CAPITULO 4
La mañana llegó
silenciosa y por alguna razón que desconocía en aquel tiempo, sentí mi cuerpo
más ligero y mi corazón había dejado de doler agónicamente como lo había venido
haciendo esos dos meses. Me sentía libre de unas ataduras invisibles que no me
permitían avanzar y eso me reconfortó. Me incliné un poco y me topé con la
bonita cara de Jaejoong reposando sobre mi
abdomen. Nunca antes lo noté, pero, dormía en posición fetal y eso me
enterneció. Era como un pequeño inseguro en busca de calor humano y protección.
Medité unos instantes y resolví que iría a hacerle compañía más seguido; cada
dos días, tal vez. Y también pensé en obsequiarle uno de esos conejos de
peluche enormes para que durmiera abrazándolo. Sonreí bobamente de sólo
imaginar lo contento que se pondría. Ciertamente estaba enamorado hasta la
médula y eso en lugar de molestarme, me hacía sentir tremendamente feliz. Le
acaricié las mejillas y murmuró algo similar a mi nombre, me pregunté qué
estaría soñando. Anisé saberlo y cuidarle eternamente. Ése era un pensamiento
recurrente: Hasta que la muerte nos separase. ¿Se habría sentido mi padre de
ésa forma con respecto a mamá? ¿Ella habría despertado en él todo lo que Jaejoong avivaba en mi interior? Supuse que
sí, ya que papá, en una oportunidad dijo que apenas la vio en aquél café, supo
que era la mujer de su vida y eso era lo que sentía por Jaejoong. Él era la persona junto a la que
deseaba amanecer cada día de mi existencia. Pero todavía era joven ¿cómo saber
que no me equivocaba? ¿Cómo saber que no eran meras fantasías de un jovencito
ilusionado? La contestación llegó al verle despertar. Cuando sus ojos
somnolientos se posaron en mí y su rostro se iluminó con aquélla sonrisa
enorme, fui consciente de que no era un error ni una fantasía. Le amaba más que
a mí mismo y eso bastaba para saber que si él me aceptaba, compartiríamos el
resto de nuestra existencia.
Mi novio se
incorporó lánguidamente, tal como si no quisiese hacerlo, y sus mofletes se
llenaron de un delicioso color rosáceo que le tornó fascinante. —Sigues
desnudo— dijo y me percaté de que no me había colocado nada la noche anterior,
posiblemente porque había caído rendido ante el sueño después de tanto llorar.
—Tengo esto, por lo
tanto, no estoy desnudo..., enano— refuté halando la liga de mi ropa interior y
él infló los cachetes simulando un puchero.
—Que no soy enano;
tú eres enorme, ya dije— miró por la ventana de la habitación y exhaló.
—Llueve. Me gusta la lluvia, me hace pensar en los momentos felices junto a
mamá.
Imité su gesto y le
abracé besándole en el cuello. Le sentí tan indefenso y frágil. Como una
figurilla que puede quebrarse si el viento sopla con demasiada fuerza. Sus
dedos se enredaron en mi cabellera negra y suspiró nostálgico. De nuevo estaba
triste, creí que era la época, deduje que lo ocurrido con su padre había sido
por ese tiempo y por ello le abatía el desconsuelo. —Hoy no iremos a clases, me
quedaré contigo hasta que te sientas mejor.
— ¿Y tu familia,
qué les dirás?
—Suponen que estoy
con mi “novia”— Jaejoong resopló y giré su
cuerpo para enfrentarle. Junté nuestros labios con delicadeza y escondí su
rostro en mi pecho. —hablaré con ellos apenas regrese a casa, pero por ahora,
tú eres mi prioridad.
— ¿Por qué?
— ¿No es evidente?
¡Porque te amo!
Él rió dulcemente y
murmuró un “Yo te amo más” que me conmovió. Sí, era como un niñito en busca de
amor y yo se lo daría. No podría ocupar los lugares de sus progenitores ni
cambiar su historia; no obstante, me era posible pintarle un futuro distinto a
mi lado. Uno en el cual estaríamos ambos y nadie le lastimaría jamás, puesto
que no tenía pensado permitirlo. Le cuidaría de todos y le ayudaría alcanzar
las metas que se había trazado.
