CAPITULO 13
Jaejoong se quedó estático ante la
figura imponente de mi padre, quien se asomaba por la puerta tomando de la
cintura a mamá. Dio un paso hacia atrás y se escondió temeroso detrás de mí,
tomando mi camisa. Buscando mi protección enteramente —Es igual de enorme que
tú— murmuró apenas audible y mi madre sonrió comprensiva, como sólo ella podía
hacerlo. Se acercó hacia nosotros y le tomó de la mano palmeándola suavemente.
Le acaricio el cabello y él pareció relajarse.
—Que no te asuste su cara
seria, cariño— le dijo con ésa brillante sonrisa de madre amorosa —no es tan
despiadado como parece.
Jaejoong asintió trémulo y fijó la
vista en mi padre, todavía escondido en mis espaldas, estiró la mano a manera
de saludo —Kim Jaejoong—
balbuceó tensándose cuando mi padre respondió a su gesto —es un placer
conocerlo, señor.
—Jung Il Woo y ella es mi esposa Seo Hyun. Pero pasen, está
helando aquí afuera y no queremos que se resfrié ninguno de los dos.
Agradecí que mis padres se
comportaran de ésa forma. Nunca imaginé que pudieran hacerlo, pues, en alguna
oportunidad llevé a una chica a casa y mi madre fue completamente grosera con
ella, sin embargo, tuvo razón al serlo, ésa muchacha resultó ser nada
conveniente para mí y mamá lo había notado desde el primer instante, pero, el
hecho de que le hubiese hablado a Jaejoong con
tanta dulzura me ayudó a entender que de una forma u otra, ella lo aprobaba.
Únicamente faltaba que lo hiciera mi padre, ya que YunHye, había perdido todo derecho a
opinar gracias a sus actos equivocados.
No odiaba a mi hermana ¿cómo
hacerlo si era parte de mi familia, mi hermana? A pesar de eso, continuaba
enfadado con ella por alejarme de la persona que amaba, por herirle como lo
hizo. Por destruir aquélla relación que tanto nos costó construir en unas
horas. Eso se me hacía intolerable, repulsivo..., y al final, me di cuenta de
que Yunhye y yo, éramos iguales:
un par de celosos e impulsivos muchachos inmaduros.
Jaejoong apenas la vio de pie a un
lado del comedor, se detuvo repentinamente y volvió la cabeza hacia la puerta
como si pensara huir por ella, me apretó la mano pegándose a mi cuerpo y optó
por esconderse otra vez detrás de mí como un niñito amedrentado ante un adulto
cruel que le ha golpeado.
Yunhye se percató de ello e inclinó la cabeza entretanto avanzaba hacia
nosotros.
—Lo siento mucho, Jaejoong— dijo entre dientes,
con ganas de llorar —estaba enojada y no pensé las cosas con claridad. Nada de
lo que te dije es cierto, tú no eres culpable de nada, excepto de hacer feliz
al idiota de mi hermano..., por favor acepta esto como una disculpa— continuó
entregándole una pequeña cesta llena de dulces artesanales —sé que te gustan y
los compré para ti. Lo siento mucho, de verdad.
— ¿Y tiene de esos dulces
pastosos de maní?— preguntó revisando el contenido de la cesta.
—Sí.
—Entonces te perdono— sonrió y
mi hermana le observó sorprendida
al igual que mis padres. Los tres parecían pedirme explicaciones con la mirada.
Por mi parte, solamente me encogí de hombros y exhalé. ¿Qué les iba a decir?
¿No estaba todo claro? Jaejoong era
capaz de perdonar las ofensas más grandes si se le pedía perdón sinceramente y Yunhe lo había hecho así. No
había motivo para hablar del tema nuevamente y ellos perecieron comprenderlo
cuando mi pequeño abrazó fuertemente a mi hermana y depositó un beso en su
mano..., como todo un caballerito, noble y amoroso.
