CAPÍTULO 3
Jaejoong, pese a ser un muchachito
sumamente alegre y jovial; muchas veces se volvía taciturno, esquivo con la
mayoría de las personas, en especial los hombres que le superaran en estatura y
edad; excepto conmigo y eso era algo que no pasaba desapercibido ante mis ojos ¿Qué me escondía tan
celosamente? ¿Qué era eso que le entristecía hasta hacerle perder el interés
por las cosas que adoraba? Yo lo notaba, algo me decía que mi novio no se
encontraba para nada bien, que lloraba en silencio, que sufría como nunca y mi
deber era ayudarle, mas ¿Cómo hacerlo si llegaba a cerrarse a mis palabras? Se
encerraba en su cajita de cristal y escondía la llave ¿Qué haría? ¿Romperla tal
vez? Me sentía confundido ¿Por qué no confiaba en mí como profesaba? ¿Por
qué no me expresaba con palabras lo que le abatía? ¡Yo no era un inútil, joder!
Era capaz de ayudarle o morir en el intento; sin embargo,Jaejoong se alejaba más y más y
eso me lastimaba como nada ¿Qué sentido tenía aceptar mi nueva realidad como
bisexual y luchar contra el universo entero si la causa de mi cambio me hacía a
un lado cruelmente? Era injusto, demasiado injusto y desgraciadamente empecé a
alejarme igualmente hasta que nos transformamos en simples conocidos; no éramos
amigos siquiera. Él no me miraba a la cara y yo no le saludaba, tampoco iba a
buscarle a su modesto y solitario departamento, no le llamaba por las noches y
dejé de posar para él como había tomado por costumbre. Nos convertimos en seres
ajenos que compartían una mesa en el aula y se limitaban a respirar del mismo
aire porque Dios así lo disponía.
Y se hacía amargo mirarle día
a día tan solo, cabizbajo y... abatido.
Quería acercarme ¡juro que lo
pretendí! No obstante, al verme, se iba corriendo y me dejaba con las palabras
en la boca ¿Qué le había hecho? ¿Por qué no deseaba ni verme? Una idea cruzó mi
mente cual estrella fugaz y mis ojos se llenaron de lágrimas ¿Sería que aún no
me perdonaba eso? ¿Sería que lo estuvo intentando y no le fue posible? Debía
ser eso, sino ¿Qué? ¿Qué más?
Mi existencia se volvió un
caos ¡una maldita pesadilla de la cual suplicaba ser despertado! Yo..., en
verdad le extrañaba, ansiaba perderme en sus cuenca oscuras y aspirar de su aliento con
fragancia a menta, besar sus labios y rozar su piel tantas veces como me fuera
posible. Dormir en su pecho. Que me dijera que me amaba una vez más. ¡Que me
obligara a besar asimismo al jodido perro si lo deseaba, pero que me hablara!
¿Cuándo volvería a quererme? ¿Cuándo sería mi novio como antes? No habíamos
terminado y aún así, mi espíritu ya lo sabía: no existía nada más entre
nosotros. Y eso me deprimía. Llegué, incluso, a enfermarme, pero no me
importó ¿Qué sentido tenía?
Jaejoong no me amaba y me sentí defraudado ¿Dónde había quedado ése “te
amaré por siempre”? ¿Es que ya no era el hombre de su vida? ¿Tan poco habían
durado sus sentimientos? ¿Dos meses? ¡Dos insignificantes meses!
— !Jung!— gritó mi-en ése tiempo-entrenador,
sacándome así de mis cavilaciones mentales — ¡Corre, te estás quedando atrás!
¡Corre, maldita sea, muchacho! ¡Mueve ése jodido trasero! ¿Qué mierdas te
sucede,Yunho? ¡Corre!—
Le escuché
vociferar un sinfín de maldiciones e intenté obedecerle ¡ése hombre era mi
héroe! Jamás hubiese hecho algo que le decepcionara, sin embargo, las fuerzas
me fallaban y mi vista se nubló hasta convertir todo el panorama en nada más
que sombras. La voz de mi hermana se hizo presente como un gritillo agudo y
lejano ¿qué me sucedía? Todo me estaba dando vueltas, mi cabeza dolía como en
la vida lo había hecho. Junté los párpados al sentir mi cuerpo demasiado ligero
como para mantenerme de pie. Me era imposible pensar y un horroroso zumbido se
apoderó de mis tímpanos ¿Era eso la muerte? ¿Es que iba a dejar de existir?
