CAPITULO 2
Después de ése día nuestra
relación fue mejorando poco a poco. No puedo decir que las dudas se habían
desvanecido por completo; ellas continuaban allí, latentes, vivas. Se negaban a
dejarme en paz, me atormentaban y eso se hacía tortuoso, mas al admirar ése
rostro infantil que se iluminaba con el simple hecho de verme llegar, las
olvidaba por unos instantes, ya no existían y sólo alcanzaba a desear
protegerle a toda costa de cualquier amenaza. No quería que nadie le hiciera
llorar jamás. Lo único que anhelaba, en realidad, era meterle en una pequeña
cajita de cristal para que el mundo le observara, claro, pero no pudiera
tocarle. Yo era su héroe y exclusivamente aspiraba comportarme como tal, ya que
Jaejoong nunca ha sido seguro de
sí mismo; necesita de alguien que le apoye para sentir que puede conseguir lo
que se proponga y eso lo convierte en un ente vulnerable ante los crueles ojos
de la humanidad, puesto que el mundo espera que todos seamos fuertes, iguales
unos a los otros, una copia barata de algún prototipo perdido y desgastado, y
si no encajamos en su concepto errado de perfección nos tornamos nada más que
desecho al que se debe pisotear y humillar sin piedad alguna.
Pero Jaejoong se hallaba fuera del
montón, a mis ojos él era, sinceramente, el más perfecto de los seres humanos.
Aún recuerdo cuando llegó a mí
con sus grandes orbes negros
empañados por las lágrimas y una mueca de tristeza dibujada en su tez blanca.
Se negaba a decirme lo que le sucedía. Solamente sollozaba mordiéndose las
mangas del suéter negro que me había pertenecido en alguna ocasión. Fue tan
doloroso, me sentí impotente, devastado ¡Jaejoong lloraba y no tenía idea de
cómo ayudarle! Y él a su vez no me daba las herramientas para hacerlo;
únicamente gemía ahogadamente contra mi pecho, temblaba y se aferraba a mí como
si no quisiera perderme. ¡Dios, no pensaba dejarle solo, en absoluto! Sin
embargo, él continuaba con sus lamentos sin pronunciar palabra y mi corazón se
encogía doloridamente. Creí que lloraría de la misma manera en la que él lo
hacía. Terminaría derrumbándome y eso no me estaba permitido. Yo era su
fortaleza, los brazos que le levantaban cuando ya no podía más, cuando la vida
se hacía una carga demasiado pesada y si me desplomaba a sus pies ¿Quién le
sostendría? No, no debía caer; no obstante la desesperación me embargaba y no
lo soportaría un segundo más.
Me aprecié como a un
muchachito dramático y susceptible. Incapaz de cumplir sus promesas.
—El cachorro. — dijo al fin y
no entendí lo que pretendía comunicarme ¿De qué hablaba?
— ¿Cuál cachorro?— pregunté
tomándole de la barbilla. Jaejoong desvió
la mirada y suspiró como si le costara demasiado hacerlo. Realmente se
encontraba afectado por alguna cosa que no se atrevía a decirme.
—No se mueve. El cachorro al
que arrollaron con la bicicleta no se mueve ¡Se va a morir!— y todo se hizo
claro. Lloraba por un pobre animalito callejero que había tenido el infortunio
de cruzar la calle durante la luz verde. Aquello indudablemente me enterneció
¿Cómo conseguía ser tan bondadoso y sensible a los diecinueve años? ¡Y pensar
además que su apariencia se asemejaba a la de un adolescente de unos diecisiete
cuando mucho! Maravilloso, ciertamente lo era.
—Llévame con él y quizá pueda
hacer algo— contesté suavemente, jugando con el mechón rebelde de su cabellera
lacia y brillante, procurando llenarle de esperanzas. Quizá el animalito no
había resultado demasiado lastimado y Jaejoong sólo exageraba. Y así fue. Al
llegar al lugar me percaté de que el cachorro no tenía más que una pata rota.