Sin embargo,Jaejoong aún se sentía cohibido.
Durante la cena, hablaba poco y me sujetaba la mano debajo de la mesa buscando
apoyo, algo que le sustentase. Miraba atentamente a mi padre y a mí, se mordía
el labio inferior nerviosamente y suspiraba. Supongo que estaba amedrentado.
Posaba sus ojos en mamá y después en Yunhye y finalmente agachaba la
cabeza con ésa nostalgia casi tangible en sus orbes negras, removía la comida en su
plato y se llevaba el tenedor con pereza a la boca.
Comencé a sentirme impotente
¿Qué le ponía tan mal? ¿Qué era eso que le molestaba al extremo de hacerle
perderse en su mente durante minutos? Podía notar que deseaba llorar, no se
sentía cómodo y como una revelación divina, la respuesta llegó a mi cabeza: su
familia. Jaejoong durante su infancia no
se sintió querido y la única persona que le amó incondicionalmente (su madre)
estaba muerta. Él no gozó de las mieles de un hogar estable; por el contrario,
no recibió más que humillaciones y maltratos, vejaciones y una soledad que le
consumía siempre. Mi pareja estaba sola en el mundo, sin un hogar, sin
hermanos, tíos, ni primos, sin nada más que el teatro y la pintura. No poseía
ningún ser querido más que yo, y ésa noche, le estaba sometiendo a aquello, le
obligaba a vernos compartir como la familia unida que siempre fuimos y él,
sobre seguro, sentía que estaba de más, que sobraba en ése bonito cuadro
familiar que le ofrecíamos. Al pensar en ello, un dolor agudo se instaló en mi
pecho ¿cómo no lo había considerado antes? ¡Dios mío! ¿Pero qué clase de novio
era? Había olvidado la tristeza que Jaejoong se
esmeraba en ocultar y que pocos eran capaces de ver, y la cual, yo vivía día a
día con él.
Le sujeté dócilmente de la
barbilla y le insté a mirarme a los ojos, le obsequié una sonrisa y besé sus
labios con clama, olvidando que mi familia no se hallaba habituada a ése tipo
de muestras de afecto y que, apenas empezaban tolerar y comprender mi
sexualidad. Él se abochornó y escondió el rostro en mi hombro murmurando que
era tonto enorme y desvergonzado, mientras mi
padre me veía aturdido. Creo que presenciar aquello fue demasiado para él. No
obstante, mamá le palmeó en el brazo y caminó directo a la cocina a buscar la
tarta que estuvo preparando durante el día.
—Y dime— habló de repente
mientras comíamos el postre que había servido. — ¿Hace cuánto se conocen?
—Un año y cuatro meses—
susurró sin despegar la vista de los cubiertos.
—Oh, eso es mucho tiempo ¿Y
desde cuándo son pareja?
—Ocho meses, dos semanas y
tres días..., señora— contestó alzando la cabeza para mirarle.
— ¿Tanto?— inquirió mi madre
dirigiéndose a mí. Asentí pausadamente y ella prosiguió: —yo también mantuve mi
relación con Il Woo oculta de mis padres.
Recuerdo esos tiempos si les contara todo lo que debíamos hacer para poder
vernos, no me lo creerían!— rió con su vocecilla grácil y papá por primera vez
en la noche sonrió.
—Lo lamento— dijo Jaejoong haciendo
que todos le viésemos confundidos ¿por qué se disculpaba? ¿Qué le ocurría? ¿Qué
pasaba por su cabeza en ése minuto? —Lamento ser la causa por la que su hijo
les decepcionó. Siento que
Yunho se
convirtiera en un mentiroso por mi culpa y que les engañara durante estos
meses. Perdón— su voz se
quebró angustiosamente y las lágrimas mojaron el
mantel rosáceo que cubría la mesa —Sin embargo, sé que un día se cansará de
jugar al homosexual conmigo y encontrará a una mujer que cumpla con las
expectativas de todos. Sé que un hombre, en absoluto, podría brindarle lo mismo
que una mujer y además, yo sencillamente soy una molestia en sus vidas.
