lunes, 7 de abril de 2014

Capitulo 6 - (Una Vida a tu Lado)

CAPITULO 6
La vida nunca es perfecta, eso lo aprendí de la peor manera. No es justa, no es perfecta y además, suele transformarse en una reverenda mierda de un instante a otro. Y con todo, no queda más que vivirla esforzándose al máximo para destacar entre los demás, ¿por qué? Eso es algo que me pregunto a diario, sin embargo, es así: todo se reduce a una competencia absurda que nos aleja más y más de nuestros seres queridos y nosotros en medio de nuestro enfermo frenesí, en medio de nuestra inmensa hambre de grandeza, lo pasamos por alto y cuando nuestro fantástico y frágil castillo de arena se derrumba sin que podamos hacer nada..., nos lamentamos como niños inmaduros, negándonos a asumir las trágicas consecuencias.
Somos de ésa manera y nunca cambiaremos, puesto que la soberbia y al estupidez forman parte de nosotros.
Y yo no escapaba de ello.

La semana siguiente a la pelea con Kangin, todos en la facultad me miraban con recelo, con miedo y eso, por increíble que parezca, me aterraba. Yo no era un matón más, no era como él; únicamente había tomado venganza por mi pareja ¿era eso difícil de comprender? Tal parecía que sí. Los chicos al verme, se alejaban despavoridos y las chicas me miraban con verdadero terror. Ellas realmente no me importaban; en un pasado, quizá, me hubiese preocupado hasta el punto de deprimirme, pero en ése instante, dudaba de que me gustasen ciertamente, es decir, las continuaba considerando seres hermosos, maravillosos, sin embargo, nada más que eso. Las observaba y se me figuraban pequeños y majestuosos angelillos de porcelana y con todo..., aún así, no lograban despertar en mí ése deseo y pasión irrefrenables que producía Jaejoong.
Tal vez, nunca sentí nada por ellas, realmente. Posiblemente aquella fuera la explicación que tanto tiempo busqué para mi falta de estabilidad emocional, para ésa necesidad que latía en mi pecho y que ninguna mujer saciaba con su cuerpo y la cual, Jaejoong llenó en un solo día. Uno nada más y para siempre.
Supongo que durante aquellos meses mi orientación sexual estaba afianzándose, mi verdadero yo emergía de entre las sombras y eso me causaba cierto temor. Descubrir quién y lo que eres en verdad, no es fácil. Todo aquello implica una dolorosa transición, una ardua lucha entre tu cerebro y eso que llamamos corazón. Entre lo que deseas y lo que deberías desear. Entre lo que el mundo espera y lo que tú esperas para ti. Entre el remordimiento y ésa dicha que te embarga hasta hacerte reír tontamente al lado de la persona amada y sobre todo, es una guerra constante entre tu familia y la sociedad junto con la religión y tu amor, al cual catalogan de aberrante e insano. Un amor impuro que está condenado al fracaso, al repudio, a la vergüenza eterna.
Y es entonces cuando te preguntas qué hacer a quién seguir y obedecer. No obstante, eso para mí, estaba bastante claro: permanecería junto a Jaejoong costara lo que me costara.
Y a decir verdad, me costó demasiado y no me arrepiento de nada.

