CAPITULO 6
La vida nunca es perfecta, eso
lo aprendí de la peor manera. No es justa, no es perfecta y además, suele
transformarse en una reverenda mierda de un instante a otro. Y con todo, no
queda más que vivirla esforzándose al máximo para destacar entre los demás,
¿por qué? Eso es algo que me pregunto a diario, sin embargo, es así: todo se
reduce a una competencia absurda que nos aleja más y más de nuestros seres
queridos y nosotros en medio de nuestro enfermo frenesí, en medio de nuestra
inmensa hambre de grandeza, lo pasamos por alto y cuando nuestro fantástico y
frágil castillo de arena se derrumba sin que podamos hacer nada..., nos
lamentamos como niños inmaduros, negándonos a asumir las trágicas
consecuencias.
Somos de ésa manera y nunca
cambiaremos, puesto que la soberbia y al estupidez forman parte de nosotros.
Y yo no escapaba de ello.
La semana siguiente a la pelea
con Kangin, todos en la facultad
me miraban con recelo, con miedo y eso, por increíble que parezca, me aterraba.
Yo no era un matón más, no era como él; únicamente había tomado venganza por mi
pareja ¿era eso difícil de comprender? Tal parecía que sí. Los chicos al verme,
se alejaban despavoridos y las chicas me miraban con verdadero terror. Ellas
realmente no me importaban; en un pasado, quizá, me hubiese preocupado hasta el
punto de deprimirme, pero en ése instante, dudaba de que me gustasen
ciertamente, es decir, las continuaba considerando seres hermosos,
maravillosos, sin embargo, nada más que eso. Las observaba y se me figuraban
pequeños y majestuosos angelillos de porcelana y con todo..., aún así, no
lograban despertar en mí ése deseo y pasión irrefrenables que producía Jaejoong.
Tal vez, nunca sentí nada por
ellas, realmente. Posiblemente aquella fuera la explicación que tanto tiempo
busqué para mi falta de estabilidad emocional, para ésa necesidad que latía en
mi pecho y que ninguna mujer saciaba con su cuerpo y la cual, Jaejoong llenó en un solo día.
Uno nada más y para siempre.
Supongo que durante aquellos
meses mi orientación sexual estaba afianzándose, mi verdadero yo emergía de
entre las sombras y eso me causaba cierto temor. Descubrir quién y lo que eres
en verdad, no es fácil. Todo aquello implica una dolorosa transición, una ardua
lucha entre tu cerebro y eso que llamamos corazón. Entre lo que deseas y lo que
deberías desear. Entre lo que el mundo espera y lo que tú esperas para ti.
Entre el remordimiento y ésa dicha que te embarga hasta hacerte reír tontamente
al lado de la persona amada y sobre todo, es una guerra constante entre tu
familia y la sociedad junto con la religión y tu amor, al cual catalogan de
aberrante e insano. Un amor impuro que está condenado al fracaso, al repudio, a
la vergüenza eterna.
Y es entonces cuando te
preguntas qué hacer a quién seguir y obedecer. No obstante, eso para mí, estaba
bastante claro: permanecería junto a Jaejoong costara lo que me costara.
Y a decir verdad, me costó
demasiado y no me arrepiento de nada.
Recuerdo que comenzaron a
catalogarme como el nuevo líder de la pandilla de y eso me parecía ridículo. Los rumores se
esparcían rápidamente y me enfermaba el sencillo hecho de escucharlos ¿De dónde
sacaba la gente semejantes estupideces? El motivo de nuestra pelea iba desde un
ajuste de cuentas y tráfico de drogas, hasta el honor de mi virgen
hermana-quien había hecho un voto de castidad a los quince años, en la catedral
católica más grande de la ciudad y frente al Cristo crucificado que se exhibía
en la pared para recordarme mis pecados-que según las lengua viperinas de los
habladores había sido forzada por Kangin.
Eso último no se hallaba demasiado lejano de la realidad, mas ¿Por qué no
se acercaba a mí para preguntarme? ¿Por qué en lugar de ir corriendo murmullos
infundados no me enfrentaban?
Nunca lo supe.
