CAPITULO 11
Los días durante la segunda
semana alejado de Jaejoong, se me
hicieron increíblemente insoportables ¿Por qué el alcohol no lo sacaba de mi
memoria, de mi corazón, de lo que fuera que me mantuviera vivo? Nada conseguía
arrancarlo de mi ser, nada y eso me estaba matando poco a poco. ¿Quién diría
que un deportista como yo, a sus escasos veintiún años, terminaría metido cada
noche en un bar de mala muerte buscando ahogar sus males entre bebidas? Si
alguien me lo hubiese dicho alguna vez, de seguro le había escupido en la cara.
¡Yo amaba el deporte y sobre todas las cosas amaba y respetaba a mi familia!
¿Cómo pues, decepcionarles tan grandemente? No obstante, para ése momento, no
creía poseer una familia y la persona que había cambiado mi existencia me dejó
sin más, sin dar explicaciones y cada vez le sentía más lejos, más
inalcanzable. Tan lejano como una estrella, como el mismo sol e igual de frío
que la luna.
Él no me amaba, posiblemente,
no lo había hecho jamás. Yo había sido uno de sus juguetes. En absoluto
representé nada más que un estúpido títere al cual manipuló a su antojo ¿y por
qué? Tal vez, porque le pareció divertido. Eso pensaba Siwon y me atormentaba con la
idea de que fuera cierto. Si él estaba en lo correcto ¿qué haría? ¿Cómo
seguiría adelante? Nunca antes me habían roto el corazón de ésa manera, nadie
había pisoteado mis sentimientos como lo hizo Jaejoong y las palabras de Siwon únicamente agrandaban
mi temor e inseguridad, mi malestar espiritual, ése dolor que me devoraba y del
cual no hallaba escondite. No había reposo para mi ser abatido y moribundo. No
había escapatoria ni redención. Yo estaba perdido, completamente perdido.
El infierno hubiese sido un
mejor castigo, de eso estaba seguro.
Estaba muriendo y ya no
existía quien me devolviese a la vida. Mi faro en medio de las penumbras se
había movido, ya no estaba y no me quedaba más que una oscuridad angustiante y
el deseo de dejarme arrastrar por las corrientes del olvido.
Sin embargo, Changmin y Sasha, parecían no
darse por vencidos en cuanto a mi relación con Jaejoong y me mantenían informado
constantemente de cualquier eventualidad que surgiera, aún sabiendo que oír
tales noticias no lograba otra cosa que no fuera deprimirme más.
Independientemente de ello, supe por boca de mis dos mejores amigos, que Jaejoong sufría
desmayos con frecuencia, sobre todo cuando se vestía de mujer, al parecer el
corsé que debía colocarse le sofocaba y los trajes medievales por ser demasiado
pesados, no le permitían respirar. En varias oportunidades le miré correr
desesperado directo a los baños para vomitar. No comprendía lo que ocurría,
mas, cuando intentaba acercarme, me detenía al darme cuenta de que Hyde estaba a su lado,
cuidándole como me hubiese gustado hacerlo.
Él le tomaba de la mano y le
llevaba cuidadosamente a algún lugar sereno y alejado del bullicio, le sentaba
entre sus piernas y le mimaba hasta que Jaejoong se dormía. Escenas como ésas
me desgarraban. ¿Por qué no era yo quién le hacía eso? ¿Por qué Hyde se robaba infamemente
mi lugar? ¿Por qué mi pequeño se lo permitía? Era entonces que las lágrimas
brotaban de nueva cuenta y mi pecho dolía tanto, tanto, que me obligaba a mí
mismo a dejar de espiarles y encerrarme en los baños a llorar como un pequeño
llamando a su madre.
Fue en una de ésas
oportunidades que Siwon
apareció sorprendiéndome, interrumpiendo mi llanto. Se acercó a mí y
abrazándome me besó como me hubiese gustado que lo hiciera Jaejoong. Le
aparté bruscamente y le vi contrariado exigiendo una explicación. “Me gustas”,
fue todo lo que dijo y antes de que pudiese contestarle añadió: “Pero sé que
sólo tienes ojos para ése pelirrojo debilucho”. Incliné la cabeza y él sonrió
con amargura. Finalmente se alejó dejándome solo.
