CAPITULO 17
Ésa madrugada me
fue realmente imposible dormir. La emoción debido a la llegada del pequeño Junho era tanta que, el sueño y cualquier
rastro de agotamiento desaparecieron en un minuto y solamente quedó la alegría
que producía el nacimiento de una nueva vida. Una personita que era parte de mí
y del hombre al cual amaba. Eso era maravilloso, tan fascinante que no lograba
apartar la vista de ellos: mi hijo envuelto entre mantas, durmiendo
plácidamente en el regazo de Jaejoong, siendo arrullado
por los latidos de su corazón, con su rostro pequeñito sonrosado, respirando
pausadamente. Tan irreal que me temí que fuese un sueño, pero, tan verdadero
como el hecho de que al extender la mano, podía tocarle con mis dedos y decirme
alegremente “¡Él está aquí!”. Él estaba allí, ambos lo estaban y no se
irían de mi lado. El peligro había desaparecido.
Y me permití soltar
todo el aire contenido durante esos meses de golpe, respiré aliviado y sonreí
por enésima vez despertando con una llamada a cada uno de mis amigos, esos a
los que nunca tomé en cuenta y que durante mi relación con Jaejoong se metieron en mi vida por la fuerza
y yo, ya no les quise dejar salir. Ellos habían representado un pilar
importante en mi vida, me sostuvieron cuando las fuerzas flaquearon y sentí
desmayar. Estuvieron allí alentándome a continuar sin desistir y aunque cometieron
errores que me lastimaron, enmendaron sus actos, ganándose así mi completa
confianza. Estaba orgulloso de mis amigos.
Estoy orgulloso de
ellos.
Cuando el sol asomó
los primeros rayos de luz, todos ellos se hallaban en la sala, sentados en los
sillones, esperando por mí. Reí entre dientes a ver a Changmin sentado en las piernas de Siwon, como toda una
damita enorme y llena de músculos y a éste, riñéndole y maldiciéndole por lo
bajo, empujándole y diciéndole lo mucho que le dolería si no se bajaba de allí
en ése preciso minuto. Hyde les miraba con
desaprobación y volvía la cabeza hacia donde me encontraba para solicitar
auxilio con sus pequeños ojos oscuros. Levanté las manos en son de paz y
ella-pues desde que supe que era mujer, no volví a tratarle como a un chico
sino hasta mucho tiempo después, pese a sus insistencias y reclamos-bufó molesta
mostrándome el dedo medio.
Mi padre salió de
la cocina siendo acompañado por Yunhye y mi madre. Les
sonreí recibiendo de sus manos una humeante taza de café entretanto tomaba
asiento frente al grupo de amigos que empezaba a beber del líquido caliente
cuidadosamente. Excepto Siwon, quien tenía
claras intenciones de derramarlo “accidentalmente” sobre la entrepierna de Changmin.
—Recuerda que si me
quemas, me dejarás impotente, Siwi querido, y eso no
será bueno para ti— todos reímos ante el estúpido comentario de mi mejor amigo y Siwon nos fulminó con la mirada.
— ¿Hasta cuándo me
llamarás así? Es molesto que vayas por la calle poniéndome apodos maricas. ¿Es
que acaso te llamo “Minnie”?
—No sé, lo haré
hasta que admitas que me quieres delante de todo el mundo.
—No se me antoja
hacer eso.
— ¡Pero me quieres!
—Ni en tus sueños
más eróticos.
—Entonces
acostúmbrate,Siwi— canturreó besándole en la mejilla. Papá negó
llevándose una mano a la cara y mamá rió escondiendo el rostro de ellos. Era
inevitable no reír de aquello: Changmin con voz grave
imitando el tono de una mujer se hacía ciertamente jocoso. Era como un
niño cuando se lo proponía, uno desesperante, de algún modo, sentía compasión
por Siwon. Pobre, pobrecillo, tener que lidiar
con una pareja como Changmin—Siwi,Siwoncito ¿Cuál te gusta
más, Siwi?— prosiguió buscando hacerle enojar.
