jueves, 24 de abril de 2014

Capitulo 15 - (una vida a tu lado)

CAPITULO 15

Las semanas empezaron a transcurrir rápidamente y a su paso dejaban notables cambios, tanto en Jaejoong como en mí; cambios que el resto del mundo también notaba.Jaejoong se había vuelto más susceptible, lloraba o se enojaba con facilidad y en otras ocasiones, se le veía tan radiante, que era inevitable reír junto a él. Se alegraba por las cosas insignificantes: el aleteo rápido y grácil de una mariposa o el color de sus alas, las rosas con las que le sorprendía algunas veces, el milagro de la vida a su alrededor. Todo. No existía cosa alguna que no le alegrase. Era como estar sumido en un sueño precioso del que se ruega fervientemente no despertar.
Admirarle siempre alegre y entusiasta, me llenaba de fuerzas, de las esperanzas que requería para continuar en medio de ése camino muchas veces tortuoso en el cual estábamos juntos, sin planificarlo en un principio, mas, ya que lo sabíamos, completamente dichosos de ser los encargados de velar por ése diminuto milagro que crecía y crecía dentro de él.
Mirarle de pie frente al gran espejo en nuestra habitación, semidesnudo, midiéndose el abdomen y anotando en una pequeña libreta cada centímetro que éste crecía, me hacía sonreír como el más idiota de los seres vivos. Jaejoong me miraba a través del cristal y sonreía también, me llamaba con el dedo índice y cuando me tenía a su espalda, abrazándole, colocaba mis manos sobre su vientre que apenas empezaba a abultarse. “Cierra los ojos y siéntelo-decía en un apacible murmullo-es nuestro bebé”. Escuchar tan hermosas palabras brotar de sus labios, me colmaba de satisfacción. Claramente, no era capaz de sentirlo, no obstante, imaginaba que lo hacía, que él o ella estaba allí y mi corazón se encogía y explotaba maravillosamente. Depositaba un suave ósculo en alguna de sus mejillas diciéndole mientras tanto, cuánto le amaba..., lo feliz que era su lado y lo mucho que les protegería a ambos: mis dos amores.
Con todo, mi preocupación no desaparecía, pues, aunque la satisfacción era mucha y las ilusiones se acrecentaban, convirtiéndose en realidades, existía eso que era innegable, la posibilidad de que Jaejoong sobreviviera era casi nula y el saberlo me mataba lentamente, ¿cómo continuaría adelante sin su presencia? ¿Qué haría sólo con un bebé que me recordaría a su padre constantemente y dolería demasiado cada vez que lo viera? ¿Cómo me haría cargo de mi hijo sin Jaejoong apoyándome? Por más que procuraba calmarme y disipar tales ideas, la realidad me atacaba de frente con los desmayos frecuentes de mi pareja, la debilidad que se esmeraba en esconderme tras una sonrisa cansada y esa palidez que no se iba, pese a las vitaminas y la dieta que mi padre había diseñado para él.
Jaejoong debía comer literalmente por dos personas adultas, aunque no lo quisiera y terminase por devolverlo todo después de haberlo ingerido, consumir suplementos que le ayudasen a mantenerse sano e inyectarse algo que según mi padre, le sería de ayuda. Jamás dijo que era, pero, gracias a ello, Jaejoong mejoraba poco a poco.  Y si bien, el tamaño de su vientre, en un principio, no era el que debería haber tenido, puesto que apenas se le notaba el embarazo, eso en lugar de desanimarle y hacerle decaer, le llenaba de fuerzas para continuar adelante sin desistir y obedecer sin rechistar lo que mi padre le ordenase.
Fue gracias a sus cuidados e indicaciones que Jaejoong alcanzó el sexto mes de gestación sin mayores complicaciones a las habituales: náuseas, mareos y cambios drásticos de humor. Y todo indicaba que llegaría al séptimo sin ningún percance.
A lo largo de aquellos meses, asimismo, el deseo sexual de mi pequeño se vio afectado. A veces me despertaba a media noche con ansias de hacer el amor hasta caer rendido y en otras, se comportaba como una virgencita de pueblo que me rechazaba y se escondía de mí, como si fuese algún peligro para su integridad. Y eso, naturalmente, me confundía, ¿Qué podía hacer para complacerle? ¿Cómo lidiar con esos cambios repentinos de humor? Nadie me había explicado lo complicado que sería y, no obstante, se me hizo una experiencia única y encantadora que no hubiese cambiado por nada.
Me fascinaba cuando, Jaejoong, se subía sobre mi cuerpo para empezar a desvestirme sin importarle que estuviese dormido, me besaba en el cuello, susurraba “tengo ganas”, y sin esperar una respuesta, por lo menos, metía la mano dentro del pantalón de mi pijama, el cual usaba cuando el frío me empujaba a ello, para estimularme. Era sencillamente perfecto. Todavía más, en el momento cuando se sentaba sobre mis caderas y se movía de ésa forma lujuriosa buscando un contacto más íntimo.
Sin embargo, existía, del mismo modo, ocasiones en las que me daba la espalda rechazándome y se dedicaba a dormir apaciblemente. Pero, en cada uno de los casos, fuese como fuese, se despertaba a mitad de la noche para que le abrazara, para que le hiciera sentir seguro. Para que le dijera sin palabras que nada saldría mal, que estaríamos juntos con nuestro hijo en brazos en unos meses.