Siwon estaba en lo correcto, no podría
corresponderle pues le pertenecía a Jaejoong y
aunque él ya no me quisiera a su lado, continuaría siendo de ésa forma.
No era un simple capricho
pasajero; en verdad le amaba más que a mí mismo.
Cuando el fin de semana llegó,
visité un club distinto. Aquél sábado bebería hasta perder el conocimiento y
encontraría una nueva pareja. Nada serio, sólo alguien con quien le pudiera
olvidar. Un chico de grandes ojos negros y
cabellos rojizos..., si lo encontraba, sería el reemplazo perfecto para Jaejoong, podría buscar en su
cuerpo el calor que el mío requería, podría perderme entre sus piernas y
olvidar eso que me torturaba sin descanso. Dejaría de lado lo que no deseaba
olvidar.
Eso haría. Sí, eso haría.
Pues bien, el lugar era
pequeño, sin embargo, lo suficientemente acogedor como para distraerse y
olvidar todos los pesares. A penas entré, las miradas se clavaron en mi figura,
como si todos se conociesen y yo fuera un desagradable intruso. Pretendí no haberlo
notado y caminé hacia la barra, tomé asiento e inmediatamente me abordó un
chiquillo rubio de preciosos y pequeños ojos color castano, de unos diecisiete años. Era
hermoso, de eso no había duda, pero, no era mi tipo. Ninguno lo era.
—Karam— dijo extendiendo su mano delgada hacia
mí, sonriéndome con gracia. La tomé devolviéndole el gesto y él suspiró jugando
con uno de sus cortos rizos dorados.
—Yunho— contesté y sus orbes me escudriñaron, se
relamió los labios con sensualidad felina y sus dedos se pasearon por mi brazo
despreocupadamente. Acarició mi mejilla derecha y su mirada se fundió con la
mía.
—Eres lindo— volvió a decir y
enarqué una ceja ante su comentario. Me estaba coqueteando descaradamente.
—Y tú lo eres todavía más, Karam— contesté —pero no me
enredo con menores de edad.
— ¡Oh!— musitó —pero pronto
cumpliré los dieciocho.
—Lo siento— respondí besándole
en la frente y caminando hacia las mesas que se hallaban en el fondo del bar.
Lo cierto es que pude haberme
llevado al chico a la cama, después de todo ¿Quién lo sabría? Absolutamente
nadie, mas, continuaba pensando en Jaejoong y mi
amor por él no me permitía cumplir mis planes. No me dejaba “traicionarle” con
nadie. No me permitía...
Realmente no quería olvidarle.
Pero ésa noche bebí acompañado
por mi soledad y tristeza. Me hundí en un mar de alcohol sin más compañía que
mis recuerdos y amor no correspondido,
sin más que aquélla fotografía que miraba hasta caer en los brazos del sueño y
las últimas palabras de mi pequeño taladrándome la cabeza permanentemente: “No vuelvas a tocarme. No soporto tu
sola presencia”. ¿Por qué, por qué me lo había dicho? ¿Es que tanto
le asqueaba que le tocase? ¿Por qué tanto odio de su parte hacia mí? No lo
entendía ¿Por qué me repudiaba de semejante forma, qué mal le había hecho
durante aquéllos meses juntos?
Un par de lágrimas resbalaron
desde mis ojos y me apresuré a limpiarlas, entretanto bebía directamente de la
botella que había pedido al mesero que no dudaba en coquetear conmigo cada
cinco minutos. Por momentos respondí a sus indirectas de forma desvergonzada,
sin embargo, minutos después, me hastié de ello. ¿Qué caso tenía? No pretendía
cumplir sus caprichos. No me acostaría con él ni seríamos nada. Mi estado de
ánimo no estaba para juegos infantiles.
Simplemente deseaba..., no sé
ciertamente lo que deseaba, pero, definitivamente no era una noche de sexo,
aunque aquélla hubiera sido mi intención inicial.
