Yunho corta el teléfono justo en el momento en que ve a su
jefe plantarse frente a él, rascando su frente con una cara que no indicaba
nada bueno.
O se tendría que amanecer ese día en la oficina o tendría
que ayudarlo a buscar algo que no sería fácil.
(Nunca eran cosas buenas.)
- ¿Pasa algo, señor Kim?
- ¿Conoces alguna
psicóloga buena? Necesito una.
¿Una? Conocía miles. Su madre a veces solía tener ataques de
histeria por lo que ir al psicólogo ya se había transformado casi en una
terapia de relajación.
Busca rápido entre un par de papeles y asiente antes de
volver a ser interrumpido.
- No, pero uno de
menores, de adolescentes.
- ¿Adolescentes?- repite
como si no fuera obvia la respuesta que esperaba.
- Sí, es para Jaejoong-
la mirada de su jefe parece perdida como si hace días no durmiera-. Dejó de
hablarnos. En verdad, dejó de hablar de la nada y nadie sabe porqué. Mi mujer
ya no da más de la preocupación.
Si pudiera explicar de alguna forma lo que comenzó a sentir
en su cuerpo en ese instante, era inexplicable. La incomodidad de la situación,
las palabras tontas y torpes que le hacen creer a su jefe que buscaría una
solución y esos pensamientos que se habían hundido toda la semana creyendo que
había hecho bien con terminar toda esperanza con Jaejoong, pero que al escuchar
su nombre, se demoraron menos de un segundo en volver a revivir.
Jaejoong nunca se iba de su mente, ese era el mayor problema
de todos.
Apenas está solo busca entre papeles y números sin sentido,
una dirección que era la única capaz de salvarle la vida en ese
momento. Capaz de salvarle la respiración y la mente de esas ideas
descabelladas que le hacían ver a Jaejoong encerrado en una habitación, alejado
del mundo y de su familia y de todos por su culpa.
Solo por su maldita culpa.
Agradece la confianza excesiva de su jefe, en donde le
permitió verlo para ver si él tenía posibilidad de hacerlo entrar en razón o de
descubrir que era lo que ocurría con él.
Jaejoong confía en ti. Me lo dijo muchas veces.
Sí, lo hacía, pero cuando no le había roto el corazón.
La moto se demoró mucho menos que cualquier otro día en
llevarlo a ese destino que no le hubiese gustado verse involucrado, pero que de
todas formas estaba ahí, tomándose el timpo suficiente para darse el valor y
entrar a ese edificio antiguo en donde el arte parecía flotar junto al oxígeno.
Se topa con un par de adolescentes que le miran curiosas cuando camina,
mientras la música atravesaba las paredes en el instante en que se detuvo
frente a una mujer de mediana edad que parecía ser la recepcionista.
- Hola buenas tardes,
¿usted sabe dónde puedo encontrar a Kim Jaejoong?
Ni siquiera levanta la vista cuando busca entre una lista de
gente y pronuncia un gangoso sí, indicándole con una mano que
caminara hacia el fondo y de ahí diera un par de pasos hacia la izquierda.
Un camino demasiado corto para sus piernas que le llevaron
en cosa de segundos, encontrándose con una gran sala desde donde se podía
escuchar una suave melodía de piano. Odiaba que el tiempo fuera tan rápido
cuando sabía que se encontraría con Jaejoong en algún momento, especialmente
así; porque cuando abre la puerta con cuidado y le ve de espaldas tocando una
suave y tranquila melodía, Yunho se congela y se tiene que sostener porque no
soporta haberlo extrañado tanto y que no se hubiese dado cuenta.
Jaejoong era la inocencia hecha persona y él, Yunho, solo
Yunho.
Sus pasos resuenan más fuertes de lo que le gustaría,
notando como la canción parecía terminar ante su interrupción y como los
movimientos de Jaejoong parecen más lentos cuando sus manos se apoyan en la
banca en la que estaba sentado, ayudándose a si mismo para voltearse y mirar lo
que le había interrumpido.
Lo que le había interrumpido su canción y lamentablemente
también su vida.
Se miran por largos segundos que parecen horas, sin ninguno
ser capaz de pestañear ni dar un paso más para avanzar. Yunho estático apenas a
un metro de él y Jaejoong mirándolo hacia arriba, sin las mejillas sonrojadas
ni el aliento perdido, sino que solo mirándolo.
Observando lo perfecto que parecía Yunho de cerca y lo
dificil que era tenerlo ahí en frente después de todo lo que había pasado.
(Todavía podía escuchar o sentir, como restos de su corazón
roto aún eran capaces de latir al verlo.)
- Hola Jaejoong.
Esa voz. Esa maldita voz con la que soñó infinidades de
veces, incluso estando despierto, aún consigue hacerle soltar escalofríos de
emoción y de felicidad. Le cuesta mantener la cordura y no parecer un
adolescente desesperado de amor, pero Yunho se le acerca más y el espacio
parece demasiado mínimo cuando le ve sentarse a su lado, hundiendo un poco el
sillón de la banca e invadiendo el poco espacio privado que ya no existía.
Y su olor. Ese maldito olor.
- ¿A mi tampoco me vas a
hablar?- insiste ante su silencio.
Le gustaría negárselo, pero sabe que no es así porque si hay
algo que le quitaría ese odio o rebelión en contra el mundo, estaba sentado a
su lado esperando una respuesta que sabía que de alguna u otra forma llegaría.
Se toma el tiempo suficiente para pensar en sus convicciones
en el momento que decidió tomar su silencio, pero la mirada de Yunho es más
fuerte, interrumpiéndolo de golpe.
Nunca sabía como reaccionar, nunca.
- ¿Te enviaron a
buscarme hyung?
La parece extraño volver a escuchar su voz después de dos
semanas a pesar de que pudo detenerse cuando él quería. Pero Yunho no lo mira
sorprendido, sino que solo lo mira.
- ¿Quién? Vine por
cuenta propia.
- ¿Para qué?
- Quería… verte, y que
te dieras cuenta que no vale la pena que dejes de hablar y menos si es por mi.