—Jaejoong— balbuceé con las manos
temblorosas ¿qué estaba diciendo? ¿Cansarme de jugar al homosexual?
¿Jugar con él, con sus sentimientos, con su cuerpo y todo lo que representaba?
Eso jamás ¡Nunca! ¿Qué le hacía pensar semejantes estupideces? Busqué la
mirada de mi padre y éste se encontraba igual de estupefacto.
—No lo creo— intervino mi
padre después de un silencio incómodo —es cierto que no quería otro hombre en
la vida de mi hijo y que sin conocerte te consideré una amenaza, pero, si Yunho es feliz a tu lado ¿por
qué no aceptar de una vez que le gustan los chicos y ya? Supongo que un día él
admitiría su realidad y nadie podría evitar que se enamorara de otro hombre.
Sin embargo, ése chico eres tú y es lo importante.
—Además— interrumpí —yo te
amo, enano..., no pienses más en eso, por favor. Esto no es jugar
al homosexual, es amarte sin importar quién seas.
—Que no soy enano— sollozó —tú
eres enorme, Yunho ¡enorme!— replicó
inflando los mofletes y cruzándose de brazos infantilmente, comió un poco de
tarta y se recogió el cabello en ésa coleta baja que usaba a menudo.
Mamá y Yunhye soltaron una risilla y
el tema quedó zanjado con las palabras de papá.
El resto de la noche
transcurrió en perfecta armonía. Jaejoong se
desenvolvía con mayor confianza y preguntaba cosas a papá sobre su profesión.
Mi madre y hermana intervenían por minutos
y yo le mantuve sentado en el sofá de la sala, entre mis piernas, abrazado sin
reparar en nadie más. Mi familia se acostumbraría en algún momento a vernos de
ésas forma y si lo habían hecho mis compañeros del equipo, entonces ¿por qué
ellos no? No existía motivo alguno para que les incomodara, o eso pensé.
Después de todo, para mí era una situación completamente normal.
Durante la conversación, mamá
preguntó sobre la opinión de los padres de mi pequeño respecto a que
estuviésemos juntos. Él jugueteó con los dedos índices y corrió ése rebelde
mechón de cabello que se negaba a morir. Respiró profundo y contestó con
naturalidad que sus padres habían muerto en un accidente.
No hubo más cuestionamientos,
pues, los tres juzgaron por la tristeza que le veló el semblante por esos
minutos que existía algo demasiado doloroso detrás de ésas palabras
aparentemente sosegadas y que lo más sensato era no insistir con ello. Era
inmiscuirse de más, eso estaba claro.
Cuando el reloj de la estancia
marcó las diez de la noche, me ofrecí a llevar a Jaejoong a su departamento, después de
todo, no le dejaría marchar solo y mi intención era, asimismo, culminar eso que
empezamos antes de ir a casa de mis padres. No obstante, mi padre se negó
alegando que ya era tarde y que lo más conveniente resultaba que Jaejoong pasara
la noche en mi habitación. Yo dormiría en una colcha en el suelo y él en mi
cama. Le observé con ojos suplicantes y papá dejó escapar una carcajada. Lo
estaba haciendo adrede. Mas, acordamos que podríamos estar juntos en la misma
cama, ya que, era de suponerse que habíamos estado juntos sexualmente durante
los meses de nuestra relación.
Mis padres me conocían
perfectamente y sabían que eso era lo más probable. Aunque eso no significaba
que fuese promiscuo. O quizá si lo fui, pese a ello, siempre procuré cuidarme.