Jaejoong fantaseaba asiduamente con formar una familia numerosa; ésa que no tuvo
debido a los eventos que anhelaba dejara atrás. Frecuentaba decir que sus hijos
serían unos niños preciosos, buenos, amables y por lo demás, dichosos. Tan
felices como él no pudo serlo y aunque la idea en absoluto se había cruzado por
mi mente antes, empecé a entusiasmarme con ello. ¿Qué se sentiría ser llamado
padre por un ser pequeñito e indefenso al cual amarías sin reparos? Por obvias
razones, pensaba que nuestros futuros hijos serían adoptados y eso no me
molestaba; no siempre y cuando Jaejoong se encontrase
esperándome en ése futuro no planificado. Si no era a su lado, no me apetecía
nada más que culminar mis estudios y transformarme en un aburridísimo hombre de
negocios. Él iluminaba mi espíritu antes confundido, con una sonrisa, con un
gesto diminuto para el resto de la humanidad, pero que para mí representaba más
de lo que con palabras puedo expresar, pintaba de colores mi entorno y eso me
fascinaba. Me atraía cual polilla a la luz. Comprendía que todo tomaba sentido
cuando él me miraba y murmuraba silenciosamente un “te amo” que me hacía reír
de felicidad.
Y cada vez se hacía
menos fácil no estar a su lado.
Mientras me vestía,
la lluvia se incrementó y el cielo tronó espantosamente haciendo que Jaejoong se aferrara a mí con fuerza e
invadido por el miedo. Siempre le habían asustado aquéllas cosas. Le recogí el
cabello en una coleta alta y le besé en la frente, tomándole de la mano para ir
a la cocina a preparar el desayuno. No planeaba marcharme hasta que se hubiera
calmado al menos un poco. Y si era franco, no quería irme, mas, tenía asuntos
pendientes por resolver que ya no podían esperar, entre los cuales se hallaba
reconciliarme con mi melliza. No me era posible estar disgustado con ella por
demasiado tiempo; aunque en éste caso, era YunHye quien estaba enojada conmigo debido a mi decisión. Ella no comprendía
mi sentir y eso me acongojaba.YunHye siempre fue una
muchacha empática, en especial conmigo. Pero, para ése momento, se negaba a
escuchar motivos, cerraba esos ojos idénticos a los míos para no ver la
realidad y se tapaba los oídos para no escucharme. Me ignoraba, me hacía a un
lado en su vida y repudiaba a Jaejoong, quien era el más
afectado por mis actos. Mi hermana no tenía conocimiento de cómo sucedieron las
cosas, no sabía lo que yo había hecho y me horrorizaba decirle, mas ¿no
significaba mi silencio una razón más para que ella le odiase? Yunhye presumía que Jaejoong había terminado por seducirme.
Afirmaba que mis sentimientos hacia él no eran más que el producto de una
horripilante confusión y que pronto pasaría, pero ¡cuán equivocada estaba! Eso
jamás sucedió y por el contrario, mi amor fue en aumento. Cada vez le amaba más
y más. Mi mundo se reducía a su sola presencia, a su contacto, a su voz y para
él no era distinto. Estábamos hechos el uno para el otro.
Mientras
desayunábamosn Jaejoong me miró disimuladamente y una vez
más sus cachetes se pintaron de un delicioso carmín que se me hizo apetecible.
Como dos cerezas maduras. Me pregunté el porqué de su nerviosismo y me di
cuenta de que su peculiar comportamiento tímido y sumiso (Ya que por lo general
acostumbraba a ser un muchachito alegre y juguetón) se debía a que antes no
habíamos dormido juntos, en la misma cama y abrazados. También me sentí
avergonzado y no pude sostenerle la mirada. Él acercó sus manos y sus finos
dedillos se pasearon por mi tez, recorrieron cada rincón y se detuvieron sobre
mis labios entreabiertos los cuales besó con una parsimonia abrumadora. Me
torturaba y lo hacía aún a sabiendas de que eso no sería nada favorable para mi
cordura mojigata. Jaejoong sabía que en mí
había una lucha interna entre lo bueno y lo malo, lo correcto y lo erróneo.
Entre mis demonios y sus acusaciones y mi espíritu y el amor que sentía hacia
él.
Era cruel,
demasiado cruel.
