CAPITULO 7
—Muy bien,Yunho, abre la boca que ahí
viene el avioncito— canturreaba
Jaejoong aquella tarde en la cual le rapte, acercándome una cuchara
cargada de helado. Sonriente y con ése brillo en los ojos que me indicaba que
no se vería satisfecho hasta verme comer junto a él.
—No quiero— contesté soplando
un mechón de cabello que me estorbaba. Por aquellos tiempos, me lo había dejado
crecer un poco, de manera que me llegaba un poco más abajo del mentón. No tenía
por costumbre preocuparme por mi manera de peinar, de modo que lo usaba un
tanto revuelto. Jaejoong solía
decirme que mi cabellera se parecía a mí: ambos éramos rebeldes.
Supongo que en eso tenía
razón. Jamás fui del tipo obediente ni sereno. Si algo me disgustaba, hacía
erupción como un volcán y frenarme se hacía una misión imposible.
— ¡Oh! tú te lo pierdes... Por
cierto, mañana se cumple un año más desde la muerte de mamá ¿Quieres ir conmigo
a visitar su tumba?— comentó de un momento a otro, como si me estuviese
hablando de su franelilla nueva. Lo observé contrariado y descubrí que la
tristeza velaba sus ojos y unas perladas lagrimillas amenazaban con escapar de
ellos.
No comprendía por qué
pretendía ser fuerte, por qué se obstinaba en demostrarme que poseía una falsa
fortaleza que en lugar de ayudarle en algo, le sumía en la depresión. ¿No
entendía, yo sería fuerte por los dos, que ante mí no debía fingir más? —Claro.
Le llevaremos flores ¿te parece? Un inmenso ramo de rosas blancas y camelias.
—Gracias— musitó y sonrió de
nueva cuenta — ¿seguro que no te apetece? Está bueno y tiene fresas..., tus
favoritas.
Suspiré. Otra vez estaba
evadiendo el tema, mas, ¿qué otra cosa, que no fuera apoyarle, podía hacer yo?
Únicamente esperar sintiéndome un completo inútil. —Si tú insistes— tarareé
siguiéndole el juego y acercándome hasta él para lamer la comisura de sus
labios. Y como de costumbre se avergonzó repentina y divinamente. Los colores
se le subieron a las orejas y desvió la cara hacia el lado contrario, evitando
verme directamente a los ojos.
— ¡Tonto, no hagas eso aquí!—
balbuceó y yo reí. — ¡No te rías,Yunho!
Detesto que las chicas me miren como si les hubiese arrebatado algo de la
manera más horrenda. Yo no hice nada malo ¿verdad? Es decir, tú y yo...
¡Ah, pero que tierno podía
llegar a ser!
—Eres mi pareja y puedo besarte
cuando me venga en gana y donde yo quiera— respondí y Jaejoong abrió sus preciosos
ojos con asombro. —y si a las mujeres no les gusta, pues ¿qué importa? Deberán
acostumbrarse a que un par de hombres tan guapos como nosotros no se fijen en
ellas, y que prefieran amarse, en lugar de amarlas.
Él asintió pausadamente y se
levantó de su asiento inclinándose hacia mi lugar. Me besó tan tiernamente que
me sentí aliviado y todavía más dichoso que antes. Exhaló suavemente y le
dirigió una mirada fugaz a una muchacha rubia que llevaba más de quince minutos
observando cada uno de nuestros movimientos. Ella inclinó la cabeza apenada y Jaejoong rió bajito, como el
niño vivaracho que era cuando le apetecía serlo.
Negué con la cabeza e
invitándole a caminar, le tomé de la mano..., a él y a su odioso amiguito de
felpa.
Jaejoong siempre ha sido un hombre
celoso, pero a diferencia de mí, sus celos le avergüenzan y es por ello, que en
lugar de enfurecerse y cometer locuras, actúa como un gatito asustado o como un
pequeñín travieso después de cometer alguna maldad.