— ¡Ya, cállate de
una puta vez!— gritó en respuesta, tomándole bruscamente de las mejillas para
unir sus labios en un beso fugaz que obtuvo como resultado calmar las hormonas
de Changmin.
Yunhye se ahogó con el café y mamá le palmeó la espalda. Estaba seguro de que
un día se acostumbrarían.
—Y bien— interrumpí
procurando acabar con ésa tensión que se había formado —supongo que vinieron a
conocer a Junho ¿verdad?— los tres asintieron y
continué —está con Jaejoong en la habitación.
Sean cuidadosos con él, sobre todo tú, Changmin, no quiero que asustes a mi bebé.
—Que cruel eres, Yunho, y yo pensé que éramos amigos.
Subieron las
escaleras en silencio, como si fuesen todos unos niños a los cuales hubiese
reprendido. Les seguí de cerca pensando en que Jaejoong continuaba vestido con nada más que una camisa y no tenía ropa interior
bajo ésta. Otra vez, Changmin y Siwon le verían semidesnudo y eso no me
gustaba. No me agradaba para nada, en especial, porque conocía
el carácter pervertido de mi mejor amigo, quien, en más de una oportunidad hizo
algún comentario respecto a la belleza y fragilidad de mi pareja. “Es como
un lindo muñequito de porcelana, de sólo verlo, entran unas ganas inmensas de
abrazarle y besarle hasta el cansancio”. Supongo que lo correcto era que me
habituara a ésa clase de comentarios, mas, eso no sucedió..., ni sucederá.
Y si bien, entendía
que Sasha, no tenía intenciones románticas con
él, mi subconsciente, se negaba a admitirlo.
Les abrí la puerta,
cediéndoles paso para que entraran al lugar. Lo primero que vimos fue a mi
pareja, recostado en la cama, con una gran cantidad de almohadas bajo su cabeza
y espalda que hacían menos incómoda su posición. Estaba despierto, con el
cabello suelto cubriéndole la cara. Jugaba con los pequeños labios de Junho, le metía el dedo en la boca y lo
volvía a sacar, el bebé lloriqueaba y él volvía a introducir el dedo en su boca
—Tiene hambre— susurró sin mirarnos — ¿Cómo se supone que debo alimentarlo?
¿Debo prepararle un biberón? ¿Lo harían por mí? Todavía me duele y...— ésa fue
una pregunta estupenda ¿Cómo le daría de comer a nuestro hijo? La leche materna
debía ser su único alimento por un tiempo, sin embargo, Jaejoong no era precisamente su madre. En ése
instante las palabras de papá vinieron a mi mente: “Su cuerpo fue diseñado
para albergar vida dentro de sí”, ¿podría significar eso lo que imaginaba?
Lo razoné detenidamente y recordé los pectorales inflamados de Jaejoong, los mismos que estaban sumamente
sensibles.
Le dirigí una
mirada a Changmin en busca de apoyo y él se encogió de
hombros, diciéndome sin palabras “no sé nada”.
—Enano— respondí en
un murmullo — ¿Te duelen todavía los pezones?
—Sí— dijo y nos vio
con los ojos abiertos, como miraba siempre que entendía lo que no me atrevía a
decirle por temor a asustarle —Entonces es de ése modo— continuó sacándose la
camisa delante de los presentes sin ningún tipo de pudor. Agradecí que las
sábanas le cubrieran del ombligo hacia abajo. Acercó a Junho hacia su pecho y lo que ocurrió nos
robó el aliento..., a todos. Jaejoong gimió entre
dientes como si le doliera —Esto es extraño, pero, está bien..., supongo—
sonrió juntando los párpados y yo me sentí verdaderamente confundido.
—Si dices algo, te
mato— siseé observando las intenciones que tenía mi mejor amigo.
—Vale, señor
siento celos hasta de mi sombra— resopló —sólo te iba a decir que eso es
jodidamente sensual. Ojalá Siwi pudiera hacerlo
también.
—Haré que te metas
ése maldita lengua en el culo—gruñó Siwon y Hyde rodó los ojos con molestia.
Sí, Changmin era como un niño.