El hecho de que Jaejoong estuviera esperando un bebé, era un completo secreto, por lo tanto, cuando aquél milagro comenzó a notarse, se vio forzado a abandonar la universidad y encerrarse, de una manera u otra, en casa para que nadie le viera e hiciera preguntas incómodas. No obstante, no pudiéndolo evitar, mi pequeño se lo hizo saber a nuestros amigos más cercanos, quienes no creyeron ni una sola palabra hasta que vieron con sus propios ojos el vientre ligeramente inflamado de mi pareja y a mi padre realizándole una ecografía para decirnos el sexo de nuestro bebé.
Era un varón. Un varoncito pequeñito y lleno de vida que pronto nacería. Y apenas lo supimos, le pusimos un nombre que le describiera como lo que era: un precioso milagro.
Junho.
Pues bien, con eso las visitas de nuestros amigos, se hicieron constantes. Ya no les apetecía salir de casa y eso animaba a Jaejoong, por tanto, a mis padres no les molestó en absoluto. Si Jaejoong era feliz, ellos incomprensiblemente, también lo eran y mi hermana..., a ella en la vida le había visto tan feliz.Yunhye se esforzaba en hacer sentir cómodo a mi pareja, querido, en familia. Le obsequiaba dulces sin que nadie lo notara y algunas veces se aparecía con una bolsita repleta de ropa para recién nacidos confeccionada en colores claros, sonajas, biberones y pequeñitos muñecos de peluche con los cuales adornábamos la habitación para huéspedes que ahora ocuparía nuestro hijo. Entre todos la convertimos en un santuario infantil y acogedor, pintada de azul celeste y blanco, con estrellas que se iluminaban de verde y violeta al apagar las luces. Era perfecto para él.
Y como lo esperábamos,Jaejoong llegó al séptimo mes sin ningún problema. El embarazo era realmente notorio y eso se debía a los cuidados exhaustivos de mi padre y al empeño que mi pareja ponía en ello. Lo estábamos consiguiendo, el rostro alegre de mi padre me lo gritaba ¡todo saldría bien! Papá siempre cumplía sus promesas y él había jurado salvar a Jaejoong y a mi querido Junho.
Sabiéndolo, no había por qué preocuparse, más que cuidar de Jaejoong y de mi bebé con dedicación para que nuestro anhelo se viera realizado.