Jaejoong agradeció con una sutil
sonrisa la preocupación que mostraba mi familia por él y el que le hicieran
sentir parte de ellos. Estaba más sensible de lo usual, por ende, lloraba
fácilmente y eso le hacía enternecedor, lo volvía una criaturita adorable a la
cual proteger con fervor. Mimé su rostro por unos instantes mientras nos
despedíamos de mis padres y hermana, y nos retiramos en silencio a dormir.
Dentro de la habitación, le
miré sentarse sobre la cama para empezar a desvestirse. Busqué una camisa que
me quedaba grande y se la extendí. Él la tomó y sin dudarlo se la colocó
diciendo que olía a mí. Quise preguntar cuál era mi aroma, pero él respondió
antes de que abriera la boca para ello. “Hueles a cítricos..., me gusta ése perfume que usas.
Es
fresco y agradable, me hace sentir tranquilo”. Sonreí ante sus
palabras y me acerqué para besarle. Jaejoong me
recibió gustoso y se me hizo tentador verle con nada más que la ropa interior y
una camisa que le quedaba grande y alcanzaba a cubrirle hasta un poco más
arriba de las rodillas.
Le acaricié los muslos y gimió
contra mis labios ¿por qué estaba tan sensible? Aún así, me dio un ligero
empujón y metiéndose a la cama, se cubrió con las sábanas hasta la cabeza.
—Vamos, cariño— siseé descubriéndole y mordiéndole en el lóbulo de la oreja —te
necesito.
—No— dijo en un jadeo,
reaccionando como lo esperaba ante mis caricias después de haber metido la mano
dentro de las cobijas.
—Por favor.
—Pero nos van a escuchar y no
quiero que piensen que...
—No lo harán.
— ¿Cómo lo sabes?
—Porque lo sé— él me miró con
duda y volvió a negar con la cabeza —confía en mí— suspiré y cedió ante mis
palabras.
Junté nuestros labios cálidamente
y delineé los suyos con la lengua. Jaejoong me
abrió paso, cediéndome el control del beso y hundió los dedos en mi espalda. Le
subí la camisa lentamente deteniendo mis manos en sus pezones, los cuales noté
inflamados. Los recorrí con los dedos que humedecí con la saliva de mi pequeño
y me clavó los dientes en el hombro izquierdo. Sí, estaba sensible, más
dispuesto sexualmente que nunca y se lo atribuí a las semanas que no estuvimos
juntos. Debía ser eso, sino ¿qué más? En ése momento no podía pensar en la
verdadera razón de ello. Era absurdo, una completa tontería.
A ninguno de los dos se nos
ocurrió la posibilidad de un embarazo, porque los hombres no se embarazaban,
era tan sencillo como eso.
Él separó las piernas y gimió
de nueva cuenta cuando me rocé contra su cuerpo, se llevó las manos a la boca y
no pude más que sonreír ante el temor que se apoderó de su carita de niño
inocente. En verdad le aterraba pensar la idea de que nos oyeran; en cambio a
mí me excitaba..., no sé el porqué, mas, lo hacía.
Decidí, en aquel momento, que
sería más conveniente colocarle de espaldas a mí, de manera de que pudiera
ahogar cualquier sonido contra la almohada. Ciertamente, disfrutaba el hacerle
el amor viéndole a la cara, era incómodo, claro, pero, de ésa forma no me
perdía ninguno de sus gestos y podía admirar ésa expresión que se dibujaba en
su tez cuando estaba a punto de llegar al orgasmo. ¡Y sólo Dios y yo sabemos
cuánto adoro verle así!: con el rostro perlado por el sudor, los ojos
entreabiertos y esos labios temblorosos que se obstina en morder de ésa forma
que se me figura erótica y encantadora.
Me percataré de que no tenía
ningún lubricante a la mano y pensé en alternativas que me permitieran
penetrarle sin causarle ningún dolor. Me incliné quedando al novel deseado y
comencé con eso que era una placentera y necesaria rutina. Separé sus glúteos
con las manos y bordeé la entrada con mi lengua. Jaejoong hundió la cara en la almohada
pidiéndome que siguiera. Estaba ansioso..., yo también lo estaba. La introduje
en la medida de lo posible y un nuevo gemidito murió sofocado en la cama.