¡Y qué perversidades las que
hace cuando uno menos se lo espera!
Ésa es una de las tantas cosas
que amo de Jaejoong. Creo que no existe
alguna cosa que no ame de él. ¿Y cómo no hacerlo si es perfecto? Tan maravilloso
como el mismo cielo en toda su plenitud, como el mar en su inmensidad. Como las
estrellas que vemos juntos de vez en cuando y bajo las cuales nos hemos besado
infinitud de veces. Es tan perfecto que jamás me sentiré merecedor de su amor
ni de los diminutos detalles-ante los ojos del resto de la humanidad-con los
que me colma de alegría. Nunca me sentiré digno de sus sonrisas, ni de sus
miradas discretas y cargadas de deseo, de sus caricias, ni de las dulces
palabras que murmura cuando le hago el amor. Y aunque sé que no merezco nada de
su parte, debido a mis errores, lo quiero todo de él. Todo lo que pueda
ofrecerme y asimismo mi mayor anhelo es entregarle la Luna si me la pide,
puesto que mi alma fue suya desde el momento en el cual le vi de pie por primera
vez frente a mí.
Desde la primera vez que me
habló con su vocecilla serena y melodiosa.
Aquélla tarde fuimos directo a
su departamento, ya que me había propuesto pasar toda la noche a su lado para
mimarle, hacerle de cenar y ver una película juntos. Anhelaba pasar el mayor
tiempo posible a su lado, pues cada vez que recordaba el rostro de Hyde, mi corazón se arrugada
dolorosamente y algo me decía que mis días junto a Jaejoong estaban contados.
Era un malestar que me
invadía, un vacío estomacal y un desasosiego abrumador. Tenía miedo, mucho
miedo, he de admitirlo. ¿Cómo no tenerlo si mi pequeño era toda mi vida?
La razón de mi existencia, el motivo por el cual me esmeraba en ser el
mejor cada día. No ansiaba más que agradarle, que se sintiera orgulloso de mí.
Pero ése sentimiento estaba allí, atormentándome sin piedad, riendo cruelmente
de mí, gritándome que le perdería para siempre y..., si eso sucedía, si Jaejoong me dejaba ¿Qué iba a
ser de mi persona? Yo no imaginaba una vida lejos de él. No lo quería ¡me
parecía odioso el simple hecho de pensarlo! No obstante, existía la posibilidad
de que Jaejoong me dejase por alguien
mejor y el universo me decía que ése alguien era Hyde, ése detestable japones con cara de de Adonis,
quien aparentemente pretendía monopolizar el tiempo de mi pareja y eso no lo
iba a permitir.
No me daría por vencido sin
antes luchar.
Fue por ello que ésa tarde, le
pedí a Jaejoong que faltara a los
ensayos. Sólo por un día, uno nada más, y él gustoso aceptó. Creo que conocía
mis temores, mis vacilaciones..., esos fantasmas que me asechaban aún estando
en su compañía.
—Te necesito—murmuré afligido
apenas estuvimos dentro de su morada al momento en el cual, también, le
abrazaba posesivamente y le besaba ávido. Él me correspondió con gracia propia
de su persona, pretendiendo calmarme. Diciéndome por medio de su silencio y
caricias que nadie más que yo le tendría, que yo sería su dueño eternamente
porque él era el mío. Que nadie en la vida tocaría su cuerpo ni le haría el
amor..., nadie más que yo.
Sin embargo, mi alma
continuaba inquieta, dolida, anhelante de su cuerpo, de su espíritu, de todo
cuanto Jaejoong representaba. Todo mi
ser clamaba por su presencia, le llamaba entre lamentos mudos y lágrimas
invisibles.
Yo iba a perderle. Ése se
volvió mi nuevo y constante pensamiento. Uno que me torturaba despacio y sin
piedad.