Sin embargo, todo llegó a su
límite cuando Siwon, el tercer mejor jugador del equipo, se acercó a mí a la
hora del almuerzo para exigirme que renunciara al equipo, que cediera mi lugar
a un “verdadero hombre”
ya que no podían seguir teniendo por más tiempo a un capitán que se la dejaba
meter por un pelinegro de
mierda, llorón y amanerado. En ése instante agradecí que Jaejoong se encontrase en el
teatro de la universidad haciendo lo que fuera que hiciesen allí. ¿Cómo se
atrevía ése bastardo a llamarle de semejante manera? Quise partirle la cara
como a Kangin, pero ¿no significaba
eso caer en su ridículo e infantil juego? ¿Si iniciaba una riña, no era eso
ceder y complacer sus caprichos? Podía entender lo que Siwon pretendía con sus
palabras: hacerme perder el control y que el entrenador me expulsase de una vez
por todas, pues ya me había amenazado con ello siete días atrás.
“Yunho, me
había dicho, ni una pelea más o estás fuera. Me vale
un coño el motivo por el cual enviaste a ése muchacho al hospital. Si tanta ira
llevas dentro ¡sácala en el jodido campo y no fuera de éste! Eres mi mejor
hombre, no me hagas perderte”. Y procuré obedecerle.
—Busca al entrenador y reúne
al equipo— respondí con una sonrisa a Siwon. —en una hora nos veremos en el campo.
Someteremos mi cargo a votación. Veremos qué sucede, ahora déjame en paz, éste
maricón debe alimentarse, después de todo.
Él me miró contrariado por mi
actitud pacífica y se alejo dudoso ¿Pensaba acaso que le iba a atacar por la
espalda? ¡Pero qué estupidez! Yo soy de los que afronta los problemas con la
cabeza en alto, de frente, sin intermediarios y sin vacilaciones.
Respiré profundo para
apaciguar mi ánimo alterado y proseguí con mi almuerzo, el cual Jaejoong había preparado como
agradecimiento por no sé qué cosa. Tenía por costumbre agradecerme por todo y
eso me avergonzaba, pues, era yo quien debía más de lo que le era posible
entregar. Y jamás había forma alguna de pagarle tanto amor y entrega hacia mí.
Levanté la cabeza y le vi cara a cara. Estaba de cuclillas, sonriendo
mientras me extendía una nueva soda la cual no rechacé.
Coloqué la comida a un lado y
halándole de la mano le hice caer sentado sobre mis piernas. Él se sonrojó súbitamente
cuando le mordí el cuello-dejando marcas que se amoratarían unos minutos
después, debido a la palidez de su piel-y gimió tan bajo que casi no pude
oírle. No me interesó ni un poco que un par de chicas nos mirasen con asombro,
con tristeza, como si algo les hubiese hecho perder las esperanzas con respecto
a alguno de nosotros, ni que la única pareja homosexual-declarada-que conocía
chillara agudamente como pequeñas niñas histéricas a punto del colapso. Y mucho
menos reparé en la mirada cargada de aborrecimiento y vergüenza que me dirigía YunHye. Yo no precisaba más
que el contacto de Jaejoong,
necesitaba de él para sentirme con la fortaleza necesaria para encarar mi nuevo
problema y mi posible partida del equipo.
No requería más que un beso de
su parte para sentir que el alma me volvía al cuerpo y por ello, tomándole del
cuello acerqué nuestros rostros y le besé. Lo hice con calma y al final mordí
su labio inferior para que me cediera el control de su boca. Le besé sin que me
concerniese nadie más que su persona y cuando le escuché jadear mi nombre le
dejé libre. Él me sonrió murmurando un te amo que me llenó el pecho de calor y
supe que la hora de confrontar a mis compañeros de juego y a los cuales supuse
mis amigos había llegado.
No dije nada, solamente caminé
con él de la mano hacía el campo de entrenamiento donde debían estarme
esperando y Jaejoong pareció entenderlo.
Agradecí su silencio y todavía más que no me soltase en ningún momento.
Al llegar, todos nos miraron
sorprendidos y mi pequeño bajó la cabeza, escondiendo sus ojos tras el
flequillo de su cabello que en ése tiempo-y gracias a Kangin-le llegaba poco más
abajo del cuello.