Escupí un par de veces colándolos dedos para que entrase mejor. Jaejoong se
removió y eso fue todo cuanto requerí para desearle más que en el pasado. —Lo
siento, cariño— ronroneé —pero ya no lo soporto más.
—Hazlo— resopló con su
vocecilla cargada de deseo, exponiendo su esfínter ante mí.
Entré despacio en él y sentí
las paredes contraerse en su interior. Me estaba apretando y eso..., eso era
delicioso. Se sentía maravillosamente bien, mejor que nunca. ¡Oh, sí que lo
fue! —Muévete— ordenó y le obedecí. Tuviera lo que tuviese,Jaejoong, en aquél minuto, lo
agradecí al cielo y a todos sus habitantes.
No sé cuántas veces hicimos el
amor, sin embargo, no había visto a mi pequeño tan excitado como ésa noche.
Los siguientes días, se me
figuraron un encantador sueño, una hermosa fantasía en la cual éramos
completamente felices y nuestros amigos y familiares nos brindaban su apoyo
incondicional.
Jaejoong iba más seguido a casa,
ayudaba a mamá a preparar la cena y empezó una divina pintura de ella junto a
mi padre. Todo era tan perfecto que temía despertar un día y encontrarme con
que era un sueño fantástico al cual no podría retornar por más que lo anhelara.
Y aún, si eso llegaba a
ocurrir, yo continuaría siendo feliz de haber experimentado tan magnífica
sensación.
Pero fue durante esos días,
que descubrí lo que efectivamente era un milagro de la vida:
Una mañana desperté junto a Jaejoong, quien continuaba
dormido. Le miré por unos minutos y sonreí bobamente ante la visión que me
mostraba. Se le veía tan apacible, sosegado. Tan precioso que alargué la mano
para tocarle y me percaté de que ardía en fiebre. Le zarandeé ligeramente,
queriendo hacerle reaccionar, mas, no se movía y su respiración era sumamente
débil, enfermiza. Lenta. Le llamé varias veces y la respuesta fue la misma.
El pánico se apoderó de mí.
Imaginé lo peor y ansié morir.
Después de llamar un taxi, le
cargué en brazos y corrí hacia la entrada del condominio. El conserje se alarmó
al ver la situación en la cual me encontraba y me hizo compañía hasta que el
taxi llegó, cuatro minutos después. Le metí dentro del carro y le sostuve
llorando en silencio. Si él se moría..., si Jaejoong me dejaba sólo, no podría
soportarlo ni un poco. Prefería morir a su lado.
Lo único que se me ocurrió fue
ir a la clínica donde papá era el director general.
Al llegar pedí auxilio
desesperado. Mi pareja ardía en fiebre y no reaccionaba, pero, al parecer, eso
no era suficiente y nadie se dignaba siquiera a mirarme, sobre todo, porque mi
vestimenta y la suya no eran las más adecuadas, mas, ¿a quién demonios le
interesaba eso? Él estaba mal, realmente mal, y no pensé en detenerme para
buscarle algo más decente. Finalmente, y después, de veinte insoportables
minutos, un joven doctor se acercó a mí para preguntar qué tenía la
señorita que reposaba
sobre mis piernas. —Cuando la revise, se fijará bien, que “la señorita”, tiene
pene, señor doctor— dije mordaz y el hombre palideció. Se disculpó y me indicó
que le siguiera.
En el trayecto a su
consultorio, me topé con Yuri, la
secretaria de papá. Ella me vio alarmada y sin decir una palabra corrió por las
escaleras con dirección a los pisos de arriba. La verdad es que con la
conmoción olvidé que pude haber solicitado el socorro de mi padre.