Lo tomé entre mis brazos y corrí al veterinario. En ése instante un nuevo
miembro entraba a mi vida para colmarla de alegrías e innumerables dolores de
cabeza: Taepoong, nuestro primer hijo. Y
jamás me sentí más dichoso de realizar una acción loable. Jaejoong reía
lleno de felicidad al comprender que el pequeño can no moriría y que igualmente
pasaría a ser parte de su existencia como su compañero de travesuras y mejor
amigo.
No voy a negar que llegué a
sentir celos de Taepoong. Sin
quererlo el pequeño perro acaparaba toda la atención de la persona que amaba y
eso me hacía sentir enojado ¿Con qué derecho venía ése animalejo a robarme a mi
novio? Me preguntaba cada día y mi furor aumentaba cuando Jaejoong se acercaba con la
pequeña bestia peluda en brazos y con voz cantarina decía: “¡Vamos,
Yunho, besa
a tu hijo!, no seas un mal padre y bésalo... mira, Taepoong
necesita de tu amor para crecer sano y fuerte”. Y a
final de cuentas debía ceder y besar en el hocico al cachorro. En ése instante Jaejoong carcajeaba y juntaba
sus labios con mi frente y yo lo olvidaba todo..., todo. Me perdía en sus ojos
claros y llenos de una luminosidad encantadora, le besaba y sonreía murmurando
cuanto le amaba.
Nunca en mi vida había sido
tan feliz ¿Era eso el amor? ¿Así debía sentirse? Entendí durante aquellos días
que jamás me había enamorado, que ninguna de mis novias me había hecho sentir
de semejante manera y que... mi lugar se hallaba junto a ése muchachito al que
me negué a querer en el pasado, al que vulneré y el cual, incomprensiblemente,
me hacía saber que pasara lo que pasara nunca dejaría de apreciarme puesto que
yo era el hombre de su vida. ¡El hombre de su vida! ¿Saben lo que significó
escuchar eso para mí? Sentí que el corazón saldría de mi pecho y pensé que
moriría de felicidad. Creí que no existía dicha más grande que ésa y
ciertamente no me equivoqué. No hay nada mejor en ésta vida que compartir mis
días con él.
“Dios, dije
dentro de mí en ése momento, Si en verdad existes, no lo apartes
de mi lado”.
Verdaderamente le amaba y la
necesidad de su presencia se tornaba cada vez más intensa tanto que el no verle
durante las horas en las cuales se encontraba en el taller de arte me sentía
vacio y la tentación de ir y sacarle arrastrando de la mano se hacía más latente.
Me imaginaba-infantilmente-irrumpiendo en el lugar y cargándole en brazos hasta
la salida. Pero eso jamás sucedió, estaba consciente de lo importante que era
aquél taller en su vida. El arte siempre fue una extensión más de su alma y yo
no tenía derecho a castrarle en ése sentido ¿Qué clase de novio sería?
Indudablemente uno no muy bueno. No la clase de novio que aspiraba ser.
Al amanecer, como de
costumbre, revisé mi teléfono buscando algún mensaje suyo. No había un solo día
en el cual Jaejoong no me
despertara con un “Buen día, Yunho ¿Ya
estás listo?” que
mandaba unas diez veces. Pero aquella mañana en específico al no encontrarlo la
decepción me atormentó de manera cruel. ¿Por qué no me había escrito? ¿Por qué
no me despertaba como cada vez? ¿Habría sucedido algo? Y cuando comenzaba a
resignarme y pensar que aquello que esperaba no llegaría el aparatito vibró y
su nombre se dejó relucir en la pantalla junto con la frase: “Mira
por la ventana”. Y allí estaba él, al otro lado de la calle
saludándome con una sonrisita traviesa bailando en sus labios nacarados por el
humectante de fresas que acostumbraba a usar. Le devolví el gesto y corrí al
cuarto de baño para alistarme. No deseaba hacerle esperar más.
