martes, 22 de abril de 2014

Capitulo 1- When mom not look

Capitulo 1- ESTAMOS JODIDOS 

La luz que entraba por la ventana no le permitía seguir durmiendo. Eso y los gritos de su madre repitiéndole una y otra vez que iba a llegar tarde a trabajar. Sin duda, la culpable de que la persiana estuviese subida, cuando él la había bajado antes de irse a dormir, había sido ella. Parecía que ya no le entraba en la cabeza que, aunque siguiera viviendo en casa, tenía veinticinco años y ya no era un niño.

  En ese momento sonó el despertador, indicando que era la hora correcta de levantarse y él extendió un brazo para apagarlo perezosamente, aunque no se levantó ni hizo el menor intento de salir de entre sus mantas. Siempre le costaba por las mañanas. Se acostaba demasiado tarde y se levantaba demasiado temprano, además de que era bastante vago y perezoso como para no querer los "cinco minutos más".

 - ¡Yunho! ¡Levántate de una vez!
  
Le chilló su madre una vez más, y por lo cercano que había sonado, seguramente se había asomado a su cuarto para que dejase de remolonear. Yunho dio media vuelta en su cama, apartando el edredón y sacando una pierna fuera, pero aun así, siguió tumbado, bocarriba y con los ojos cerrados. Resopló y bostezó, intentando apartar los últimos resquicios del sueño y se metió la mano bajo el pantalón para rascarse la ingle, descubriendo que se había despertado demasiado "contento". Normal. Llevaba demasiado sin echar un buen polvo y había tenido un increíble sueño húmedo que habría terminado en un desagradable despertar con los calzoncillos pegajosos de no ser por los gritos de su querida y amada madre.

  Se levantó con pesadez, y se crujió el cuello antes de ponerse en pie y salir de su cuarto mientras se colocaba el pene como podía para que no resultara demasiado evidente su erección matutina bajo los pantalones del pijama. Caminó por el pasillo hasta la cocina donde ya estaba su madre y su hermano desayunando, vestidos y listos para salir. Besó a su madre en la mejilla dándole un adormilado "buenos días" y a Jaejoong tan solo le dedicó una significativa mirada que el menor mantuvo hasta que fue él el que tuvo que apartarla.

 El guapo y perfecto Joongie, que había conseguido una beca para la universidad por sus magnificas notas, que era tan guapo que derretía a todas las chicas que lo miraban, que era tan bueno y gentil que hacía amigos allá donde fuera. Ese era su hermano y sabía que sus padres lo preferían por encima de él. Aunque, si Yunho tuviera que elegir entre los dos, sinceramente, también elegiría a Joongie.

 Tras la batalla de miradas se dirigió al frigorífico y sacó una botella de zumo de naranja a la que le dio un largo trago hasta dejarla a menos de la mitad. Sus días no empezaban hasta que no bebía su zumo, se duchaba y se tomaba un café bien cargado.

  - No bebas directamente, guarro - le regañó Jae con la voz exenta de reproche, más bien con tono divertido y con una sonrisa ligera que intentó ocultar metiéndose una cucharada de cereales con leche en la boca.

  Yunho le hizo un gesto obsceno, ganándose una colleja de su madre, para la cual no había pasado desapercibido. Siempre era así. Él era el que se llevaba las culpas y Jaejoong el que tenía la razón. Era el sino de los hermanos mayores, pero en su caso, nunca había cargado con las culpas de algo que hubiera hecho Jaejoong, puesto que él siempre había sido el malo, el travieso, el rebelde, y Jae, el hermano menor demasiado bueno y demasiado frágil que quería ser a toda costa como su hermano mayor. Y aunque Jaejoong  siempre había intentado ser como Yunho, no podían ser más diferentes.

Yunho era rudo, masculino, subversivo. Fue el típico adolescente que nunca quiso seguir las normas, cuyas amistades era un grupo de personas que no eran capaces de adaptarse a la sociedad y que vagaban sin un rumbo fijo ni una meta clara. Y de ahí su forma de vida actual. 

Con 25 años, viviendo en casa de sus padres, trabajando en un supermercado de sol a sol y sin haber terminado el bachillerato. Su aspecto era uno de los motivos por los que no encontraba un buen trabajo. Era alto y no tenía nada que envidiarle a su hermano en belleza, con ojos brillantes de color  castaño, piel morena y cuerpo fuerte por las horas de trabajo y su afición por el deporte. Pero las dilataciones en sus orejas, los tatuajes  que no era capaz de ocultar, su pelo castaño oscuro, la barba de varios días, corta y descuidada... todos los factores que a ojos de la sociedad le hacían un peligro.

Jaejoong era delgado, delicado, etéreo. Quería ser como Yunho, pero no solo nunca lo consiguió, sino que siempre fue mejor que él. Bueno en los estudios y en las relaciones. 

Siempre con una sonrisa en los labios y una mirada dulce. Inteligente y dedicado. Lo único que tenía en común con su hermano, además de la sangre, era una dilatación en cada oreja, que se hizo para imitarlo, pero al verlo, su madre le prohibió volver a hacerse algo como eso. 

No llegaba a la altura de su hermano y era más bien escuálido, su piel era tan clara que parecía transparente y su cara era más delicada además de lampiña. Pero sus ojos negros, claros y limpios, eran los que, sin duda, le hacían hermoso y no sólo guapo.

 Solo seis años de diferencia de edad y el abismo entre ellos era infranqueable por mucho que uno hiciera para parecerse al otro. Aunque a Yunho no le importaba, pues consideraba que tal y como estaban era perfecto.

 Tras un buen rato de idas y venidas, por fin su madre parecía que estaba lista para irse a trabajar. Yunhola miraba mientras daba vueltas por la casa recogiendo un montón de cosas que iba metiendo en su bolso con prisas. Estaba impaciente por que se fuera de una vez, apoyado en la barra de la cocina con los brazos cruzados. Muchas veces le sacaba de quicio, sobre todo cuando revoloteaba a su alrededor y el la quería bien lejos, como en aquella ocasión.
  
- Yunho, te he dejado la comida donde siempre - le dijo al mayor mientras le daba un beso en la mejilla para despedirse de forma apresurada, y él se calló una réplica mientras se iba hacia el menor para despedirse de la misma manera - Estudia duro, cielo...

 Por fin se marchaba. Yunho no se movió hasta que escuchó el golpe de la puerta al cerrarse y los tacones chocando contra el mármol de las escaleras. Entonces miró a Jaejoong y 

Jaejoong le devolvió la mirada durante tensos segundos en los que ninguno hizo ningún movimiento, esperando a que el otro atacara antes.
  
- Ven aquí, enano - Yunho fue el primero, abalanzándose hacia él, sin importarle que hubiera una mesa entre medias, saltando por encima y tirando montones de cosas para intentar llegar hasta él.

  Pero Jaejoong  fue más rápido, viéndolo venir, se levantó apresuradamente, dejando caer su silla con un estrepito y salió corriendo por el pasillo, intentando huir de él. Yunho soltó una risa y saltó de la mesa sin prestarle atención a todo lo que había caído al suelo y tendría que recoger después, y persiguió a Jaejoong, quien había conseguido entrar en su cuarto y ya estaba cerrando la puerta cuando el mayor metió el pie para impedir que le dejara fuera, habiendo olvidado que estaba descalzo. Soltó un alarido de dolor cuando el pie quedó atrapado entre la puerta y el marco, y Jaejoong se apresuró a abrir la puerta, preocupado por su hermano y por si le había hecho daño.

 - Te tengo - sentenció Yunho con una amplia sonrisa, apresando el rostro de su hermano entre sus manos y acercándose peligrosamente para atrapar sus labios en un beso fogoso al que Jaejoong  respondió sin vacilar.