Demasiada información para su cerebro que ni siquiera era
capaz de asimilarlo porque solo se concentraba en el roce que había entre su
pierna y la de Yunho que parecía quemar.
(Y está seguro, que no era el único que estaba sintiendo
eso.)
- No es por ti, estás
confundido hyung- susurra intentando que su mentira no fuera tan obvia.
- ¿Y entonces porqué es?
Por ti.
Jaejoong baja la mirada y se concentra en la hermosas que
son las teclas del piano a esa distancia. Su roce parece mínimo comparado con
la mirada de Yunho que siente pegada en su nunca.
Se siente expuesto, como siempre que está con él.
- Tu papá me dijo que
tenías problemas con matemáticas en el colegio y que si podía conseguirte un
profesor, pero creo poder ser útil, ¿quieres que te ayude?
Habían momentos en los que Jaejoong era una persona bastante
segura para sus decisiones, pero cuando se daban este tipo de momentos, sentía
que su cerebro no podía actuar de forma racional cuando su cuerpo respondía de
otra forma.
- No quiero ser una
molestia para ti hyung- susurra-. Un profesor cualquiera estaría bien.
- No lo serás, aparte
necesito hablar de algo contigo.
- ¿De algo?- se
sorprende.
- Sí, de algo que nos
incumbe a ambos- dice serio, pero sin ser brusco-. ¿Quieres ir conmigo o no?
Sísísísísísí, mil veces sí.
- Hyung tengo que llegar
temprano a mi casa, y si no es así pueden regañarme- cuando levanta la cabeza
ya no soporta la sonrisa que se apodera de sus labios-. Pero quiero ir contigo
hyung.
Una mano que actúa por si sola y que recorre la nuca de
Jaejoong, acariciándolo con cuidado, es la encargada de mandar distintos tipos
de descargas eléctricas a ambos cuerpos.
Descargas que hacen que Yunho deje sus caricias y se
despegue un poco dándose cuenta de lo demasiado invasivo que estaba siendo.
- Puedes llegar hasta
las 22:30, ya lo hablé con tu papá- se levanta y estira algunas arrugas de su
camisa-. Vamos.
- ¿Estás seguro?- le
mira aún desde la banca, pero moviendo los pies por la emoción.
- Como que me llamo
Yunho.
Una sonrisa tan sincera que le hace levantarse rápido e ir
por su mochila, guardando todo de una vez y llegando a su lado a un ritmo
demasiado rápido para ser normal, casi rogándole que se fueran rápido de ahí
porque no quería ver que Yunho se arrepintiera del panorama.
Pero no fue así, porque cuando Jaejoong ancló sus manos a su
cintura y pudo disfrutar de nuevo de ese perfume al borde de su nariz, se dio
cuenta que de verdad esto no tenía solución.
Que cuando te enamorabas de Jung Yunho, ya no había vuelta
atrás.
**
Apenas entraron a un edificio demasiado blanco y puro,
Jaejoong comenzó a sorprenderse. No por el hecho de lo alto que era el lugar en
sí, sino que iba camino a uno de los lugares que más le gustaría conocer en su
vida: el departamento de Yunho.
Caminaron en silencio hasta el ascensor, en donde Yunho
saludó un par de personas a su paso, mientras él solo le seguía a sus espaldas,
imitando cada movimiento que el alto hacía. Subieron junto a una señora mayor
que le comentaba a Yunho lo caluroso que estaban los días, mientras él solo les
miraba dándose cuenta la facilidad del alto para hablar con las personas.
En el momento en que la señora se bajó se dio cuenta de lo
alto que quedaba el departamento de Yunho: el número 35 era el único marcado en
el ascensor.
Caminan por un largo pasillo tan blanco como todo el
edificio apenas se bajan, llegando a la útima puerta en donde el alto marcó un
par de dígitos en la pared, abriendo de inmediato la puerta y dejándole pasar
primero, o más bien, dejándole que se impresionara de forma casi grotesca.
Cuando entró Jaejoong no podía creer que había un lugar tan
bonito como ese. Todo blanco y con ventanas tan grandes que era posible ver
todo Corea desde el punto que se estuviese ahí dentro. La cocina estaba ubicada
ahí mismo en donde estaba de pie, sin tener paredes ni sin tener muros que le
impidieran ver algo del departamento. Incluso podía ver la cama al fondo,
enterrada en el piso, junto a un ventanal del porte de toda la pared.
Ya casi era de noche y podía ver lo hermosa que se veía la
ciudad cuando las luces empezaban a encenderse.
¿Encadilado?
Solo Yunho conseguía sacar ese lado de él.
Siente a sus espaldas como el alto se acerca y se quita los
zapatos, tirando las llaves por encima de la mesa de la cocina y esperando que
se moviera o hiciera algo, pero Jaejoong solo mira todo sorprendido, quitándose
las zapatillas con temor y con demasiada curiosidad porque sentía que ahora
conocía a Yunho aún más que antes.
Casi se sentía más cercano a él.
Pero cuando fija en algo gordo que se acercaba “corriendo”
hacia ellos, Jaejoong solo atina a moverse con demasiado miedo, escondiéndose
tras de Yunho y hundiendo la cabeza en su espalda porque según él ese
perro lo miraba demasiado feo.
(Tampoco es como si me imaginara que Yunho tendría una
mascota. No lo veía posible hasta ahora.)
- Hyung me da miedo,
tienes un perro muy gordo.
Siente como el cuerpo de Yunho tirita a causa de la risa,
permitiendo de todas formas que se escondiera en su espalda.
- Ese gordo del que
temes se llama Taepoong y no deberías tenerle miedo por lo mismo, es muy torpe
y flojo. Odia caminar.
Ve como el bulldog se acuesta a los pies de Yunho soltando
un ladrido cansado y bostezando de manera poco formal, a la vez que él se
agacha, aún afirmado del alto, hasta rozar con mucho cuidado su frente,
acariciándolo.
Le era extraño tener un encuentro con un animal porque nunca
le habían dejado tener un perro, pero el suave tacto le hace sentir mucho
mejor, como tranquilizándolo y espantando los nervios y emoción que tenía al
entrar ahí.
- Parece que le gusto.