Recuerdo que comenzaron a catalogarme como el nuevo líder de la pandilla de  y eso me parecía ridículo. Los rumores se esparcían rápidamente y me enfermaba el sencillo hecho de escucharlos ¿De dónde sacaba la gente semejantes estupideces? El motivo de nuestra pelea iba desde un ajuste de cuentas y tráfico de drogas, hasta el honor de mi virgen hermana-quien había hecho un voto de castidad a los quince años, en la catedral católica más grande de la ciudad y frente al Cristo crucificado que se exhibía en la pared para recordarme mis pecados-que según las lengua viperinas de los habladores había sido forzada por Kangin.  Eso último no se hallaba demasiado lejano de la realidad, mas ¿Por qué no se acercaba a mí para preguntarme? ¿Por qué en lugar de ir corriendo murmullos infundados no me enfrentaban?
Nunca lo supe.
Sin embargo, todo llegó a su límite cuando Siwon, el tercer mejor jugador del equipo, se acercó a mí a la hora del almuerzo para exigirme que renunciara al equipo, que cediera mi lugar a un “verdadero hombre” ya que no podían seguir teniendo por más tiempo a un capitán que se la dejaba meter por un pelinegro de mierda, llorón y amanerado. En ése instante agradecí que Jaejoong se encontrase en el teatro de la universidad haciendo lo que fuera que hiciesen allí. ¿Cómo se atrevía ése bastardo a llamarle de semejante manera? Quise partirle la cara como a Kangin, pero ¿no significaba eso caer en su ridículo e infantil juego? ¿Si iniciaba una riña, no era eso ceder y complacer sus caprichos? Podía entender lo que Siwon pretendía con sus palabras: hacerme perder el control y que el entrenador me expulsase de una vez por todas, pues ya me había amenazado con ello siete días atrás.
“Yunho, me había dicho, ni una pelea más o estás fuera. Me vale un coño el motivo por el cual enviaste a ése muchacho al hospital. Si tanta ira llevas dentro ¡sácala en el jodido campo y no fuera de éste! Eres mi mejor hombre, no me hagas perderte”. Y procuré obedecerle.
—Busca al entrenador y reúne al equipo— respondí con una sonrisa a Siwon. —en una hora nos veremos en el campo. Someteremos mi cargo a votación. Veremos qué sucede, ahora déjame en paz, éste maricón debe alimentarse, después de todo.
Él me miró contrariado por mi actitud pacífica y se alejo dudoso ¿Pensaba acaso que le iba a atacar por la espalda? ¡Pero qué estupidez! Yo soy de los que afronta los problemas con la cabeza en alto, de frente, sin intermediarios y sin vacilaciones.
Respiré profundo para apaciguar mi ánimo alterado y proseguí con mi almuerzo, el cual Jaejoong había preparado como agradecimiento por no sé qué cosa. Tenía por costumbre agradecerme por todo y eso me avergonzaba, pues, era yo quien debía más de lo que le era posible entregar. Y jamás había forma alguna de pagarle tanto amor y entrega hacia mí.  Levanté la cabeza y le vi cara a cara. Estaba de cuclillas, sonriendo mientras me extendía una nueva soda la cual no rechacé.
Coloqué la comida a un lado y halándole de la mano le hice caer sentado sobre mis piernas. Él se sonrojó súbitamente cuando le mordí el cuello-dejando marcas que se amoratarían unos minutos después, debido a la palidez de su piel-y gimió tan bajo que casi no pude oírle. No me interesó ni un poco que un par de chicas nos mirasen con asombro, con tristeza, como si algo les hubiese hecho perder las esperanzas con respecto a alguno de nosotros, ni que la única pareja homosexual-declarada-que conocía chillara agudamente como pequeñas niñas histéricas a punto del colapso. Y mucho menos reparé en la mirada cargada de aborrecimiento y vergüenza que me dirigía YunHye. Yo no precisaba más que el contacto de Jaejoong, necesitaba de él para sentirme con la fortaleza necesaria para encarar mi nuevo problema y mi posible partida del equipo.
