CAPITULO 9
Mi existencia se redujo a la
nada misma. Cada día la situación se tornaba más y más ardua para mí y la vida
ya no me resultaba tan placentera. Me sentía atrapado en un laberinto sin
salida y ver a Jaejoong a lo
lejos, cada vez más distante, era mi odioso castigo. Uno demasiado inhumano.
Comencé a creer que Dios realmente existía y se divertía al causarme
sufrimiento. Yo era su juguete predilecto. Un sucio muñeco desgastado y a punto
de romperse irreparablemente.
Mis padres, de un minuto a
otro, comenzaron a dirigirme la palabra de nuevo, insistiendo en que debía
volver con ellos, pero me negué a sus inadmisibles proposiciones. Estaba
herido, dolido y confundido como no lo estuve de ningún modo ¿Qué sentido
poseía ahora lo que había conocido? Había recuperado, de una forma u otra, a mi
familia, sin embargo, perdí en el proceso a la razón por la que una vez quise
ser mejor. Jaejoong ya no se encontraba
junto a mí, ya no era mío y eso me mataba.
Amarle me hacía daño.
¿Por qué, me preguntaba sin
hallar respuesta alguna, el destino-si es que tal cosa existía-me arrancaba una
parte de mi alma sin misericordia? ¿Por qué mi pequeño se iba dejándome sumido
en un mar de confusiones y tristeza? ¿Por qué no volvía a mis brazos diciendo
que era un error, una estúpida broma infantil; que era un sueño? ¿Por qué no me
despertaba con un beso o una caricia, como cuando amanecíamos uno al lado del
otro? ¿Por qué no me devolvía las ganas de subsistir? ¿Por qué no venía y
me llenaba el espíritu con sus sonrisas otra vez? Yo estaba dispuesto a
perdonarle, a comprenderle..., a olvidar. Estaba dispuesto a empezar una nueva
vida a su lado desde el principio, dejando atrás el sufrimiento de ambos.
Quería tantas cosas que no llegaron durante aquellos amargos días. Y
conjuntamente, ya no deseaba nada más que desaparecer para siempre, dejar de
sentir eso que me oprimía el corazón tan fuertemente. Abandonarme en los brazos
del olvido.
Me encontraba verdaderamente
deprimido. Me sentía solo, desamparado, sin valor, sin nada más que la soledad a
la que me había condenado Jaejoong y la
cual me atormentaba sin tregua.
Cerraba los ojos y únicamente
podía verle a él como en el primer día: sonriente, alegre, hablándome con
dulzura, mirándome fijamente y asintiendo ante mis explicaciones. Invitándome a
almorzar juntos en las gradas del campo. Amándome con locura.
No podía, me negaba a creer
que lo nuestro hubiese terminado como lo había hecho. Me rehusaba a pensar que
los rumores sobre su relación con Hyde eran
verídicos. Yo..., yo no quería que fuera verdad. Pero entonces le miré aquélla
tarde en el teatro y la realidad me golpeó en la cara violentamente: ahí estaba
él, conversando Hyde,
riendo de lo que fuera que le estuviese diciendo. Ése hombre le acariciaba los
mofletes y la frente con ternura propia de una pareja, le murmuraba cosas al
oído y Jaejoong asentía
tímidamente. De un momento a otro le abrazó y mi pequeño hundió el rostro en su
pecho, como si llorase de emoción. Aquello fue lo último que vi antes de correr
fuera de la universidad sin un rumbo fijo.
Fue tan difícil admirar ésa
aberrante escena. No lo soportaba, no me era viable hacerlo. Quería devolver el
tiempo y así evitar conocerle, impedir enamorarme de él..., no obstante, eso
era más que imposible. Yo le amaba y él me había olvidado demasiado rápido.