Sentí terror y el frío se apoderó de mis huesos débiles.
›› Negro, negro..., silencio,
oscuro; negro. ¿Qué era eso? ¿Qué ocurría? En ése instante todo se hacía
sumamente confuso y por más que luchaba, no me era posible levantarme. “¿Ha
comenzado a llover? “, me pregunté estúpidamente. Ésas gotas tibias
sobre mi rostro ¿Qué eran? ¿De dónde provenían? Aspiré moverme y poder
averiguarlo. Esas manos en mi cara ¿De quién eran? Al fin mis párpados cedieron
y me permitieron volver a ver lo que sucedía a mi alrededor. ¡Jamás estuve tan
feliz de haberme desmayado como lo hice! Creí como un pequeño insulso haber
llegado al cielo ¿Era un espejismo inhumano esta vez? ¿Alucinaba, posiblemente?
De ser eso, no quería ser despertado.
— ¡Gracias al cielo!— repetía Jaejoong entre
sollozos, ayudándome a sentar y aferrándose a mi cuello con tanta fuerza que
respirar se volvió casi imposible y con todo, me sentí dichoso de que él me
asfixiara como lo hacía; sin procurar soltarme.
Aquella cálida lluvia habían
sido sus lágrimas; siempre he detestado verle llorar y aún así, en ése minuto
no codicié más que su llanto ahogado en mi pecho y esos pequeñísimos besos que
depositaba en mi rostro pálido debido al incidente y la falta de descanso.
Los miembros de mi equipo nos
observaron asombrados, sin embargo, no me importó. Él estaba allí, sollozando
cual niño por mí ¿Cómo ignorarle? No era posible. —Mi amor— dijo y mi mundo se
llenó de colores ¿Había escuchado bien?
Le tomé del mentón y junté nuestros
labios, no sé cuánto tiempo, pero fuimos interrumpidos por un gruñido por parte
del entrenador quien me miraba como si siempre lo hubiese sabido ¿Es que tan
evidente era? ¿Y qué importaba? ¡Era mi vida! Con todo, él no parecía enojado y
eso me alivió.
Desvié la mirada y me topé con
unos orbes tan negros como los míos. Detrás de Jaejoong se hallaba YunHye, mi hermana menor, mi
gemela. Le sonreí con timidez y ella me dio la espalda. Las cosas no estaban
bien, fui consciente de ello y... resignado caminé a la enfermería apoyado de
mi novio bajito y debilucho. Si YunHye me
apoyaba o no lo hacía, no era mi problema. Era su deber entender que mi
relación con Jaejoong no era
ningún juego infantil como lo catalogó cuando se lo confesé.
“No le diré nada a
nuestros padres, puesto que es tu responsabilidad, pero escúchame bien hermano
¡no apruebo ésa estúpida relación! ¡Por Dios, date cuenta de que sólo estás
confundido; no eres homosexual!”, ésas fueron sus palabras y
no saben cuánto me hirieron ¿Mis sentimientos un error? ¡Ella qué sabía! nada
¡nada! Desde ése día se distanció de mí; ya no era mi melliza, sino una
conocida más entre la multitud.
Me sentía completamente solo
sin ella.
Pero Jaejoong había vuelto a mí y eso
aminoraba mi malestar. No pregunté nada, tampoco le reproché. Lo que realmente
me concernía era que él había regresado y no había dejado de amarme ni un poco.
Continuamos siendo nosotros dos contra el mundo. La dicha retornaba a pasos
agigantados y me abrazaba con fuerza hasta fundirse con mi alma golpeada por
las circunstancias.