Aquello se repitió un par de
veces y dentro de mí anhelé que sucediera más a menudo. Que fuera él quien me
levantara con un beso en la frente... como una esposa; como un esposo,
ciertamente.
Le tomé de la mano y por
primera vez caminamos a la universidad de ése modo. No pretendía soltarle nunca
más. Él me observó como preguntándome lo que sucedía y le besé fugazmente
dándole a entender que todo estaba bien. No existía motivo alguno para
ocultarnos y si bien, mi familia representaba el reto más grande que
enfrentaría, lo haría cuando me sintiera seguro de mí mismo; entretanto, me
daría la oportunidad disfrutar mi relación libremente aunque esto constituyera
una falta grave a la moral y las buenas costumbres.
Como decía la canción: El que
quisiera entender que entendiera. No había razón para mantenerlo entre las
sombras. No le hacíamos daño a nadie ¿A qué pues, preocuparnos sin necesidad?
Entendía perfectamente sus sentimientos, sabía lo mucho que le torturaba no
poder comportarse como lo que realmente era por mis temores y no pretendía
alargar su agonía, ni la mía, puesto que también me lastimaba el no poder
cortejarle libremente.
Ser homosexual en un mundo
machista y equivocado no es sencillo y en mi caso se hacía todavía más arduo
porque si bien, me continuaban atrayendo las mujeres, me encontraba enamorado
de un hombre y eso me convertía en una especie de aberración, un ser amorfo.
Una mezcla asquerosa de lo que debería y no debería ser. No era heterosexual,
eso estaba claro, pero tampoco era homosexual ¿Entonces qué? Comencé a
preguntarme eso noche a noche antes de dormir. ¿Qué era yo?
—Eres bisexual— rió Jaejoong acostado a mi lado en
la cama de su habitación, con el rostro sobre mi pecho. No era la primera vez
que entraba a ése lugar y aún así no dejaba de sorprenderme de lo vacío que
lucía.Jaejoong vivía solo y me
entristecía saberlo. —pero si me lo preguntan, para mí, tú sigues siendo tú.
— ¿Y eso es bueno o malo?—
insistí trazando un camino con los dedos sobre su brazo.
—Bueno, en definitiva es
bueno.
— ¿Por qué habría de serlo?
Pareció dudarlo unos segundos
y suspiró: —Porque te hace distinto. Eres la persona que amo ¿lo demás importa?
—No, no importa. Asimismo tú
eres el niño por el cual daría mi vida.
— Pero yo no soy un niño.
— ¿Ah no? ¿Y quién lloraba por
un perro callejero como si el mañana no existiera? ¡El cachorro, el pobre e
indefenso cachorro!— me burlé y sus mejillas se tiñeron de un intenso carmesí.
Ah cuánto me gustaba hacer eso.
— Es que...— intentó
excusarse, mas mis labios no se lo permitieron. Le besé como en ocasiones
anteriores hasta dejarle sin aliento. Sin darme cuenta, me hallaba sobre su
cuerpo con la cara metida entre su hombro derecho y su cuello que se me
entregaba a mí sin reparos; recorriéndole el abdomen con las manos, buscando
desnudarle. Ansiando hacerle el amor. Le miré aterrado y me hice hacia atrás
¿Qué estaba a punto de hacer? No podía tocarle ¡No debía! Me asustaba la sola
idea de herirle con mis actos nuevamente.
— ¿Por qué siempre haces eso?
Cuando llegamos a éste punto, tú... te alejas como si te horrorizara tocarme.
Dime el motivo,Yunho ¿Qué
te sucede conmigo?
—No quiero lastimarte, es
todo.
— ¡Ah, pero no lo haces,
idiota!
—Perdóname Jaejoong, son mis propios
demonios los que me impiden hacerlo. Es que no concibo la idea de que tú y
yo...