La depresión se había
apoderado prontamente de mi alma lastimada. La verdad, no me importaba ya
vivir, no le encontraba el sentido. Solamente me preguntaba si todavía
pensaría, Jaejoong, en mi
¿Recordaría que existía o ya me había olvidado por completo? ¿Se había olvidado
de nuestras promesas y palabras de amor? ¿Se acordaría del futuro que
empezábamos a planear juntos, de los nombres que les pondríamos a nuestros
hijos, a esos que tendríamos por medio de un vientre en alquiler o de los niños
que íbamos a adoptar al culminar nuestra carrera? ¿Estaría, yo, todavía vagando
en su mente o ya me habría reemplazado Hyde? Ansié saberlo, oírlo de su boca, con
sus palabras, que me lo dijera mirándome a los ojos, que me lo gritara si
quería, pero que me hiciera salir de ése limbo mental en el cual me había
arrojado sin un mínimo de piedad de su parte. Que me hiciera ver la luz.
No obstante, en mi universo ya
no había luz que me iluminara, sólo una perenne oscuridad; tinieblas y demonios
torturadores. Nada más que eso. Estaba en el infierno.
Y lánguidamente me dejé
consumir por las llamas.
Mientras miraba nuestra
primera fotografía juntos, empecé a llorar. ¿Quién lo diría? Me había vuelto un
hombre patético y sentimental. Endeble como un niño. Me había vuelto tan
estúpido y romántico, tan amable y todo por él y aún así, de nada había
servido. Mi amor, ya no me amaba y no lo haría nunca más..., nunca más...,
nunca más. Aquellas palabras me angustiaban incesantemente. Detallé su sonrisa
con los dedos y suspiré entrecortadamente. Al menos en ése retrato Jaejoong era mío nuevamente, al
menos allí podía besarle una vez más. Al menos una. Y además, podía decirle mis
sentimientos sin que los rechazara como ésa vez.
Supuse que ése era mi castigo,
mi paga por haberle hecho aquél irreparable daño. Por haber tomado su cuerpo en
ésa oportunidad. ¿Es que acaso pensaba que Dios lo olvidaría? ¡No, claro que
no, yo todavía no había respondido por mi falta y el Señor,
me hacía ver cuán desgraciado fui con ésa pobre alma inocente!
Y pensar que nuestra última
noche juntos había sido sumamente complicada para mí, pues me debatía entre
contarle sobre mi separación del seno familiar o no, y con todo eso, no dejó de
ser mágica. Yo le había hecho el amor, había estado sobre su cuerpo como cada
vez, y él me besaba con dulzura, demostrándome lo que decía sentir.
No obstante, él había
renunciado a mí tres días después, y en ése segundo ya no poseía nada...
Mi llanto se intensificó y
mordí el dorso de mi mano angustiosamente ¿De qué me servía ser fuerte si no
estaba conmigo? ¡Detestaba no poder olvidarle! ¡Me odiaba por amarle! ¿Por qué Jaejoong no me quería, por qué
había jugado con mis sentimientos siendo estos verdaderos? Necesitaba
despreciarle, pero mi ser, todo lo que representaba gemía su nombre de una
forma lastimera.
Jaejoong...Jaejoong.
Extrañaba tanto escuchar su
voz, su risilla vivaracha, sus palabras conciliadoras. Añoraba cuando sonreía
al decir “Te amo más que a
mí mismo ¿Me amas tú?”. Ansiaba
contestarle que le amaba más que a la vida y estrecharle entre mis brazos para
besarle y hacerle mío otra vez.
Me hacía falta su calor, su
perfume, su cuerpo y esos preciosos ojos
que parecían no tener principio ni final. Esos orbes maravillosos en los que me
sumergía diariamente. Necesitaba tanto verle disgustado porque algo no le salía
como lo deseaba y gritar de emoción cuando lo conseguía
Extrañaba todo de él. Pero ¡ya
estaba bueno de lágrimas! ¿De qué me servía llorar por alguien que no me quería
a su lado? Debía ser fuerte y superar ése inmenso obstáculo... Debía aprender a
vivir sin mi pequeño aunque me costara hacerlo.
Y no encontré mejor manera que
autodestruirme poco a poco. Acabar conmigo mustiamente, como un masoquista
confeso, como un idiota. Como un muerto en vida.