No requería más que un beso de su parte para sentir que el alma me volvía al cuerpo y por ello, tomándole del cuello acerqué nuestros rostros y le besé. Lo hice con calma y al final mordí su labio inferior para que me cediera el control de su boca. Le besé sin que me concerniese nadie más que su persona y cuando le escuché jadear mi nombre le dejé libre. Él me sonrió murmurando un te amo que me llenó el pecho de calor y supe que la hora de confrontar a mis compañeros de juego y a los cuales supuse mis amigos había llegado.
No dije nada, solamente caminé con él de la mano hacía el campo de entrenamiento donde debían estarme esperando y Jaejoong pareció entenderlo. Agradecí su silencio y todavía más que no me soltase en ningún momento.
Al llegar, todos nos miraron sorprendidos y mi pequeño bajó la cabeza, escondiendo sus ojos tras el flequillo de su cabello que en ése tiempo-y gracias a Kangin-le llegaba poco más abajo del cuello.
— ¿Y tenías que traer a la dulce princesa contigo? ¡Esta es una reunión para hombres, no para maricas come vergas!— dijo Siwon con desdén y le vi con antipatía. Jaejoong apretó mi mano con fuerza y le acaricié la misma con el pulgar, buscando calmarle. Pensé en responderle como se merecía, no obstante, la voz del entrenador me hizo callar.
— ¡No sé para qué mierdas me han citado aquí— exclamó con el ceño plegado en clara demostración de enojo. Y eso no era bueno para nadie. Ése hombre cuando se lo proponía era peor que Satanás. —pero no toleraré ésa clase de comentarios en mi presencia! Ése niño que ven allí— continuó señalando a mi pareja — ¡es tan o más hombre que cualquiera de ustedes, señoritas, porque se necesitan pelotas-y unas muy grandes-para admitir ser homosexual en un mundo jodido como éste y si no pueden entenderlo, pues que lástima! Y Yunho no es nada distinto a un humano enamorado de otro ¿entienden o debo ser más explícito con los pequeños geniecillos bromistas? Mi único hijo, también es homosexual y un maravilloso fotógrafo que comparte su vida con un modelo internacional. Naturalmente, yo quería que mi pequeño, al crecer, fuese un gran jugador de futbol y me llenase de nietos, pero él deseaba otra cosa y se lo respeto. Ahora, si hay algo que detesto es ése tipo de comentarios fuera de lugar, ya que, he visto sufrir a mi hijo debido a ellos ¡Y ninguno de ustedes, escúchenme bien, maricas de mierda, está exento de pasar por una situación similar, y si no son ustedes serán sus hijos, piénsenlo!
Todos guardamos silencio. Entonces, ése hijo del cual nos hablaba con tanto orgullo ¿era gay? No podía creerlo. Siendo el director un hombre sumamente estricto, me lo esperaba todo..., todo menos eso.
El hombre nos miró y asintió con la cabeza mientras le sonreía Jaejoong, quien le devolvió el gesto tímida y felizmente. Y yo exhalé aliviado. Que mi ejemplo a seguir-después de mi padre-, no me juzgase como el resto, me quitaba un peso enorme de los hombros. Él volvió su rostro a mí y supe que pedía una explicación a la improvisada reunión.