Volvimos a la cotidianidad,
con la gran diferencia de que ahora muchos sabían que algo más pasaba entre los
dos. Las miradas indiscretas y los comentarios nos lo hacían saber y Jaejoong sentía
miedo, le aterraba la sola idea de que me expulsaran del equipo-siendo yo el
capitán y mejor jugador-, que los que se hacían llamar mis amigos me dieran la
espalda y me sometieran al escarnio público. Le asustaba pensar que un día me
harían daño por ser distinto. Que me harían lo que yo le hice..., eso último,
nunca lo dijo y con todo, pude deducirlo. Pero yo no era tan débil, no
permitiría que nos pisotearan ¡Nadie lo haría mientras yo viviera! Y eso
pareció calmarle.
No obstante, ésa melancolía
enfermiza no le dejaba en ningún momento y no sabía qué hacer ¿Cómo debía
actuar? Lo único que se me ocurrió fue visitarle de sorpresa en su departamento
y cocinar para él. Algo planearía después. La sonrisa en el semblante taciturno
de mi novio brillaría más que antes.
—Jaejoong— musité mientras cortaba un
par de cebollas y él, recargado de la pared, bebía un poco de leche
achocolatada — ¿Cuánto mides?— claramente conocía la respuesta, mas quería
hacerle enojar. Sus mejillas se abultaron y desviando la mirada con
resentimiento, seguramente sabiendo mis intenciones bufó un casi inentendible
“te odio”, que me hizo carcajear. Su estatura fue algo que siempre le
acomplejó. Era un chico precioso, delgado, de facciones finas y... enano. Una
cosita encantadora, si me lo preguntan.
—Un metro setenta y dos
centímetros— masculló hundiendo la cara, apenado, en el suéter negro que le
obsequié y nunca se quitaba.
—Eres tan bajito.
— ¡No te rías, Yunho! No soy bajito ¡es que
tú eres enorme, eso es todo!
—No soy enorme, tengo una
estatura normal. ¡Tú eres un enano!
— ¿Normal?— contestó con
dramatismo, señalándome acusadoramente — ¡Mides un metro ochenta y nueve! ¿Eso es normal?
¡Normales mis pelotas!
—Que son muy bonitas, por
cierto. Igual que todo lo demás— y lo conseguí, se quedó mudo y ruborizado
hasta las orejas. Como un cachorrito al que reprendes y no encuentra cómo
disculparse contigo. Murmuró algo parecido a un “Cállate” y salió de la cocina
hecho un mar de nervios ¿Tanto le avergonzaba? ¡Quién le entendía! Un día
quería que le hiciera el amor y al otro le daba vergüenza que hablara de su
cuerpo. Eso de cierta manera me causó gracia. Jaejoong aún no terminaba de crecer y
me agradó la idea ¿Qué se sentiría vivir junto a él y ser testigo de su
crecimiento tanto físico como profesional y emocional? Lo averiguaría. Él sería
ésa persona con la que compartiría mi existencia hasta entonces sin sentido
aparente.
La cena transcurrió entre
bromas por parte de ambos y su risilla alegre ¡También lo había logrado! Jaejoong sonreía otra vez, como
antes, como nunca debió dejar de hacerlo y algo cálido se apoderó de mi
corazón. ¿Cuánto era capaz de amar a ése muchacho? ¡Más que a mí mismo, eso era
evidente! Y reflexioné en la idea de hablar con mis padres ¿Para qué esperar
más? Era una bomba de tiempo, lo sabrían tarde o temprano y lo más conveniente
era que yo me sincerara, que les dijera que estaba perdidamente enamorado de
otro hombre. De uno fantástico y talentoso; dotado con los sentimientos más
hermosos, de una belleza abrumadora y un carácter encantador.
No sé cómo llegamos a eso, no
obstante, en un abrir y cerrar de ojos, me encontraba en ropa íntima, sentado
en una butaca, siendo retratado por él a las diez de la noche. Ésa era la
tercera vez que me quedaba a dormir con Jaejoong. Aunque, claramente, yo lo
hacía en el sofá.