Había dejado de comer lo
suficiente como para mantener el ritmo durante los entrenamientos, hablaba poco
y me sobre esforzaba, creyendo estúpidamente que de ésa forma infantil, Jaejoong, saldría de mi mente.
Por las noches, en mi empleo, procuraba trabajar más de lo acostumbrado y en
mis días libres, asistía al lugar como un cliente más para beber hasta perder
el conocimiento.
Y todos a mi alrededor se
percataban de ello. Con todo, no me afectaba ni un poco, era mi
jodida vida y nadie
más que yo tenía el derecho de manejarla. Ningún ser vivo poseía el derecho
para decirme qué hacer o cómo actuar, ni siquiera mi padre, a quien culpaba de
mis desgracias. Él ya no era mi héroe, el objeto de mi admiración, ya no era el
hombre que me había dado la vida. Papá pasó a ser un mero extraño, un sujeto
insignificante al igual que mi madre y YunHye. Mi familia no era más que
gente ajena a mi persona, ¡no les necesitaba, no requería de su apoyo! De su
maldita lástima. ¿Dónde estuvieron ellos cuando les solicité, dónde estuvieron
cuando supliqué por un poco de comprensión? Cuando más falta me hacía,
resolvieron darme a espalda y en aquél momento, cuando Jaejoong me había dejado,
retornaban a mí para ofrecerme una mano que rechacé groseramente. Yo había
vuelto a ser parte de ellos únicamente porque mi pareja me había abandonado y
eso me lastimaba. Ellos habían vuelto a quererme, ya que, lo que me hacía
distinto al resto no estaba a mi lado para convertirles en una burla social.
Era una total ironía.
La primera semana alejado de Jaejoong, se me hizo eterna. Le
veía caminar por los pasillos junto a Hyde -con quien quedaba para
almorzar cada tarde-y me sentía devastado. Les veía llegar juntos e irse de la
misma manera y mi espíritu se sumía más y más en la amargura, en especial por
la actitud de ése chico japones. Él me
miraba con menosprecio, como si yo le repugnara..., como si estuviese
cometiendo un error demasiado grande, mas ¿no era él quién me había arrebatado
el amor de mi pareja? ¿Por qué pues, me hacía sentir culpable con sus ojos
oscuros y definidos? ¿Qué mal le había hecho yo? Decidí que lo más sensato era
no hacerle caso y dedicarme a mi vida.
Pero tal parecía que la vida
se divertía haciéndome padecer.
Una tarde, mientras iba a los
baños escuché unos lamentos provenientes de uno de los cubículos, presté
atención y descubrí con asombro de quién se trataba: Jaejoong vomitaba angustiosamente y
maldecía con voz ronca y apagada. Pensé que posiblemente había ingerido algo en
mal estado. Y la preocupación retornó como un maldito boomerang a mí.
Aguardé pacientemente hasta
que hubo concluido y al salir él se quedó estático, bajó la mirada y pasó por
mi lado. Le tomé del brazo obligándole a detenerse. — ¿Estás bien?— pregunté
fingiendo naturalidad. Procurando no romperme ante sus ojos. No quería llorar
de nueva cuenta. Pero él se veía tan mal, más pálido y delgado que la última
vez. Su piel blanca se veía verdosa y bajo sus ojos se desplegaban unas
horrorosas ojeras. Algo me dijo que mi pequeño no se hallaba bien, que quizá Hyde le lastimaba.
Tormentosas ideas atravesaron mi mente. ¿Y si Jaejoong padecía de Bulimia o Anorexia? ¿Si tenía
alguna enfermedad incurable? ¿Si se había vuelto adicto a alguna sustancia? No
quise imaginarlo. Él..., él no podía...
Jaejoong me encaró y asintió mientras
se soltaba bruscamente de mi mano. —Perfectamente— dijo —pero por favor,
no vuelvas a tocarme. No soporto tu sola presencia.
Le dejé marchar con un nudo
atascado en mi garganta y al fin, las lágrimas salieron, tibias y saladas. Tan
dolorosas que creí que lloraba mi propia alma. Él me odiaba y no tenía claro la
razón. ¿Por qué no podía detestarle yo de igual manera? ¿Por qué persistía como
un necio en amarle, en guardar esos sentimientos que me abatían, en pensar que
un día estaríamos juntos otra vez?