— ¿Y tenías que traer a la
dulce princesa contigo? ¡Esta es una reunión para hombres, no para maricas come
vergas!— dijo Siwon con
desdén y le vi con antipatía. Jaejoong apretó
mi mano con fuerza y le acaricié la misma con el pulgar, buscando calmarle.
Pensé en responderle como se merecía, no obstante, la voz del entrenador me
hizo callar.
— ¡No sé para qué mierdas me han
citado aquí— exclamó con el ceño plegado en clara demostración de enojo. Y eso
no era bueno para nadie. Ése hombre cuando se lo proponía era peor que Satanás.
—pero no toleraré ésa clase de comentarios en mi presencia! Ése niño que ven
allí— continuó señalando a mi pareja — ¡es tan o más hombre que cualquiera de
ustedes, señoritas, porque se necesitan pelotas-y unas muy grandes-para admitir
ser homosexual en un mundo jodido como éste y si no pueden entenderlo, pues que
lástima! Y Yunho no es nada distinto a
un humano enamorado de otro ¿entienden o debo ser más explícito con los
pequeños geniecillos bromistas? Mi único hijo, también es homosexual y un
maravilloso fotógrafo que comparte su vida con un modelo internacional.
Naturalmente, yo quería que mi pequeño, al crecer, fuese un gran jugador de
futbol y me llenase de nietos, pero él deseaba otra cosa y se lo respeto.
Ahora, si hay algo que detesto es ése tipo de comentarios fuera de lugar, ya
que, he visto sufrir a mi hijo debido a ellos ¡Y ninguno de ustedes, escúchenme
bien, maricas de mierda, está exento de pasar por una situación similar, y si
no son ustedes serán sus hijos, piénsenlo!
Todos guardamos silencio.
Entonces, ése hijo del cual nos hablaba con tanto orgullo ¿era gay? No podía
creerlo. Siendo el director un hombre sumamente estricto, me lo esperaba
todo..., todo menos eso.
El hombre nos miró y asintió
con la cabeza mientras le sonreía Jaejoong, quien
le devolvió el gesto tímida y felizmente. Y yo exhalé aliviado. Que mi ejemplo
a seguir-después de mi padre-, no me juzgase como el resto, me quitaba un peso
enorme de los hombros. Él volvió su rostro a mí y supe que pedía una
explicación a la improvisada reunión.
—Entrenador— hablé dudoso de
mis propias palabras —he escuchado que algunos de los chicos no me consideran
apto para continuar como capitán, de hecho, no sé si quieren que siga como
parte del equipo debido a mi relación con Jaejoong. Tal parece que el hecho de
que sea “un maricón”, como escuché que me llaman actualmente, les contraría y si
la solución a éste embrollo es que termine con él, pues..., lo más prudente es
que renuncie al equipo. No pretendo dejarle únicamente porque algunos lo
quieran así. Es mi vida y yo decido qué hacer con ella. Ésta es mi jodida
relación y si no les gusta, no planeo terminarla por ello. Fue por eso que le
traje conmigo ¡Renuncio al equipo y me voy con Jaejoong, tan sencillo como eso!— Jaejoong palideció y negó con la
cabeza. Le oí murmurar un débil “no” que me partió el alma, mas, mi decisión ya
estaba tomada.
— ¡Joder Yunho, sí que le quieres!—
intervino Changmin, el mediocampista y
fijé confundido mis ojos en él, pero éste giró la cabeza para ver detenidamente
a Jaejoong y una sonrisa que no
comprendí surcó su cara. —chico si has conseguido que La
Bestia, quiera dejar el equipo sólo por ti, eso no quiere decir
más que una cosa: te ama y deberías estar orgulloso de ello. Digo, Yunho, se negó a dejarnos
cuando su padre se lo exigió debido a que estaba bajando las notas por entrenar
como un poseso y sin descanso alguno...