Sus labios se
torcieron en un amago de sonrisa y me batió la cabellera dispuesto a retirarse
hacia la habitación que ocupaba como taller de pintura. Le seguí y apoyado en
el marco admiré sus obras. Todas eran perfectas, únicas y maravillosas,
impregnadas de ése “no sé qué”, que las volvía misteriosas y atractivas. Mis
orbes se fijaron en el cuadro que realizaba y mi estómago se estremeció.
Pintaba al Yunho que vio por primera vez. Era yo,
sonriéndole con amabilidad y extendiéndole el cuaderno que contenía los
apuntes, sin embargo, algo faltaba..., y es que él no estaba en la escena y eso
no me agradó ni un poco.
— Tú no estás ¿por
qué? Sabes que la escena no estaría completa si faltas tú— musité y Jaejoong se giró para enfrentarme con ése
apocamiento que no le abandonaba. Titubeó unos segundos y no contestó por más
que insistí en inquirirle. Ésa actitud me asustaba ¿Sería que mi presencia le
era embarazosa? Quizá le estaba asfixiando y necesitaba su espacio de
vuelta. Posiblemente yo le hacía sentir incómodo y ésa era su manera de pedirme
que me marchara o a lo mejor, me estaba ocultando cosas importantes y mi
obligación era quedarme hasta que resolviera contármelas. Fuese como fuese, no
me moví para otra cosa que no fuese abrazarle y hundir mi nariz en su cuello,
depositar un beso tenue y mordisquearle hasta oírle gemir por lo bajo. Me junté
más a su cuerpo tomándole de la cintura, y cerró los ojos para no observarme.
No lo razoné más, sencillamente volví a besarle, en ésta oportunidad tan
apasionadamente que jadeó entre nuestras bocas y coló las manos dentro de la
franelilla azul que cubría mi torso.
Oh no, eso no era
nada bueno y mi mente me reprendía por ello. La conciencia me gritaba lo mal
que estaban las cosas y lo que iba a suceder y yo tenía dos opciones: soltarle
y huir como siempre o dejarme arrastrar por ése remolino de emociones y
sentimientos encontrados. ¿Qué haría? No tenía ni la más remota idea.
Le cargué y él se
aferró a mí con las piernas. Caminé torpemente hacia su dormitorio y cerré la
puerta al apoyarme de espaldas sobre ésta. Nuestras miradas se toparon y deduje
lo evidente: Jaejoong me concedía su permiso para hacerlo.
Y yo de igual modo lo quería, lo necesitaba más que nada. Anhelaba su cuerpo
pequeño y menudo bajo el mío, gimiendo y pronunciando mi nombre como la última
vez, cuando me atreví a proporcionarle placer con mis labios. No había por qué
dudar ni volver atrás.
Lo tumbé sobre el
colchón y me situé encima de él. Le vi sonreír y asentir seguro de sí mismo. No
requerí más que eso para levantarle la camisa y emprender lo que sería nuestro
viaje sin retorno.Jaejoong sería mío y yo
suyo eternamente. No había más que pensar ni decir. Mis labios se encontraron
con sus pezones rosados y hermosos; sin meditarlo dos veces mordí uno y su
cuerpo se estiró por instinto natural. No dije nada ¿Qué iba a decirle? Y la
verdad, los nervios me mataban. Jugueteé con ellos trazando círculos alrededor
y halándolos de cuando en cuando, descendí trazando un húmedo camino con la
lengua y unos murmullos inentendibles se hicieron presentes. Iba por buen
camino evidentemente. Le desabroché el pantalón y me percaté de lo excitado que
se hallaba cuando noté su erección.
Ambos estábamos en
la misma condición, me dije cuando mi entrepierna punzó.
Le dejé
completamente desnudo y él me miró diciéndome sin palabras que deseaba que yo
lo estuviera por igual. Obedecí a sus silenciosas órdenes y me desvestí frente a Jaejoong, que no cesaba de admirar mi cuerpo
plagado por la vergüenza. Era tan precioso. Retorné a su cuello y lo sellé como
mío. Fue un pensamiento egoísta, lo acepto; él era mi novio no un objeto, pero
quería que todo el que le viese supiera que su corazón poseía un dueño y ése
era yo. Jaejoong no lo notaba sin embargo, en la
universidad había quienes desde hacía mucho tenían sus ojos puestos en su
persona y eso no me agradaba para nada. Y con todo, repartí marcas a lo largo
de su piel: en su pecho, hombros, abdomen y muslos. Él llevaría mi nombre
tatuado para siempre, me encargaría de ello.