Aquélla noche, extrañamente,
se hallaba de mal humor ya que el dibujo no le quedaba perfecto como pretendía,
y si cometía el fatal error de moverme un milímetro nada más, se dedicaba a
gritar e insultarme brutalmente intentando imponer su voluntad a toda costa. Y
no me quedaba de otra más que soportarlo, puesto que de haber dejado escapar mi
carácter le hubiese lastimado y eso era lo último que quería en la vida. Mas
¿Por qué estaba así? No lo sabía él jamás gritaba de ésa manera y me preocupaba
¿Qué le pasaba al niño que conocía? ¿Dónde estaba Jaejoong, mi Jaejoong, el chiquillo al que
adoraba como a nadie en el mundo? Que alguien me dijera qué acontecía con él
porque mi paciencia empezaba a escasear y eso era malo. Realmente malo.
Mientras Jaejoong iba al baño me dispuse
a estirar los músculos y revisando sus cosas, encontré su cuaderno de dibujos,
quedé impresionado con lo que vi. Estaba lleno de montañas, cielos, lunas y
estrellas, sin embargo, eso no fue lo que capturó mi atención; había un
bosquejo que se repetía perturbadoramente: era un niño de cabello negro, llorando en posición
fetal y siendo acorralado en un rincón lúgubre por una sombra gigantesca de
blanca sonrisa demoniaca y aterradores ojos amarillos. De inmediato supe lo que
significaban, pero no iba a presionarlo, él debía contarme.
— ¡Qué coño haces!— me gritó
molestísimo. No pude hacer nada aparte de estrecharlo entre mis brazos y
acariciar su suave cabellera. Él comenzó a llorar como nunca hundiendo sus uñas
en mi espalda desnuda. Eso era lo que le tenía alterado, estuve seguro de ello
al escucharle hipar sin poder detenerse.
—Él— comenzó a repetir como un
pavoroso mantra y todo dentro de mí se desestabilizó ¿Sería posible que alguien
más le hubiese hecho eso antes? Y me sentí como el maldito que era y pretendía
dejar de ser.
—Jaejoong— jadeé amargamente. —Yo...,
yo... ¿ya había sucedido antes?— le vi afirmar con la cabeza y me invitó a la
habitación. Tomamos asiento en la cama y comenzó con su relato:
›› Cuando tenía diez años
comencé a sentirme diferente. Mamá decía que yo era especial y que un día me
diría el motivo, pero eso más que animarme causaba en mí una profunda
inconformidad, una amargura increíble. Yo no quería ser especial, por lo que me
encerraba horas a pintar y dibujar, como ahora. A mi padre no le gustaba, sin
embargo, mamá me apoyaba en todo y eso era lo único que me interesaba. Si ella
estaba conmigo, entonces yo lo podía todo ¡todo!... Recuerdo que él solía
llamarme marica, monstruo. Siempre decía que “Hubiese deseado tener un hijo
normal.
Un niño de verdad”, y no lo entendía, aún a éstas alturas no lo hago.
Casi siempre me golpeaba, mas en lugares donde ella no pudiera ver las marcas—
hizo una larga pausa, respiró profundo y entre dolor y angustia prosiguió: —Una
noche mientras mi madre iba a una de ésas reuniones de amigas, él entró a mi
habitación y después de pegarme y hacer trizas todo mi trabajo... Él..., él...
Mi padre— su llanto tenue se volvió amargos lamentos y mi sangre se heló. Me
miró e hizo una mueca simulando una sonrisa —Después de aquello— continuó
diciendo —me deprimí al grado de querer morir siendo un niño y entonces mi
madre comenzó a sospechar; lo que ella jamás imaginó es que había sido su
esposo... Mi progenitor. Fue horrible ¿Sabes? Mi padre gruñía cosas
horrendas buscando en mí lo que jamás encontraría, supongo que en verdad
deseaba una hija y no un error masculino como yo. Él tocaba mi cuerpo y algo en
mi interior se quebraba. Ése hombre ya no era mi padre, ése al que a pesar de
todo, amaba y cuando lo sentí invadiendo mi carne lloré hasta perder la
consciencia...
— ¿Dónde está él ahora?—
interrumpí con un nudo obstruyendo mi garganta. Lo comprendía todo, entendía
por qué Jaejoonhg había
perdonado mi agresión y eso no me hizo sentir menos culpable.