Mi pequeño levantó el
semblante y sus orbes estaban llenos de lágrimas. Asintió y se aferró nervioso
a mi brazo y Changmin continuó: —Igualmente
¿quién soy yo para decir nada? Mi hermanita es lesbiana y no me gustaría que le
expulsaran del grupo de teatro exclusivamente porque le gustan las vaginas y no
los penes ¡sería sumamente ridículo! Además, Sasha, la encargada del vestuario,
dice que eres una monada de niño. Me ha hablado tanto y tan bien de ti, que
siento que te amo sin conocerte— bromeó y todos reímos; todos excepto Siwon. —Por mí, no se
preocupen, tienen mi apoyo, siempre y cuando no follen en las duchas o algo
así..., tengo suficiente traumas con Sasha y su noviecita comiéndose la boca en
mis narices.
Jamás imaginé escuchar algo
como eso, sin embargo, lo que me conmovió fue ver como uno a unos mis compañeros se sumaban a Changmin y nos apoyaban..., y a su vez
contaban anécdotas familiares: padres borrachos, madres prostitutas, hermanos
drogadictos, primos homosexuales y un sinfín de cosas que ignorábamos unos de
otros, pero que el entrenador parecía conocer al cien por ciento.
Y a final de cuentas, no tuve
que ceder a nada. Eso me hizo sumamente feliz. Conservaría mis dos más
preciadas posesiones: el deporte y a mi pequeño Jaejoong. ¿Qué más podía desear? Quizá
que mis padres pensasen igual a mis amigos o que al menos, YunHye, mi gemela, me apoyase en lugar de criticarme y darme
la espalda.
Después de eso, las cosas
fueron en mejoría. El entrenador estaba satisfecho con mi rendimiento y mis
amigos compartían con Jaejoong más
seguido. Changmin y Sasha almorzaban con
nosotros, muchas veces se sumaba alguno de mis compañeros y en aquellos
momentos éramos como una gran familia feliz. Asimismo, Jaejoong, durante los
entrenamientos, aguardaba sentado en las gradas o gritaba alguna que otra
cosilla para brindarme apoyo. Como en el pasado. Y todos reían alegremente de
sus ocurrencias. Le habían tomado cariño y lentamente se transformó en la dulce
mascota del equipo.
En otras oportunidades se
aparecía junto a Sasha con bebidas y comida para todos y ya ninguno se quejaba
cuando le besaba frente a sus ojos.
“¿Qué más da? Ya nos hemos acostumbrado.
Decían entre risillas y bromas. ¡Nos avisan cuando el bebé esté en
camino!”. Y Jaejoong se
coloraba hasta las orejas.
Si alguno de ellos hubiera
sabido lo acertado que estaban, sobre seguro, no habrían reído como lo
hacían..., y yo no me lo hubiese creído. ¿Un hombre embarazado? ¡Imposible!
Pero lo imposible se convirtió en un precioso milagro. Dos milagros,
ciertamente.
Una mañana, mientras caminaba
por los pasillos, me fijé en algo que no me agradó ni un poco: mi pequeño
conversaba animadamente con un muchacho japones al que jamás había visto y eso encendió la
chispa de los celos en mi ser. Estaban demasiado juntos para mi gusto y mi
pareja lucía más contenta de lo cotidiano.
¿Quién era ése hijo de puta
que se recarga en el hombro de Jaejoong y le
hablaba tan íntimamente al oído? No pude evitar sentir rabia y sabía
perfectamente que a Jaejoong no le
agradaría lo que estaba a punto de hacer, mas, me era inevitable ser así de
protector con él. No obstante, ésa siempre fue mi naturaleza: soy en exceso
sobre protector y no me arrepiento ni avergüenzo de ello. ¿Por qué habría de
hacerlo? Mi padre me enseñó a cuidar de los míos a toda costa. Los verdaderos
caballeros resguardamos con la vida a quienes amamos.
Me acerqué con discreción aunque realmente lo que me apetecía era ir corriendo y llevármelo del brazo, no obstante, no deseaba avergonzarle ya que jamás me lo hubiese perdonado.
Me acerqué con discreción aunque realmente lo que me apetecía era ir corriendo y llevármelo del brazo, no obstante, no deseaba avergonzarle ya que jamás me lo hubiese perdonado.
Jaejoong era una ternura de ser humano
y cuando lo quería sacaba a relucir un carácter avasallador que me fascinaba.
Amaba hacerle enojar, pero, en ése momento, no me era propicio.