El médico palpó las mejillas
de Jaejoong y su
rostro se contrajo. Le tomó la temperatura y los signos vitales y exhaló más
calmado. No comprendía nada ¿estaba grave, acaso? ¿Iba a morir? Le levantó la
franelilla y bajó los pantalones del pijama que llevaba puesto para examinarlo
—Su hermano estará bien, joven— me dijo y le dirigí una mirada confundido
¿hermano? ¿Es que nos parecíamos en algo? ¡Qué estupidez! —su temperatura es la
normal, sin embargo, debo hacer algunos exámenes.
—No es su hermano, es su
pareja— retumbó la potente voz de mi padre en el lugar —y yo me haré cargo,
gracias por atenderlo Tae.
—Pero doctor Jung— repuso —es mi caso.
—Y Jaejoong mi yerno ¡Gracias, doctor Tae, puede retirarse!— el hombre
nos dirigió una última mirada y salió del lugar. Papá no me miró, solamente se
limitó a atender a Jaejoong con
más dedicación que nunca y eso lo agradeceré siempre.
Mi padre ordenó una gran
cantidad de exámenes y ninguno arrojaba respuesta alguna, excepto, quizá, que sus
defensas estaban debajo de lo usual y a lo mejor, ésa era la causa del desmayo.
No obstante, algo me decía que eso no era todo y mi padre tenía el mismo
presentimiento.
Sus ojos se abrieron llenos de
asombro y empezó a maldecir por lo bajo — ¡Esto es un error; repite la maldita
prueba otra vez, Yuri!—
gritó a su asistente y ésta salió despavoría del lugar.
Le miré suplicante ye él me
acarició la cabeza. Algo iba mal.
Después de media hora, los
exámenes llegaron nuevamente y papá volvió a gritar furibundo. Estaba airado y
a la vez asustado ¿Qué ocurría? ¿Por qué no me decía nada? ¡Joder, necesitaba
saber algo! Pero al parecer, yo era invisible en esos instantes y mi ansiedad
crecía y crecía hasta desbordar.
Papá se dirigió a mí, después
de un larguísimo silencio para ordenarme exclusivamente que llevara a Jaejoong a la sala de
ultrasonidos, al área materna. ¿Qué mierdas íbamos a hacer allí?
Una vez dentro, mi padre cerró
la puerta con seguro y se dejó caer sobre la silla de cuero. —Esto es un lío, Yunho ¡Un maldito lío!—
susurró colocándose otra vez de pie y preparando el Ultrasonógrafo, untando gel
en el abdomen de mi pareja y maldiciendo cada vez que el aparatito se deslizaba
sobre su piel. Miró la pantalla un par de veces y jadeó apesadumbrado — ¡Es una
completa mierda!
— ¿Es un tumor o algo
parecido?— hablé apenas escuchando mi voz.
— ¡Si fuera un jodido tumor,
créeme que no sería tan difícil! Este muchacho está... ¡Oh Dios, Yunho! Jaejoong está..., él..., espera
un bebé.
Eso fue un golpe bajo ¿cómo se
le ocurría bromear en semejante momento? ¿Es que estaba demente? — ¡Deja de
joder y dime qué coños le pasa a Jaejoong, papá!
— ¡Lo que te dije! ¡Ése
muchacho lleva un bebé dentro, mira!— gritó señalando algo en la pantalla que
no logré distinguir.
—Pero es imposible, papá ¡los
hombres no podemos concebir, no podemos!
—Te equivocas, hijo— musitó
invitándome a tomar asiento —en éste mundo existen unos cinco hombres con ésa
capacidad...
Wow! ya descubrieron que JJ esta embarazado de YH, y nada menos que el padre de YH... que fuerte!
ResponderBorrarAhora JJ esta inconsciente y no sabe nada en absoluto, como lo terminarán asimilando Yh y su padre, y como le darán la noticia a JJ...