Yunho le empujó, haciéndole entrar en la habitación con cuidado de no tropezarse con nada, hasta que dio con las puertas del armario y encerró a Jae entre estas, sus brazos y su cuerpo. 

El beso se tornó desesperado y Yunho no pudo hacer otra cosa que apegarse más a aquel cuerpo con el que había soñado aquella noche, deseándolo y ansiándolo como nunca.

 - Hoy te has despertado especialmente fogoso... - murmuró Jaejoong cuando sus labios quedaron libres tras varios minutos de intensos besos, agarrado a la camiseta de tirantes de 

Yunho, que dejaban ver sus fuertes brazos, los cuales le encantaban.

 - Esta noche he soñado contigo... y estoy a mil - le informó, pegando las pelvis de ambos para que notase su miembro erecto e hinchado - Hoy te voy a hacer llegar tarde a clase...

  - Me preocupa más que tú llegues tarde al trabajo... No quiero que te despidan otra vez... - el menor intentó apartarlo, no con mucha insistencia ya que le gustaba aquella forma en la que estaban.

  - Nunca podemos estar solos... - suplicó, mirándolo a los ojos, impaciente y suplicante.

  Jaejoong desvió la mirada un instante, debatiéndose entre lo que quería hacer y lo que debía hacer, una decisión difícil de no ser por la gran tentación que tenía delante. Sus manos blancas recorrieron los brazos de Yunho hacia arriba y bajaron lentamente por sus fuertes pectorales y sus abdominales marcados hasta llegar al borde de la camiseta, el cual agarró y tiró hacia arriba para quitársela con premeditada lentitud, pues sabía que eso volvía loco de desesperación al impaciente Yunho. No se equivocó.

 En cuanto el mayor se vio libre de la primera prisión de tela volvió a hacerse con los labios del menor, besándolos con violencia. No soportaba que le hicieran esperar, pero Jaejoong siempre jugaba de aquella manera con él, haciéndole llegar al límite en todo. Cuando se cansó de estar de pie, Yunho agarró el trasero del menor y lo impulsó hacia arriba para que le rodeara con sus piernas y poder transportarlo hasta la cama, aunque era tan ligero que podía hacérselo ahí mismo.Yunho se tiró en la cama de espaldas, dejando a Jaejoong encima de él, y en cuanto cayeron, el menor comenzó a besar su cuello y su pecho desnudo con ansias de haber estado reprimiéndose tanto tiempo como él. Poco a poco fue descendiendo hasta que llegó a la cinturilla de los pantalones, que bajó rápidamente para liberar el palpitante miembro de su hermano, al que miró con gula durante unos instantes hasta fue separado por la mano de su propietario.
  
- No quiero una mamada - se quejó, imponiendo su voluntad, intentando hacerle volver a la posición inicial, encima de él.

 - No - sentenció el menor, apartando la cara cuando el otro intentó darle un beso - si lo hacemos no podré andar bien... todo el mundo se dará cuenta de que camino como un pato.

  - Seré gentil - le prometió, besando su cuello, siendo el trozo de piel más cercano que tenía, sonriendo de forma que no hacían demasiado sinceras aquellas palabras.

  - Pero me gusta cuando lo haces a tu manera - le concedió Jae, volviendo el rostro hacia él, buscando sus labios por propia voluntad.

  - ¡Yunho! He perdido el autobús ¡Llévame al trabajo!

  Los dos hermanos dieron un respingo al escuchar la voz femenina de su madre de nuevo en la casa. Ninguno de los dos había escuchado las llaves o la puerta y eso hizo que cundiera el pánico por unos segundos. Jaejoong se levantó del regazo de su hermano y le lanzó la camiseta, arreglándose la ropa mientras que salía del cuarto para entretener a la mujer, mientras que Yunho se subía los pantalones, maldiciendo para sí mismo por lo inoportuna que era su madre.

 - Casi lo había conseguido... - murmuró, rabioso, poniendo buena cara a su madre para que no sospechase nada de nada.

***

  Aun se le hacía raro, no importaba el tiempo que pasase. Para Jaejoong, besar a esa chica era una mezcla entre desgana y aburrimiento. No era que le disgustara besar, lo que le disgustaba era tener que besarla a ella. Se suponía que Dara era su novia, eso era lo que todos pensaban en el campus, incluso ella lo pensaba, pero para él, ella era una carga y una pesadez, una novia de pega que utilizaba para que nadie se diera cuenta de lo que realmente pasaba. De hecho, Yunho se la había presentado y había insistido en que la usase con ese propósito.

 "Si sales con una tía despampanante, las más feas no se atreverán a intentar nada contigo y los maricas se mantendrán lejos pensando que eres hetero." Le dijo. "Yo no puedo espantar moscardones mientras que estés en la universidad, pero ella lo hará a su manera mientras yo no esté cerca."

 En cierta forma, le encantaba la posesividad de Yunho, pero esos métodos no le hacían la menor gracia. Tenían que mantenerse en secreto, pero él podía permanecer soltero a ojos de todos y no le preocupaba tener que rechazar a cuantos o cuantas fuera, porque para él sólo existía Yunho. De hecho, siempre se había considerado asexual hasta que tuvo su primera erección mirando y pensando en su hermano mayor de una forma poco fraternal.

  - Jaejoong - le llamó Dara, haciendo que abriese los ojos para darse cuenta de que se había perdido en sus pensamientos y que aunque prefiriese estar con Yunho, debía pasar al menos un rato besuqueándose con su novia de pega delante de todo el campus - Estás un poco distraído, cielo. ¿Ha pasado algo?

  - Sólo estoy un poco cansado - se excusó, haciendo un leve movimiento para indicarle que quería que se quitase de encima. Ella estaba sentada en sus piernas y lo cierto era que le pesaba bastante, a pesar que él no se había quejado nunca. Lo cierto era que si él se fijase en las chicas, Dara le resultaría muy guapa y atractiva y sin duda harían buena pareja. Pero por desgracia para ella, no estaba interesado. - Creo que me voy a ir a casa...

 - ¿Ya? - preguntó, quedándose unos instantes de más sobre el regazo del chico, pero al final tuvo que ceder al darse cuenta de su expresión. No estaba ciega, y se daba cuenta del poco interés que Jaejoong tenía en ella en más de una ocasión. - ¿Por qué no vienes a mi casa y nos relajamos un poco?

  - No me apetece.

 - ¿Y a la tuya? - le sonrió sin perder la esperanza.

 - No creo que sea buena idea.

  - De acuerdo... - la chica asintió, decepcionada - ¿Nos vemos en la fiesta de esta noche?

  - Sabes que no me gustan las fiestas.

  Dara se rindió por fin y Jaejoong se levantó y recogió su mochila del suelo. Tenía las piernas dormidas, así que le costó arrancar a andar, pero igualmente tuvo que retroceder al haberse olvidado de despedirse de la chica.

  - Te quiero - le dijo, monótono, dándole un beso breve en los labios.

  Eso siempre la calmaba cuando él no había tenido la suficiente paciencia para aparentar que estaba realmente enamorado de ella. Era un trabajo duro y agotador que no le gustaba ni pizca, pero Yunho le había dicho que lo hiciera de esa manera y a él le costaba desobedecer cuando Yunho le decía algo. Porque él estaba loco por su hermano. No era simple admiración o un intento de estar más cerca de él. Era pura pasión, deseo, sexo y amor. No un amor fraterno. Amor romántico. Amor en el que siempre recibía más de lo que esperaba, donde había complicidad, confianza, en el que una mirada bastaba y las palabras sobraban. Al menos, para él.

  Nunca habían hablado de amor. Solamente surgió y ya. Y no sabía exactamente cómo veía Yunho todo aquello, pero para Jaejoong, Yunho era su todo y si algún día Yunho le preguntaba, podría asegurarle sin ninguna duda que estaba enamorado de él.