Al levantar la mirada, me topé
con los ojos castaños de un hombre maduro, que me miraba atentamente. Le sonreí
tímidamente y volví a beber de la botella. Él también sonrió y me detuvo. —Un
chico tan joven no debería beber así. No es sano ni seguro..., eres precioso y
estás en un bar gay. Eres algo así como una tentación para los más osados e
inescrupulosos.
—La verdad no me importa—
susurré desviando la mirada. Ése hombre me miraba como mi padre lo hacía antes
de saber que amaba a otro muchacho.
— ¿En serio? Pues que mal— rió
—HyeSung— añadió extendiéndome
la mano — ¿me permites hacerte compañía?
—Como quieras, pero no te
llevaré a follar..., y soy Yunho.
Él volvió a reír levantando
las manos en son de paz—Ya tengo con quien follar ¿ves a ése chico de allá?
Pues bien, se llama MinWoo y es
mi pareja hace ocho años ¿no es lindo? Pero ahora está ocupado charlando con su
viejo amigo y me ha dejado solito y como tú también lo estás, podemos hacernos
compañía ¿te parece?
—Bien, siempre y cuando tu
Minwoo no se enoje.
—No lo hará. Además,
únicamente voy a beber con un chico que se llama igual al alumno favorito de
papá— sonrió sirviéndose un trago. Me guiñó un ojo y se recogió el cabello, que
no le llegaba más abajo del mentón.
— ¿Ah, sí?— interrogué
incrédulo — ¿Y quién es tu padre?
—Ji Hoon.
— ¡Oh, mierda!
—Lo siento— carcajeó
inclinándose para palmearme el hombro —te he visto en algunas fotografías y
papá habla maravillas de ti. Yunho es el
mejor de mis jugadores, es tan decidido y testarudo.Yunho esto y Yunho aquello. Debo confesarte que
siento celos, es decir, ¡me has robado a mi padre! Pero el verte aquí, bebiendo
alterado..., me preocupa. ¿Problemas familiares o del corazón?
—Ambos— dije encogiéndome de
hombros —mi familia me dio la espalda por ser lo que soy y mi pareja me dejó
sin más. Ahora me odia y yo siento que me muero.
— ¿Y qué eres?
—No lo sé— suspiré con pesar
—antes sólo era un chico que amaba al muchacho más maravilloso de éste mundo y
hoy..., simplemente no lo sé.
—Pues si me lo preguntas, yo
sólo veo a una persona común y corriente. Un niño deprimido que extraña a su
pareja y nada más.
Miré mis manos y escondí el
rostro en ellas. No quería que me viera llorar, pero era inevitable. HyeSung se levantó para
volverse a sentar a mi lado y me abrazó fuertemente, con cariño. Como si se
tratase de mi hermano mayor. Me besó en la coronilla y murmuró que todo estaba
bien. Que todo estaría bien si yo me desahogaba.
La voz de alguien más me hizo
separarme de su pecho y volver la mirada al frente. Allí estaba Minwoo, su pareja, con una
sonrisita bailando en los labios. —Te dejo solo por cinco minutos y ya me
buscas un reemplazo, maldito infiel— bromeó.
Hyesung limpió mis lágrimas y le
invitó a sentarse. —Él es Yunho y está
triste. ¿No lo ves, idiota? Además tú estabas muy ocupado con tu amiguito. No
fue mi culpa toparme con éste niño tan guapo.
— ¿Ése Yunho?— preguntó con asombro
y yo me sentí abochornado. ¿Desde cuándo era famoso? ¿Qué tanto le importaba a
mi entrenador? — ¿El Jung
Yunho de papá? Pues sí, es más lindo en persona. Mucho más lindo.
— ¿Verdad que lo es?--- ambos
rieron y yo me sentí todavía más confundido. Ése par de hombres era demasiado
para mi intelecto. No obstante, la confianza que poseían uno en el otro, me
hizo esbozar una pequeña sonrisa que no pasó desapercibida.
Miinwoo se sentó frente a nosotros y
pidió una nueva botella.Hyesung negó
con la cabeza mientras encendía un cigarrillo y yo me limité a beber como lo
estuve haciendo antes de que se me acercara el hijo de mi entrenador.
