CAPITULO 15
Las semanas empezaron a
transcurrir rápidamente y a su paso dejaban notables cambios, tanto en Jaejoong como en mí; cambios que
el resto del mundo también notaba.Jaejoong se
había vuelto más susceptible, lloraba o se enojaba con facilidad y en otras
ocasiones, se le veía tan radiante, que era inevitable reír junto a él. Se
alegraba por las cosas insignificantes: el aleteo rápido y grácil de una
mariposa o el color de sus alas, las rosas con las que le sorprendía algunas
veces, el milagro de la vida a su alrededor. Todo. No existía cosa alguna que
no le alegrase. Era como estar sumido en un sueño precioso del que se ruega
fervientemente no despertar.
Admirarle siempre alegre y
entusiasta, me llenaba de fuerzas, de las esperanzas que requería para
continuar en medio de ése camino muchas veces tortuoso en el cual estábamos
juntos, sin planificarlo en un principio, mas, ya que lo sabíamos,
completamente dichosos de ser los encargados de velar por ése diminuto milagro
que crecía y crecía dentro de él.
Mirarle de pie frente al gran
espejo en nuestra habitación, semidesnudo, midiéndose el abdomen y anotando en
una pequeña libreta cada centímetro que éste crecía, me hacía sonreír como el
más idiota de los seres vivos. Jaejoong me
miraba a través del cristal y sonreía también, me llamaba con el dedo índice y
cuando me tenía a su espalda, abrazándole, colocaba mis manos sobre su vientre
que apenas empezaba a abultarse. “Cierra
los ojos y siéntelo-decía en un apacible murmullo-es nuestro bebé”.
Escuchar tan hermosas palabras brotar de sus labios, me colmaba de
satisfacción. Claramente, no era capaz de sentirlo, no obstante, imaginaba que
lo hacía, que él o ella estaba allí y mi corazón se encogía y explotaba
maravillosamente. Depositaba un suave ósculo en alguna de sus mejillas
diciéndole mientras tanto, cuánto le amaba..., lo feliz que era su lado y lo
mucho que les protegería a ambos: mis dos amores.
Con todo, mi preocupación no
desaparecía, pues, aunque la satisfacción era mucha y las ilusiones se
acrecentaban, convirtiéndose en realidades, existía eso que era innegable, la
posibilidad de que Jaejoong
sobreviviera era casi nula y el saberlo me mataba lentamente, ¿cómo continuaría
adelante sin su presencia? ¿Qué haría sólo con un bebé que me recordaría a su padre
constantemente y dolería demasiado cada vez que lo viera? ¿Cómo me haría cargo
de mi hijo sin Jaejoong
apoyándome? Por más que procuraba calmarme y disipar tales ideas, la realidad
me atacaba de frente con los desmayos frecuentes de mi pareja, la debilidad que
se esmeraba en esconderme tras una sonrisa cansada y esa palidez que no se iba,
pese a las vitaminas y la dieta que mi padre había diseñado para él.
Jaejoong debía comer literalmente por
dos personas adultas, aunque no lo quisiera y terminase por devolverlo todo
después de haberlo ingerido, consumir suplementos que le ayudasen a mantenerse
sano e inyectarse algo que según mi padre, le sería de ayuda. Jamás dijo que
era, pero, gracias a ello, Jaejoong
mejoraba poco a poco. Y si bien, el tamaño de su vientre, en un
principio, no era el que debería haber tenido, puesto que apenas se le notaba
el embarazo, eso en lugar de desanimarle y hacerle decaer, le llenaba de
fuerzas para continuar adelante sin desistir y obedecer sin rechistar lo que mi
padre le ordenase.
Fue gracias a sus cuidados e
indicaciones que Jaejoong
alcanzó el sexto mes de gestación sin mayores complicaciones a las habituales:
náuseas, mareos y cambios drásticos de humor. Y todo indicaba que llegaría al
séptimo sin ningún percance.
A lo largo de aquellos meses,
asimismo, el deseo sexual de mi pequeño se vio afectado. A veces me despertaba
a media noche con ansias de hacer el amor hasta caer rendido y en otras, se
comportaba como una virgencita de pueblo que me rechazaba y se escondía de mí,
como si fuese algún peligro para su integridad. Y eso, naturalmente, me
confundía, ¿Qué podía hacer para complacerle? ¿Cómo lidiar con esos cambios
repentinos de humor? Nadie me había explicado lo complicado que sería y, no
obstante, se me hizo una experiencia única y encantadora que no hubiese
cambiado por nada.