***

  Yunho se puso el casco y se subió a su moto. Su segundo amor la llamaba. Le encantaba la velocidad, pero había aprendido a ser prudente con ella, ya que en ocasiones resultaba indomable y ya le había tirado más de una vez, y en alguna de ellas casi no salió vivo. En otro tiempo le habría dado igual, pero, por ahora, prefería conservar y atesorar su vida en lugar de ir haciéndose el suicida.

 Ya había anochecido, así que lo primero que hizo fue encender los faros tras meter la llave en el contacto. Eran las 9 p.m. y estaba deseando llegar a casa después de haberse partido el lomo trabajando en aquel supermercado de mierda, lleno de humedades el cual regentaba una familia china que casi lo explotaba, al menos la mujer.Boom la llamaba, aunque sabía de sobras que no era su nombre, no por nada, pero el suyo era impronunciable. Ella le recordaba varias veces al día por qué había decidido dejar de salir con chicas. Desde el principio le había dado igual chicos que chicas, aunque siempre había pensado que terminaría por ceder a la convención social, que se casaría algún día y tendría hijos con esa mujer. Pero desde que descubrió que todo lo que necesitaba lo tenía en casa, se olvidó de esos planes de futuro a largo plazo y los reemplazó por vivir el presente en el que Jaejoong era suyo y que fuese lo que Dios quiera. Aunque seguro que Dios no veía con buenos ojos lo que hacían.

Yunho salió del callejón en el que había aparcado la moto y cuando estuvo en la calle la arrancó, saliendo como una bala de aquella zona de mala muerte para llegar cuanto antes a su casa. Seguro que Jae estaría estudiando, siempre lo estaba a aquellas horas. Cuando él llegaba a casa, siempre lo recibía en el marco de su cuarto con una sonrisa. Después se iban a cenar en familia, con mamá y papá, charlaban de cómo les había ido el día a cada uno, contaban anécdotas y en ocasiones, hablaban de temas serios como política o discutían sobre algún tema científico que Jaejoong había estudiado hacía poco. Después, el menor se iba a duchar mientras él fregaba los platos con su madre. Y para rematar el día, los dos hermanos pasaban un rato juntos a solas en el cuarto del mayor, a veces solamente hablando, a veces cada uno a lo suyo, a veces disfrutando de sus cuerpos en el más absoluto silencio. A Yunho se le ponía la piel de gallina cada vez que recordaba alguno de aquellos encuentros furtivos en los que luchaban por no ser descubiertos. Pero, en parte, era una especie de juego, y el peligro y el secretismo era lo que lo hacía tan excitante.

  Por andar pensando en otras cosas, Yunho tuvo que esquivar un coche a toda velocidad contra el que se habría chocado de lleno de haber estado distraído un segundo más, y tras el susto se concentró en la carretera, que era lo que debía haber hecho desde el principio. Sólo tardo quince minutos en llegar a casa. Estaba molido, pero era de esperarse porque el día no había empezado del todo bien, sobre todo por el polvo que su madre le había jodido por haber perdido el bus.

 Tenía que pasar por la sala de estar para llegar a las habitaciones, asi que lo primero que hizo al llegar fue saludar a su padre, que estaba allí viendo las noticias. La siguiente fue su madre, que preparaba la cena en la cocina. Y por fin, allí estaba él. Lo podía ver esperándole apoyado en el marco de la puerta de la habitación mientras caminaba por el pasillo hasta él.

 - Hola - saludó el menor con una sonrisa en sus labios rosados y carnosos que le incitó a besarlo, aunque tuvo que contenerse. Todo aquello le había enseñado a ser cauto para evitar situaciones indeseadas, pero la impaciencia siempre sería una parte de él.

Yunho entró en su habitación, haciendo que Jaejoong retrocediera para dejarle pasar. El mayor tiró sus cosas encima de la cama sin ningún cuidado y le dio una patada a la puerta para cerrarla, aunque sólo la dejó entornada. Se relamió y extendió un brazo para agarrar la nuca de su hermano y atraerlo hacia sí para plantarle un beso hambriento.

 - Hola... - le respondió entonces, cuando ya se sentía algo más satisfecho, devolviéndole la sonrisa, a pesar que la de Yunho siempre había sido pícara y traviesa. - ¿Me echabas de menos?

  - Siempre - contestó Jaejoong, agarrándole de la camiseta para atraerle de nuevo con fuerza y volver a probar sus labios, introduciendo su lengua en la boca del mayor, haciéndole consciente del deseo imperioso que sentía por fundirse con él. Pero aunque estuvieran a cubierto encerrados en la habitación, ambos sabían que aun corrían peligro, por lo que el mismo Jaejoong, el prudente, el sereno de los dos, fue el que se detuvo por su propio bien. - 

No me gustó dejarte como estabas esta mañana.

  - Tranquilo, no fue tu culpa - le aseguró en un susurro, apartando el pelo oscuro de la cara del menor para darle un largo lametón a lo largo de toda la mejilla. Yunho le apartó con suavidad para quitarse la chupa de cuero que utilizaba para ir en moto y la colgó tras la puerta.Jaejoong le siguió con la mirada hasta que se sentó en la cama y empezó a desatarse los cordones de las botas, quitándoselas a tirones después. - Estoy molido - sentenció, y acto seguido, se tumbó encima de la cama con medio cuerpo fuera, tirando de un manotazo al suelo el casco y la mochila que había traído consigo.
  
Jaejoong mantuvo los ojos fijos en el trocito de piel morena de su vientre que podía verse cuando la camiseta se levantó al estirarse. Con pasos ligeros se acercó, cogió sus piernas y las subió a la cama para que Yunho quedase bien tumbado y en una pose correcta, y él se sentó a su lado, acariciando esa zona que tanto le había tentado al verla, subiendo algo más la camiseta, pero sin llegar a quitársela. Se moría de ganas por quitarle toda la ropa, sentarse sobre sus caderas y cabalgar sobre él hasta que estuviera satisfecho como sesión de relajación. Y seguro que tras eso dormiría como nunca. Pero los sonidos de la sala y de la cocina le recordaban que debía contenerse.

 - ¿Quieres que te de un masaje? - preguntó, bajando las manos por sus piernas y haciendo algo de presión en los músculos, que se sentían crispados al tacto.

  - Después - Yunho se incorporó, sentándose en la cama para rodear al menor con sus piernas y atraerlo hacia si para besarlo, pero dándose cuenta de algo que normalmente no estaba ahí y deteniéndose al instante, dejando a su hermano con los labios entreabiertos y los ojos cerrados, expectante - Hueles a mujer - espetó, disgustado y con gesto fiero.

  - Ah... olvidé cambiarme de ropa... - se disculpó, dándose cuenta de que llevaba la misma camisa que había llevado durante las clases y que Dara había estado demasiado cerca ese día. - Además, tu apestas a sudor... - intentó defenderse, aunque Yunho sonrió.

  - Sí, y eso te pone - le acusó, ganándose un fuerte sonrojo por parte de Jaejoong, aunque no apartó la mirada ni un instante - Esa zorra te ha estado sobando ¿verdad?

  - Esa zorra que tú me impusiste - le desafió, aunque sabía que no se ganaría ninguna represalia por ello, ya que Yunho era bien consciente de cuanto le disgustaba tener que salir con Dara para aparentar.

  - Es por tu bien... - le aseguró el mayor, levantándose de la cama para sacar ropa limpia de los cajones para entrar a ducharse - Ella cumple mi función mientras que estás en la uni.

  - Odio tener que besarla. - dijo Jaejoong con mala cara.

 - Ya me encargaré yo de compensarte por todos esos besos que tanto odias - Yunho fue a demostrárselo con uno de sus besos, pero Jaejoong le apartó la cara, se levantó y salió del cuarto.

