miércoles, 2 de abril de 2014

Capitulo 4 - (Una Vida a tu Lado)

CAPITULO 4

La mañana llegó silenciosa y por alguna razón que desconocía en aquel tiempo, sentí mi cuerpo más ligero y mi corazón había dejado de doler agónicamente como lo había venido haciendo esos dos meses. Me sentía libre de unas ataduras invisibles que no me permitían avanzar y eso me reconfortó. Me incliné un poco y me topé con la bonita cara de Jaejoong reposando sobre mi abdomen. Nunca antes lo noté, pero, dormía en posición fetal y eso me enterneció. Era como un pequeño inseguro en busca de calor humano y protección. Medité unos instantes y resolví que iría a hacerle compañía más seguido; cada dos días, tal vez. Y también pensé en obsequiarle uno de esos conejos de peluche enormes para que durmiera abrazándolo. Sonreí bobamente de sólo imaginar lo contento que se pondría. Ciertamente estaba enamorado hasta la médula y eso en lugar de molestarme, me hacía sentir tremendamente feliz. Le acaricié las mejillas y murmuró algo similar a mi nombre, me pregunté qué estaría soñando. Anisé saberlo y cuidarle eternamente. Ése era un pensamiento recurrente: Hasta que la muerte nos separase. ¿Se habría sentido mi padre de ésa forma con respecto a mamá? ¿Ella habría despertado en él todo lo que Jaejoong avivaba en mi interior? Supuse que sí, ya que papá, en una oportunidad dijo que apenas la vio en aquél café, supo que era la mujer de su vida y eso era lo que sentía por Jaejoong. Él era la persona junto a la que deseaba amanecer cada día de mi existencia. Pero todavía era joven ¿cómo saber que no me equivocaba? ¿Cómo saber que no eran meras fantasías de un jovencito ilusionado? La contestación llegó al verle despertar. Cuando sus ojos somnolientos se posaron en mí y su rostro se iluminó con aquélla sonrisa enorme, fui consciente de que no era un error ni una fantasía. Le amaba más que a mí mismo y eso bastaba para saber que si él me aceptaba, compartiríamos el resto de nuestra existencia.


Mi novio se incorporó lánguidamente, tal como si no quisiese hacerlo, y sus mofletes se llenaron de un delicioso color rosáceo que le tornó fascinante. —Sigues desnudo— dijo y me percaté de que no me había colocado nada la noche anterior, posiblemente porque había caído rendido ante el sueño después de tanto llorar.


—Tengo esto, por lo tanto, no estoy desnudo..., enano— refuté halando la liga de mi ropa interior y él infló los cachetes simulando un puchero.


—Que no soy enano; tú eres enorme, ya dije— miró por la ventana de la habitación y exhaló. —Llueve. Me gusta la lluvia, me hace pensar en los momentos felices junto a mamá.


Imité su gesto y le abracé besándole en el cuello. Le sentí tan indefenso y frágil. Como una figurilla que puede quebrarse si el viento sopla con demasiada fuerza. Sus dedos se enredaron en mi cabellera negra y suspiró nostálgico. De nuevo estaba triste, creí que era la época, deduje que lo ocurrido con su padre había sido por ese tiempo y por ello le abatía el desconsuelo. —Hoy no iremos a clases, me quedaré contigo hasta que te sientas mejor.


— ¿Y tu familia, qué les dirás?


—Suponen que estoy con mi “novia”— Jaejoong resopló y giré su cuerpo para enfrentarle. Junté nuestros labios con delicadeza y escondí su rostro en mi pecho. —hablaré con ellos apenas regrese a casa, pero por ahora, tú eres mi prioridad.


— ¿Por qué?


— ¿No es evidente? ¡Porque te amo!


Él rió dulcemente y murmuró un “Yo te amo más” que me conmovió. Sí, era como un niñito en busca de amor y yo se lo daría. No podría ocupar los lugares de sus progenitores ni cambiar su historia; no obstante, me era posible pintarle un futuro distinto a mi lado. Uno en el cual estaríamos ambos y nadie le lastimaría jamás, puesto que no tenía pensado permitirlo. Le cuidaría de todos y le ayudaría alcanzar las metas que se había trazado.