—Muerto... Ése hombre está
muerto— bajó la mirada ocultando la cara detrás de su melena suelta —mi madre
lo apuñaló cuando se enteró de todo. Ella lo vio haciéndome eso y esperó hasta
que él se fuera a dormir para apuñalarlo... doscientas veces y sintiéndose
presa del remordimiento y la culpa de no protegerme, optó por suicidarse al
cortarse las venas con el mismo cuchillo. Dejándome solo. Después de eso fui a
parar a una institución infantil y a los doce años fui adoptado por un
matrimonio que me cuidó como a un verdadero hijo, pero yo no los amaba, Yunho, no confiaba en ellos y
por eso, al cumplir los dieciocho años compraron éste departamento para mí,
como su último gesto de buena voluntad y decidieron desentenderse de lo demás.
Por ello vendo pinturas, para poder mantenerme y me ha ido bien..., no puedo
quejarme, me da para vivir. Lamento haberte mentido, pero la verdad jamás
consideré lo ocurrido con mi padre como un acto sexual. Mi antigua psicóloga
decía que continuaba siendo virgen puesto que yo era un niño y no lo deseaba
así.
—Entonces— tartamudeé
consternado ¿Qué haría? ¡Quería morir! —fue por eso que me perdonaste ¿Porque
soy un bastardo igual a ése hombre? ¡Deberías odiarme! Yo..., yo te hice lo
mismo y tú...
— ¡No! No lo digas ¡Cállate!
Tú no eres como papá; él era malo, él me odiaba y tú..., tú estabas confundido
¡Tú me quieres!
— ¿Cómo puedes saberlo? ¡Por
Dios, Jaejoong, casi te mato! ¿Cómo
podrías saber lo que sentía o no?
—Porque ésa noche llorabas,Yunho, llorabas sobre mi
rostro al hacerme eso. Y decías entre dientes “perdóname, perdóname”. Por eso
yo también lloraba y esperé pacientemente que fueras a verme al hospital,
quería decirte lo que no pude ésa noche, que todo estaba bien, que te
perdonaba. Mi padre jamás se disculpaba ¿Lo sabías? Él me culpaba a mí y reía
al violarme, decía cosas asquerosas, me dejaba tirado en la cama, me daba un
par de patadas y se iba a fumar. Tú... ¡Tú ni siquiera te atreves a tocarme por
el remordimiento! No eres igual y no vuelvas a decirlo jamás.
Creí que no lo había notado,
dentro de mí pensé que Jaejoong no se
había percatado de que ésa maldita noche en la que me dejé cegar por la ira y
la confusión, lloraba al verle tan desvalido y sumiso. Aterrado. Lloraba porque
me estaba volviendo alguien que no era y no quería ser y le suplicaba
estúpidamente un poco de su perdón aún sin dejar de vulnerarle.
Él me había escuchado y había
respondido mis plagarías en ése mismo momento. Pero ¿Yo qué haría? Tenía miedo,
sentía asco de lo que era, de quién era. Y abalanzándome sobre su cuerpo le
estreché y lloré como nunca suplicándole de nuevo que me perdonara y Jaejoong, con una sonrisa
bailando en su rostro me besó en los labios susurrando lo mucho que me amaba,
diciéndome que yo le había demostrado que mis sentimientos y arrepentimiento
eran genuinos. Que le hacía feliz como nadie, que le había hecho olvidar sus
tristezas. Me repitió las mimas palabras hasta que vencido por la fiebre que
había vuelto a causa de mi debilidad física y bajas defensas, caí dormido en su
regazo.
Jaejoong me amaba y yo me juré hacerle
olvidar todo su pasado...
uffff, qué fuerte, Jae violado y torturado por su propio padre, y no bastante con eso, la madre de Jae apuñaló 200 veces a ese desgraciado y después se suicidó. qué destino el pobre chico.