Jaejoong dejó escapar una débil
carcajada —Y después te preguntas por qué te amo tanto.
—No puedo hacerlo todavía, sin
embargo puedo hacer esto— musité soltando el botón y metiendo la mano dentro
del ajustado jean negro que llevaba puesto. Jaejoong se tensó ante el contacto y
se relajó casi instantáneamente en el momento en el que mis dedos recorrieron
su intimidad aún envuelta en la ropa interior que pausadamente comencé a
deslizar hacia abajo. Gimió entre dientes y se aferró a mi brazo. No procuraba
detenerme, solamente se apoyaba en mí y eso me alentó a proseguir en lo que me
había propuesto.
Nunca antes había tocado a un
hombre de ésa manera, no obstante, supuse que debía hacerlo como tenía por
costumbre cuando las hormonas me obligaban o como me hubiese gustado que me
tocara alguna de mis ex novias.
Y evidentemente funcionó.Jaejoong temblaba y respiraba
agitado con la frente sudada y los ojos entreabiertos. No emitía ningún sonido
y eso me molestaba ¿Por qué no expresaba lo que sentía? Quería escucharle,
precisaba hacerlo. Pensé en aquel momento que a lo mejor requería de un poco
más de esfuerzo de mi parte. Pero ¿Cómo? ¿Qué debía hacer? Me sentí como un
chiquillo virgen y recordé vagamente mi primera experiencia sexual: Para aquél
momento apenas cumplía los quince años y mi novia, una muchacha
indiscutiblemente hermosa y con mayor experiencia, me tumbaba sobre la cama
para “hacerme sentir a gusto”, según sus palabras.
Recuerdo haberme corrido en su
boca casi instantáneamente y la mirada llena de satisfacción que me dirigió
segundos después, mientras se relamía los labios con la lujuria brillando en su
rostro de princesa. “Es normal que siendo tu primera vez
te vengas así de rápido, no te preocupes. Tenemos toda la noche para los dos”,
siseó contra mi ojera y perdí toda la inocencia de la que mi padre se
vanagloriaba.
Sin dudarlo más, bajé
mansamente hasta quedar frente a frente con su hombría excitada y húmeda. Pasé
saliva a través de mi garganta-que sentí demasiado seca-y soplé sobre su glande
hinchado y rosáceo. Él separó los párpados de golpe y se apoyó sobre los codos
para mirarme. Divisé duda y sorpresa en su semblante y antes de que emitiera un
solo murmullo, deslicé la lengua por la extensión de su virilidad. Lo hice
varias veces, hasta que dejé de sentirme incómodo y me acostumbré al contacto.
Aquello no era como hacerle sexo oral a una mujer, eso era evidente, sin
embargo me pareció que podía aplicar mis conocimientos en el proceso y hacer
que lo disfrutara.
Procuraba hacerle sentir bien,
compensar mi falta de valor para tomarle como él lo deseaba con algo que si
bien, no resultó lo que me pedía, era lo mejor que mis miedos me permitían
efectuar. Indubitablemente, fue una idea tonta, mas ¿Qué podía hacer? Después
de todo, era una experiencia nueva para mí y... por lo que Jaejoong me había dicho alguna
vez, también para él. Aunque tiempo atrás, yo le hubiese hecho conocer el
infierno al violarle.
Con todo, todavía existían
demasiadas cosas respecto a su pasado que no sabía. No las imaginaba y
posiblemente, de haberlas conocido en ése tiempo, me hubiese sentido todavía
más desgraciado. Como un maldito demonio, cruel e insensible.
Sin embargo,Jaejoong aún no me dejaba oír
sonido. Se mordía el labio inferior y aspiraba grandes cantidades de aire que
expulsaba violentamente, mas no hablaba, no decía nada ¿Por qué? ¿Lo estaba
haciendo mal? ¿No lo disfrutaba? —Vamos, déjame oírte— supliqué separando los
labios para hacer lo que sería mi jugada más riesgosa, considerando que mi
experiencia en cuanto a los hombres era nula: Me llevé a la boca su miembro y
comencé a succionarlo, a jugar con él como un niño que descubre una cosa nueva.