Jaejoong fantaseaba asiduamente con formar una familia numerosa; ésa que no tuvo debido a los eventos que anhelaba dejara atrás. Frecuentaba decir que sus hijos serían unos niños preciosos, buenos, amables y por lo demás, dichosos. Tan felices como él no pudo serlo y aunque la idea en absoluto se había cruzado por mi mente antes, empecé a entusiasmarme con ello. ¿Qué se sentiría ser llamado padre por un ser pequeñito e indefenso al cual amarías sin reparos? Por obvias razones, pensaba que nuestros futuros hijos serían adoptados y eso no me molestaba; no siempre y cuando Jaejoong se encontrase esperándome en ése futuro no planificado. Si no era a su lado, no me apetecía nada más que culminar mis estudios y transformarme en un aburridísimo hombre de negocios. Él iluminaba mi espíritu antes confundido, con una sonrisa, con un gesto diminuto para el resto de la humanidad, pero que para mí representaba más de lo que con palabras puedo expresar, pintaba de colores mi entorno y eso me fascinaba. Me atraía cual polilla a la luz. Comprendía que todo tomaba sentido cuando él me miraba y murmuraba silenciosamente un “te amo” que me hacía reír de felicidad.


Y cada vez se hacía menos fácil no estar a su lado.





Mientras me vestía, la lluvia se incrementó y el cielo tronó espantosamente haciendo que Jaejoong se aferrara a mí con fuerza e invadido por el miedo. Siempre le habían asustado aquéllas cosas. Le recogí el cabello en una coleta alta y le besé en la frente, tomándole de la mano para ir a la cocina a preparar el desayuno. No planeaba marcharme hasta que se hubiera calmado al menos un poco. Y si era franco, no quería irme, mas, tenía asuntos pendientes por resolver que ya no podían esperar, entre los cuales se hallaba reconciliarme con mi melliza. No me era posible estar disgustado con ella por demasiado tiempo; aunque en éste caso, era YunHye quien estaba enojada conmigo debido a mi decisión. Ella no comprendía mi sentir y eso me acongojaba.YunHye siempre fue una muchacha empática, en especial conmigo. Pero, para ése momento, se negaba a escuchar motivos, cerraba esos ojos idénticos a los míos para no ver la realidad y se tapaba los oídos para no escucharme. Me ignoraba, me hacía a un lado en su vida y repudiaba a Jaejoong, quien era el más afectado por mis actos. Mi hermana no tenía conocimiento de cómo sucedieron las cosas, no sabía lo que yo había hecho y me horrorizaba decirle, mas ¿no significaba mi silencio una razón más para que ella le odiase? Yunhye presumía que Jaejoong había terminado por seducirme. Afirmaba que mis sentimientos hacia él no eran más que el producto de una horripilante confusión y que pronto pasaría, pero ¡cuán equivocada estaba! Eso jamás sucedió y por el contrario, mi amor fue en aumento. Cada vez le amaba más y más. Mi mundo se reducía a su sola presencia, a su contacto, a su voz y para él no era distinto. Estábamos hechos el uno para el otro.





Mientras desayunábamosn Jaejoong me miró disimuladamente y una vez más sus cachetes se pintaron de un delicioso carmín que se me hizo apetecible. Como dos cerezas maduras. Me pregunté el porqué de su nerviosismo y me di cuenta de que su peculiar comportamiento tímido y sumiso (Ya que por lo general acostumbraba a ser un muchachito alegre y juguetón) se debía a que antes no habíamos dormido juntos, en la misma cama y abrazados. También me sentí avergonzado y no pude sostenerle la mirada. Él acercó sus manos y sus finos dedillos se pasearon por mi tez, recorrieron cada rincón y se detuvieron sobre mis labios entreabiertos los cuales besó con una parsimonia abrumadora. Me torturaba y lo hacía aún a sabiendas de que eso no sería nada favorable para mi cordura mojigata. Jaejoong sabía que en mí había una lucha interna entre lo bueno y lo malo, lo correcto y lo erróneo. Entre mis demonios y sus acusaciones y mi espíritu y el amor que sentía hacia él.


Era cruel, demasiado cruel.