Jaejoong les indicó que hicieran silencio y como por arte de magia todos
callaron. Allen terminó de alimentarse minutos después y Jaejoong lo llevó a su hombro para palmearle
la espalda suavemente. Fue una imagen hermosa, sin dudas y me sentí como lo que
era: el hombre más dichoso que la humanidad conocería jamás.
Siwon se acercó vacilante hacia la cama, mi pequeño le dedicó una sonrisa
antes de depositar a nuestro hijo en sus brazos con sumo cuidado y colocarse la
camisa nuevamente.Changmin le abrazó por la
espalda y al admirarles de ésa manera, tan calmados y compenetrados, pensé que
efectivamente hacían buena pareja. Y, si bien, no podían estar ni un solo día
sin discutir tontamente, en momentos como ése, se me figuraban perfectos
juntos. Realmente, merecían tener la dicha que a nosotros nos había sido
obsequiada. Deseé con todo mi corazón que un día, ellos, también pudiesen ser
padres.
Era una lástima que
aquél milagro no fuese algo naturalmente posible.
Ambos se
entretuvieron con mi bebé durante unos minutos y por primera vez en la vida,
escuché a Siwon hablar de su familia. “Ojalá
hubiese tenido hermanos-dijo triste, peinando tiernamente con los dedos el
cabello de Junho-quizá no me habría sentido tan
solo. De haber tenido hermanos..., mi infancia habría sido feliz”. Una
sonrisa amarga se dibujó en sus labios y exhaló dándose vuelta para no
mirarnos. Changmin le besó en el cuello y mi hijo recién nacido pasó a las manos de Hyde.
Me sentí mal por
él, en verdad me sentí mal ¿Qué tan horrenda había sido la vida de mi amigo? No
lo sé, sólo Changmin estaba enterado de ello y jamás
había hablado del tema por respeto a su pareja. Pero saberlo, me hizo pensar en
los motivos por los cuales Siwon actuaba como lo
hacía, el por qué de ésa necesidad asfixiante de ser aceptado y admirado por
todos a su alrededor, ése anhelo que en un principio mostró de ser amado por
mí. No obstante, todo eso era parte del pasado y mi compañero le hacía inmensamente feliz, eso lo notaba en sus
ojos que se iluminaban al verle y aunque lo negase hasta el cansancio, Siwon le amaba. Él amaba a Changmin.
Las horas pasaron
rápidamente y Junho al fin abrió los
ojos. Me sentí satisfecho al verlos: eran tan negros como los de Jaejoong y eso únicamente
aumentó mi orgullo de padre. Tenía un hijo precioso y sano que seguía con la
mirada todo cuanto se moviera cerca de él. Era curioso, como todo recién nacido
y tan calmado que me resultaba increíble el no escucharle llorar por todo,
excepto cuando el hambre le atacaba, entonces no había nada ni nadie que
consiguiera calmarle.
Tal vez, sólo Jaejoong.
Aquél primer mes,
transcurrió en completa calma. Mi pareja pudo abandonar la cama una semana
después del alumbramiento y daba pequeños paseos por la casa con Junho en brazos, esperando a que volviera
de la universidad para mimarles a los dos. Y disfrutaba hacer eso. Me gustaba
sentar a Jaejoong sobre mis piernas con nuestro bebé
todavía en su regazo y morderle tenuemente en la nuca entretanto veíamos una
película juntos.
Empezó a ser
difícil dormir a su lado y no poder tocarle más que para depositar un beso en
su frente y dormir con Junho en medio de
nosotros los primeros catorce días. Después de ése lapso de tiempo, le pasamos
a la que sería su habitación hasta que Jaejoong y yo consiguiéramos un lugar donde vivir y los medios para sustentarnos
adecuadamente.
No planeaba ser un
mal padre. Velaría por mi hijo y mi pareja siempre..., siempre, aunque ello
implicara sacrificar cosas y privarme de otras. ¿No es así la vida? Todo
requiere un pequeño sacrificio, la felicidad cuesta lágrimas y sudor, mas, el resultado
es lo que nos permite sentirnos llenos de dicha incomparable. Mi nueva familia
lo valía, de eso estaba completamente seguro. Al mirarlos sabía que, aunque
todo fue inesperado, había valido la pena. ¡Por Dios que lo valía!