  Yunho suspiró, pero no hizo nada por ir tras él o arreglarlo. Sabía que si iba en ese momento acabarían discutiendo, así que lo mejor sería esperar un rato, aunque eso significara tenerle de morros durante toda la cena.
  
Apagó la luz y él también salió de la habitación, entrando al cuarto de baño. Se desnudó y se metió en la ducha bajo un chorro de agua ardiendo. Una de las fantasías que últimamente rondaban por su cabeza era hacerlo con Jae allí mismo, frente a las narices de sus padres, pero sabía que era poco posible. Primero, porque era un gran riesgo. Y segundo, porque habiendo tanto riesgo, Jaejoong nunca lo permitiría. Él siempre iba a lo seguro, y esa era la mayor razón por la que no les habían descubierto aun.

 Lo cierto era que él tampoco soportaba que Jaejoong aparentase con esa chica. Era conocida suya y él había sido quien los había presentado porque sabía que si estaba con ella, todas las dudas hacia el comportamiento extraño de ambos en algunas ocasiones se vería disipado en gran parte. Pero Yunho era posesivo y cuando se trataba de Jaejoong, más que con nada. De solo pensar que tenía que compartir sus preciados labios con aquella chica despampanante le hacía hervir la sangre. Pero mejor una chica que un chico. No soportaría 
que su hermanito prefiriese a otro hombre en lugar de a él.

 En cuanto salió del cuarto de baño, con el pelo húmedo y el pijama puesto, una camiseta de tirantes y un pantalón de chándal suelto y ligero, percibió el olor a comida caliente y se le abrió el apetito. El sonido de cubiertos y la conversación apagada le hizo saber que ya habrían empezado a cenar, o quizá, que le estaban esperando, así que, descalzo, fue directo al comedor. Tenía un hambre que se moría y se sentó en su puesto, justo en frente de su hermano en aquella mesa de cuatro lados, esperando por que le sirvieran su cena para poder devorarla a gusto. No se había equivocado al pensar que Jae estaría de morros. A penas habló durante la cena, se mantuvo en silencio y con la cabeza gacha, respondiendo escuetamente a las preguntas de sus padres, las cuales fueron disminuyendo conforme avanzaba el tiempo.

 Su madre miraba al menor, preocupada. Era normal,Jaejoong no solía comportarse así y eso alarmaba a sus padres, para quien era el niño bonito. En otro tiempo,Yunho habría sentido celos de él, cuando sus metas eran otras, pero en esos momentos, le daba igual que Jaejoong obtuviera toda la atención de sus padres, puesto que eso hacía que se fijaran menos en él. Después de todo, el futuro del menor era más brillante que él suyo y su vida tenía tantas presiones que no querría para él ni para sí mismo.
  
Jaejoong intentó tranquilizar a sus padres con la excusa de que tan solo estaba cansado de estudiar y que por la mañana estaría como nuevo, y se escabulló con la cena a medias hasta el cuarto de baño, donde tomaría su ducha en su rigurosa rutina.

  Yunho no se preocupó. Jaejoong tardaba casi una hora en salir de su baño, así que terminó su comida tranquilo, recogió la mesa y fregó con su madre como todos los días, y hasta le dio tiempo a esperar frente a la puerta del cuarto de baño a que su hermano menor saliera. A aquella hora sus padres no resultaban un peligro, pues se adormilaban juntos en la sala mientras veían la tele, y de vez en cuando habían aprovechado esos momentos para darse una alegría.

  No vio la hora de que la puerta se abriera de una vez, pero, por fin, pudo ver cómo Jae salía del baño donde había dejado una nube de vapor que se escapó con él. Se veía glorioso con la piel colorada por la alta temperatura a la que debía haber puesto el agua, con la melena oscura suelta y aun goteando agua, todo limpito y oliendo a jabón. A Yunho le encantaba aquello, pero no podía quedarse embobado, porque Jaejoong se le escaparía. Le agarró de la muñeca antes de que pudiera pensar, si quiera, en evitarle, y le guió de nuevo hasta su cuarto, donde cerró la puerta. Aquel era el único lugar seguro que tenían, donde sabían que nadie les molestaría ya que sus padres no se atrevían a entrar ahí.
  
- Déjala - fue lo único que dijo Yunho, taladrando a su hermano con sus ojos  castaños y el gesto serio sin un ápice de duda - Me importa una mierda esa tía y no pienso dejar que nos peleemos por ella. Si estás cansado de fingir con ella, déjala y punto.

  - Pero tú dijiste...

  - A la mierda lo que dije ¿Vale? - a pesar de todo, el tono que Yunho empleó no era brusco, si no, más bien, conciliador. - No soporto pensar que ella te ha besado. No me gusta tener que compartirte. Es lo mejor para ambos.

  Jaejoong  sonrió de oreja a oreja y se abalanzó sobre su hermano para abrazarlo, tan contento que no podía contenerse. Le había encantado escuchar aquello. Era tan gratificante saber que Yunho se sentía celoso por él que dar saltos de alegría era poco para expresar los fuegos artificiales que estallaban en su cabeza. El menor no articuló palabra, incapaz por el gozo, y salió corriendo de la habitación, regresando en apenas un segundo con su teléfono móvil en las manos. Se lanzó en plancha en la cama de Yunho bajo su atenta mirada incrédula y concentrado, se puso a escribir un mensaje de texto en su teléfono móvil.

Yunho suspiró y se dejó caer en la silla rotatoria de su escritorio, viendo a su hermano. Al menos ya no estaba enfadado.

 - Ya está - informó, pletórico, dejando el teléfono en la mesilla de noche y revolviéndose en las sabanas, satisfecho consigo mismo.

  - Anda que has tardado mucho... - comentó el mayor, girando en su silla y encendiendo su ordenador para poner algo de música y navegar en internet un rato - ¿La has dejado por sms? Eso es bastante rastrero. No me lo esperaba de ti.

  - Tú me enseñaste - le respondió Jaejoong, sacándole la lengua, aunque sabía que no era capaz de verlo - No podía esperar... Mañana le daré explicaciones, pero quería volver a ser solo tuyo cuanto antes.

 - Eso suena bastante gay - añadió para picarle.

  - Pues bien que te gusta - contestó Jaejoong, sacándole de nuevo la lengua, viendo desde donde estaba cómo su hermano dibujaba una sonrisa amplia en su rostro. Pues claro que le gustaba, si no, no se tomaría tantas molestias para conservarlo.

Jaejoong se acomodó mejor en la cama y se tumbó bocabajo, su postura favorita para dormir. Porque, sí, iba a dormir allí. Por mucho que Yunho se quejara y le recriminara que no era un crío, pensaba dormir con él esa noche. Había sido un día duro y largo y solo quería disfrutar de él y su aroma cuanto pudiera. Lleno sus pulmones de aire, respirando por la nariz, haciendo que estos se llenaran con el olor acre y masculino de Yunho. La verdad era que si que le encantaba y que no lo cambiaría por otro por nada del mundo. Comenzó a frotarse contra las sabanas, intentando pegar en su ropa parte de ese olor, sin darse cuenta de que con ello comenzaba a excitarse.

 Un sonidito parecido a un gemido provocó que Yunho se girara de nuevo para ver qué era lo que estaba haciendo su hermano, encontrándolo de esa guisa.

  - ¿Qué estás haciendo? - preguntó, viendo cómo hundía la cara en la almohada y respiraba profundamente - ¿Estás intentando tentarme o qué?

  - No - se quejó Jaejoong, dándose la vuelta para mirarlo con la cara algo roja. Así, se sentó en la cama y se quitó la parte de arriba de su pijama, percatándose de que Yunho no le quitaba el ojo de encima, y se bajó la cinturilla del pantalón para mostrarle el bulto de una semi erección bajo la tela elástica blanca de sus calzoncillos - Pero ahora sí...
  Yunho no dudó en cerrar la tapa del portátil, pasando por completo de lo que estaba haciendo. Hincó la rodilla en el colchón, mientras que pasaba la otra pierna por encima de su hermano para colocarla al otro lado de su cuerpo, quedando así de rodillas encima de él, mirándolo con intensidad, mordiéndose el labio inferior con deseo.