Sus labios se torcieron en un amago de sonrisa y me batió la cabellera dispuesto a retirarse hacia la habitación que ocupaba como taller de pintura. Le seguí y apoyado en el marco admiré sus obras. Todas eran perfectas, únicas y maravillosas, impregnadas de ése “no sé qué”, que las volvía misteriosas y atractivas. Mis orbes se fijaron en el cuadro que realizaba y mi estómago se estremeció. Pintaba al Yunho que vio por primera vez. Era yo, sonriéndole con amabilidad y extendiéndole el cuaderno que contenía los apuntes, sin embargo, algo faltaba..., y es que él no estaba en la escena y eso no me agradó ni un poco.


— Tú no estás ¿por qué? Sabes que la escena no estaría completa si faltas tú— musité y Jaejoong se giró para enfrentarme con ése apocamiento que no le abandonaba. Titubeó unos segundos y no contestó por más que insistí en inquirirle. Ésa actitud me asustaba ¿Sería que mi presencia le era embarazosa?  Quizá le estaba asfixiando y necesitaba su espacio de vuelta. Posiblemente yo le hacía sentir incómodo y ésa era su manera de pedirme que me marchara o a lo mejor, me estaba ocultando cosas importantes y mi obligación era quedarme hasta que resolviera contármelas. Fuese como fuese, no me moví para otra cosa que no fuese abrazarle y hundir mi nariz en su cuello, depositar un beso tenue y mordisquearle hasta oírle gemir por lo bajo. Me junté más a su cuerpo tomándole de la cintura, y cerró los ojos para no observarme. No lo razoné más, sencillamente volví a besarle, en ésta oportunidad tan apasionadamente que jadeó entre nuestras bocas y coló las manos dentro de la franelilla azul que cubría mi torso.


Oh no, eso no era nada bueno y mi mente me reprendía por ello. La conciencia me gritaba lo mal que estaban las cosas y lo que iba a suceder y yo tenía dos opciones: soltarle y huir como siempre o dejarme arrastrar por ése remolino de emociones y sentimientos encontrados. ¿Qué haría? No tenía ni la más remota idea.


Le cargué y él se aferró a mí con las piernas. Caminé torpemente hacia su dormitorio y cerré la puerta al apoyarme de espaldas sobre ésta. Nuestras miradas se toparon y deduje lo evidente: Jaejoong me concedía su permiso para hacerlo. Y yo de igual modo lo quería, lo necesitaba más que nada. Anhelaba su cuerpo pequeño y menudo bajo el mío, gimiendo y pronunciando mi nombre como la última vez, cuando me atreví a proporcionarle placer con mis labios. No había por qué dudar ni volver atrás.


Lo tumbé sobre el colchón y me situé encima de él. Le vi sonreír y asentir seguro de sí mismo. No requerí más que eso para levantarle la camisa y emprender lo que sería nuestro viaje sin retorno.Jaejoong sería mío y yo suyo eternamente. No había más que pensar ni decir. Mis labios se encontraron con sus pezones rosados y hermosos; sin meditarlo dos veces mordí uno y su cuerpo se estiró por instinto natural. No dije nada ¿Qué iba a decirle? Y la verdad, los nervios me mataban. Jugueteé con ellos trazando círculos alrededor y halándolos de cuando en cuando, descendí trazando un húmedo camino con la lengua y unos murmullos inentendibles se hicieron presentes. Iba por buen camino evidentemente. Le desabroché el pantalón y me percaté de lo excitado que se hallaba cuando noté su erección.


Ambos estábamos en la misma condición, me dije cuando mi entrepierna punzó.


Le dejé completamente desnudo y él me miró diciéndome sin palabras que deseaba que yo lo estuviera por igual. Obedecí a sus silenciosas órdenes y me desvestí frente a Jaejoong, que no cesaba de admirar mi cuerpo plagado por la vergüenza. Era tan precioso. Retorné a su cuello y lo sellé como mío. Fue un pensamiento egoísta, lo acepto; él era mi novio no un objeto, pero quería que todo el que le viese supiera que su corazón poseía un dueño y ése era yo. Jaejoong no lo notaba sin embargo, en la universidad había quienes desde hacía mucho tenían sus ojos puestos en su persona y eso no me agradaba para nada. Y con todo, repartí marcas a lo largo de su piel: en su pecho, hombros, abdomen y muslos. Él llevaría mi nombre tatuado para siempre, me encargaría de ello.