Al principio las ganas de vomitar se hicieron presentes y consideré la idea de
escupirlo, pero a los pocos minutos descubrí cómo debía hacerlo y la situación
se hizo menos dificultosa. De hecho, se volvió placentera.
Y después de una larga espera
sucedió, Jaejoong gimió por lo bajo y
creí que llegaría al orgasmo con el sencillo hecho de escucharle. Sin embargo
volvió a sellar sus labios y la frustración retornó a mí —Por favor, cariño,
déjame escucharte. Ya no te contengas.
—No— susurró y se llevó las
manos a la boca. ¿Por qué no? ¿Qué tenía eso de malo? No lo entendía. —No
quiero que te enojes conmigo— continuó y su voz se quebró de una manera triste.
— ¿Y por qué habría de
enojarme?
—No lo sé— desvió la mirada
—sólo creí que... que no te gustaría— jadeó y presioné la lengua contra su
bálano una vez más. Otra y otra.
—Claro que me gustaría. Es lo
que más deseo en éste momento— contesté y fue como una revolución. Gimió mi
nombre tan eróticamente que mi propia erección dolió. ¡Oh, Dios, fue tan
hermoso en realidad! Las lágrimas bañaron sus mejillas y se estremeció antes de
desplomarse sobre el colchón. Repitió mi nombre un par de veces y se vino
dentro de mi boca. Las piernas le temblaron y se relajó unos minutos después,
únicamente entonces me permití acostarme junto a él de nueva cuenta.
Sus mofletes se encontraban
sonrojados y el pecho le subía y bajaba agitado. Le peiné la larga melena y se giró para darme un beso en los labios —
¿Lo bebiste?— interrogó con asombro. Asentí y él rió como un pequeño — ¿Por
qué?
—No lo sé. Supongo que me ganó
la curiosidad. No fue tan malo, creo que me gustó.
—Tonto— balbuceó situándose
sobre mi cuerpo. Su rodilla rozó mi entrepierna y jadeé en un suspiro. Me iba a
matar.
— ¿Te ayudo?— dijo y negué. No era
nada que no pudiera controlar. No quería que aquél momento se perdiera debido a
mis necesidades e igualmente no me sentía preparado para ello. Me comportaba
como una pura y casta señorita, lo admito. —Pero te dolerá— replicó y le hice
callar con un beso.
Así estaba bien, no precisaba
de nada más que su compañía y amor...
van de a poco y lo veo bien. Yunho está muy traumado aún y necesita tiempo y el amor de Jae para que sus fantasmas internos se vayan.
ResponderBorrargracias
Si le tomara tiempo a Yunho para que puede superar esa culpa que tien por haberle hecho daño a Jaejoong...;;;;;;
BorrarGracias a ti x comentar*-*
YH lleva todo el trauma, le cuesta arriesgarse a exponer sus sentimientos en actos, teme por ocasionar cualquier daño que le haga revivir a JJ la experiencia que le provocó en el pasado, mientras irán explorándose ambos con cautela..
ResponderBorrarGracias, espero con ansias la actualización ;D
Pronto estare subiendo el siguiente capitulo :-) ...y gracias a ti x comentar... ^^
Borrarque tierno jaejoong como se preocupo por el cachorito y el otro celoso del pequeño animalito XD!