Me fijé detalladamente en los
dos hombres y por un segundo me perdí en los orbes grises de Minwoo. Él era más joven que HyeSung, sin embargo, me
superaba en edad por siete años, mientras que el hijo del entrenador lo hacía
por unos trece. MinWoo era de
piel tostada y cabellera lisa y rubia a nivel del cuello; su rostro era
sumamente hermoso, de cejas espesas y nariz perfilada, labios carnosos y
rosáceos y barbilla cuadrada. Su cuerpo se me figuró atlético en comparación al
de Hyesung, quien era más alto que
su pareja, pero delgado y de rasgos sutiles, no era femenino, sin embargo,
tampoco era demasiado masculino. Se veían bien juntos.
Minwoo carraspeó haciéndome salir de
mi ensoñación y me extendió un vaso lleno de vodka, el cual no rechacé, pues mi
plan seguía siendo embriagarme hasta olvidar mi nombre. —Entonces tu chico te
abandonó— musitó y asentí despacio — ¿Sabes por qué lo hizo?
—No y ya no tiene caso
—Yo creo que sí. Papá nos
comentó alguna vez que quisiste renunciar al equipo por ése muchachito. Dijo
además que no podían estar separados demasiado tiempo y que él te miraba como Hyesung me mira a mí. De manera
que pienso que si te dejó fue por alguna razón importante que deberías
averiguar, ¿no lo crees? Deberías luchar por él, cariño. La vida de un
homosexual no es fácil: el mundo te señala, la gente te hiere y habla a tus
espaldas, agreden a tus familiares y amigos..., a tu pareja y por lo general,
nuestras relaciones culminan antes de haber empezado ¿no es así? Terminamos por
alejarnos para protegerlos y eso nos hace daño.Hyesung y yo atravesamos algo
similar, pero, siempre contamos con el apoyo de papá y pudimos salir adelante.JiHoon, me acogió cuando los
míos me rechazaron y se transformó en mi padre.
—No creo que en mi caso sea
igual. Jaejoong sencillamente huye de
mí, no me mira, no me habla y además..., ya está con otra persona y es lo
mejor. Soy un asco— hablé tomando el licor en un solo trago y sentí mi garganta
arder. Me gustaba la sensación de dolor que producía. Me hacía dejar de lado
mis males.
Hyesung se mordió el labio inferior y
bufó molesto, me batió el cabello y pasó su brazo por mi hombro, abrazándome
nuevamente.Minwoo nos observó comprensivo
e igualmente suspiró colocándose la mano bajo el mentón, le quitó el cigarrillo
a su pareja de los labios y le dio una larga calada.
Otra vez comencé a llorar
sintiéndome patético y vulnerable. Tan solo y vacío que respirar se hacía
doloroso.Jaejoong me hacía falta, lo
necesitaba, quería que fuera él quien me diera un abrazo. Que se llevara el
dolor con uno de sus suaves besos, que me dijera que me amaba a pesar de todo y
que jamás volvería a dejarme.
Las horas fueron pasando entre
copa y copa, mas, mi sufrimiento no menguaba, no se desvanecía. No obstante,
agradecía que Minwoo y Hyesung no me dejasen solo.
Ellos se comportaron como verdaderos amigos e intentaban animarme contándome
anécdotas sobre su relación.
Por medio de ellos supe cosas
ciertamente conmovedoras: los maltratos que el hijo de mi entrenador sufrió por
ser homosexual, lo difícil que fue su relación en un principio y lo feliz que
les hacía ser padres gracias a una jovencita que cinco años atrás, les había
cedido a su hijo recién nacido y a la cual le enviaban dinero anualmente para
que se sustentara, aunque ella no lo pidiese así y en un principio lo
rechazara. Pero ésa era su manera de agradecerle a la muchacha por haberles
dado la oportunidad de formar un hogar con un niño maravilloso que les llamaba
papá..., a los dos.
No sé cómo pero de un momento
a otro dejé de escucharles y caí rendido con la cara sobre la mesa. Solamente
oí sus voces llamándome a lo lejos. También vi a Jaejoong en mi mente y sentí las
lágrimas tibias correr por mis pómulos.