Mis manos transitaron sus piernas y mis labios les siguieron sin objeción alguna ¿Y para qué las pondría? ¡Le haría el amor al muchacho que se robó mi corazón de una manera insólita! Hubiese sido estúpido oponerse, el sólo hecho de pensarlo era ridículo. Succioné cerca de sus genitales y él jadeó ronco, sensual, como una fierecilla en celo que reclama atención. Repetí la acción sobre sus gemelos y explotó. Fue hermoso escucharle pedir aquello con un hilillo entrecortado de voz. “Por favor, Yunho, quiero sentir tu boca como la última vez..., por favor”. ¡Oh, Dios! Eso fue lo más erótico que pudo haberme dicho y bastó para hacerme perder el control de un instante a otro. Envolví su virilidad con mi mano, dedo por dedo y comencé con un suave vaivén que pareció encantarle. Presioné la lengua en su glande y la deslicé hacia abajo; la moví trazando pequeños círculos en su bálano y mi cabeza fue empujada fuertemente. Contuve las ganas de toser y me acostumbre a ello. Jaejoong estaba ansioso ¿Y para qué negarlo? Yo lo estaba todavía más. Me erguí para admirarle y me encontré con sus ojos cuajados por las lágrimas. Las enjugué y besé su frente. Él murmuró un “ya no lo soporto”, y confirmé moviendo la cabeza de arriba abajo.


Me ofreció sus dedos y los lamí hasta que estuvieron completamente mojados. Lo siguiente que vi, me estimuló todavía más: Jaejoong se estaba preparando él mismo para mí. Ciertamente, yo no habría sabido cómo hacerlo; él era consciente de ello y por ése motivo me mostró como debía efectuarlo en un futuro. Me pidió que escupiera en lo que hasta ése momento (y para mí) no era más que una salida y no una entrada y prosiguió con la preparación, mordiéndose el labio inferior por momentos. Cuando estuvo listo, fue él quien colocando las piernas sobre mis hombros me indicó que era mi turno de seguir adelante con que habíamos emprendido.


— ¿Estás seguro de esto?— cuestioné sintiéndome un completo imbécil ¿No era evidente? ¡Ambos lo deseábamos! Y aún así, creí que mi deber era cerciorarme.


Jaejoong dejó relucir una amable sonrisa —Lo estoy ¿Lo estás tú también?


—Sí— murmuré y sujetándome de las sábanas me adentré poco a poco en su cuerpo. Jamás imaginé que pudiera sentirse tan bien ¡Joder, era diez veces más apretado que con una mujer! Y eso me estaba conduciendo al delirio. Me hacía perder la razón de vez en cuando y me hacía ansiar un poco más. No, mucho más. Hacerlo siempre que nos fuera posible. Estar junto a la persona que amaba, tan simple como eso.


Él gimió súbitamente y eso me hizo pensar que había hecho algo que le gustaba. El sexo con un hombre no era mi especialidad y hasta ése minuto, me consideré a mí mismo un muchacho virgen. Y de una manera lo era, por más grotesco que pueda sonar. Jaejoong, se aferró a mí mientras bajaba las piernas y las separaba para profundizar el contacto —Allí— gimoteó y se pegó cuanto pudo a mi hombría. Eso fue maravilloso. Creí que moriría en ése minuto y el orgasmo estaba a la puerta. Aquella sutil oscilación se tornó intensas arremetidas y acabé vaciándome en él como no lo había hecho antes. Tomé su miembro y le estimulé hasta que él llegó al clímax manchando su vientre con ésa sustancia blancuzca y viscosa. Caí desplomado sobre su cuerpo agitado y le cobijé en mis brazos.


—Estoy tan feliz— sollozó y se escondió en mi pecho. Lucía tan indefenso y cansado. Tan maravilloso que mi corazón se estrujó de felicidad pura. Yo también estaba feliz. —Creí que te asqueaba tocarme o..., que el miedo te ganaba, pero ahora...


—Jamás vuelvas a pensar cosas como ésas, no podría sentir repugnancia por ti aunque lo quisiera. Te amo, enano llorón. Eso es todo.