 - Felicidades... lo has conseguido...
  
Yunho se aseguró por un momento que la puerta siguiera cerrada para abalanzarse a devorarle la boca a su hermano. Pero aunque hubiese estado abierta, seguramente ni se habría levantado a cerrarla. Esa misma mañana le habían interrumpido y se había quedado con las ganas, pero ahora no iba a parar. Que les viesen si querían. Entre besos, se quitó la camiseta, dejando que Jaejoong admirase su pecho, cubierto por algunos tatuajes de vivos colores, los cuales le encantaban. El menor suspiró y acarició el torso del mayor con deleite, con aquellas manos de dedos largos y delicados cuya piel era morena y oscura que al lado de la de su hermano, esta parecia muy palida y blanca, aunque no lo era en absoluto.

Yunho comenzó a bajar lentamente por su cuerpo dejando un camino de besos hasta llegar a uno de los rosados pezones del menor, que atrapó con los dientes, haciendo que soltara un ligero gemido por la sorpresa. Yunho se apresuró a taparle la boca para que no hiciera ningún tipo de ruido extraño que pudiera escucharse desde fuera.

 - Te van a oír - le regañó en un susurro sin apartar la mano pero sin dejar de estimularlo - No pienso parar ahora, asique tendrás que estar calladito.

Jaejoong no contestó, se limitó a mirarle con sus ojos negros encendidos por la pasión y el ansia, perdiendo toda la docilidad que normalmente poseían. Yunho lo reconoció y sonrió. Era hora de pasar a la acción. Sabía que, en la cama, su hermanito sumiso y calmado pasaba a ser una especie de bestia insaciable, y para él, siempre era un placer saciar sus instintos. Y aquella mirada le indicaba que había pasado a modo ninfómano en ese mismo instante.

  Yunho se dispuso entre sus piernas abiertas. Desató el cordón que hacía que los pantalones del pijama permanecieran en su sitio y los bajó hasta las rodillas, teniendo una perfecta vista de su ropa interior donde apenas entraba el miembro hinchado de su propietario. Despacito y con mucha calma, Yunho  fue liberando de su prisión de tela aquella erección, sabiendo que desesperaría a su hermano, pues le encantaba hacerle rabiar, sobre todo cuando estaban en situaciones comprometidas como aquella.

 - Yunho... - musitó el menor, incorporándose hasta quedar sentado. No le gustaba aquella tortura. Él también se había quedado chafado aquella mañana cuando les interrumpieron y ahora quería redimirse por el tiempo perdido. Al ver que Yunho se hacía el remolón, acariciando sus ingles y dando besos dispersos por sus muslos, agarró la mano con la que le había estado tapando la boca y le dio forma para meterse dos de sus dedos en la boca. El mayor se detuvo en el suplicio al que estaba sometiéndolo para admirar lo que Jae hacía. No le quitaba los ojos de encima. Jaejoong quería que supiera lo que quería, demostrándole de aquella forma, exactamente cómo debía actuar. Sacó y metió los dedos en su boca con premeditada sensualidad, haciendo presión en ellos con la lengua y su paladar, ensalivándolos, no sin cierto deleite de lo que podría hacer más tarde con ellos.

Yunho se había quedado embobado mirando, pero había captado la indirecta. La imagen era tan erótica que se había puesto de cero a mil en un segundo. A menudo se ponía cachondo con mucho menos, pero cuando le miraba a los ojos de aquella manera, parecía que el mundo daba la vuelta y de repente sólo existían ellos dos y esa habitación. De ese modo, excitado como estaba,Yunho no tardó en realizar los deseos de su hermano. Se metió su pene en la boca, sintiendo una repentina mordida en sus dedos, pero no los retiró, pues sabía que era la forma de Jaejoong  de controlarse en medio del placer que le suponía el calor sofocante de aquella boca sobre su zona más sensible. Comenzó a moverse con pasmosa lentitud, haciendo presión con la lengua en los puntos donde sabía que enloquecería a su hermano mientras que este se había dejado caer de nuevo hacia atrás en la cama y se retorcía, agarrando las sabanas conteniéndose cómo podía para no empezar a gemir.

  Yunho sacó los dedos de la boca del menor ya que no llegaba hasta ella con comodidad y Jaejoong, al no tener nada con lo que acallar los sonidos que amenazaban con salir de su garganta, utilizó su propia mano, la cual mordía sin piedad. Abrió los ojos para poder ver lo que sucedía y la visión casi le hizo estallar. Ver a Yunho concentrado en darle placer con la boca era una imagen tan sucia e indecente que le dejó al borde del orgasmo. Llevó su mano libre a la cabeza del mayor y agarró el trozo de cabello largo de su nuca para imponerle un ritmo cada vez más rápido que solo pretendía hacerle culminar cuanto antes. No podía esperar a ser penetrado. Tenía que correrse ya o perdería la razón.

 El mayor notaba la impaciencia de Jaejoong y se dejó llevar por aquel ritmo impúdico a la vez que llevaba sus dedos lubricados hacia su ano e intentaba introducirlos para hacerle llegar cuanto antes, pero los músculos se le resistían. Había pasado tiempo desde la última vez que lo hicieron y eso se notaba bastante a la hora de dilatarlo.

  -Yunho... - gimió Jaejoong  sin poder aguantarse cuando notó el primer dedo en su interior, tocando su próstata con increíble puntería, obligándole a alzar las caderas e internarse más en la garganta del mayor. A esas alturas era incapaz de mantenerse callado, dejando escapar débiles gemidos que aun así, intentaba contener en medio de la pasión - Yunho... Me corro... - murmuró, intentando avisarle mientras movía su pelvis, enloquecido, penetrando la boca de su hermano una y otra vez hasta que culminó con un prolongado y silencioso suspiro.

  Yunho ni si quiera intentó apartarse, compartían la misma sangre y para él, no había motivo para desperdiciar la semilla de su hermano. Se la tragó sin pestañear y aun así, se relamió, arrastrándose por encima del cuerpo agotado y sudoroso del menor para darle un amoroso beso en los labios. Compartían mucho más que la sangre.Jaejoong respondió presionando su nuca para que no se apartase, pero Yunho no lo habría hecho ni aunque le obligasen.

  Se miraron el uno al otro durante largos segundos, los cuales Jaejoong aprovechó para recuperarse. Los orgasmos con Yunho eran espectaculares, pero parecía que nunca estaba satisfecho. Siempre quería más y más y sólo tendría suficiente cuando ambos acabaran exhaustos, perdiendo el sentido, hasta el amanecer.

  - Fóllame - le suplicó con todo lo que tenía, mirándolo de aquella manera que enloquecía a Yunho.

  El mayor tuvo que controlarse para no penetrarlo en ese mismo instante con brutalidad, lo cual era extremadamente difícil teniendo en cuenta su nivel de excitación. Tuvo que respirar hondo, contar hasta diez y colocársela en los calzoncillos para intentar disminuir la molestia que estaba sufriendo, todo para poder contenerse.

 - Como el señor ordene... - murmuró sin ninguna duda ahora que había reunido el autocontrol suficiente como para no comportarse como un animal.

  Yunho se dispuso a continuar su labor de dilatación que había dejado a medias antes cuando se oyó cómo daban unos golpecitos a la puerta de la habitación. Ambos se pusieron blancos al instante y se apresuraron a arreglarse como pudieran.

 - Yunho, ¿está Jaejoong ahí? - preguntó la voz adormilada de su madre desde el otro lado de la puerta.
  