—Entrenador— hablé dudoso de mis propias palabras —he escuchado que algunos de los chicos no me consideran apto para continuar como capitán, de hecho, no sé si quieren que siga como parte del equipo debido a mi relación con Jaejoong. Tal parece que el hecho de que sea “un maricón”, como escuché que me llaman actualmente, les contraría y si la solución a éste embrollo es que termine con él, pues..., lo más prudente es que renuncie al equipo. No pretendo dejarle únicamente porque algunos lo quieran así. Es mi vida y yo decido qué hacer con ella. Ésta es mi jodida relación y si no les gusta, no planeo terminarla por ello. Fue por eso que le traje conmigo ¡Renuncio al equipo y me voy con Jaejoong, tan sencillo como eso!— Jaejoong palideció y negó con la cabeza. Le oí murmurar un débil “no” que me partió el alma, mas, mi decisión ya estaba tomada.
— ¡Joder Yunho, sí que le quieres!— intervino Changmin, el mediocampista y fijé confundido mis ojos en él, pero éste giró la cabeza para ver detenidamente a Jaejoong y una sonrisa que no comprendí surcó su cara. —chico si has conseguido que La Bestia, quiera dejar el equipo sólo por ti, eso no quiere decir más que una cosa: te ama y deberías estar orgulloso de ello. Digo, Yunho, se negó a dejarnos cuando su padre se lo exigió debido a que estaba bajando las notas por entrenar como un poseso y sin descanso alguno...
Mi pequeño levantó el semblante y sus orbes estaban llenos de lágrimas. Asintió y se aferró nervioso a mi brazo y Changmin continuó: —Igualmente ¿quién soy yo para decir nada? Mi hermanita es lesbiana y no me gustaría que le expulsaran del grupo de teatro exclusivamente porque le gustan las vaginas y no los penes ¡sería sumamente ridículo! Además, Sasha, la encargada del vestuario, dice que eres una monada de niño. Me ha hablado tanto y tan bien de ti, que siento que te amo sin conocerte— bromeó y todos reímos; todos excepto Siwon. —Por mí, no se preocupen, tienen mi apoyo, siempre y cuando no follen en las duchas o algo así..., tengo suficiente traumas con Sasha y su noviecita comiéndose la boca en mis narices.
Jamás imaginé escuchar algo como eso, sin embargo, lo que me conmovió fue ver como uno a unos  mis compañeros se sumaban a Changmin y nos apoyaban..., y a su vez contaban anécdotas familiares: padres borrachos, madres prostitutas, hermanos drogadictos, primos homosexuales y un sinfín de cosas que ignorábamos unos de otros, pero que el entrenador parecía conocer al cien por ciento.
Y a final de cuentas, no tuve que ceder a nada. Eso me hizo sumamente feliz. Conservaría mis dos más preciadas posesiones: el deporte y a mi pequeño Jaejoong. ¿Qué más podía desear? Quizá que mis padres pensasen igual a mis amigos o que al menos, YunHye, mi gemela, me apoyase en lugar de criticarme y darme la espalda.
Después de eso, las cosas fueron en mejoría. El entrenador estaba satisfecho con mi rendimiento y mis amigos compartían con Jaejoong más seguido. Changmin y Sasha almorzaban con nosotros, muchas veces se sumaba alguno de mis compañeros y en aquellos momentos éramos como una gran familia feliz. Asimismo, Jaejoong, durante los entrenamientos, aguardaba sentado en las gradas o gritaba alguna que otra cosilla para brindarme apoyo. Como en el pasado. Y todos reían alegremente de sus ocurrencias. Le habían tomado cariño y lentamente se transformó en la dulce mascota del equipo.
En otras oportunidades se aparecía junto a Sasha con bebidas y comida para todos y ya ninguno se quejaba cuando le besaba frente a sus ojos.
“¿Qué más da? Ya nos hemos acostumbrado. Decían entre risillas y bromas. ¡Nos avisan cuando el bebé esté en camino!”. Y Jaejoong se coloraba hasta las orejas.
Si alguno de ellos hubiera sabido lo acertado que estaban, sobre seguro, no habrían reído como lo hacían..., y yo no me lo hubiese creído. ¿Un hombre embarazado? ¡Imposible! Pero lo imposible se convirtió en un precioso milagro. Dos milagros, ciertamente.