Cuando volví en mí, ya no
estaba en el bar, ni siquiera estaba en la habitación que había alquilado. Me
encontraba en mi antiguo dormitorio, en casa de mis padres, en mi cama, rodeado
de las cosas que no me molesté en buscar.
Miré con asombro el lugar e intenté
moverme, mas, una punzada en la cabeza no me lo permitió. Alcé los ojos y vi a
papá reclinado en el marco de la puerta. La expresión en su rostro era serena y
me estremecí ¿Qué hacía yo allí? ¿Por qué estaba en casa de nuevo?
—Necesitamos hablar— musitó
avanzando hacia mí, tomó asiento en la cama y pasó su mano por mis mejillas.
—Papá— sollocé abrazándole
desesperado y él me recibió como cuando era un niño...
qué bien que el padre lo consuele, ya era hora que lo hicieran. no es humano repudiar a tu propia sangre. Yunho necesita mucho consuelo y amor. está perdido sin el amor de su vida y sufre horrores.
ResponderBorrargracias por la actualización ,la historia es muy interesante.
que triste que este pasando por esto yunho y jae
ResponderBorrarya denles una tregua a su dolor y denles dicha y felicidad que no sufran mas
que hable con jae y que se deje querer y no rechace mas a yunho que le explique el por que de su comportamiento y que vuelvan a ser la pareja feliz que eran antes
por favor que ya no sufra mas yunho ni jae siiiiiiiiiiiiiii me encanta la historia lo que no me gusta es que sufran lastima mi corazóncito ;(
Shinwa guys in action! Genial intervención de los chicos para sacar a floté a un YH al borde de la caída.... con esto el padre de YH lo entenderá y es un obstáculo mebos para el y JJ, solo faltaría arreglar las cosas con JJ... :3
ResponderBorrarGracias, esperó con ansías la actualización :D
ese siwon se paso echando mas leña al fuego (`ー´)
ResponderBorrarque buen chico resulto ser el hijo del entrenado ahí aconsejando y apoyando a yunho </3 se me parte el corazón ver así a yunho ( ┰_┰)
yunho y su papa *o* espero que se reconcilien .. (T^T)
Yunho y siwon ?? xD eso si no me lo eapere jajajaj seme y seme pues no mas No! Aghhh ni siquiera puedo imaginarlos juntos >. <
ResponderBorrarYunho esta sufriendo mucho TT0TT espero q su padre lo entienda y lo consuele u.u
Yunho si que esta mal menos mal que el hijo de su entrenador lo encontro
ResponderBorrarOjala su papa lo acepte y no le de mas problemas u..u
Espero que Yunho aclare las cosas con JJ
se que algo orillo a JJ a dejarlo u...u
sayoo n.n
A Siwon lo rechazo Yunho, pues que se cree el el solo a Jaejoong... La pareja que consoló a Yunho es muy graciosa. Ahora a ver con que le sale a Yunho.
ResponderBorrarQue buenas personas fueron el.hijo del.entrenador y su pareja, al menos no dejaron.que YunHo se quedara solo para moror de un coma.etilico.
ResponderBorrarespero su padre acepte ya que su hijo es homosexual y lo apoye. quiero que Jae vuelva con el, se estan haciendo daños ambos y YunHo creo que es el que sufre mas :(
pobre de mi querdo Yunhlo esta pasando tan mal... :( se esta dejando llevar por su tristeza y solo esta cayendo en su depresion
ResponderBorrarLo bueno es que pudo encontrar gente buena que trata de apoyarlo y espero que su papa pueda apoyarlo y comprenderlo :) lo que Yunho necesita es comprension y amor
Ay Yunnie no llores :*( Ya hasta me estoy enfadando con Jae xC
ResponderBorrarPor lo menos algo bueno trajo esto y Yunho conocio a dos buenas personas y ahora su padre este con el, espero que esta vez lo comprenda
Aww yunho de verdad esta sufriendo, lo unico bueno de esta situcion es que hizo nuevos amigos (me encantaron minwoo y hyesung n.n) espero y las cosas con su familia y espero tmb pronto se arreglen las cosas con jj
ResponderBorrarGracias
siento que hay algo mas, aparte del evidente embarazo de jae
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