ResponderBorrarque yunho ya ese deje de preocupar por el pasado que mire solo para el futuro :3
aunque esta progresando poco a poco <3
Gracias sandra.! me ah gustado mucho tu blog ;)
y esta historia también esperare la próxima actualización cdtm (^.^)/
Awww....Maricielo me alegra de que te haya gustado mi blog....y este fic te gustara xq tiene mpreg xD y a parte de q la historia es muy buena ^^
BorrarGracias x comentar...<333
jué hermoso no lo puedo negar ya yunho es más consciente de lo que siente por jj :D mealegra mucho que esté dispuesto a luchar espero no le haga mal porque si lo hace le pegaré y lo mataré así se pongan bravas conmigo muchas gracias por continuarlo ♥
ResponderBorrarNo gracias a ti x comentar....^^
BorrarSon tan malditamente perfectos q creo q el corazon q se derretira sera el mio....de nuevo gracias y espero el sig cap
ResponderBorrarQue ternura despierta Jae mira que llorar tan amargamente por un cachorrito que en vez de auxiliarlo ya dio por echo que estaba muerto, la preocupación que le dio a Yunho. Poco a poco Yunho tiene que sacar sus traumas, tanto de lo que le hizo a Jae como el de aceptar totalmente su bisexualidad. Ojalá pronto puedas actualizar me gusta mucho, gracias.
ResponderBorraro que tierno
ResponderBorraryunho siendo complaciente
y aguantando su deseo por su hermoso novio
los adoro me encanta esta pareja
:3 que lindos
ResponderBorrarhmmm espero que yunho pueda superar pronto lo que paso n,n
Ohh~~ tan hermoso jejeje yunnie dándole placer a su joongie fue tan tierno :3
ResponderBorrarOh.....Yh es super cursi..pero eso lo hace lindo....poco a poco....^^
ResponderBorrarTenemis mascota...^^ JJ tan lindo y adorable por el cachorro.....:3
Yo se que con un "poco de practica" Yunho perdera sus miedos
ResponderBorrarAdemas me alegra ver que Yunho esta siendo mas valiente *w*
gracias por tan bello fik
sayooo n.n
Me gusta como van. no van ni tan rapido pero tampoco tan lento. yunho va superando sus traumas poco a poco.
ResponderBorrarQue bien que taepoong no le paso nada :‘) me hubiera dado algo si eo cachorro moria ToT
sigo leyendo :3
Hay que bonitos son tan pero tan lindos que quiero hacer un trio con ellos jajajaja pero su relación me esta gustando ninguno de los dos se esta precipitando por mas que lo deseen se están tomando su tiempo
ResponderBorrarBueno era de esperar que Yunho no se sintiera muy a gusto con Jae en laintimidad despues de lo que le hizo pero sabemos que poco a poco las cosas iran mejorando para el y podra sentirse bien al estar con Jae. Solo es cosa se esperar :)
ResponderBorrarTengo ganas de saber que paso con Jae en su pasado, Yunho menciono algo acerca de eso .. seguiré leyendo para enterarme :)
yo entiendo la actitud de yunho.. es obvio tiene miedo de lastimar a jae.. aun no supero la que paso..
ResponderBorrarNo puedo con Jae, es simplemente demasiado tierno >w< Que bueno que YunHo ya se decidió a revelar su relación, eso demuestra que si lo ama <3
ResponderBorrarSobretodo por su actitud para no lastimar a Jae, YunHo es amor hahah
Esta parejita me va a matar , es que mis niños estan traumandos y no quiero ni aventurarme a pensar que es lo que le pado a JJ en el pasado.
ResponderBorrargracias
Yunho aún no supera lo que hizo :/ lo bbueno es que poco a poco esta tratando (:
ResponderBorrarVan bien supongo, poco a poco suprtando sus miedos, son tab lindo ambos, aunque aun hay mucho misterio con el pasado de jj que ya quiero saber n.n
ResponderBorrarGracias por compartir
Es lindo saber que entre ambos se ayudan a superar aquellos fantasmas que los atormentan, en especial a yunho que no puede aun llegar más lejos con jae por lo ocurrido antes, pero sabe interiormente que lo lograra con el amor que jae le da día a día!!
ResponderBorrarGracias por compartir (^.^)