Una mañana, mientras caminaba por los pasillos, me fijé en algo que no me agradó ni un poco: mi pequeño conversaba animadamente con un muchacho japones  al que jamás había visto y eso encendió la chispa de los celos en mi ser. Estaban demasiado juntos para mi gusto y mi pareja lucía más contenta de lo cotidiano.
¿Quién era ése hijo de puta que se recarga en el hombro de Jaejoong y le hablaba tan íntimamente al oído? No pude evitar sentir rabia y sabía perfectamente que a Jaejoong no le agradaría lo que estaba a punto de hacer, mas, me era inevitable ser así de protector con él. No obstante, ésa siempre fue mi naturaleza: soy en exceso sobre protector y no me arrepiento ni avergüenzo de ello. ¿Por qué habría de hacerlo? Mi padre me enseñó a cuidar de los míos a toda costa. Los verdaderos caballeros resguardamos con la vida a quienes amamos.
Me acerqué con discreción aunque realmente lo que me apetecía era ir corriendo y llevármelo del brazo, no obstante, no deseaba avergonzarle ya que jamás me lo hubiese perdonado.
Jaejoong era una ternura de ser humano y cuando lo quería sacaba a relucir un carácter avasallador que me fascinaba. Amaba hacerle enojar, pero, en ése momento, no me era propicio.
— ¿Qué haces?— le pregunté colocándome a su espalda y besándole en la mejilla. Adoraba ver ésa expresión de sorpresa: ése sobresalto que coge su cuerpo cuando le tomo de la cintura sin que me vea llegar.
Él volteó con lentitud y mi corazón se oprimió. ¡Demonios la había jodido, le había asustado!
“¡Un momento!-pensé-¿Por qué debería estar asustado si no hacía nada malo? ¿O será que...?”. Sacudí la cabeza tratando de disipar las dudas que se aglomeraban en mi cerebro y enfoqué mi vista en ése chico que me observaba fijamente. Retándome.
— ¿Yunho?— murmuró y algo me dijo que Jaejoong efectivamente estaba nervioso.
—Sí, soy yo ¿Quién más podría ser? Y bien..., enano ¿me dirás que haces aquí?
—Bueno... ¿recuerdas la obra de teatro que se estrena el lunes?— confirmé con un gesto y el habló de nuevo, todavía más agitado —pues hablábamos sobre ello. Hyde será Hamlet y nos poníamos de acuerdo para los próximos ensayos.
— ¿Hamlet, eh?— murmuré extendiéndole la mano. Aquello no me gustaba nada —Yunho— dije y él la tomó con cierto recelo.
—Hyde— respondió con voz ronca  que me pareció sencillamente detestable.
Le ignoré y volví la vista a mi pareja, que jugueteaba con las manos dentro del suéter negro que le quedaba demasiado grande y aún así, insistía en usar porque había sido mío en un pasado.
Hyde también me ignoró y le habló con gentileza: —Entonces, Jaejoong ¿Nos vemos en la tarde? ¿A las cinco te parece bien?— Jaejoong asintió lentamente.
—Es que tenemos ensayo— agregó mi pequeño antes de que pudiese preguntarle nada.
—Muy bien..., Yunho, fue un placer. Nos vemos, Jaejoong— culminó tomando su barbilla y sonriéndole al mirarme de manera desafiante.
Ése maldito japonés estaba muerto.
—Cuídate— tartamudeó Jaejoong escondiendo la cara de mí.
—Sí,Hyde... ¡Cuídate!— hablé desde mi ira, empezando a caminar e indicándole a Jaejoong, con un gesto que me acompañase. Tomé su mano; todos nos siguieron con los ojos y a pesar de que me sentí un tanto extraño, no le di la menor importancia. Él era mío, eso ya no estaba en discusión y debían acostumbrarse.
— ¿Quieres un helado?— interrogué pasando mi brazo por su espalda y sujetándole como si él pudiese escaparse en cualquier minuto.
Ciertamente el temor hacía estragos en mí. Sin embargo, su mirada iluminada por la emoción hizo desaparecer a mis demonios. Él sólo me miraba a mí de ésa forma, a nadie más y eso me tranquilizaba. Pero entonces su mirada mutó y supe que tendría problemas. Y unos enormes.
—No creas que ya olvidé lo de hace rato— murmuró aferrándose a mi brazo. Y temblé en mis adentros.
—No tengo idea de qué hablas, cariño.
— ¡Oh! ¿En serio? ¿No eran celos eso que destilabas? Como sea, Yunho, ahora deberás comprarme algo que me guste y mucho..., si es que quieres que te perdone.
¡Ah, divino chantaje! Reí aliviado y él me besó murmurando que en su vida no había espacio para nadie más que yo.
Aquél día lo rapté y le obligué a no volver a clases. Aunque la verdad, no tuve más que decirle lo mucho que le extrañaba para que se decidiera.
Estaba perdidamente enamorado y el mundo lo notaba, sobre todo porque mi sonrisa bobalicona me delataba sin pudor. ¿Y qué? ¿A quién le importaba? Yo era feliz al mirarle recorrer las tiendas emocionado, buscando algo que le agradase y fue entonces cuando lo vio: un enorme perro de peluche, que según lo que podían apreciar mis ojos negros, era un oso..., no obstante, con la llegada de nuestros hijos, descubrí que se trataba de un conejo. Un bastante peculiar conejo que sinceramente no me gusta, en absoluto.
Pero él era feliz y eso bastaba para que yo lo fuese también.
Muchas veces, durante aquellos años, quise que actuara conforme a su edad, mas, al final, al sentirlo tan frágil y mío, ésa estúpida idea desaparecía. Y con esto no intento decir que fuese un sonso inmaduro puesto que no lo era. Jaejoong sencillamente tenía un gran corazón y siempre fue capaz de sonreír en cualquier momento, de vivir sus emociones y sentimientos al máximo y sin sentir vergüenza de ello.