Bien, las semanas
pasaron y sentía que me moría. El no poder hacerle el amor a mi pequeño, me
estaba volviendo loco.
El tener que verle salir del baño desnudo, con la piel
húmeda y el cabello destilando agua me excitaba, el que se inclinara-todavía
sin vestirse-para buscar ropa en los cajones aceleraba mi pulso y las ganas de
tomarle frente al espejo donde constataba que su figura volvía a ser la misma,
se hacían más y más fuertes cada vez..., pero eso él no lo notaba. Y las
palabras de mi padre me taladraban la cabeza: nada de sexo en un mes.
Todavía faltaba una semana para ello y mi cuerpo ya le llamaba a gritos.
Ésa mañana, al
mirarle de nuevo haciendo eso, no lo soporté. Jaejoong estaba parado frente al espejo midiéndose el abdomen antes de colocarse
la faja que papá le había ordenado. Me coloqué a su envés clavándole los
dientes en el hombro, el oí jadear mi nombre y rocé mi erección contra él —Sólo
una semana más— suspiró pegándose más a mí, deslizando la mano dentro de mi
ropa, palpándome.
Llevé mis dedos a
su intimidad. Él también estaba deseoso, estaba excitado, me necesitaba tanto
como yo le necesitaba. Emprendimos un lento vaivén con las manos, uno en la
erección del otro, menguando los ánimos, disipando eso que nos consumía. Su
imagen en el cristal que nos reflejaba se me figuró preciosa y se me hizo
tentador tomarle de la cara con la mano libre para que se observara. Lo hizo y
sus mejillas se encendieron —Eres un depravado— gimió llegando al orgasmo entre
mis dedos y soltó ésa risilla que tanto he adorado.
Cuando el tiempo se
cumplió, le hice el amor tanto como fue posible. En la medida que Junho me lo permitió.
Cuando comenzamos a
salir junto a nuestro hijo a la calle, la gente a nuestro alrededor se detenía
a mirarnos. Era innegable el parecido físico de Junho con nosotros y eso las personas lo percibían. Los comentarios
indiscretos no se hacían esperar y las preguntas se volvieron cada vez más
frecuentes ¿Quién era ése hermoso bebé que llevaba en brazos mi pareja? ¿Desde
cuándo tenía, yo, una novia, por qué no la había presentado antes? Sin embargo,
Jaejoong no me dejaba responder, él sonreía y
decía: quizá, porque Yunho no tiene ninguna
novia ¿no le parece? En ése momento, al escuchar ésa voz suave, mas, para nada
femenina, callaban o se disculpaban insistentemente. Con respecto al pequeño Junho, nos limitábamos a decir que era un
obsequio de la vida, la ciencia y..., mi padre. Nada más. Y lo cierto es que,
no era de la incumbencia de nadie. Junho era nuestro y
punto.
Jaejoong, muchas veces, iba a la universidad para conversar con los miembros del
club de teatro. Al mirarle, todos corrían para abrazarle y robarle a nuestro
hijo. Y si cuestionaban su procedencia, la respuesta era la misma. Fue por
aquellos días, que les hizo conocer la noticia de que no poseía intenciones de
volver. Su sueño de ser pintor se había reafirmado y por tanto, tomaría otra
carrera en la Universidad De Bellas Artes, la cual recién se
inauguraba.
Algunas veces,
esperaba por mí, como en el pasado, sentado en las gradas, me saludaba al igual
que lo hacía con Siwon, Changmin y los nuevos miembros del equipo,
pues algunos habían decidido desertar, y sonreía al jugar con Junho. Y yo agradecía que mi carrera
estuviese por concluir.
Me agradaba caminar
a su lado por las avenidas, con Junho en mis brazos y
que cualquiera que mirase a mi pareja, supiera de una forma u otra, que él...,
que él era mío. No como un objeto, sino como parte de mi existencia.