Yunho recogió su camiseta del suelo mientras que Jaejoong se tapaba con la manta al estar falto de tiempo para vestirse. El mayor se levantó y apagó la luz, y abrió una rendija de la puerta para poder hablar con la mujer.
  
- ¿Qué quieres, mamá? - le preguntó de malas maneras en un susurro, furioso con ella por haber vuelto a interrumpirles - ¡Está dormido!

 - Es que me ha dejado preocupada en la cena...

 - Sólo estaba cansado, mamá - espetó, deseando librarse de ella - déjale en paz y no lo atosigues.

 - Vale, vale... - murmuró ella, cabizbaja, evidenciando que no se había quedado contenta con la explicación - Llévalo a su cama cuando te vayas a dormir... Buenas noches.

Yunho cerró la puerta sin responder, volviendo a encender la luz para ver el disgusto y la tristeza que mostraban las hermosas facciones de Jaejoong. Este se levantó de la cama y comenzó a vestirse y Yunho no intentó detenerle. Comprendía perfectamente lo que pasaba por su cabeza y no quería echarle más leña al fuego. Jaejoong salió de la habitación a hurtadillas después de una despedida llena de pesar y remordimiento, y Yunho se quedó a solas de nuevo, dejándose caer en su cama donde el olor de Jaejoong había quedado impregnado, mezclado con el suyo.

 Y una vez más, volvía a quedarse con las ganas.

***

    La presión a la que Jaejoong se veía sometido diariamente haría que cualquier otro fuese un huraño, antisocial y misántropo que habría mandado todo a la mierda hacía mucho tiempo. 

Pero no, esa era una de las cosas que hacían a Jaejoong especial para quienes lo conocían.

 Siendo el hermano menor, era la esperanza de sus padres, quienes se habían llevado una decepción tras otra con el vago y rebelde Yunho. Jaejoong era bueno en los estudios y siempre había demostrado tener paciencia y poner empeño en todo lo que hacía. Y aunque todos pensaran que corría el peligro de que su hermano lo echara a perder, siempre había sido sociable y cariñoso, sobre todo para él.

 Por otra parte estaba su beca. No era nada fácil mantener una beca de ese tipo, sobre todo cuando le exigían sacar siempre las mejores notas y su carrera no era coser y cantar precisamente. Necesitaba mucho esfuerzo, dedicación y sacrificio ser el estudiante numero uno de la facultad. Y aun así, siempre sacaba tiempo para los amigos, ir al cine o leer un buen libro.
  
Pero, sin duda alguna, la mayor presión que sufría era la de mantener en secreto lo suyo con Yunho. Una relación incestuosa equivalía a renunciar a todo tipo de actitud romántica y cercana en público. En general no estaba tan mal teniendo en cuenta que sus horarios incompatibles no les permitían hacer vida social juntos, pero lo peor era fingir ante sus padres. 
Nunca habían puesto en palabras la imperiosa necesidad de no ser descubiertos puesto que era obvio. Dos hermanos que llevaban su relación más allá y que se acostaban juntos no era algo que estuviera bien visto. Mucho menos cuando ambos eran hombres. Intentarían separarlos si se enteraban, y Jaejoong no estaba dispuesto a perder al único al que siempre había amado.

 Guardar ese secreto había llevado a que Jaejoong tuviera otras preocupaciones añadidas, como lo era aquella novia de pega, Dara. En cuanto Yunho le dio permiso, la dejó de forma tan baja como lo era un mensaje de texto. En aquel momento le importaron un bledo los sentimientos de la chica, pero lo sufrió al día siguiente y le pasó factura. Tuvo que aguantar gritos histéricos y media hora de llantos en las que se disculpó miles de veces y prometió quedar como amigos, pero por culpa de tal berrinche, en el campus corrió como la pólvora el rumor de que volvía a estar soltero. Y tras eso comenzaron las constantes insinuaciones de chicas de todo tipo que intentaban conquistarlo y llevárselo a la cama. Y en ese momento se arrepintió de no haberle hecho caso a su hermano, porque aunque se había quitado el peso de estar engañando a la pobre chica, se había ganado el de aguantar busconas.
  
Y la preocupación más preocupante de todas, el miedo a ser descubiertos, se estaba volviendo insoportable. El deseo entre los dos se había convertido en algo palpable. Las cenas ya no transcurrían como deberían por culpa de las miradas que se lanzaban, hambrientas y lujuriosas, deseando devorarse el uno al otro en ese mismo momento. Y no dar rienda suelta a su pasión les estaba haciendo ariscos e irritables con todos, incluso a Jaejoong. Las constantes interrupciones les estaban llevando a la insatisfacción sexual, y eso, a la irascibilidad. Últimamente discutían bastante por tonterías y lo peor era que siempre solía ser él quien empezaba. No discutían de esa forma desde que eran pequeños y Yunho no soportaba cargar siempre con él. Sin duda debía ser el estrés y él no quería comportarse así, pero Yunho estaba teniendo una paciencia infinita con él. Y eso que aun no había empezado con los exámenes.
  
Llegó a casa a la hora de comer tras una larga hora de viaje en transporte público que le había dejado agotado y sin ganas. Mamá ya estaba allí, haciendo la comida, cuyo delicioso aroma podía oler desde el rellano de la escalera sin necesidad de abrir la puerta aun. La saludó con un beso y pasó a su habitación para dejar su mochila y lavarse las manos antes de comer. La verdad era que estaba hambriento y guardaba la esperanza de que el día mejorase después de darle sustento a su estómago.

 Tenía apetito y eso era buena señal, pues eso significaba que no estaba todo perdido. 

Repitió de aquel delicioso estofado que había preparado su madre hasta que no quedó nada, cuando ella siempre preparaba de más, acostumbrada a cocinar para cuatro y no para dos. 

Ella le felicitó, orgullosa, diciendo que estaba muy escuálido y que necesitaba energías para seguir creciendo y estudiando.

 Ahí estaban de nuevo los agobios.

 Nada más terminar, se levantó de la mesa y se encerró a su cuarto sin recoger ni su plato, ya que ese siempre había sido trabajo de Yunho, aunque él fuera el hermano menor. Era perfectamente consciente de que a él siempre le habían mimado más y le habían dado todo lo que quería sólo porque era aplicado y sacaba buenas notas. Yunho no lo había tenido fácil, y aun así seguía adelante, así que él también debía poner de su parte para cumplir con las expectativas que todos tenían puestas sobre él.
  
Se puso a estudiar inmediatamente, pero la concentración sólo le duró un par de horas, cuando un dolor de cabeza comenzó a hacer sus pensamientos más pesados e inexactos. 

Dejó los libros a un lado y miró su reloj, aun quedaba otra hora para que llegara Yunho para que pudiera distraerle un poco y mimarle, pues, sin duda, lo necesitaba.

  Abrió la tapa de su portátil y lo encendió, sabiendo que su dolor de cabeza no era fruto de la vista cansada, sino del exceso de información. Entró en internet sin saber muy bien para qué, pues no era algo a lo que le diese uso si no era para buscar información para algún trabajo o contactar con alguien de su clase. Decidió buscar diseños de tatuajes. Él no tenía ninguno, pero llevaba un tiempo pensando hacerse uno, y quería que Yunho se hiciera el gemelo. Aun no tenía muy claro qué era lo que quería y ni si quiera se lo había comentado a su hermano, pero estaba seguro de que estaría de acuerdo. El problema sería el lugar, ya que Jaejoong prefería que no se viera demasiado y Yunho tenía ya tantos que sería difícil encontrar un hueco, aunque si era pequeño, eso sería lo de menos.