— ¿Qué haces?— le pregunté
colocándome a su espalda y besándole en la mejilla. Adoraba ver ésa expresión
de sorpresa: ése sobresalto que coge su cuerpo cuando le tomo de la cintura sin
que me vea llegar.
Él volteó con lentitud y mi
corazón se oprimió. ¡Demonios la había jodido, le había asustado!
“¡Un momento!-pensé-¿Por qué debería estar asustado si no
hacía nada malo? ¿O será que...?”. Sacudí la cabeza tratando de
disipar las dudas que se aglomeraban en mi cerebro y enfoqué mi vista en ése
chico que me observaba fijamente. Retándome.
— ¿Yunho?— murmuró y algo me dijo que Jaejoong efectivamente estaba
nervioso.
—Sí, soy yo ¿Quién más podría
ser? Y bien..., enano ¿me dirás que haces aquí?
—Bueno... ¿recuerdas la obra
de teatro que se estrena el lunes?— confirmé con un gesto y el habló de nuevo,
todavía más agitado —pues hablábamos sobre ello. Hyde será Hamlet y nos poníamos de acuerdo
para los próximos ensayos.
— ¿Hamlet, eh?— murmuré
extendiéndole la mano. Aquello no me gustaba nada —Yunho— dije y él la tomó con cierto recelo.
—Hyde— respondió con voz ronca que me pareció sencillamente detestable.
Le ignoré y volví la vista a
mi pareja, que jugueteaba con las manos dentro del suéter negro que le quedaba
demasiado grande y aún así, insistía en usar porque había sido mío en un
pasado.
Hyde también me ignoró y le habló con
gentileza: —Entonces, Jaejoong ¿Nos
vemos en la tarde? ¿A las cinco te parece bien?— Jaejoong asintió lentamente.
—Es que tenemos ensayo— agregó
mi pequeño antes de que pudiese preguntarle nada.
—Muy bien..., Yunho, fue un placer. Nos
vemos, Jaejoong— culminó tomando su
barbilla y sonriéndole al mirarme de manera desafiante.
Ése maldito japonés estaba
muerto.
—Cuídate— tartamudeó Jaejoong escondiendo la cara de
mí.
—Sí,Hyde... ¡Cuídate!— hablé desde mi ira,
empezando a caminar e indicándole a Jaejoong, con
un gesto que me acompañase. Tomé su mano; todos nos siguieron con los ojos y a
pesar de que me sentí un tanto extraño, no le di la menor importancia. Él
era mío, eso ya no estaba en discusión y debían acostumbrarse.
— ¿Quieres un helado?—
interrogué pasando mi brazo por su espalda y sujetándole como si él pudiese
escaparse en cualquier minuto.
Ciertamente el temor hacía
estragos en mí. Sin embargo, su mirada iluminada por la emoción hizo
desaparecer a mis demonios. Él sólo me miraba a mí de ésa forma, a nadie más y
eso me tranquilizaba. Pero entonces su mirada mutó y supe que tendría
problemas. Y unos enormes.
—No creas que ya olvidé lo de
hace rato— murmuró aferrándose a mi brazo. Y temblé en mis adentros.
—No tengo idea de qué hablas,
cariño.
— ¡Oh! ¿En serio? ¿No eran
celos eso que destilabas? Como sea, Yunho, ahora
deberás comprarme algo que me guste y mucho..., si es que quieres que te
perdone.
¡Ah, divino chantaje! Reí
aliviado y él me besó murmurando que en su vida no había espacio para nadie más
que yo.
Aquél día lo rapté y le
obligué a no volver a clases. Aunque la verdad, no tuve más que decirle lo
mucho que le extrañaba para que se decidiera.
Estaba perdidamente enamorado
y el mundo lo notaba, sobre todo porque mi sonrisa bobalicona me delataba sin
pudor. ¿Y qué? ¿A quién le importaba? Yo era feliz al mirarle recorrer las
tiendas emocionado, buscando algo que le agradase y fue entonces cuando lo vio:
un enorme perro de peluche, que según lo que podían apreciar mis ojos negros,
era un oso..., no obstante, con la llegada de nuestros hijos, descubrí que se
trataba de un conejo. Un bastante peculiar conejo que sinceramente no me gusta,
en absoluto.