- Dudo que a alguien no
le gustes.
Palabras que suenan demasiado sinceras cuando se levanta y
nota como las mejillas de Yunho estaban tan rojas como las de él cuando se
avergonzaba. Le ve intentar esquivar su mirada, pero solo consigue abrir y
cerrar la boca como si se tratara de un pez fuera del mar.
- No sé porqué dices
esas cosas hyung, me dan vergüenza.
- Lo siento, ignórame.
Es mejor que estudiemos.
Jaejoong asiente con miedo y camina hacia el living en donde
había una mesa que les podía servir para estudiar, mientras sus palabras
inconscientemente seguían rondando en su cabeza. Saca los cuadernos apropiados
y cruza sus piernas en el momento en que Yunho llega a su lado y le deja un
vaso con bebida cerca de su mano.
Todo en este momento parecía demasiado irreal.
La situación de ambos, solos, en la casa de Yunho. La
cercanía que tenían a pesar de la confesión de sus sentimientos, y la
preocupación casi innecesaria de Yunho por algo que él no debía entrometerse.
O era demasiado bueno o realmente le había dado tanta
lástima que no le quedó otra que ayudarlo.
Se concentra en como las venas de sus manos parecen
sobresalir cuando revisa los contenidos que tenían que estudiar, frunciendo el ceño
en ciertos momentos y susurrando cosas sin sentido cuando leía algo que le
traía recuerdos a su memoria.
Pero él, estaba ahí, intacto, rogando que no notara de quién
se trataban todos esos dibujos que habían en los márgenes de las hojas, porque
todos eran él. Yunho en el trabajo, con camisa, sonriendo, frunciendo el ceño y
haciendo acciones que probablemente ni existieran, pero que él sí se encargó de
imaginar.
Por eso le estaba yendo mal en el colegio, porque lo único
que era capaz de retener en su mente durante el último mes era solo Yunho,
Yunho y más Yunho.
Y no es que le costara mucho concentrarse siempre, pero
cuando tenía un profesor de este estilo, que tenía una paciencia digna de
imitar cuando él no entendía algo, se daba cuenta cuanto le quería a pesar de
que el amor no fuera recíproco.
Yunho era tan bueno que le era imposible no seguir sintiendo
cosas por él. No seguir enamorándose.
Asiente cuando es necesario y acata cuando él le pide que
realice algún ejercicio para ver si entendió.
Ejercicios que él ya tenía más
que claros, pero que seguía dudando solo para que la sesión de estudio no se
acabara y Yunho siguiera con él, hablándole y siendo paciente.
(A veces Jaejoong imaginaba que tenían una relación y sentía
que su vida volvía a tener sentido.)
- Hyung, ya entendí.
Los ojos de Yunho se abren sorprendidos, aún sosteniendo un
lápiz en su mano y con la camisa arremangada hasta la mitad del brazo.
- ¿Seguro? ¿cien por
ciento seguro?
- Sí, ya sé como se
hace.
- ¿Quieres que comamos
algo o prefieres que te vaya a dejar a tu casa?
- Tanto estudiar me dio
hambre.
Yunho se levanta con más ánimo que antes y le dice que
conoce un lugar de sushi cercano que es bastante bueno y que les podría servir.
(Como si él fuera capaz de negarle algo en algún momento.)
Así que la sonrisa de Jaejoong solo se dedicó a crecer con
cada minuto que pasaba, incluso pidiéndole si podían sacar a Taepoong porque
parecía que hace años no caminaba.
Un paseo demasiado corto y sin sentido si se le veía desde
otra perspectiva, pero que Jaejoong aprovechó como si su vida dependiera de
ello. Caminaron por la calle, riéndose de un par de cosas, mientras Yunho le
decía alguna dudas del colegio o contaba experiencias que podían armonizar la
caminata. Solo que Jaejoong parecía aburrirse y correr de vez en cuando,
sorprendiéndolos a ambos, y haciendo que Jaejoong se adelantara solo para poder
jugar con él.
Cuando vio a Yunho sonreír por esas pequeñas carreras que
hacía con el perro, sintió que inevitablemente este día se estaba convirtiendo
en uno de los mejores que había tenido hace mucho tiempo.
- Te esperaré aquí con
Taepoong.
Se sienta en el borde de un macetero fuera del local y
afirma con cuidado al perro que ya se había cansado y soltaba sin césar restos
de baba sobre sus pies.
- No lo hagas correr de
nuevo o morirá de un ataque cardiaco. Vengo rápido.
Sigue al alto con su mirada, viendo como saludó apenas
entró, siendo probablemente un cliente frecuente porque una de las mujeres que
atendía le hablaba con mucho entuasismo. Nota como mueve su cabello al compás
de las palabras y como Yunho reía por algo chistoso que le acababa de decir.
Sin embargo, Jaejoong no se contagiaba de esa felicidad.
Solo sostenía a Taepoong y le oía roncar de manera fácil sobre el cemento.
La escena que había comenzado a ser tan feliz, ya no era
así. Su sonrisa se esfuma cuando nota que la mujer le tocaba el cabello al alto
y le decía un par de halagos seguramente, mientras el otro solo se dejaba estar
y entregaba un par de billetes esperando la orden.
Ambos tenían edades parecidas. La mujer era guapa y haría
una bonita pareja con Yunho que solo se encargaba de sonreír y agachar la
mirada para no verse avasallador.
Tan preocupado de todo, tan caballero como siempre.
Jaejoong no se da cuenta cuan absorto estuvo mirando la
escena y dándose cuenta que él nunca lograría algo así, cuando ve a Yunho de
pie frente a él con una sonrisa demasiado grande y un par de bolsas que de por
si le dejaban ver que había comprado más comida de la necesaria.
Le cuesta levantarse con el mismo entusiasmo de antes y
sonreír de una manera que ya le era lejana y no le parecía natural.
- ¿Pasa algo? ¿te
quieres ir?
Caminan más lento que antes, incluído Taepoong, con algo de
frío a causa de la brisa, pero que a Jaejoong afectaba más de lo normal.