Era evidente que alguien más
llenaba su corazón y ése alguien no era yo. De modo que ¿para qué seguir
haciéndome mal? ¿Para qué continuar con aquélla estúpida fantasía?
Ésa noche acepté la invitación
de Yoochun y le acompañé a su
departamento. Era un lugar amplio y acogedor, lleno de jarrones y estatuillas,
pinturas y demás. Cosas que me recordaron a Jaejoong. Sonreí con amargura y mi
jefe lo notó, sin embargo, no dijo nada, sólo se limitó a sentarse a mi lado en
el sofá y juguetear con mis cabellos de una manera provocativa. —Vamos,
querido— murmuró mordiéndome la oreja —no ocurrirá nada que no quieras, además
¿cómo planeas saber si eres homosexual efectivamente, o estás enamorado de ése
chico y nada más?
Aquello me pareció sensato.
Quizá podría olvidarle con otro hombre, tal vez podría dejar de añorarle y
asimismo, era consciente de que
Yoochun y yo no tendríamos más que sexo. Sexo y nada más que sexo para
olvidar al amor que tanto mal me había hecho.
—Me parece bien— afirmé y el
rió pasando la lengua por sus labios.
— ¿Y quieres estar arriba o
debajo? Me da igual.
—No creo ser un buen pasivo—
aseguré aventurándome a sus labios que me sabían a hiel, a muerte. Mi dulce
muerte. Me desvié hasta su cuello y le mordí como tenía por costumbre hacer con
Jaejoong, imaginé que era él,
quise pensar que le tenía bajo mi cuerpo suspirando por mis constantes
caricias. Él se removió buscando mayor comodidad y se desprendió de la camisa
con pereza. Admiré su torso y suspiré.
Era diferente a lo que estaba acostumbrado, pero de cierta forma me agradada.
Era varonil, firme, marcado. Se me hizo realmente apetitoso. Pasé la lengua con
lentitud por sus marcados abdominales y Yoochun jadeó levemente, anhelante de
más.
Metí la mano dentro de su
ajustado jean azul después de haber soltado el botón y bajado el cierre y
contemplé su rostro. Ése hombre era hermoso, no obstante, su belleza no era la
que necesitaba mi ser. Él era perfecto, claro, pero no era la perfección que yo
buscaba. Mas, ¿No era necesario hacerle mío para dejar relegado el recuerdo de
mi pequeño? Y si bien,YoochuN, jamás
me pertenecería, puesto que era un hombre libre, al que no le gustaban las
ataduras, me ayudaría a dejar atrás lo que me hacía tanto mal.
Le besé de nueva cuenta y mis
ojos se humedecieron ¿Qué estaba haciendo? ¡Era una falta demasiado
grande para ser perdonada! Estaba a punto de traicionar a mi propio amor y eso
no debía suceder ¡no!
—No puedo, Yoochun. Yo..., amo a ése
chico— tartamudeé poniéndome de pie, mirándole con tristeza —lo lamento.
Él rió por lo bajo asintiendo
y no fui capaz de verle más. Me fui sin volver el rostro. Quizá el alcohol era
la mejor medicina contra mi padecimiento.
Caminé a paso lento por las
avenidas. Ya pasaban las doce de la noche y aquélla no era una idea sensata ¿Y
qué más daba? Mi existencia se había vuelto anodina, tan vacía como el cielo de
ésa noche y lo que me aconteciera me tenía sin cuidado. Si alguien me
asesinaba, de seguro me estaría haciendo un enorme favor.
Mi vista se fijó en una figura
que se me hizo ciertamente conocida. Era Hyde, quien se encontraba en compañía de una
muchachita de unos dieciocho años, bastante bonita de y melena frondosa y
castaña. Le tomaba del rostro con ésa caballerosidad con la cual se conducía
ante Jaejoong y le besaba en los labios
dulcemente.