Finalmente se decidió a decírselo a su hermano cuando llegase a casa esa noche. Él no se había hecho nunca un tatuaje, pero había visto como se hacían y había acompañado a Yunho a hacerse los últimos. Se había divertido mucho hablando con el tatuador y sus ayudantes y le había encantado cómo Yunho no apartaba la mirada de él mientras la aguja perforaba su piel cientos de veces por minuto, dándole forma y color a los dibujos que adornaban su cuerpo. Y aunque a muchos no les agradaran y Yunho no pudiera encontrar un trabajo decente por su causa, a Jaejoong le encantaban esos tatuajes.

  Aburrido de mirar dibujos se tumbó en su cama y comenzó a divagar en aquellos tatuajes. 

Cuando hacían el amor siempre fijaba su mirada en el que tenía Yunho en el pecho, un ave con las alas desplegadas con unos colores tan vivos y brillantes que parecían reales. Pero sin duda, los que más le gustaban eran los que tenía en el dorso de sus manos. Un ojo negro en cada una. Eran sus ojos. Nadie lo sabía con exactitud, pero Yunho le había dicho que eran sus ojos, porque quería verlos allá a donde fuera y que su mirada le acompañara por siempre. Le pareció lo más romántico y bonito que escucharía nunca dirigido a él, y por pequeñas cosas como esa, sabía que Yunho estaba tan enamorado como él.  

 Empezó a pensar en el tiempo que llevaban sin satisfacer sus necesidades físicas y volvió a sentirse mal. Seguro que Yunho lo estaba pasando peor porque la mayoría de las veces, él ni si quiera había tenido tiempo de terminar antes de que les interrumpieran y tuvieran que separarse, pero Yunho siempre buscaba el placer de Jaejoong antes que el suyo propio.

  Muchas veces Jaejoong no se daba cuenta de que para su hermano, él siempre era lo primero, fuese lo que fuese, y sin embargo, él no le correspondía como debía en muchas ocasiones, sino que anteponía otras cosas a Yunho. Quería compensarle de alguna manera.

 En ese momento escuchó alboroto en la sala de estar. Yunho debía de haber llegado en ese mismo momento y se puso en pie para esperarle como cada día en la entrada de la habitación. Tardó algunos minutos más de lo acostumbrado, en los que lo oyó hablar animadamente con sus padres, aunque no pudo escuchar la conversación, pero en cuando lo vio acercarse a él con una sonrisa grandísima en sus labios sintió un escalofrío que le recorrió todo el cuerpo como un rayo. Yunho se abalanzo sobre él dándole un grandísimo abrazo que no era como de costumbre, lujurioso y urgente, sino amoroso y feliz. Estaba un poco confuso por este hecho, sobretodo porque lo abrazase así nada más verlo, en medio del pasillo donde sus padres podrían verles. Le devolvió el saludo en silencio y al separarse, Yunho empezó a hablar en un tono demasiado alto que despertó con más intensidad su dolor de cabeza. Dejó de escucharle enseguida mientras lo seguía al interior de la habitación y lo seguía con la mirada perdida. Parecía entusiasmado con algo, pero no sabía exactamente por qué.

 - Jae ¿me estás escuchando? - preguntó Yunho con voz exigente, a lo que Jaejoong respondió levantando la mirada y viéndole como si regresase al mundo de la cordura - Creí que te alegrarías por mí.

  - Lo siento mucho... Tengo un dolor de cabeza que ni veo ni oigo... - se excusó Jaejoong, llevándose las manos a las sienes, masajeándolas con ligereza. En seguida tuvo a Yunho rodeándolo de nuevo con los abrazos en un gesto cariñoso y besándolo en la cabeza con suavidad.

  - Perdona... - dijo, mucho más bajo para que no le molestase el volumen de su voz - Estaba demasiado entusiasmado... Quería compartirlo contigo cuanto antes...

 - ¿Y qué es eso tan maravilloso que te ha pasado? - preguntó con una sonrisa forzada, pues le estaba costando una barbaridad permanecer atento.

  - Pues... - allí estaba de nuevo aquella sonrisa increíble y totalmente emocionada - estaba en el supermercado, como siempre, cuando entró un tío trajeado con un Mercedes que había dejado aparcado fuera. Yo me acerqué y le dije... - dejó de prestarle atención durante unos momentos - y me dio su tarjeta. Quiere hacerme una prueba y si lo hago bien, probablemente me haga un contrato ¿te imaginas? Podré salir de ese mercado lleno de ratas...

Jaejoong le sonrió y automáticamente recibió un beso en los labios que empezó suave, pero que él tornó ardiente. Estaba desesperado y seguramente eso le dio a entender a Yunho, puesto que él no se resistió, sino que le siguió el juego y lo agarró con fuerza. El menor en seguida empezó a frotarse con el cuerpo del mayor para no dejar lugar a dudas a su estado. 

En ese momento necesitaba aquello y después ya tendría tiempo para enterarse de qué iba todo aquello. Como siempre, se olvidó de todo lo que le rodeaba a excepción de Yunho, por eso el golpe fue más duro cuando este se separó bruscamente y miró en dirección a la puerta, viendo cómo aparecía el padre de ambos con una sonrisa tranquila.

 - Yunho, mamá y yo os invitamos a cenar fuera para celebrarlo ¿te parece bien?  

  - Claro, papá - contestó Yunho igual de sonriente que él, y no parecía fingir - Muchas gracias.
  
Cuando se fue,Yunho volvió a mirarle, aunque se le cambió la cara al instante al ver su expresión. Jaejoong no sabía si estar enfadado, triste o a punto de tirarse por una ventana. Se acurrucó sobre sí mismo, agachándose y sosteniéndose la cabeza, haciéndose casi una bola y Yunho se preocupó, cómo era lógico, arrodillándose a su lado.

  - Estoy harto - musitó, enfadado, sin saber si su hermano lo habría escuchado o no.

  - ¿Harto? ¿A qué te refieres? - preguntó Yunho, perdido, pensando que había hecho algo mal de nuevo.

 - ¡Estoy harto de esto! - poco le faltó para ponerse a gritar - De escondernos, de fingir, de disimular... De no poder decirle a todos que hay alguien en mi vida... de tener que utilizar a una chica para que nadie piense que me acuesto con mí hermano...

 - Vamos, Jae... pensé que ese asunto estaba solucionado - Yunho intentó dialogar, pero la mirada que recibió, dura y sin piedad casi le hizo retroceder - Los dos sabíamos que iba a ser duro, pero estuvimos de acuerdo en salir adelante.

 - No puedo seguir delante de esta manera. ¿Cómo se supone que pueda dormir por la noche, siempre con miedo a que alguien nos descubra o que papá y mamá se enteren? - dijo con angustia, sabiendo que era toda esa presión que acumulaba la que hablaba por él.

  - Podemos decírselo ahora mismo si quieres... - el mayor acarició la nuca de su hermano, mirándole con aquellos ojos  castaños llenos de seguridad - Se lo diré a todos, no me importa. 
Esto que hacemos no tiene nada de malo.

  - ¡No podemos! - exclamó Jaejoong, apartando a Yunho de él con un empujón - No quiero que se enteren - en los ojos  castaños de Yunho pudo ver el dolor que le provocaron sus palabras, pero no podía detenerse ya - Nadie lo puede saber... No puedo cargar con las miradas de desprecio, no quiero andar por la universidad y que me señalen como al enfermo que está con su propio hermano... Y mamá y papá... Sus caras de decepción cuando lo sepan... Para los demás esto es asqueroso, Yunho...
  
- Entonces ¿qué es lo que quieres, Jaejoong? - le preguntó Yunho, sin duda, dolido.

  - Sólo quiero follar... - sintió que se quitaba un peso de encima. Seguro que Yunho lo comprendía con eso, pero al verle a la cara, pudo ver cómo el daño se transformaba en enfado.

 - Así que es eso ¿eh? Todo es por el sexo... Estás harto de mí porque no follamos ¿No? - hasta que no lo puso en palabras, Jaejoong no se imaginó a qué se refería, horrorizándose por su conclusión.
  