Él era todo lo que yo no pude ser y le agradecía a quien quiera que fuese el que me permitía vivir, por tenerle a mi lado...

14 comentarios:

  1. muy bien lo que hizo el entrenador de Yunho de defenderlos. así se hace.
    y Yunho celoso es de risa.
    muchas gracias por el capítulo

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  2. pos me paro y le aplaudo al entrenador XD!
    que bien que el entrenador los haya apoyado y defendido y su equipo también. que bueno que se haya quedado yunho :3

    yunho celoso? que novedad jaja me encanta cuando es posesivo con jaejoong :3 <3

    Gracias sandra..! me encanta esta historia (*3*)/

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  3. o que bien serán padres de gemelos
    y bien por yunho que hizo que respeten a jae
    y la ayuda que les dio el maestro para que todos los dejen de juzgar y los respeten
    y yunho siendo celoso que raro a el casi no se le dan los celos ja
    si ala menor provocación ya esta echando humo
    mejor que controle sus celos o se enfermara un día por que se le derramara la bilis

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  4. Yh vive su amor sin problrmas, todas las cosas son adaptables a ellos de a pocos... sólo falta la familia y están más que bien...
    Yh siempre sera receloso con lo que ama y sobreprotector :)
    Gracias

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  5. Ohh~~ ame a su entrenador *0*
    Yunho posesivo y sobre protector me encanta

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  6. Me alegro que el entrenador los haya defendido awwwwwww
    Yunho se puso celoso
    Pero antes de ello Hyde es quien creo que es *w* si es asi me derrito
    gracias x tan bello capi
    sayoo n.n

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  7. Fue tan lindo que les dieran su apoyo los compañeros del equipo sonó siwon esperó no intente hacer nada malo nas adelante y que bonito lo de los BBS se verán tan lindos

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  8. Que hermoso amor el que tienen y que afortunadamente después que fueron insultados con tantos comentarios insanos ellos valientemente lo afrontaron y lo que dijo el entrenador hizo entender a todos que no somos nadie para criticar y que nadie esta excento de tener o conocer a alguien con diferente problemas que son criticados por gente tonta, que no sabe hacer otra cosa más criticar.

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  9. Yo los amo <3 mira que estar dispuesto a dejar algo que te apasiona por la persona que amas :)
    Me conmovio mucho la historia del entrenador, al menos ahora YunHo esta seguro de que tiene maximo apoyo en su equipo
    sigo leyebdo ya me atrapo esta historia

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  10. jajajaja ame la intervencion tan unica de Changmin :) bueno era de esperar que dijera algo como eso, siempre Changmin tan él jajajaja.

    Muy bien Yunho debes dejarle bien en claro a ese tipo que Jae es tuyo y que nadie te lo va a quitar

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  11. ¡Wow! Que buena onda de parte del entrenador haber apoyado a Yunho, eso definitivamente le hizo bien a Yunho :3
    Se me hizo bonito de parte de sus compañeros de equipo que lo apoyaran, eso sí es amistad :')
    Hahaha claro que sus a compañeros les comenzó a agradar Jae Cx ¿a quien no le agradaría?

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  12. Como hay gente de mente cerrada, lo bueno es que al final todo salio bien
    No se porque Hyde no me cuadra en la ecuacion xD... Espero y no cause problemas
    Aaah ya quiero saber como paso lo de los hijos!!
    Gracias

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  13. un aplauso para el entrenador!
    yunho celosito pero le gustan los "divinos chantajes" de joongie

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