—Vamos,Yunho— me dijo al oído
después de haberme tumbado sobre el colchón. —no me iré..., no me iré, mi amor.
No lo haré— y yo le creía, mas, mi corazón se empeñaba en decir lo contrario.
Aquellos fueron los peores
instantes de mi vida.
Pero entonces Jaejoong retornó a mis labios y
mis pesares desaparecieron. —Te haré el amor— continuó y por un momento le
admiré tan seguro de sí mismo que me sentí como un niño nuevamente.
Por lo general yo solía
hacerle mío, tomar la iniciativa era cosa propia de mí..., y con todo, ésa
tarde fue distinto.
Percibí su lengua húmeda sobre
mi cuello y cerrando los ojos suspiré. Le escuché reír tenuemente como siempre
y me relajé. —Eso es— siseó y sus manos comenzaron a desnudarme con parsimonia.
Me mordió en la clavícula mientras pronunciaba un “así ya todos sabrán que eres mío”, que me
arrancó una sonrisa y volvió a morderme en diferentes partes del cuerpo,
siempre concentrándose en el cuello y pecho, como para que cuando tuviese que
quitarme la camisa en las duchas, todos supiesen que yo era Territorio
De Jaejoong y de nadie más.
Descendió lentamente hacia mis
muslos y succionó con fuerza. “Allí
está dejando moretones”, pensé, pero no dije nada que le hiciese
sentir incómodo. Sin embargo, no me fue posible contener un gemido placentero
cuando su lengua inquieta se paseó por mi virilidad. ¿En qué momento me había
desvestido por completo? Eso es algo que nunca sabré. Sopló sobre mi glande y
su dedo índice lo palpó con curiosidad, como si de un juguete nuevo y
maravilloso se tratase. Le vi dudar unos segundos e intenté detenerle, mas, un
nuevo jadeo me lo impidió.Jaejoong me
estaba haciendo una felación. Lucía inseguro y, con todo, no se detuvo. Su
lengua se enroscó sobre mi bálano y continuó en su descenso hacia mis gemelos,
los cuales mordió delicadamente. Su mano empuñó mi hombría y emprendió una
dócil oscilación que me volvía loco.
Elevó la mirada y se retiró el
cabello de la frente. Verle fue como ver
a un erótico ángel oscuro. Puro, inocente y paradójicamente tan pecador como lo
era yo. Se irguió relamiéndose los labios con felina sensualidad y se dedicó a quitarse la ropa en
silencio frente a mí.
¡Oh Dios, mi pequeño era una
agradable caja de sorpresas! Tan fastuoso y apasionado. Tan perfecto como una
figura esculpida en mármol y con el alma más noble que he conocido. Una mezcla
perfecta de simpatía e inocencia y pasión carnal.
Se subió a la cama y gateando
se situó encima de mi cuerpo con una pierna en cada lado. Pasé dificultosamente
la saliva a través de mi garganta reseca y él lamió mis labios entreabiertos de
una forma provocativa. Me estaba seduciendo. Estiró la mano hacia la mesita de
noche y vi lo que buscaba: un lubricante que habíamos comprado para hacer más
placentero nuestros encuentro sexuales.
Desde la primera vez que
estuvimos juntos,Jaejoong se
mantenía preparado para mí..., por si se me ocurría tener sexo sorpresa con él.
Se lo entregué y me agradeció
con una sonrisita deslumbrante. Untó mis dedos con el lubricante y se pegó a mi
cuerpo para hacerme menos dificultosa la tarea de dilatarle. Y si bien, no
siempre era necesario, le gustaba que lo hiciera. Le hacía sentirse mimado.
Se mordió el labio inferior y
me tomó de la mano para que me detuviera. Le admiré expectante. En ése momento,Jaejoong se incorporó y se auto
penetró lentamente. Cuando estuvo listo, guió mis manos hasta sus caderas y se
movió sobre mi sexo como un experto jinete. No pude soportarlo y le tomé de la nuca
para unir nuestros labios en un beso tan apasionado que ambos gemimos en la
boca del otro.