Me fascinaba cuando, Jaejoong, se subía sobre mi
cuerpo para empezar a desvestirme sin importarle que estuviese dormido, me
besaba en el cuello, susurraba “tengo
ganas”, y sin esperar una respuesta, por lo menos, metía la mano
dentro del pantalón de mi pijama, el cual usaba cuando el frío me empujaba a
ello, para estimularme. Era sencillamente perfecto. Todavía más, en el momento
cuando se sentaba sobre mis caderas y se movía de ésa forma lujuriosa buscando
un contacto más íntimo.
Sin embargo, existía, del
mismo modo, ocasiones en las que me daba la espalda rechazándome y se dedicaba
a dormir apaciblemente. Pero, en cada uno de los casos, fuese como fuese, se
despertaba a mitad de la noche para que le abrazara, para que le hiciera sentir
seguro. Para que le dijera sin palabras que nada saldría mal, que estaríamos
juntos con nuestro hijo en brazos en unos meses.
El hecho de que Jaejoong estuviera esperando un
bebé, era un completo secreto, por lo tanto, cuando aquél milagro comenzó a
notarse, se vio forzado a abandonar la universidad y encerrarse, de una manera
u otra, en casa para que nadie le viera e hiciera preguntas incómodas. No
obstante, no pudiéndolo evitar, mi pequeño se lo hizo saber a nuestros amigos
más cercanos, quienes no creyeron ni una sola palabra hasta que vieron con sus
propios ojos el vientre ligeramente inflamado de mi pareja y a mi padre
realizándole una ecografía para decirnos el sexo de nuestro bebé.
Era un varón. Un varoncito
pequeñito y lleno de vida que pronto nacería. Y apenas lo supimos, le pusimos
un nombre que le describiera como lo que era: un precioso milagro.
Junho.
Pues bien, con eso las visitas
de nuestros amigos, se hicieron constantes. Ya no les apetecía salir de casa y
eso animaba a Jaejoong, por
tanto, a mis padres no les molestó en absoluto. Si Jaejoong era feliz, ellos
incomprensiblemente, también lo eran y mi hermana..., a ella en la vida le
había visto tan feliz.Yunhye se
esforzaba en hacer sentir cómodo a mi pareja, querido, en familia. Le
obsequiaba dulces sin que nadie lo notara y algunas veces se aparecía con una
bolsita repleta de ropa para recién nacidos confeccionada en colores claros,
sonajas, biberones y pequeñitos muñecos de peluche con los cuales adornábamos
la habitación para huéspedes que ahora ocuparía nuestro hijo. Entre todos la
convertimos en un santuario infantil y acogedor, pintada de azul celeste y
blanco, con estrellas que se iluminaban de verde y violeta al apagar las luces.
Era perfecto para él.
Y como lo esperábamos,Jaejoong llegó al séptimo mes
sin ningún problema. El embarazo era realmente notorio y eso se debía a los
cuidados exhaustivos de mi padre y al empeño que mi pareja ponía en ello. Lo
estábamos consiguiendo, el rostro alegre de mi padre me lo gritaba ¡todo
saldría bien! Papá siempre cumplía sus promesas y él había jurado salvar a Jaejoong y a mi
querido Junho.
Sabiéndolo, no había por qué
preocuparse, más que cuidar de Jaejoong
y de mi bebé con dedicación para que nuestro anhelo se viera
realizado.
Fue por uno de esos días que
recibimos, un domingo bastante caluroso, la visita de nuestros amigos. Jaejoong lucía un abdomen
prominente, en comparación con el que estuvo luciendo anteriormente, que se
había desarrollado súbitamente durante aquél mes y debido al sofocante calor,
no llevaba más que una camisa verdosa de algodón grande que le cubría hasta los
muslos. Ya era común verle semidesnudo caminar por los pasillos de la casa y mi
padre había dejado de avergonzarse al mirarle de semejante manera. Mi madre y Yunhye, ya se habían habituado
a ello, por tanto, nadie le reprendía.
Pero a mí, no me hacía ninguna
gracia que Changmin y Siwon le mirasen en ésas
condiciones. Me hacía sentir celos, unos celos enormes y sin fundamento.