El verle, indudablemente me
indignó ¿Quién se creía ése hijo de perra para jugar de una tan descarada con
mi pequeño? Jaejoong bien había podido dejar
de amarme, pero eso no significaba que yo no me preocupase por él.
—Hyde— dije y él me miró con el mismo repudio
de antes, sin embargo, no pareció importarle que le descubriera.
—Jung— siseó irónico — ¿Te perdiste? Estás
lejos de tu casa.
— ¿Y te importa?
—Para nada.
— ¿Cómo está Jaejoong?— pregunté sin poderlo
evitar —le he visto vomitar en el baño durante la tarde ¿Él se está cuidando,
se alimenta bien?
—Eso deberías preguntárselo
tú, Jung.
—Pero te lo estoy preguntando
a ti, Hyde.
El muchacho japonés sonrió de
medio lado y se acercó peligrosamente hasta quedar frente a frente. Sus orbes
oscuros me escudriñaron. Me di cuenta de que no era demasiado alto ni musculoso
para ser un chico, pero ¿no era Jaejoong
exactamente igual? Su mano se alargó hasta tocar mi mejilla y su
sonrisa se ensanchó. — ¿Sabes una cosa, Jung? Jaejoong es el mejor miembro del grupo
de teatro. El mejor actor que hemos tenido ¿por qué crees que se hizo con el
papel de Ofelia? Y si no obtuvo el de Hamlet, fue por ser demasiado delicado
para ello. Sus rasgos son sumamente finos y eso se lo impidió, pero eso no le
resta el que sea un prodigio en la actuación..., sobre todo cuando se le
presiona.
No comprendí sus palabras ¿qué
pretendía decirme? Aparté su mano bruscamente y él enarcó una ceja — ¿Y a mí
qué? ¿Qué demonios me importa lo buen actor que pueda ser?
Hyde soltó una carcajada y volvió con la chica que
nos miraba asombrada y preocupada. —Eres un idiota si no lo entiendes, Jung. ¡El idiota más grande
del mundo!— exclamó y yo continué con mi camino.
No quería saber nada de nadie,
ni siquiera de Jaejoong.
Al amanecer, continué con mi
rutina. Mi vida se había reducido a asistir a clases y procurar no mirar a Jaejoong en
ningún momento. Entrenar como si el mañana no existiese-y es que para mí, ya no
había un mañana-e ir a beber por las noches, pues había renunciado a mi empleo
y subsistía con mis ahorros.
Los muchachos ya no
preguntaban por la mascota pelirroja del equipo,
ya ninguno le nombraba, a excepción de Changmin, quien insistía en que mi
obligación era ir y hablarle. Sacarle la verdad a besos,
pero a mi parecer, no existía más verdad que una: Hyde y Jaejoong estaban juntos y eso bastaba a para aumentar mi
resentimiento.
Siwon, se había estado acercando a mí los
últimos días, y como era de esperarse, le rechazaba sin contemplaciones. Le
odiaba por haberse inmiscuido en mis asuntos sin consultármelo, sin derecho
alguno ¡nosotros no éramos ni siquiera amigos como para que lo hiciera! Cada
vez que escuchaba su voz, las ansias de partirle la cara me asaltaban, no
obstante, el entrenador me mantenía demasiado ocupado como para cometer ése
error.
Cada día, mi corazón se
transformaba en un hueco negro que lo consumía todo a su paso..., inclusive a
mí. Pero ¿hasta dónde era capaz de llegar? No lo sé. No deseaba más que dejar
de sentir. Y de cierto modo lo estaba consiguiendo, eso lo constaté cuando
Sasha se apareció en medio de uno de los partidos de entrenamiento, desesperada
y con los ojos acuosos.
—Jaejoong se ha desmayado. Lleva más de
diez minutos inconsciente en el teatro— jadeó y no hice más que mirarle
indolente.
— ¿Hyde está con él?— inquirí severo. Ella afirmó
tímidamente y proseguí: —entonces, querida Sasha, yo no tengo nada que hacer
allí
Changmin me observó desconcertado y
corrió junto a su hermana-sin decirle una palabra al entrenador-en dirección al
teatro y yo me quedé viendo a la nada.