Fue por uno de esos días que recibimos, un domingo bastante caluroso, la visita de nuestros amigos. Jaejoong lucía un abdomen prominente, en comparación con el que estuvo luciendo anteriormente, que se había desarrollado súbitamente durante aquél mes y debido al sofocante calor, no llevaba más que una camisa verdosa de algodón grande que le cubría hasta los muslos. Ya era común verle semidesnudo caminar por los pasillos de la casa y mi padre había dejado de avergonzarse al mirarle de semejante manera. Mi madre y Yunhye, ya se habían habituado a ello, por tanto, nadie le reprendía.
Pero a mí, no me hacía ninguna gracia que Changmin y Siwon le mirasen en ésas condiciones. Me hacía sentir celos, unos celos enormes y sin fundamento.
— ¡Pelirrojo!— la voz de Siwon me hizo salir de ése pequeño mundito en el cual secuestraba a mi pareja y le encerraba en algún lugar lejano para que nadie volviera a ver sus bonitas piernas desnudas — ¡pero mira qué gordo te has puesto! Estás redondito como un balón de fútbol.
Jaejoong me miró con los ojos abiertos, como si hubiese reparado en algo que no hubiese notado antes y la duda se asomó en su carita sonrosada —Yunho ¿estoy gordo?— preguntó y deseé asesinar a Siwon, quien reía por lo bajo junto a Changmin, del cual era pareja desde hacía unos meses.
—No, enano, estás bien...
—Bien redondo— me interrumpió mi mejor amigo con voz cantarina, jugueteando con las hebras claras de Siwon y se echaron a reír. Todos rieron, incluso Hyde, quien se suponía debía ser solidaria con su hermano adoptivo.
— ¡Estoy gordo!— insistió mi pequeño haciendo uno de esos mohines infantiles que me enloquecían y sentí la necesidad de darle un beso, mas, me apartó suavemente. Me castigaría por los comentarios de nuestros grandes amigos — ¡Es tu culpa Yunho, éste bebé es igual de enorme que tú! ¡Es tu culpa que sea un enano gordo! Parezco una sandía— sollozó.
— ¡Dejen al gordito en paz, par de gorilas y váyanse a follar en los baños, que eso sí que saben hacerlo!— exclamó Hyde con ése tono masculino que le caracterizaba, procurando contener la risa que brotaba de su garganta.
Sí que se divertían a costa de mi pobre chico.
Jaejoong le dirigió una mirada acusadora y señalándole con el índice respondió: — ¡Te odio, Hyde! Eres muy malo conmigo. Ella le abrazó y mientras le besaba en la coronilla susurró que lo lamentaba. No volvería a hacerlo.
Después del pequeño incidente, la tarde se convirtió en una amena velada y una pijamada infantil en la que cada uno deseaba sentir los movimientos de mi hijo y hacer preguntas respecto a cómo se sentía ser hombre y llevar un bebé dentro.
Siwon y Changmin hacían apuestas acerca de lo que sería al crecer. Uno insistía en que sería futbolista o al menos lo practicaría mientras estudiase, como nosotros y el otro en que sería corredor de autos. ¿Corredor de autos? ¡Pero qué tontería! Sin embargo, Changmin explicó que él, como el mejor tío del universo, le convencería de que lo fuera.
En ése instante me hice un recordatorio: No permitir que Changmin se quedara a solas con mi hijo o le llenaría la cabeza con sus descabelladas ideas sobre las carreras de autos.
Y Jaejoong no hacía más que reír alegando que ambos perderían ésa tonta apuesta, ya que, Junho, sería amante del arte, como él.
La verdad no me interesaba lo que fuese en un futuro, siempre y cuando le hiciese ciertamente feliz. No pedía más a la vida. Mi bebé se desarrollaba perfectamente, mi pareja ya toleraba los alimentos y no los devolvía con demasiada frecuencia, los desmayos habían pasado a la historia y su semblante rebosaba de salud y color. Había vuelto a ser ése muchachito del cual me enamoré y al que amaba cada día más y más.

Ésa noche, mientras todos dormían, escuché sonidos en el baño de la planta inferior que reconocí fácilmente. Busqué por el lugar a mi par de amigos  que inesperadamente-para los demás-se habían vuelto una pareja consolidada y no los encontré. Sonreí negando con la cabeza y volví junto a Jaejoong, quien parecía extrañarme, pues, me buscaba insistentemente con la mano en la cama. Hyde se había quedado junto a Yunhye en su recámara, ya que por ser ambas mujeres, era lo más conveniente y Siwon dormiría junto a Changmin en la habitación de mis padres, puesto que, ambos se hallaban en un hotel recuperando el tiempo perdido.
No era la primera vez que les encontraba en semejantes condiciones, pero, eso ellos no lo sabrían jamás y así estaba bien. Creo que siempre han sentido un particular gusto por los baños. En la universidad solían hacerlo frecuentemente en las duchas, eso todos lo sabíamos. Supongo que aquella manía era obra de Changmin; Siwon, pese a ser un amargado, anarquista e impulsivo, era un poco más recatado que su pareja.
Sí, lo de los baños era una parafilia de mi amigo y en el fondo, agradecí que lo hicieran allí y no sobre la cama de mis padres.