Mis manos
transitaron sus piernas y mis labios les siguieron sin objeción alguna ¿Y para
qué las pondría? ¡Le haría el amor al muchacho que se robó mi corazón de una
manera insólita! Hubiese sido estúpido oponerse, el sólo hecho de pensarlo era
ridículo. Succioné cerca de sus genitales y él jadeó ronco, sensual, como una
fierecilla en celo que reclama atención. Repetí la acción sobre sus gemelos y
explotó. Fue hermoso escucharle pedir aquello con un hilillo entrecortado de
voz. “Por favor, Yunho, quiero sentir tu
boca como la última vez..., por favor”. ¡Oh, Dios! Eso fue lo más erótico
que pudo haberme dicho y bastó para hacerme perder el control de un instante a
otro. Envolví su virilidad con mi mano, dedo por dedo y comencé con un suave
vaivén que pareció encantarle. Presioné la lengua en su glande y la deslicé
hacia abajo; la moví trazando pequeños círculos en su bálano y mi cabeza fue
empujada fuertemente. Contuve las ganas de toser y me acostumbre a ello. Jaejoong estaba ansioso ¿Y para qué negarlo?
Yo lo estaba todavía más. Me erguí para admirarle y me encontré con sus ojos
cuajados por las lágrimas. Las enjugué y besé su frente. Él murmuró un “ya
no lo soporto”, y confirmé moviendo la cabeza de arriba abajo.
Me ofreció sus
dedos y los lamí hasta que estuvieron completamente mojados. Lo siguiente que
vi, me estimuló todavía más: Jaejoong se estaba
preparando él mismo para mí. Ciertamente, yo no habría sabido cómo hacerlo; él
era consciente de ello y por ése motivo me mostró como debía efectuarlo en un
futuro. Me pidió que escupiera en lo que hasta ése momento (y para mí) no era
más que una salida y no una entrada y prosiguió con la preparación, mordiéndose
el labio inferior por momentos. Cuando estuvo listo, fue él quien colocando las
piernas sobre mis hombros me indicó que era mi turno de seguir adelante con que
habíamos emprendido.
— ¿Estás seguro de
esto?— cuestioné sintiéndome un completo imbécil ¿No era evidente? ¡Ambos lo
deseábamos! Y aún así, creí que mi deber era cerciorarme.
Jaejoong dejó relucir una amable sonrisa —Lo estoy ¿Lo estás tú también?
—Sí— murmuré y
sujetándome de las sábanas me adentré poco a poco en su cuerpo. Jamás imaginé
que pudiera sentirse tan bien ¡Joder, era diez veces más apretado que con una
mujer! Y eso me estaba conduciendo al delirio. Me hacía perder la razón de vez
en cuando y me hacía ansiar un poco más. No, mucho más. Hacerlo siempre que nos
fuera posible. Estar junto a la persona que amaba, tan simple como eso.
Él gimió
súbitamente y eso me hizo pensar que había hecho algo que le gustaba. El sexo
con un hombre no era mi especialidad y hasta ése minuto, me consideré a mí
mismo un muchacho virgen. Y de una manera lo era, por más grotesco que pueda
sonar. Jaejoong, se aferró a mí mientras bajaba las
piernas y las separaba para profundizar el contacto —Allí— gimoteó y se pegó
cuanto pudo a mi hombría. Eso fue maravilloso. Creí que moriría en ése minuto y
el orgasmo estaba a la puerta. Aquella sutil oscilación se tornó intensas
arremetidas y acabé vaciándome en él como no lo había hecho antes. Tomé su
miembro y le estimulé hasta que él llegó al clímax manchando su vientre con ésa
sustancia blancuzca y viscosa. Caí desplomado sobre su cuerpo agitado y le
cobijé en mis brazos.
—Estoy tan feliz—
sollozó y se escondió en mi pecho. Lucía tan indefenso y cansado. Tan
maravilloso que mi corazón se estrujó de felicidad pura. Yo también estaba
feliz. —Creí que te asqueaba tocarme o..., que el miedo te ganaba, pero
ahora...
—Jamás vuelvas a
pensar cosas como ésas, no podría sentir repugnancia por ti aunque lo quisiera.
Te amo, enano llorón. Eso es todo.