Gracias, espero pronto la actualización... alucina estuve como loca desde el miercoles esperando por este cap... y ahora me tendrás igual por el siguiente.... intensidad! :3
bebé Yunjae?????!!!! qué hermoso.
ResponderBorrarya me parecía a mí que Jae estaba desmayándose muy seguido. y al leer este capítulo y ver lo sensible que estaba y esos síntomas iba creciendo mi sospecha.
ahora qué pasará??' solo 5 hombres pueden concebir?? se volverá Jae un mono de feria????
gracias por actualizar
aaaaaah emocionante jae esperando el bebe de yunho ahora si que tendrá su pequeña familia y propia que bello que ara jae cuando se entere o el ya lo sabe y no se lo a comunicado a yunho
ResponderBorrarespero el siguiente se pone mejor no tardes es desesperante
ahhhh que emocionente un yun o jaesito jejeje. Que fuerte y que bonito. Atte. Cha yun.
ResponderBorraraaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa quiero mas de esta historia, por favor aaaaaaa que emocion un bebe !!!!!!!!!!!!!!!!!!! gracias.
ResponderBorrarawwww lo bueno que los padres aceptaron su relacion solo espero que con ese baby del yunhae cambien de parecer..... gracias!!!! espero el sig cap *-*
ResponderBorrarMe encantaaaaa...x favor actualiza rapido...y gracias x la adaptacion...
ResponderBorraryeah el yunjae seran papis y seran unos buenos y dulces papis son todo amor
ResponderBorrary el abuelito digo el suegro jejeej si que hixo valer sus derchos :-P
Que pasara cuando jae se entere? Me encanta este fic :)
ResponderBorrarwaaaa..!!! ya esta confirmado que jaejoong esta embarazado no se por que su papa de yunho se altera tanto mas bien debería estar feliz ya va tener un nieto :3
ResponderBorrarjaejoong fue un angel por ver perdonado tan rápido a su cuñada ? :D
me gusto como la mama de yunho trataba a jaejoong <3 <3
xD jaja ni se porque pero la parte final del cap medio risa jajaj
ResponderBorrarjoongie es un amorrr♥♥♥♥♥ mira q perdonar a la hermana de yunho tan rapido definitivamente me encanta la personalidad de jae en el fic *3*
Ya lo veia venir :3
ResponderBorrarwaaaaa el yunjae tendra bebe *w* -baila feliz-
Ahora Yunho tiene que asumir la responsabilidad *-------------*
gracias por tan bello fik sayoo n.n
Jajajaja nadie se esperaba que jae estuviera entre esos cinco hombres pero bueno lo que los papas de yunhi querían eran nietos por parte de el pues ahí esta el nieto que les dará jae
ResponderBorrarUn bebé, que hermoso acontecimiento, pero como lo tomara Yunho y sus padres, pero es fantástico el embarazo de Jae. Gracias
ResponderBorrarLo sabia!! Lo sabia!!
ResponderBorrarQuien no se quedaria sorprendido de que un hombre estuviera embarazado??! Pero que bueno que la vida les permitio presenciar ese milagro en sus vidas. Ahora hay que darle mas apoyo a Jae Joong para que no sienta que es una carga junto con su bebé. Espero lo tome bien la familia
kyaaaaaaa!!! un baby yunja jajajajaj era algo que era bien sabido :) que lindos van a tener su bay aunque me imagino la reaccion de Jae cuando sepa que traera un baby al mundo :)
ResponderBorrary de seguro el bebe sera muy hermoso por su padres :)
Estoy muriendo por dentro x.x Hahahhah Jae va a tener un bebe!! No puedo con eso Cx Es simplemente demasiado hermoso :3
ResponderBorrarHahahaha seran unos buenos papis (: ya me imagino a jaejoong con su barriga enorme xD
ResponderBorrarun hermoso bebe del yunjae >.<
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