— ¡Pelirrojo!— la voz de Siwon me hizo salir de ése
pequeño mundito en el cual secuestraba a mi pareja y le encerraba en algún
lugar lejano para que nadie volviera a ver sus bonitas piernas desnudas — ¡pero
mira qué gordo te has puesto! Estás redondito como un balón de fútbol.
Jaejoong me miró con los ojos
abiertos, como si hubiese reparado en algo que no hubiese notado antes y la
duda se asomó en su carita sonrosada —Yunho ¿estoy gordo?— preguntó y deseé asesinar
a Siwon, quien reía por lo bajo
junto a Changmin, del cual era pareja
desde hacía unos meses.
—No, enano, estás bien...
—Bien redondo— me interrumpió
mi mejor amigo con voz cantarina, jugueteando con las hebras claras de Siwon y se echaron a reír.
Todos rieron, incluso Hyde, quien
se suponía debía ser solidaria con su hermano adoptivo.
— ¡Estoy gordo!— insistió mi
pequeño haciendo uno de esos mohines infantiles que me enloquecían y sentí la
necesidad de darle un beso, mas, me apartó suavemente. Me castigaría por los
comentarios de nuestros grandes amigos — ¡Es tu culpa Yunho, éste bebé es igual de
enorme que tú! ¡Es tu culpa que sea un enano gordo! Parezco una sandía—
sollozó.
— ¡Dejen al gordito en paz,
par de gorilas y váyanse a follar en los baños, que eso sí que saben hacerlo!—
exclamó Hyde con ése tono masculino
que le caracterizaba, procurando contener la risa que brotaba de su garganta.
Sí que se divertían a costa de
mi pobre chico.
Jaejoong le dirigió una mirada
acusadora y señalándole con el índice respondió: — ¡Te odio, Hyde! Eres muy malo conmigo.
Ella le abrazó y mientras le besaba en la coronilla susurró que lo lamentaba.
No volvería a hacerlo.
Después del pequeño incidente,
la tarde se convirtió en una amena velada y una pijamada infantil en la que
cada uno deseaba sentir los movimientos de mi hijo y hacer preguntas respecto a
cómo se sentía ser hombre y llevar un bebé dentro.
Siwon y Changmin hacían apuestas acerca de lo
que sería al crecer. Uno insistía en que sería futbolista o al menos lo
practicaría mientras estudiase, como nosotros y el otro en que sería corredor
de autos. ¿Corredor de autos? ¡Pero qué tontería! Sin embargo, Changmin explicó que él, como el
mejor tío del universo, le convencería de que lo fuera.
En ése instante me hice un
recordatorio: No permitir que Changmin se
quedara a solas con mi hijo o le llenaría la cabeza con sus descabelladas ideas
sobre las carreras de autos.
Y Jaejoong no hacía más que reír
alegando que ambos perderían ésa tonta apuesta, ya que, Junho, sería amante del arte,
como él.
La verdad no me interesaba lo
que fuese en un futuro, siempre y cuando le hiciese ciertamente feliz. No pedía
más a la vida. Mi bebé se desarrollaba perfectamente, mi pareja ya toleraba los
alimentos y no los devolvía con demasiada frecuencia, los desmayos habían pasado
a la historia y su semblante rebosaba de salud y color. Había vuelto a ser ése
muchachito del cual me enamoré y al que amaba cada día más y más.
Ésa noche, mientras todos
dormían, escuché sonidos en el baño de la planta inferior que reconocí
fácilmente. Busqué por el lugar a
mi par de amigos que inesperadamente-para los demás-se habían
vuelto una pareja consolidada y no los encontré. Sonreí negando con la cabeza y
volví junto a Jaejoong, quien
parecía extrañarme, pues, me buscaba insistentemente con la mano en la cama. Hyde se había quedado junto
a Yunhye en su recámara, ya que
por ser ambas mujeres, era lo más conveniente y Siwon dormiría junto a Changmin en la habitación de mis
padres, puesto que, ambos se hallaban en un hotel recuperando
el tiempo perdido.
No era la primera vez que les
encontraba en semejantes condiciones, pero, eso ellos no lo sabrían jamás y así
estaba bien. Creo que siempre han sentido un particular gusto por los baños. En
la universidad solían hacerlo frecuentemente en las duchas, eso todos lo
sabíamos. Supongo que aquella manía era obra de Changmin; Siwon, pese a ser un amargado, anarquista e
impulsivo, era un poco más recatado que su pareja.