— ¡Que tú eres
enorme!— repuso y una carcajada escapó de su boca —También te amo— suspiró e
invirtió posiciones, quedando de ésa forma, encima de mí, con la cara entre mi
hombro derecho y mi cuello, el cual besó y se dispuso a dormir unas horas.
Tiempo que permanecí en vela, cuidándole. Extraviándome en el perfume de su
cabello mezclado con el sudor de nuestros cuerpos. Vigilé sus sueños y cada vez
que Jaejoong despertaba para cerciorarse de que
continuaba allí, le sonreía y él volvía a descansar. Le escuché llamarme en
medio de murmullos tantas veces que mi alma olvidó hasta su nombre y reí de lo
que decía inmerso en el mundo de Morfeo.
“Te amo, Yunho ¿Me amas tú?”.
No contesté, pero
cuando despertó horas más tarde, le hice el amor nuevamente.
¿Qué si le amaba?
¡Claro que lo hacía y con cada fibra de mi ser! Sin embargo, eso sería algo que
le demostraría con hechos y no con palabras que le viento se llevase a
dondequiera que fuese...
awwwww hermoso :3 que yunnie siempre cuide de el.... gracias por tu trabajo ^^ esperare los sig cap
ResponderBorrarQue hermoso capitulo, los dos son una sola persona espero que la familia de Yunho no lo rechace Jae es un ser angelical. Gracias estuvo muy bonito este capitulo.
ResponderBorrarrealmente hermoso, tan apasionados y enamorados.
ResponderBorrarYunho está loquito de amor por su Jae.
gracias por el capítulo.
hasta la próxima
aaaaaaaaaaaaaah fue hermoso se entregaron con todo
ResponderBorrary a lo que se ve quedaron mas que satisfechos y muy contentos con el acto
me encanto
que lindosss..!! ya era hora que lo hicieran con mucho cariño y pasión (^///^)
ResponderBorrarlos dos estas super enamorados espero que nada salga mal mas adelante </3
me da risa como yunho se burla de la estatura de jaejooong aunque jae no es para nada chato yunho es el grandote XD!
Por fin Yh supero sus miedos y ambos lo disfrutaron...
ResponderBorrarYunhye se niega a aceptar la preferencia de su hermano, espero que lo comprenda con forme presencie el amor que rodea a ambos y la felicidad que muestra YH.
Hracias.
*0* awww~~~ porfin ♥
ResponderBorrarestúpida hermana de yunho e.e
*w*
ResponderBorrarFue un capitulo muy bonito, los fantasmas se han ido........:3
esperemos too vaya bien ahora.
awwww al fin pudieron tener accion y lo mas lindo que fue sin remordimientos
ResponderBorrarAunque ahora tengan obstaculos que enfrentar
Pero se que si siguen juntos los venceran todos *w*
sayoo n.n
Hay que bonito momento fuenlindl que ambos estuvieran listos y seguros de lo que harian eso
ResponderBorrarK jdjkahdha pobre Jae Joong no se como pudo soportar algo como lo que le hizo su padre :c que bueno que yunho esta ahi para cuidarle.
ResponderBorrarQue bien que YunHo ya vencio sus miedos y le pudo hacer el amor a su novio.
Me esta gustando mucho este fic
sigo leyendo :3
kyaaaa!! se siente el amor en el aire ... :)
ResponderBorrarAmbos se aman con locura y que bueno que al final pudieron resolver ese "problema" que tenian jajajaja Yunho ya se esta perdonando y ahora solo debe dedicarse a amar a Jae intensamente y hacerlo feliz :)
Aaaah~ Que hermoso, poco a poco están comenzando a ser felices, ahora Yunho ya superó su inseguridad de hacerle daño a Jae, ahora solo falta que se lo diga a su familia y ellos lo acepten porque ¡VAMOS! ¡¿Quien en el mundo no querría a alguien como Jae para novio de su hijo?! El es puro amor~ <3
ResponderBorrarOooooowww tan lindos los dos! Son puro amor <3
ResponderBorrarQue hermoso, por fin pudieron contra ese miedo n.n
ResponderBorrarMuchas gracias por compartir este fic, de verdad me esta encantando
Porque el yunjae es tan lindo??
Seguire leyendo
Nos leemos
hermoso, pudieron al fin vencer aquel miedo que ambos tenian!! Solo queda que yunnie le diga que esta con jae, y creo que eso traera problemas nuevamente!
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