Se sentía congelado porque había notado cuan mínimas eran
las posibilidades de una relación con Yunho si habían miles de mujeres a su
lado que sí lo podían tener.
Niega lento y agacha la vista.
- No, nada.
- ¿Te quieres ir a tu
casa?- insiste-. Podemos dejar la comida para otro día si estás cansado, lo
entiendo.
- Está bien hyung, solo
tengo hambre.
Cruzan en silencio y suben al ascensor con menos ánimo del
inicial, incluso contagiando a Yunho que parecía no entender nada. Arman la
mesa ambos igual de callados y sentándose uno al lado del otro apenas empiezan
a comer. Una comida que había partido con un ánimo mucho más próspero, pero que
por una causa que Yunho aún no sabía, había declinado por completo.
- ¿Por qué estás tan
callado?
Jaejoong mastica lento a la vez que deja los palillos de
metal a un lado asumiendo su derrota y la sinceridad con la que tendría que
hablar. Solo que le cuesta, le cuesta mucho.
- Jaejoong sé que algo
te pasa, no lo ocultes.
¿Por qué tenía que ser como un libro abierto? ¿por qué tenía
que ser tan obvio con él? ¿solo con él?
Juega con sus dedos cuando levanta la cabeza y ve como Yunho
le miraba serio y sin despegar la vista de encima, advirtiéndole que quería una
respuesta. Una respuesta que le llenara y no una de adolescente tímido que no
sabía como actuar ante la vida.
Porque Jaejoong había empezado a madurar, solo que él no lo
estaba notando.
- No me gusta pensar que
una persona desconocida puede tener más posibilidades contigo solo por el hecho
de tener más edad que yo.
Un susurro que sale más doloroso de lo que espera y que
provoca que Yunho se ponga en la misma posición que él, olvidándose de la
comida y de todo lo que pudiera interrumpirlos en ese momento.
Yunho está tan serio que le asusta.
(Aunque fuera un poco.)
- ¿Por qué dices eso?
- Porque me di cuenta
como te miraba la noona de la tienda.
Un suspiro de parte de Yunho le hace preocuparse cuando le
ve volver a comer tranquilo como si no le hubiese dicho algo demasiado
importante para él, o algo que debió haber dejado de pensar hace bastante tiempo.
Porque prácticamente le había dicho que aún sentía cosas por
él, pero Yunho al parecer, ni siquiera se había dado por aludido.
(Y le dolió. Más de lo que esperaba.)
- No deberías
preocuparte de eso.
- No puedo evitarlo
hyung- ya le daba igual seguir siendo sincero, porque ni siquiera era capaz de
mentir cuando estaba con él-. Me sigues gustando.
- No te pido que lo
evites, solo que no deberías preocuparte por algo en lo que tú tienes más
posibilidades
que ella. Ella no me gusta, Jaejoong. Ni tampoco me gustará.
- Pero tú no quieres
estar conmigo porque soy menor- susurra.
- Yo sí quiero estar
contigo Jaejoong, solo que no debo.
Palabras que le hacen perder la conciencia y defoncarse de
la imagen de Yunho cuando ve que sigue comiendo mientras le estudia sus
reacciones.
Reacciones estúpidas, shockeantes y adolescentes porque no
sabía qué hacer cuando le escuchó decir eso. De hecho, estaba seguro que se
había olvidado de cómo se respiraba.
De pronto el mundo comenzó a dar demasiadas vueltas y él no
estaba preparado para recordar como se podía seguir de pie sin caer de cara
contra el cemento. Porque sí, sentía que estaba flotando en un mundo en que
solo existía en su mente y que nunca formaría parte de la realidad.
(Y Yunho seguía comiendo. Solo comía.)
Pero cuando se siente capaz de tener una reacción normal,
Yunho deja los palilos a un lado y le mira casi con una sonrisa, pero no del
todo.
Está seguro que se encuentra nervioso porque le es dificil
describir como le ve en ese instante.
- Sé que no te esperabas
esto, pero necesitaba decirlo porque tú has sido demasiado sincero como para
que yo no actúe de la misma forma.
- Gracias hyung- siente
como si su voz no fuera de él y fuera de otra persona solo por la emoción-. Me
haces feliz.
Ahí, en ese instante, es cuando ambos podrían describir la
situación como verdaderos adolescentes que recién están conociendo el amor.
Jaejoong le mira con vergüenza y Yunho sonríe porque no sabe de que otra manera
actuar ante una situación así. Porque nunca había pasado por esto. Nunca no
había tenido algo claro o le había costado tanto asumir sus sentimientos hacia
alguien.
Yunho nunca se había obligado a decidir entre lo correcto y
lo incorrecto.
Pero ahora sí.
(Y resultó que lo incorrecto estaba siendo lo incorrecto.)
La distancia comienza a acortarse hasta tal punto que Yunho
puede sentir sus piernas rozándose con la de Jaejoong. Pero se miran, solo se
miran recordándose lo que no se habían visto por dos semanas e intentando
memorizar todos esos centímetros que aún les faltaban por descubrir. Pero el
menor no aguanta más y se levanta de forma lenta y le abraza de tal forma que
sus brazos se hacen eternos cuando rodea su cuello. Cuando se hunde en su olor
y agradece que pueda disminuir la distancia porque Yunho sí se lo tiene
permitido. Y no se demora mucho cuando unas manos le abrazan por sobre la
ropa encima de su cintura, apegándolo más a él y respondiendo de la misma forma
que él tantas veces soñó e imaginó en su mente.
Sueños por los que hubiese pagado o dado su vida entera,
pero que ahora se estaban volviendo realidad.
- Eres muy lindo hyung-
susurra con demasiado cuidado.
Eres hermoso. Eres perfecto. Eres lo que he soñado y lo que
me hizo despertar de esa burbuja apartada de la sociedad.
Eras lo que necesitaba.
Tantos pensamientos que Jaejoong prefiere omitir por
vergüenza cuando se separan y quedan tan cerca que puede contar cuantas
pestañas tiene Yunho en sus párpados. Pero no se besan, solo se quedan ahí,
cerca, sintiendo el calor del otro y estudiándose más aún si es que era
posible.