Sin embargo, en el
momento en el cual Junho cumplió dos meses
de edad, Jaejoong comenzó a insistir con una idea
preocupante: otro bebé. Entendía perfectamente sus anhelos, sus sueños. Yo
igualmente, quería una familia grande, pero ¿no significaba eso ponerle el
riesgo? ¡Imposible! No podía hacerlo. No obstante, él continuaba insistiendo, llegando
al extremo de llorar y dejar de dirigirme la palabra durante días.
“Tú tuviste una
hermana con la cual jugar, creciste en un hogar donde te apreciaban. Yo no tuve
nada de eso. Mi madre me amaba, claro, pero tenía poco tiempo para mí y mi
padre jamás me quiso. No sabes lo mucho que deseé tener un hermano para jugar,
para cuidarle..., para no sentirme solo. No quiero que Junho se sienta igual. Él nos tendrá,
pero, cuando no estemos a su lado por motivos diversos, ¿quién le hará
compañía? Él necesita a alguien contemporáneo con quien estar”. Aunque no
quisiera admitirlo, él tenía razón. Junho se sentiría solo
siendo hijo único y una adopción tardaría años..., sin embargo, otro embarazo
era un riesgo que no planeaba asumir.
Decidí que lo más
conveniente era consultarlo con mi padre, después de todo, él era el experto en
el tema. Yo apenas entendía que no era cirujano plástico como siempre lo supuse
—Es posible— respondió después de analizarlo detenidamente —no he dejado de
suministrarle las proteínas que le ayudaron a sobrellevar el embarazo anterior.
Su cuerpo se ha hecho resistente y él, es un muchacho fuerte, eso ha
demostrado.
—Pero la noche en
la que Junho llegó, mamá dijo que se había
rendido. Intentó hacerme ver que casi lo pierdo y no estoy dispuesto a ello,
papá— repuse ¿es que todos estaba locos? ¡Otro bebé lo mataría!
—No— suspiró —Jaejoong se enfocó en ti, en tu ausencia
dentro de la habitación..., creyó que le habías abandonado y se olvidó de que Junho estaba allí, sin embargo, si deciden
intentarlo otra vez, deberé permitirte estar con él, para que no vuelva a
suceder.
— ¿Y si muere?
—No lo hará.
Resoplé frustrado
¿Qué debía hacer? Los nervios hacían estragos en mi interior y la indiferencia
de mi pareja me hería. Era demasiada presión. Tanta que, acabé cediendo ante
sus peticiones y dos meses después, Jaejoong llevaba otro bebé
en su vientre. Era una maldita locura. Pero él estaba feliz y eso me
tranquilizaba de alguna forma.
Durante aquél nuevo
embarazo, no hubo ningún síntoma. Jaejoong comía lo que le
apetecía sin devolverlo, no hubo mareos ni desmayos..., era todo tan distinto.
Se le veía alegre, rebosante de vida, saludable.
Mi padre, como la
vez anterior, se encargó de todo, advirtiéndole a Jaejoong, que ésa sería la última vez. No habría más niños, pues, si bien, su
cuerpo se había fortalecido, intentarlo en una tercera oportunidad sería
desastroso y él aceptó las condiciones sin objeción.
Nunca entendí la
razón por la cual Jaejoong obedecía a papá en
todo cuanto decía y a mí se me oponía tantas veces.
Fue de ésa forma
que Jiyool, llegó a nuestras vidas sin
complicaciones..., a excepción, tal vez, del vergonzoso desmayo que sufría al
verla nacer.
No soy tan fuerte
después de todo.
Jiyool es lo más parecido a mí que conozco, después de Yunhye. Con esos pequeños ojos y cabellera
castaña. Es perfecta. Una niña maravillosa a la cual su hermano cuida
diligentemente a pesar de su corta edad.
Existen millones de
cosas que pudiera contar, hermosas experiencias que hemos vivido a lo largo de
estos años, innumerables experiencias que atesoro en mi alma como el mejor
obsequio de la vida..., pero ¿no es esa otra historia?
Una que,
posiblemente, les contaré en una nueva oportunidad...
...Una Vida A Tu
Lado...