Sí, lo de los baños era una
parafilia de mi amigo y en el fondo, agradecí que lo hicieran allí y no sobre
la cama de mis padres.
Las semanas siguientes los
cuidados de mi padre en lo que concierne a Jaejoong, aumentaron potencialmente.
Ya había entrado en el octavo mes y si todo salía como papá lo tenía previsto,
no sería necesaria una cirugía para que mi hijo naciera. Eso me llevó a
preguntar ¿Por qué parte de su cuerpo saldría mi bebé? A lo que mi padre
respondió con las palabras más perturbadoras que pudo pronunciar: “Por donde entró, es lo lógico, hijo”.
No lo imaginaba, me parecía doloroso, aterrador y macabro, no obstante, mi
padre me hizo entender que su cuerpo estaba hecho para eso y si él estaba allí,
no había por qué temer. Se encargaría de que Derek sufriera lo menos posible y
eso me tranquilizó...
qué emocionante el embarazo de Jae, espero que todo salga bien y no le pase nada malo a Jae.
ResponderBorrarqué extraña pareja Min y Siwon, nunca los imaginé juntos pero me gustan.
gracias por la actualización...
ya mero nace el bebe ya mero, que emoción ooooooooooooo
ResponderBorraraawwww (^w^) que lindos pasaron los mese de gestación de jaejoong como no son mas meses me gusta que jaejoong este panson XD!
ResponderBorrarque va a salir por donde entro ..! o.0
uuuyyy pobre jaejoong eso si va ser muy doloroso creo? :3
Gracias por el capi (^3^)/
que emoción ya casi nace el bebe de jae
ResponderBorraresperando que todo resulte bien
y min y siwon era de esperar que el perver sea min ja
y eso los papas que aprovechen su tiempo libre para su luna de miel que buena falta que les hace
me encanta espero el siguiente
Awwww que tierno JJ, midiendo su diámetro mientras los días pasan y estas gordo...
ResponderBorrarLos amigos CM y SW son pareja, ese par ... hyde es troll con JJ, pero me encanta la convivencia con armonía que disfruta el YJ, y que a finales esta etapa JJ este con una salud estable y favorable para esta condición :D
Gracias!
awwww bellisimoo "la maternidad" de jae :3 se a de ver super lindo >< que bueno que todo este saliendo bien y que no se vayan a complicar las cosas.... gracias!!! amo este fic
ResponderBorrarO.O? EL BEBE SALDRA POR DONDE ENTRO...???!!!
ResponderBorrarJODER...... POBRE JAE ESO SI QUÉ DOLERA Y MUCHOOOOO
Oh no siempre le tenido panico al parto normal y ahora me da pena por JJ
ResponderBorrarLo bueno es que su Yunho estara a su lado *w*
Vaya amigos que tienen XDD
Sayooo n.n
Ojalá el alumbramiento del nuevo bebé salga bien y que el gordito de Jae lo resista.
ResponderBorrarwow ya estan en el octavo mes :) espero que todo salga muy bien y pronto puedan tener a su baby en bazos, con los cuidados que han tenido de seguro que nace muy sano.
ResponderBorrarAhora leeré el siguiente capitulo :)
Ay wey!! creo que si le.dolera un buen tener el bebe a Jae Joong. si de por si duele que una mujer lo tenga .-.
ResponderBorrarLo bueno es que las cosas van bien y espero se queden asi de bien hasta el final .. porque si no me muero D:
Estoy bien emocionada hahahaha Ya quiero que nazca :D No se. me lo imagino con la carita de Jae pero los ojos de Yunho *u*
ResponderBorrarPeroo... Por donde dijo el papa de Yunho que iba a salir el bebe?!?!?!?!?! D: Ya de por si dicen que duele, no me imagino el dolor de un parto natural en una mujer y menos lo que va a sentir Jae que es como un caso especial. Auch :¨(
Quevu eno que todo lo referente al embarazo se va solucionando, aparentemente todo va muy bien, solo me da un poco de "cosa" como es que el bebe nacera de forma natural :/ no creo que no sea doloroso con todo y que su cuerpo pueda hacer eso, eso si es algo....
ResponderBorrarY me encanta su grupo de amigos, debo admitir que se me hace extraño que el yoosu no ronde entre sus amistades, pero bueno aun asi la historia es genial
Gracias
ahora sabemos que jae es derek!!jejeje
ResponderBorraroh debe verse hermoso embarazadito!!
son un par de pervertidos SiWon y ChangMin!!