- No, yo no...

 - Mira,Jaejoong, te he aguantado muchas chorradas y he tenido paciencia con todas tus movidas... pero esta es la gota que colma el vaso - le advirtió, poniéndose en pie y cogiendo su casco del suelo, pues no se había quitado ni la chupa - ¿Sabes lo que te digo? Que si no tienes suficiente con todo lo que yo te doy y solo te importa el sexo, que te vayas y te folles a quien te salga de los cojones, porque a mí no me vas a ver más... - avanzó dos pasos hacia la puerta, decidido, tomando el pomo y abriéndola, no sin antes girarse y mirar a su hermano casi con lágrimas en los ojos - Creí que tu serías el único que nunca podría partirme el corazón...


  Jaejoong fue incapaz de articular palabra, atónito, viendo cómo se marchaba sin poder evitarlo, y hasta que no oyó el portazo que dio Yunho al salir de la casa, no fue capaz de mover un musculo para impedírselo. Y sólo entonces, se derrumbó.

continuara......

22 comentarios:

  1. oh dios mio... o.o
    y yo que iba a decir que follen de una buena vez! y que anden de exhibicionistas...
    Dios!
    Yunho! lo entendiste mal! D:
    tu razonamiento me dolio :S

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  2. kya!!!!! por Dios que shot!!! gracias por esto amo el incesto en YunJae!!!

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  3. oh eso si que fue fuerte lo ah dejado en shock
    pobre yunho el si que lo dejaban todito hot y jae si tenia lo suyo pero es demasiada la presión que tenían por parte de su mama o papa y no tener el suficiente tiempo para ellos lo estaba llevando a la locura asta que explotaron
    ahora que pasara con ellos no quiero que yunho deje a jae y que se separen
    ah espero actualices pronto el siguiente capítulo es desesperante a quedado muy muy emocionante

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  4. Nooooooo porque.....!!! Yunho idiota! !>. < entendio todo malll joderrr

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  5. Hay Jae, hay Jae la has regado muy feo.....

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  6. Hola!! no me encanta el incesto, pero ¡Oh por dios! está tan genial!! Creo que Yunho es un amor, asi se vea como un maton sus sentimientos son sinceros y eso es lo mas importante, por otro lado, pobre Jae, la presion lo jodio todo, solo no se supo explicar y Yunho entendio mal. Espero que las cosas se arreglen entre ellos!
    Gracias por compartirlo!! :D

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  7. y yo que pensaba que yunho era el calenturiento..... esto de muestra que yunho en verdad lo ama :3 y espero que jae lo comprenda... gracias!!!

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  8. mi Dios. pobres los dos, entiendo a Jae y su acumulación de tensión pero también entiendo a Yunho. es difícil la situación, deberían irse a vivir juntos y solos y ser una pareja normal.
    quiero conti prontooooo. gracias

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  9. Esta muy interesante, pero que es lo quetieneJae esos dolores de cabeza donde no oye ni ve por el dolor no es común, ojalá no sea nada grave. Gracias por publicar.

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  10. Ohohohoh...me encanto la parte en que describen a YH..."rudo y subversivo... *_*.. tan Jung Yunho ...
    Dejando de la lado mu fandom ..
    Wow... YH para variar entendiendo todo mal... JJ no quiso insinuar eso, el quiere ser libre pero no sólo por decirlo, sino libre de decirlo , mostrarlo y aplicarlo, sin tener que parar con esa relación por perjuicios...
    Gracias, espero la actualización :D

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  11. Nooo.!! YunHo tienes que oir uan explicación, lo has entendido todo mal

    Jae.!!! como se te ocurre no detenerlo TnT ustedes deben de hablar de ello TnT

    no quiero que el YJ se separe .. pero entiendo como se ha de sentir Jae bajo esa presion y como deben de estar los dos por mantener ese tipo de relacion TnT .. y todo que iba tan "bien!" y leugo esto TnT .. es que este tipo de cosas tambien tienen un limite TnT

    .. espero cuelgues pronto la part 2 ^^

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  12. Noooo! Todo estaba tan bien hasta que llego el final y paso eso, quiero llorar, es que es tanta presión para jae,caray no los dejaban cada vez que empezaban algo los interrumpia y de jae solo buscan que sea buen chico,notas altas y andaba necesitado de yunho mas el sentirse presionado lo hizo hablar de más,no medir sus palabras y yunho lo mal entendio y jae lo lastimo ;_; me da algo,es que es tan dificíl la situación,estoy que necesito actualización del sig. Capítulo es que es caliente esta historia,pero a la vez linda y conflictiva,me encanta,gracias por compartirlo y espero se arreglen las cosas entre ellos!

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  13. waaaaaaaaaaaaaaaa dios coo se me encogió el kokoro leyendo el final del cap deben aceptar que no es calentura si no amor porque la calentura es instinto pero el amor es bondad compañia paciencia respeto confianza lo que no encontrarian con otro si jae comete locuras lo golpearé

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  14. aun estoy leyendo la mitad, todavia me falta, pero queria comentarte, porque despues tal vez no pueda.....
    Me encanta, y la madre de Yunho y Jae es una jodida, siempre interrumpiendolos en lo mejor que iban, no es de Dios, enserio que no es de Dios.....




    Y el Yunjae incestuoso es genial, me encanta......
    Voy a seguir leyendo y te termino de comentar en el cap 2 ok?---
    gracias1

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  15. Uhh q jodido q está jae ahora u.u
    Podría haber dicho algo más inteligente y no eso :/ pero es entendible.. Pobres están bajo tanta tensión y sobre todo tener a una madre así de pesada debe ser lo peor xD
    Que hará jae ahora? Y q es ese nuevo trabajo de Yunho? Mmm

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  16. :O por que hizo eso?? bueno creo que exceso de stress
    sin embargo creo que yunho si se sintio dolido :S
    la persona en la que mas confiaba parece haberle dado una patada
    waa que pasara despues?? ojala se reconcilien u.u amo el yunjae

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  17. Hay no un malentendido u.u
    Raios eso pasa cuando nos dejamos llevar por el estrres y la presión espero que Jae lo pueda aclarar todo tnt

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  18. wow y yo que pansaba que al final iban a estar juntos sin importar sus padres pero todo se salio de control.... Jae debeiste ser mas comprensivo con Yunho, el tiene razon siempre esta a tu lado y solo debiste ser mas paciente, ya se que andas caliente pero ahora quien salio herido fue Yunho :( ojala arreglen las cosas entre ellos.

    Ambos andan estresados pero no es para ponerse asi... me dio penita Yunho que estaba feliz por poder decirle sus buenas noticias a Jae y Jae que ni le hacia caso :( ambos deben aclarar los problemas

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  19. Woahhhhhh este two shot me dejo impactada con el primer capo nomas wow en serio que me encantan tus traducciones *-*
    Bien solo diré que jae es un tonto por haber dicho eso y no haberle explicado el motivo por el que lo dijo n.n obviamente cualquier lo malinterpretaria lol pobre yunho en serio que debió pensar lo pero creo que jae debió deternelo para explicarle e.e
    Alkslala la mama que anda interrumpiendo los pocos momentos en los que tienen aunque sea un poco de privacidad u.u pero en fin es su onma así que odiarla tampoco podrían aunque yo si la odie r.r -huye para que no la maten xd
    Yunnie se fue de casa n.n y jae sin decir palabra alguna en fin me iré a leer el siguiente capo y.y gracias por traducir sandra *-*

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  20. que complicado que es todo, dejando el hecho que ambos son hombres, el que sean hermanos les vino a fastidiar todo u.u
    espero que este malentendido no los haga sufrir tanto, me largo a leerme la segunda parte porque esta se quedo....
    gracias

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