-FIN-
Nota: Esperen por el epilogo^^
Hay por favor que la cuente, queremos saber todo de esta linda y peculiar familia.....Gracias a sido una de las historias más bonitas que e leído..... Esperamos el epilogo.
ResponderBorrarHermosa historia de las mejores que he leído muchas gracias esperaré ansiosa el epílogo por favor no tardes
ResponderBorrarterminooooooóooooo, no me lo esperaba, tan hermoso este fic, tanto sufrimiento y tanto amor para regalar.
ResponderBorrartuvieron otro bebé, qué bien, ya se formó su familia tan hermosa.
tuvieron la parejita y Yunho siguió eternamente enamorado de su Ja y sus hijos.
me encantó esta historia, muchas gracias por compartirla y actualizarla tan pronto. eso se agradece mucho.
harás la continuación??? si es así, cuenta conmigo para leerla y comentar.
besos
fue hermoso :3 lo ame pasarn por tantas cosas pero estando juntos lograron superarlo y que bien que sus padres los hayan aceptado..... muchas gracias por tu trabajo y esperare el epilogo ^^
ResponderBorrarPor fin actualizaste :3
ResponderBorrar*_____* que ternura, me lo pienso y es hermoso, YJ y su bebé.
Todos salio bien para lo tres, sus amigos y familia los aman, y ellos tienen su amor representado en su bebe y en el otro bebe que tuvieron, hermoso.
Hahahaha ese CM, bien troll con su pareja, no se controlan, no hay respeto a la casa ajena hahahaha.
Ojala subas pronto el epilogo.
Gracias me encanto este fic =)
lloro de alegría :’3
ResponderBorrarotro bebe y fue niña waaa jaejoong logro convencer a yunho
me dio risa cuando yunho le dijo a changmin que no asustara a su bebe XDD!! ese changmin era un loquillo :D
jaejoong amamantando a su bebe *Q* fue lo máximo ;)
ya acabo?? nooooo.. me gusto mucho la historia pensé que eran mas capitulos?
gracias sandrita esperare el epilogo (^3^)/
OMG!! Me encanto definitivamente este fic entra en mi lista de los mejores que e leido ...lo ame se principio a fin ♡
ResponderBorrarGRACIAS POR COMPARTIRLO
Eaperare el epilogo *0*
ah hermoso me encanto y la familia creció aun sabiendo que corría peligro la vida de jae si tenia otro nuevo bebe se arriesgo para darle una hermanita a su hijo que bueno que todo resulto bien y la familia creció llena de amor y yunho siendo el padre mas orgulloso de su valiente y hermoso esposo con sus adorados hijos
ResponderBorraresta muy hermoso me encanto, muero por el epilogo~~ :D
ResponderBorrarQue super hermosa estuvo esta historia y muchas, muchas gracias por publicarla.
ResponderBorrarwow ya termino el fic :( disfrute mucho leerla de principio a fin...
ResponderBorrarAl final pudieron formar su familia con sus dos pequeños hijos... Jae pudo resistir sus dos embarazos y hasta ahi proque otro mas seria peligroso :)
Muchas gracias por compartir esta historia, me gusto mucho :) ahora me queda leer el epilogo
Que hermoso *u* Me alegra que hayan terminado tan felices y con Yunho, como siempre, cumpliendo con todo lo que Jaejoong quiere x3 Ay Jae, cuan valiente eres Cx
ResponderBorrarLa relacion de Changmin y Siwon es de lo mas preciosa hahhaha
Ooooohh me encanto este fic! Yunho y Jaejoong con dos bebes hermosos. Se que seran los mejores papas.
ResponderBorrarGracias por.compartir esta historia (:
Fue hermosooooo, aunque que le costaba a jj esperarse un poco mas y disfrutar mas de su primer bebe n.n hehehe pero buenl asi las cosas fueron perfectas, que emosion se me acabo ya este fic
ResponderBorrarAhora vamos por el epilogo
una hermosa familia con dos integrantes mas! Un jae feliz y radiante al lado de su guapo esposo!! Fue hermoso el fic!!
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