ResponderBorrary Yunho aún con remordimientos y sin saber cómo compensar a su Jae del sufrimiento que él le acarreó.
la hermana de Yunho se enfadó porque Yunho tiene novio. veremos qué pasa ahora con los padres.espero que acepten a Jae y lo quieran como a un hijo
muchas gracias por la actualización.
Pobre Jae!! ;( q pesada carga llevaba ;( .....jaja ame el "son muy bonitas como todo lo demas" kyaaa Yunnie hasta yo me sonrojo *///*
ResponderBorrargracias x el cap
Pobre Jae, que vida tan triste
ResponderBorrar</3 owwww TT TT
ResponderBorrarQue dificil fue la vida para jae, depende de yunho hacerle feliz.
Que horrible lo que paso en la vida de Jae, y lo que su mamá le hizo al padre fue mínimo para la maldad que hizo y que coincidencia en estos momentos estoy escuchando Ángel de amor de Maná, raro. Lo que paso a Jae me hace llorar pobre de mi niño... Gracias.http://youtu.be/AV5RKD2DvgU
ResponderBorrarfue triste su infancia y mas con el bastardo de padre que le toco
ResponderBorrarpero su madre le hizo justicia aun que se paso por dejarlo solo sin su cuidado
pero ya esta yunho para cuidarlo y no dejar que nadie lo lastime mas incluyendo lo a el mismo
creo que entendió que lo ama de verdad y no lo dañara mas
ese jae se pasa de bueno
que feoo... siento que todo mi estomago se ah revuelto :( que traumatizantes experiencias ah pasado el pobre de jaejoong siento tan niño (T^T) menos mal que el desgraciado de su padre ya no existe .
ResponderBorrarque jaejoong ya no vuelva a sufrir nunca mas... <3
u,u pobre JJ
ResponderBorrarque bueno que este Yunho para consolarlo y,,,,,,,,,,,,,y
Pobre joongie u.u su padre fue un maldito bastardo e.e
ResponderBorrarjoderrr yunho tienes q amarlo mas que nunca
Pobre JJ si que ha tenido una vida triste u.u
ResponderBorrarYunho tiene que cuidarlo y amarlo asi podra sanar su corazón
Gracias por tan bello fik
sayoo n.n
Hay pobre jj por lo que paso es terrible pero apesar de todo el continuo luchando y si el perdono a yunho tuvo sus razones, se entiende que yunho se sienta tan miserable pues ahora ya sabe lo que ha sufrido jj pero el ya se lo dijo y lo perdono
ResponderBorrarabuuuu T_T
ResponderBorrarque triste historia la de Jae... pobrecito siendo pequeño debio pasar po todo esa horrible experiencia de sus propio padre :(
ahora Yunho lo sabe y se siente tan mal de haberlo tratado asi pero Jae lo ama y ya lo perdono solo deben construir su aen base a la comprension .. para Yunho sera dificil pero deben hacerlo si quieren ser felices
chanfle.. jae si q le han pasado cosas... u.u y con esto mas se siente miserable yunho.. Y.Y
ResponderBorrarPrimero que se separan, luego la hermana de Yunho que no lo acepta ¿¡y despues resulta que Jae era violado por su padre!? Dios, que triste :'( YunHo de verdad se debe de sentir como una basura, aun así hará el esfuerzo para hacer feliz a Jae, que lindo c':
ResponderBorrarTodo esto debe ser.duro para Yunho, su hermana la historia de jaejoong y su separación :( aún asi el se esfuerza por hacer feliz a Jaejoong
ResponderBorrarQue triste!! Algo asi me suponia cuando jj empezo a actuar raro, pero no me imagine que su propio padre lo hubiese hecho u,u
ResponderBorrarSi que tuvo una vida dificil jaejoong, espero ahora todo empiece a mejorar, aunque falta la reaccion de los padres de yunho, no creo que sea tan buena
Y aun quedan muchos demonios por vencer, pero espero y no les sea tan dificil superarlos
Gracias
que mal, era un verdadero demonio el papá de jae! que bueno que este muerto!
ResponderBorrarbueno yunho pude conocer un poquito más del pasado de jae, aunque no fuera muy bonito y que este le hiciera recordar lo que el habia hecho a joongie!