Las semanas siguientes los cuidados de mi padre en lo que concierne a Jaejoong, aumentaron potencialmente. Ya había entrado en el octavo mes y si todo salía como papá lo tenía previsto, no sería necesaria una cirugía para que mi hijo naciera. Eso me llevó a preguntar ¿Por qué parte de su cuerpo saldría mi bebé? A lo que mi padre respondió con las palabras más perturbadoras que pudo pronunciar: “Por donde entró, es lo lógico, hijo”. No lo imaginaba, me parecía doloroso, aterrador y macabro, no obstante, mi padre me hizo entender que su cuerpo estaba hecho para eso y si él estaba allí, no había por qué temer. Se encargaría de que Derek sufriera lo menos posible y eso me tranquilizó...

14 comentarios:

  1. qué emocionante el embarazo de Jae, espero que todo salga bien y no le pase nada malo a Jae.
    qué extraña pareja Min y Siwon, nunca los imaginé juntos pero me gustan.
    gracias por la actualización...

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  2. ya mero nace el bebe ya mero, que emoción ooooooooooooo

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  3. aawwww (^w^) que lindos pasaron los mese de gestación de jaejoong como no son mas meses me gusta que jaejoong este panson XD!
    que va a salir por donde entro ..! o.0
    uuuyyy pobre jaejoong eso si va ser muy doloroso creo? :3
    Gracias por el capi (^3^)/

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  4. que emoción ya casi nace el bebe de jae
    esperando que todo resulte bien
    y min y siwon era de esperar que el perver sea min ja
    y eso los papas que aprovechen su tiempo libre para su luna de miel que buena falta que les hace
    me encanta espero el siguiente

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  5. Awwww que tierno JJ, midiendo su diámetro mientras los días pasan y estas gordo...
    Los amigos CM y SW son pareja, ese par ... hyde es troll con JJ, pero me encanta la convivencia con armonía que disfruta el YJ, y que a finales esta etapa JJ este con una salud estable y favorable para esta condición :D
    Gracias!

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  6. awwww bellisimoo "la maternidad" de jae :3 se a de ver super lindo >< que bueno que todo este saliendo bien y que no se vayan a complicar las cosas.... gracias!!! amo este fic

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  7. O.O? EL BEBE SALDRA POR DONDE ENTRO...???!!!
    JODER...... POBRE JAE ESO SI QUÉ DOLERA Y MUCHOOOOO

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  8. Oh no siempre le tenido panico al parto normal y ahora me da pena por JJ
    Lo bueno es que su Yunho estara a su lado *w*
    Vaya amigos que tienen XDD
    Sayooo n.n

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  9. Ojalá el alumbramiento del nuevo bebé salga bien y que el gordito de Jae lo resista.

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  10. wow ya estan en el octavo mes :) espero que todo salga muy bien y pronto puedan tener a su baby en bazos, con los cuidados que han tenido de seguro que nace muy sano.

    Ahora leeré el siguiente capitulo :)

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  11. Ay wey!! creo que si le.dolera un buen tener el bebe a Jae Joong. si de por si duele que una mujer lo tenga .-.
    Lo bueno es que las cosas van bien y espero se queden asi de bien hasta el final .. porque si no me muero D:

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  12. Estoy bien emocionada hahahaha Ya quiero que nazca :D No se. me lo imagino con la carita de Jae pero los ojos de Yunho *u*
    Peroo... Por donde dijo el papa de Yunho que iba a salir el bebe?!?!?!?!?! D: Ya de por si dicen que duele, no me imagino el dolor de un parto natural en una mujer y menos lo que va a sentir Jae que es como un caso especial. Auch :¨(

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  13. Quevu eno que todo lo referente al embarazo se va solucionando, aparentemente todo va muy bien, solo me da un poco de "cosa" como es que el bebe nacera de forma natural :/ no creo que no sea doloroso con todo y que su cuerpo pueda hacer eso, eso si es algo....
    Y me encanta su grupo de amigos, debo admitir que se me hace extraño que el yoosu no ronde entre sus amistades, pero bueno aun asi la historia es genial
    Gracias

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  14. ahora sabemos que jae es derek!!jejeje
    oh debe verse hermoso embarazadito!!
    son un par de pervertidos SiWon y ChangMin!!

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