El calor del cuerpo de Yunho atrae el suyo y el propio se
descarga en él.
(Y aún siente su perfume, que era lo mejor de todo.)
- Esto es demasiado
dificil.
La respiración de Yunho choca con su rostro y cree que nada
puede mejorar ese momento.
Absolutamente nada.
- ¿Por qué?
Y qué perdido estaba. Porque cuando Yunho sube sus manos hasta
sus mejillas y esas malditas caricias sobre su piel consiguen volverlo loco,
cree que Yunho lo conoce mucho más de lo que él se conoce a si mismo.
- Porque tengo
demasiadas ganas de estar contigo, pero no debo.
Mariposas y más mariposas. Mariposas que invaden su cuerpo,
su mente y su alma. Mariposas que le hacen perder la cabeza y que todas huelen
a Yunho y tienen la imagen de él.
- Si debes, sí podemos
estarlo, nadie se va a enterar hyung, te lo juro.
- Extrañaba tus mejillas
rojas.
Palabras que le desencajan de su diálogo de convencimiento,
sonriendo porque todo parecía salido de un cuento y porque ambos estaban siendo
inexpertos en este momento.
- Hyung yo te
Y le besa. Le interrumpe y se come las palabras en sus
labios porque Yunho no se podía aguantar más. No podía seguir aceptando que
alguien fuera tan adorable y se tomara el tiempo exacto para las cosas cuando
él parecía demasiado apresurado en todo.
Los labios de Jaejoong son tan suaves que contrastan con los
suyos que parecen pedir más e ir a un ritmo más rápido de lo que el menor
quería. Pero se toma su tiempo, se adapta a él y disfruta inclinándose sobre su
cuerpo y apoyando una mano tras él, contra el piso, para que ninguno de los dos
cayera. Los labios de Jaejoong son tan inexpertos que le encantan. Le besan con
cuidado, succionan con cuidado y todo con precaución.
Todo moderado.
Todo perfecto.
Y más aún cuando se separan y Jaejoong está inclinado y le
cuesta abrir los ojos y recordar que esto sí estaba pasando. Le mira con los
labios entreabiertos y brillosos y más impresionado de lo que a Yunho le
hubiese gustado ver.
- ¿Qué pasa? ¿me
apresuré demasiado?
- No- sonríe demasiado
feliz aún con Yunho inclinado sobre él que le miraba demasiado asustado-. Estoy
bien. Me gusta.
- ¿Y por qué tiritas?
- Es que estoy un poco
nervioso, nadie me había besado así antes.
Yunho le mira aún preocupado y se retira hacia atrás,
tomando distancia y pensando que quizás sí había sido demasiado invasivo con
él.
De alguna u otra forma, tenía que aprender a controlarse.
- Ya es tarde, es mejor
que te vaya a dejar a tu casa.
- No hyung, no quiero.
- Jaejoong, se lo
prometí a tu papá.
- No me importa, quiero
quedarme contigo.
Una discusión que inevitablemente es más agradable de lo que
parece, viendo como Jaejoong seguía comiendo como si nada, ignorándolo casi por
completo si es que no le viera sonreír.
- Jaejoong-ah no me
hagas las cosas dificiles. Podemos vernos otro día.
- Quiero que me vayas a
buscar más seguido a mis clases de piano- exije tragándose una gran bola de
arroz ante un atónito Yunho.
¿Eso hacían los novios, no? Tenía la chance de exigir si
quería.
Pero Yunho no le deja el camino fácil, porque cuando se
levanta y baja las mangas de sus antebrazos, sabe que le dirá un discurso que
le daría su padre, pero que en esta ocasión no se podría escapar.
- Y yo no quiero que
vuelvas a dejar de hablar por mi culpa. No debiste haberlo hecho.
- Lo siento, no me
retes- susurra con un puchero en sus labios.
- Debo hacerlo, y vamos
o Taepoong seguirá llenándote de baba las piernas.
Le da una de sus manos para ayudarlo a levantarse, dejándolo
de pie en cosa de segundos y llevándose un ladrido adormilado del perro que
seguía durmiendo como si nada hubiera pasado. El roce provoca que ambos se
sonrían y miren el piso mientras se ponen los zapatos para salir de inmediato
de ahí.
Y cuando suben al ascensor no se besan ni se acarician por
miedo a ser vistos, solo Jaejoong apoya su frente en el hombro de Yunho,
descansando y grabándose cada momento para llegar a retratar segundo por
segundo en una hoja de papel.
Al igual que el viaje en la moto en donde ya no dudó en
abrazarse a su cuerpo más de lo normal, sabiendo que ahora se le estaba
permitido hasta mucho más.
Un viaje que con cualquier persona era demasiado largo, pero
ahora era injusto que la distancia se hiciera tan mínima porque cuando se baja
de la moto y Yunho se saca el casco para despedirse, Jaejoong no sabe como
reaccionar y solo atina a chocar sus labios con los suyos en un simple roce que
le permitiría ser feliz por días, semanas y años enteros.
Un roce que lo vuelve loco y que a Yunho, no lo deja muy
atrás.
**
Jaejoong entra corriendo al edificio, saludando al conserje
y haciendo de memoria el recorrido de hace un par de días atrás. Sabía que era
demasiado temprano, pero no le importaba si tenía que esperar demasiado con tal
de ver a Yunho.
Incluso aunque apenas sean las cuatro de la tarde.
Así que cuando entró al departamento –porque
impresionantemente había espiado su clave cuando fue con Yunho y se la aprendió
de memoria- se sintió como si estuviera en su propia casa. Dejó la mochila
sobre los sillones y jugó un gran rato con Taepoong que no paraba de mover su
minúscula cola al ver que alguien había ido a verlo antes de lo presupuestado.
Incluso se comió un par de cosas que pilló, hizo sus tareas
y vio televisión con el perro encima de su cuerpo.
Pero cuando el sueño comenzó a atacarlo, no le quedó otra
que quedarse un rato de pie mirando por el ventanal de la habitación, para
luego dejarse caer en el colchón y dormir más de lo que hubiese dormido hasta
en su propia cama.
Todo era tan perfecto en ese departamento, que nada podía
salirle mal.