Pero él era feliz y eso
bastaba para que yo lo fuese también.
Muchas veces, durante aquellos
años, quise que actuara conforme a su edad, mas, al final, al sentirlo tan
frágil y mío, ésa estúpida idea desaparecía. Y con esto no intento decir que
fuese un sonso inmaduro puesto que no lo era. Jaejoong sencillamente tenía un gran corazón
y siempre fue capaz de sonreír en cualquier momento, de vivir sus emociones y
sentimientos al máximo y sin sentir vergüenza de ello.
Él era todo lo que yo no pude
ser y le agradecía a quien quiera que fuese el que me permitía vivir, por
tenerle a mi lado...
muy bien lo que hizo el entrenador de Yunho de defenderlos. así se hace.
ResponderBorrary Yunho celoso es de risa.
muchas gracias por el capítulo
pos me paro y le aplaudo al entrenador XD!
ResponderBorrarque bien que el entrenador los haya apoyado y defendido y su equipo también. que bueno que se haya quedado yunho :3
yunho celoso? que novedad jaja me encanta cuando es posesivo con jaejoong :3 <3
Gracias sandra..! me encanta esta historia (*3*)/
o que bien serán padres de gemelos
ResponderBorrary bien por yunho que hizo que respeten a jae
y la ayuda que les dio el maestro para que todos los dejen de juzgar y los respeten
y yunho siendo celoso que raro a el casi no se le dan los celos ja
si ala menor provocación ya esta echando humo
mejor que controle sus celos o se enfermara un día por que se le derramara la bilis
tan lindos los dos >-<....
ResponderBorrarYh vive su amor sin problrmas, todas las cosas son adaptables a ellos de a pocos... sólo falta la familia y están más que bien...
ResponderBorrarYh siempre sera receloso con lo que ama y sobreprotector :)
Gracias
Ohh~~ ame a su entrenador *0*
ResponderBorrarYunho posesivo y sobre protector me encanta
Me alegro que el entrenador los haya defendido awwwwwww
ResponderBorrarYunho se puso celoso
Pero antes de ello Hyde es quien creo que es *w* si es asi me derrito
gracias x tan bello capi
sayoo n.n
Fue tan lindo que les dieran su apoyo los compañeros del equipo sonó siwon esperó no intente hacer nada malo nas adelante y que bonito lo de los BBS se verán tan lindos
ResponderBorrarQue hermoso amor el que tienen y que afortunadamente después que fueron insultados con tantos comentarios insanos ellos valientemente lo afrontaron y lo que dijo el entrenador hizo entender a todos que no somos nadie para criticar y que nadie esta excento de tener o conocer a alguien con diferente problemas que son criticados por gente tonta, que no sabe hacer otra cosa más criticar.
ResponderBorrarYo los amo <3 mira que estar dispuesto a dejar algo que te apasiona por la persona que amas :)
ResponderBorrarMe conmovio mucho la historia del entrenador, al menos ahora YunHo esta seguro de que tiene maximo apoyo en su equipo
sigo leyebdo ya me atrapo esta historia
jajajaja ame la intervencion tan unica de Changmin :) bueno era de esperar que dijera algo como eso, siempre Changmin tan él jajajaja.
ResponderBorrarMuy bien Yunho debes dejarle bien en claro a ese tipo que Jae es tuyo y que nadie te lo va a quitar
¡Wow! Que buena onda de parte del entrenador haber apoyado a Yunho, eso definitivamente le hizo bien a Yunho :3
ResponderBorrarSe me hizo bonito de parte de sus compañeros de equipo que lo apoyaran, eso sí es amistad :')
Hahaha claro que sus a compañeros les comenzó a agradar Jae Cx ¿a quien no le agradaría?
Como hay gente de mente cerrada, lo bueno es que al final todo salio bien
ResponderBorrarNo se porque Hyde no me cuadra en la ecuacion xD... Espero y no cause problemas
Aaah ya quiero saber como paso lo de los hijos!!
Gracias
un aplauso para el entrenador!
ResponderBorraryunho celosito pero le gustan los "divinos chantajes" de joongie