— ¡Que tú eres enorme!— repuso y una carcajada escapó de su boca —También te amo— suspiró e invirtió posiciones, quedando de ésa forma, encima de mí, con la cara entre mi hombro derecho y mi cuello, el cual besó y se dispuso a dormir unas horas. Tiempo que permanecí en vela, cuidándole. Extraviándome en el perfume de su cabello mezclado con el sudor de nuestros cuerpos. Vigilé sus sueños y cada vez que Jaejoong despertaba para cerciorarse de que continuaba allí, le sonreía y él volvía a descansar. Le escuché llamarme en medio de murmullos tantas veces que mi alma olvidó hasta su nombre y reí de lo que decía inmerso en el mundo de Morfeo.


“Te amo, Yunho ¿Me amas tú?”.


No contesté, pero cuando despertó horas más tarde, le hice el amor nuevamente.


¿Qué si le amaba? ¡Claro que lo hacía y con cada fibra de mi ser! Sin embargo, eso sería algo que le demostraría con hechos y no con palabras que le viento se llevase a dondequiera que fuese...


16 comentarios:

  1. awwwww hermoso :3 que yunnie siempre cuide de el.... gracias por tu trabajo ^^ esperare los sig cap

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  2. Que hermoso capitulo, los dos son una sola persona espero que la familia de Yunho no lo rechace Jae es un ser angelical. Gracias estuvo muy bonito este capitulo.

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  3. realmente hermoso, tan apasionados y enamorados.
    Yunho está loquito de amor por su Jae.
    gracias por el capítulo.
    hasta la próxima

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  4. aaaaaaaaaaaaaah fue hermoso se entregaron con todo
    y a lo que se ve quedaron mas que satisfechos y muy contentos con el acto
    me encanto

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  5. que lindosss..!! ya era hora que lo hicieran con mucho cariño y pasión (^///^)
    los dos estas super enamorados espero que nada salga mal mas adelante </3
    me da risa como yunho se burla de la estatura de jaejooong aunque jae no es para nada chato yunho es el grandote XD!

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  6. Por fin Yh supero sus miedos y ambos lo disfrutaron...
    Yunhye se niega a aceptar la preferencia de su hermano, espero que lo comprenda con forme presencie el amor que rodea a ambos y la felicidad que muestra YH.
    Hracias.

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  7. *0* awww~~~ porfin ♥

    estúpida hermana de yunho e.e

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  8. *w*
    Fue un capitulo muy bonito, los fantasmas se han ido........:3
    esperemos too vaya bien ahora.

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  9. awwww al fin pudieron tener accion y lo mas lindo que fue sin remordimientos
    Aunque ahora tengan obstaculos que enfrentar
    Pero se que si siguen juntos los venceran todos *w*
    sayoo n.n

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  10. Hay que bonito momento fuenlindl que ambos estuvieran listos y seguros de lo que harian eso

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  11. K jdjkahdha pobre Jae Joong no se como pudo soportar algo como lo que le hizo su padre :c que bueno que yunho esta ahi para cuidarle.
    Que bien que YunHo ya vencio sus miedos y le pudo hacer el amor a su novio.
    Me esta gustando mucho este fic
    sigo leyendo :3

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  12. kyaaaa!! se siente el amor en el aire ... :)

    Ambos se aman con locura y que bueno que al final pudieron resolver ese "problema" que tenian jajajaja Yunho ya se esta perdonando y ahora solo debe dedicarse a amar a Jae intensamente y hacerlo feliz :)

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  13. Aaaah~ Que hermoso, poco a poco están comenzando a ser felices, ahora Yunho ya superó su inseguridad de hacerle daño a Jae, ahora solo falta que se lo diga a su familia y ellos lo acepten porque ¡VAMOS! ¡¿Quien en el mundo no querría a alguien como Jae para novio de su hijo?! El es puro amor~ <3

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  14. Oooooowww tan lindos los dos! Son puro amor <3

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  15. Que hermoso, por fin pudieron contra ese miedo n.n
    Muchas gracias por compartir este fic, de verdad me esta encantando
    Porque el yunjae es tan lindo??
    Seguire leyendo
    Nos leemos

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  16. hermoso, pudieron al fin vencer aquel miedo que ambos tenian!! Solo queda que yunnie le diga que esta con jae, y creo que eso traera problemas nuevamente!

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