Excepto que cuando Yunho entró al lugar y vio que todo
estaba desordenado y habían cosas que no eran suyas dispersas por el living, se
asustó. De hecho pensó que le habían entrado a robar hasta que vio una gran
cantidad de dibujos dispersos en la mesa y que la televisión sintonizaba un
canal que él no estaba acostumbrado a ver (y no es que rechazara el animé.)
Y que claramente, nada le pertenecía a él.
Arrastró sus pies hasta la habitación, intentando no hacer
mucho ruido, cuando ve a Jaejoong durmiendo de boca abajo sobre su cama con
Taepoong sobre las costillas y en una pose tan relajada que le es imposible no
sonreír de ternura.
¿Cómo mierda había entrado?
Ni él era capaz de adivinarlo.
Se acerca con el mayor cuidado posible y se hinca hasta
quedar a su altura y permitir ordenarle unos mechones de cabellos desordenados
y salvajes que salían de su lugar habitual, mientras le empujaba un poco e
intentaba levantarlo para poder meterlo bajo las sábanas si no quería morir de
un resfriado.
Pero le cuesta. Jaejoong refunfuña y arruga la nariz y se
queja de forma inentendible, pero finalmente acatando y moviéndose hasta tal
punto que Yunho podía taparlo hasta el cuello y que Taepoong se volviera a
acomodar sobre su cuerpo.
Le es inevitable no quedarse un par de minutos mirándolo
antes de cambiarse de ropa y sacarse esa corbata que prácticamente le ahorcaba
durante todo el día.
Y cuando vuelve a la cocina siente un cargo de conciencia
mucho más alto que cuando está solo porque siempre cocinaba solo para él, pero
en este caso, había alguien más que no tendría que matar de una intoxicación
así que se decide por lo más fácil según él: carne.
Carne que hizo que Jaejoong despertara en cosa de minutos
solo por el olor, estirándose en la cama y notando que él no se había acostado
de esa forma y que probablemente el día había dejado de ser tan aburrido porque
ya no estaba solo, estaba Yunho, podía olerlo.
Se guía por el exquisito olor de la carne y le ve ahí de
pie, cortando unas verduras concentrado, mientras a lo lejos en la televisión,
sonaba un partido de fútbol de Inglaterra contra Corea. Algo bastante aburrido
para él, pero que al alto le tenía de nervios porque ni siquiera notó cuando él
ya estaba en frente, bostezando y estirándose una vez más porque el sueño había
sido demasiado reparador.
Cuando se ven parece que el tiempo se detiene y las sonrisas
sobran.
- No sabía que habías
llegado.
- Y yo no sabía que te
sabías la clave para entrar a mi departamento.
Jaejoong se acerca un par de pasos más, perezoso y quedando
frente a Yunho que dejó las verduras de lado, limpiándose las manos para
comenzar a ordenarle ese cabello que siempre parecía demasiado rebelde.
- Me fijé el otro día
cuando vinimos, tengo buena memoria, ¿sabes?
Un bostezo más que Yunho se encarga de tapar con su mano y
que le hace sonreír porque no puede creer que esto de verdad estaba
pasando.
- Deberías venir más
seguido, Taepoong te adora.
- Creo que tendré que
hacerlo si no quieres ir a buscarme a clases- se queja casi como el niño mimado
que sí era.
- No es mi culpa que tu
papá me ahogue en trabajo.
Se queja cuando Yunho quita las manos de su cabello,
sonriéndole aún, pero dejándolo insatisfecho porque sentía que aún le faltaba
amor al reencuentro.
(Lo había extrañado demasiado, ese era el problema.)
- ¿Estás haciendo algo
para comer? Comí algunas cosas de tu refrigerador hyung.
- ¿No falta que hagas
algo antes de decirme eso?
- ¿Eh?
- Esto.
Yunho le toma desde el mentón y une sus labios en un suave
roce que le hace sonreír mientras es besado y mientras se pone de puntitas
porque no le alcanza en estatura. Yunho sabía exquisito y él se sentía un
estúpido porque creía que cada beso era mejor que el otro.
Y que cada uno, le dejaba con ganas de más.
- Ah, eso- susurra
sonriendo.
- Sí, eso- Yunho le besa
corto antes de volver a separarse y se lame los labios, volviendo a
concentrarse en lo que estaba antes-. ¿Tienes hambre? Estoy cocinando carne
porque no creo que nos convenga seguir comiendo sushi todos los días.
- Me encanta la carne.
- Entonces siéntese
caballero que ya está listo.
Una invitación que le hace sonreír como idiota y sentarse
frente a donde estaba el alto, esperando a tal grado de emoción que se
sorprendió bastante cuando vio un plato bastante apetitoso frente a sus ojos.
¿Había algo que hiciera mal?
Cuando comienza a masticar lentamente dándose cuenta que no
solo se veía bien sino que sabía de la misma forma, nota como Yunho comía de
una forma tan desesperada que le hace dejar los palillos a un lado, solo para
darse el tiempo de mirarlo y sonreír.
- ¿Qué pasa?- intenta
tragar, pero le es dificil-. ¿No te gustó?
- Si me gustó, pero
parece que hoy no te dejaron almorzar hyung.
Las mejillas de Yunho enrojecen tanto que por un momento
pareciera que los roles se habían cambiado y que Jaejoong era el mayor y el que
ponía orden a la cosas. Comen en silencio, tomándose el tiempo adecuado y
comentando un par de cosas sin importancia.
- Hyung yo dejé mis
dibujos aquí- recuerda el menor, frunciendo el ceño.
- Los dejé encima del
sillón- toma un trago de agua y continúa-. Debo admitir que los vi.
- No debías verlos,
hyung malo.
Se levanta de la mesa justo en el momento en que Yunho
termina, notando como ya era de noche y las luces de la ciudad los iluminaban.
Y sus dibujos, esparcidos por toda la mesa, a la vista de ojos que a él no le
hubiese gustado que vieran.
No por rabia, sino que por vergüenza.