Jaejoong se volvería un recuerdo
lejano y dejaría de dolerme tanto...
no quiero saber nada con que Jae esté gravemente enfermo y por eso sacó a Yunho de su vida.
ResponderBorrarme daría mucho coraje que pasara eso, si es así, el amor tan grande que se tenían no fue más que una falacia. cuando hay un amor tan grande como el de ellos, no hay lugar a dudas ni desconfianzas. es cuando uno más se entrega y confía ciegamente en el otro ser que te complementa.
si Jae está enfermo y por eso echó así ,tan cruelmente a Yunho para que "no sufriera", tendría un cabreo de los mil demonio.
he dicho.
bueno ahora que ya me descargué quiero agradecerte por la historia y porque actualizas tan seguido.
muchas gracias
huy que feo que harían para que jae actúe así con yunho
ResponderBorrary yunho que no se deje morir estoy segura que aquí esta involucrado el papa de yunho
no es casualidad que después de que jae lo deje aparezca y quiera arreglar las cosas mmmmmmmm ese tiene que ver con lo de ellos
tiene razón min que hable con el y como dese el amigo de jae que lo obligue a decirle la verdad
y todo se solucionara con ellos
y jae se desmaya por que esta enfermo o sera papa
(T^T) que mal se están poniéndose las cosas por que jaejoong actúa así con yunho por queee..!!
ResponderBorrarToT por que no le dice también que esta embarazo que se lo empedira :(
bueno ojala que las cosas mejoren pronto antes de que yunho o jaejoong terminen muy mal :(
Jj actuó la ruptura que tuvo con Yh... Yh idiota hasta Hyde te da el indicio, abre la mente y percatate de los demás, deja tu dolor propio y mira el de otros... lol
ResponderBorrarGracias.
D: Nooo que esta pasando? ?
ResponderBorrarodio a Hyde >:(
Siento que Jae esta escondiendo algo , talvez lo amenazaron u.u
ResponderBorrarEs que el simplemente no pudo haber dejado a Yunho por nada
Hyde no tiene nada con él tnt
Yunho calabazin dete cuentaaaa !!
gracias por tan bello fik
sayoo n.n
Para mi Hyde no tiene nada que ver con Jae sólo se presto para poder alejar a Yunho, y más bien su familia tuvo algo que ver en eso, porque se acercaron en cuanto término con Jae que fue a los pocos días de que hablaron con el, si más bien es eso. Gracias
ResponderBorrarEntonces Jae solo esta actuando? Que clase de presion le habran impuesto para hacer que dejara a YunHo.
ResponderBorraroh ppr favor que no sea grave lo que tiene, pero insisto de nuevo, ese niño esta embarazado.
YunHo ve con tu niño, tienes que averiguar porque te dejo asi de la nada!!!
es tan obvio lo que le pasa a Jae pero Yunho no se da ni cuenta... se que Yunho esta herido por lo que le dijo Jae pero eso no puede ser motivo para que ya no se preocupe por él.
ResponderBorrarSabemos que Jae esta mintiendo por algo pero tambien me siente un poco triste por Yunho... pobre lo esta pasando tan mal
Que feo por lo que esta pasando Yunho, el mismo se esta haciendo mas da;o y lo que es peor, por eso mismo no puede ver que Jae tambien la esta pasando mal :s
ResponderBorrarLa ultima parte me dio mucha pena :'( Me siento mal por Yunho
Que paso? Por.que jaejoong actua asi?? :/ yunho ya deja de autodestrirte tienes que ser fuerte!
ResponderBorrarPorque se tiene que complicar la vida el solo, seria mas facil si tam solo intentara hablar con jj, porque no fue capaz de captar la indirecta de hyde? Es desesperante u.u
ResponderBorrarComo sufri con este capitulo, se esta autodestruyendo el pobre.... Si h o sin entender porque jj en lugar de hablarle de su embarazo decidio separarse u.u
Gracias
creo que es muy obvio lo que quizo decir hyde, jae esta finjiendo que no quiere a yunho, pero este se deja llevar por lo que jae le muestra!
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