé de que vives, Yunho.
Tu refrigerador está vacío. – Rió mientras revolvía los bolsillos de su abrigo
para asegurarse de que su billetera estuviera allí. –Bueno, me voy. ¡Pórtense
bien, chicos!–Sin más, salió de la casa dejando a los dos en un incómodo
silencio. –Oye…–La voz gruesa del mayor irrumpió el silencio, haciendo
sobresaltar al rubio. –Lo de ayer… –Tranquilo, no le diré…–Jaejoong
desvió la mirada concentrándola en su desayuno. Estaba nervioso.
–No es eso… –El
mayor se pasó la mano por la cara, pensándose bien lo que iba a decir a
continuación. – No quiero que las cosas cambien entre nosotros. Lo que pasó
anoche fue algo que… se nos salió de control, a ambos. Vas a seguir viniendo a
visitarme. No quiero que el ambiente este tenso entre nosotros. –
¿Pretendes que lo olvide? – Jaejoong se levantó.
Aquello le parecía algo
absurdo, era imposible olvidar algo como eso, había un sentimiento de por
medio. Pero también era consciente del escándalo que se armaría si su madre
llegara a saberlo. Respiró profundo, desviando la vista antes de continuar
hablando. –Bien, olvidémoslo. El menor salió de la cocina antes de que
el morocho pudiera objetar algo más. Estaba confundido. Su tío
había sido demasiado duro con él.
A pesar de que sabía que aquello no era lo
correcto, se negaba a olvidar todo y seguir actuando como si nada hubiese
pasado. Se metió en la habitación para ordenar sus cosas ya que esa misma tarde
regresaba a su casa.
Yunho decidió no
continuar con el tema, sabía que había sido un poco injusto, pero lo mejor era
que las cosas se quedaran así. Su hermana regresó una hora más tarde
cargando unas cuantas bolsas, siempre solía surtirle el refrigerador antes de
irse.
La tarde transcurrió tranquila,
los tres compartieron el almuerzo y pasaron el rato hasta que finalmente
llegó la hora de irse.
– ¿Cuándo
vuelven? –El morocho se encontraba parado junto a su hermana.
–Cuando mi trabajo me dé chance –Besó la mejilla de su hermano con ternura,
para luego subirse a su camioneta. –Te llamo cuando lleguemos. Cuídate mucho, Yunho.
Jaejoong se había metido primero, por lo que
solo se limitó a mirar a su tío a través de la ventana. Sería difícil
seguir viniendo de visita después de lo de la noche anterior. Se maldijo por
dentro. ¿Por qué había tenido que abrir la boca? No podía culpar a su tío por
algo que él mismo había causado. La camioneta arrancó, el rubio observó al
morocho por el espejo retrovisor, hasta que desapareció en la lejanía.
–“Es mejor así…” –se dijo a sí mismo,
cerrando sus ojos.
Ajdjfkff omgsun que situacion! :Q_ yunho el tio y jae sobrino, por irse de fiesta y tomar de mas se le salio la verdad y todo se dio porque es mas que claro que yunho desde hace tiempl queria lo mismo lastima que al dia siguiente se fue el encanto y pretenden olvidar lo que paso como si pudieran, en fin a ver que pasa, espero no.se distancien :/
ResponderBorrarqué pasará ahora? más que enamorados me pareció que estaban cachondos uno con el otro. no hubo besos, ni palabra de amor, ni nada, solo sexo rudo de parados y Jae mirando hacia la pared.
ResponderBorrarveremos cómo sigue.
gracias
tio y sobrino vivieron un momento único pero finalmente yunho se fue dejando ahi a jae, yunho no puedes pretender q jae olvide lo q paso, es mas, ni tu lo podras olvidar y tampoco lo quieres olvidar, admielo yunnie - corre a leer el siguiente cap-
ResponderBorrarweeee aunq eso no debio pasar porq son familia no pueden simplemente olvidarlo y pretender q no hicieron nada
ResponderBorraryunho no debio decirle tal cosa e,e siempre tan babo pero bue aver q pasa entre esos dos ahora
gracias x compartirlo !!
Que dilema! y siempre en estos casos debe de salir esa estúpida palabra 'Olvidesmolo'... Caracho! que les cuesta aceptar que se aman con pasión y locura? ><
ResponderBorrarCuando no el YJ haciendo sufrir a las fans hasta en los fics xD -seguiré leyendo :)
Uhh es muy grande para jae u..u
ResponderBorraryunho bakkkaaaaaaaaaaaaaaaaaaa ¬¬
ResponderBorrarOMG! El YH no pudo contenerse ante un JJ ebrio y sincerando sus sentimientos e intenciones... Me viene a la mente otro fic con temática similar, me gusta.
ResponderBorrarGracias
hay jae no esperaba escuchar la palabra olvidemoslo .. aunq yunho esta tratando de ser mas maduro con esto ya que supuestamente el cree que tiene mas carga por ser el mayor y sobre todo su tio ... pero creo que no debio ser tan frio en la menera que se lo dijo, hubiera hablado mejor con jaejoongie
ResponderBorrargracias por el capitulo Sandra
Como se iba a resistir a un Jae insinuante por más que hubiera querido y además no se hizo del rogar casi nada, ya vez eso te pasa por coqueto
ResponderBorrarme gusta pero con un tio asi quien no pienza en eso jajajaaj bueno pero por lo menos lo saben que se gustan y ninguno se quedo con el gusto gracias x compartir
ResponderBorraresto es fuerte mira que enamorarse así de su tío pobre de jae
ResponderBorrary yunho que ara después de esto
jae enamorado de yunho su tio y que pasara con los dos uuu pobre de mi niño gracias por el capitulo
ResponderBorrareh? de veras pretende que Jae olvide algo como eso??? Baboo........
ResponderBorrarTnT Joongie ya veras que tu tio recapacitara TnT aunq todo será complicado solo es necesario que el note que no solo es deseo si no tbm amor <3
Andale, Jae no pudo contener mas sus sentimientos
ResponderBorraral principio creia que se caian mal
pero al parecer se sentian nerviosos con la prsencia del otro a su lado
kyaa, pro ahora después de esa madrugada de pasión
que pasara? Jae querra seguir llendo a casa de yunho???
no creo que lo olviden.
ResponderBorrarichigo.
Algo me dice que Jaejoong no se rendira tan facilmente
ResponderBorrarNo fue un simple acoston despues de todo, hubo sentimientos de por medio *w*
wii se ve interesante
sayoo n.n
wow me acabo de encontrar este blog :)
ResponderBorraresta buenisismo la primera parte...
Pobre Jae, es verdad que es dificil su situacion pero parece que se quieren... ojala puedan mejorar las cosas
Tener un tio como yunho . Gdjskshdghsskkhdks
ResponderBorraroh por dios, que situación tan difícil.... y pensar que JJ parecía inocente con sus 16 años, pero resulta que borrachin es bastante seductor, yo me pregunto, de que manera pretende yunho que las cosas se olviden tan facilmente u.u
ResponderBorraresta interesante la historia me tengo que leer la segunda parte ya... nos leemos :)