Siente los pasos de Yunho luego de un rato, acercándose y
sentándose a su lado del sillón, acariciando con una mano su espalda, pero sin
dejar de mirar por sobre su hombro lo que observaba. Yunho era curioso, ya lo
tenía más que claro.
- Quiero uno.
Jaejoong le mira por sobre su hombro, serio y preocupado a
la vez.
Él dibujaba para si mismo, nunca para los demás y menos para
alguien tan importante como Yunho. Pero el alto seguía mirando los dibujos que
tenía en su mano, impresionado.
- Estos son muy feos, te
haré uno especial.
- Quiero uno en el que
salgas tú.
- Noo- niega, nervioso-.
Yo nunca me dibujo.
- Ahora tendrás que
hacerlo.
La caricia de su espalda se traslada hasta el muslo de
Jaejoong, acariciando con cuidado, casi como si lo estuviese domando. El menor
no puede negar que le molesta su cariño, pero a veces no sabía como reaccionar.
(No solo a veces, sino que todo el tiempo.)
- ¿Has visto este?
Un dibujo de Taepoong sentado le mira desde la mano de
Jaejoong, capturando su atención de inmediato, sorprendiéndose más que antes
incluso.
Le emociona lo bien que dibuja el menor y lo bien que
retrata cosas que para él serían dificilisimas. Especialmente su perro, que lo
haría con un simple círculo y un par de puntos como ojos.
- Me encanta, te lo
compro.
- No está bien
terminado, pero si de verdad lo quieres, puedes quedarte con él.
- Me gustan todos- Yunho
apoya su cabeza en el hombro de Jaejoong, acomodándose-. Hasta en los que salgo
yo.
Dios, ese calor en sus mejillas.
Jaejoong tapa su cara con sus manos, intentando esconder su
vergüenza, sabiendo que más que pasar desapercibido, estaba llamando más la
atención, pero no le importa porque está seguro que tiene hasta el último
cabello rojo de vergüenza.
Lo peor es que Yunho parecía disfrutar la escena.
- No debías verlos
hyung- se queja susurrando.
- Dibujas demasiado bien
como para que nadie los vea.
- Tengo vergüenza-
admite aún con las manos tapándolo.
- Lo sé, pero te lo digo
porque me importas.
Un mechón de cabello que Yunho se encarga de esconder detrás
de su oreja cuando el teléfono de Jaejoong les interrumpe de golpe,
asustándolos.
Una palabra en la pantalla que hace que el menor suelte un
bufido y Yunho se ría porque a veces olvidaba que Jaejoong tenía límites de horario.
Mamá.
- Hola mamá, sí estoy
bien- un beso de Yunho sobre su hombro le hace sonreír a causa de las
cosquillas-. No, no me pasa nada. Sí, lo prometo. Está bien, adiós.
El alto le mira acostado desde sus piernas, riendo de su
sonrisa, mientras el menor intentaba mirarlo rudo, pero no le resultaba.
(Y lo peor de todo, es que le acaricia el rostro, ÉL.)
- Era mi mamá.
- ¿Sabe que estás acá?
- No, por supuesto que
no.
- ¿Quería que te fueras?
No debí llegar tan tarde.
- Sí, yo quería estar
más tiempo contigo, lo siento mucho hyung.
- No te preocupes.
Jaejoong no sabe si su sonrisa o esa forma en que le mira o
incluso el ladrido de Taepoong, fue lo que le dio el coraje suficiente para
susurrar un suave y simple te quiero. Un te quiero con todas sus
letras y sílabas y vocales llenas de sentimientos. Jaejoong le besa la punta de
la nariz y sonríe sin esperar una respuesta, solo diciéndole lo importante que
era para él.
Y notando como una vez más, era capaz de dejar a Yunho en un
estado bastante nervioso y shockeado.
Se quedan un par de minutos más en silencio, disfrutando de
la compañía de ambos y Yunho de esas caricias que lo llevaron a un punto de
relajación que hace bastante tiempo no sentía.
- Avísame cuando llegues
a tu casa.
Caminan tomados de la mano hacia la puerta y Jaejoong a
pesar de eso, opone resistencia.
- Yunho… - se queja.
Pero no solo se queja, sino que le llama de una forma que
hace que el alto se detenga en medio del pasillo y le mire sorprendido. Pero
Jaejoong le mira casi asustado, arrepintiéndose.
- Me gusta más así, sin
el hyung. Es más de… novios.
- ¿Entonces somos
novios?
Yunho lo arrastra de la mano hacia la puerta de su
departamento y sonríe, empujándolo un poquito o sino se le haría demasiado
tarde.
(Aunque lo que menos quería en ese instante era que se
fuera.)
- Te están esperando
abajo, no hagas que el chofer te odie.
Un beso que le pilla desprevenido y que hace que Jaejoong
actúe distinto a las demás veces, besándolo con la boca más abierta y
exigiéndole más pasión en esta despedida. Una pasión que él no dudó en
entregar, olvidándose que se trataba de un menor y no de una persona de su
misma edad. Incluso se dio la libertad de jalarle un poco su labio inferior,
casi mordiéndolo.
¿Acaso nunca sabría que era lo que quería el menor
exactamente?
No.
Se afirma del marco de la puerta para no perder el
equilibrio y Jaejoong se separa sonriéndole malicioso.
- No me quiero ir- se
queja aún, inflando las mejillas.
- Ven mañana- le besa
corto y se separa, acariciándole el mentón-. Y pasado. Y pasado pasado.
- ¿Puedo?
- Eso no se pregunta.
Un beso igual al anterior que le deja con el aliento perdido
y el corazón a mil por hora, hace que Jaejoong le sonría malicioso hasta que
desaparece por el ascensor, dejándolo ahí, casi a punto de morir.
A punto de agonizar por un menor que tenía casi la mitad de
su edad.
Y el mensaje no se demora mucho en llegar, asustándolo y
haciéndole sonreír por lo obediente que podía ser cuando se lo proponía.
-Llegué ^^-
Una palabra que le deja hipnotizado mirando la pantalla de
su celular y pensando si era necesario un mensaje de vuelta o no, pero cuando
ve que su pantalla ya decía Enviado, se dio cuenta que ya estaba hundido
hasta más arriba de la cabeza en eso que sus amigos tanto lo querían meter.