Jaejoong subía y bajaba afianzando
nuestro contacto.
La vista se me nubló y sentí
que me desvanecía en millones de pedazos.
Había llegado al orgasmo
dentro, en su interior, una vez más.
—Te amo— jadeé y él se echó a
mi lado. Le abracé y nos mantuvimos así por unos minutos.
—Pero yo te amo más— respondió
y carcajeó como cada vez.
—Sí, tú me amas más.
Jaejoong jugueteó con los dedos en mi
pecho, sobre una de las tantas marcas que habían dejado sus dientes y la besó
como si eso fuese a borrarla.
¡Ah! Pero yo no quería que
desapareciera; ansiaba presumirla ante mis compañeros de equipo, en especial
ante Siwon, quien según las
palabras de Changmin, había fijado sus asquerosos
ojos en mí. Aquello me pareció aterrador de sólo escucharlo, no obstante, el
tiempo me hizo ver que era verdad.
El sonido de mi celular me
hizo salir del ensimismamiento en el cual me hallaba. Al revisarlo, mi pulso se
aceleró y miré a JaejoonG con
una mueca de dolor.
Debía dejarle solo ésa noche.
En la pantalla brillaba un
mensaje de mi padre que decía: “Necesitamos
hablar. Vuelve a casa ya...”. Y algo dentro de mí me dijo que lo
que se me avecinaba era el fin de todo. El propio infierno...
por que no los dejan ser felices y por que tiene que estar metiendo la cuchara siwon estoy segura que el ya le fue con el chisme al padre de yunho y este a lo mejor quiere separarlos por eso el presentimiento de yunho que se separara de jae ojala y su amor sea tan fuerte que no los separe nadie ni siquiera su propio padre
ResponderBorrarmi Dios, Yunho es tan inseguro aún del amor de su Jae, me da pena que no puede ser realmente feliz y disfrutar del amor que se tienen.
ResponderBorrarahora el padre qué querrá?? se avecina tormenta.
gracias por la actualización
Es hora de enfrentar a la familia... argggg... que no halla mucha imposiciones por parte de los padres de YH... Gracias
ResponderBorrarerótico ángel escuro , experto jinete con esa palabras que yunho decía sentía que moría (*jj*)
ResponderBorrarUUYY..!! el papa y ahora que pasara ..?? espero que nada malo...
dios!!!!!!!!!!!!!!!! ....gracias por actualizar
ResponderBorrarAlgo me dice que nada bueno se viene
ResponderBorrarwaaaaa seguire leyendooo
Ahora el padre de Yunho que querrá? Ojalá no sea nada malo, y Siwon que los de tranquilos. Su relación es tan hermosa que yo creo que les da envidia. Gracias
ResponderBorrarnooooooo ojala no sea nada malo y que ellos puedan seguir juntos :( auqnue de seguro que algo va a pasar por lo temores que Yunho esta teniendo ....
ResponderBorrartendre que leer el siguiente capitulo para enterarme ....
Yunho y sus inseguridades Cx Jaejoong siempre tan lindo queriendo hacer sentir a Yunho bien igual que YunHo a él <3
ResponderBorrarEspero que lo que le vaya a decir su papá a Yunho no haga realidad sus presentimientos :'c
Dioooooos nooo!!! Porque siempre debe de haber algo que arruine la felicidad de estos dos?, espero que no sufran tanto.... Heeey sera que ya me estan dando indicios del mpreng? Ya prontito?
ResponderBorrarSolo me queda seguir leyendo
Gracias n.n
crei por un momento que yunho era seguro de sus sentimientos, pero por cualquier cosa lo hace dudar enseguida!! tendria que ser más firme, jae siempre le esta demostrando que nunca va haber nadie más que el en su vida!
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