En eso que se llama amor.
¿Puede ser que ya te eche de menos?
gracias por la actu me encanta la historia owwwww
ResponderBorrarque lindo JJ <33333333
Que bueno que se estan dando una oportunidad .....
lindo capitulo aunque a nuestro jongie aun le faltan x descubrir muchas peor muchas cosas sobre las relaciones entre adultos.... XD
ResponderBorrarLo amè !!! ♥ ♥ ♥ ♥ ♥
ResponderBorrardios!!!! y yo que le estaba por tira piedras a yunho x hacer sufrir a JJ ¬¬ reacciono!!! Yun segui asi, sino te matare ...ok no xD
tan lindo capi :)
esos besitos >///////< ♥ ♥ ♥ y todo ><
Hermoso !
Contiiiiiiiiiiiii .... gracias x compartirlo :)
Esta historia esta genial siiiii
ResponderBorrareste fic me mata de ternura de lo hermoso que es... hasta yo siento las mariposas >_< jajajajaj que bueno que yunho se esta dando la oportunidad y ps espero que todo vaya bien.... gracias! en verdad amo este fic.... esperare el si cap *-*
ResponderBorrarSon taaaannnnn tiernos me encanta esperare, el siguiente cap, gracias
ResponderBorrarbye
Ohh~~ tan linduusss ^^..
ResponderBorrarpor fin son novios *w* a jae se lo describe tan cutie ♥ y Yunnnie es un amorshhh *3* espero no se metan en problemas
me encanta el fic gracias por compartirlo. .!!!:)
Que hermoso al fin YunHo hizo caso a su corazon
ResponderBorrarY Jae se nota que esta muy enamorado :3
Ya quiero el proximo capi :D
susto que paso yunho al no saber quien esta en su casa pero se a de haber llevado una gran sorpresa al notar a el bello durmiente que tenia en su cama me encanto y mas que se dieron las cosas de ser novios a escondidas haber si no se mete en problemas yunho espero que no
ResponderBorrarGRACIAS por compartir hasta pronto bye
ya son novios ! Wiiii...!
ResponderBorrarahora que nadie se entere para que no se metan en problemas u.u
este capitulo tuvo mucha dosis de dulzura y ternura XDD!
Gracias por el capitulo! cdt ;)
ahhhhhhhhhhhhhhhh ***---*** q bello es el amor *v* dfkljhgdklhgldskghkdls este par es tan ksdfjghdlfghdlfkjghdkghkdghkdhgk <3 <3 <3
ResponderBorrarMe encanto el capitulo.. pobre Jaejoong que se deprimió tanto que dejo de hablar por lo menos sirvió para Yunho se diera cuenta lo importante que es Jae en su vida ... y ya son novios los dos son tan dulces... hay tanta miel ahí que me va a dar diabetes *w* ...
ResponderBorrarPodrán mantenerlo siempre en secreto... tarde o temprano alguien se va enterar ... no quiero que se separen son tan lindos juntos .. Gracias por la actualización
Hermoso, simplemente hermoso... Gracias
ResponderBorrarwoooo me encanto este capitulo lleno de amor ^o^ y de que porfin sean novios pero que tendrán que llevar su relacion a escondidas ..... pero que lindos cuando se sonrojan ambos jejejeje
ResponderBorrarGracias :) esperare el siguiente capítulo que pasara que pasará jejeje
Hay Dios lo ame!!!
ResponderBorrarEspero que sepan llevar las cosa por los cortos 3 años que le faltan a Jaejoon ¬.¬
Pobre Yunho, si que la tendra dificil.
Ojala y que nadie los pille hasta que Jae sea mayor.
Gracias por el cap ^_^
Kyaaaaaaaaa que les dure la relacion mucho tiempo y no los descubran.
ResponderBorraraww que lindo se comportan cuando estan juntos <3 pero estan jugando un juego peligroso
ResponderBorrarsobre todo para yunho puesto que le dobla la edad a jae y aunq para ellos no es algo q impida el q sientan amor por el otro los demas no lo veran asi si se llega a saber u.u solo espero q yunho no termine mal asdada gracias x compartir ^^
son tan lindos <3
ResponderBorrarpobre boo dejo de hablar menos mal yunho ayudo
esta relacion no siempre se va a poder mantener en secreto, temo por ellos :(
Son tan lindos........todo...
ResponderBorrarpero espero que no tengan prolemas............ tan pronto
amo a estos dos.... están tan enamorados y ya son novios.
ResponderBorrarasí se hace Yunho ,... a no arrepentirse que el amor del bueno solo viene una vez en la vida y no hay que dejarlo pasar-
espero que no tengan muchos problemas en el futuro.
gracias
Un hermoso capitulo!!!!!!!!!!! amo como se se quieren y lo demuestran los dos son tan tiernos *.*
ResponderBorrarQue lindos!!!
ResponderBorrarMe alegra que YunHo por fin aceptara sus sentimientos, era obvio que solo les estaba haciendo daño a ambos.
*-*!!!!
¡Que hermoso! Me encantó este capítulo, pensé que tardarían más en reconciliarse pero en cuanto Yunho supo que su Jae estaba mal no dudo en ir por él :3
ResponderBorrarY ahora ya hasta son novios y aplican la de "está mal pero se siente bien" Hahaha son unos traviesillos cx
Ooooh Jae dejo de hablar por Yunho pero vuelve a ablar por el ahaha
ResponderBorrarYa comienza a ser una linda pareja espero que el padre de Jae no sospeche nada
Que nervios quiero sabes si lo van a descubrir espero que sea felices y no sufra mucho
kyaaaa muero de tanta miel que destilan los dos :)
ResponderBorrarJae debes tener paciencia, no puedes apartarte asi de las personas, Yunho te ama eso ni lo dudes.... solo deben ser mas cuidadosos.
Supongo que en algún momento las cosas se complicaran pero si ambos se aman podrán superarlo.
Que linda relacion la del yunjae n.n
ResponderBorrarMe encanta, como jaejoong puede ser maduro y yunho un tanto infantil xD
Gracias